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EL PRINCIPE DE HIELO

EL PRINCIPE DE HIELO

Autor: : Eldaisil
Género: Fantasía
El príncipe Soren Kalevi, monarca del reino de los dragones de hielo, es conocido por tener el corazón tan frio como su reino mismo, pero una apremiante necesidad lo obliga a forjar una alianza con un pequeño pueblo agricultor. Pero todo pacto requiere una garantía, un matrimonio por contrato que obligue a ambas partes a cumplir con sus acuerdos. La princesa Ailén, sobrina del rey de Liam, será la elegida para este acuerdo, pero ¿su espíritu indomable será compatible con la dura coraza del príncipe de hielo? O quizás solo ella tenga la clave para derretir su helado corazón. En medio de la guerra, los secretos y las traiciones, el amor tendrá que romper las barreras y pasar las más duras pruebas para sobrevivir y unir dos almas que parecían tan distantes y a la vez unidas por el destino mismo.

Capítulo 1 EL INICIO DE UNA HISTORIA

Krad se sentía inquieto, casi tanto como yo, a pesar de ser un dragón fuerte y temerario, en estos momentos se veía bastante inquieto, nervioso. Llevábamos varias semanas planeando el ataque, sabía que mis hombres tendrían una desventaja notable en las tierras del reino de los dragones de fuego, pero no había otra opción, debíamos atacar.

Al ser nosotros del reino de hielo, las altas temperaturas nos afectan demasiado, perdiendo fuerza rápidamente, pero era imprescindible atacar, el rey de fuego no podía seguir manteniendo el control del trono, su avaricia y sed de poder me había arrebatado todo aquello que amaba, mis padres, la libertad de mi pueblo... y ahora a mi amada.

Estábamos a la espera de que el grupo de guardias del reino aliado llegara, no podíamos adelantarnos, requeríamos el apoyo de personas que no se vieran afectadas por las altas temperaturas, pero el tiempo se estaba acabando, algo en mi interior me hacía sentir intranquilo, de alguna manera, el vínculo que me unía a ella me permitía sentir su ansiedad, sus miedos... me costó trabajo entender los motivos por los cuales había hecho un vínculo con alguien de un reino diferente al mío, pero ahora lo sabía, después de todo lo que he averiguado en las últimas semanas ahora al fin lo entiendo.

Esta ansiedad me está matando, de la nada Krad lanza un rugido, sé que puede sentirlo él también a través de nuestra unión, extiende las alas y corro hacia él, subiendo a su lomo segundos antes de que el emprenda vuelo, puedo escuchar los gritos de mi gente llamándome sin entender lo que está sucediendo, pero no hay tiempo para regresar y dar explicaciones, es ahora o nunca... su vida está en riesgo...

Mientras volamos a toda velocidad directo a un enfrentamiento que puede costarnos la vida, la historia de mi entera existencia comienza a cruzar por mi mente, como cada suceso a través de los años me encaminaron directo a este preciso momento...

Mi nombre es Soren Kalevi, príncipe heredero del reino de los dragones de hielo, hijo del gran rey Olwen y la noble reina Ava. Desde pequeño fui instruido por mi padre para heredar el reino sin saber que esto sucedería a muy temprana edad, cuando la avaricia se apodero de una persona que había jurado lealtad y protección, y termino por traicionar la confianza de mi padre y la familia completa, dejándome huérfano al cuidado del guardia real Likantor y con la única compañía de mi primo de sangre Prágus a quien siempre consideré mi hermano.

Esto sucedió una noche, cuando yo tenía 8 años. Mientras dormía en mi alcoba escuche ruidos de pasos en el pasillo, el tintinear de un metal me hizo sobresaltarme, salí despacio sin hacer ruido, con cautela comencé a avanzar por el pasillo en dirección a la habitación de mis padres, no sabía lo que estaba pasando, pero algo en mi interior me tenía muy inquieto, y pasara lo que pasara, sabía que no había lugar más seguro que los brazos de mi padre y el regazo de mi madre.

