Hoy es el cumpleaños de mi mejor amiga y compañera de trabajo, trabajamos de día en el mejor hotel de Nueva York, limpiamos las habitaciones, y todo aquello que el jefe nos mande hacer, trabajamos entre ocho y diez horas diarias y aunque no nos pagan mucho, por lo menos nos da para pagar facturas, el alquiler y para poder comer todo el mes. Yo tengo una hermana mayor que yo dos años , que está muy enferma y las facturas del médico a veces se me acumulan, por eso de vez en cuando tengo que hacer horas extras en el hotel, aunque mi amiga se enfada conmigo, porque a veces las horas extras que hago, no es limpiando precisamente, si no que mi jefe me obliga a estar disponible para el dos veces por semana. No soy ninguna puta, Mi hermana y yo nos quedamos huérfanas muy jóvenes, mi padre era albañil y murió cuando estaba trabajando en una obra y cayó de un andamio de trece pisos de altura, mi madre murió un año después, sin razón alguna quedandome yo a cargo de mi hermana, de la casa y de todas las facturas que conlleva su enfermedad, pero si quiero seguir cuidando a mi hermana tengo que hacerlo o nos veremos viviendo en la calle, mi hermana tiene leucemia y aunque ha habido varios donantes de médula, siempre acaba su cuerpo por rechazarlas. En el cumpleaños de mi amiga, nos fuimos cinco compañeras del hotel a un Club que le llamaban LA TENTACIONE, que según ellas, era un club selecto donde se iba a tomar una copa y si se presentaba conocer a algún hombre guapo, pues no pasabamos la noche solas, pero cuando entramos las cinco al local y nos dieron unas máscaras, intente marcharme de allí ya que no sabía muy bien para qué eran esas máscaras, pero mis compañeras me cogieron de los brazos para evitar que me fuera
- Dejarme, no quiero estar aquí, esto parece otra cosa de la que me habéis hecho creer que era - les dije
- Callate y entremos, lo vamos a pasar de miedo - dijo Alicia
Nada más entrar, nos pusimos las máscaras y nos acercamos hasta la barra del bar para pedir nuestras bebidas, con ellas en las manos nos dimos cuenta de que había una mesa libre, nos acercamos sentandonos en los cómodos sillones que había alrededor. Minutos después de llegar nosotras, tres de mis compañeras se levantaron de los sillones desapareciendo de entre la multitud, acercándose a la mesa donde estábamos mi amiga y yo, una mujer esbelta, de pelo color rubio y muy alta
- Hola, me llamo Karla y soy la encargada de TENTACIONE, es la primera vez que os veo por este club, aquí dentro nunca se dan los verdaderos nombres, ¿como os tendré que llamar a vosotras? - nos dijo
- Bueno la verdad que no lo hemos pensado aún, ¿tenemos tiempo? - preguntó mi amiga Sandra
- Si claro, bueno a ti te llamaré Bella, ya que hay un caballero que le gustaría conocerte y tiene acento italiano, ¿me sigues por favor? - me dijo a mi
- No gracias, no busco una relación - respondí
- Venga no seas así, eres joven y necesitas una noche loca, vamos Sofía animate - me susurró mi amiga en el oído
- Vale, pero esperame aqui, no me dejes sola que ahora mismo vengo en cuanto aclare esta situación con ese hombre - le contesté
Me levanté del sillón y segui a aquella mujer, subimos unas escaleras donde se veian perfectamente un pasillo largo con varias puertas cerradas, abrio una de esas puertas, entrando las dos a un cuarto donde habia una cama redonda dentro con sabanas rojas, un mueble con varios cajones y la luz era tenue de color tambien rojo
- Espera aquí bella, ahora mismo viene tu acompañante y espero que lo pases bien ya que me gustaría que volvieras a mi local - me dijo la mujer marchandose de aquel cuarto.
Estaba mirando los cajones de aquel mueble que había en la habitación, cuando escuche abrirse la puerta del cuarto, vi entrar a un hombre muy alto, bien vestido, que se estaba acercando hasta donde yo me encontraba.
- Buenas noches ragazza - me dijo aquel hombre
- Buenas noches caballero, creo que aquí ha habido una confusión, yo no busco una relacion con ningun hombre - le dije, escuchando cómo reía
- Yo tampoco busco una relación, solo pasar un buen rato con una bonita mujer y cuando te he visto entrar en el club, me has gustado mucho y me gustaria conocerte y hacerte feliz con mis caricias - me dijo, apartando mi pelo de mi cuello, haciendo sentir con su beso la calidez de su boca.
