***CALEB y SAMANTHA***
─ ¡Cuando me largo de aquí! maldita sea ─ escucho el fuerte gruñido de la mujer, pero no me detengo. Los pasos de Samantha, me siguen tan apresurados como van los míos.
─ ¡Calebbb! ─ gruñe, tomándome por un brazo y metiéndome en una habitación que observo está vacía.
─ ¿Qué sucede? ─ Me pregunta, sabe que algo a pasado. Ambos nos conocemos perfectamente y yo, solo la tomo y la abrazo con fuerza, así como lo hacía cada vez que la necesitaba, o cada vez que tenía ansiedad, pero igual no puedo detener mi mente, cuando escasas imágenes llegan a ella, de ese pasado que tanto he deseado olvidar, pero que a veces me atropella.
Dos niños caminando en la calle, llenos de hambre y frío y con una necesidad imperiosa de consumir, niños siendo explotados y maltratados por...
Mi pecho se agita y Samantha, me abraza más fuerte.
─ ¿La conoces? ─ susurra Samantha, y no soy capaz de pronunciar una palabra.
─ Doy por hecho que la conoces ─ vuelve a susurrar.
─ No puede ser ella ─ es lo único que mi mente piensa.
Samantha, me suelta tomando mi brazo y guiándome hasta el sofá que hay en la habitación y se acomoda sobre mi regazo, olvidándose de lo digustada que está conmigo desde que anuncié mi noviazgo con Luna y mi boda.
No puedo evitar rodear su cintura y abrazarla mientras ella acomoda su cabeza en mi cuello, tal y como lo hemos hecho desde mis diez años y su familia me acobijó y su hermana Ashley, me adoptó convirtiéndose junto a Noah, en mis padres.
...
***CALEB CUANDO LLEGA ALESKA***
─ Gracias a Dios, ya está aquí, por mi culpa está en ese estado, pero yo la protegeré para que no le hagan más daño ─ fruncí el entrecejo con las palabras de Melissa y dirigí la mirada hacia la de ella, que estaba sobre la de su prima Laissa.
─ ¿Piensas que le harán daño? ─ Le pregunté con curiosidad a la novia, de mi primo Leonardo. Ella, giró cuarenta y cinco grados buscando mi mirada.
─ Ya se lo hicieron hace cinco años, solo que no lo sabía ─ respondió Melissa, y yo, fruncí el entrecejo.
...
***NARRADOR OMNISCIENTE***
─ Llegó la hora de despedirme ─ sonríe César, sentándose al lado de Aleska, llevándola a su pecho y abrazándola.
Ellos dos siempre han mantenido una unión, que por un tiempo hasta llegué a sentir celos al verlos juntos.
─ Todo saldrá bien, española de Sebas. ─ Se ríe mi primo besando la frente de Aleska.
─ Ya no soy la española de Sebas, ─ responde Aleska, hundiendo su rostro en el cuello de César.
─ ¡Hummm! ¡eso no te lo crees ni tú misma! ─ musitó riéndose Cesar, yo solo observé a Aleska.
─ Él, ahora está casado con Laissa. ─ Musita con tranquilidad, como si ese hecho no le afectara y eso no sé porque no me agrada.
César, me observa sin dejar de abrazarla y besar su cabeza, preguntándome con la mirada si no le he mencionado el nuevo acuerdo con Laissa, muevo mi cabeza de un lado a otro y él también lo hace en desacuerdo.
─ Ahora sí me retiro, debemos cumplir con un contrato ─ musita Cesar, levantando el mentón de Aleska, y llenando su rostro de besos.
─ No olvides que estamos contigo ─ susurra en su frente bajando hasta sus mejillas y besándolas.
César, se levanta con Aleska, en sus brazos y la acomoda en la espaciosa cama clínica, para que Dabo y la enfermera cumplan el tratamiento, se despide de todos y me hace señas para que lo acompañe.
Esta novela narra la historia de Amores Incondicionales y que son mucho más fuertes que las Adversidades.
Estos son extractos de algunos Capítulos, disfruten la novela.
Autora:
Helen Vivas.
Sebastián Ghill.
"Perdóname Sebas, nunca quise hacerte daño, pero era necesario esa separación. Hace cinco años me diagnosticaron el Adenoma Hipofisario, al principio no lo entendía, solo procesaba que esa, era la causa de mis dolores de cabeza.
Luego investigué y creí volverme loca, cuando me informaron y explicaron todos los síntomas, los daños que podía causar en mi cerebro y los nervios, mi sistema hormonal se afectaría, así como la perdida de la visión y podría despertar como consecuencias otras enfermedades, como la Diábetes Insípida, la enfermedad de Cushing, la actividad motriz, entre otras. Allí fue donde tomé la decisión más difícil de mi vida.
Sabes, Sebas. Se me partió el alma y busqué fuerzas hasta de las cuales nunca pensé que poseyera, para poder finalizar nuestra relación. Te amaba y te amo demasiado, para darte el sufrimiento de ver como me iba deteriorando poco a poco.