Al avanzar pude ver cosas tiradas en el piso, como si alguien hubiese tenido una pelea, seguro eso fue lo que me despertó, quería creer que el viento lo habría irado, aunque bien sabía que era una posibilidad absurda. Al acercarme más a la habitación de mis padres pude escuchar quejidos y golpeteos, mi corazón comenzó a latir con fuerza, sea lo que sea que estuviera pasando, sabía que no era nada bueno, mi instinto me decía que me alejara y corriera a esconderme, pero mi padre me enseñó a ser valiente y justo ahora no podía decepcionarlo, sobre todo cuando pude escuchar un grito ahogado de mi madre, como si le hubiesen cubierto la boca mientras la estaban lastimando. Al escuchar esto, mi cuerpo entero se heló por unos segundos, pero de inmediato entendí que no podía quedarme ahí parado, quien sea que estuviera en la habitación al final del pasillo estaba haciéndole daño a mi familia y no lo podía permitir, mis pies comenzaron a moverse con lentitud, ganando velocidad poco a poco, buscando en el camino algo, cualquier objeto que pudiese usar como un arma. Estaba terriblemente asustado, no era más que un pequeño niño, ¿Qué podía hacer yo contra unos malhechores?, pero eso no importaba, no fue suficiente para detener mi avance... justo cuando el ruido en la habitación ceso, sentí el fuerte agarre de mi brazo que me jaló hacia atrás, mi boca fue cubierta por una mano antes de que pudiese gritar, intenté zafarme, pero el agarre de mi secuestrador era muy fuerte. Él se acercó a mi oído y me indico que guardara silencio, que no me haría daño, y justo en ese momento, un grupo de extraños pasaron corriendo frente a nuestro escondite, no pude verles las caras, mis ojos se concentraron en las manchas de sangre que cubrían sus ropas y las espadas que cargaban.

En ese momento sentí que mi alma se escapó de mi cuerpo, la respiración se detuvo y mi corazón estaba a punto de explotar, no pude pronunciar palabra alguna, deseaba gritar, correr detrás de ellos y matarlos, aún no había visto lo que habían dejado atrás, pero al no escuchar más ruidos, entendía perfectamente lo que había sucedido...

Yo estaba en shock aun no podía creer lo que acababa de ver, el extraño me levanto del suelo y me cargo mientras caminaba cauteloso hacia la habitación de mis padres, yo no opuse resistencia, aún estaba tratando de procesar la imagen de las espadas ensangrentadas que pasaban una y otra vez en mi cabeza, al entrar a la recamara, quise bajarme de sus brazos y comprobar lo que mis más grandes miedos estaba susurrándome al oído, pero el intruso no me lo permitió, al contrario me abrazo de tal manera que quede completamente de espadas, con mis piernas alrededor de su cintura y mi rostro recargado sobre su hombro, no necesité ver, el golpeteo fuerte de su corazón contra mi pecho y su respiración entre cortada me lo decía todo... mis padres habían partido a la tierra de los dioses, sus vidas acababan de ser arrebatadas salvajemente por los intrusos que ahora mismo estaban tratando de escapar, o peor aún, ahora me estaban buscando.

Este extraño era mi única esperanza, no lo conocía, pero de haberme querido muerto, lo hubiese hecho desde un principio, o no me hubiese escondido de los asesinos, no sé quién es, ni que hace en mi castillo, pero por ahora no me queda más que seguirlo. El hombre me abrazo con fuerza y comenzó a correr por el pasillo, mientras me decía "debo dejarte en un lugar seguro antes de marcharme", no tenía idea de quien sea este intruso, pero algo era claro, no debía estar aquí, o de lo contrario no estaría tratando de escapar.

A lo lejos se podía escuchar a los asesinos azotar puertas y tirar cosas, pude escuchar los gritos de algunos sirvientes cuando sus vidas era arrancadas de su cuerpo solo por cometer el error de atravesarse en su camino o negar la información que les pedían.

