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EL SOL DEL MAÑANA

EL SOL DEL MAÑANA

Autor: : Mar muelas
Género: Ciencia Ficción
Las vidas de Kevin y Charlotte; dan un giro inesperado al cometer un atraco en Suiza. los agentes Emma y Roland;después de detener a los chicos, comienzan una serie de investigaciones, con las que llegan a determinar por qué han realizado dicho asalto. Con todas esas preguntas y respuestas sin encajar, dando vueltas en sus cabezas, deciden que lo mejor es seguir investigando sin descanso. Con el paso del tiempo, se enteran de secretos que van más allá de lo que nadie pueda imaginar. Escondiendo algunas de las pruebas en su comisaría, pasan de ser policías a prófugos de la ley, teniendo que buscar identidades nuevas para poder huir o otro país. Con la ayuda de un abogado-detective, y sus astucias consiguen salir bien parados.

Capítulo 1 El sol del mañana

Quince minutos antes...

Charlotte y Kevin, detuvieron el vehículo frente a la puerta. Por encima de su ropa se vistieron con un mono azul de mecánico, y se cubrieron las caras; con unas máscaras de Harley Quinn y el Joker, para que nadie les reconociese. Los chicos ya estaban preparados para dar su gran espectáculo. Charlotte le miró muy preocupada, y preguntó:

-Kevin, ¿estás seguro de esto?, ¿sabes lo que haces?

El muchacho no pudo evitar mirar esa carita tan angelical. Sujetando la cara de la chica entre sus manos, respondió al mismo tiempo que afirmaba con su cabeza:

-Claro que sí. Charlotte por ti mataría.

-En realidad yo... creo que esto no está bien -comentó Charlotte, sin retirar su mirada de los ojos de Kevin.

-Si todo sale bien, ya tendremos para vivir -contestó Kevin, sujetando las manos de la chica, desde lejos se podía ver que estaba como un flan.

Charlotte miró al suelo del coche, y se relajó por unos segundos. Tomando la decisión la primera, bajó del coche, y dijo:

-Está bien, vamos.

Después abrió el maletero del coche y sacó una escopeta recortada. Pesaba bastante para su menudo cuerpo, lo que hizo que la cogiera aún con más fuerza y determinación; así mismo, fue como evitó que resbalase de sus manos.

Sin mirar atrás y bastante decidida, comenzó a subir las escaleras del Central Bank de Suiza. Kevin la perseguía cubriéndola las espaldas; él llevaba entre sus manos una metralleta.

Fueron tan rápidos, que las personas que pasaban a su alrededor en ese momento, solo les dio tiempo de poder ver como abrieron la puerta del banco. Entraron sin pensarlo dos veces, Charlotte cerró de un portazo, no dejando que una señora mayor entrase al banco.

-¡Todo el mundo con las manos arriba! Donde yo pueda verlas -gritó Kevin, con la cara escondida detrás de la máscara, soltando tiros al aire.

Los disparos fueron tan escandalosos, que antes de caer los casquillos al suelo, hicieron que Charlotte tirase el arma al suelo, y levantase las manos.

-¿Estás loca? ¿Qué haces? ¡Tú no! Recoge esto, y ve metiendo todo el dinero en las bolsas -dijo Kevin, dando una patada a la recortada, mientras la pasaba con la mano que tenía libre, dos bolsas grandes de colores con cremalleras.

-¡Hou, hou, hou! ¡Tienes razón!, nosotros somos los ladrones -respondió Charlotte, llena de euforia; bajando las manos, para recoger la escopeta del suelo.

Algo dentro de ella hizo que se llenase de valor, y se acercara al director del banco. Estaba tan emocionada por realizar el atraco, que por un momento se olvidó de lo que estaba pasando. En realidad los chicos sabían que no estaba bien lo que estaban haciendo; pero, la situación que estaban viviendo en ese mismo instante: no les dejaba ninguna alternativa más que esa, para que su vida cambiara.

Con el hombre frente a ella muerto de miedo; levantó su arma, le apuntó directo a la frente, y dijo:

-¡Vamos amigo! Ya lo ha oído, esto es un atraco.

-Señora no lo haga, estoy seguro de que usted también tiene familia -suplicó el pobre hombre.

Al escuchar como gimoteaba por su vida, la adrenalina se apoderó de ella, y recordando su pasado, contestó en un tono frio y sin ningún tipo de preámbulos:

-Sí que tengo, pero... No me quieren, de hecho soy muy pobre.

Mientras que Charlotte iba con el director a la caja fuerte, Kevin aprovechó, para que las personas que estaban dentro del banco, le fueran echando a una bolsa, todos sus objetos personales.

Cuando terminó de realizar la ronda, con la bolsa en sus manos, Kevin miró el reloj de su muñeca. Al ver que la chica llevaba más de cinco minutos, la llamó a voces:

-Harley Quinn, date prisa, no hay mucho tiempo.