No dijimos nada más, el desconocido, desabrocho mi vestido haciendo que este cayera solo al suelo, haciendo que mi piel se erizara con el toque de sus manos, besó mi cuello, mis hombros, rozo con sus dedos mis pezones poniendose duros enseguida
- Eres bellissima ragazza, dejame absorber tu perfume de mujer y te prometo que te acordarás siempre de mi - me dijo
Me tumbo en la cama quitandome ese hombre mi tanga guardandoselo en el bolsillo de su pantalon despues de oler mi tanga, se tumbo a mi lado, haciéndome el amor como jamas soñe que se podría hacer, me hizo suplicar, me hizo gritar de placer y de dolor, pero lo que más me hizo es dejarme exhausta hasta pensar que me iba a morir, por los orgasmos que tuve con sus dedos y con su boca en mi sexo, marchandose el hombre despues de que me dejara medio dormida en la cama. Poco después de que el desconocido se marchara del cuarto, se volvió a abrir la puerta entrando en el cuarto Karla, la encargada.
- Hola ¿qué tal estás? - me preguntó
- Muy bien pero dime ¿quién era ese hombre?, me ha dejado exhausta - le dije
- No te lo puedo decir, todo aquí es privado, por eso llevais esas máscaras, si deseas ducharte, hay unos baños aquí al lado - me dijo
- Gracias Karla, sí que deseo ducharme, ese hombre me ha echo sudar y mucho - le dije sonriendo
Una vez que las cinco amigas nos volvimos a reunir en la barra del bar, nos marchamos del club, devolviendo las máscaras a la chica que había en la entrada y que nos lo dio nada más entrar, ya en la calle nos fuimos todas a donde estaban aparcados los coches de las dos compañeras, fijándonos mi amiga y yo, de que había un coche de alta gama aparcado enfrente del club, con un hombre dentro aunque no pudimos distinguir mucho ninguna de las dos su rostro, ya que no se veía mucho con unas simples luces de neón que tenía el club. Mi amiga y yo nos despedimos de las tres compañeras de trabajo, subiendo todas a los coches, marchandonos de aquel lugar.
- ¿Qué te ha parecido el bombón que te ha elegido? - me preguntó mi amiga
- Casi muero de placer Sandra, que manos, que lengua, que de todo - respondí
- Entonces volveremos otro día, por lo menos no ha sido el baboso de nuestro jefe - me dijo
- Sabes que si no hago lo que me pide john aunque me de asco, estoy despedida y las facturas no se pagan solas - respondí
- Denuncialo por acoso Sofía, cada vez que te llama, me duele a mi todo mi cuerpo, no puedes seguir así - me dijo
- Ya lo sé, pero es todo consentido y la policía no me haría caso, pero no tengo otra cosa Sandra, estoy buscando trabajo y lo sabes, pero siempre me dicen lo mismo cuando voy a las entrevistas, lo siento señorita, pero no es lo que buscamos - dije con cierto sarcasmo riéndonos las dos
- Ya hemos llegado, mañana te recojo a las siete como todos los días - me dijo mi amiga cuando paró su coche enfrente de la portería de mi casa
Cuando llegamos a mi casa, me despedí de mi amiga, baje de su coche y me acerque hasta la portería del edificio donde vivo entrando dentro para subir a mi casa, pero dándome cuenta de que el coche de alta gama que vi aparcado enfrente de la entrada de aquel local, estaba aparcado enfrente de mi edificio, subí por las escaleras hasta mi casa, entre dentro viendo todas las luces apagadas, me fui a mi dormitorio quitando antes los zapatos para no hacer ruido, me quite la ropa y me puse el pijama tumbandome en la cama pensando en aquel hombre que hizo que por un momento no existiera nadie más en el mundo que aquel hombre tan sensual y yo. Al día siguiente, me levante pronto como todos los dias, entre en el cuarto de baño para ducharme, cuando terminé, cogi la toalla rodeando mi cuerpo con ella, marchandome del cuarto de baño volviendo a mi dormitorio para vestirme. Me fui después a la cocina para preparar el desayuno de mi hermana y el mío, escuchando como ya se había levantado.
- Buenos dias Sofia - me dijo mi hermana
- Buenos días Julie, ¿cómo te encuentras hoy? - le pregunté
- Creo que me voy a la cama y voy a estar tumbada todo el día, no me encuentro muy bien - me dijo
- Carla vendrá dentro de un momento, sabes que si me necesitas puedes llamarme y enseguida estoy aquí contigo - le respondí
- No Sofía cariño, aunque me gustaría trabajar a mi tambien para ayudarte hermanita, bastante estas haciendo por mi - me dijo
- Verás como pronto encontraremos a alguien que sea compatible contigo y te casaras antes que yo - le dije para ver la sonrisa tan bonita que tenia, ya que siempre estaba muy seria
- Bueno ya me marcho, y sabes que siempre me tendrás hermana, no te rindas porque te necesito y mucho - le dije viendo una lágrima caer por su suave mejilla
Le di un beso a mi hermana limpiando su lágrima con mi dedo, me fui a mi dormitorio para coger mi bolso, marchandome de casa hacia la calle, donde ya me esperaba mi amiga dentro de su coche.
