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Dulce pecado: tu amor es mi condena.

Dulce pecado: tu amor es mi condena.

Autor: : Amaranthax
Género: Romance
Zoé Williams es una joven preciosa que vive rodeada de lujos y comodidades, ya que ha aceptado la propuesta de matrimonio de uno de los hombres más ricos del país, Lucas Hamilton. Todo iba bien entre ellos, a pesar de las diferencias de edad, hasta que su hijo mayor, Elijah, quien estaba interno en un seminario para convertirse en sacerdote, aparece de repente en sus vidas y lo cambia todo. De repente, Zoé descubre que se ha enamorado del hijo de su marido, quien tiene su misma edad. Sin embargo, Elijah la rechaza rápidamente por ser una mujer prohibida y también por su hábito religioso. Pero Zoé no se rinde y, ante la insistencia de la joven, él cede al enamoramiento y juntos comienzan a disfrutar de un amor prohibido.

Capítulo 1 La causa de mis tormentos.

-Por tu culpa, mamá, acepté este matrimonio por conveniencia con un hombre, que puede ser mi padre-advierte Zoé con rabia.

-Yo no te puse una pistola en la cabeza, para que cederías, Zoé.

-Eres una descarada, mamá.

-Respétame.

-El respeto te lo perdí hace mucho tiempo, cuando orillaste a mi padre a perderlo todo.

-¿Me culpas de sus miserias?

-Eres cruel y muy ambiciosa. Lo único que hiciste fue arruinarnos, hasta que perdiéramos todo lo que con tanto esfuerzo mi padre construyó por años, también por tu culpa el pobre murió, no soportó el verte con tu amante.

-¡Es suficiente, Zoé!

-Ahora me vas a oír, tengo tanto dolor acumulado. Sino lo suelto voy a explotar.

-Baja la voz.

-Ya no me importa nada.

-¿Acaso no eres feliz con Lucas?

-Lucas también es una víctima tuya, vives gastando su fortuna.

-No te victimices que no te queda, mira como vives eres la esposa de un magnate. Siempre quise lo mejor para ti, malagradecida.

-No me hagas reír, bien que me vendiste.

-Hija, vives como una reina, en este increíble palacio. Ya deja la histeria, que pronto viene tu marido.

-Te odio, mamá.

-En cambio, yo te adoro, querida-bosqueja Grace una impúdica sonrisa.

Zoé Williams es una joven muy hermosa y atormentada, quien siempre a odiado a su madre por provocar las desgracias en el seno familiar. Grace Williams, es la madre de Zoé una mujer ambiciosa y sin escrúpulos quien prácticamente le puso a su hija en bandeja de plata al multimillonario, Lucas Hamilton, Zoé accedió a casarse con él para evitar la ruina de su familia y también para impedir que su padre fuera a prisión, por culpa de un negocio fraudulento del cual había sido víctima el pobre hombre, su padre murió hace algunos meses al ver a su madre en la cama con su amante, su corazón no pudo resistir tanto dolor, escenario que la misma Zoé visualizó con sus propios ojos, por ello su rencor y la culpa de todas sus desdichas.

A pesar de que Lucas vive para agradarla, todavía no ha logrado enamorarse de él, apenas llevan un año de casados. Lucas Hamilton es un importante hombre de negocios, es el CEO de diversas marcas internacionales su negocio es a gran escala, enviudó hace más de cinco años, su ex esposa Linda murió de una enfermedad muy grave dejándolo solo con sus dos hijos, Elijah y Linda, al conocer a Zoé quedó prendado de su belleza y también por el gran parecido físico que tiene Zoé con su difunta esposa.

Sale Zoé de la habitación de su madre muy molesta y baja a la sala, rápidamente se cruza con su esposo.

-¿Por qué traes esa cara, querida?

-Por nada, Lucas.

-Seguro estabas discutiendo con Grace. Ya olvida, cariño, deja el pasado atrás.

-No puedo, amor. Recuerdo a ese hombre encima de mi madre, y luego...-rompe enseguida en llanto.

-Es una pena, que a tu padre le haya dado un infarto justo ese día, pero ya eso pasó, amor. Solo recuerda los momentos felices al lado de tu padre, ustedes en algún momento fueron una familia feliz-la reanima y la abraza.

