Desde que nací, mi vida no ha sido diferente aquí en este lugar, en esta tribú; llamada Nahuatomos.
Los maltratos, tanto físicos como mental, el odio de todas estas personas hacia mí, es algo que me hace sentir solitaria y a veces desesperada por escapar... Pero no puedo escapar porque ¿adónde?, no hay parte donde ir y escapar al bosque... Es un suicidio, es extremadamente peligroso.
El gran jefe, así todos los llamamos al que gobierna en este lugar, dice que solo somos nosotros no hay más personas ni lejos ni cerca de aquí, este lugar es nuestro mundo y nuestro hogar.
-Oye ojos morrones. Me llama mi única amiga Mera, la única persona que ha estado conmigo a pesar de todo.
-Hola, Mera. Digo sonriéndole.
¿-Quieres ir conmigo al lago?
-Claro que sí. Hablo siguiendola, hacia él lago, único lugar donde soy libre de maltrato.
¿-Sabes? Me gustaría que tu nombre fuera Luz. Me expresa Mera.
-¿Por qué Luz? Le pregunto.
-Eres tan pura, eres como una Luz.
Sonrío
-Nunca tendré nombre Mera, mi madre me odia, por tener este color de ojos marrones... Declara que soy hija de un demonio y que estoy maldita, al igual que todos los de esta tribu, dicen lo mismo. Expreso con tristeza.
-Tranquila, tu madre es la culpable de todo esto, dicen que ella escapó de aquí por un mes y cuando regresó estaba embarazada.
Nadie sabe que le pasó allá en el bosque.
-Si, la verdad no sé, porque quedó embarazada allá. Digo pensando.
¿-Sabes? Escuché de los mayores... que para embarazarse hay que casarse.
Frunzo el ceño.
-Es raro... No le encuentro sentido a eso. Digo mirando como se oculta el sol.
-Mera, debo irme debo llegar a casa antes del anochecer...
-Si claro y acuérdate que ya mañana cumples veinte primaveras. Menciona sonriendo
sonrío sin emoción.
-Adiós Mera.
Me voy directo a mi casa, mañana será un largo día y eso sin contar los insultos de mi madre.
(Los días de actualizaciones serán lunes, miércoles y viernes. Espero les gusten
Despierto por el agua que siento que cae sobre de mí.
-Vamos levántate maldita inútil, hoy cumples veinte primaveras así que trata de hacerme feliz, por tener una hija inútil conmigo.
Me levanto inmediatamente de la cama y me dirijo hacia la cocina.
Le preparo el desayuno a mi madre y me dirijo al lago a buscar agua.
¿Cuándo se terminará este tormento? Pienso.
Sin darme cuenta choco con alguien.
-Maldita, fíjate por donde andas. Habla Mera, la hija del gran jefe.
Sacudiéndose como si yo fuera una mugre.
-Ya me pegó la peste está. Dice haciendo cara de asco y empujándome.
Quisiera defenderme... Pero es inútil yo aquí no soy nada.
Ella se da la vuelta para irse, sin embargo su vestido se enreda en un tocón y se cae dándose un buen golpe.
Mera empieza a llorar como si la estuvieran matando y mucha gente se reúne a ver y hablar.
Observo al gran jefe venir hacía acá... Waoo, estoy en problemas.
¿-Que es lo que pasa aquí? Habla el gran jefe.
-Ella... Me empujó... Habla llorando Mera.
-Yo... Yo no la empuje. Hablo defendiéndome.
¿-Entonces declaras que mi hija es una mentirosa? Me dice mirándome a los ojos.
Yo inmediatamente los bajo, porque es una falta de respeto mirar al gran jefe a la cara.
-No... No... Gran jefe.
Mera empieza a llorar más fuerte.
-Papa... Duele... Duele mucho... Ella me lastimó...
El gran jefe me mira con gran enojo.
-QUEDAS DESTERRADA DE ESTA TIERRA, LARGO DE AQUÍ.
¿-Que?? Digo sin poder creerlo.
Observo como mi mejor amiga viene hacia mí corriendo y su madre la retiene.
Muevo mi cabeza en señal de negación y ella se tranquiliza un poco.
-Gran jefe... Deme otra... oportunidad... Digo suplicando.
Él me mira severamente.
-Que decida Mera.
Yo la observo a ella, con algo de esperanza.
-Padre... Destiérrala, es una maldición para estas tierras.
-No... Por favor.
Observo la multitud y algunos vocean que me destierran.
Miro a mi madre que se me acerca... Sonrió un poco, porque pienso que ella me va a ayudar...
-Ya lárgate de aquí... ¿Acaso no escuchas? Lárgate así me libraré de una carga. Habla con enfado.
Sin darme cuenta, tengo mi cara bañada en lágrimas.
Miro a mi amiga que llora y mueve la cabeza en negación.
Le pido disculpa en silencio y salgo corriendo de ese lugar, sin mirar atrás y sin esperanza de sobrevivir.
(...)
Han pasado cinco días que estoy caminando por el inmenso bosque, por suerte he encontrado algunas frutas y gracias a eso no he muerto.
Me subo en las ramas de los árboles para poder dormir y no encontrarme con una fiera mientras duermo.
Mis pobres pies están tan heridos que he tenido que romper parte de mí, vestido para envolverlo.
He llorado tanto que creo que ya no me quedan más lágrimas por derramar...
observo que está oscuro y que será muy difícil que continúe caminando.
Me subo en el árbol más grande que veo y miro las estrellas... se siente tanta paz...
Miro a mi alrededor y una pequeña luz llama mi atención... No es un animalito... Es muy grande...
Me quedo observando y la curiosidad me mata.
