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ENREDOS DEL CORAZON

ENREDOS DEL CORAZON

Autor: : JosselinMaravilla
Género: Romance
Una joven llamada Jazmín, ella sufre de una enfermedad cardiaca, luego conoce a un chico universitario, ella se enamora de él, pero a él no le gusta para nada, entonces este les cuenta a un grupito y estas se encargan de divulgarlo por todo el instituto, ella se decepciona mucho y se enferma, luego de un tiempo conoce a un chico llamado William, el mejor amigo de su hermano, él es un productor Audiovisual que normalmente vive en Londres, ellos se enamoran a primera vista, pero tienen que vencer muchas circunstancias. ¿Lograran estar juntos?

Capítulo 1 1. CONOCERTE

Dicen que hay amores que solo nacen para ayudarte a sanar y otros nacen para amarte, los corazones suelen unirse para tratar de curarse, solía verle y aunque estaba lejos tenía la esperanza de tenerlo junto a mí algún día, fue muy irreal ese sentimiento que sentía.

- Hello, linda - preguntó mi amiga Mayra.

- Has madrugado, eh.

- Siempre ya sabes, hoy vienen unos chicos lindos hacer sus prácticas.

- ¿En serio?

- Si.

- Pues, bueno espero que encuentres tu media naranja.

- Será mandarina, porque nadie me soporta - se ríe

Las charlas con mi amiga eran lo mejor, hemos estudiado juntas desde que estamos pequeñas y nunca nos hemos separado.

- Mira, mira ahí vienen - susurro mi amiga.

Eran unos tipos morenos y otros guapos, pero había uno que me llamaba la atención, no era su forma de vestir y tampoco su belleza, era que su alma conectaba con la mía.

- ¿Cómo se llama ese chico? - dijo Rita, la tipa que tanto me odia.

- Estas apresurada a olvidar a Oliver he.

- Es que mira que guapo esta.

El tipo era ojos verdes, piel blanca, cabello castaño y su altura era muy alta, sus ojos chocaron con los míos y rápidamente me flecha, hash, pinché corazón se ilusiona con poco.

- Las clases han comenzado.

- Por fin las veo - dijo Arthur.

Era nuestro mejor amigo un tipo alto de ojos azules, que tenía una estatura muy alta.

- Hoy iremos a desayunar a la cafetería que apertura ron en la esquina del colegio.

- ¿Enserió hay nueva cafetería? - pregunté.

- Pues claro, el dueño es guapo.

- Diablos no sabía que había gente guapa en este lugar - se ríe.

Todos los alumnos parecían locos y los de último año tenían que hacer muchas cosas, andaban de arriba abajo, cargando libros y papeles.

- Alan.

Se escucho la voz de la directora, llamando al chico de último año.

- Dígame licenciado - dijo el chico.

- Necesito que lleves estos documentos a las aulas de último año.

- Con mucho gusto.

Alan era el nombre del chico que logró quitarme unas cuantas inseguridades.

- Buenos días, me ha mandado la licenciada Soraya.

- Pasa.

Todas las chicas murmuraban en sus adentros, pues el tipo era guapo.

- Chicos, hoy saldremos temprano.

Luego de salir del instituto nos dirigimos a la cafetería nueva, y el lugar era muy elegante, parecía de gente adinerada, el dueño era el papá del mejor amigo de Arthur.

- ¿Dónde vive su hijo? - preguntó Mayra.

- Oye...

- Pues vive en Londres, estudia comunicación audiovisual.

- ¿Y es guapo?

- Tranquila, hace mucho que no hablamos.

- ¿Hace cuánto?

- Un día - se ríe.

- Oigan, pero, el café sin azúcar es muy rico - dije ignorando lo que estaban hablando.

- ¿Qué?

- Que asco.

- Oye, respeta mis gustos.

- Por eso te amo porque eres especial - dijo Arthur.

De la nada se acerca un hombre de 45 años, vestido con una camiseta, un pantalón de lona, zapatillas cafés, sus ojos negros se abrieron muy grandes cuando vio a Arthur.

- Hace mucho que no te veía - dijo el hombre.

- Mi padre me ha prohibido verle - dijo Arthur.

- Bromeas.

- Mi padre se ha ido de viaje y me quedé solo en la casa.

