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ERES MÍO VAMPIRO

ERES MÍO VAMPIRO

Autor: : Gena jim
Género: Fantasía
Ella se verá involucrada en su mundo por decisión propia, llevandola a una serie de eventos de los cual ella no sabía. Él, un cruel vampira, pero tierno y cariñoso por la humana... Pero ¿Ella es humana?

Capítulo 1 Cap: 1 Sipnosis

Trescientos años atrás.

-Señor, aquí están los traidores. Hablan unos guardias trayendo a tres vampiros heridos.

- Perfecto, hace un mes, mis padres me entregaron el trono y ya se están revelando, gracioso ¿No? Habla el rey muy calmado.

Todos hacen silencio, excepto unos de los traidores.

-No serás un buen rey, solo eres un mocoso de mami y papi.

El rey lo observa con los ojos rojos inyectados de sangre, sin ninguna emoción en el rostro. Y a una velocidad sobrehumana le arranca el corazón a los ojos de todo.

El traidor cae en el suelo sin vida y el rey aplasta el corazón con sus propias manos.

-Señor... Tenga piedad de nosotros... Por favor... Ruega unos de los traidores.

El rey ríe como un maníaco.

¿-Piedad? Es lo que no tengo. Dice matándolos de en un segundo.

Un soldado, a una velocidad sobre-Humana, entra en la sala.

-Señor, un grupo de vampiros del sur nos atacan ¿Qué hacemos?

-Mantengan a las mujeres y niños a salvos y reúnan los guerreros.

-Si señor. Se va el soldado

El rey suspira.

Al parecer tengo que demostrarles de los que soy capaz, ellos piensan que me pueden derrotar y burlarse de mí.

El rey toma su espada y armadura para dirigirse a luchar

¿-Problemas con el trono hijo? Aparece su padre y su madre frente a él.

-Padre, no es momento de hablar. Dice el rey vampiro pasando por el lado de su padre.

-Solo no seas tan cruel hijo. Habla la madre del vampiro sentándose donde era su trono.

-Madre, no es necesario que me pidas eso.

-Hazle caso a tu madre y cuando arregles tus disputas cásate.

Habla el padre del rey vampiro muy tranquilo.

El rey se vuelve a sus padres.

-Ya les dije que no me casaré. Habla algo enojado.

-Espero que te enamores pronto, para que seas menos enojón. Habla su madre suspirando.

-No voy a enamorarme, no quiero estar como ustedes que ya dan diabetes, incluso dejaron el trono para estar en sus cosas.

El padre del rey ríe.

-Cuando te enamores haré una fiesta para burlarme de ti y recordarte tanto que decías no hacerlo.

-Vas a llegar a anciano esperando.

-Cariño, no molestemos más a nuestro hijo, él tiene trabajo que hacer. Habla la madre del rey.

El padre lo deja en paz y su hijo se va a combatir.

¿-No le ayudarás cariño? Habla la mujer.

-No, él puede arreglárselas solo, para eso lo entrené y eduqué. La mujer asiente, dándole la razón.

El rey vampiro partió hasta el límite de su ciudad, mientras sus padres lo observaban desde el balcón del castillo.

-Ronald volkob, entrega el reino o serás partícipe de la masacre que habrá. Habla el líder del ejército.

los mira sin emoción.

Se baja del caballo, unos de sus hombres le entrega una espada.

-Den la vuelta, el que no quiera morir bajo mi espada. Habla Ronal con una sonrisa sacando los colmillos.

Todos se ríen burlándose de él.

Ronald observa a todo el ejército de unos cien hombres y en un ilapso de menos de treinta segundos más de la mitad de los hombres había muerto bajo la espada de Ronald.

Su aura asesina, sus ojos rojos y su armadura cubierta de sangre asustaron al resto.

-Tuvieron una oportunidad pero... ¿Se burlaron de mí? Este será su castigo.

Llamas azules de la mano de Ronald aparecieron bañando la espada, con una sonrisa macabra miró al líder.

-No debiste amenazarme, sufrirás peor dolor. Diciendo esto entro en los pensamientos del líder y jugó con su peor miedo hasta dejarlo casi muerto.

Luego se acercó a él y corto su cabeza delante del resto.

-Esto pasará si otro se atreve a amenazarme como este inútil.

Ronald guardó su espada.

-Mátenlos a todos y luego quémenlos, les ordenó a sus soldados.

Mientras daba la vuelta aún con la cabeza del líder en la mano.