El hombre que me llevaba en brazos continuó avanzando con cautela, escondiéndose cuando creía escuchar cerca a mis enemigos. En un momento se detuvo y susurró a mi oído "¿en quién confías ahora que no están tus papás?, piensa en alguien a quien le confiarías lo más importante de tu vida"

- En mi primo, pero tiene casi la misma edad que yo, estaríamos en igual peligro, y además mi tío... pero, él suele discutir mucho con mi papá, a veces lo he escuchado hablar mal de él cuando cree que nadie lo escucha... podría ser... ¡Likantor¡, si, mi papá me ha dicho que es su hombre de mayor confianza, su mano derecha, qué si algún día necesito que alguien más me proteja, él lo hará con su propia vida. –

- Entonces hay que buscarlo, ¿dónde puedo encontrarlo? –

- Es el jefe de la guardia, pero no está aquí, lo enviaron a proteger una aldea que estaban atacando fuera del reino –

En ese momento me percaté de una cosa, y al mirar la expresión de mi acompañante, pude confirmar que mis sospechas no eran descabelladas... esto fue planeado fríamente, enviaron a los guardias a "defender" un supuesto ataque lejos del reino para poder desproteger el castillo, aunque aún no podía entender donde estaban los guardias reales, los que se supone que deben estar protegiendo a la familia real, ¿Dónde estaban ellos?, ¿sería acaso que fueron ellos mismos quienes nos traicionaron?, sea quien sea el traidor, estaba aquí mismo, dentro del reino y muy probablemente dentro de las paredes de mi propio hogar...

Mis lágrimas comenzaron a correr por mi cara, el dolor, el coraje y la frustración se aglomeraban en mi interior haciendo que cada fibra de mi cuerpo se sintiera adolorida.

El hombre volvió a sujetarme con fuerza y me dijo "debemos salir del castillo y ocultarnos, al menos hasta que la guardia real regresé y puedan protegerte, yo solo no podre contra todos ellos", yo asentí con mi cabeza, bien sabía que no tenía otra opción. Empezamos a dirigirnos hacia la salida, dejando atrás los gritos de dolor de mis sirvientes, deseaba ayudarlos, protegerlos como lo mandaba mi obligación, pero sabía que no podía hacerlo, lo mejor sería escapara para después encontrar a los culpables y hacerlos pagar.

Yo iba mirando hacia atrás, cuidando la espalda del hombre que intentaba protegerme, así que no pude ver en qué momento nuestros enemigos nos cerraron el paso, me percaté en el momento en el que el joven se detuvo en seco casi tropezando con sus pies, mientras nuestros atacantes gritaban algo que me dejó helado en el momento que lo entendí...

"Es él, es el príncipe Yuvén, ¡mátenlo!" ...

¿el príncipe Yuvén?, "he escuchado ese nombre"... intente recordar, y en fracción de segundos de inmediato recordé las lecciones que mi parde me había dado, donde había nombrado al actual rey del reino de fuego y a su hijo quien heredaría el trono, nuestros más grandes enemigos y perseguidores, un reino que se había encargado por años de intentar exterminar a mi gente, a mi pueblo, un reino que fue causante de la desaparición de los reinos de arena y agua, y que por generaciones han intentado exterminarnos a nosotros también... y ahora aquí estaba, el príncipe heredo de esa detestable nación, justo frente a mí, desenvainando su espada para protegerme de los invasores, que al reconocerlo, era evidente que eran de su mismo reino... ¿pero porque lo querían matar?, ¿ acaso todo esto no era más que un truco barato para desaparecerme?... ¿pero si fuera así, porque estaba dispuesto a perder la vida por proteger la mía?...

Capítulo 2 EN BUSCA DE RESPUESTAS

Ahí estaba yo, parado detrás de un pilar, intentando esconderme de los asesinos de mis padres, mientras el príncipe de fuego peleaba contra cuatro de sus propios hombres por defender mi vida a costa de la suya, porque a pesar de ser hábil con la espada, sus atacantes parecían estar ganando... mientras tanto, otro grupo de invasores corrían hacia la puerta principal. Al seguir a estos últimos con la mirada me percate que lo que intentaban hacer era detener la puerta, impedir que la abrieran... pero la fuerza de mis guerreros pudo más que ellos.