- Y ¿Quién de ellas es tu novia?

Las dos nos atragantamos y el hombre se hecho a reír, el señor era muy amigable y respetuoso.

- Tengo que irme - dije.

- Claro, te llevo si gustas - dijo el hombre.

- No tiene por qué.

- Tienes razón.

- Bien entonces hablamos luego Arthur, hasta luego chicas.

Me fui del lugar luego que el hombre se marchará, llegué a casa y que aburrido se siente llegar y ver la soledad que abrazando cada rincón de la casa.

- Madre, ya he llegado.

- Me alegro cielo, ya casi me iré.

- ¿Vas al hospital otra vez? - pregunté.

- Hoy toca guardia, como todos los días.

- A veces me pregunto, de donde sacas tanta fuerza.

- El hambre es una buena inspiración.

Entre risas, ella se despidió, la casa era de dos pisos y justo la puerta estaba en-frente de las escaleras.

Me he quedado sola en esta casa tan grande, el espíritu de mi padre aun deambula por cada rincón, y cada día siento que lo extraño más, es exactamente un sentimiento de culpa y dolor por tenerlo aquí.

- Jazmín ¿Has llegado? - dijo mi hermano.

- Me molesta que me preguntes, cuando sabes que ni me quedo a las fiestas como tú.

- Si, si lo siento hermanita – dijo con burlas.

Mi hermano era todo un caballero, sus ojos negros y su piel blanca combinan bien con su altura.

- ¿Cuándo creciste tanto Gas?

- Hermano, ¿por qué siempre me dices enana?

- Me voy – dice con risas.

Me he quedado sola otra vez en casa, y estaba en modo FBI, quería saber quién era ese chico que llamó mi atención, era como mi alma gemela, pero también me preguntaba si alguna vez el sabría de mi existencia, pues no soy la típica chica que le gusta a todos los chicos.

- ¿Se ha ido Mario? - dice Mayra con ojos de enamorado.

- ¿De qué me perdí?

- Tu hermano es el típico macho me que gusta.

- ¿Mario? ¿Enserió?

- Olvídalo, no quiero que me mates.

- Bueno, es que mi hermano es un puto y no quiero verte llorar

Las horas pasaban como bala siempre que estaba con ella, pero ya eran las tres de la tarde y Mayra tenía que irse.

- Me marcho, mañana acuérdate de llegar temprano.

- Pero, la que vive cerca eres tú.

- Estaba molestando mi linda, me marcho.

Ya eran las cuatro y yo seguía pensado en esa mirada, Alan era como cuando tienes un dolor y llega alguien a darte un poco de aliento, sentí cosas que no sentía cuando murió mi padre, me derrumbe tanto que hasta el día de hoy sigo queriendo que sea solo un sueño.

Conocerlo fue lo mejor que me pasó, porque hace mucho que quería sentir lo que se siente volver a querer a alguien, aunque esto suene raro, porque él no me conoce y yo tampoco a él, es como si el destino lo puso en mi camino.

Los días que he pasado sin ti han sido como estar muerta, te siento conmigo, pe-ro no te veo, y me lastima más sentirte que no verte, porque no te puedo tocar, no puedo abrazarte y decirte, cuanto te extrañó papá

Capítulo 2 2. ENREDOS

Los días pasaban demasiado rápido, pues ya habían pasado 4 meses, llegué al instituto y me enteré de que sería el último día de Alan, el chico de último año.

- Papasito - dijo Rita, cuando iba pasando Alan.

Él le sonrió y levanto una ceja.

- Ups. - ¿Qué fue eso? - preguntó Mayra.

- ¿No sabias, que estábamos saliendo? - dijo.

- ¿Enserió?

- Así es me ha comenzado, que le escribiste diciéndole que te gusta, y fue algo tan ridículo, porque él jamás se fijaría en ti, solo mírate, eres rogona y ofrecida.

- Cállate Rita - dijo Mayra enojada.

No quería ni siquiera ver al muy estúpido, el juraba que le dije que me gustaba, solo por un estúpido mensaje que decía: <> hash maldición, es un puto cobarde.

- Supongo que pasará ¿no? - dijo Mayra preocupada.

- Pues, si me gustaba, pero no le dije que me gustaba.

- Lo se linda, ¿Has visto la cara de Rita?