-¡Ya voy! Joker. Solo me queda una bolsa por llenar -respondió desde la otra punta del banco donde estaba la caja fuerte.

Mientras los chicos se desenvuelven atracando el banco, las patrullas policiales comienzan a recibir avisos;

-A todas las unidades... A todas las unidades... Se está cometiendo un atraco en el Central Bank, la patrulla más cercana que vaya al lugar del asalto -se escuchaba en todos los coches policiales-. Enseguida llegarán los refuerzos; repito, enseguida llegarán los refuerzos -oyeron Roland y Emma, por la radio del coche patrulla.

A poco más de dos kilómetros se encontraban desayunando los agentes dentro del coche. Después de haber escuchado el aviso, Roland miró a su compañera y dijo:

-Agente Emma..., nos acaban de estropear el desayuno.

-Déjese de protestar y acelere -respondió abrochando su cinturón de seguridad.

El agente Roland es un tipo corpulento, es tan musculoso, como peculiar, y tan serio que nadie de la comisaría se atreve a llevarle la contraria.

El color castaño claro de su cabello y sus ojos color café, le dan un cierto aspecto de modelo. El año pasado le seleccionaron, para posar de modelo masculino en un calendario. Del cual destinaron toda la recaudación del mismo, a una ONG; en la que se encarga de atender a niños en riesgo de exclusión social.

Por otro lado está la agente Emma. Ella es muy guapa y bastante elegante. Su cabello es de color marrón chocolate, largo, y muy liso; siempre lo lleva recogido en una coleta. Sus ojos son marrones, muy claritos. A pesar de que es una chica joven para el cuerpo de policía, a ella no la importa demasiado; pues, de pequeña siempre estaba con su padre, que era un detective de lo más solicitado. Eso fue lo que la hizo tomar la decisión de ser policía, y proteger su ciudad.

La complexión media de su cuerpo, la hace tener bastante fuerza para ser una mujer: algo que la ha facilitado poder entrar en el cuerpo policial. Emma pasó su periodo de prácticas hace unos meses, ahí fue cuando la asignaron de pareja con el agente Roland. En la comisaria saben que es una buena profesional. Resuelve casi siempre los casos más complejos, ya que posee una inteligencia bastante alta.

Un sonido se apodera del edificio y rompe el silencio; el chico se pone nervioso y pregunta:

-¿Quién ha sido? ¿Quién demonios ha tocado la alarma?

Cuando localiza a la persona que ha tocado la alarma, le dispara a bocajarro y el hombre de mediana edad cae al suelo; las personas que están a su lado, gritan horrorizadas al darse cuenta de que está muerto. El alboroto y los gritos se apoderan del lugar. Intentando recuperar el orden, Kevin comienza a dar otro pequeño tiroteo al aire. Consiguiendo que se callen todos, grita:

-¡Dije que todo el mundo al suelo! No quiero que nadie se mueva.

Charlotte sale con las dos bolsas; una colgada de cada hombro. Al ver que a la chica le cuesta despegar los pies del suelo, por la carga que lleva, Kevin va en su ayuda:

-¡Vámonos! -dice Kevin, al tener unas de las bolsas en su poder.

-¿Qué has hecho? -pregunta Charlotte muy nerviosa, al ver que hay un hombre tirado en el suelo, sin moverse, y rodeado por un charco de sangre.

-Deja de hacer preguntas y larguémonos de aquí -contesta Kevin, echando a correr.

-No tenías que matar a nadie -argumenta Charlotte, bajando las escaleras antes de subir en el coche.

-Lo sé. No me dejó otra opción -contesta, apretando con mucha fuerza el volante entre sus manos.

-¿Estás loco?, ¿cómo vamos a salir de esta? ¡¿Hemos matado a un hombre?!

-Venga no discutas y quítate esa ropa. No pueden vernos así, la policía está cerca de nosotros -explica Kevin a medida que arranca el coche.

El chico sale del aparcamiento y comienza a conducir para huir del banco. Cuando la chica termina de quitarse el mono, Kevin sujeta la mano de Charlotte para que maneje el volante del vehículo; mientras, él se deshace del mono, y pisa los pedales al mismo tiempo.

Charlotte ve un destello por el espejo, cuando termina de mirar, dice:

-Date prisa, nos persigue la policía.

Sin decir nada, después de escucharla mira por el retrovisor; los destellos azules y rojos son tan visibles que le hacen pisar el acelerador con mucha más fuerza. El coche patrulla acelera su marcha y enciende el sonido de la sirena para que paren. Omitiendo cualquier clase de señal, Kevin sigue conduciendo, dándose a la fuga. El coche patrulla no deja de perseguirle por las calles. Charlotte se pone tan nerviosa que empieza a decir:

-¡Acelera! ¡Ve más rápido!, nos van a coger-. Mientras va pasando su menuda pierna por encima de la de él, para acelerar ella misma.