Mi corazón dio un vuelco de alegría cuando las puertas se abrieron de golpe de par en par y un comando de soldados de hielo penetraron al castillo encabezados por Likantor, quien con su espada atravesaría el pecho de varios de los intrusos provocándoles la muerte. La esperanza regresó a mi pecho, sabía que ahora estaría a salvo, al ver como varios de mis guardias se habían situado alrededor de los atacantes amenazándolos con sus espadas para obligarlos a rendirse.

Al ver esto, el hombre que estaba protegiéndome, el supuesto príncipe de fuego, soltó su arma de inmediato, al hacer eso, los cuatro asesinos con los que estaba peleando, soltaron de inmediato sus espadas y se pararon frente a él para dar la impresión de que lo estaban protegiendo, para mí, que lo había visto todo desde el principio, fue muy obvio que su intención era incriminarlo junto a ellos, pero para Likantor y mis guardias, él solo era un asesino más en mi castillo.

En cuanto los sujetaron, salí corriendo detrás del pilar y me abalancé a los brazos del capitán de la guardia, por alguna razón, en mi corazón sabía que podía confiar en él. El de inmediato se puso de rodillas y me rodeo con sus brazos dando gracias a los dioses de que yo estuviera con vida. Me reviso de pies a cabeza a pesar de mi insistencia en decirle que no estaba herido. Aun así, mando a llamar a un doctor para que me atendieran, a lo cual me negué, sabía que mucha gente había sido herida y debían ser atendidos, no sabía si aún había alguien más con vida, pero de inmediato mande a buscar a mi tío y a mi primo... era la única familia que me quedaba y quería asegurarme de no haberlos perdido también...

Likantor me llevaba de la mano en dirección a mi habitación, cuando uno de los guardias se acercó a él, y aunque intento darle la noticia al oído, pude escucharlo con claridad "Los reyes están muertos" ... era algo que ya sabía, aunque no lo había visto, era la única razón por la cual ellos no habían salido en mi auxilio, pero a pesar de ser una noticia que ya estaba en mi corazón, el escucharlo y confirmar aquello que yo mismo deseaba negar no me quedo otra opción que creerlo, como si de alguna manera se hubiese hecho realidad una vez que fue pronunciado por la boca de alguien más...

Mi cuerpo se paralizo, mis ojos empezaron a derramar lágrimas sin control alguno, sentí que mis pies comenzaron a temblar mientras mis pequeños puños se cerraban con furia, un grito de dolor y coraje salió desde lo más profundo de mi garganta obligándome a caer sobre mis rodillas.

Likantor me levanto del suelo y me tomó en sus brazos, al mirarme a los ojos, pude ver una lagrima fugitiva escapar y dirigirse al suelo... sabía cuánto quería y respetaba a mis padres, su lealtad hacia ellos y hacia mí era imposible de poner en duda...

"Encuentra al maldito traidor y castígalo junto a los infames asesinos de mis padres, que paguen con sangre su osadía" ... esas palabras salieron de mi pecho, cargadas de odio y furia, quería justicia... quería venganza...

Likantor me miro con una expresión de respeto y dolor mezclados, coloco su puño derecho sobre su corazón y con una reverencia respondió...

- Así se hará joven príncipe, tiene mi palabra –

Tras decir esto, me llevo a mi habitación y ordeno que varios guardias la custodiaran, mando al doctor y a un par de nanas de su confianza a cuidar de mí. Yo no deseaba estar encerrado, quería estar presente mientras le arrancaban las respuestas a punta de golpes a mis enemigos, quería saber quién los había ayudado a entrar, sabía que había un traidor entre nosotros y no descansaría hasta dar con él y que recibiera su merecido...

