Gael miraba el hermoso paisaje que tenía desde la ventana de su oficina, todo era amplio y luminoso, la vista del gran club campestre.
Las hermosas piscinas con sus toboganes, sus zonas verdes, zonas recreativas. Estaba orgulloso de lo con gran esfuerzo había construido, después de que su familia le hubiera dado la espalda sólo porque le gusta divertirse viendo mujeres, disfrutar de ellas, apostar dinero, sabía que era la oveja negra, pero esos vicios por los que su familia no quería a volver a saber de él, fue su mina de oro, lo que lo llevó a ser uno de los hombres más ricos y poderosos, tenía tanto, pero muchas veces se sentía sólo, y odiaba esa sensación.
Seguía disfrutando de sus placeres sin que nadie le dijera absolutamente nada, en especial que ahora podía hacerlo de gratis. En especial disfrutar estar dentro de un coño bien caliente y dispuesto para él, las mujeres era lo más delicioso que Dios había podido haber creado, por eso estaba soltero.
Tenía mujeres muy hermosas y sexys trabajando para él, pero su regla de oro era no volver acostarse con una, porque con las que lo había hecho, querían tomarse atribuciones que no debían.
Rachel e Indiana eran las únicas dos mujeres con las que había roto esa regla, pero tampoco era de palo, ¿que podía hacer cuando ellas se presentaban en la habitación, le hacían sexo oral y se desnudaban para él? Absolutamente nada, Pero de los años que tenían trabajando con él, sólo había ocurrido unas ¿cinco veces? La verdad no tenía la cuenta exacta, pero sí sabía que esas dos mujeres juntas en la cama era puro fuego. Así que no tenía alguna queja, sobre su trabajo, como de sus trabajos extras.
Unos golpes en la puerta lo distrajeron y sacaron de sus pensamientos.
-Adelante. - dijo girándose para observar quién entraba. Un Manson algo enojado y estresado entró. -¿Qué pasa? - dijo divertido al ver a su guardaespaldas, mano derecha y su mejor amigo.
-Cada vez son más los clientes - Gael asintió - y menos bailarinas - eso lo hizo fruncir el ceño.
-¿Qué dices?.
-Pasa que ya tres han encontrado el amor y pues sus respectivos hombres no quiere que siga trabajando en este lugar. - Gael se levantó enojado.
-El club del deseo no es un lugar vulgar, ni un putero, si una persona se gustó y quiere sexo pues adelante, mientras que paguen la cantidad que está indique, yo no obligo a nadie y si algún cliente se quiere pasar de listo lo saco a patadas del lugar, y la cantidad que se cobra por estar con ellas, es casi exclusivo para mis chicas, yo solo me dejo un 20% de esa cantidad, las mujeres aquí salen adelante, se les paga muy bien, tiene propinas muy generosas y el extra por si se llegarán acostar con alguien, ¿cuál es el problema de que sigan aquí? - dijo muy enojado.
-Ese es el problema Gael, sus hombres no quieren venir y ver como sus mujeres bailan en lencería mientras que otros hombres se las comen con la mirada. - Gael puso los ojos en blanco, era algo estúpido. -Lo sabrás cuando te enamores - Gael no pudo evitar carcajearse al oír a Mason.
-Eso no va pasar jamás. Pero aún así es ilógico, aquí conociste a Jenny, te enamoraste de ella, te casaste y ambos siguen trabajando aquí, ella sigue bailando como el primer día.
-Eso es diferente, la amo, la respeto y confío en ella, es sólo un trabajo más, además ella nunca aceptó acostarse con nadie, los clientes la respetan. - Gael volvió a sentarse.
-Bien, entonces coloca el anuncio que se necesita mujeres hermosas para bailes exóticos.
-También necesitamos a alguien para la limpieza, Lili no da abasto sola, desde que Luis renunció.
-Bien hazlo.
-En dos meses el club cumple 7 años. ¿Qué vamos hacer?
-Aún no lo sé, siempre se hacen fiestas o bailes, estoy cansado de lo mismo, me gustaría algo diferente, el problema es que aún no lo sé y el tiempo corre en mi contra.
-Pues yo te recomiendo que te apresures a pensar.
-Ya lo sé, le pediré alguna idea a Indiana y Rachel.
-Hmm, sabes que esas mujeres te van a traer problemas, se pelean por ti - Gael volvió a puner los ojos en blanco.