-Gracias, Lucas, siempre dándome ánimos.

-Te amo, Zoé, fuiste lo mejor que me pasó en la vida, junto con mis hijos.

-Vamos algún lado, quiero que me lleves a pasear.

-Con todo gusto, ¿quieres ir a un sitio en especial?

-En el camino lo decidimos.

-Voy a llamar a Salvador, para que aliste el auto.

*****

Linda Hamilton es la hija menor de Lucas, ella no simpatiza con Zoé a quien no baja de caza fortunas, justo ahora se encuentra con su tía la hermana menor de Lucas, Emma Hamilton, su tía ha cuidado de ellos desde que falleció su mamá, los chicos la consideran una segunda madre.

-Creo que Zoé y su madre discutían en su cuarto, ya se les hizo rutina.

-Linda, no estés husmeando. Te he dicho hasta el cansancio, que no te entrometas en las conversaciones ajenas.

-Solo oí un poco por causalidad, tía, no hice nada malo. Esas mujeres nos nefastas, tienen un aura negra. No entiendo como mi padre pudo traerlas a esta casa.

-Fue una decisión de tu padre, quienes somos nosotras para inmiscuirnos en sus asuntos.

-Te recuerdo que soy su hija y tú eres su hermana, tía.

-Ya cariño, mejor vámonos de compras. Tenemos que comprar tu ropa para tu graduación, ya pronto terminarás la escuela.

-Gracias a Dios, me urge salir de esta casa. Te juro, tía, que me iré a vivir a la universidad, no soporto a esas mujeres, menos mal que mi hermano está en el seminario y no las conoce.

-Hablando de Elijah deberíamos de ir a verlo, ya lleva un año internado.

-El mismo tiempo que tiene mi padre casado con esa mujer.

-Ya basta de hablar de Zoé, hija.

-No puedo evitarlo, esa infeliz me robó a mi papá. Puede ser su hija, solo se casó con él por conveniencia para salir de sus deudas, es una vividora igual que su madre, todo el mundo lo comenta.

-Tu padre está feliz, es lo que importa.

-Mi padre está hechizado, esperemos que pronto se le acabe el embrujo, hasta le diré a Elijah que le haga un exorcismo.

-Ya no sigas diciendo tonterías y arreglémonos para salir.

-Sí, tía.

*****

Seminario americano, Los Ángeles.

-Elijah, hijo, te llegó una carta de tu padre.

-Gracias, monseñor.

-Tu padre siempre tan generoso, nos donó muchas cosas para la comunidad, que Dios lo bendiga siempre.

-Así es mi padre, muy generoso.

-Te dejo, hijo, recuerda que en 20 minutos los espero en la capilla.

-Allí estaré.

Elijah Hamilton es el hijo mayor de Lucas es un chico sencillo y benevolente, desde niño manifestó interés por las causas justas, dejando al descubierto su espíritu altruista. Con el tiempo sintió inclinación por el mundo religioso, por lo que decidió convertirse en sacerdote, apenas lleva un año internado en el seminario.

Toma la carta de su padre con mucho entusiasmo, lee las primeras líneas y de inmediato sus ojos se iluminan, extraña y ama mucho a su padre, siempre ha sido su ejemplo a seguir.

-Elijah-lo llama un compañero, también aspirante a cura. Rápidamente responde:

-Ya voy, Mark-esboza el hermosísimo Elijah una enorme sonrisa.

Capítulo 2 Hostiles sentimientos.

Tiempo después...

Al llegar su padre con su esposa, Linda los observa enojada desde la ventana de su cuarto, imprimiendo su descontento mentalmente:

«Odio a esa miserable, ramera. Juro por Dios, que no descansaré hasta alejarla de mi padre»

Llega su amiga Nina e ingresa inesperadamente en su habitación:

-¿Qué haces viendo por la ventana? -se arrima.

-Mírala, Nina, como se pavonea la estúpida de mi madrastra.

-No hagas coraje, a mí me cae muy bien, Zoé, es bien simpática.

-Traidora.

-Ya amiga, mejor hablemos de nuestra graduación. Liam, de seguro irá con la idiota de Sofía.

-Sofía no es competencia para mí, y Liam prontamente será mi novio.

-Esa chica es muy pesada.

-Liam me mira con deseo, amiga, sé que le gusto.