El chico se da cuenta de que ha perdido el control del coche y sin darle tiempo de quitar la pierna de Charlotte a un lado, grita:

-¿Qué haces?, cuidado nos vamos a...

Capítulo 2 Ingresados

Antes de que el chico termine la frase, se estrellan contra una pared. El coche policía qué les perseguía, para de inmediato al ver el fuerte golpe que se dan. Los dos agentes bajan del vehículo, sacan del coche a Kevin y a Charlotte, y proceden a llamar a una ambulancia. Los chicos están casi inconscientes, no pueden moverse, Roland les deja sentados en el suelo, hasta que Emma se da cuenta de algo y grita:

-¡Cuidado Roland!, el coche va a estallar.

Antes de que se produzca la explosión, Roland se acerca a los chicos, les sujeta entre sus brazos, y les aleja todo lo que puede del vehículo. Con la explosión, Charlotte pierde el conocimiento quedándose sin pulso, los agentes la reaniman como pueden, realizándola la respiración cardiopulmonar. Cuando terminan y ven que está mejor, la agente Emma se acerca al coche patrulla, coge la radio entre sus manos, y pide refuerzos.

Después de pedir la ayuda, para tranquilizar a la población y que dejen de correr sin sentido, activa el megáfono del coche y explica que todo ha sido un accidente de tráfico, consiguiendo así, que las personas que se encontraban en ese lugar se relajen ante lo sucedido.

La ambulancia se ha demorado un poco en llegar hasta el lugar del accidente. Es lunes, son las doce del mediodía, es una de las calles más visitadas de la ciudad y está colapsada.El coche ha estallado en pleno centro, los bomberos ya vienen de camino.

El servicio médico y el conductor de la ambulancia, se encargan de Kevin y Charlotte. Les pasan del suelo a unas camillas, y les trasladan al hospital más cercano de la zona. Después de dos horas en cuidados intensivos, pasan a los pacientes a una de las habitaciones, donde los mantendrán hasta que se recuperen.

Roland, espera que una de las enfermeras salga de la habitación, en la que están los chicos.

-¿No puede hacer algo para que se despierten? -pregunta cuando se acercan a él.

-No. Señor, sé que tiene ganas de que se despierte alguno de los dos, pero me temo que tendrá que esperar aún:

-Explica la enfermera, buscando un suero y un termómetro, para tomar la temperatura de nuevo a ambos.

Cuando termina el turno de trabajo, Emma se va a su casa dejando a su compañero a cargo de los chicos.

Roland se recuesta en un sillón dentro de la habitación; es tan incomodo que no consigue pegar ojo en toda la noche. Después, de pasar la noche entera en ese terrible sillón, esperando a que alguno de los chicos se despertara, sale a tomar un poco de aire al pasillo.

De esta forma podrá estirar las piernas, y tomar un café para desayunar.

Con el vaso entre sus manos y apoyado sobre la puerta de la habitación, para descansar el peso de su cuerpo, ve que la agente Emma, camina por el pasillo hasta llegar a él.

-Buenos días agente Roland. Váyase a casa necesita descansar, yo le relevaré hoy.

-Buenos días Emma. Váyase usted y trabaje, no necesito la ayuda de una novata, para resolver este caso -responde en un tono desagradable, para molestarla.

-¿Perdón? Señor Roland... no sabía que mi presencia le incomodará tanto; pero... no estoy aquí por gusto, me mandó la subinspectora.

El ceño de Roland se frunce, al escuchar esas palabras. Mirándola de reojo, mete su mano en el bolsillo y busca su teléfono mientras se aleja de Emma. Después de mantener una larga conversación con la subinspectora, se dirige a ella; intentado disimular su cabreo, y la tensión que tiene acumulada desde el día anterior, comenta cabreado:

-Estaré aquí a las cinco de la tarde, y se irá nuevamente a su casa.

Emma se relaja al ver que se marcha su compañero. Desde que entró en el cuerpo de policía, es víctima de los desplantes de Roland. Ella finge que no la molestan sus humillaciones. Pero en su interior, siente que la desprestigia como profesional y como persona. La agente Emma es una persona que tiene un carácter muy sensible, en el fondo es muy soñadora, se considera apasionada de la lectura, la música, el amor y el romanticismo, esas cosas forman la mayor parte de su día a día.

En realidad no comprende por qué su compañero se comporta así con ella. Al perderle de vista en el pasillo, pasa las manos por su cara, y se decide a entrar en la habitación.

Una vez dentro se acomoda en el sillón y saca su teléfono, para buscar un relato romántico en internet, y emprender una lectura nueva. La gusta tanto leer, que ese día se leyó varios relatos; solo paró para comer.

Sumergida en su aventura, perdida en un mundo fascinante en su imaginación, se dio cuenta de que eran las cinco de la tarde al llegar Roland. El que interrumpió una de sus lecturas.

