Moonligth Fashion es una de las leyendas de la moda, es la ciudad de los sueños, pues dentro de ella existe un mundo en el que solo los que trabajan allí pueden entender lo que significa.
Cada mañana se abren las puertas de aquel mágico lugar, las preparaciones de sus empleados se hacen detalladamente como si cada uno saliera a un escenario eligiendo cada uno de sus mejores diseños para quienes entraban al lugar.
Cada prenda o artículo se piensa cuidadosamente dependiendo las exigencias de cada persona amante de las últimas tendencias de la moda.
Allí todo es flamante, brillante y novedoso, sus empleados están siempre amables, sinceros y felices de atender a cada cliente que ingresa buscando una necesidad.
Pues aquel lugar no es solo una tienda para comprar todo lo que este a las últimas tendencias de la moda, puedes encontrar una de las mejores experiencias para transformar tu alma y cambiar tu vida por completo.
Cada rincón de aquel fantástico lugar tiene el toque único que hará sentir a sus visitantes como si fueran de la realeza y del cual no querrán dejar tan pronto finaliza su compra.
Por eso Moonligth es la principal empresa de modas de la que se habla en muchas partes del mundo.
Su dueña es una joven llamada Verónica Russo, de 25 años, rubia y de envidiable apariencia de modelo, muy sexy para la mayoría de los hombres que se les presentan quedando rendidos ante su belleza.
Con un estilo único en las prendas de grandes diseñadores que siempre están más que deseosos de trabajar a su lado vistiéndola de la mejor manera, también luce joyas, bolsos y perfumes que le dan un toque único a su temperamento imponente a los demás.
Pero eso no lo pensaba la prensa por las últimas decisiones de la chica y se atrevieron publicar una de las peores reseñas que pudo recibir en los 8 años que lleva como directora, todo debido a que su última colección había bajado sustancialmente la calidad de cada prenda.
"EL IMPERIO DE LA JOVEN DIRECTORA ENTRA EN UN DIFÍCIL PERIODO, LA DUEÑA Y HEREDERA DE TODO UN IMPERIO DE LA MODA; VERÓNICA RUSSO ¿PODRÁ SALIR DE TODO ESTE EMBROLLO?
-Parece que lo escribieron solo para hacerle daño con mala publicidad. - Les mencionó Alissa, su hermana y asistente personal.
-Nos están atacando cruelmente, humillan descaradamente a Verónica. -Dijo frustrada por todo aquello una chica de cabello corto muy elegante en su estilo de vestir, de unos 28 años, directora de control de calidad, llamada Anais.
Todos esperaban a la chica para saber qué acciones debían tomar ante aquel ataque, solo esperaban que no le afectará en nada.
Parecía que no podía ser nada peor para la chica cuándo llegara que ver a su ex para reclamarle por aquella publicación, su nombre era Mateo De la Rosa, su antiguo novio y accionista de la empresa, un hombre de 30 años, de cabello castaño y ojos azules, con una mirada que te puede robar el alma y enamorarte con sus palabrerías baratas, pero que terminará engañándote con cualquier chica que con un exuberante cuerpo; cintura pequeña, gran trasero y piernas largas, justo como joven Antonella Bianco.
Una chica que llegó a ser la mejor amiga de la chica desde la secundaria a los 13 años, ambas incursionaron en el mundo del modelaje con 16 años, cuando el fotógrafo que había contratado para sus primeros pasos en su carrera universitaria le pidió que ella seria perfecta para las pasarelas.
En un inicio Verónica no quiso aceptar aquella oferta para no descuidar sus estudios, pero lo pensó dos veces cuando Antonella le ánimo, pues el dinero de su herencia no llegaría a sus manos hasta que cumpliera la mayoría de edad.
En casi todos los castings para revistas la elegida era ella, sus curvas enamoraban a más de un chico, sobre todo Mateo De la Rosa, sabia a la perfección quien era aquella mujer que estaba tomando fama de modelo y también heredaría una enorme fortuna.
Antonella los presentó después de conocerlo una tarde cuando entraba a una de las cafeterías que frecuentemente visitaba, el hombre le pidió conocer a Verónica y como aquella joven notó que eso le causaría una enorme alegría a su amiga no escatimó en citarla con él.
Verónica se acercó a Mateo y poco a poco con sus regalos, citas muy interesantes y viajes al rededor del mundo por sus supuestos grandes logros como analista de bolsa de valores.
Pero a los pocos meses comenzó una aventura entre su amiga y Mateo a escondidas de Verónica, quién era muy ingenua y solo pensaba que había una bella amistad entre ellos.
La rubia no sabía nada del amor más allá de su novio, no imaginaba que aquél sujeto estaba traicionando su cariño y menos con Antonella.
Mateo le pidió que se casarán cuando ya llevaban dos años de relación, la chica había obtenido ya su fortuna y emprendió en la creación de una de las mayores empresas del sector de la moda que con cada colección que había aumentaba su éxito, nadie la opacaba, ni siquiera la reconocían por sus famosos padres, la prensa decía que era una chica de grandes dimensiones y sería un icono siempre.
Lo que nadie esperó es que al culminar su carrera universitaria y faltando solo un par de horas para su boda, Verónica desapareció del mundo de la moda por todo un año y eso preocupó a todos, pues dejó plantado a su novio en el altar y solo dejó a cargo de las próximas dos colecciones a su asistente con sus últimos diseños para que no se preocupara por nada.
Cuando regresó no era la misma chica de antes, pues encaró muy valiente y firme a los dos echándolos de su empresa, pero no contaba con que estarían furiosos y la demandarían para que se quedarán con la mitad de todo por según ellos daños y perjuicios.
Mateo era un desgraciado que fingió amarla para quedarse con su fortuna, como no lo logró y la rubia estaba dispuesta a botarlo sin un centavo, pago a los mejores abogados para quedarse allí.
Los presentes en la sala de juntas le aplicaban la ley del hielo al verlo llegar con Antonella como si nada hubiera pasado.
Aquel sujeto al no verla allí en la reunión supuso que no había llegado por estar de mal humor ante aquéllas críticas y más cuando él se hacía presente.
-Imagino que Verónica debe estar pasándola muy bien con una nueva conquista. -Les menciono a los empleados de la chica en tono de burla, pues había escuchado rumores que se había reunido con varias personas en una lujosa mansión para disfrutar con diferentes móldelos.
-¿Tienen alguna idea de cómo enfrentar a la prensa ante esto? -Comentó su asistente ignorando la estupidez de aquel hombre que solo se burlaba de su jefe.
Pero nadie sabía qué hacer y menos en la ausencia de la rubia que solo despertaba rumores de lo que hacía en horas nocturnas después de salir todo el día, cuando en realidad se iba cansada al otro lado de la ciudad para tratar de descansar un poco de aquella estresada vida en compañía de su gran amor, un pequeño de 8 años llamado Franco Russo, del que solo su familia tenía conocimiento.
-Lo mejor que puede hacer para salvarnos de esa clase de comentarios es que me de la dirección general de Moonligth. -Comentó Mateo.
-La señorita Russo no permitiría que alguien sin las capacidades y conocimientos en moda se hiciera cargo de algo que solo ella ha logrado. -Comentó Luisa la encargada del área de confección muy frustrada.
-Pero Mateo tiene razón, Verónica debe aceptar su ayuda, esto terminará en el fondo si no recibe una ayuda idónea como la de él.
Antonella sintió las miradas de rabia de todos, si aquello fueran balas ya estaría más que muerta, pero su amante le pidió que se calmara pues tenían motivos de sobra para opinar en todo.
-Deja de decir tus estupideces, solo recurres a tu mamá cuando el dinero que me robas no te alcanza.
Habló una voz imponente apenas se abrieron las puertas de la sala de juntas, aquello puso los pelos de punta de todos los presentes, sobre todo de las dos personas que ella más detestaba en el mundo.
La rubia había llegado soltando su veneno ante ellos luciendo unas gafas oscuras de Prada, un elegante vestido negro de versace que llegaba hasta sus bíceps femorales, una chaqueta blanca con bordes negros en la parte delantera igual que las mangas, un broche muy a la moda que lucía en la parte superior, usa media veladas color negro que deja notar sus esbeltas piernas sensuales con unos tacones de 8 centímetros de la última colección reciente de la marca Gucci, una pulsera y un bolso de Valentino que hacía juego con todo.
Antonella envidiaba que ella tuviera todos los beneficios de tener aquella ropa y accesorios a pesar de haber dejado el modelaje.
Se sentó en su puesto de directora quitándose aquella hermosa prenda dejando ver sus elegantes y envidiables brazos conservando sus lentes.
-Hasta que te dignas en aparecer Verónica, pensábamos que no ibas a llegar por tus fiestas fuera de la ciudad.
Sus comentarios le causaban una gran frustración que disimulaba, ante todo, detestaba verlo en el mismo lugar que ella se encontraba, más su propia empresa, ya que tenía voz y voto, aunque no tuviera siquiera conocimiento en ello, maldijo el día en que su ex mejor amiga se lo presentó.
-Es cierto que estuve en una prestigiosa fiesta señor De la Rosa, pero no es lo que piensa...además que te importa lo que haga con mi vida. -Le contestó muy fría a aquel hombre.
Aquella mujer dulce e inocente que se enamoró de ese patán ya no existía ni la más mínima parte, ya no le importaban sus comentarios, odiaba a los hombres después de su engaño.
Por tal motivo la empresa solo era conformada por mujeres que fueran profesionales y no estuvieran en amoríos con sus modelos, no quería siquiera pensar que volvería a ocurrir lo de su engaño.
-Veo que últimamente has decaído mucho en todo, sobre todo que no vendrías porque estoy presente. -Le dijo en tono de burla.
-Te equivocas si piensas que yo me moriría de celos al verte con Antonella, siempre vengo a defender mi territorio ya que siempre estas pidiendo mi cabeza, nadie más que yo sé cómo manejar esto desde que la cree, algo que tú no tienes ni una pizca de conocimiento. -Le expresó observando las manos unidas de ambos, respiró profundo evitando que le afectará.
-Sabes lo que haces, pero eso es una mala reseña.
-Lo sé, pero hay una razón y esa fue culpa de tu estupidez Mateo.
Antonella y aquel hombre se quedaron muy anonadados ante su respuesta.
-¿Qué estás diciendo? -Mateo le gritó. exasperante
-Cambiaste las telas y accesorios de mi última colección para que fueran de menos calidad y así afectarme cuando llegarán a las tiendas de mis clientes.
-¿Cómo te atreves a decir eso de mí? Sabes que siempre he sido leal a ti a pesar de lo que pasó entre los dos. -Mateo le contestó furioso.
-No puedes tratarlo así, Mateo es incapaz de desprestigiar tu vida Verónica. -Antonella estaba anonadada.
-No puedo creer que sigas confiando en el Antonella, se burla de ti con la que hasta hoy fue mi directora de moda. -Suspiro muy frustrada.
-Que patético. -Soltó la mano de la chica
-Hiciste que esa noche cambiara todo por lo que habías enviado a realizar en otra parte...te acostaste con ella y la convenciste que le darías una gran suma de dinero, algo que ella necesitaba más que nunca.
-¿La despediste? -Antonella pregunto sabiendo que en parte era su culpa.
-Así es, no puedo tener compasión con alguien que solo me traiciona...por eso no llegue a tiempo.
Todos la miraron notando que no mentía, la compasión por otros y sobre todo por esa chica no le arrugaba el corazón frio de la rubia.
-Fue una lástima porque era extremadamente disciplinada en todo lo que le encargaba y es por eso que tu no volverás a tocar este lugar Mateo De la Rosa...no te metas con mis empleadas.
Antonella estaba enojada con aquel tipo, pues eso le dio a entender que seguía su traición con quién sabe cuántas más mujeres al rededor del mundo y ella ni enterada.