-Eres de armas tomar, Linda.

-Solo le hago honor a mi nombre.

-Ja, ja, ja, presumida.

Al entrar a la casa, el matrimonio se topa con Linda y su amiga, su padre y Zoé las saludan inmediatamente:

-Es bueno verte, Nina.

-Gracias, Zoé, tan linda como siempre-asienta Nina con admiración y Linda la mira con dureza.

-Hola, ya nos vamos, papá.

-Hija, no llegues tarde, casi ni hablamos.

-Vives muy ocupado, entre otras cosas-mira de reojos a Zoé con evidente desagrado.

-¡Linda!

-Adiós, papá, adiós-sale rápidamente evitando el sermón de su padre.

-Hasta luego, muchachas-se despide Zoé con cariño.

-Disculpa a mi hija, amor, es un adolescente y muy rebelde.

-No te preocupes, cariño, con el tiempo llegará a quererme y seremos las mejores amigas. Le haré ver, que no pretendo ocupar el puesto de su madre.

-Aparte de bella, eres noble, amor.

-Vamos arriba estoy exhausta.

-Vamos-susurra Lucas con picardía mordiendo ligeramente sus labios.

*****

En la cocina, el personal de servicio a cargo de la mansión está en lo que mejor saben hacer, echar el chisme:

-Vieron a la señora llegó con varias cajas y bolsas, de seguro compró todo el centro comercial-dice una de las empleadas.

-Ya dejen el chisme y pónganse a trabajar, por Dios-las reprende Fátima, la ama de llaves y esposa de Salvador, el chofer.

-Yo voy a limpiar en la sala, ya vengo para ayudarte en la cocina, mamá-indica la hija de ambos, Solange.

-Amor, me preocupa, Solange-asienta Fátima con desconcierto.

-¿Por qué?

-Está muy distraída, también noto en ella una profunda tristeza.

-Ya Lucas me dijo, que me ayudará para que entre en la universidad. Nuestra hija es muy lista y merece, un mejor destino que nosotros.

-Así es, querido, eso me reconforta.

-Ya no pienses en cosas tristes, este fin de semana te llevaré al teatro, Lucas, me regaló las entradas.

-El señor siempre tan generoso.

-Es buen hombre, merece ser feliz.

-La señora Zoé, lo hace inmensamente feliz, a pesar de las críticas.

-La gente es muy dura y juzga siempre a la ligera.

-Así es, cariño.

En la sala.

Solange toma el retrato de Elijah y lo mira con melancolía, siempre estuvo enamorada del joven en secreto, al verlo una lágrima se escapa de su mejilla con sentimentalismo, de pronto llega su padre de la nada y ella no se da cuenta. Al cabo de unos minutos nota la presencia de su padre y sin querer deja caer la foto al suelo.

-¡Papá!

-Tranquila hija, menos mal no se rompió-se agacha Salvador y la recoge.

-Voy a seguir limpiando.

-Espera, Solange.

-Dime, papá.

-Sé que siempre estuviste enamorada de Elijah, pero deja ese sentimiento a un lado, ese joven jamás te corresponderá, próximamente se convertirá en sacerdote y es el dueño de esta casa.

-No te preocupes, papá, que yo sé cuál es mi lugar en esta casa.

-Solange...

-Voy a seguir trabajando, papá, luego tengo que ayudar a mi mamá.

Se entristece Salvador, al ver a su hija así tan afligida. De pronto, llega Lucas y se lo encuentra en las escaleras.

-¿Preocupado?

-Ya sabes los hijos.

-Sí, Solange, es una buena chica, daría todo lo que fuera porque, Linda, fuera como ella.

-Linda también es buena chica, solo que le afectó muchísimo la muerte de su madre. Por eso su comportamiento tan hostil con Zoé.

-Ya es hora que madure, amigo. Cada día está más insoportable y rebelde.

-¿Qué has sabido de Elijah?

-Está muy bien, casualmente hoy le envié una carta. Tienen prohibido el uso del celular.

-Un joven rico y fuerte, eligió ese camino, el del sacerdocio.

-Así es, Salvador, estoy muy feliz por mi hijo, al verlo tan entusiasmado con eso de ser cura.

-No has pensado en llevar a Zoé, para que lo conozca.