-Esto quedará bien, frente a mi castillo. Pensaba él.

Ronald pasó a ser unos de los vampiros más temidos y respetados, todo aquel que lo retaba, terminaba muerto con su cabeza frente al castillo de Ronald y fue llamado el señor de los vampiros.

Capítulo 2 Cap:02 MÍA BROWN

Érase una vez una chica llamada Mía Brown... Jajajaj, si esa soy yo Mía Brown, ojos cafés oscuro, cabello... Para nada bueno, mi pelo es crespo para bajármelo como las demás, debo de usar la plancha y el blower, un verdadero fastidio, soy blanca, pero solo en invierno cuando no me da el sol, ya para verano me miro un poco morenita... Solo un poquito.

Tengo mis pechos y nargas grandes, aunque con un poquito de panza, pero nada exagerado cuando quiero verme como modelo solo no como en el día y listo, aprendan de mí.

En estos momentos me dirijo a la casa de mi novio Albert, me dieron el día libre en la cafetería, así que le haré una visita sorpresa.

Vivo en un pueblo alejado de la civilización donde abunda el chisme y gente entrometida que quiere saber tu vida para ir a contarlo al jodido pueblo de mierda, por eso es que casi no llueve por tan chismosos que son, la lengua de ellos va a ser su castigo.

Quizás quieran saber un poco de mi vida, pues no tengo nada que decirle, aparte de que tengo un auto de los años cincuenta, no tengo padres, me abandonaron en un orfanato de días de nacida... Trabajo en una cafetería, vivo en una pequeña casa rentada y amo hacer experimentos como los científicos, creo que si viviera en un mundo mágico fuera bruja con muchas botellas de experimentos... JEJE.

Llego a la casa de mi novio que está un poco alejada del pueblo donde vivo, él vive solo mientras sus padres viven en la ciudad por trabajo.

Abro con la llave que él me regalo y entro despacio, pero un sonido extraño me llama la atención

Se escucha como ¿Gemidos? Si gemidos.

Me acerco despacio a su habitación y me llevo la inolvidable sorpresa de ver a mi novio con mi supuesta mejor amiga teniendo sexo.

Ella está acostada boca abajo mientras él le da como cajón que no cierra.

Respiro varias veces pensando que hacer pero... No tengo nada mejor que hacer que ver porno en vivo y en directo, así que me siento muy despacio en el sillón de la habitación con las piernas cruzadas, mientras ellos siguen muy concentrados en su trabajo.

-Mía no puede enterarse de esto. Habla mi ex con la voz agitada.

-Descuida, ella es tan estúpido que no se dará cuenta. Habla la zorra de mi ex mejor amiga.

Encima me pegan los cuernos y también me insultan... Merecen un premio.

Sin nada mejor que hacer empiezo a reírme como loca.

Me deleito al verlo espantado y los ojos muy salidos, tratando de taparse.

Cuando me calmo, limpio una falsa lágrima y los miro con burla.

-Perdón por interrumpirlos... Ya pueden seguir...

-Amor no es lo que crees. Habla el idiota.

¿-Que creo según tú? Le digo sin darles mucha importancia, mientras observo mis uñas.

-Mía... Yo... Ella me sedujo... Yo no quería lo juro... Grita señalando a la zorra.

Sonrío, colocándome de pies.

-No me importa nada Albert, ya tuve suficiente de ti, además de tu miniatura que me dejaba con todas las ganas. Que la zorra de mi ex amiga se quede contigo, ya no quiero una basura como tú, espero que ella te recoja... Porque yo no. Les sonrío, y salgo por donde entré lanzándole su estúpida llave.

Lo escucho llamarme y luego discutir con la zorra... Pero a mí me importa lo mismo.

Enciendo el auto y me dirijo a comprarme un helado antes de ir a mi casa.

A veces pienso si hay algo malo conmigo, no entiendo por qué no siento nada cuando término con mis novios... Es como si nada hubiera pasado... Es extraño ¿Verdad?

Llego al puesto de helados y compro un tarro mediano de chocolates solo, me encanta el sabor amargo que tiene.

Me siento en unas de esas tantas mesas y empiezo a comer mi rico helado.

Levanto la mirada cuando siento que alguien me está mirando y no me equivoqué, me observa un chico de unos veinte y tantos de años, es joven, pero es del tipo popi, odio los hombres así, observo su vestimenta que consiste en una camisa roja ajustada, con las mangas por el codo, lo lleva por fuera, junto a un pantalón yin y unos zapatos finos.