-Yo sería mejor manejando todo esto, siendo la dueña absoluta no te importa destruir todo a tu paso, por eso me he abierto a nuevos rumbos que, si me den más renta, no creo que después de esa mala publicidad haya más ingresos que antes. No te preocupes, gran parte de mi patrimonio está invertido en una famosa empresa italiana.
-Sé que lograste obtener unas cuantas de las acciones de D`Angelo, la mejor de todo ese país, es una lástima que solo hayas obtenido el 25 por ciento y yo el 65 de ellas.
-No perderé ante tú Verónica.
-Te equivocas si piensas que algún día tu patrimonio superará a mi Imperio de la moda.
-Créeme que algún día te veré suplicando por ayuda Verónica Russo.
La rubia se quitó las gafas de sol soltando una carcajada ante su vómito verbal, ella era más que cualquiera allí presente, pues sus padres fueron famosos en su tiempo en ese mundo mágico de la moda y por ende todo corría por sus venas.
Aquel hombre solo era un parásito que siempre quería destruir todo, pero jamás lo dejaría, jamás permitirá que alguien como él pase por encima suyo.
-¿Quieres apostarlo Mateo de la Rosa? -Lo observó firme a sus ojos.
Sus empleados estaban expectantes ante cualquier cosa que su jefe le dijera a su ex.
-Yo de ti estaría temblando.
-¿A qué te refieres?
-¿Estas dispuesta a todo? Y me refiero a que, si de aquí a 6 meses no presentas resultados mayores a los de todos estos años me cederás por completo toda la empresa y tus acciones, solo recibirás lo justo cada mes como lo hago yo.
Todos observaron la cara de la rubia, por dentro estaba más que nerviosa por lo que haría, él era muy astuto en apostar todo lo que ella tenía, desde su engaño siempre quiso manipularla, pero no lo logró, así que nuevamente soltó su veneno ante él.
-Lo aceptó con una sola condición, me cederás por completo todas las acciones que una vez fueron mías.
Antonella observó a Mateo, quién asistió muy contento.
-Y, sobre todo, me cederás también las de D'Angelo. -Quería las acciones que seguro ese idiota había comprado con su dinero de Moonligth y no perdería en obtenerlas.
-¿Que? -Habló sorprendido.
-Tu estas decidido a quitarme lo que me pertenece y yo puedo hacer lo mismo. ¿Es justo no?
Mateo no dudo porque sabía en el fondo que aquello se haría realidad, todo su mundo se ira abajo y estaría suplicándole su amor.
Verónica pidió a su asistente que su secretaria le redactará un acta con todos esos términos y condiciones, aquel despreciable hombre salió del lugar muy triunfante y confiado después de firmar, le dejó claro que no la volvería a ver hasta el tiempo determinado.
Estaba dispuesta a perderlo todo si era necesario, pero debía demostrarle al mundo que ella no era ninguna inútil como él.
Antonella observó a Mateo salir de allí, no quiso acompañarlo pues sabía que debía hablar con Verónica, pero al intentar acercarse esta le rechazó y no tuvo más remedio que irse con aquel patán que ahora era con quién vivía una gran pena.
Verónica se dirigió a su oficina muy frustrada en compañía de Alissa, no quería más que estar sola para sacar su rabia por ser tan idiota.
Solo le relajaba pensar en aquél lindo sueño que tenía con un chico enmascarado y desconocido, no le dejaba mostrarle su rostro, aun así, le parecía muy encantador por sus dulces palabras y caricias que las sentía como si todo aquello ocurriera realmente.
Luisa, su estilista de modas que se encargaba de la editorial de Moonligth, tanto su revista física como página web. Llegó interrumpiendo aquel momento para mostrarles los últimos bocetos que la empleada que despidió le había dejado, su rechazo era más que evidente y los rompió de inmediato impidiendo que alguien más viera ese desastre de diseños.
Las dos chicas imaginaron que aquella mujer sufría ante la presencia de ese malnacido, pero ella simplemente se levantó tomando sus cosas para salir de allí.
-¿A dónde vas hermana? -Le gritó cuando la alcanzó en el parqueadero.
-Iré a casa para relajarme un poco, te quedas a cargo de todo. -Verónica hizo desbloquear su Mercedes último modelo.
- Esta bien hermanita, te veo allí más tarde.
-Te pediré un gran favor Alissa, contrata a una nueva chica que no sea tan idiota como la que despedí, que tenga los pies en la tierra. -Habló en cuanto abrió la puerta de su auto.
-Encontraré la adecuada para ti. -Alissa le afirmó sonriente.
Verónica al ver la carita de su hermana menor supuso que algo quería.
-Sé que me quieres preguntar algo. -Suspiro al verla.
-La verdad es que me parece muy arriesgado que apostaras tu vida entera.
-Alissa se trata de mi prestigio, el que por años he luchado y solo es mi parte de todo lo que nuestros padres dejaron.
-Ailyn te matará si se entera. -Alissa le mencionó aquello, pues era la hermana mayor que estaba en Alemania como médico.
-Es todo o nada Alissa, quiero recuperar lo que ese idiota me quitó...por eso debes encontrar a alguien que se vuelva de mi entera confianza, que no se deje intimidar por nada.
-Siempre te has esmerado y más cuando ese idiota te traicionó, me siento orgullosa de todo lo que has logrado.
Verónica abrazó muy feliz a su asistente y hermana que era la menor de las tres, estaba cursando su primer semestre de modas, por eso permanecía a su lado.
A diferencia de Ailyn, era la única que confiaba, pues conocía sus más íntimos secretos, sus hermanas no la defraudarían ventilando el mayor secreto que tenía y por el cual era su rabia con Mateo De la Rosa.
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Al otro lado del mundo, específicamente en Milán Italia, Michele D'Angelo, chico muy apuesto y varonil de 27 años, cabello negro, ojos azules, 1.75 de estatura, como dicen algunas modelos con las que ha trabajado; "Su rostro fue tallado por los mismos ángeles" ya que era un hombre muy codiciado por las mujeres que lo conocían.
Todo aquello no fue suficiente para que su empresa de modas se fuera a la ruina, gracias a los malos manejos que le había dado en los últimos años, su vida había cambiado drásticamente, así que sus abogados le recomendaron vender gran parte de sus acciones al mejor postor y que su nuevo dueño la hiciera resurgir de las cenizas en las que había quedado, así al menos se quedaría con el 10 por ciento de las mismas para dejarlas a nombre de su pequeña hija.
Michele D'Angelo era el gran y afamado o mejor dicho el arruinando director de las empresas que había fundado con su apellido.
Se sentía realmente mal cuando aun estando en su oficina principal tuvo que firmar los documentos de las escrituras de todo su imperio de la moda, no quiso siquiera saber quién era el nuevo dueño, ya que tenía un gran cargo de conciencia por su vida de excesos de fiestas y derroche de dinero, todo aquello había afectado en gran manera su matrimonio; ya que su esposa y gran amor de su vida había perdido la vida años atrás haciendo que se desentendiera de las finanzas de su empresa.
Se lamentaba profundamente por no dedicarle tiempo a su esposa, quién también era una modelo muy reconocida gracias a él, pues era una de las leyendas insignias de D'Angelo en sus inicios.
Ahora solo se consolaba tener a su pequeña hija que era idéntica a ella, ya que sus supuestos amigos y conocidos que tanto lo apreciaban, lo dejaron solo apenas se enteraron de la situación económica en la que se encontraba ahora quien era el multimillonario dueño de una gran industria.
Eso causo en él una gran crisis económica como mental, pues tuvo que sacar a su hija de la escuela privada a la que asistía y rentar un departamento que le quedará a la medida de los pocos ingresos que le darían de las acciones
Solo quedaba sus dos grandes amigos a quienes quería como hermanos, ya que crecieron juntos en medio de las duras condiciones que se vivían y que gracias a eso le daban fuerzas para que no se rindiera ante la situación que ahora enfrentaba.
Dante Lombardi era un Fotógrafo que le ayudaba económicamente a Michele en aquellos días, pero por el orgullo del chico le rechazaba por pena.
Aquel chico le insistía en que lo recibiera por su pequeña hija, también que podría quedarse en su casa durante el tiempo que necesitará, sabía que pronto tendría una nueva oportunidad para estabilizarse.
Carlo su otro mejor amigo, era un apuesto chico diseñador y bocetador de los trajes del D'Angelo, se había quedado a cargo de las empresas hasta que la nueva dueña llegará, debía organizar cada uno de los diseños que en esos últimos meses no pudo finiquitar por falta del presupuesto que ya no había, supuso que ahora quien manejará todo estaría complacido con sus trabajos, esto ayudaría a que su amigo no se sintiera culpable de ser un desempleado más.
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Llevaba casi un año buscando empleo debido a que hasta hace poco D'Angelo Fashion había sido adquirido por su nuevo dueño y por información de Carlo apenas empezarían a pagar las deudas que habían quedado, así que no debía ilusionarse aun con ese dinero.
Así que tuvo que aceptar y conformarse con migas de dinero en diferentes cosas; tales como mesero, barrendero, paseando perros de personas, entre muchas cosas que lo dejaban agotado al final del día.
Todo aquel sacrificio lo hacía por su hija, pero su gran pasión era el diseño de modas, se enamoró de aquel mundo cuándo su madre quedó viuda y no hallaba forma de encontrar como ganar dinero.
De pura casualidad paseaba por las calles de Milán con el estómago lleno ruidos por el hambre, de repente notó al otro lado de la acera que unas chicas estaban siendo atracadas, como pudo en medio de su desesperación y el hambre pudo salvarlas de su desgracia.
Las dos mujeres le agradecieron dándole de comer en cuanto escucharon los rugidos de su estómago, no era para más después de su valentía, mientras comían en un lujoso restaurante se enteró que ellas eran unas diseñadoras que necesitaban un chico que moderará sus últimos trajes.
En ese instante Michele les comentó que no necesitaban buscar a nadie, pues él se ofrecía siempre y cuando le pagarán, aunque sea un poco para alimentar a su madre.
Las chicas se miraron una a la otra para después apreciar los dotes de ángel que aquel chico tenía, no dudaron siquiera en decir que sí, también que ayudarían a su madre dándole un trabajo como costurera.
Así su oportunidad llegó para emprender y también sus excesos de fiestas al crear D'Angelo, era un casanova con las chicas, las llevaba a su departamento para pasar la noche con ellas y después desaparecer de sus vidas para siempre.
Todo cambio cuando conoció a la que sería su esposa y madre de su única hija. En un principio sabia de sus andanzas con chicas y no le agrado para nada su personalidad de mujeriego cuando le pidió que saliera con él aquél mismo día de su casting en D'Angelo, aquello puso en aprietos al chico.
Su madre y las chicas que le ayudaron en el pasado y que ahora eran accionistas de su empresa le aconsejaron que dejara su vida de casanova si es que realmente le gustaba aquella chica. Pero, ¿Cómo hacerlo de la noche a la mañana cuando aún era muy joven para tener algo serio con alguien? Disfrutaba la vida más que nada.
Poco a poco se fue ganando la confianza de la chica que para ese entonces no le había dado su nombre, la chica le dijo avergonzada a recursos humanos que no quería que nadie supiera de ella, pero al pasar el tiempo le dio la oportunidad a Michele contándole que se llamaba Alessandra Ricci y que sus padres jamás la dejarían estar allí, por eso usaba una máscara en todas las pasarelas.
Vivía sola lejos de ellos en un bello departamento que se costeó con sus trabajos como modelo, así mismo estaba estudiando para ser una reconocida abogada y no depender jamás de sus padres que nunca la apoyaron con su sueño de ser una joven independiente, solo querían verla casarse con un magnate que la quería tener como una posesión más en su mansión.
Michele aprovechó aquella ventaja para intentar sobornar a la chica para que aceptara salir con él y así demostrarle que ya no era lo que todos decían.