Irrumpiendo en la habitación, sin antes llamar a la puerta, Roland saluda y dice:

-Buenas tardes. Agente Emma, ya se puede marchar, yo me quedaré aquí.

-Muy bien, hasta mañana, que le vaya bien -responde Emma despidiéndose, mientras guarda su teléfono en la mochila-. Sin decir nada más, sale de la habitación.

Los días van pasando para Roland, su espalda le va pasando factura, al cabo de una semana, y sin saber qué hacer para entretenerse, el agente comienza a dar vueltas dentro de la habitación; pensando en que es lo que puede hacer para que se despierte alguno de los dos. Rompe su concentración en algún tipo de intento, una señora de edad avanzada al entrar en la habitación.

La mujer trae con ella una palangana, unas toallas, esponjas, y ropa de cama limpia. Colocando las cosas entre el sillón, y las camas, dice:

-Caballero por favor, necesito que salga fuera un momento, voy a asear a estas dos personas.

La frialdad de la mujer, hace que el agente se moleste, y diga cerrándose en banda.

-Señora son dos criminales, si se despiertan pueden atacarla.

La señora se da cuenta de las pocas ganas que tiene Roland de salir de la habitación. Ella se tensa y un poco más seria, en un plan un poco más autoritario le mira.

-Caballero, salga fuera, y deje de molestar -dice señalando con el dedo hacia la puerta.

Al ver la cara de la mujer, Roland agacha la cabeza y sale al pasillo, pasando poco más de unos veinte minutos, escucha como se abre la puerta de la habitación, y mira atrevidamente; después cruza los brazos por delante de su pecho, colocándose en posición de defensa, viendo a la señora salir de la habitación con un montón de ropa sucia entre las manos.

Fijando su mirada a la del agente, sabiendo la desesperación que tiene el hombre con una leve sonrisa:

-Ya puede entrar, no sé a qué está esperando -le dice mientras suelta la ropa sucia en el carrito.

Con la mirada perdida al frente, y enfurecido por el descaro de la señora, entra en la habitación.

Aburrido de esperar y sin saber qué hacer, se acerca a la cama de Kevin y le mira, le sujeta la mano por la muñeca, la levanta y la deja caer de golpe sobre la cama, esperando que el chico tenga alguna clase de reacción. Con suerte para Roland, un pequeño milagro se produce, y el chico mueve los dedos al sentir el frio de la sábana.

En ese mismo instante, sale al pasillo en busca de algún médico: La Dra. Mía, que estaba entregando unos informes de otros pacientes de la misma planta en recepción; le escucha, se aproxima a él tan rápido como puede, y pregunta:

-¿Agente, qué es lo pasa?

-¡El chico movió sus dedos! -dice emocionado, sujetándola por los brazos.

A la doctora la parece un poco rápido, que el chico se recupere tan pronto, pero ante la duda, busca el historial y le acompaña hasta la habitación. Roland la sigue y deja que se acerque a la cama. El chico continúa tumbado en la cama sin moverse. Lo primero que hace es tomar su pulso y después le alumbra a los ojos con una pequeña linterna, para ver si sus pupilas reaccionan a la luz.

A Kevin le resulta tan molesto, que comienza a reaccionar, y se toca el cuerpo muy despacio, mientras la doctora continúa alumbrando sus ojos:

-¿Qué ha pasado?, ¿Dónde estoy? -pregunta asustado.

-Tranquilo señor, está en un hospital -explica la Dra. Mía, fijando sus ojos en los de él, para que no se mueva mucho.

Colocándose al lado de la Dra. Mía, el agente comenta -ya está despierto, debo interrogarle.

-Agente, no sabemos como está, no dejaré que interrogue a mi paciente en estas condiciones -contradice la Dra. Mía, pasando por el medio para separar a Roland de la cama.

-Mató a una persona en el robo del banco, debo interrogarle, esté como esté -insiste Roland, separando a la doctora de la cama.

-No creo que sea lo más conveniente, ya que su vida está peligrando por la debilidad de su cuerpo -explica muy cabreada al ver las intenciones que tiene el agente.

-Por favor, déjeme hacer mi trabajo -vuelve a reclamar Roland, separando a la Dra. Mía de la cama otra vez.

-¿Pero qué hace?, ¡fuera de aquí! -contesta muy cabreada, señalando con el dedo hacia la puerta.

A Roland no le queda más remedio que salir fuera a esperar. La Dra. Mía, tiene muchos años de experiencia trabajando en hospitales. Y aunque sea pequeñita es muy matona, no la impresiona el carácter fuerte del policía en absoluto. Antes de empezar a examinar a Kevin, ella se recoge su maravilloso cabello color azabache. Después de colocarse el pasador de plata en el cabello, procede a examinar al chico una vez más. Le alumbra de nuevo con la linterna a los ojos, la luz le molesta tanto que cubre sus ojos con la mano y dalea la cabeza:

-¡Charlotte! ¿Qué haces ahí? -pregunta Kevin al aire, al verla en la cama de al lado, con los tubos introducidos dentro de la boca.