Observo su pelo y se huntó tanta gelatina que parece que lo lambió una vaca, extremadamente aplastada.

Miro como se compra un helado de fresas y se detiene junto a mi asiento.

¿-Puedo sentarme preciosa? Habla relamiendo sus labios rojos de tanto comer caramelo, hasta su lengua está igual.

Lo miro a los ojos.

-Pues no, he tenido un mal día y no quiero descargar mi enojo contigo. Le sonrío falsa

Él sonríe.

-No te hagas la difícil, sé que quieres. Habla sentándose a mi lado con su perfecta sonrisa de carilas.

Ruedo los ojos.

-Creo que no entiendes el significado de No, pero has lo que quieras.

Él me observa, luego agrega.

-Por mucho que te niegues sé que te atraigo... Aunque soy demasiado para andar como alguien como tú, se nota que eres poca cosa. Habla dando pequeños bocados a su helado.

Dejo la cuchara de helado con ganas de estrangularlo.

-Mira, semen desperdiciado, solo te diré una cosa, lárgate antes de que haga lo que estoy pensando.

-Pues hazlo de seguro, tienes ganas de besarme y ...

No espero que él termine de hablar y estampo mi puño en su hermosa y delicada cara de mierda.

Uff, esto se sintió bien, de seguro tendrá un ojo morado por unos días.

Me levanto de mi asiento mientras él chilla como niña, pago mi helado y me largo de ahí, enciendo mi auto y me dirijo a mi casa, pero no sin antes pararme en un tranquilo parque y comerme mi helado antes de que se derrita.

Observo el sol ocultarse detrás de las montañas... Y pienso en lo sola que estoy... Quiero un vampiro que me ame, si soy su alma gemela, nunca me será infiel y me amara solo a mí, además de ser bueno en la cama... Nunca me dejará con necesidad ni ganas... Quiero un vampiro como las historia8s que he leído... O un lobo, cualquiera estaría bien, si tan solo esas criaturas existieran fuera muy feliz, por qué además de eso experimentaría con su sangre.

Si sería una excelente idea digo con una sonrisa y comiendo a gran bocado mi delicioso helado.

Capítulo 3 Cap:03 ENCUENTRO

Luego de terminar mi delicioso helado y vagar por mi mente se hizo oscuro, así que mejor me voy a casa.

Mientras conduzco por la oscura calle voy escuchando música a todo volumen, pero de repente choco algo... O alguien.

¡-Oh cielos! Mate a alguien. Digo asustada y muy nerviosa.

Me bajo inmediatamente del auto y esto solo me acuerda las pelis de terror que la chica siempre choca algo, sale del auto y el monstruo se la come... Estoy asustada.

Me acerco algo temerosa al frente de mi vehículo... Pero lo que veo me deja paralizada.

¡Mate a alguien! Ya me imagino presa por el resto de mi vida...

Trato de respirar varias veces para calmarme.

Me acerco al cuerpo y lo que más me sorprende es el tipo de ropa anticuada y una daga clavada al pecho.

Miro por todos lados y no hay ningún vehículo que viene a mi socorro, cuando más uno necesita a las personas, nunca llegan.

Paso la mano por mi cabello frustrada y me agacho frente el cuerpo.

Por la oscuridad no logro definir bien su rostro... Ojalá no sea alguien del pueblo, si no estoy muerta.

Tomo su muñeca para ver si su corazón aún late y es extremadamente fría... Parece hielo...

Me concentro bien, y un leve latido hace que suspire.

- Es bueno que aún estés vivo, te llevaré a mi casa, para curarte, por suerte tengo algunos conocimientos de salud.

Lo arrastro hasta llevarlo al auto, es muy pesado, creo que ya me salieron músculos.

Me subo a mi auto y conduzco a más velocidad para llegar con tiempo.

Unos minutos más tarde llego frente a mi casa, me aseguro que no hay ningún entrometido mirando y saco al señor de ahí y lo entro a mi casa.

Escucho como se queja varias veces y eso es bueno, me deja saber que está vivo.

Lo recuesto en el sofá de la sala y me dirijo rápido a buscar todo lo que necesito.

Cuando ya tengo todo me dirijo hacia el señor, al observarlo bien de cerca, me deja ver lo blanco, guapo y joven...

Sacudo mi cabeza y mejor me dedico a atenderlo.

Le quito la anticuada camisa con cuidado, dejándolo desnudo de la cintura para arriba.