En un principio se molestó por su chantaje, ya después no tuvo más remedio que tomar aquella invitación, la cuál fue su mejor decisión más adelante, pues notó que ya no lo veía llegar a la oficina tan tarde, lo encontraba en su escritorio muy profundo y cansado de todo lo que trabajaba.
Así tiempo después cuando el chico le propuso matrimonio apenas acabó su carrera de abogada; Acepto sin dudarlo, también le dio una gran cantidad de sus ahorros para ser una accionista más de D'Angelo. Michele en un inicio no quería que su futura esposa estuviera dándole aquél dinero.
Alessandra le convenció que solo lo hacía para ayudarlo y que, si en un futuro tendría hijos con él, aquella parte jamás sería tocada por nadie ya que si en llegado caso de la ruina, sus nuevos dueños debían mantenerse en que ese porcentaje para el pequeño o pequeña de ellos dos.
Michele la comprendió y le otorgó un puesto de acuerdo a sus cualidades como abogada, así su vida llena de excesos de placer y fiestas acabaron al encontrarla a ella.
Así durante más de 8 años se posicionó en todo el mundo como una de las más grandes industrias de la moda, sus diseños eran impactantes, ya que todos deseaban tener sus prendas, Milán tenía más que claro que D'Angelo Fashion era la revolución de la moda.
Alessandra murió en un accidente automovilístico provocando que su vida cambiará radicalmente, pues tuvo que dejar D'Angelo Fashion en manos de otros que la llevaron a quebrarse.
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Michele D'Angelo ahora estaba más que cansado por la vida miserable que tenía, no quería ver que su hija se enfrentaba a no volver a asistir a la escuela que tanto quería, sus abuelos que nunca aceptaron que Alessandra estuviera con él, estaban dispuestos a arrebatarle la custodia de su pequeña Venecia.
Su vida no sería la misma si ellos lograban por sus grandes influencias con jueces y demás quitársela por la vía legal, aquello le provocó que intentará quitarse la vida una noche, pero por fortuna sus grandes amigos lo evitaron.
Dante y Carlo lo regañaron demasiado y por la estabilidad emocional del chico lo llevaron a un psiquiatra para que se desahogara de todo lo malo que tenía desde la muerte de Alessandra.
Conocidos de los padres de su esposa le contaron donde estaba asistiendo y decidieron tomar acciones para iniciar sus trámites de la custodia de Venecia.
Aquello hizo que Michele escapara con la pequeña a otro lugar en donde no pudieran ser encontrados, no le importó que pasará, no permitirá que su hija fuera con esa gente que tanto desprecio le tuvo a Alessandra.
Carlo le consiguió unas identificaciones falsas para que estuvieran bien y no ser encontrados.
Ya no eran Michele y Venecia D'Angelo, ahora se llamaban David y Clarise Baker, Algo bueno había hecho su amigo, ya que lo único que había falso en eso era su apellido, ya que aquel era su primer nombre y el cuál jamás lo usaba porque no le gustaba, pero ahora debía conformarse para proteger a su hija.
Meses después que ya había pasado un poco aquel peligro para ellos, decidió ir a visitar la tumba de Alessandra que estaba en Milán, allí le llevó un gran ramo de rosas que dejó en su lápida, Venecia estaba tan feliz de estar nuevamente cerca de su mamá, le hablaba como si estuviera allí junto a ella.
Michele noto que la lluvia empezó a caer, así disimulo las lágrimas que tenía en su rostro frente a la pequeña que ya tenía su paraguas abierto sentándose en el suelo.
Aquel chico le prometió a su fallecida esposa que nunca más volvería a amar a nadie como la amo a ella y que se dedicaría a cuidar del fruto de su amor, sólo quería que ella le diera una señal de que hacer ahora para buscar un empleo digno y que le diera estabilidad económica para que sus padres no le quitaran la custodia.
Sorpresivamente su celular comenzó a sonar, al contestar se dio cuenta que era Dante, le informó que había una gran oportunidad para que viajará a América y así tener una entrevista con una empresa de modas que necesitaba una persona con su perfil profesional.
Michele D'Angelo ahora estaba más que emocionado frente a la tumba de su esposa, parecía como si aquello hubiera sido un milagro por su parte, ya no le interesaba mojarse, pues veía una luz al final del túnel después de un largo año de muchas cosas.
Le comentó que la empresa buscaba a una persona responsable y de buenas recomendaciones laborales, no querían a nadie que les hiciera desconfiar.
Michele no dudo ni un minuto en decirle que, si lo tomaba, pues tal vez era su única oportunidad y deseaba comenzar de nuevo junto a su pequeña.
Dante le pidió que se vieran en su departamento para finiquitar los detalles para su viaje.
Cuando salían del cementerio notaron la presencia de los padres de Alessandra, de inmediato los reconocieron pues la pequeña Venecia les gritó muy emocionada, ya que su esposa cuando estuvo viva la llevo en varias oportunidades a conocerlos.
Venecia se soltó de la mano del chico para correr a abrazarlos, Michele se sentía muy acorralado.
-Hasta que por fin te dignas de aparecer Michele D'Angelo. -Contestó Gerónimo el padre de Alessandra en cuanto se acercó.
-Ustedes no me dejaron más opciones. -Michele les dijo muy frustrado. -Además Venecia es mi hija también, ustedes jamás quisieron darnos su visto bueno sobre la relación que tuve con Alessandra.
-Abuelitos, ¿Por qué no quieren que este con papá, él me ha cuidado mucho? -La pequeña Venecia les habló muy sincera.
-Sabemos todo lo que ha hecho tu padre, por eso hemos decidido que ya no te alejaremos de él. -Suspiro resignada Francesca la madre de Alessandra.
Aquéllas palabras tomaron de sorpresa a Michele D'Angelo.
-Tus amigos nos contaron todo lo que has pasado durante todo este año a causa de la ruina de D'Angelo Fashion. -Confesó su suegro.
-Queremos redimir todo lo malo que sufrió nuestra hija por no aceptar su relación. -Su suegra le afirmó.
-No es necesario señora, ame demasiado a su hija y quiero muchísimo a mi Venecia que haría todo por ellas. -Contestó muy convencido ante aquellos padres de su esposa fallecida.
-Comprendemos que no quieras saber nada por nuestras malas acciones con Alessandra, por eso queremos que nos des una oportunidad, deja que nuestra nieta este con nosotros una temporada en lo que buscas una oportunidad en lo que haces. -El padre de Alessandra le hizo aquella petición que parecía una súplica.
Michele D'Angelo estaba estupefacto, notó que su pequeña aprobaba aquélla petición, después de todo, cada que iba con Alessandra a visitarlos y llegaba le contaba que la pasaba muy feliz.
-La verdad es que tengo una oportunidad en América y no sé si Venecia estaría dispuesta a quedarse por un tiempo en lo que logró establecerme totalmente en aquella empresa que tal vez me acepte. -Observó a su hija con nostalgia.
-No quisiera alejarme de tu lado papá, pero si es por un poco tiempo para que no nos alejen, aceptó estar con mis abuelos. -Venecia lo abrazó.
-Sólo les pido que le dejen ver a mi madre.
-Sí abuelitos, por favor. -Suplicó la pequeña. -Así sea una vez a la semana.
-No la visitaras de vez en cuando, vivirá con nosotros en lo que tu padre vuelve por ti. -Su abuelo le afirmó.
Michele se sentía muy contento al notar la madurez que su hija tenía, ahora solo debía confirmar a Dante que iría sólo y que su pequeña Venecia se quedaría con sus abuelitos maternos, su madre también estaría bien, pero no se conformaría con eso, debía actuar lo más rápido posible.
Los padres de Alessandra decidieron que irían a casa para organizar lo necesario para sus dos próximos huéspedes y que esperarían a su llegada.
Michele D'Angelo acompañó a su hija a la casa de su madre para contarle todo lo sucedido con los abuelos maternos de su nieta y después de arreglar las maletas las llevó a casa de los padres de Alessandra, en dónde se despidió de ambas, dándoles la advertencia de que si sucedía algo no dudarán en llamarlo para venir a reclamarles.
Aunque sintió en sus palabras que no mentían y que realmente tenían arrepentimiento por Alessandra.
Ahora se dirigió a casa de su amigo Dante, allí le explicó que ya no tenía ni un centavo para hacer un viaje.
Dante ni siquiera lo dejó hablar más y le entregó un pase de abordar en el primer vuelo del día siguiente.
-Alista tu equipaje hermano, no dudes siquiera en viajar, esto es para cuando llegues a Nueva York. -Le entregó una tarjeta de crédito para que la gastará cuando fuera necesario.
-No hagas eso Dante, sabes que me enoja que siempre me trates como un bebé. -Michele era muy restaurado
-Eres como un hermano para mí, además no tiene nada de malo si lo tomas como un préstamo, sé que te irá muy bien en América. -Dante le insistió.
-Bien, me convenciste por esta vez, te pagaré con interés todo lo que has hecho por mí y Venecia.
-Eso espero hermano. -Dante le dio un fuerte abrazo lleno de alegría.
A la mañana siguiente fueron directo al aeropuerto, minutos antes de abordar le pidió que por nada del mundo dejara que su casa a las afueras de la ciudad se vendiera, pues era lo único que conservaba de su matrimonio con Alessandra y estaba a nombre de Venecia.
Su amigo le dejó claro que jamás tocaría esa propiedad que tanto quería, escucharon el primer llamado de la aerolínea para abordar rumbo a su nuevo destino, esperando que fuera una oportunidad para iniciar su vida lejos de su pasado.
Michele notó un grito muy conocido para él, era su hija acompañada de sus abuelos, quienes ante la insistencia de la pequeña la llevaron a tiempo para que se despidiera de su padre.
Michele le prometió que no tardaría en llevarla con él y que se aportará muy bien con sus abuelos, la pequeña en medio de lágrimas le dio un beso en la mejilla, deseándole un próspero viaje.
Sin saberlo, la vida de la reina del hielo y del apuesto casanova volvería a unirse después de muchos años tras su primer y único encuentro de una noche, pero ahora todo de una manera totalmente diferente.
Un mes antes de su boda con Mateo De la Rosa quien era su novio desde hacía ya dos años atrás, las mejores amigas de Verónica Russo la invitaron a una fiesta para celebrar la despedida de su soltería en un emblemático lugar de las Vegas.
habían escogido aquel lugar porque justo en esos días tenía un evento de pasarela siendo la invitada especial y aprovecharon para ir todas.
Verónica recién había cumplido los 18 años de edad y era justo que comenzará a tener, aunque sea por un día una gran fiesta en la famosa discoteca a la que asistirían, había recibido una gran fortuna con la cual su vida estaba hecha, pues creo Moonligth Fashion, su gran imperio de la moda, en su primer lanzamiento un mes antes fue bien vista por todos los grandes criticó por sus espectaculares diseños.
Así mismo se había encargado de la confección de su traje de novia y justo antes de sus viajes ya tenía todo listo, no quiso buscar a nadie para tal labor, pues le gustaba tener una entretención en su gran pasión, solo sus amigas le dieron los últimos retoques para que quedara perfecto.
Nunca espero que aquellas chicas la llevaran a un lugar como las Vegas, más que todo a una discoteca llena de estríper, pues deseaba serle fiel a su amado Mateo.
En ese momento Verónica Russo no era para aquella mujer fría y despiadada, sino una ingenua que se creía todas las mentiras, sobre todo las de su futuro esposo, a quién se entregó en cuerpo y alma el día de su cumpleaños, pero aquel sujeto le estaba siendo infiel con Antonella Bianco, su mejor amiga.
Era cierto que aquella mujer lo había conocido mucho tiempo atrás cuando estaba trabajando en una de las cafeterías que manejaba otra de las mejores amigas de Verónica, pues necesitaba ganar un dinero extra para solventar sus pequeños gastos.