Durante un par de días me mantuvieron encerrado en mi habitación, Likantor cada tanto se acercaba a ver si necesitaba algo, sin embargo, realmente aún seguía en estado de shock, no podía dejar de ver por la ventana de mi recamara, sumergido en mis pensamientos y en mi dolor... era casi imposible creer que estuvieran muertos, que no volvería a ver la cara orgullosa de mi padre al verme estudiando o cabalgando, ni sentir los cálidos abrazos de mi madre después de haberme caído de rodillas mientras jugaba en el jardín. Mi vida había cambiado por completo de la noche a la mañana, había dejado de ser un niño al cuidado de sus padres, y empezado a ser un huérfano regente con un gran peso sobre mis hombros. No sabía cómo encontrar al traidor, ni que haría una vez que lo encontrara, ¿Cómo demonios sabrían como gobernar un reino? Estaba aterrado y furioso a la vez, sé muy bien que mi padre aborrecía la venganza y mi madre detestaba la violencia, pero ellos ya no estaban ahí conmigo, y eso se lo debía a un desgraciado que ayudo a nuestros enemigos a cruzar las fronteras de nuestro reino y adentrarse en los muros del palacio, no podía menos que sentir rabia absoluta, las lágrimas de tristeza y enojo se mezclaban y se derramaban en silencio mientras apretaba mis dientes por el día y abrazaba mis rodillas por la noche. En mi vida había sentido tanto dolor e impotencia al mismo tiempo.

Había pasado dos días sin deseos de comer ni dormir, mis ojos se sentían cansados y secos de tanto llorar, mi cuerpo temblaba de agotamiento, inhale profundamente, y saque el aire despacio, intentando recuperar un poco de la vida que se me había escapado desde esa fatídica noche. Me asomé por la ventana y pude percatarme al fin del ruido y el movimiento a mi alrededor. Al escuchar unas risas de niños, me incliné un poco más sobre la ventana para poder contemplar aquello que había atraído mi atención... y ahí estaba, bajo mi mirada, extendiéndose al pie de mi palacio, magnifico y lleno de vida, pero a la vez tan indefenso y necesitado de una guía y protección... mi pueblo... mi gente... ya no estaba mi padre para resguardarlos, ni mi madre para guiarlos, ahora esa era mi responsabilidad, mía y de nadie más...

Sabía que, a partir de ese día, mi sonrisa se había ido al cielo junto con mi madre y mi bondad había partido de este mundo junto con mi padre, mi niñez se había terminado y ahora debía tomar el puesto que se me había obligado a aceptar a muy corta edad...

"Ahora seré el regente y protector de mi pueblo, no puedo ser débil ni piadoso con nuestros enemigos, deberé ser implacable con aquellos que desean nuestro fin, el reino de fuego conocerá mi furia y mi venganza y algún día los veré desplomarse del cielo envueltos en sus mismas llamas infernales suplicando clemencia"

Estas fueron las palabras que se grabaron en mi mente y en mi corazón, sellando por fin mis ojos jurando jamás volver a derramar una sola lagrima más, la debilidad era pagada con la muerte, y no iba a permitir que me arrancaran a nadie más de mi lado.

Por la mañana del tercer día, Likantor entro a mi recamara, sentándose en mi cama me pidió que me acomodara a su lado...

- Joven príncipe, se bien que lo menos que desea es recordar lo que paso esa noche, pero debo saber de qué manera logro llegar a salvo a la entrada del palacio desde su alcoba sin ser visto por los asesinos. Ya han pasado suficiente tiempo los intrusos en el calabozo, eso lo mantiene débiles y fragmentará sus mentes para poderlos interrogar, pero antes deseo que usted me cuente todo lo que paso esa noche" –

Le relate la historia con la mayor serenidad que pude, contuve mis lagrima con mucho esfuerzo, tragando saliva cada tanto para evitar que ese terrible nudo en la garganta cortara mi voz. Le explique cómo llegue al pasillo y la manera en la que el aparente príncipe del reino de fuego me había cuidado para llevarme con la persona de mi entera confianza.

Obviamente Likantor no creía para nada que las intenciones de ese extraño invasor fueran ciertas, él creía que ese sujeto solo tenía la intención de secuestrarme y usarme como rehén para poder salir vivo de dicha situación, pero yo le insistí, estaba seguro que su intención jamás fue hacerme daño, sin embargo, era un hecho que los motivos para estar dentro del castillo esa noche eran bastante sospechosos.