La doctora pone su mano en el pecho del chico, para que no se mueva demasiado rápido, y responde:

-Tranquilo señor, ella también se va a recuperar.

-¿Qué dice?, déjeme verla, es mi única familia -contesta el chico retirando la sábana que le tapa.

-Señor tiene que hacerme caso, déjeme revisarle -insiste la doctora, sujetando sus hombros para que no se mueva de la cama.

-¡Charlotte, Charlotte! -exclama Kevin gritando, y llorando desde la cama.

Al ver que la chica no se mueve, se pone en pie, y coge la mano de Charlotte entre las suyas. Parece darle una crisis nerviosa al verla en esa situación y sin consciencia; enfurecido consigo mismo, con las manos puestas en su cabeza repite una y otra vez:

-Fue por mi culpa, fue por mi culpa. ¿Qué demonios te hice?

Viendo que la chica no contesta se acerca a ella, y comienza a zarandear de golpe su cuerpo, para intentar despertarla. La Dra. Mía, sale en busca de ayuda, al ver que no puede contener los movimientos del chico. Es demasiado grande para ella, y tiene mucha fuerza.

El agente Roland, escucha desde el pasillo el alboroto que se forma dentro de la habitación. Escuchar tanto ruido y ver a la doctora correr en busca de ayuda le hace esclarecer sus ideas, decidiendo entrar sin permiso y sin piedad en ella.

De un empujón sienta a Kevin en la cama, le esposa y empieza a leerle sus derechos. Entre dos guardias de seguridad del hospital, le apartan de Kevin. Al ver la histeria del chico, la Dra. Mía llama a otro médico para que le sujete mientras ella le inyecta un calmante. Después de unos minutos, el calmante le queda completamente aturdido, lo que hace que el chico deje de moverse. Una vez más a Roland, no le queda otra opción más, que la de volver a esperar, para que alguno de los dos despierte. Después de una semana de espera, han vuelto a dormir a Kevin, solo tenían que haberle dejado con él unos minutos a solas, para poder interrogarlo.

Con el paso de la semana, la subinspectora acude al hospital, para ver como sigue el agente Roland. Al entrar en la habitación de los chicos le saluda:

-Agente Roland, buenos días.

Al verla entrar, y quedarse de pie parada frente a él, responde:

-Buenos días, subinspectora. ¿Qué hace aquí? -pregunta extrañado.

-Vine para ver si ya tenía algo -responde llena de curiosidad.

-De momento nada, no despiertan ninguno de los dos, señora -responde cabreado, lleno de impaciencia.

A sabiendas del cabreo que se denota en la cara del agente. La subinspectora arruga el ceño, y dice:

-Viendo que aquí prácticamente está perdiendo su tiempo, le destinaré a otro caso.

Esas palabras hacen que Roland pierda la compostura, y conteste muy cabreado:

-¡No!, ¿por qué diablos va ha hacer eso?

-En la comisaria, quedan muchos casos sin resolver, estoy segura de que puede aplazar este, hasta que despierte alguno de los chicos -responde, la subinspectora al ver su negatividad.

-Está bien. Pero que conste, que no me iré de aquí de buena gana -comenta-. No creo que esto sea, una buena idea; - termina de decir cuando termina aceptando la decisión.

-Ya, ya, agente Roland, no le quedará otra que hacer lo que se le pida, si no quiere verse poniendo multas, y todos sabemos que... poner multas no es muy agradable -expone ella, ante las caras de Roland.

Antes de salir de la habitación, la subinspectora deja que el agente asimile la noticia, dejado que dedique algunos más en el hospital, al ver que la espera se hace larga, decide llamarlo por teléfono y asignarlo un caso nuevo.

Capítulo 3 Esperando que despierten

El agente será sustituido por Emma; ella será quién haga las guardias durante el día, hasta que alguno de los chicos despierte, para que les puedan interrogar.

Resignado ante la decisión de la subinspectora, acepta la nueva misión y espera que la agente Emma, se presente al día siguiente y tome el relevo.

-Hola agente Roland -saluda al entrar en la habitación-. ¿Se ha vuelto a despertar alguno? -pregunta interesada.

-No, y creo que la esperan días muy largos aquí dentro -afirma Roland-. Espero que no sea muy cansado para usted -termina de decir sonriente, mientras termina de recoger sus cosas.

-Creo que es mejor que se vaya, la paciencia no es una de sus virtudes -responde muy desanimada, y de mal humor.

Al notar el tono irónico en el que le ha contestado, Roland sale de la habitación lo antes posible. Emma se coloca con alegría, en el sillón que hay entre medio de la pareja. Mirando al chico y la chica durante un buen rato, se queda estupefacta viendo la cara tan bonita que tiene Charlotte.