Observo la extraña daga que tiene en su pecho... Casi en el corazón... Pero lo más extraño es como una sombra oscura cubre la mitad de su pecho... Muy raro... Al parecer está envenenado... Esto me parece muy extraño.

Procedo a sacarle la daga con cuidado, para no dañar ningún órgano.

Lo escucho gemir de dolor y se remueve.

-Sshhh, tranquilo, ya casi está. Digo en un susurro.

Término de sacar la extraña daga con varios símbolos y la dejo sobre la mesa.

Observo la herida y de ella sale una espesa sangre negra... Bien, ya me estoy asustando.

Limpio la herida y vendo, no entiendo por qué él es tan frío... Parece que está muerto.

Toco su pálido rostro y es tan perfecto... Pero de pronto siento que toma mi mano con bastante fuerza.

Lo observo y abre los ojos mirándome con unos ojos rojos... Si ROJOS.

Me quedo paralizada, pero el joven guapo con una velocidad sobrehumana, me tira al piso y sin que reaccione a tiempo, siento como muerde mi cuello, puedo sentir como dos cosas filosas atraviesan la carne...

Intento patalear y gritar... Pero un placer indescriptible cubre mi cuerpo haciendo que vibre y un gemido involuntario salga de mi boca.

¿Qué me está pasando? ¿Será que soy masoquista?

Siento como deja de morderme y me muevo de su cuerpo rápidamente.

Me coloco de pies y me dirijo corriendo al baño.

Me paro frente al espejo y veo dos agujeros con sangre en mi cuello.

Con mis manos temblorosas, inmediatamente limpio la herida y la cubro.

Me miro al espejo y trato de respirar profundo.

-Creo que el tipo ese, es un vampiro... Aunque es difícil de creer... Creo que me estoy volviendo loca. Susurro para mí misma viéndome en el espejo.

Salgo del baño antes que el vampiro hombre se vaya, sin darme algo a cambio por salvarle la vida... Primero están mis intereses.

Al salir lo encuentro en la misma posición y el vendaje manchado de negro.

Suspiro pensando en que no dormiré esta noche.

(...)

Son las cinco de la mañana y aún estoy limpiando la herida que no deja de expulsar sangre negra y casi está cerrada.

Ahora estoy convencida de que mi huésped, es un vampiro.

Me tomo otra taza de café para mantenerme despierta.

Escucho como se queja y se remueve inquieto, me acerco para tranquilizarlo, pero abre inmediatamente sus ojos rojos.

Me alejo rápidamente, para que no me pase lo de hace unas horas.

El vampiro me busca con la mirada y solo me observa, como cuando yo miro los mulos de pollo frito.

A una velocidad sobrehumana llega hasta a mí y huele mi cuello haciéndome temblar... Es mi punto débil.

-Hueles delicioso. Habla con una gruesa voz ronca, que me hace cerrar los ojos y suspirar como adolescente.

Cuando siento que va a clavar sus colmillos, le doy un rodillazo en medio de sus piernas.

-Vampiro estúpido ¿Crees que vas a morderme otra vez?. Digo tomando su oreja y halándoselas con fuerza.

Golpeo su cabeza hasta dejarlo aturdido.

-Maldita humana. Escucho que susurra.

-Maldita no, bendita por salvarte la vida, así que debes agradecerme.

El vampiro me mira con el ceño fruncido y entrecierra los ojos.

-Tengo hambre. Dice en un susurro <

¡-Espera, espera! Hablo un poco asustada.

Él me mira con fastidio.

¿-Qué?

-No quiero que me mates... Yo... Aún estoy joven, quiero enamorarme, tener hijos...

-No puedo matarte. Me corta. << Aunque ganas no me faltan.

Siento como se acerca a mi cuello y lo detengo otra vez.

¡-Espera!

Él me gruñe como un animal y saca sus dos colmillos.

-Humana... ¿ Estás abusando de mi bondad? Me habla con voz gruesa y tenebrosa.

-No, no, jamás lo haría... Es solo qué... Amm, no muerdas mi cuello... Es... Bueno, mi punto débil y me excita. Hablo en un susurro sin una pisca de vergüenza.

Él me mira algo raro.

¿-Te excita? Pregunta con duda.

Asiento y le tiendo mi muñeca.

-Voy a alimentarte, pero tendrás que llevarme contigo y protegerme con tu vida, ¿Trato?

Él asiente y clava sus colmillos en mi muñeca.

Otra vez siento esa oleada de placer y muerdo mis labios para no gemir, cierro los ojos mientras mi sangre es drenada.