- Buenos días ¿cómo se encuentra hoy Julie? - me preguntó
- Como todos los días, yo no sé si podría aguantar los dolores y la quimio como mi hermana aguanta - respondí
- Es una luchadora, espero que pronto encontréis un donante que sea compatible con ella - me dijo
Llegamos pronto al hotel aparcando mi amiga su coche en el parking, bajamos las dos del vehículo acercándonos hasta donde estaban los ascensores para el servicio,
- Esperarnos - escuchamos a nuestras compañeras que entraban también a la misma hora que nosotras dos
- Buenos días, un poco más y os toca esperar al próximo - le dijo mi amiga sonriendo
- Os habéis enterado de la nueva noticia que se habla por el hotel - nos dijo Viki
- ¿Nos van a subir los sueldos? - pregunté yo
- No, el nuevo dueño del hotel, es según me han dicho, un mayor que nosotras,multimillonario y un playboy, dicen que no hay mujer que no se rinda a él, con solo su mirada y encima es italiano - nos dijo Viki, nuestra compañera
- No será para tanto, hay muchos tíos buenos por el mundo - dijo mi amiga
- Yo os cuento lo que a mi me han dicho, no lo mireis a los ojos por si acaso - nos dijo Viki, riendo todas mientras salíamos del ascensor, dirigiéndonos hacia el cuarto de servicio para cambiarnos de ropa
Nos marchamos las tres compañeras del cuarto de limpieza con nuestros carros, para ir cada una a su planta, nada más empezar por mi primera habitación me llamó John, mi jefe por el móvil para que fuera a su despacho. Deje mi carrito fuera de la habitación dirigiendome hacia los ascensore, cruzandome con un hombre alto, con unos preciosos ojos de color verde y de pelo negro como el azabache.
- Perdone ragazza, ¿tiene toallas limpias en su carrito? - me preguntó
- Si claro, las puede usted coger del carro no se preocupe, nadie le dirá nada - le dije viendo que el ascensor ya había llegado, pero mirando a ese desconocido, ya que su voz me resultaba muy familiar y sobre todo cuando me dijo ragazza.
- Perdone mi falta de educación, me llamo Mario ¿y usted se llama? - me preguntó
- Sofía, encantada pero ahora me tengo que marchar, me ha llamado mi jefe, - le dije marchandome
Cuando llegue hasta la puerta del despacho de mi jefe, toque con los nudillos esperando a que me diera paso,
- Adelante - lo escuche gritar
- Dígame que desea, tengo mucho trabajo hoy - le dije viendo como se acercaba hasta donde yo estaba
- Túmbate en mi mesa boca abajo y levantate la falda, te necesito Sofía - me dijo
Hice lo que me pidió, escuchando como se ponía el preservativo e introduciendo su miembro dentro de mí, apartando a un lado mis bragas, moviéndose mientras me clavaba los dedos en mis caderas para poder hacer fuerza penetrando desde atrás, cuando ya se corrio, se quito el preservativo tirandolo al cubo de basura y recomponiendo su ropa
- Esta semana quiero verte tres veces mas, te pagaré el doble si me haces una felación - me dijo
- No se hacerla, nunca se la he hecho a ningún hombre, - respondí
- Yo te enseñare como se hace preciosa, sigue así de dócil conmigo y no te faltará trabajo para cuidar de tu hermana, ya te puedes marchar de aquí puta - me dijo
Salí de su despacho encontrándome en la puerta del ascensor a mi amiga Sandra
- ¿Ya se la has chupado al jefe? - me preguntó
- Eso quiere la próxima vez, me ha dicho que me pagara el doble si le hago la felación - le dije
- ¿Hasta cuando Sofía? ¿hasta cuando vas a estar aguantando a ese baboso? - preguntó
- Hasta que encuentre otro trabajo, ese dinero extra es para pagar las facturas del médico y los medicamentos de mi hermana - respondí
- Y cuando se canse de ti ? ¿Qué harías, te anunciamos como una puta en todos los periódicos? - me dijo
- Calla loca, eso jamás, me marcho, que todavía no he empezado a limpiar- le dije
Subí con el ascensor de servicio hasta mi planta viendo al hombre que me pidió toallas antes de irme al despacho de mi jefe, al lado del carrito
Aun estaba el italiano mirando mi carrito, me acerque a él preguntando
- Hola ¿ha cogido ya las toallas? - le pregunté
- Si gracias, pero quisiera pedirle una cosa mas - me dijo
- Dígame, si le puedo ayudar cuente conmigo - le dije
- Voy a hacer una fiesta para mis amigos,y me gustaría invitarla, no se aburrirá y se lo pasaría muy bien - me dijo
- Se lo agradezco, pero no puedo aceptar, no nos dejan intimar con los clientes - le dije
- ¿Y si le pago para que venga a mi fiesta? - me preguntó
- ¿Como si fuera una fulana? pero usted quién cree soy yo, lo siento pero tengo que seguir trabajando, buenos días - le dije enfadada
Entre en la primera habitación para limpiar, segui limpiando habitaciones hasta la hora del almuerzo, acercándome hasta el cuarto de la limpieza donde ya me esperaba mi amiga, para acercarnos a la parte trasera de la cafetería del hotel para almorzar juntas, sentandonos en dos sillas que teniamos alli.