Antonella no era una chica tan rica como Verónica, que tenía los mejores lujos y de paso siempre ganaba los castings para revistas.
Una tarde en la que Mateo fue a visitarla para beber algo mientras esperaba a que acabará su turno para salir juntos, se dio cuenta que había llegado Verónica Russo, algo que poco hacía desde que era modelo, ya que guardaba la línea evitando comer las cosas deliciosas que había en aquella cafetería.
Aquel hombre quedo tan idiota ante la belleza que recién había llegado al lugar, se alegró que Bianco la conociera, así que le pidió que se la presentará, en ese momento no se dio cuenta que había caído en las redes de su amiga, jamás imagino que un poco tiempo después le darían la sorpresa de que estaban saliendo juntos.
Provocó unos celos incontrolables que, para el día de su graduación, mientras que Verónica no sospechaba y la pasaba muy feliz con sus otras amigas, se le acercó para confesarle todo lo que sentía por él.
Para ese tiempo De la Rosa llevaba solo 6 meses de relación con Verónica, y Gracias a Antonella no se había atrevido a acostarse con Mateo, pues le aconsejó por su propio bien que por ser una menor de edad debía esperar para perder su virginidad, ya que podría ser un delito.
El chico al saber sus sentimientos y lo deseosa que estaba por besarlo, escapó a un rincón oscuro de la escuela, en donde la llevo a la gloria de la pasión, cada parte de su esbelta figura fue solo para él.
Prometieron que se verían a escondidas cada vez que lo deseara, siempre y cuándo Verónica no se enterara de nada.
Y por supuesto que no sospechaba absolutamente nada, pues solo los veía como unos buenos amigos y compañeros de trabajo en su empresa.
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Michele D'Angelo también fue llevado a esa misma ciudad por la invitación de sus dos mejores amigos, Dante y Carlo, querían disfrutar de una manera totalmente diferente y que dejara de serle tan fiel a su novia Alessandra, solo por una noche, antes de que se atara por completo y de por vida a la mujer que tanto amaba.
-Me molesta que me trates así Dante, ustedes dos saben que ya no soy ese chico de antes. -Les comentó en cuanto llegaron a la lujosa habitación que les correspondía en el hotel.
-Lo sabemos hermano, tu linda Alessandra te transformo por completo. -Carlo le respondió con un tono de burla.
-Imagino que solo me han traído aquí para probar que puedo ceder ante los encantos de cualquier mujer y faltarle a quien será mi futura esposa. -Suspiró Michele cruzándose de brazos.
-Desde luego que si amigo, nuestra intención es que dejes de pensar en Alessandra por unas horas. -Dante le siguió la cuerda a Carlo intentando no reírse.
-Nunca caeré en sus locuras, amo demasiado a Alessandra como para traicionar. -Les recalcó muy furioso mientras los veía reír a carcajadas.
-Lo sabemos hermano, por eso solo iremos a hacer lo que ya planeamos con anterioridad. -Dante se acercó al armario en donde estaban guardados tres atuendos de diferentes dioses griegos.
Dante se quedó con el traje de Hermes y Carlo el de Hércules.
-¿Qué pretenden? -Preguntó confundido.
-Asistiremos a una de las mejores discotecas temática de toda la ciudad, usaremos estos trajes con máscaras para que nadie nos reconozca. -Carlo le dio uno de ellos para que notará la calidad.
-¿Usaré el traje de Apolo? -Dijo el chico notando la poca y fina tela que tenía.
Aunque tenía unos cuantos accesorios que le gustaron en el momento en que se lo usó, sobre todo por la máscara, así que no tuvo más remedio que seguirle el juego y aceptar que disfrutaría sin pensar que lo reconocería alguna persona.
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Mientras tanto Verónica intentaba llamar a Mateo en lo que sus amigas recogían los trajes de diosas para ir a la discoteca temática y celebrar. Se cansó de marcar imaginando que estaba ocupado trabajando.
-Querida, aquí está tu traje. -Ailyn su hermana mayor llegó con una prenda hermosa que tenía unos accesorios muy finos dignos para su glamurosa vida.
-¿Y esto que es? -Preguntó Verónica muy emocionada por el traje.
-Todas pensaron que sería bueno que tú, por ser la reina de la fiesta y próxima a casarte, uses el traje de la diosa Selene o Serenity; ya que es como todo el mundo te apoda en las pasarelas.
-¿No crees que es un poco sensual y atrevido? -La chica se ruborizo al notar que en ciertas partes era muy transparente.
De cierto modo la chica estaba empezando a modelar cosas de aquel estilo, pero no quería siquiera pensar que Mateo se enojara si algún día se le presentaba la oportunidad con atuendos de ropa interior, pues una cosa fue modelar de esa manera siendo una chiquilla de 13 años a ahora una mujer de esbelto cuerpo de 18 años.
-No te preocupes, pues todos son de ese estilo hermanita, no tienes elección más que lucirlo en tu lindo cuerpo. -Ailyn le dio ánimos.
-Supongo que, si Alissa hubiera venido, te pondrías a todo esto, ya que seguro le gustaría lucir algo así de sexy. -Verónica bromeó muy sonrojada.
-Aún no llega siquiera a los 17, si papá las viera en algo así de sensual, estoy seguro que no las dejaría siquiera estudiar diseño de modas. -Ailyn le dejó muy claro.
Su padre era de aquellos hombres que deseaban vestir a las mujeres con ropas muy formales y no desvestirlas para que anden mostrando sus atributos en revistas.
-Nuestra hermanita Alissa es igual a mamá, ha sacado las mejores notas, esmerándose para ingresar a la escuela de diseño en dos años, no se ha contagiado de la locura que estamos usando hoy con estos sensuales trajes. -Verónica le habló muy sincera a su hermana, esperando a que la comprendiera.
-Papá y mamá estarían muy orgullosos de lo que hemos logrado en todo este tiempo. -Ailyn le confesó con nostalgia.
-A veces desearía un halago por la herencia que me dejaron en la moda. -Suspiro Verónica.
-No me lo tomes a mal Vero, pero quiero saber si aún no te has entregado a Mateo. -La chica tenía demasiada curiosidad.
Verónica de inmediato se ruborizo dejando al descubierto que si había sucedido.
-¿Enserio ya tienes relaciones con Mateo? -Pregunto intentando respirar pensando si había pasado cuando aún era menor de edad.
-Así es, me entregué a la primera vez el día de mi cumpleaños, quise dar ese paso con él. -Se sonrojo.
-Verónica Russo, ¿Por qué no esperaste hasta tu matrimonio? -Ailyn le reclamó.
-Lo hice por amor, sé que será el único hombre de mi vida, me entregare a Mateo solamente por siempre. -Sus mejillas estaban más rojas por la vergüenza que sentía al contar sus intimidades a su hermana.
Ailyn estaba molesta por aquella imprudencia de su hermana, pero ya no había vuelta atrás, no quería molestarse con ella por algo que tarde o temprano sucedería teniendo pareja.
-Por favor entiéndeme, amo demasiado a Mateo, y sé que papá y mamá se encuentran contentos por nuestra felicidad. -Verónica le dio un tierno abrazó a su hermana mayor intentando que dejará su enfado.
-Solo espero que el realmente te haga muy feliz Vero, después de tu boda iré a culminar mis estudios y no quisiera saber que te está causando sufrimientos. -Ailyn le advirtió muy seria a su hermana.
-Sabes que serias la primera en decírtelo, ya que ustedes son la única familia que tengo, te agradezco tanto que te preocupes por mi hermanita, por eso te adoro. -Verónica le dio nuevamente un gran y confortable abrazo.
Las amigas de Verónica entraron notando la hermosa escena llena de cariño entre hermanas, pero las interrumpieron para mostrarles los sensuales vestidos que lucían para la fiesta. Eran atrevidos y coquetos a su manera.
Una de las chicas se enojó al ver que aún no estaban usándolos, ante tal regaño corrieron al baño a colocárselos pues ya se les estaba haciendo tarde y unos minutos después se fueron al lugar que realmente parecía una réplica de la antigua Grecia, sobre todo una fiesta en olimpo, con muchas personas vestidas con trajes griegos realmente se notaba el ambiente muy hermoso, sobre todo con los chicos que esa noche serían sus acompañantes, quienes las llevaron a su espacio privado en el segundo piso del lugar.
Verónica se sentía muy avergonzada al notar que aquellos chicos estaban semidesnudos solo para ella, tenía nervios, pero de igual forma deseaba tocar sus esculpidos músculos, pero no se atrevía por guardar su fidelidad a su futuro esposo.
Las demás la tildaron de aburrida, pues si se acercaban a los chicos de manera muy atrevida y sensual, pues nadie las reconocería por estar usando antifaz.
Verónica simplemente se divertía mucho con las ocurrencias de ellas, se acercaba a la barra de comidas, por primera vez en su vida como una chica mayor se atrevió a beber licor, sobre todo aquel delicioso vino que les habían llevado.
A medida que avanzaba la noche, tanto ella como su hermana se relajaron disfrutando de la fiesta sin pensar en nada más.
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Michele D'Angelo ya se encontraba en ese mismo lugar con sus amigos esperando poder disfrutar de todas las cosas que pasarían durante la noche, solo esperaban poder disfrutar ante la aburrida petición del chico que próximamente se casaría, pues realmente no quería siquiera que una chica se acercará a su lugar privado.
Igualmente estaban un poco pasados de copas, no eran ellos en sus cabales, pues decidieron beber licor fuerte, así que Michele se levantó del lugar para ir a bailar como un desesperado en la pista que para esa hora ya se encontraba sola, a comparación de sus amigos no le hicieron tanto efecto los tragos, pues se quedaron dormidos en los sillones.
Fue allí donde a lo lejos pudo observar la presencia de una hermosa mujer de esbeltas piernas sensuales y que lucía un traje que no dejaba nada a la imaginación, aquella chica era Verónica quién al sentirse ofuscada por la bebida decidió salir de su sitio privado, ni siquiera se dio cuenta que un hombre estaba realmente idiotizado ante su belleza.
Verónica salió del lugar muy frustrada y triste por el mensaje que había llegado nuevamente de un supuesto engaño de Mateo, no quería creer aquello y simplemente se puso a beber un licor extremadamente fuerte que la dejo muy borracha, así que había decidido salir a tomar air puro que le quitará esa rabia que sentía.
Michele la siguió con la mirada por todo el lugar hasta que se dio cuenta que bajaría, así que se acercó a las escaleras para poderla apreciar con más detalle. Verla bajar le hizo creer que realmente era una diosa bajada del olimpo, era muy curioso que estando ebrio pensara así de una mujer que no fuera su futura esposa Alessandra, aquella chica con el rostro cubierto le había robado el aliento y su alma por completo.
Ya llegando a donde él estaba se notaba que estaba algo torpe para sostenerse del barandal de la escalera, en eso D'Angelo se acercó justo a tiempo para atraparla y así evitar que rodará por el último escalón.
Verónica notó que no había caído al suelo como pensaba, sino que sintió unos fuertes músculos del pecho de un chico, cuando lo observó se dio cuenta que era aquel dios griego llamado Apolo, se veía totalmente sexy al no tener casi nada puesto, aquello la hizo sonrojarse por completó al tocar cada parte de su esbelta figura.
-Hola...-Michele rompió el hielo después de estar un poco avergonzado ante su contacto.
-Hola guapo...Me has salvado dios griego, te lo agradezco mucho. -Verónica estaba más que encantada por el aroma que aquel chico emergía de su cuerpo.
-Es lo que merece una diosa como tú, mi Serenity. -Sus labios se encontraban muy cercanos y eso provocaba un poco de tención que no los dejaba pensar con claridad.
Verónica soltó una carcajada sin soltarse de los brazos de Michele, pues sentía una paz y tranquilidad que no le molestaba en absoluto.