-Eso no es cierto. Ellas nunca me han dado problema en los dos años que tienen trabajando para mí, además siempre que compartimos cama lo hacemos los 3, así que no tienen porqué discutir. - Mason hizo una mueca de asco.
-Espero que las cosas no se te salgan de control. Ahora me iré a trabajar y a buscar a las nuevas chicas. - Gael no respondió, dejó que su amigo por así decirlo, saliera de su oficina, suspiró algo profundo pensando en las palabras de Mason, sabía que algo de razón tenía, no era tonto, miraba la rivalidad que había en ambas, siempre buscan que él escogiera a una sola, pero no escogería a ninguna, eran hermosas y tener sexo con ellas eran increíble, pero, era solo eso, sexo, además las veces que había ocurrido era porque ellas se colaban en la habitación, él nunca las buscó y sabía que tampoco lo hubiera hecho, aunque a Rachel desde un principio llamó bastante su atención, claro hasta que vio como realmente era. Sacudió su cabeza no quería pensar más en eso, por el contrario quería usar su cabeza para hacer algo diferente para su fiesta, eran 7 años, los cuales los primeros dos fueron muy difíciles, pero nunca se dio por vencido, sabía lo que quería y lo había logrado.
Siempre había hecho fiestas elegantes o un baile de máscaras, siempre lo mismo, nunca había hecho nada que no fuera eso.
Luego de trabajar un par de horas, se levantó y decidió ir a su penthouse, su lugar era ahí, estaba en el último piso, el cual era todo para él.
A pesar de tener su cocina, sala, comer, nunca las usaba, pero lo que sí le gustaba y si usaba era sus terrazas, tenía una que daba en su habitación y la otra en la sala, desde el piso 40 en donde quedaba su lugar se podía ver todo el lugar, por el que había trabajado, por las noches las luces le daban al lugar un efecto fantástico, como de ensueño. Ahí se sentía el rey de su mundo un mundo que le encantaba y que además era suyo.
Se preparó para una nueva noche, como siempre su aspecto era perfecto, las mujeres lo violaban con sólo la mirada. Con clientas no se oponía a tener una noche loca. Usaba una habitación especial que tenía en donde se encontraban las habitaciones exclusivas para el placer, las cuales eran muy lujosas.
Era un poco cansado, ya que su día empezaba a las ocho de la mañana, le gusta ver que sus huéspedes estuvieran bien atendidos, que la cancha de básquet, voleibol, tenis, fútbol, estuvieran perfectas las áreas verdes bien cuidadas sin basura, y las piscinas bien limpia, también había pequeñas chozas, donde las personas podían hacer sus barbacoas. Todo el día viendo y haciendo lo llevaba muy ocupado, a las cinco subía a su penthouse para descansar un poco, volver a darse un baño y prepárese para bajar al club, la vida nocturna ahí empezaba a las siete de la noche y acababa a las 2 de la mañana, pero no le importaba era feliz había cumplido uno de sus sueños.
Aunque se sentía pleno profesional sentía que algo le faltaba, pero trataba de no pensar en eso, solo en disfrutar de su vida y en vivirla.
Gael caminaba en medio de las personas que estaban alegres hablando, muchos lo saludaban y él como todo el caballero que era les devolvía el saludo.
Todas las mesas estaban ocupadas, en la tarima que estaba de lado norte había una hermosa pelirroja bailando muy sexy en un tubo, y en la tarima de la sur un bailarín, por las cuales las mujeres daban suspiros y hasta más.
-¿Qué tal la noche José? - le preguntó Gael al hombre detrás de la barra, quien ya sabía que debía prepararle una bebida a su jefe en cuanto él llegaba por ahí.
-Uff jefe, muy movida en especial al ser fin de semana.
-Sí, veo bastante movimiento - dijo feliz que todo marchaba de maravilla.
-También hay clientas nuevas y una me pidió quedarme un rato después de mi turno ¿me da permiso? - Gael le sonrió a José.
-Por supuesto, escoge una de las tres que hay. Sabes qué deben apuntarse para que no le quiten el lugar. - José asintió a su jefe, Gael tenía una habitación exclusiva para él y su aventura de una noche y tenía 3 adicionales para sus empleados que no bailaban y no ganaban un extra. Claro que no todos tenían ese privilegio, sólo los más leales, y los que llevaban años trabajando para él, como José, que tenía 5 años, justo cuando empezó a irle de maravilla apareció él buscando trabajo, y hasta el momento era uno de los mejores que tenía.
-Por supuesto jefe.