Likantor accedió a llevarlo frente a mi para que él lo interrogara, a pesar de no estar de acuerdo con exponerme de nuevo frente a los asesinos, no le quedó más opción que obedecer mis ordenes, las cuales habían sido claras y firmes... "sácalo del calabozo y llévalo frente a mi presencia, ahí lo interrogaras, y de no ser de ayuda entonces dejaré que tu decidas su destino" ...

Así pues, bajamos al calabozo por él, estando frente a la celda en la cual se encontraban él y los demás miembros del reino de fuego, era un lugar muy frio y obscuro, supongo que esto debilita mucho a la gente de la nación de fuego, ya que todos parecían estar en un estado semi inconsciente, postrados en la húmeda roca del suelo.

Señale con mi dedo al responsable de que aun estuviese vivo, así que Likantor dio una orden y lo sacaron de inmediato del calabozo para llevarlo a una de las habitaciones del palacio y poder interrogarlo sin que se desmayara en el proceso.

Al sacarlo a la luz pude percatarme de todas las heridas que cubrían su cuerpo, era imposible pensar que los guardias contra los que había peleado estuvieran e su lado y aquello hubiese sido solo una pantomima para confundirnos, por la cantidad y gravedad de sus cortes por todo el cuerpo, era evidente que su intención era matarlo... pero ¿por qué?, ¿no era entonces su príncipe?, pero ellos mismos lo nombraron como tal "el príncipe Yuvén" era ilógico pensar que no lo habían reconocido, ya que ellos mismos pronunciaron su rango y nombre seguido de la orden "Mátenlo"... esto era bastante confuso, pero estábamos a punto de obtener respuestas, por las buenas o por las malas de ser necesario...

Capítulo 3 ¿QUIÉN ES EL TRAIDOR

Likantor se acercó al prisionero y con una voz severa le dijo:

- ¿Ves a este pequeño niño?, a él le debes tu vida, el día de hoy serías ejecutado junto con tus colegas, pero él ha pedido que se te otorgue clemencia, pues piensa que lo has salvado de los asesinos de sus padres, y has conseguido esas heridas por protegerlo, por supuesto que yo creo lo contrario, solo estabas llevándotelo para usarlo como rehén, sin embargo, debo escuchar las palabras de mi pequeño príncipe, mucho ha perdido ya como para perder mi lealtad, es por ese motivo que te daré la oportunidad de que me digas como demonios entraron aquí, si me dices la verdad y tu respuesta ayuda a protegernos de un futuro ataque, se te perdonará la vida, de lo contrario, si decides callar o tu respuesta es inservible, serás ejecutado en el momento" –

Sus palabras fueron firmes y seguras, la amenaza había llegado fuerte y clara a los oídos del prisionero, así que de inmediato comenzó su relato...

Resultó ser el verdadero príncipe del reino de fuego, su padre fue asesinado tras haber sido engañados y acorralados en una trampa, él logró sobrevivir con mucho esfuerzo y bajo el atento cuidado de los dioses, y el motivo por el cual había arriesgado su pellejo era para solicitar la ayuda de mi pueblo para destronar al traidor que le había usurpado el trono.

La propuesta obviamente sonaba ridícula, y más aún en las circunstancias en la que nos encontrábamos, no había manera de que yo mandara un ejército de mis hombres a luchar por un trono ajeno, sin ninguna garantía de que el hombre que qué lograra recuperar su trono no continuara con la cacería de mi gente.

Llegado el punto donde se disponía a narrar la manera en la que había atravesado las fronteras de nuestro reino, hizo una pausa y se mantuvo pensativo por al menos unos pocos segundos.

Esperé impaciente que continuara, estaba a punto de ponerme de pie y darle una bofetada para que regresara de nuevo al mundo de los vivos. Necesitaba respuestas ahora mismo...

Justo en ese momento tragó saliva, levantó el rostro y comenzó a describir la manera en la que había entrado... "¡santo dios!" nuestros túneles "secretos" ya no lo eran, no había duda alguna, de no ser por alguien de mi propio reino, jamás los hubiesen encontrado, teníamos la confirmación que había un traidor en nuestro hogar. ¿pero quién?