Bajo con cuidado del árbol y aunque me duelen los pies camino hacía aquella pequeña luz.
(...)
Al parecer esta muy lejos, porque llevo buen tiempo caminando y no llego.
Pero mientras más me acerco más grande se hace... Muy extraño.
Luego de un largo rato llego al lugar... Es una casa... Sin embargo es bastante extraña además tiene como la luz del sol... Pero es de noche, así que el sol no sale... ¿Qué será?
Me acerco despacio y tropiezo con algo, un ruido suena, sin embargo no le presto atención.
Sigo caminando mirando el extraño lugar hasta que siento que alguien me tira al suelo y me presiona con algo en el cuello.
Intento moverme.
-No te muevas o te vuelo los sesos. Escucho la voz de un hombre.
No me muevo, porque su voz sonó a amenaza y yo tiemblo de miedo.
-Bien, ahora date la vuelta. Me dice.
Yo me muevo despacio hasta quedar frente a él.
Un lindo joven de ojos grises... Pero con una extraña ropa, aunque se ve lindo.
Me apunta con algo negro a la cara y yo Frunzo el ceño.
-Ahora, me expresarás quién te envío y ¿por qué? Habla muy serio y amenazante.
No sé qué decirle... Porque a mí nadie me envío...
-Señor... A mí... Nadie me envío. Expreso con algo de miedo a que me dé golpes.
-Mentiras. Dice apuntándome con esa cosa negra que en realidad no sé que es y lo miro con curiosidad.
Mi barriga suena por el hambre y yo lo miro con algo de vergüenza.
-Lo... Lo... Siento. Hablo bajando la cabeza y esperando un golpe, porque es una falta de respeto hacía un hombre y más si es mayor que tú.
Él sube mi cabeza por mi barbilla y me mira a los ojos.
¿-Tienes hambre? Me pregunta.
Yo dudo un poco... Y luego asiento con la cabeza.
Escucho como él suspira.
-Ven, ponte de pies. Habla con tono autoritario. Le obedezco inmediatamente y me pongo sobre mis pies.
Él me mira de arriba abajo deteniéndose en mis pies y hace una mueca con su boca.
-Ven sígueme. Y entra donde supongo que es su casa.
Lo sigo algo dudosa... Pero no me queda de otra.
Entro a la casa y me quedo con la boca abierta... Waooo esto es hermoso... Puedo vivir aquí sin la necesidad de salir afuera.
Observo que se dirige a una parte de la casa, lo sigo y observo como sale fuego de algo... extremadamente sorprendente.
Me acerco al fuego y quedo con la boca abierta.
No hay leña ni nada... ¿Por dónde sale ese fuego?
Observo al chico que cocina algo en un extraño caldero.
Observo todo el lugar y es realmente sorprendente.
-Disculpa... Señor... Digo y él me mira con unos intensos ojos grises.
-Me llamo Derek, nada de señor.
Nombre raro pero lindo. Pienso
-Entonces Derek... ¿Vives aquí?
Él me mira entre cejando los ojos, y luego contesta.
-Solo vengó aquí de vacaciones.
En realidad no entiendo que dice... ¿Qué es eso vacaciones? Así que supongo que si vive aquí.
-Señ... Derek... ¿Puedo quedarme aquí contigo?
Él se sorprende bastante y me mira frunciendo el ceño.
-No te conozco, no sé quién eres ¿Por qué deberías de quedarte conmigo? Dice mirándome a los ojos.
Inmediatamente bajo la mirada.
-No bajes la mirada cuando te hablo. Me dice con dureza.
Lo miro a los ojos con duda y miedo.
-Lo... Lo... Siento... Sin embargo, no tengo a donde ir y no conozco nada ni a nadie por aquí. Hablo algo bajito.
¿-Y tu familia, ¿Acaso no tienes familia?
Pienso antes de contestar.
-Ya... No tengo familia... Ellos me desterraron. Muerdo mis labios, al recordar, como me echaban de la aldea.
-¿Qué? ¿En qué época vives? Ya eso no sé usa por Dios.
Derek sigue moviendo lo que cocina y yo no digo nada más.
Me duelen demasiado los pies, entonces decido sentarme en un rincón del piso.
¿-Que crees que haces? Me habla Derek.
-Sentarme... Hablo poniéndome de pies de un salto.
¿-Acoso no vez la silla o estás ciega?
¿-Puedo sentarme en la silla? Le pregunto con ilusión.
Él me mira extraño.
-Por supuesto, si no para qué se hizo las sillas.
Camino despacio hasta una mesa, y me siento en una silla... Bueno es mi primera vez sentándome en una silla, ya que persona como yo, no tenían ese privilegio, solo me sentaba en el suelo o en piedra.
Sonrió al sentarme y siento que uno de mis sueños se están cumpliendo.
Derek me pone un tazón muy hermoso, con lo que supongo que es sopa, nunca lo había probado con esas cosas amarillas, pero supongo que es bueno.
Observo una cuchara muy linda, digna de un jefe... ¿En serio esto es para mí?
Miro a Sergey que se sentó a dos sillas de mí.
¿-De que planeta vienes? Me pregunta.
¿-Disculpa?
-No nada, mejor come lo que te preparé.
-Muchas gracias. Le digo con sinceridad.
Tomo la cuchara dudosa, lo miro a él y asiente.
Cuando llega a mi boca, lanzo un gemido... Waooo que sopa que esta rica, puedo comer esto todos los días y no me cansaré.
Con cada cucharada gimo del placer que me da la sopa.
-Está muy rica. Le digo a Derek, que me mira raro.
-Deja de hacer eso. Me habla Derek.
¿-El que?. Contesto sin entender.
-Olvídalo, tú come tranquila. Y se va dejándome sola.