-Que disfrutes tu noche José. - Gael agarró su bebida para iniciar su recorrido por el lugar.
-Igualmente jefe - Gael levantó su copa para brindar por que así fuera.
Tal y como había dicho José, vio rostros nuevos y hermosos, pero había una mujer con cabello negro que fue la que más le llamó la atención, tenía unos hermosos ojos verdes, labios protuberantes, los enormes pechos quería salirse del vestido que llevaba puesto, está increíble para una noche de buen sexo, llamó a un camarero y le dijo que llevara unas bebidas y bocadillos y dijera que iban de parte de él. El hombre obedeció de inmediato a su jefe, las mujeres miraron a quién enviaba los tragos y al ver a Gael todas querían llamar su atención, con su copa en la mano Gael volvió a levantarla como hacía rato le había hecho a José. Le guiño un ojo a su presa y siguió con su recorrido, más tarde vendría para saber si alguien más no la había ocupado ya.
Cuando llegó al detrás de los camerinos de hombres encontró a Mason, quién venía del de mujeres.
-¿Qué tal va todo?
-Muy bien Gael, el único problema es que hoy ya no caben más clientes, parece que todo el estado quiso venir.
-Tendré que mandar hacer el lugar más grande - Mason se río al escucharlo.
-Estás loco. Quería avisarte que ya mandé a poner el anuncio en el periódico, esperemos que a partir de mañana vengan nuevas candidatas, así puedan entrar de una vez el lunes. - Gael asintió.
-Está bien, las vamos a elegir tú y yo, sabes que Rachel e Indiana no escogerían a ninguna, las echarían con tal de que ninguna se me acerque. - Mason puso sus ojos en blanco.
-Esto es una estupidez Gael, deberías de tenerlas a tiempo.
-Lo sé, lo sé. ¿Entonces cuento contigo para entrevistar a las chicas?
-A Jenny no le gustará - dijo divertido - pero ahí estaré. - Gael le sonrió a su amigo - por cierto Jenny cumple 27 años la próxima semana y quiero hacerle algo aquí, en uno de los salones.
-Por supuesto, puedes usar cualquier salón que esté disponible y no lo hayan alquilado para alguna actividad.
-Gracias.
-No tienes nada que agradecer, sabes que no te veo solo como un socio o mi guardaespaldas, eres mi amigo, una de las pocas personas que creyó en mí, has estado conmigo por 10 años y es algo que no tengo cómo agradecer.
-No tienes que - dijo mirando hacia la tarima donde una hermosa rubia subía. - Voy a ver a mi esposa. - Gael miró hacia la tarima y en efecto ahí estaba Jenny, bailando muy sensual.
-Bien, ve, no hace falta recordarte que hay que estar pendiente y también que disfrutes de tu noche.
-Así será jefe.
Gael duró un rato más, hasta que llegó a la parte de los casinos, una parte muy hermosa también del lugar, donde un hombre estaba dando problemas.
-¿Qué pasa aquí? -preguntó con su voz de mando.
-Jefe que este hombre aparte de borracho, ladrón, jugó y apostó ahora no quiere pagar. - Gael lo miró enojado.
-¿Cómo te llamas?- preguntó impaciente
-Federico Mills y eso de que no quiero pagar es mentira, les dije puedo darles a mi hija, creo que la muy inútil aún es virgen - dijo riendo muy despreciable cosa que hizo que a Gael le diera asco.
-¿Qué has dicho? Eres un maldito, aquí no prostituimos a nadie, mucho menos lo obligamos a estar aquí. Debería darte vergüenza hablar así de tu hija. -Federico se levantó aún más enojado.
-No me interesa lo que usted piense, si no la quieren aquí otro la va a querer, incluso.. - por un momento Federico se quedó pensando algo que nunca había hecho y su mirada se oscureció al pensar en el cuerpo de su hija, Gael supo de inmediato lo que ese maldito enfermo estaba pensado y no pudo evitar lanzarle un golpe que lo llevó al suelo.
-Eres un cerdo, además de un hombre despreciable - hizo señas con su mano y varios hombres de seguridad llegaron a su lado. - Lleven a este parásito abajo y no lo dejen salir hasta el lunes. - Gael vio cómo el hombre maldecía mientras lo llevaban a rastras, al menos había salvado a una inocente de algo tan despreciable, esperaba que cuando se le pasara la borrachera no pensara otra vez esa atrocidad.