- ¿Qué tal por tu planta?, la mía hoy es un desastre, parece que han hecho varias fiestas juntas, no veas cuánta basura me he encontrado - me dijo mi amiga
- La mia por ahora está bien, pero uno de los clientes me quería pagar para ir a una fiesta que dice que va a hacer - respondí
- ¿Y qué le has dicho? -
- Que no estoy para fiestas
- Chica si te paga bien ¿por qué no?, eso es mejor que abrirte de piernas para ese baboso de jefe que tenemos
- Hola ¿qué tal? mi planta parece un basurero ¿y las vuestras? - nos preguntó Viki, nuestra compañera
- Oye Viki, ¿a ti te interesa asistir a una fiesta que va a hacer un cliente del hotel pagandote? - preguntó mi amiga
- Callate loca, solamente me lo ha dicho a mi - le dije a mi amiga Sandra, que era una bocazas
- Yo me apunto a lo que querais, si sabeis de algo decirmelo - nos dijo nuestra compañera
- Anda estais las dos locas, me voy a seguir trabajando os dejo - les dije levantándome de la silla donde estaba, acercándome hacia la zona de los ascensores, para subir a mi planta.
Cogi mi carrito y entre en la siguiente habitación que me tocaba limpiar, estaba en el cuarto de baño limpiando cuando escuche al hombre que me había pedido anteriormente las toallas
- Perdone si la he asustado, pero esta es mi habitación, usted siga con lo que está haciendo no la molestare - me dijo
- No se preocupe, no me ha asustado, enseguida termino - le dije
Una vez que termine de limpiar la habitación, fui a abrir la puerta para marcharme bloqueandome Mario la puerta
- Me gustaría invitarla a una copa esta noche si usted quiere - me dijo
- Lo siento mucho, ¿no tenía usted una fiesta esta noche? - pregunté
- Bueno si, pero es mi socio quien la celebra, aunque me gustaria que me aceptara esa copa - me dijo
- De verdad que no puedo, perdóneme pero tengo que seguir trabajando - le dije
- Vale como quiera, pero insistiré se lo aseguro - me dijo, mirándome con una preciosa sonrisa ladina en sus labios
Durante toda la semana, Mario, el hombre de los ojos verdes tan bonitos, estuvo insistiendo en invitarme a esa copa, aunque yo no me sentía con fuerza ni con ganas para salir con ningún hombre, John mi jefe como me dijo a principio de semana, me llamó varias veces a su despacho, obligandome a hacerle la felación, aunque salió dañado al morderle yo con mis dientes su miembro haciéndome temer por mi puesto de trabajo, amenazando a que si se lo volvía a hacer, me vería en la calle. Mi amiga me insistia en que saliera con el cliente que tenia aquellos preciosos ojos de color verde, mientras ella se quedaba cuidando a mi hermana, pero al ver que no lo conseguia, planeo con las demas compañeras en volver al club TENTACIONE. El sábado que volvimos a ir a aquel club, me puse un vestido corto color ocre, con la espalda al descubierto, y zapatos de tacón de aguja, salí de mi dormitorio hacia el salón para coger mi bolso, viendo a mi hermana y a mi vecina que la cuidaba sentadas en el sofá
- Estas preciosa hermana, pero necesitas un hombre en tu vida Sofía, no quiero que me pase algo y te quedes sola - me dijo mi hermana.
- Eres tonta ¿qué te puede pasar?, lo que tienes que hacer es descansar y como hasta ahora, la quimio y seguir con la ilusión de encontrar otro donante que sea compatible contigo - le dije
Le di un beso a mi hermana marchandome de mi casa a la calle donde ya me esperaba mi amiga sentada en su coche. Llegamos casi al mismo tiempo las cinco compañeras al club, ya que íbamos en dos coches distintos, aparcaron los vehículos bajando las cinco. Entramos en el club, dándonos una señorita las máscaras, nos las pusimos y entramos en el local dirigiéndonos a la barra para pedir algo de beber.