-¿Podría conocer el rostro de mi salvador? -Verónica pregunto muy nerviosa y ruborizada.
-No, lo mejor es que sea así, no romperemos la ilusión que este lugar tiene, ¿O sí? -Michele le recalcó.
-Tienes razón mi amado Apolo, estamos en la ciudad del pecado, debemos divertirnos como nunca. -Para ese momento Verónica Russo no era para aquella chica miedosa, la bebida había hecho estragos en su cuerpo.
-Así es, lo que pasa en Las Vegas, se queda en Las Vegas. -Michele parecía aquél chico playboy de años atrás, cuando con sus palabras derretía a cualquier mujer.
Juntos fueron a la pista de baile que sorpresivamente se encontraba llena, Verónica no dejaba de apreciar al chico sensual que se había encontrado en ese sitio.
Al bailar se acercaban para sentir el contacto del otro, cada movimiento los hacia excitarse más por el placer que les provocaba, llegaron al punto de no soltarse y empezaron a besarse con toda la pasión que había surgido entre ellos, no querían detenerse, pues el éxtasis los había hecho olvidar que tenía otras parejas con las cuales se casarían muy pronto.
Después de aquello decidieron ir afuera del lugar, pues estaban cansados del bullicioso sitio, al tiempo que deseaban estar con más privacidad.
Al parecer ninguno de sus allegados notó que aquellos chicos estaban juntos dejándose llevar por sus deseos carnales, ni siquiera ellos mismos lo notarían, pues al día siguiente Verónica despertó con dolor de cabeza en una gran y suave cama llena de cobijas rojas con dorado, hechas de la mejor seda que pudieran existir.
No sabía que estaba haciendo allí, no se percató que había otra persona a su lado, pues Michele estaba completamente cubierto por las sabanas de la cama. Así que Verónica no sospechaba que estaba desnuda por aquel chico y que solamente se quitó todo ante el calor que había hecho durante la noche.
Un tanto desorientada por la resaca se colocó de nuevo su atuendo y salió de aquel elegante sitio para buscar a sus amigas, notó que aún se encontraba en esa discoteca temática, solo que en la parte de hospedaje del lugar.
Una de las mucamas le aviso que ellas aún se hallaban en el área privada buscándola. Apenas llegó noto que estaban con mucha resaca y por suerte no tenían tiempo para reclamarle por que no estaba allí con ellas.
Ailyn sintió alivio de verla, pues la mayor de las Russo el día anterior también disfrutó como nunca con sus acompañantes.
Ya habían vuelto a su hotel para tomar un baño más relajado y esperar a que fuera su hora de salida para viajar.
-¿A dónde fuiste Vero? -Pregunto colocándose una bolsa con hielo para el dolor de cabeza.
-Perdóname Ailyn, solo quería tomar aire fresco, me sentí muy mal anoche con todas esas copas que bebí...dormí plácidamente en una de las lujosas habitaciones de la discoteca. -Verónica le comentó muy contenta de solo recordar las finas telas que cubrieron su cuerpo.
-Me agrada escuchar que fuiste a descansar y no cometiste ninguna locura como es de costumbre en este lugar. -Ailyn le comentó en tono de burla.
-Sabes que no, pues me casarse con Mateo De la Rosa en un par de semanas, así que será mejor que nos vayamos pronto ya que tengo una junta mañana temprano con varios proveedores, necesito dormir durante el vuelo para estar preparada. -Suplico tocándose la frente que aún dolía por la resaca.
-Debes tener resaca con todo lo que bebimos. -Ailyn la llevó a recostarse en la cama.
-Espero no tenga migraña en unas horas. -Verónica suspiro cerrando sus ojos sin que la luz del día le diera en la cara, pues no le gustaba para nada padecer aquella crisis que la hacía vomitar.
Ailyn arreglo todo para el jet privado que era de los Russo estuviera listo para antes del mediodía, debían volver a Nueva York lo antes posible por su hermana Alissa que se había quedado a cargo con una de las chicas que colaboraban en Moonligth Fashion, ante todo eran unas chicas responsables como sus padres y eso le querían demostrar a su hermana.
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Por su parte Michele D'Angelo despertó horas más tarde muy confundido pensando cómo había llegado hasta aquella habitación tan lujosa, sus amigos llegaron al lugar reclamando que lo estaban buscando por todos lados durante aquellas primeras horas del día.
El chico solo quería dormir, pero en cuanto escuchó que debían regresar a Italia para dar su visto bueno en las prendas que ya estaban listas para modelar en la pasarela del día siguiente al ser el segundo lanzamiento como D'Angelo Fashion, quería dejar todo listo para antes de su matrimonio con Alessandra.
Se levantó de la cama un tanto mareado aún por la resaca, Dante y Carlo se fueron a terminar de alistar sus maletas dejándolo solo.
Justo antes de irse a bañar, recogió sus ropas del piso, encontrando un lindo arete de luna que parecía muy valioso y que no había visto antes. Lo guardo en uno de los bolsillos del traje que usaría esa mañana.
Era raro para el no recordar que había ocurrido la noche anterior, supuso que todo se debía a que desde que estaba con Alessandra no tenía borracheras de tal magnitud, pero de alguna manera sentía una paz y tranquilidad que pronto estaría bien al casarse con su más grande amor.
Para D'Angelo la semana se pasó volando, entre el lanzamiento que fue un completo éxito y su boda lo hicieron la mejor semana.
Aquel hombre tan apuesto estaba jurándole amor eterno a su novia frente al altar y todos sus conocidos más cercanos que sería el esposo fiel y devoto para su amada. Con esto último sellaron con un tierno beso aquella unión, que quedaron plasmadas en fotos y de que todo Milán hablaba pues eran una pareja muy linda.
Los padres de Alessandra solo asistieron por su hija, pues no querían del todo a Michele debido a los rumores que tenía de mujeriego. Pero su ya esposa tenía preparada una noticia para todos los presentes, así que justo después del vals en la recepción de la fiesta de su boda, les confesó a todos que estaba esperando un bebé con su ahora esposo y que serían padres.
Michele no dudo ni un minuto en abrazarla y besarla por darle aquella hermosa sorpresa, ya nada podría cambiar esa felicidad que los invadía por completó.
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Un mes después Verónica Russo culminaba los últimos detalles de su boda, solo faltaban dos días para aquel evento que sería muy esperado por los paparazzi.
Últimamente estaba más en el baño que en su oficina vomitando, Ailyn imagino que todo era producto de su migraña y los nervios de la boda, así que la fue a ver para llevarla a casa, pero al entrar al baño descubrió que sostenía en su mano una prueba de embarazo.
-Verónica.
La voz de su hermana la alteró un poco tratando de esconder aquella prueba de ella, pues seguramente se enfadaría con ella por su descuido.
-¿Escondes una prueba de embarazo no es así?
-¿De qué hablas Ailyn? Solo tengo migraña.
-Verónica intento que no se diera cuenta.
-No seas tonta y enséñamela Verónica. -Ailyn le insistió.
La chica cedió al notar el enojo de su hermana, le entregó aún sin ver en resultado que arrojó aquel artefacto.
-Verónica estas embarazada. -Le confirmó Ailyn de manera sorpresiva.
-¿Enserio Ailyn? Tuve sospechas desde hace unos días, creí que era migraña, pero hasta hoy me hice la prueba para cerciorarme que pasaba.
-¿Quién más lo sabe? -Le pregunto muy seria.
-Solo tu hermanita. -Respondió nerviosa.
-Entonces mantenlo así hasta que te cases con Mateo. -Le advirtió a su hermana.
-Es que deseaba decirle a Mateo, no quiero estar nerviosa ese día con este secreto, merece que le diga que seremos padres. -Verónica le dijo en tono de súplica.
-¿Cuándo le dirás?
-Lo hare mañana en cuanto lo vea, quiero darle una sorpresa en su apartamento con una rica cena a la luz de las velas.
Ailyn notó la felicidad que brotaba por los poros de su hermana, no estaba tan mal ser tía por primera vez.
-¿Estas molesta? -Verónica pregunto muy nerviosa.
-Cómo crees eso Vero, después de todo nos harás a Alissa y a mí las mejores tías, va a enloquecer cuando lo sepa. -Le sujeto las manos mostrando una inmensa felicidad en sus ojos.
-Por favor, no le digas a nadie hasta la boda. -Verónica suplicó temblando.
-No revelaría un secreto tan importante como este antes de tiempo. -Ailyn le aseguró.
-¡Voy a tener un hijo con Mateo! -Verónica gritó más que dichosa.
-¿Qué? -Alissa entró histérica ante aquella revelación.
Verónica y Ailyn le suplicaron guardar silencio ante aquella bomba que estallaría en la boda.
Precisamente Antonella entraba notando extrañas a las tres, pero unos segundos después salieron despidiéndose de Verónica.
-¿Pasa algo Vero? -Pregunto Bianca acercándose ella para lavarse las manos.
-Para nada, solo que, ya sabes, Ailyn se va del país por su maestría en medicina, y pues lo hará después de la boda. -Verónica suspiro intentando controlar sus nervios.
-Si debe ser frustrante porque quieres estar todo el tiempo a su lado. ¿No es así? -Bianco le dio un poco de ánimo demostrando que estaba allí para ella.
-¿Sabes que hará Mateo mañana? -Pregunto intentando respirar sin nervios.
-Creo hoy que tiene un viaje fuera de la ciudad por unos negocios que tiene con los bancos, tal vez regresara mañana por la noche. ¿Porqué? -Le respondió Antonella muy curiosa.
-Solo quería saber Antonella, ya que tú lo acompañas a todos esos lugares. -Sonrió llena de felicidad al saber que podría disponer de su casa para arreglarla. -Además quiero que este relajado antes de nuestro gran día.
-Va a ser lo mejor Vero, un día inolvidable.
-En parte es gracia a ti Antonella Bianco.
Verónica le dio un abrazo muy confortable y se despidió rápidamente para que no se enterara del embarazo.
Antonella estaba frustrada por la felicidad que tenía su mejor amiga con el hombre que ella tanto amaba y del que estaba embarazada, no sabía cómo actuar con aquel problema.
-Cariño, ¿Estás listo para irnos de viaje? -Pregunto Mateo por medio de mensaje al celular de la chica.
-Por supuesto que sí, solo espero que Verónica no sospeche nada. -Acarició su vientre llena de alegría porque podría tener la oportunidad de contarle ese pequeño secreto.
-Ella confía plenamente en ti, no creo que piense que estamos usando la empresa para irnos de vacaciones llenas de placer. -Mateo la vio llegar a su oficina y de inmediato cerro con seguro para hacerla suya.
No contaban con que Verónica tocara la puerta en cuanto estuvieran desnudos.
Mateo se arregló de inmediato, le pidió a su amante que se escondiera.
Verónica entró besándolo muy apasionadamente, llevándolo hasta la silla dónde antes estuviera con su mejor amiga.
-Cariño estas muy candente hoy. -Mateo le dijo disimulando y dándole señas a Antonella para que no saliera del lugar.
-Te vas lejos unas horas y quise que te llevarás una versión atractiva de mí. -Soltó cada botón de su camisa dejándole ver un sexy atuendo color rojo. -Es un ante bocas para nuestra noche de bodas querido, no puedo esperar más.
-Yo tampoco Verónica, pero debo irme en unos minutos preciosa, así que lo dejaremos para ese día. ¿Te parece?
Mateo sabía que su amante moría de celos cuando le demostraba el supuesto cariño a Verónica, lo quería solo para ella.
-Bien, me convenciste Mateo De la Rosa, además he venido a darte esto.
Verónica le entregó una carpeta que contenía varios documentos, entre ellos una parte de las acciones de Moonligth Fashion, más el Pent-house que estaba en el conglomerado de apartamentos que su familia había heredado.
-Es mi regalo de bodas para ti. -Sonrió muy dichosa.