Se pone en pie y se acerca a ella, con mucho cuidado pasa su mano por el cabello fino y rizado. Las facciones que tiene Charlotte en su cara son de origen africano, el color rubio de su cabello hacen que los rasgos de su rostro parezcan más finos. Tiene unos labios muy carnosos, de un color rojo intenso muy brillante, y unos pómulos muy marcados; a pesar de que sus ojos están cerrados tienen pinta de ser bastantes grandes. Se trata de una chica bastante menudita, no mide más de metro cincuenta. A Emma la resulta imposible dejar de mirarla, la verdad es que Charlotte tiene una cara angelical. Cuando termina de observarla con detenimiento, pasa su mirada a la cama de Kevin.

-Estos dos chicos tan jóvenes y ya metidos en problemas. -Piensa en voz alta, moviendo su cabeza de lado a lado.

En ese momento, un torrente de preguntas empiezan a apoderarse de su mente al ver el cuerpo de Kevin en ese trance. Fijándose más en él ve que sus pies sobresalen de la cama y, se da cuenta de que es tan alto, que parece un jugador de la NBA. Sus brazos son increíblemente fuertes, su pelo es negro y seguramente lo tenga también muy rizado, aunque lleva unas trenzas muy pegadas al cuero cabelludo.

Devolviendo la vista a Charlotte, la agente Emma no sabe aún como fue capaz de pasar la pierna por encima de la del chico, y pisar el acelerador con tanta fuerza, como para estrellarse contra esa pared. Cuando se cansa de mirar a la pareja, vuelve al sillón, se sienta y busca relatos de amor en internet con su teléfono, hasta que comienza a leer la introducción de uno. RELATOS DE INTERNET INTRODUCCIÓN:

Jaqueline es una importante ejecutiva, trabaja en la empresa de su padre, donde se encarga de llevar prácticamente la contabilidad y más de la misma; también revisa todo los trabajos de sus empleados.

Otro de sus trabajos trata de encargase de contratar a personal nuevo todos los meses, la vida de Jaqueline es bastante emocionante, conoce a un hombre del que se enamora perdidamente.

El padre de Charlotte acude al hospital, para ver a su hija. Al entrar en la habitación, interrumpe la atención que presta Emma a su teléfono.

-Buenos días caballero -saluda Emma, guardando su móvil de inmediato.

-Buenos días señora -responde el caballero.

-Supongo que son familiares suyos -dice Emma, quedándose un poco pensativa-. ¿Verdad? -termina preguntando, al ver que el hombre es de color.

A simple vista, se ve que el padre de Charlotte es adinerado, con su traje de Armani da la impresión de ser una persona muy galante y de buenos modales; con la que se puede llegar a razonar cualquier clase de situación.

-Ella sí, él no -responde el hombre, acercándose a la cama de su hija, antes de que Emma termine de examinarlo correctamente. Daleando su cabeza, un poco extrañada pregunta al hombre:

-¿Entonces qué son?

-Ella es mi hija. Él... él, es un desarmado-responde cerrando su puño, para controlar su furia.

-Por su forma de hablar deduzco que son amigos -poniéndose en pie-. Muy a mi pesar creo que eso no va a poder cambiarlo -objeta Emma, al ver la reacción del hombre.

-No me diga lo que puedo o no puedo hacer. Mire lo que ha hecho este mal nacido a mi niña -comenta, rebatiendo el comentario de Emma.

-¿Usted tenía alguna idea de lo que querían hacer? -pregunta con intención de interrogar al hombre.

-No. En realidad ellos hace algunos años que se conocen, y desde entonces he tenido problemas con Charlotte en casa -explica el hombre, pasando la mano por la frente de su querida hijita.

-¿Usted sabe por qué decidieron cometer ese atraco? -indaga de nuevo Emma, intentando averiguar algo más.

-Sí, todo esto fue culpa mía -comenta el hombre llorando. Al verle llorar, Emma se acerca a él y apoya una mano en su hombro, ofreciéndole un poco de consuelo, antes de preguntarle:

-¿Por qué piensa eso señor?

-Fui yo quién echó a mi hija de casa. Yo siempre me antepuse a esta relación, siempre supe que este tipo llevaría a mi hija a la ruina -comenta, limpiando las lágrimas que resbalan por su cara.

Al ver el desasosiego que siente, Emma coge un vaso y lo llena de agua. Ofreciéndosele al hombre, dice:

-Señor siéntese, seguro que su hija se recuperará enseguida.

-Pediré una habitación para ella sola, donde pueda estar con mi hija, no quiero que esté al lado de este chico -responde sin dejar de mirar a Kevin, lleno de rabia.

-Señor comprendo sus pensamiento, pero me veo en la obligación de decirle que no puede hacer eso -explica Emma, con tranquilidad.