- Hola buenas noches, me alegra volver a veros por mi club, - nos dijo Karla la encargada
- Hola Karla, hoy necesito el jacuzzi antes de conocer a mi desconocido - le dijo Sandra
- Sabes que enseguida te llevo, pero hay un caballero que quiere conocerte Bella, precisamente aquel hombre que ves sentado en el fondo con una copa en su mano - me dijo
Me quede mirando al hombre que Katia me señalo, viendo unos preciosos ojos de color verde y una preciosa sonrisa en su boca, levantando su copa hacia donde estabamos
- ¿Qué me dices? ¿Vamos a la habitación? - me preguntó Karla
- Si ¿por qué no? la única vez que vine al club, me fui muy relajada de aquí - respondí sonriendo
Acompañe a Karla subiendo las dos las escaleras hasta el pasillo abriendo ella una de las puertas que habia, entrando las dos dentro de la habitación
- Ya lo sabes, esperalo aqui - me dijo
Me sente en la cama esperando aquel hombre de los ojos de color verdes tan bonitos, cuando lo vi entrar me levante de la cama viendo como se iba acercando a donde yo estaba
- Buenas noches ragazza, eres preciosa - me dijo acariciando mi mejilla con sus dedos
----------------------------------------------------------------------------------------
Me acerqué más a él, pegando mi cuerpo al suyo, le puse la mano en su nuca, juntando mis labios con los suyos, besándonos como si fuéramos dos adolescentes en su primera vez. Dejo caer mi vestido cogiendo mis pechos con sus manos, mordiendo suavemente mis ya duros pezones, le fui quitando boton por boton hasta que le quite la camisa, acariciando sus duro y marcado abdomen, besando y mordiendo sus pezones, escuchando cómo gemía de placer. Le desabroche la cremallera de su pantalón, quitándoselo junto a sus boxer, viendo que su miembro ya estaba listo y duro para mi disfrute. cuando ya me quedé medio dormida en la cama, escuché cerrarse la puerta de aquella habitación, sintiéndome sola, me levanté como pude de la cama, cogi mi vestido que seguía en el suelo, busqué por todas partes mi tanga, pero al no encontrarlo, me vestí marchandome de allí, hasta la calle sin esperar a ninguna de mis compañeras, pero viendo aquel coche de alta gama enfrente del local, con un hombre dentro que era imposible reconocer ya que la calle estaba solamente iluminada con las luces de neón del club.
- ¿Dónde te habías metido? he estado buscándote por todo el club como loca - me dijo mi amiga Sandra
- Necesitaba tomar el aire ¿como te ha ido a ti? - pregunté
- Creo que me he enamorado, qué hombre Sofía, que manos - me dijo
- ¿Esperamos a nuestras compañeras o nos marchamos? le pregunté
- Creo que es mejor que nos vayamos, ya en el hotel nos contarán - me dijo Sandra
- Sandra te has dado cuenta que siempre que nos vamos, está siempre aquel coche aparcado enfrente del club? - le dije a mi amiga
- Estará esperando a alguien, vámonos estoy super cansada - me dijo mi amiga sonriendo
Al día siguiente mi amiga Sandra vino a mi casa a pasar el día con mi hermana y conmigo,
- He traído comida china, que sé que a Julie le gusta mucho - dijo Sandra cuando entro en mi casa, dejando las bolsas encima de la cocina
- Gracias Sandra, pero no tenías que haberte molestado - respondió mi hermana
- ¿Cuándo tienes la próxima revisión Julie? - preguntó mi amiga
- Creo que la semana que viene, tengo ganas de que todo esto se acabe y mi hermana deje de sufrir por mi - respondió Julie
- Tu hermana necesita un hombre que la haga muy feliz en la cama ¿no Sofía? - preguntó mi amiga
- Estáis locas las dos - contesté
Ese día lo pasamos fenomenal, comimos lo que trajo mi amiga, recogimos entre Sandra y yo la cocina, nos sentamos después las tres enfrente del televisor, vimos varias películas con palomitas y vino, hasta que Julie se fue a su dormitorio para dormir ya que no se encontraba muy bien, pero yo me quedé contenta, ya que hacía tiempo que no se quedaba con mi amiga y conmigo hasta tarde. Al dia siguiente hice lo mismo que todos los días, me levanté de la cama, entre en el baño para ducharme, cuando termine tape mi cuerpo con una de las toallas, me fui a mi dormitorio para vestirse, volviendo a la cocina para hacer los dos desayunos, pero esta vez mi hermana no se levantó. Preocupada fui a su dormitorio, viendo como dormía, así que me marché despacio de su dormitorio para no despertarla, tomé solo el café, cogi mi bolso y me marché a la casa de Carla, la vecina. en la puerta toqué al timbre, abriéndose ella ya vestida y preparada para ir a mi casa.