-¿Por qué estás haciendo esto preciosa? Sabes que soy yo quién debe darte gusto en todo. -Mateo lo decía de la manera más hipócrita.
Ya que desde que la conoció supo de su fortuna y por eso hizo todo lo posible para tenerla a su lado.
-Has estado siempre a mi lado, eres mi gran amor y debo recompensar todo lo que haces por mí. -Tocó su nariz. -Todo será firmado en la ceremonia.
Mateo la besó muy emocionado por tan estúpida que era su novia, no había dudas de que la manejaría a su antojo desde el instante que se casarán.
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Verónica al día siguiente llegando la noche tenía todo lo organizado para la cena romántica, solo debía ir a el apartamento de Mateo a preparar la cena que comerían para darle la noticia, un delicioso pappardele a la boloñesa, era el primer plato que su madre le enseñó a preparar cuándo aún era una niña y aún vivían en Italia, estaba deseosa porque Mateo la probará.
Cuando estuvo a punto de preparar todo se asustó al saber que al parecer había llegado antes de lo planeado, así que escondió todo en la nevera y quiso ir a recibirlo sin pensar que lo que vería le rompería por completo su corazón.
Mateo estaba con su mejor amiga revolcándose en su cama, la misma en la que se entregó a él semanas antes y por lo cual ahora estaba embarazada de ese miserable que se metía con su casi hermana. Lloraba de desesperación, no sabía si correr a reclamarles por su traición, los odiaba tanto.
Verónica se calmó y volvió a la cocina sacando todo lo que había comprado con su dinero y salió de aquél lugar donde encontró a una mujer que pedía a gritos algo de comer, en cuanto llegó a su auto le entregó todo aquel mercado, la mujer le agradeció por su bondad.
La chica envuelta en lágrimas ante la mujer solo le dijo que lo disfrutara con su familia. Condujo su auto hasta las oficinas de Moonligth Fashion sin saber qué hacer, arrepentida de haber sido tan idiota al no darse cuenta de que le estaban viendo la cara.
Alissa que estaba en el área de diseño la escuchó imaginando que algo había ocurrido, así que la encontró muy frustrada y triste en su escritorio, al parecer quería suicidarse ya que tenía un pequeño tarro de pastillas.
-¿Hermanita que haces? -Gritó su hermana antes de que ella se tomará la primera pastilla.
-¿Por qué estás aquí Alissa? Te deje claro que debías quedarte en casa. -Le reclamó Verónica muy enojada.
-Algo te paso...dime por favor. -Alissa le imploro por una explicación.
-¿En verdad quieres saberlo hermanita? -Saco del cajón principal unas tijeras y observando el vestido de novia que había guardado allí.
-Sí, me preocupa que intentes algo contra tu vida. -Alissa la miro temerosa por pensar que podría cometer una locura.
-Es algo que me merezco por haber sido una idiota...el maldito de Mateo De la Rosa me engaña desde hace tiempo con mi mejor amiga Antonella Bianco. -Se acercó al vestido de novia que usaría en unas horas.
Eso a Alissa le dio muy fuerte, pues veía en ellos una linda relación, pero no la dejó que destrozara aquel atuendo que tanto le había gustado mucho y que había visto a su hermana muy dedicada por largos meses.
La llevo de vuelta a su apartamento para que descansará, mientras llamaba a Ailyn para contarle sobre el trágico estado en que se hallaba Verónica.
Verónica solo tenía en su mente que semanas atrás le había sido infiel y que debió cancelar su boda con Mateo De la Rosa aquellos días antes de su cumpleaños, pero por ser tan idiota le perdonó.
Se encontraba en una fiesta anticipada para celebrar su mayoría de edad, pues estarían ocupados con la inauguración de Moonligth Fashion, no supo quién le envió una foto de su amado junto a una elegante mujer.
Verónica apenas lo vio se descontrolo por completo y fue a reclamarle a Mateo, le exigía que le dijera quien era esa mujer con la que estaba, ya que no se apreciaba muy bien.
-¿Por qué me engañas de esa manera Mateo? Nos vamos a casar en un mes, no creí que fueras así. -Verónica le dijo con una inmensa tristeza.
-Cariño de verdad perdóname, no pude enviarlo, he deseado estar contigo y solo me rechazas por qué dices ser menor de edad, ¿Cómo quieres que actúe ante tal cosa? -Mateo aprovechó su la excusa de ser menor de edad y la besó intentando darle someterla a sus caricias.
-No es suficiente con eso Mateo, pensé que yo era la única en tu vida, que esperaría a que cumpliera mi edad legal. -Verónica lo detuvo rechazándolo.
-Y lo eres, sé que fui débil en eso, pero te amo por tu forma de ser, no quiero pensar siquiera que me vas a dejar. -Le susurró al oído.
-Deberíamos dejar esto aquí...-Se levantó de la mesa en la que se encontraban. -Me voy Mateo.
-Verónica preciosa ¿Cancelaras la boda? -La sujeto evitando que se fuera.
-Solo, quiero pensar bien las cosas, no me busques por el momento. -Verónica se soltó de su mano y se fue sin decir más.
Los días pasaron llegando su cumpleaños siendo mayor de edad, Alissa y Ailyn le dieron un lindo desayuno de cumpleaños que disfruto mucho, pero no esperaba que Mateo le enviara un gran ramo de flores con una nota de perdón:
Te amo más de lo que te puedas imaginar, y estoy seguro/a que nuestro amor es mucho más fuerte que estos problemas que han sucedido. Cuando estés lista, por favor, hablemos para retomar nuestra relación, ambos nos lo merecemos.
Te quiero más que a nada, no lo olvides.
Verónica Resoplo ante aquella nota, ya había pasado mucho tiempo pensando en que debía hacer, amaba a Mateo De la Rosa y no quería siquiera en pasar el resto de su vida sin él, entendió que también fue su culpa por no entregarse a él desde que inició su relación.
-¿Son de Mateo? -Ailyn pregunto muy curiosa.
-Sí, ¿Están hermosas verdad? -Verónica se encontraba sintiendo el aroma de aquellas rosas.
-Muy bellas, pero, ¿Acaso se pelearon? -Ailyn se preocupó.
-No, ya sabes que está muy ocupado con sus negocios fuera del país, por eso no ha venido a verme. -Le había dicho una mentira a su hermana mayor.
-Debes extrañarlo mucho, se nota en tu mirada. -Se acercó dándole consuelo.
Verónica no quería que sospechara nada sobre la posibilidad de cancelar la boda, así que se fue a vestir para ir con su abogado a firmar todo lo necesario para que su parte de la herencia le fuera dado, en cuanto se dieron las cosas inauguró con el mayor éxito Moonligth, allí se encontró con Mateo De la Rosa.
De allí se fueron al gran Pent-house que había recibido aquel día, recién estaba habitado y decidió ser muy clara con su futuro esposo.
-Mateo, quiero que las cosas funcionen bien entre los dos. -Se sentó a su lado un poco sería.
-¿Quieres intentarlo? -Le acarició la mejilla.
-Me he dado cuenta que no puedo dejar de pensar en ti, por eso he decidido que ahora pues soy mayor de edad, no quiero esperar más para ser tuya. -Se soltó uno de los botones de su camisa dejándole ver aquel sexy brasier que usaba debajo.
-Verónica...-Mateo al verla tan atrevida sintió en sus partes nobles una excitación que lo volvió loco.
-Me fuiste infiel porque te negué lo que más deseabas, pero hoy estoy dispuesta a ti. -Se quitó por completo toda la ropa moviéndose muy sensual encima de él.
-¿Me perdonas? -Mateo beso a la rubia en el cuello y cerca de sus pechos tan firmes.
-Solo dime, ¿Quién fue esa mujer? -Lo detuvo mirándolo fingiendo estar enojada.
-No es necesario cariño, porque ya olvidé todo eso. -Mateo le mintió pues nunca dejaría a Antonella.
Verónica apenas dejó de preguntar sobre aquello, se dejó llevar por las exquisitas caricias que Mateo le daba por su intimidad y demás partes de su cuerpo, abrió sus piernas dándole permiso para hacerla suya por completo, estaba perdidamente enamorada de ese hombre que juro serle fiel por toda la vida.
Verónica no paraba de llorar ante su mayor error, se culpaba por su ingenua mente de niña.
Ailyn no dudo en ir a verla para saber qué acciones debían tomar frente a el sufrimiento que ahora padecía, por supuesto que ya no habría boda, desde que conoció a Mateo sintió que su hermana estaba cometiendo un gran error, solo porque la veía muy feliz no le advirtió, ahora debía cuidarla.
Entró a su habitación notando que aún lloraba, así que se acercó para darle un poco de consuelo ante el dolor.
-¿Por qué me hizo eso Ailyn? Yo lo amaba demasiado y no me di cuenta de nada. -Lloró aún más cuando sintió su cálido abrazo.
-Trata de calmarte Vero, no querrás hacerle daño a ese bebé. -Ailyn le pidió sabiendo que aquello era más doloroso.
Verónica tocó su vientre recordando que estaba embarazada, así que sus lágrimas brotaban sin parar.
-¿Qué debería hacer ahora hermana? Mañana es la boda...Tal vez podría...-Aún decía disparates pensando en aquél desgraciado.
-¡Verónica no pienses en que te dejaré casar con ese idiota después de lo que te hizo! -Ailyn le contestó furiosa al ver que su hermana se levantó de golpe queriendo ir a verlo, la detuvo tomándole la mano fuertemente.
-Aún lo amo y quizás fue un pequeño desliz como lo fue antes, es mi culpa por estar siempre en Moonligth y no dedicarle tiempo, sé que me ama. -Verónica le insistía.
-¡Deja esa maldita ingenuidad, ellos te han visto la cara por años, lo sé porque desde hace tiempo recibía rumores, y hoy me los confirmaste, te ha sido infiel con Antonella desde hace mucho tiempo, ahora mira como estas! - Le dio una fuerte cachetada para que por fin reaccionará.
Aquello le dolió en el alma, pero Verónica comprendió que era necesario, así que desistió de la estupidez que estaba diciendo cuando recordó que ellos dos se habían quedado en Nueva York supuestamente por trabajo.
Comprendía porque no contestaba sus llamadas durante ese viaje, también porqué siempre la pasaban juntos si no tenían ninguna relación laboral estrecha, imagino que sus supuestos viajes eran juntos para revolcarse.
-Ahora que lo pienso, lo mejor es que me vaya lejos de todo. -La chica se sentó de nuevo en la cama.
-¿Eso quieres? -Pregunto sentándose a su lado.
-Sí, no tengo ánimos de ir a reclamarle a ese idiota, me preocupa que le pase algo a mi bebé, además no pienso decirle nunca que estoy esperando un hijo de él. -Verónica estaba más que decidida después de que su hermana la hizo recapacitar.
-¿Entonces te iras muy lejos del país? Que pasara con Moonligth Fashion. -Alissa se acercó dándole una taza de té.
-Tú te harás cargo de todo Alissa. -Habló con firmeza la joven.
-¿Estás segura? -Ailyn le pregunto preocupada. –Aún es menor de edad.
-Sí, no hay nadie más capacitada para eso que ella, ha estado en todo desde el inicio, además ya pronto acabará la preparatoria. -Se levantó de la cama ignorando a sus dos hermanas, observando al gran ventanal deseando escapar de todo en ese momento.
-¿Cuánto tiempo estarás allí? -Alissa le dijo abrazándola por la espalda.
-Me tomaré el tiempo que sea necesario Alissa, no te preocupes por las prendas de las siguiente dos colecciones, todo está más que organizado, sé que todos te ayudarán. -Acarició la mejilla de su hermana menor.
-Haré todo lo posible para que sean un gran éxito. -Alissa le limpió una lágrima que rodaba por su rostro.
Las dos mujeres la llevaron a la tina para que tomará un baño relajante y al tocar la cama se quedó profundamente dormida.