Sebas, con el dolor de mi alma, me inventé una historia, que me dolió tanto como a tí. En aquel entonces, deseaba que cuando me fuera de este mundo, tú me recordaras como esa Aleska, que conocistes, "Tú Aleska" "Tú española hermosa" así me decías, y esos recuerdos son los que he mantenido en mi alma y en mi corazón.
Tú sonrisa, tus besos, tus abrazos, tus te amo, todos y cada uno de esos recuerdos me han dado fuerzas todo este tiempo, pero había algo que me atormentaba y era esa mentira, que había inventado para alejarte.
Habían momentos, en que me decía que estaba bien el haberte mentido, sobretodo cuando me fui deteriorando.
En mi primera cirugía, sufrieron nervios ópticos, luego un simple golpe por una caída accidental cuando perdí la visión, me causó perdida auditiva, dándome cuenta que había perdido el equilibrio de mi cuerpo, ese era un riesgo que ya conocíamos; eso me hizo entender que había tomado la decisión correcta.
Hace un año y siete meses, culminé el último ciclo de Radioterapias, estaba feliz, porque pensé que había superado el largo tratamiento. Me fui recuperando poco a poco y me llené nuevamente de esperanzas, pero hace un par de meses los malestares volvieron, mis exámenes no salieron bien; el tumor ha recurrido nuevamente, está alojado en un área bastante delicada, debo someterme nuevamente al proceso quirúrgico y al tratamiento.
Esta vez tomé una decisión, Sebas. No sé, si supere esta cirugía, ni el tratamiento, pero solo deseaba un último recuerdo, antes de que la anestesia hiciera su efecto y me llevara a ese estado de inconsciencia, o antes de despertar nuevamente en la oscuridad, o no despertar nunca más.
Mi último deseo, era pedirte perdón, estar contigo, demostrarte cuanto te amo y que nunca he dejado de hacerlo. Sé que tú también me amas, Sebas.
Por ese amor, te pido que te cases, porque quiero que seas feliz, que tengas a alguien que te consuele, que te ame. El tío y mami, programaron la cirugía, yo no estoy de acuerdo, el riesgo es mucho mayor que la cirugía anterior y la recuperación es casi imposible.
Para mí opinión, da igual hacerla o no hacerla, porque el resultado será el mismo, pero el tío tiene esperanzas y mami también, porque lo superé una primera vez. Ahora solo te pido que te cases, para llegar a la cirugía, nunca me perdonaría, que volví a destruir tú futuro, que volví a dañarte. Te amo, Sebas y siempre te amaré, así ya no esté en este mundo.
Tú española, quien siempre te ha amado y te seguirá amando, aún cuando ya no esté, siempre te amaré".
Limpio las lágrimas que corren por mis mejillas, vuelvo a reproducir el video, la imagen de Aleska, aparece en la habitación de la mansión Lumbardi; seguramente la grabación la hicieron antes de marcharse. Aleska, no enfocaba la mirada, no había recuperado la visión, aún así, sus ojos están muy enrojecidos por sus lágrimas, tiene una pijama de dormir sobre su cuerpo y Frenna, la ayuda a sentarse en el borde de la cama y luego la ayuda a levantarse, mi pecho tiembla de impotencia al verla en ese estado.
Vuelvo a escuchar toda la oratoria, llenándome de fuerza, para culminar de vestirme y asistir a mi propia boda, que ahora no deseo que suceda, pero debo cumplir con el contrato; también con el compromiso prometido a mi novia Laissa, que es una gran mujer y ha aceptado el nuevo contrato con mis condiciones de estar con Aleska, en estos momentos.
Apago mi laptop después de culminar el video, tomo la unidad USB, que me entregó Melissa y la guardo. Leonardo, ingresa a mi habitación.
─ ¿Todavía no estás listo? ─ Me pregunta observando la ropa en mi cama.
─ No, ─ respondo tomando con desgana el pantalón, él me entrega una copa Glencairn de whisky seco, el cual consumo a pecho. Me tomo mi tiempo vistiéndome, mi primo espera con paciencia, hacen un toque en la puerta, enseguida una cabeza se asoma y es mi padre, quien ingresa observándome analíticamente.
─ Todo saldrá bien, ─ murmura colocando su mano en mi hombro, guardo silencio. Tengo cuatro días viendo el vídeo que me envió Aleska, con Melissa y no puedo negar que tengo miedo, mucho miedo de que muera; no había aceptado la realidad, pero ahora después de hablar con el tío Jordan, y con el primo Caleb, también con Franchesco, sé a lo que se ha enfrentado Aleska, y el riesgo que corre.
Mi vida, en cuestiones de días se ha complicado, como nunca pensé que sucedería. Antes que Aleska, apareciera estaba decidido a casarme con una mujer que estaba intentando amar, sobretodo, por mi hijo, el cual lleva en su vientre, pero ahora todo ha cambiado. Aleska, me ha movido la vida nuevamente y no deseo casarme, pero debo y tengo que hacerlo. Mi padre, toma la corbata y me ayuda con ella, luego levanta la chaqueta del flux y me ayuda también.