- Buenos días Carla, le he preparado el desayuno a mi hermana, pero sigue durmiendo
- No te preocupes Sofía, estaba cansada, anoche vi por la ventana que tu amiga se marchó tarde de tu casa - me dijo
- Si es cierto, bueno yo me marcho ya, si me necesitas sabes que me puedes llamar por teléfono - respondí
Después de hablar con mi vecina, me marché hacia la calle donde ya me esperaba mi amiga dentro de su coche, llegamos al parking del hotel bajando las dos del vehículo cruzandonos con nuestras compañeras, nos fuimos las cinco hasta el ascensor de servicios para subir hasta donde estaba el cuarto de la limpieza, para cambiarnos de ropa y recoger nuestros carritos de limpieza
- ¿Dónde os fuisteis el sábado? cuando salimos ya no estabais en el club - nos dijo Viki
- Nos marchamos en cuanto nos arreglaron el cuerpo, que hombres, ay si encontrara uno asi me casaba con él en cuanto me lo pidiera - dijo Sandra haciendonos reir a las cuatro
Después de cambiarnos de ropa, cogimos cada una nuestro carro acercándonos hasta los ascensores de servicio, subimos a uno de ellos, bajando cada una en la planta que le tocaba
- Buenos dias ragazza - me dijo Mario, el hombre que tenia unos preciosos ojos de color verde
- Buenos días señor, ¿qué tal estuvo la fiesta? - pregunté
- Sofía no me digas señor, y la fiesta supongo que fue bien, yo me marche a tomar una copa a un club
- Bueno tengo que empezar a trabajar, si no el jefe me puede regañar - le dije
- ¿Esta noche tomamos la copa? - me dijo
- ¿Va a seguir pidiéndolo hasta que le diga que sí? - pregunté
- Como veras soy muy insistente y no dejare de decirtelo hasta que consiga, escucharte decir por tu linda boquita que si
- Está bien, ¿cuando salga de trabajar, le parece bien?
- Me parece bien, pero Sofía tutéame por favor - me dijo Mario con esa bonita sonrisa ladina que ponía
Nada más entrar en la primera habitación para limpiarla, me di cuenta de que se habían dejado los clientes que estuvieron una pulsera de oro, que supuse valdría bastante, cogi la pulsera me la puse en el bolsillo, me marché de la habitación para bajarla a mi jefe, después de salir del ascensor, me acerque hasta la puerta del despacho, toque con los nudillos y cuando escuche que me daba permiso entre, viendo a mi jefe sentado en el sillón detrás de su mesa
- Vaya has venido tu solita, no ha hecho falta que te llamara, - me dijo
- He venido a entregarle esta pulsera que me la he encontrado en una de las habitaciones - le dije viendo como mi jefe se levantaba del sillón acercándose hacia donde yo me encontraba
- Cierra la puerta y quítate toda la ropa - me dijo
- No lo voy a hacer, hay mucho trabajo hoy - respondí
- Hoy has venido a trabajar muy respondona, pero yo haré que se te baje ese genio, haz lo que te he dicho - me dijo mientras se quitaba el cinturón de su pantalón
- No se atrevera a pegarme, lo denunciare si lo hace
- ¿A quien a la policía? tu bien sabes que follas conmigo consintiendo, no tienes nada que hacer contra mí - me dijo
Me gire rapidamente, cogi el pomo de la puerta para marcharme, pero sentí un latigazo del cinturón en mi espalda, haciendo que gritara de dolor.
- ¿Jhon estás en tu despacho? - escuche una voz conocida
- Ahora estoy muy ocupado Mario, no te puedo atender - grito mi jefe, pero el hombre abrió la puerta, entrando en el despacho, viendome a mi con lagrimas en los ojos
- ¿Qué pasa aquí? ¿por qué está llorando esta mujer? - preguntó Mario
- Sofia vete ahora mismo a tu puesto de trabajo, ya hablaremos más tarde tu y yo - me dijo mi jefe
Me marché corriendo del despacho de mi jefe hacia la zona donde estaban los ascensores de servicios, cuando llegue a mi planta, entré en la habitación donde me encontré la pulsera para limpiarla. A la hora de descanso, estábamos las cinco compañeras almorzando cuando vimos acercarse a nosotras Mario
- Buenos días señoras, Sofía ¿puedo hablar contigo un momento? - me preguntó Mario, haciendo que mis compañeras silvaran
- Si claro, ahora vengo - les dije a mis compañeras
Nos marchamos de allí, hasta el cuarto donde las cinco chicas nos cambiábamos de ropa
- ¿Qué ha pasado con tu jefe en su despacho? y te advierto que no me gusta que me mientan - me dijo
- No sé qué habrá escuchado, pero no ha sucedido nada - le dije
- ¿Me permites que te vea la espalda? porque yo creo que sí ha pasado algo, ya que tu jefe tenía en sus manos el cinturón de su pantalón y te he escuchado gritar a ti - me dijo
- De verdad Mario que no ha pasado nada, y ahora ¿me permites retirarme?, el día es largo y estaba almorzando - le dije, pero Mario rodeo mi cintura con su brazo, acercando mi cuerpo al suyo, teniendo los dos nuestras bocas tan cercas que lamió la comisura de mis labios mientras me subia el bluson de mi uniforme, girando enseguida mi cuerpo, para mirar mi espalda
- Esta marca que tienes ¿es del cinturón de tu jefe? - preguntó
- No, ayer me di con una de las puertas de mi cocina y ahora por favor déjame marchar - le dije esquivando su cuerpo, marchandome de allí corriendo hacia donde estaban mis compañeras almorzando
- ¿Qué quería de ti, ese tío bueno? - me preguntó Sandra
- Nada importante, - respondí intentando que no preguntaran mis compañeras nada más.