-Es mi hija, puedo solicitar que la asignen a otra habitación -responde, muy desconcertado por la contestación, que le acaba de propinar Emma.

Emma se cruza frente a él y le para los pasos tapando la puerta con sus brazos:

-Señor, a su hija se la acusa de atraco a mano armada, está bajo mi custodia. Lo siento mucho pero no puede hacer lo que quiere -le explica con mucha determinación y frialdad.

Asintiendo con su cabeza, parece comprender las palabras de Emma. Devolviendo la mirada hacia Charlotte pregunta:

-¿Usted cree que ellos cometieron ese robo por mi culpa?

-Son muy jóvenes, Charlotte acaba de cumplir los dieciochos años, y Kevin veintiuno, con esa edad todos hemos cometido errores. Yo no creo que fuese su culpa -comenta Emma pasándole la mano por la espalda, para que se relaje y deje de llorar.

-Muchas gracias por sus palabras. ¿Supongo que tampoco puedo estar aquí? -pregunta el señor sollozando. Emma, se da cuenta del estado de ánimos que tiene el pobre hombre, y decide proponerle algo que les beneficiará a los dos:

-En realidad supone bien, pero... haré un trato con usted.

Desconfiado por la cara que está poniendo la agente, pregunta con el ceño arrugado:

-Un trato, ¿cuál?

-Si usted me ayuda contándome cosas de Charlotte, yo le dejaré de entrar a ver a su hija, siempre que ellos sigan estando bajo mi custodia -explica Emma.

-Me parece bien, yo necesito ver a mi hija y si con eso la puedo ayudar a usted, me parece un trato justo -comenta estirando su mano, para estrechar la de Emma, antes de salir de la habitación.

Cuando el padre de Charlotte sale de la habitación, Emma cierra la puerta y se vuelve a sentar en el sillón; apoyando los codos en las rodillas, y sujetando su frente entre las manos intenta pensar. Al conocer al padre de la chica, se deja llevar por su intuición; algo

en su interior la dice que estos chicos no son tan malas personas, lo que la vuelve a hacer ponerse en pie y volver a mirar a ambos. Con mucho cuidado levanta la sábana de Kevin, y por pura casualidad, Emma encuentra un tatuaje con forma demonio en la pantorrilla de la pierna. Retira aún más la sábana y con ayuda de su móvil, saca una foto y la envía a la policía científica, para que investiguen el significado del dibujo, y si está relacionado con alguna banda callejera.

Después de enviar esa foto se va a la cama de Charlotte, y realiza la misma operación. Revisando su cuerpo y no encontrando ninguna marca en su piel, se da cuenta de que quizás; Charlotte venga de una familia con más recursos económicos que Kevin.

Emma vuelve a su sitio, y coge nuevamente el móvil entre sus manos para empezar a leer, hasta que el sonido de su móvil, interrumpe de nuevo su lectura:

-Hola subinspectora -contesta al descolgar muy contenta.

-Agente Emma, buen trabajo. La policía científica ya está investigando la foto que envió.

-Estupendo, me alegra que pueda servir de ayuda, quizás con eso encontremos algún motivo por el cual lo hicieron -responde muy alegre, al saber que servirá para algo esa foto.

-¿Ha revisado si la chica tiene algún tatuaje? -pregunta con interés, la subinspectora.

-Sí, no tiene nada, pero... -responde algo confusa, sin saber si debe contar que el padre de Charlotte estuvo de visita en el hospital.

-¿Pero qué?, ¡conteste! -exige la subinspectora, ¡es una orden!

-Hoy vino el padre de la chica... estuve hablando con él... me comentó que la echó de casa quince días antes del atraco -responde dudosa, sin saber si está metiendo la pata.

-¿Creé qué ese pudo haber sido el motivo? -pregunta la subinspectora.

-Creo que son jóvenes, la falta de recursos les hizo actuar de esa forma. Como le dije al padre de la chica, a usted señora le respondo lo mismo: Charlotte tiene dieciocho años recién cumplidos, y Kevin veintiuno -intenta explicar Emma, para que se pueda poner en la situación de los chicos.

-Está bien, pero eso no les justifica -responde a la vez que les culpabiliza.

-Lo sé, intentaré averiguar todo lo que pueda -comenta justificándose, por su error.

-Agente, ¿sabe que los familiares no pueden entrar ahí? -pregunta con descaro.

-Se me caía el alma al ver a ese pobre hombre, se veía tan destrozado, por eso le dejé pasar. También me sirvió para poder hacerle algunas preguntas, y llegué a un acuerdo con él -argumenta de la mejor forma posible, intentando que entienda porque lo hizo.

-¿De qué acuerdo me está hablando?

-Le propuse poder ver a su hija siempre que quiera, si me sigue respondiendo a todas las preguntas que le haga -responde Emma.

-¿Y qué fue lo que te dijo? -inquiere la subinspectora.

-Que le parecía un trato justo. Lo hice porque creo que eso me dará la base del caso -comenta sin reparo.