Las horas pasaban y yo solo quería irme a casa, porque solo con verlo sentía paz y tranquilidad, esa tranquilidad que perdí desde el día que murió mi padre ya nada fue igual, y su rostro, todo de él me hacían sentir bien.

- ¿Qué haces aquí a esta hora? - pregunté a Mario.

- Hoy regresa William de Londres.

- ¿Quién es?

- Como no recuerdas a mi mejor amigo.

- La verdad estaba pequeña cuando tenías amigos, ¿Cuántos años crees que tengo?

- Cierto recuerdo, que tenías como 12 años.

- Y bueno, ¿será fiesta?

- De hecho, no, nos uniremos en la cafetería del padre de William, Alan pasara por mí.

Trago grueso, porque él dijo el nombre de Alan y al único Alan que conozco es ese...

- ¿Alan?

- Si, Alan, de hecho, me comentó que estaba en tu instituto.

- ¡¡Ay!!, mierda ¿enserió?

- ¿Pasa algo?

- Nada.

Corrí rápidamente a mi habitación, ¿Qué mierda acaba de pasar?

- Bueno, pequeña debo irme Alan esta abajo.

- ¿Aquí en la sala?

- ¿Qué pasa con Alan te gusta?

- Ay no que asco - dije haciendo una mueca de asco.

- Más te vale, porque solo usa a las chicas.

Me quedé muda y me fui a ver, y si era ese Alan, el cobarde ese que dijo que era ofrecido, aunque bueno solo lo vi de espalda.

- Jaz, ¿no iras al instituto? – pregunto mi hermano.

- Hoy no habrá clases.

- Entonces salgamos, hace mucho que no salimos.

- Vale, me alistó y salgo.

Mi hermano era lo mejor que podría tener en la vida, por él aún estaba viva, desde que perdimos a papá él trabaja día y noche para lograr pagar todo y que no, nos embarguen.

- ¿Lista, cielo?

- Si, vamos.

Me puse una falda corta de lona, camiseta, unos botines y una gorra de colores.

- Quiero presentarte a alguien.

- ¿A quién? - pregunté.

- Es mi mejor amigo.

- ¿Así?

De una camioneta se bajó un tipo de 1, 85 de altura, su cabello largo y negro, te-nía puesto un pantalón de ejercicio y una camiseta que marcaba sus cuadros, sus ojos negros y su piel morena, le complementaban su rostro.

- Hermano, cuanto tiempo sin verte, ayer no pude llegar, Mariana y Alan no deja-ban de molestar y mi padre me ha pedido que grabara un video para su cafetería.

- No te perdiste de nada igual, Alan llegó por mí, pero tuve que ir a ver a May.

- ¿May? No me digas que es mi mejor amiga, tienes 27 y ella tiene apenas 17.

- ¿Y que tiene? - preguntó el amigo de Mario.

- Se que tengo que contarte, pero después, por ahora quiero presentarte a...

- Enserió, es tu novia Mario, no me jodas esta súper chica para ti.

- ¿Qué? Ella es Jazmín, mi hermana menor.

El tipo, se quita la gorra rápidamente.

- ¿Jazmín, la niña que le decía a Alan que sería su novia?

Rápidamente borre mi sonrisa, ¿cómo es posible que yo dijera eso?

- Oye, has crecido mucho, te juro que si te encuentro a solas no te reconozco.

- Hace mucho que no te veía – dije con vergüenza.

- Claro tenías como 10 años, si no recuerdo mal, desde entonces te gusta Alan.

- No me gusta ese tal Alan.

- ¿Cómo no me recuerdas enana? - dijo desde lejos

Cuando me volteé vi que no era el mismo Alan, él es ojos marrones, piel blanca y mide 1, 69, es guapo, pero me alegro saber que no es el mismo.

- Así que ella es mi novia - dijo con risas.

- Eran locuras de niña, no me gustas ridículo.

- Que grosera - dijo William.

- Bueno, ya demasiado de tanta platica, vámonos ya.

- ¿A dónde iremos? - pregunté.

- A una cafetería queda cerca de tu instituto de hecho.

- ¿Nos iremos caminando?

- Como se te ocurre princesa - dijo William.

Sus ojos chocaban con los míos de vez en cuando, su mirada era muy hermosa y a la vez daba tranquilidad.