Cuando llegó la hora de marcharnos a casa, nos cambiamos de ropa en el cuarto marchandonos hacia la zona de los ascensores para bajar al parking, ya nos estábamos Sandra y yo acercándonos a su coche, cuando vimos a Mario al lado del vehículo
- ¿Qué hace ese al lado de mi coche? - preguntó mi amiga
- Le he aceptado una copa, lleva ya tres semanas pidiéndome que vaya con él - respondí
- Buenas tardes señoritas, Sofía ¿nos vamos? - me preguntó Mario
- Mañana a la misma hora en tu casa, hasta mañana Sofía - me dijo mi amiga
Mario y yo nos fuimos acercando a un coche de alta gama, recordando que ese mismo coche era el que vi las dos veces aparcado enfrente del club y una vez en el edificio de mi casa. Mario me abrió la puerta de su coche, ayudándome a sentarme, sentandose él en el asiento del conductor, marchandonos del parking del hotel. Aparco al lado de un club, bajamos los dos del vehículo, sentandonos en los sillones que había vacíos en el exterior.
- Buenas tardes señor Angeletti ¿que van a tomar - nos dijo un camarero sorprendiéndome porque conocía a Mario
- Traenos el mejor vino que tengas Rodri y algo para picar - respondió Mario
- ¿Vienes mucho por aquí? - pregunté, cuando el camarero se marchó
- Algunas veces, pero nunca he venido con una mujer tan bonita como tu - me dijo
- Dime Sofía ¿porque tu jefe te iba a pegar con su cinturón? ¿sois familia? - me preguntó
- Dejemos el trabajo a un lado por favor Mario, ¿En qué trabajas tú? si se puede saber - pregunté
- En la hostelería, soy un CEO, o sea un empresario que está en el hotel de vacaciones - me dijo
- ¿Vacaciones? hace tiempo que no se que es tener vacaciones - le dije
- ¿No te las da tu jefe? - preguntó mientras el camarero le daba a probar la botella de vino que nos trajo
- No puedo, necesito el dinero - respondí
Pasamos una tarde maravillosa, Mario me contó anécdotas suyas y yo también riéndonos los dos como hacía tiempo que no me reía, pero todo lo bueno se acaba y cuando nos dimos cuenta del reloj, era ya casi la medianoche. Nos levantamos los dos de los sillones marchandonos hacia su coche, subimos los dos y dando mi dirección a Mario me llevó hasta mi casa, aparcando su vehículo enfrente de la portería de mi edificio, bajandonos los dos del coche
- Bueno me tengo que marchar, gracias por esa copa lo he pasado muy bien - le dije
- Yo también lo he pasado bien contigo, ¿quedamos el sábado para cenar? - me preguntó
- No lo siento, no puedo de verdad, - respondí
- Sofía ¿estás casada? - preguntó muy serio
- No qué va, pero tengo cosas que hacer y que me obligan a estar en mi casa todo el tiempo posible- le dije
- Comprendo, bueno pues nos veremos entonces mañana en el hotel - me dijo,
Pero Mario rodeo mi cintura con su brazo acercándome a su cuerpo todo lo que pudo, nos quedamos los dos mirándonos a los ojos, dándome cuenta de que acercaba su boca a mi boca, me aparté enseguida de su agarre y corriendo entre en la portería, subiendo por las escaleras hasta llegar a mi casa. Al día siguiente nada más entrar en el cuarto donde nos cambiábamos de ropa empezó a sonar mi movil, lo cogi para ver quien me llamaba, viendo en la pequeña pantalla del móvil que era mi jefe
- ¿Es el baboso, verdad? - me dijo mi amiga
- Si, voy a ver qué quiere hoy - le dije
- Sofía, no puedes seguir así, el nuevo dueño del hotel me han dicho que esta aqui, buscalo y cuéntale lo que ese cerdo baboso te esta haciendo - me dijo Sandra
- Nadie sabe quién es el dueño todavía, ¿donde lo busco Sandra? , tu sabes bien que necesito el dinero que me da por ser su puta particular aunque no me guste - le dije
- Amiga si yo pudiera ayudarte, ese sabría quién soy yo - me dijo
Después de cambiarme de ropa, me marché del cuarto hacia el despacho de mi jefe, toque a la puerta y cuando me dio permiso, abri la puerta entrando dentro de su despacho
- Buenos días preciosa, hoy quiero hacerte algo nuevo, cierra la puerta con el cerrojo, no queremos que pase lo de ayer ¿verdad? - me dijo sonriendo
Cerré la puerta con el cerrojo, quedandome en la puerta mirándonos mi jefe y yo