-Está bien, pero no se familiarice mucho con ellos, ya sabe que estos casos pueden traer consecuencias a nivel personal -intenta avisarla antes de colgar el teléfono.

-De acuerdo, la mantendré informada en todo momento -termina de decir antes de colgar el móvil.

Al terminar con la llamada, siente que la tensión de su cuerpo se desmorona. Ella sabe que no ha hecho bien al dejar de entrar al señor; pero también sabe que mientras que la pareja esté en trance, es la única fuente que tiene para conseguir la información suficiente. De alguna forma tiene que unir las piezas de este puzle.

Mientras está encerrada con ellos les observa sin descanso. No puede dejar de pensar, y en su interior solo busca en dar con la forma de resolver esto antes de que despierten. Se ha quedado un poco más tranquila, al saber que el departamento de científica, está estudiando la fotografía del tatuaje.

Kevin vuelve a mover sus manos, Emma toca el interfono que hay en la pared, y solicita que venga un médico a revisarle. La Dra. Mía, acude enseguida cuando recibe la llamada, sabe que el chico puede despertar en cualquier momento:

Entra en la habitación, los movimientos del chico son muy cortos y precisos. La doctora se da cuenta de que algo no marcha bien para Kevin, en el momento en el que los ojos del chico, no responden bien cuando le alumbra con la linterna. Dejándole sentado en la cama sale en busca de otro médico, y le comenta lo sucedido caminando por el pasillo, hasta llegar a la habitación.

El doctor le examina rápidamente, y entre los dos llegan a la conclusión, de que algo está obstruyendo su celebro. Le cambian de sala y le hacen un examen celebrar, lo que ayuda a los doctores a confirmar sus sospechas. Al parecer, el golpe que se propinó en la cabeza el día del accidente, le está formado un coágulo de sangre en el cerebro.

-Agente hay que operar al chico -comentan los doctores a Emma, al devolverle a la habitación.

-¿Qué le ha pasado? -pregunta Emma interesándose, por el estado de salud de Kevin.

-¿Sabe si tiene algún familiar directo, o alguien que se pueda hacer cargo de él? -pregunta la doctora mirándola.

-No lo sé, de momento no vino nadie a verle -responde Emma un poco dudosa.

-Entonces seremos nosotros quienes valoraremos, operarle o no -explica el doctor.

Los días van pasando, Emma se da cuenta de que los doctores, aún no han procedido a realizar la operación. Lleva ya una semana ahí con ellos, y sabe que cada minuto cuenta, y que tiene que hacer algo para salvar la vida de ese chico.

Abre su portátil y comienza la investigación por cuenta ajena, ella piensa que debe de haber algún tipo de relación. La mayoría de las personas se tatúan por algún motivo en especial; por eso, decide buscar dibujos que sean similares al demonio tatuado, y dónde los realizan.

Encuentra varios negocios donde hacen toda clase de tatuajes, se pone en pie ante la indignación, se acerca a la cama y levanta la sábana de nuevo; esta vez mira de una forma más exhaustiva el dibujo.

Al no ver nada nuevo decide pasar la mano por la pierna del chico. Entonces con las yemas de sus dedos, nota un pequeño relieve que la hace llegar a la conclusión, de que se lo hizo hace poco tiempo.

Le saca una nueva foto, y va ampliando la imagen, hasta que ve algo extraño en los ojos del demonio. Aparece algo dentro de sus pupilas, tiene unos pequeños triángulos con otro ojo dentro de color arcoíris, estos son tan pequeños, que a simple vista no se pueden apreciar.

Conecta el móvil al portátil, y transfiere el archivo de la foto. Intentando obtener mejores resultados; amplia más la imagen, recorta el trozo de unos de los ojos, y sigue ampliándolo aún más.

Cuando ya tiene el dibujo completo, procede a buscar información sobre el significado del triángulo. No ha hecho más que empezar a buscar dibujos parecidos, y ya la han salido millones de páginas, relacionadas con la cultura de la antigüedad egipcia.

Sigue indagando, ya que el tiempo dentro del hospital se hace muy largo. Encuentra todo tipos de sectas, pero principalmente le llama la atención una en especial; la cual se llama "Iluminando El Sol Del Mañana" al parecer son sectas en las que captan personas de almas caritativas, para enviarles a hacer misiones.

Está tan repleta de información que su cerebro se satura, y hace que se cabree tanto con esto, que decide salir al pasillo para relajarse un poco, necesita pensar qué es lo que puede hacer, para llegar hasta esta clase de personas.

También es necesario para ella tener algo más de información sobre Kevin. Al revisar el historial del chico descubre que es huérfano. No entiende como la policía de la científica, que ha revisado una y otra vez el tatuaje, no han encontrado nada que lo vinculara con algo. Este chico está totalmente limpio, no hay datos incriminatorios en sus informes.

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