- Sube - dijo William detrás de mí.

Camine para subir en los asientos de atrás, me sentaría con Alan.

- ¿Puedes poner música?

- ¿Qué género te gusta? - preguntó William.

- ¿Puedes poner Auto Rojo?

- Oye, Mario tu hermana me encanta.

Lo mire con nervios, mis manos sudaban, no me gustaba, pero sentía su voz muy seductora, era muy agradable estar entre tres caballeros porque los conozco de años.

- Ya llegamos.

- Tu padre debe de estar bien enamorado, porque mira como diseño esta cafetería parece como para una cita.

- Sonrió - Claro. - respondió.

Alan y Mario se bajaron de la camioneta, yo seguía dormida con los audífonos puestos, mi cabeza estaba cerca del asiento de William, pero una voz me despertó, era como cuando te cae agua helada.

- Princesa ya hemos llegado - dijo quitando los audífonos.

Estábamos tan cerca que sentía su olor muy seco.

- ¿Dónde están los chicos? - pregunté, alejándome.

- Ya se fueron, solo faltamos nosotros dos.

- ¿Entonces que esperamos?

- Bueno primero estaba esperando que despertarás y segunda, porque me cambiaré de comisa - dijo, dejándose sin camisa.

- Saldré te espero afuera - dije.

- Claro - respondió.

Él se bajó de la camioneta y juntos salimos para la cafetería, era la misma a la que nos trajo Arthur el otro día.

- ¿Conoces a Arthur? - pregunté.

- Claro, él es mi hermanastro.

Era como el juego "los enredados" todo parecía salirse del plan.

Dicen que hay secretos que con el tiempo se revelan, porque ningún secreto se va a la tumba.

Capítulo 3 3. UN NOVIAZGO ACTUADO

3

Un noviazgo actuado

Llegamos a la cafetería, y ahí estaba mi hermano junto a Alan, pero ahí no estaba solo ellos también estaba una chica junto a ellos, era muy guapa, era una gringa, su cuerpo era espectacular y todo parecía un enredó de mentes.

- Así que es por esta enana que me dejaste.

- ¿Qué haces aquí Mariana, pensé que ya estaba claro todo?

- ¿No encontraste a alguien mejor y más alta? - dijo la tipa enojada.

- Ella es...

- Y de qué sirve que tengas altura si tienes seco el cerebro - le dije en voz alta.

Quería matarme con la mirada, sus ojos eran de odio, Mario y William me lleva-ron a un lugar más discreto y me explicaron que hace mucho termino con ella y que si podía actuar.

- ¿Actuar? - pregunté.

- Actuar que eres mi novia – respondió William.

- ¿Y si me quiere matar?

- No es una asesina, tranquila.

- Gas, por favor esa loca nunca nos deja en paz y siempre quiere arruinar nuestras salidas - murmuró Mario.

- No me dejan otra opción, acepto.

- Gracias – dijo William agarrando mi cintura, le tocaba bajar un poco su altura, porque media a penas 1, 68.

- Bien salgamos entonces.

William, me tomo de la mano y salimos juntos, Mario nos seguía y no parecía molestarle en lo absoluto.

- ¿Dónde se conocieron? – dijo la tipa llamada Mariana.

Yo estaba muy nerviosa, aunque para ser sincera William no me gustaba como Alan y el hecho que he guardado un sentimiento que nadie sabe en algo horrible, porque todavía vienen a mi mente recuerdos de ese día, cuando la licenciada dijo mi nombre enfrente de todos, me dijo que era ofrecido, miles de inseguridades despertaron en mí, ya tenía dañada mi autoestima, y con eso fue peor.

- ¿Enserió necesitas saber? - preguntó William.

- ¿Por qué no vamos a acampar? - preguntó Alan.

- Vamos - dijo Mario a coro con William.

Pasamos por Mayra, mi mejor amiga era la novia de mi hermano, eso nos convertía en patas.

- ¿Por qué no me dijiste? - pregunté.

- Pensé que podría molestarte.

- Como crees, pensé que Mario era novio de William, pues solo hablando de él pasaba.

William miró a Mario y ambos se rieron, todos eran pareja, Alan le echaba el ojo a Mariana y a ella parecía que le gustaba.

- Son tres carpas - dijo Mario.