- Acercate, no voy a hacerte nada que no hayamos hecho ya tu y yo - me dijo, mientras se quitaba el cinturón de sus pantalones
- ¿Que va a hacerme con el cinturón? - pregunté
- Ven aquí donde estoy yo y lo sabrás preciosa - me dijo
Me acerqué hasta donde estaba mi jefe, con su mano cogió mis pómulos con fuerza, mordiendo mi labio metiendo su lengua dentro de mi boca, moviéndola por todos los sitios. Me giro poniendome de espaldas a él, atandome las manos con el cinturon, subio mi blusa dejandome los pechos al descubierto, bajo mis pantalones y mis bragas, pasando su mano por mi sexo varias veces
- Ah sí, eso me gusta, sumisa para mi, eres mia Sofia, eres toda mía - me decía, mientras las lágrimas caían por mis mejillas
Cuando ya terminó de correrse, me quito de mis muñecas su cinturón, puso su mano en mi espalda, para que doblara mi cuerpo, haciéndome sentir cinco azotes en mis nalgas, mientras yo me mordía el labio por el dolor y para no gritar
- Vístete y lárgate de aquí, encima de la mesa tienes el sobre con tu dinero, zorra - me dijo
Me arregle la ropa, cogi el sobre con el dinero, quite el cerrojo de la puerta y abriendola me marche de ese despacho corriendo al cuarto de la limpieza, cerré la puerta y arrastrándome por ella, me senté en el suelo poniendo mis manos en mi cara, llorando sin consuelo
- Sofia ¿estás aquí? - escuche a Mario
Por un momento no quise responderle, necesitaba estar sola unos minutos, pero escuche como intentaba abrir la puerta, me levanté enseguida del suelo, encendí las luces y me puse a arreglar el carro
- ¿Sofia estás bien? te estaba llamando - me preguntó Mario cuando entró en el cuarto
- Si perdona Mario, es que no te había escuchado - respondí
- ¿Estás llorando? tienes los ojos rojos - me dijo
- No, es el producto que hay aquí, y ahora si me disculpas, tengo que empezar a trabajar - le dije esquivando su cuerpo con el carro, marchandome de alli
La semana no paso muy rapida para mi ya que al baboso de mi jefe, le dio por azotarme con el cinturón cada vez que se corría dentro de mí, haciéndome sentir como una verdadera fulana, pero aun me quedaban varias facturas que pagar del hospital, una tarde cuando llegue a mi casa, vi que la vecina estaba muy seria sentada en el sofá, me acerque a ella sentándome a su lado
- Carla¿le ha pasado algo a mi hermana? no me has llamado por teléfono - le dije
- No pasa nada cariño, es que han llamado a tu hermana del hospital, tiene que volver a empezar la quimio otra vez y tu hermana no quiere, dice que son más gastos y que no va a ir - me dijo
- No te preocupes, ¿cuándo tiene que empezar? - pregunte
- El lunes, pero no quiere Sofia y sin la quimio no durara mucho mas - me dijo
- Mi hermana irá al hospital, yo hablare con ella, tranquila - le dije
Este fin de semana no me marché con mis compañeras a ningún sitio, no me encontraba con ganas y después de hablar con mi hermana y discutir las dos, aun me sentía más indispuesta y sin ilusión de volver a ver a mi italiano en el club. como yo lo llamaba, aunque prefería quedarme en casa acompañando a mi hermana. El lunes, me levanté de la cama, entre en el cuarto de baño para ducharme, cuando termine tape mi cuerpo con una de las toallas que había, volvi a mi dormitorio para vestirme, acercandome después a la cocina y hacer el desayuno de mi hermana y el mio. Una vez que lo tenía todo preparado, me acerqué al dormitorio de mi hermana, viendo que aun no se había levantado.
- Julie levanta que nos tenemos que marchar al hospital - le dije, abriendo las cortinas, acercándome después a su cama sentándome a su lado
- Ya te dije que no iba a ir más al hospital Sofía, no insistas - me dijo mi hermana
- Levántate ya de la cama, claro que vas a ir o quieres dejarme sola, no quiero excusas Julie - grite
- Déjame en paz, no quiero ser un gasto más para ti - me dijo llorando
- No eres ningún gasto, eres mi hermana y si tengo que hacer mas horas extras las hare, por ti y por mi, no me dejes sola Julie por favor - le dije llorando abrazandonos las dos
- Esta bien, por ti lo hare hermana, te quiero mucho y gracias por todo lo que estás haciendo por mi - me dijo limpiando mis lagrimas