Estaba algo cansado, y estresado la noche había sido agotadora pero como siempre muy productiva, a solo una hora para que el club cerrara, la misma mujer que había aparecido iniciando la noche se detuvo delante de él, y no pudo evitar mirarla ahora de pies a cabeza, y definitivamente no se había equivocado.
-Hola - dijo tímida - soy Irina, y no había podido agradecerle por lo que envió a nuestra mesa. - Gael como todo un don Juan sonrió, como solo él sabía, haciendo que la pobre mujer tuviera casi un orgasmo de verlo.
-No fue nada, ha sido un placer poder hacer algo por mujeres hermosas. - su voz era profunda y sensual - ¿Quieres una copa?
-Yo... bueno, ya pensaba irme - dijo dudosa y Gael sonrió, conocía el juego de las mujeres que llegaban ahí, todas eran iguales.
-¿Tan pronto? Pero si lo mejor de la noche apenas empieza - Gael se acercó hasta que estuvo a centímetros de la boca de Irina.
-Estoy comprometida, es mi despedida de soltera.
-Mejor aún, yo puedo hacer que goces tú última noche como mujer soltera. Yo no soy un hombre de relaciones. - dijo restando importancia a que fuera a casarse. Cuando la dichosa mujer pensaba hablar Gael la interrumpió con un beso, no estaba dispuesto a perder su tiempo si ella se dejaba llevar se la cogería por un par de horas, sino buscaría otra aventura, no le rogaría a una mujer.
Pero para emoción de él, la mujer no perdió el tiempo tampoco, sabía que a eso venía.
Su beso cargado de pasión y fuego lo detuvo, para tomarla y dirigirla a su habitación exclusiva ahí mismo, en varias de estas ya se veían que estaban ocupadas, así que ahora él también iba a disfrutar.
Recorrió los pechos exuberantes de la mujer, que no muy a lo lejos se veían operados, pero a él le daba igual, pronto el vestido estuvo en el piso, al igual que las demás ropa. Gael chupo y mordió los pechos de la mujer con ganas de gastarlos.
Pronto la habitación se convirtió en jadeos y gemidos, llevándolos a ambos al éxtasis, una vez Gael se desahogó, salió de ella, se quitó el condón lo tiró en el pequeño basurero que había, y empezó a vestirse.
-¿Te vas? - dijo la mujer desesperada por volver a tener sexo con él.
-Sí, olvidé decirte que sólo tengo sexo con la misma mujer una vez y nosotros acabamos de tenerlo, ahora lo único que quiero es irme a mi casa y dormir. Y tú tienes que irte a preparar para una boda - una vez listo se giró hacía ella. - que tengas una hermosa vida de casada. - dijo sin más antes de salir de esa habitación.
Audrey se levantó y no pudo evitar sorprenderse que su padre no hubiera llegado, pero por primera vez en mucho tiempo se sintió tranquila y en paz.
Desde que su madre había muerto hacía 10 años todo se había venido abajo, su padre se convirtió en un borracho y en un agresor, la culpaba a ella de que su madre ya no estuviera con ellos, y la culpó tanto que ella misma se lo creyó. Ese día había salido a jugar con las gemelas que vivían al frente, cuando su madre la mandó a llamar para que entrara a cenar, había corrido sin fijarse al cruzar y un auto venía a toda velocidad, su madre desesperada corrió a ella, gritando que se quitara de ahí. Audrey del miedo se quedó estática y asustada, con tan sólo 8 años vio a su madre ser golpeada por el automóvil, cayó varios metros adelante, Audrey lloraba mientras corría para llegar a ella, quien tenía sangre por todos lados.
Su madre murió antes de llegar al hospital, así que nunca pudo pedirle perdón, si ella no hubiera estado afuera su madre estaría ahora con ella y tal vez las cosas serían muy diferentes.
Empezó a limpiar y a recoger el lugar que apestaba a alcohol, hizo algo de comer con lo poco que había y fue a buscar el periódico, su padre nunca la dejaba salir, porque la mayoría del tiempo estaba golpeada, ella quería trabajar y salir de ahí, porque de lo contrario algo le decía que no llegaría a los 20 años.
Audrey quería saber qué era explorar el mundo, conocer personas, enamorarse, no era tonta, ya sabía cómo funcionaban los seres humanos, había aprendido viendo cosas horribles, su papá siempre la hacía sentir despreciable en cuanto llegó al pequeño puesto de periódicos de la esquina, pidió uno y lo pagó con unos cuantos dólares que su papá había dejado en la ropa sucia, de verdad deseaba poder encontrar algo.