- Pero, todos somos parejas - dijo Alan.

William quedo muy admirado por lo que había dicho, parecía que aún no olvida-ba a Mariana, pero solo ellos sabían sus problemas.

- Mario - dije en voz baja.

- ¿Qué?

- ¿Dónde voy a dormir?

- Dormirás con William.

- ¿Qué? ¿Estás loco?

- Tranquila no eres su tipo.

Me quede callada y a la vez con mucha pena, porque dormiría con un hombre prácticamente, él era muy mayor que yo y eso era incomodo porque no es mi familia.

- ¿Vienes? - preguntó William.

- Si.

- Quizá más noche haga frío espérame aquí.

- Claro.

Pasaron unos minutos y William llevaba una cobija y un abrigo.

- Ya he regresado.

- Ya vi.

- Y bueno es bastante aburrido este tipo de eventos ¿verdad?

- No soy mucho de salir, así que supongo que está bien.

Él se acostó en la hierba y yo estaba sentada a la par suya.

- ¿Alguna vez te has enamorado? - preguntó.

- Supongo - dije con decepción.

- Sabes, yo amaba a Mariana, pero describí que ella me estaba engañando con un compañero y aun la amo, pero ella no cambia, es imposible olvidar a una persona luego de estar compartiendo tus problemas y tus metas.

- ¿No tienes celos que duerma con Alan?

- ¿Alan?

- Dormirán juntos.

- Ellos son primos.

- Mierda.

- Dicen que entre primos se arriman, así que puede ser.

- ¿No te molesta?

- Si me molesta, pero soy una persona madura.

- Entiendo.

Era un momento muy bonito, porque el cielo estaba muy bonito apunto de que empezarán a alumbrar las estrellas.

- ¿Qué hay de ti? ¿Has tenido novio?

- No.

- Nada, no te creo.

- Pues, una vez conocí a un chico Alan era su nombre, él estaba haciendo sus prácticas en mi instituto y después de tanto buscarlo en redes lo encontré, hablamos mucho, le comenté que quería escribir artículos y él dijo que con gusto les echaría una vista.

- ¿Qué paso después?

- Él le dijo a la directora y todos se burlaron de mí, porque ella lo dijo en público.

- Que cobarde, pero quizá no te conviene tener novio ahorita, me refiero a un no-vio de verdad, porque nosotros no somos, eres muy linda y sé que serías una excelente novia - dijo viéndome.

- Gracias - dije.

- Supongo que tenemos que dormir.

- Ve tú, el cielo está muy lindo y quiero verlo.

- Espérame aquí.

- Claro.

- Listo, ya estoy aquí - dijo.

- Que rápido.

- ¿Quieres posar?

- ¿Cómo?

- Me refiero a que, si puedes posar para una foto, traje mi cámara.

- Voy - dije muy feliz.

Él no paraba de darme instrucciones para posar bien, era como un momento muy romántico.

- ¿Ese tal Alan, era guapo? - preguntó.

- Mucho - dije, suspirando.

- ¿Y crees que besaba como yo?

- ¿Qué?

- Nada, olvídalo, es que aun no comprendo a ese pendejo.

Los dos nos quedamos en total silencio, era incomodo lo que él había dicho.

- Y bueno supongo que tendremos que dormir juntos, no creo que se moleste Ma-rio total él está muy ocupado en estos momentos.

- Reí a carcajadas.

- ¿No te molesta que duerma contigo?

- Para nada, escucho música antes de dormir, espero que no te moleste.

- Podemos escucharla juntos.

- Pero son pata una persona.

- Le das el volumen - dijo seguro de lo que estaba diciendo.

- Bueno, entonces vamos.

- Vamos - dijo tomando mi mano.

Llegamos y ambos nos tiramos al suelo donde dormiríamos

- Hace calor y si no te molesta me quitaré la camisa.

- No hay problema - dije nerviosa.

Se quito la camisa y se dejó solo en pantalón, yo aún estaba con la falda, la camiseta y los calcetines, estaba muy nerviosa, ¿en qué me metió mi hermano? Él supuestamente dormiría sin camisa, pero luego

él busco una camiseta en su bolsón, así que estaba más confiada y menos nerviosa.

¿Podría yo enamorarme del mejor amigo de mi hermano?

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