Comencé a pensar quien podría haber dirigido a esos hombres a nuestros túneles. Si su versión era cierta, un grupo de extraños había llegado al pie de nuestras montañas y alguien de mi propio reino los había llevado a la entrada secreta, los llevo atravesando los túneles y una vez dentro de mi reino, se había separado de ellos, evidentemente para que no pudiéramos reconocerlo al llegar al palacio y no ser involucrado en el crimen, pero no contaba con que había un testigo dispuesto a confesar todo, a pesar de ser del mismo reino... pero la sed de venganza puede ser poderosa, él decía haber sido traicionado por su propia gente, y claro que eso era motivo suficiente para delatar a sus propios guardias.

Debía tener cuidado con lo que creía, también podía ser una treta, estar tratando de engañarnos para salvar su pellejo, pero debía confiar en lo que vi, en lo que sentí y en mis instintos.

Mi jefe de la guardia lo presionó para indicar quien era el traidor, el príncipe derrocado titubeo por unos segundos y después exclamo:

- ¡Fue el hermano del rey, él es el traidor! –

¿Mi tío?, ¿acaso habría sido capaz de dañar a su propio hermano?, no podía creerlo, pero a la vez tenía mucha lógica, en más de una ocasión lo escuche hablando mal de mi padre cuando creía estar solo, además es el único con acceso al despacho de mi padre y al sello real para crear un mandato falso y enviar a la guardia lejos para despejar el camino...

La voz entrecortada del prisionero me hizo salir de mis pensamientos y solo entonces me percaté que Likantor lo tenía sujetado del cuello elevando sus pies del suelo, la fuerza que tenía era impresionante, el intruso era evidentemente más alto, sin embargo, Likantor lo había despegado del piso con un solo brazo.

De inmediato los guardias comenzaron a exigir la cabeza del intruso, acusar a un miembro de la familia real de traición sin tener pruebas era una ofensa que se castigaría con la muerte.

Me acerque con calma y toque su brazo para indicarle que lo bajara, lo necesitaba vivo y respirando, Likantor de inmediato obedeció y lo bajo al suelo soltando su cuello, pero no lo hizo en silencio...

- Majestad, no puede creer las palabras de este asesino, si bien la relación entre su padre y su tío no era la mejor, no creo que hubiese tenido la audacia de acometer contra su hermano, eso es demasiado, este miserable solo quiere ganar tiempo y salvar su pellejo. –

Claro que la posibilidad de que mi guardia real tuviese la razón era muy alta, sin embargo, algo en mi interior me decía que debía darle la oportunidad de comprobarlo, pues el título de "Rey" podía ser algo lo bastante seductor como para cometer cualquier clase de acto vil, sobre todo si él sería el único que pudiese heredarlo de morir de la "nada" toda la familia real. Di un respiro profundo y dije:

- No, yo le doy un voto de confianza, él tuvo más de una oportunidad de cortarme la garganta o entregarme a mis enemigo, por el contrario, decidió arriesgar su vida para poderme llevar con la persona a la que yo le tenía confianza, a ti... yo sé que tu no le crees, y yo tampoco sé a quién creerle en estos momentos, solo sé que hay un traidor entre nosotros, alguien que tenía el poder para ordenar que la guardia principal saliera del reino, alguien con la capacidad de distraer a los guardias del palacio para evitar que detectaran a los intrusos a tiempo... mi tío es lo único que me queda, pero si él tuvo algo que ver con el asesinato de mis padres por ganarse la corona del reino, lo quiero muerto. Así que te ordeno que lo investigues, recaba toda la información, tortura a los prisioneros si es necesario, pero hazlos que escupan toda la verdad, y luego interrógalo a mí tío, si resulta culpable, lo decapitarás junto a sus secuaces frente a todos, si resulta inocente, yo mismo clavare la espada en el corazón de este mentiroso... -

La mirada de Likantor, mis guardias y el intruso se habían posado sobre mí, todos me veían con una extraña mezcla de sorpresa y tristeza a la vez... si, así es, mi inocencia ya se ha ido, ahora no puedo actuar temeroso como un pequeño niño de 8 años, ¡No!, debía ser duro, firme, implacable con aquellos que se habían atrevido a traicionar a mi reino y ponerlo en riesgo, mi gente me necesita, y no puedo permitirme ser blando y tener ni una pizca de piedad ante aquellos que quieran poner en riesgo la vida y soberanía de mi reino.