Mientras iba camino a casa iba leyendo el periódico, el cual se había ido directamente a los anuncios de empleo. Hubo varios que llamaron su atención, por lo que muy contenta, se apresuró a llegar a su casa, se dio un baño, se cambió y en un cuaderno hizo una lista de los lugares y trabajos que debía visitar, debía de aprovechar ahora que su padre no estaba.
Fue a varios, pero todos le decían que debía tener experiencia, frustrada, enojada y triste se sentó en una banca.
-Tiene que haber un lugar, no puede ser que en todos pidan experiencia - dijo para sí misma. Observó por última vez y algo llamó su atención.
"EL CLUB DEL DESEO
Necesita hermosas bailarinas con o sin experiencia para bailes exóticos, cero desnudos, muy buena paga y propinas. Un buen ambiente laboral.
También necesitamos a alguien para limpieza.
Entrevistas sábado y domingo de 1 pm a 4 pm."
Audrey terminó de leer el anuncio, miró la hora y luego la dirección, faltaba una hora para las cuatro, lo pensó por unos minutos y decidida se levantó, dice cero desnudos, así que ¿qué tan malo podría ser? Además sino podía con ese podría el de limpieza, ella era muy hábil en eso.
Tendría que caminar, pero esperaba que ella saliera de ese lugar con el trabajo ganado.
...
Por su parte Gael tenía anotado el nombre y el número de teléfono de las chicas, las que no entrarían a trabajar, al menos él entraría entre sus piernas, eran chicas realmente hermosas.
-Todas han venido para ser bailarina pero ninguna quiere el puesto de limpieza - Mason frunció el ceño.
-Es que todas están hermosas, todas merecen bailar para mí - Su amigo lo miró, y no pudo evitar golpearlo en la cabeza. - auch, ¿Por qué me golpeas?.
-Por qué eres un alborotado, muchas ni siquiera tienen humildad, llegaron aquí jugando de divas y eso ya está mal, podrán ser hermosas, pero aquí nadie es más que nadie. - Gael miró a su amigo y sonrió.
–Eso ya lo sé Mason, no soy tan idiota tampoco, por eso es que de las diez chicas que han venido hoy solo hay 4 que me gustaron para que trabajen aquí, a las otras las quiero una noche en mi casa, solo eso. - Mason rió negando con la cabeza. -Pero en fin esperaremos a las de mañana para ver que tal nos va - Gael miró su reloj pulsera y faltaban 10 minutos para las cuatro de la tarde. - No creo que venga nadie más, tal vez deberíamos cerrar las entrevistas por hoy.
Mason se levantó de su asiento.
-Creo que tienes razón - pensaba cerrar la puerta de la oficina cuando chocó con un pequeño cuerpo, que al parecer venía muy deprisa
-Hola - dijo nerviosa. - soy Audrey - Masón miró hacia abajo, ya que él era bastante alto, y la mujer tal vez llegaba al 1,60, su cabello castaño, unos hermosos ojos color verdes, y sus labios eran gruesos, su cara era fina, la mujer era realmente hermosa, más que las que había llegado porque ella lucía natural.
-Hola, ¿vienes para la entrevista? - dijo en tono profesional, mientras Gael esperaba que Mason se quitara de en medio, para ver el rostro de la mujer que había llegado, nunca había escuchado una voz tan dulce.
-Sí.
-Bueno, estamos por cerrar las entrevistas por hoy, ya que ya se han presentado 10 bailarinas.
-Yo.. -Audrey pensó que eso fue por llegar tan tarde, suspiró frustrada, solo quería un trabajo - vi que también necesitaba a alguien para la limpieza, no me molestaría ese empleo. - Mason se sorprendió al oírla, porque realmente era muy hermosa, si no estuviera enamorado de su esposa, puede que hubiera intentado ligar con ella. Gael desesperado por ver a la dueña de la dulce voz decidió intervenir.
-Mason, déjala entrar y así le hacemos la entrevista a la señorita. - Audrey sintió un escalofrío por todo su cuerpo al escuchar esa voz tan profunda y sensual, algo que nunca había escuchado.
Mason se quitó de en medio y dejó que ella entrara, Gael al verla se quedó en shock, no pudo evitar mirarla de pies a cabeza, su cuerpo se veía más que perfecto, sus ojos, su cabello, su rostro, sus labios, definitivamente esa mujer era perfecta.