A la madrugada Ailyn notó que estaba preparando su maleta, Verónica le pidió que llamará a su piloto privado para que la llevará con sus abuelos y que no le hiciera nada con respecto a cancelar la boda, deseaba vengarse de la mejor manera posible al dejarlo plantado en el altar, desde ese preciso momento se estaba volviendo la despreciada reina del hielo, una mujer sin sentimientos.
Sueño de Verónica:
Aquella mágica noche en las Vegas tomada de la mano de un chico muy guapo que no reconocía, pero le daba cierta seguridad y sobre todo un deseo infinito de placer, afortunadamente la mayoría de la gente parecía muy entretenida en aquél sitio encerrados y no pareció que notaran que se encontraban en el lugar donde tenían una inmensa piscina.
Verónica no paraba de besar a ese desconocido que había atrapado sus deseos y pasiones, algo que provocó que cayeran al agua, algo que no les impidió seguir con su momento de placer.
Uno de los guardias llegó iluminando en la dirección que estaban los chicos, ambos nadaron muy rápido a la orilla para escapar, se dirigieron a una de las habitaciones de la discoteca, se notaba que estaba oscura y solo unas pocas luces de neón iluminaban en distintos colores.
- ¿Qué haces...? –empezó a preguntar Verónica tratando de mirar a su alrededor, nunca se había sentido tan desorientada y llena de placeres a la vez, ahora estaba todo muy oscuro como para apreciar los detalles de aquel sensual chico, ni siquiera podía verlo con claridad.
Michele no pudo negarse cuando se acercó a ella y le tomó el cuello con las manos para besarla nuevamente.
En un segundo juntó su boca a la de ella introduciéndole la lengua para entrelazarla con la de Verónica.
La chica se incorporó más y lo abrazó por el cuello para acercarlo más y dejar que hiciera lo que estaba queriendo hacer desde el instante que entraron al lugar, él comenzó a desprender aquel vestidito sensual que estaba usando.
Michele respiraba agitado al cargarla, no quería detenerse ahora que deseaba hacerla suya, quería estar completamente dentro de ella, cuando con una mano le tomó la cintura tocando sus bien formados glúteos y la pegó a su cuerpo, gimiendo totalmente excitado. Realmente no soportaba más la erección que tenía en los pantalones.
Empezó a besarle el rostro, el cuello, a lamerla, olerla, sentirla por todas partes, deseando que nunca acabara aquel momento.
Ella se separó de él, intentando observar con la poca luz aquel rostro sin su antifaz, pero fue inútil en el momento pues sus embestidas la tenían en otro mundo.
El aprovechó ese momento para tomarla de la mano y la llevó hasta la cama que estaba frente a ellos. Se sentó y tiró de la muchacha para que cayera sobre él, la chica lo besó tan apasionadamente totalmente inconsciente acerca de lo que hacía por el deseo, lo único que sabía era que ese desconocido le hiciera lo que quisiera, pues estaba rendida a sus pies.
El hombre la besó en la boca con ardor, con un fuego contenido desde que la encontró, empezó a bajarle los breteles del vestido buscando sus pechos, dejó escapar un suspiro de satisfacción cuando notó que no llevaba sujetador y, al ver los pechos, soltó un gemido de excitación, complacido con lo que veía.
La dueña de Moonligth tenía los pechos más llenos y grandes que Michele D'Angelo haya tenido ocasión de sentir en toda su vida adulta y, como un niño, se puso a jugar con ellos, la chica solo sonreía excitada por su contacto.
Los tocó, los acarició, los apretó entre las manos y cuando acercó su boca a ellos, supo que ya no podría detenerse hasta hacerle el amor.
Con lentitud empezó a cubrirlos de besos, después pasó la lengua por sus pezones que, para sorpresa de él, estaban completamente erectos y finalmente se los llevó a la boca y succionó con ganas como si intentara alimentarse hasta quedar completamente saciado.
La rubia se escuchó a sí misma gemir, nunca antes había sentido lo que estaba sintiendo, además, siendo ella tan pudorosa, esta vez no sentía la intromisión de Michele su cuerpo.
Es más, antes de darse cuenta, acabó por bajarse el vestido y colocarse a horcajadas sobre él para besarlo en los labios y empezar a jugar con él.
Repartió besos desde su cuello, pasando por su pecho y cuando llegó a su cintura, se sintió muy traviesa, y con una sonrisa le abrió el pantalón y buscó su virilidad que se escapó grande y duro en dirección a la joven que no daba crédito a lo que veía.
Era enorme, tan grande y largo que, cuando lo tomó entre las manos, no alcanzó a abordarlo en toda su extensión.
Cuando Michele sintió las manos frías de la muchacha en su miembro, se puso tenso y soltó un resoplido; se llevó las manos a la cabeza y gritó extasiado.
En un momento, se incorporó y la atrapó para decirle con la voz quebrada del dolor que tenía en la entrepierna, que no se preocupara por él.
–Hazlo. –dijo–. ¡Llévalo a la boca, mujer! ¡Hazlo de una vez!
Lo había adivinado en su mente, la chica estaba tan excitada como él y se moría de ganas de agarrarlo, meterlo por completo en su boca y jugar con el como si de un juguete se tratara.
Verónica que sostenía ese manjar sexual entre las dos manos. Respiró profundo, bajando la cabeza, podía sentir la excitación en todo su cuerpo. Ella quería eso más que nada en el mundo y él estaba esperando que le hiciera sentir el placer que por ni siquiera con Alessandra o Mateo los dos se habían negado.
Abrió la boca y empezó pasando la lengua por su parte intima que a cada momento que pasaba se sentía con más excitación.
Mientras, escuchaba los jadeos del hombre que se retorcía bajo su cuerpo y le pedía que no se detuviera en complacerlo, abrió la boca para introducirlo como pudo.
D' Ángelo respiraba agitado, realmente no podía controlarse. No quería perder la razón con semejantes masajes, no en la primera vez con una mujer desconocida por la que tanto había perdido el control de su vida.
Imprevistamente se alejó de ella que lo notó sorprendida y buscó su boca.
La besó repetidamente mientras la hacía volverse de espaldas contra aquella cama para tenerla como se lo había imaginado.
La rubia gimió con los brazos en torno al cuello del chico y la lengua en su garganta.
El vestido, ahora enroscado a su cintura le molestaba por lo que, con la mano que tenía libre, el hombre se lo bajó muy despacio y lo sacó por sus piernas para arrojarlo lejos y que sólo quedara la piel entre ellos.
Verónica sintió como Michele le bajaba las bragas también y después tocaba su intimidad con los dedos.
Empezó por masajear, acariciar y tocar todos los puntos más íntimos de su cuerpo, los que nadie hasta ese momento había descubierto.
Verónica se sorprendió al escucharse pidiendo más, algo que Michele la complació, se inclinó sobre su vientre, le separó las piernas lo más que pudo en aquella gran cama y empezó a hacer con la lengua lo que ella había hecho antes en su virilidad.
Verónica se movió debajo de él, completamente agitada y caliente, anhelando tenerlo dentro suyo y el hombre no la defraudó.
Primero usó su lengua despacio, creando círculos en torno a su intimidad y luego la introdujo lentamente hasta escucharla gemir; después se separó de ella y sonriendo, le hizo con dos dedos.
La sintió un poco estrecha, pero lo atribuyó quizás a la comodidad del lugar y el momento, quizás estuviera nerviosa, pensó.
Se incorporó sobre ella y buscó sus labios, quería besarla muchas veces mientras su intimidad estaba dentro de ella; mientras la besaba, su cuerpo se pegó al de ella para penetrarla.
Cuando Verónica levantó las caderas al sentir su virilidad entre las piernas, supo que era el momento, la muchacha estaba húmeda, lista para recibirlo, y él suspiró aliviado, porque ya no podía esperar más.
Se sostuvo por los hombros de la rubia y empujó fuerte.
Ella estaba realmente estrecha y rígida y eso lo detuvo, no quería ser brusco con ella; pero realmente quería estar dentro de ella, gimió, respiró, gritó y antes de que se diera cuenta, estuvo dentro de ella.
Fin del sueño.
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Verónica Russo despertó un tanto avergonzada por sentir el sudor de aquél sueño húmedo que tuvo, últimamente así era cada mañana, soñando con un hombre misterioso que usaba máscara y que nunca en su vida ha visto, eso era lo que ella pensaba.
Aun así, aquello la despertaba de muy buen humor y la hacía olvidar de los problemas que había en Moonligth por causa de Mateo de la Rosa.
Llamó a su hermana para que le mandará todo el trabajo ya que se quedaría en casa por ese día, ya que necesitaba tanto estar con su pequeño Franco después de la colección que más le provocó malestar ante las críticas.
Alissa le enviaría todo lo posible para que revisara y tuviera en cuenta, así buscara nuevos proveedores textiles que fueran de su entera confianza para que su siguiente colección no se arruinara de nuevo.
También le recalcó que debía tener algunas candidatas para el puesto, no le gustaba para nada que perdiera el tiempo y mucho menos ahora que Moonligth Fashion que era su vida entera y su honor como la mejor directora de moda por años gracias a varios premios que había recibido en sus años como directora y más ahora que todo se encontraba en juego gracias a su ex novio, su orgullo no le permitiría ser una perdedora.
Al colgar la llamada notó que el pequeño Franco estaba en la cama esperando a que su madre le prestara atención requerida.
–Buenos días mi Piccolino. –Verónica le habló llamándolo por su apodo en italiano, pero al tiempo estaba muy concentrada en su laptop, pues tenía aún varias cosas que hacer.
–Buenos días mamá, ¿Estas ocupada? –Pregunto el chiquillo esperando su respuesta.
–Solo un poco cariño, ¿Quieres que te de tus besitos de buenos días? –Dijo en cuanto dejo de teclear sonriendo al saber que ocurriría en cuanto se diera vuelta.
El pequeño comenzó a saltar de la emoción corriendo para esconderse entre las suaves cobijas de la cama de su madre.
Verónica se adentró en ellas atrapándolo para darle sus merecidas cosquillas y besos como cada mañana, el pequeño apenas podía reírse ante las caricias de su mamá, le agradaba que siempre lo consintiera de esa manera.
–Ya no más mami...–Hablaba con poco aliento lleno de risas.
La chica que también estaba exhausta se acostó a su lado besándole su pequeña frente y dándole los buenos días.
–¿Está todo bien aquí? –Dijo una voz de un hombre mayor que recién había llegado a la habitación de Verónica.
Verónica y Franco se destaparon de las cobijas notando que era el abuelo, así que fueron a saludarlo, justo después el pequeño les dijo que iría a buscar a su abuela para desayunar, ellos le dijeron que bajarían en unos momentos.
–Buenos días nonno Donato. –Verónica beso sus manos en señal de respeto a su abuelo.
–Me alegro que estés así de feliz mi querida nipotina... ¿Por qué no te has cambiado para ir a tu empresa? –El hombre preguntó muy preocupado por su nieta.
–No iré, manejare todo desde aquí, así tendré tiempo con ustedes. –Verónica se acercó a su abuelo para darle un beso en la mejilla. –Me voy a bañar.
–¿No es porqué ayer volviste a ver al padre de tu hijo? –Le recalcó.
–Abuelito, ya hemos hablado mucho de eso, mi hijo no ha necesitado ni necesitará nunca de él...Aunque en parte si fue solo para molestarme intentando quitarme el cargo después de mí fallida colección. –Verónica se quedó pensando.
–Alissa nos contó que despediste a tu directora de diseño por ese inútil. –Le comentó.
–Si abuelito, esa chica era mi mano derecha, pero por una cuantiosa suma que el innombrable le hizo creer que le daría para el tratamiento de su mamá, me traicionó a mi colocando una colección con las telas más horribles mintiendo a todos mis clientes, no las que yo tenía en bodega. –Trato de contener su rabia.