-De hecho, en la carta le propuse a mi hijo que viniera a vernos a la mansión. Ya lleva mucho tiempo allí y siempre anda en retiros espirituales. Muero por ver a mi hijo y pasar unos días con él.

-Quien quita y Elijah, oficie tu matrimonio por la iglesia con Zoé.

-Sería estupendo.

-Estoy muy feliz por ti, amigo.

-Mi fiel, Salvador.

*****

Seminario americano, Los Ángeles.

-Elijah, estoy convencido que no tengo vocación.

-Tu definitivamente no sabes lo que quieres, Mark.

-Extraño el mundo de allá fuera, aquí me siento como en prisión.

-¿Acaso conoces una prisión?

-No, pero me imagino que debe de ser un lugar como esto.

-No digas idioteces, Mark. Y servir a Dios no es una condena-apunta Elijah con franqueza.

-No lo es, pero quiero salir de aquí, creo que hablaré con mi padre, mi madre y la santurrona de mi tía, pondrán el grito en el cielo-señala Mark con gracia.

-Ja, ja, ja, sencillamente haz lo que te haga feliz, Mark, lo importante es que te sientas bien y en paz contigo mismo.

-No tengo tanta vocación como tú, si naciste para ser cura.

-Amo el sacerdocio y servir a los demás.

-Eres muy bueno y no tienes ni una pizca de lo mundano.

-¿Tú sí?

-Mejor no te dijo lo que pienso, ahí sí y me mandas a la hoguera.

-¿Tan fuertes son tus pecados?

-No digamos que fuertes, pero sí muy lascivos.

-Cierra la boca, ja, ja, ja.

-Es más fuerte que yo. Solo pienso en eso, que ya sabes.

-Mejor vayamos a rezar, a ver si así se quita la calentura.

Capítulo 3 Repentino Embarazo.

Zoé comienza de repente a sentirse mal, y de inmediato le llega la sospecha de un posible embarazo, corre y mira el calendario para revisar su ciclo menstrual y se percata de un ligero retraso. Sin avisar sale velozmente de la casa, toma su auto para dirigirse a la farmacia por una prueba.

Minutos más tarde retorna a la mansión con la prueba en mano, aprovecha la ausencia de todos, para realizar el test con tranquilidad. Inmediatamente llama a su mejor amiga Emily, quien también es su confidente y es la única que la comprende.

-Amiga, ven a la mansión. Te necesito urgentemente.

-¿Qué pasó, Zoé?

-Ven rápido, aquí te cuento-responde con decepción.

En su habitación, la madre de Zoé comienza a maquinar como sacarle más dinero a Lucas, debido a que Zoé le sugirió que limitara sus tarjetas. Se encuentra en la compañía de su empleada de confianza, quien la sigue a todas partes:

-Ada, estoy acabada. Tanto que luché por mantener mi posición y mi abolengo. Todo se vino abajo por culpa del imbécil de mi marido, ojalá se esté pudriendo en el infierno.

-No se desespere, señora, las cosas pueden mejorar.

-¿Cómo? No tengo ni un centavo, y la casa prácticamente Zoé la remató, es difícil para mí vivir de las migajas de Lucas, últimamente se ha vuelto muy tacaño, todo por culpa de la egoísta de mi hija. Es una malagradecida, gracias a mí se casó con un viejo millonario y simplemente no me agradece.

-La señorita Zoé, se porta muy mal con usted, señora.

-Hasta tú te das cuenta de cómo me tratan, pero no bajaré la guardia. Tarde o temprano, me tiene que dar lo que me corresponde por derecho, entre bomberos no nos pisamos las mangueras. Zoé no es perfecta, esperaré pacientemente el dulce momento en que caiga, ahí sí que me dará lo que le pida. Mientras, Ada, por favor sírveme un té y busca mis pastillas, me duele la cabeza de tanto pensar-forja Grace con malicia.

-Enseguida, señora.

A los pocos minutos llega Emily la mejor amiga de Zoé, rápidamente va arriba. Grace escucha un ruido y sale a ver, se percata de la llegada de la amiga de su hija a quien conoce muy bien, por lo que decide quedarse a un costado de la habitación de Zoé, para oír la conversación. ¡¿Tan rápido pasó su dolor de cabeza?!

-Qué bueno que viniste, míralo por ti misma, estoy embarazada-le entrega el test de embarazo.