Creo que estoy loca para dejar que me hagan eso.

Siento su lengua pasar por mi piel y abro los ojos.

Él me mira con unos hermosos ojos grises.

-Duerme y olvida todo humana, esto solo fue un sueño.

Frunzo el ceño y le doy un zarpazo en la cabeza.

¿-Que, ahora quieres que olvide maldito vampiro? Déjame decirte algo, lo prometiste y no te librarás de mí, cumple con tu palabra. Le señalo con el dedo.

Él me mira con mala cara y se acerca a mi cara.

¿-Eres humana? Pregunta olfateando mi cuello como perro.

Ruedo los ojos.

¿-Acaso no es obvio? ¿O es que el veneno te enloqueció?

Él se aleja de mí con el ceño fruncido.

¿-Como se llama este lugar? Pregunta mirando todo el lugar con cara culo.

-Se llama casa ¿En dónde vives no hay? Pregunto con interés.

Me mira con mala cara.

-No estoy preguntando por esta choza, pregunto ¿Cómo se llama este pueblo?

-Ohh, se llama Y ¿Por qué lo preguntas?

El idiota no me contesta y sigue mirando todo el lugar.

¿-Como te diste cuenta de que era un vampiro? ¿Y por qué no saliste corriendo?

-Por tus colmillos, además que eres muy frío y pálido, sobre lo otro... Eres mi boleto de la suerte. Digo con una sonrisa de oreja a oreja.

-Ya veo, eres bastante pobre... Esto ni casa se llama ¿Cuánto quieres? Te daré lo que sea, solo dime el precio, pero antes necesito una cama para descansar, necesito reponer mi cuerpo y volver a mi castillo.

¿Dijo castillo?

Me acerco a él y tomo su brazo.

-No tienes que darme dinero, es lo de menos, solo quiero que me lleves contigo a tu mundo y me protejas con tu vida... Solo necesito eso. Le doy una sonrisa colgate.

El vampiro se separa de mí y me mira serio.

-No puedo llevarte a mi mundo, es muy peligroso, así que lo mejor sería que te olvides de mí y continúes tu vida normal... Te daré la cifra que quieras.

-Ya te dije, no quiero dinero, solo a ti... Amm, que me lleves a tu mundo, estoy harta del mío. Me cruzo de brazos. << Además prometiste hacerlo, no puedes retractarte, promesa es promesa.

Él suspira.

-Bien, enséñame la cama.

Lo guío hasta mi habitación bien decorada en tonos blancos, amarillo, y varios peluches.

Quito los peluches de la cama.

-Puedes acostarte aquí, y descansar. Le sonrío.

-Humana

-Mía, mi nombre es Mía.

-Bien humana Mía, tú también necesitas descansar, te ves muy agotada. Habla acostándose en mi cama sin ningún problema.

-Ja, sé lo que tratas de hacer y no lo lograrás, quieres que me duerma para irte sin que me dé cuenta. Hablo cruzándome de brazos.

-Si hubiera querido irme, ya lo hubiera hecho, no seas estúpida, humana. Dice cerrando sus ojos y suspirando.

-Cierto, tienes razón.

Me dirijo al baño, me doy una corta ducha, me coloco mi pijama que consiste en blusa de tirantes y pantalón corto.

Salgo inmediatamente y Encuentro al vampiro en la misma posición.

-Oye vampiro ¿Cómo te llamas? Pregunto mientras me acuesto en la cama amarrando sus pies con el mío para que no escape.

-Ronald. Dice con voz ronca y bajita.

-Bien, Ronald, como puedes ver no hay más cama, así que dormiré aquí, pero no te preocupes, soy como una roca durmiendo.

Él no dice nada y yo apago la luz cerrando los ojos, solo para dormir unas horas.

Mientras Ronald, trataba de descansar para recuperar fuerzas, una Mía roncaba hasta más no poder, tiraba los brazos y pies encima de Ronald, luego lo abrazaba como si fuera su peluche y susurraba algunas palabras extrañas.

Ronald se sentó encima de la cama.

¿-En serio Diosa luna? ¿Me diste esto como mi eterna? No la he matado porque es muy extraña, aparte de que está loca... Pero algo me hace pensar que no es humana completamente... No pude entrar en su mente, ni siquiera dominarla... Está bloqueada por un fuerte hechizo...

Paso la mano por mi rostro frustrado.

Primero descubriré que es y luego la mataré, no quiero ninguna mujer a mi lado... Eso me hace débil.

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