Debo admitir que, detrás de mis nobles razones de proteger a mi reino, también la sed de venganza me ayudaban a endurecer mis palabras y mi corazón, sé que estaba mal, que mis padres no estarían orgullosos de mí, pero no podía actuar de otra manera, el odio que estaba creciendo en mi interior, comenzaba a apoderarse de mis pensamientos... deseaba verlos hincados frente a mí suplicando clemencia, a todos y cada uno de los causantes de la muerte de mi padres yo mismo me encargaría de arrancarles la vida de sus inútiles cuerpos así como ellos lo hicieron sin la menor lastima.

pude sentir mis puños apretarse con fuerza y una lagrima deslizarse por mi mejilla, no más, dije que ni una más podía salir... la limpié con coraje con el dorso de mi mano empuñada y me di la vuelta en ese momento, me dirigí a mi habitación sin mirar atrás.

Likantor y los guardias salieron detrás de mí, cerrando con llave la puerta, alcance a escuchar que uno de los guardias le decía a Likantor "Ese maldito mentiroso no vivirá por mucho tiempo en las condiciones que está, quizás el príncipe no tenga que ensuciarse sus manos con su miserable sangre cuando descubra que estaba mintiendo" ... es verdad... estaba muy mal herido y el frio de los calabozos lo había debilitado, no puedo permitir que muera antes de recabar todas las pruebas y descubrir si me está mintiendo o no... en ese momento me detuve y di la orden de que fueran curadas sus heridas y tratado lo mejor posible para evitar que se muriera, los guardias parecieron indignados con mi orden, pero Likantor acató mi orden sin cuestionarme en lo absoluto, él entendía mis razones estoy seguro y la lealtad que había jurado a mi padre, ahora la estaba dirigiendo a mí, y eso me daba un poco de tranquilidad, al menos no me sentía tan solo.

Por recomendación de mi jefe de la guardia, se ordenó guardar silencio a todos aquellos que habíamos presenciado la confesión del príncipe de fuego, no queríamos poner sobre advertencia ni a mi tío ni a cualquiera que estuviera involucrado. Ordené que mi tío y mi primo fueran desplazados del castillo y enviados a su casa principal, se prohibió la entrada de cualquier otra persona al castillo, únicamente mis guardias de mayor confianza, aquellos en los que Likantor juraba con su vida que me eran leales, podían entrar, durante días el castillo fue registrado de pies a cabeza, cada uno de los cuerpos de las personas asesinadas fueron meticulosamente examinados en busca de pruebas, y cada miembro del servicio fue interrogado una y otra vez...

No aparecían pruebas, quien sea que hubiese planeado el ataque lo había hecho cuidadosamente evitando dejar cualquier huella en el camino... pero debía haber algo, lo que sea, pedí que la habitación de mi tío fuera examinada a conciencia, cada roca de la pared, cada tabla del piso, tenía que haber algo, necesitaba tener la absoluta seguridad en su culpabilidad o su inocencia, no deseaba equivocarme y castigarlo siendo inocente, ni perdonarlo y tener un traidor asesino asechando mi lecho cada noche.

"No encontraron nada" fueron las palabras de Likantor al terminar la exhaustiva búsqueda... ¿Qué me hacía falta?... ¿Dónde más podía encontrar pruebas?... y entonces una idea absurda, pero que me causaba terror, se había apoderado de mi mente... si mi tío había sido capaz de matar a su propio hermano... entonces era una persona despreciable sin moral que sería capaz de poder la vida de su propio hijo en riesgo para alcanzar sus metas...

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