-¿Qué? -se maravilla y también Grace, quien oía detrás de la puerta.

-Esto no me puede estar pasando a mí, tuve un descuido el cual trajo consecuencias, seguro fue en el viaje a Marsella, ciertamente olvidé tomar la píldora-advierte Zoé con preocupación.

-De igual forma, un hijo es una bendición, Zoé.

-Lo que menos quiero es tener un hijo de Lucas, sería prácticamente su nieto.

-Querida, trata de ser feliz con él, asume tu destino, tú aceptaste ser su esposa, tienes que asumir los resultados.

-Lo sé, y no sabes cuánto daría por volver el tiempo atrás, seguramente me estuviera graduando contigo en la universidad, apenas tengo 24 años y siento que mi vida, se detuvo a causa de este matrimonio arreglado.

-No lo veas así, Lucas, te ama. Es un buen hombre, no veas tu matrimonio como un castigo, tendrás un hijo, es una bendición.

-No pienso igual que tú, voy a interrumpir este embarazo-apunta con determinación.

-¿Qué? No lo hagas, Zoé.

Irrumpe de manera abrupta en su habitación, la ambiciosa de su madre y dice:

-Tu no detendrás tu embarazo, te lo impediré.

-Ni en mi propia casa tengo privacidad, sino es mi madre, es Linda quien me espía-expresa Zoé fastidiada.

-Es mejor que yo me vaya, Zoé.

-Si vete y regresa otro día, tengo que hablar muy seriamente con mi hija, Emily-menciona Grace.

-Con permiso, nos vemos luego, Zoé.

-Espera Emily...

-Déjala que se vaya.

-Adiós, amiga, más tarde te marco-advierte Emily con sensatez.

-Emily es muy prudente. Tengo que ponerte los puntos sobre las ies, muchacha.

-No quiero sermones, mamá, ya tomé una decisión.

-Pero, hija, ese empeño tuyo de darle la espalda a la suerte. La vida se empeña en ser generosa contigo y tú, simplemente te comportas con ingratitud.

-No soy igual que tú, mamá.

-Eso lo sé, eres igual de soñadora y terca que tu padre, mira donde nos llevaron sus sueños, se convirtieron en pesadillas.

-Mejor sal de aquí, mamá. Necesito pensar.

-No me iré, escúchame por Dios. Con tu embarazo tienes asegurado tu futuro, tu esposo jamás te dejará y de seguro te dará más de su fortuna. Ese hombre se volverá loco cuando se entere, no lo eches a perder por un capricho, Zoé.

-Mi embarazo no es un negocio, y ni se te ocurra decirle nada a mi marido, o te juro que te mando a un asilo.

-Piensa lo que te dije, me necesitas, hija. Hazme caso, no seas testaruda que solo quiero lo mejor para ti, por Dios-busca su madre de persuadirla.

-No quiero tener a este hijo, mamá, ponte por un momento en mi lugar, sin pensar en el cochino dinero.

-El dinero para nada es sucio, quita esos pensamientos de tu cabeza, el dinero es poder, es vida aquí en la tierra, Zoé y tu marido lo tiene de sobra, tu hijo nacería en cuna de oro. Míralo de ese modo, su hijo mayor se convertirá en sacerdote pronto, tu hijo tendrá la oportunidad de heredar más de la fortuna ya que según, Elijah, odia lo mundano-expone descaradamente.

-¿Tú conociste a Elijah? -pregunta Zoé, aún ella no lo conoce.

-Sí, es una lástima, es muy apuesto. Pero, en parte es bueno que se haya ido para el seminario, así no sería una tentación para ti-explica con malicia.

-No digas sandeces, mamá, será un sacerdote por Dios-se horroriza Zoé de sus pensamientos.

-Es lo que más me tranquiliza, porque Elijah es aún más guapo que Lucas, tiene los mismos ojos verdes de Linda.

-Ya te fuiste por lo superficial como de costumbre. Voy a dormir un rato, por favor.

-Está bien, querida. Voy por mi pastilla, todavía me duele la cabeza.

Al salir de la habitación de Zoé, la mirada de su madre se agranda, ante la posibilidad de que su hija traiga al mundo al nuevo heredero de la fortuna Hamilton, se ríe con codicia de tan solo imaginarlo.

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