–Imagino que ahora tendrás que enviar las respectivas disculpas por los inconvenientes.
–Así es, pero ya sabes que mi orgullo no me permite hacer tal cosa, no quiero estar en la oficina recibiendo los gritos y reclamos de cada uno...pero no sé si Alissa pueda con todo...No quiero perder nada de dinero. –Resoplo la joven empresaria.
–No te preocupes por nada, Alissa tiene ideas y sabes que ha seguido tu ejemplo, verás que no habrá problema en convencer a los clientes.
En eso el pequeño Franco regresó con su abuela para informarles que ya estaba servido el desayuno.
Cuando ya estaban en la mesa notó que en ella había una pequeña carta hecha a mano, al abrirla se dio cuenta que era la invitación para el recital, aquello la puso nerviosa, pues no asistió la noche anterior.
–Como pude olvidar tu recital mi Piccolino. –Se tapó la cara de la vergüenza que tenía ante su pequeño.
–No te preocupes mamita, no fui tampoco. –Le comentó muy triste.
–¿No fuiste? –Verónica se sintió muy culpable.
El chico movió su cabeza negativamente con un poco de tristeza, nuevamente el idiota de Mateo De la Rosa había causado indirectamente un malestar ahora a su hijo.
–Intentamos llamarte, pero no contestabas. –Su abuela le comentó.
–Tuve unos asuntos pendientes y se me pasó el tiempo, antes pude llegar a la junta esta mañana, mi teléfono se quedó sin batería. –Notó que su pequeño se levantó de la mesa y fue a jugar al jardín.
Verónica había recibido información el día anterior sobre los inconvenientes que estaban pasando con su directora de diseño después del lanzamiento, tuvo que asistir a una fiesta para hablar con el responsable de todo aquello.
Uso sus atributos femeninos para sacarle toda la información posible, pero nunca se fue a su cama ya que solo lo dejo embriagado.
Así al día siguiente después de dormir en el apartamento de su hermana Alissa fue directo a la oficina para despedir a su supuesta mano derecha, aquella chica le contó que aquel hombre le había prometido muchas cosas.
A Verónica no le gustó para nada y solo le pago lo correspondiente a su liquidación.
–Luego estuve en la junta desenmascarando a Mateo delante de Antonella, supe que por el no pude comprar todo D'Angelo. –Le frustrada demasiado aquel asunto.
–¿Las obtuviste cariño? –Pregunto emocionada su abuela Beatrice.
–Si abuelita, solo el 65 por ciento y ese tarado el 25, al parecer nadie puede tener lo demás porqué hay una cláusula que está a nombre de la hija de D'Angelo. –Les recalcó.
La chica observó a su pequeño mientras levantó los platos de la mesa para lavarlos, se notaba muy triste, al salir a la sala de la casa encontró el lindo disfraz que usaría en el recital, esto conmovió su corazón de hielo y de inmediato llamó a Alissa para que cancelara toda su agenda de la semana, ya que deseaba de alguna manera tener prioridad para su hijo.
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Michele D'Angelo estaba bajando del avión en esos momentos, había sido un largo y cansado viaje, lo único que deseaba era llegar a un lugar que en el cual descansar antes de asistir a su entrevista.
Llegó a uno de los hoteles más lujosos de todo New York, pues quería tomar un baño relajado en una ducha llena de burbujas, ya que desde un año atrás cuando perdió D'Angelo Fashion no recordaba que era esa sensación.
Salió completamente diferente después de aquel baño y esperaba que el sacrificio de su casi hermano le diera frutos, pues no quería deberle ni un centavo.
Al medio día decidió salir del hotel listo para su entrevista, pero al llegar al lobby de aquella prestigiosa empresa notó que solo entraban y salían mujeres que lo observaban comentando tal vez sobre su belleza.
La chica de la recepción estaba más que encantada por la presencia del chico que apenas y lograba con torpezas pedirle algún documento para su ingreso.
Ya en el ascensor logró estar solo, se reía de la mala suerte que tenía porque todas las mujeres lo miraban de manera muy atrevida coqueta.
–Hola buenos días, he venido para una entrevista que tengo de parte de Dante Renaldi. –Dijo muy amable el chico a la primera chica que encontró cuando llegó a el último piso.
–¿Viene para el puesto de director de diseño? –Pregunto muy confundida Aniel, la secretaria privada de Verónica Russo.
–Supongo que sí. –Le entregó su currículum de manera respetuosa.
–Un momento por favor, avisaré a la chica encargada de esta labor. –Aniel tomo su carpeta para ir a avisarle a Alissa que un aspirante había llegado.
Michele D'Angelo agradeció a la joven que le permitió sentarse en una de las sillas que había en la recepción de la gerencia general.
Alissa no le comentó a su hermana al respecto del aspirante extranjero que vendría en una hora, pues no tenía referencia alguna de su experiencia, solo un amigo de Italia llamado Carlo De Santis y Dante Renaldi le recomendó y que pronto estaría en Nueva York.
La chica los conoció aquel año en que su hermana se ausentó de su cargo, al visitarla donde sus abuelos y aprovechando la semana de la moda en París, se hicieron grandes amigos que hasta la actualidad llevaban una bonita amistad.
Ya se estaba cansando de que cada chica no logrará ni siquiera una entrevista perfecta, pues las descartaba en cuanto notaba que no tenían la chispa para el cargo.
Verónica le advirtió que debía ser muy certera en cada prueba, pues necesitaba una persona idónea y responsable que le ayudará a lograr sus objetivos.
Su secretaria y amiga le aviso que ya había llegado aquel aspirante, Alissa corrió de inmediato notando que había un chico de rostro único que parecía tallado por los mismos ángeles, con un esbelto cuerpo que haría desmayar a cualquier mujer.
–¿Quién es ese apuesto hombre Aniel? –Alissa se acercó a la chica para preguntarle a su amiga.
–Es el aspirante que viene recomendado por el señor Renaldi, dice que es amigo tuyo. –Aniel le comentó.
–¡Ay no es posible que sea el! ¡Esperaba a una mujer! –Alissa comenzó a temblar de los nervios notando que su amigo italiano le envió un hombre como aspirante.
–Espero y puedas contratarlo, porque realmente lucirá muy bien por estos pasillos con ese porte de ángel que tiene por naturaleza–La chica estaba embobada.
–Aniel compórtate quieres, sabes que mi hermana me mata si lo contrato, y es mayor para nosotras. –Observó su currículum dándose cuenta que tenía 27 años.
–Está bien, pues has lo que quieras, ya estás harta de las malas chicas, deberías probar su talento y después convencer a tu hermana si pasa. –Aniel le recomendó.
Alissa no tuvo más remedio que llamar a aquél hombre para llevarlo a su oficina, el chico le contó parte de su vida laboral cuando fue modelo, fotógrafo, bocetador, y una infinidad de cosas que lo llevaron a crear su empresa, algo que Michele omitió para ese momento, dejando boquiabierta a la más pequeña de las Russo, no esperaba más que realizar las pruebas necesarias para tomar una decisión.
Le impresionó tanto que en cada prueba que le presentaba lograba reconocer absolutamente todo con lujo de detalles de cómo se usaba para su industria.
Alissa ya no tenía dudas de que ese sujeto sería la compañía perfecta para su hermana, pues justo en el momento que terminaron la sesión de pruebas Gabriela que se encargaba de asistir a Monica, la gerente del puntos de venta, llegó informando que una clienta estaba en la tienda reclamando y que iría a demandarlos por la mala calidad si no devolvía su dinero.
Alissa fue con la chica e intento por todos los medios calmarla, le comentó lo sucedido a su aspirante quién no se quedó atrás, pero solo cuando Michele le prometió a esa mujer que no tardarían en enviar su atuendo como fue realmente confeccionado, le entregaría un pase de descuento en su próxima compra por los daños causados.
Aquella mujer dejó de quejarse al ver que un hombre tan apuesto estaba en ese lugar dándole solución a sus problemas con Moonligth Fashion.
Las asesoras estaban encantadas con alguien así, Alissa llevo de vuelta a Michele a la oficina para proponerle que la ayudará con el problema del retiro de la mercancía y la distribución de los verdaderos atuendos, y si su hermana mayor le daba el visto bueno lo aceptaría sin objeciones ya que tenía la regla de no hombres.
Aquello sorprendió de sobre manera a Michele, así que si deseaba quedarse debía actuar como alguna vez lo hizo en D'Angelo.
Como había escuchado sobre la cancelación de la agenda de la semana por parte de la directora general, decidió comentarle que tomaría aquellos asuntos, pues Verónica tenía reuniones con proveedores y empresas de moda.
Unos días después.
Alissa jamás imagino que las reuniones de su aspirante surtieran efecto y que estos aceptaran seguir a su lado a pesar de la mala reseña.
Así que una mañana de lunes y después de un buen descanso al lado de su pequeño Franco, la chica llamó desde la recepción a su hermana para informarle que ya estaba allí.
Michele que estaba en el taller de diseñó apreciando con nostalgia todo, notó que todas las chicas corrían por los pasillos organizando el desorden por mínimo que fuera, pues no querían que su jefa les reclamará.
Nunca vio algo así, hasta que al salir del lugar noto que del ascensor bajaba una de las chicas más sensuales y bellas que hubiera visto en su vida, usaba lentes Gucci y un atuendo color rosa pastel de Channel y unos zapatos de Armani.
Se acercó a una de las empleadas preguntándole de quién se trataba, aquella joven le mencionó que se trataba de Verónica Russo, la chica que sería su jefa si es que lo aceptaba.
Verónica entró en su oficina quitándose el abrigo que cubría su elegante blusa de seda, le pidió la agenda a su hermana para comenzar a reprogramar sus citas.
–Verónica, no es necesario que lo hagas ahora. –Le manifestó la más joven de las Russo.
–Alissa, estuve una semana fuera de este lugar porque Franco lo merecía, ahora debo concentrarme en esto o de lo contrario Mateo De la Rosa me quitará todo. –Le insistió.
–Es que ya tu agenda está sin compromisos pendientes. –Alissa le comentó muy amable.
–¿A qué te refieres? No me digas que hiciste todo tu sola. –Preguntó sorprendida.
–Digamos que una parte sí, pero ya esa persona que buscabas lo hizo. –Habló temerosa.
Alissa le dio un gran resumen de cada reunión dejando encantada a Verónica.
–¿Qué hay del error de las prendas?
–Bueno, ya no hay ni siquiera una clienta que se queje, pues uso una estrategia efectiva. –Respondió Alissa aliviada.
Verónica cerró la agenda quitándose los lentes pidiendo conocer a esa fantástica mujer que había resuelto todo.
–Tráela ahora mismo para hablar con ella.
–Pero Vero...está un poco ocupada en el taller. –Habló tartamudeando por los nervios.
–No me importa, dile que necesito darle unas indicaciones sobre su cargo. –Verónica revisaba los pendientes que habían quedado.
Alissa no se podía mover ante el susto que sentía por atreverse a contratar a un hombre sabiendo que ella los odiaba por completo.
–Veo que lo mejor es que vaya a el taller de diseñó para conocerla. –Sin más que decir ante la palidez de su hermana fue hasta aquel lugar en donde a la entrada se encontraban unas cuantas empleadas que corrieron al notar su presencia.
Verónica supuso que estaban de chisme en los pasillos, pero al entrar se dio cuenta que había un hombre allí, su presencia le causó una sensación muy extraña que hizo que el corazón le palpitara a mil por hora, incluso hizo que sintiera un calor en sus mejillas, algo que hace mucho tiempo no sentía por un hombre.
En ese momento Michele D'Angelo sintió algo parecido en cuanto sus miradas se cruzaron, en ambos hubo una descarga eléctrica que les pareció muy extraño, su reencuentro después de muchos años se había efectuado gracias a que destino hizo de las suyas nuevamente.