─ Voy contigo, ─ murmura mi padre, yo solo lo observo, se lo duro que debe ser para él, acompañarme para España y llegar a la mansión Lumbardi, también lo difícil que es para Franchesco y mi madre, sin embargo, los tres aceptaron, cuando le pedí a mi padre, que tratara profesionalmente a Aleska, en su cuadro depresivo.
Esta, fue una sugerencia de mi primo Caleb y el tío Jordan. Mi padre, ha tratado varios pacientes con enfermedades terminales y eso puede ayudar con Aleska.
─ Gracias, ─ susurro.
─ Ya es hora, ─ murmura Leonardo, asiento, tomo la unidad USB y la guardo en mi bolsillo.
Los tres salimos de mi habitación. Mi madre, viene por el pasillo, se detiene cuando nos ve, ella y mi padre, cruzan sus miradas, camina llegando hasta mi lado.
─ Ya todos llegaron, ─ musita, yo respiro profundo, a ella se le humedecen los ojos, la abrazo, todavía estoy sentido por habérmelo ocultado, pero lo que menos deseo ahora, es alejarme de mi madre.
─ Estaré contigo siempre apoyándote, ─ murmura besando mi mejilla y abrazándome muy fuerte, paso mi brazo por su espalda y sigo mi camino a ese destino, que en este momento no deseo; mi boda con Laissa.
Sebastián Ghill.
El salón de fiesta de la mansión, celebra hoy la fiesta más sencilla que ha tenido en años. El rostro de toda mi familia es de tristeza, a diferencia de los padres de mi novia y sus tíos, los padres de Melissa, que parecen disgustados de la pequeña recepción para la boda. Samantha, llega a mi lado y me abraza.
─ Ánimos que Aleska, no necesita alguien más depresivo que ella, ─ susurra en mi oído y asiento, observo a Laissa, ella sonríe extendiendo su brazo, suelto a mi madre y tomo su mano. Ella, se acerca abrazándome y besando mis labios, ambos caminamos los pasos que faltan hacia la mesa decorada para la boda civil, nos acomodamos, ella sonríe, cuando la ceremonia inicia.
Yo, introduzco mi mano libre en el bolsillo tomando la unidad USB, la presiono, recordando fragmentos de algunos momentos que vivimos Aleska y yo.
─ "¿Te gusta? ─ Le pregunto.
─ Sí, está hermoso Sebas, ─ respondió observando la habitación que había preparado.
─ Es para nuestra primera vez, ─ musité, ella giró su cuerpo rodeando mi cuello y buscando mis labios.
─ Te amo tanto, Sebas ─ susurró.
─ Yo también, mi española hermosa.
─ Ven, Sebas. Te presento a mi mejor amiga. Laissa, él es el amor de mi vida.
─ Te amo Sebas..."
─ Sebastián, ─ escucho la voz de Laissa, sacándome de mis recuerdos, la observo, ella sonríe nerviosa.
─ Sebas ─ responde, me indica mi madre, quien está a mi lado. Los observo a todos, y tienen su mirada fija en nosotros.
─ Acepto, si acepto, ─ respondo perdido, sin saber si es eso a lo que hacen referencia, pienso que es así, cuando escucho los aplausos de los tíos de mi novia, que luego siguen los demás con una declaración de esposo y esposa.
Se van acercando para felicitarnos, luego hay un pequeño brindis. Laissa, cruza su brazo con el mío.
─ Ya soy tú esposa, ─ sonríe tomando de mi copa y llevando la suya a mis labios, sorbo un poco, no estoy para celebraciones, pero tampoco es justo para Laissa, hacerle un desprecio.
Solo deseo que esto culmine rápido, para partir. Luna, se acerca junto a Caleb, ella me abraza y besa mi mejilla.
─ Solo, llénate de fuerzas positivas y ten fé, mucha fé ─ susurra en mi oído, cuando me abraza.
─ Gracias, ─ musito besando su mejilla, ella pasa a felicitar a Laissa y Caleb, solo me da un abrazo sin pronunciar palabra, la tía Abigail y la prima Ashley, anuncian que pasemos al comedor, para el desayuno que prepararon para la boda.
Apenas son las diez de la mañana, después del desayuno nos marcharemos para España y eso es lo único que deseo.
Melissa, me observa, su rostro está pensativo. Leonardo, le dice algo al oído y ella solo asiente, comienzan a servir el desayuno, hay una gran variedad de platillos y bebestibles, pero a mí no me apetece absolutamente nada. Forman conversaciones entre todos y yo, solo me hundo en mi preocupación esperando que esto culmine rápido.
─ Les deseo buen viaje, ─ murmura Samantha, abrazándome.
─ No te preocupes por las contrataciones, ya César, Leonardo y Melissa, han cuadrado todo con los hologramas que has grabado y yo me encargo de la parte legal, ─ menciona Jaime, yo asiento, observo a mis primos, Melissa y Leonardo, se acercan.
─ Pienso que has cometido un error al casarte, ─ murmura Melissa.
─ Saluda a Aleska, y si logras convencerla, aquí estaré esperándolos para ayudarte, ─ concluye retirándose, sin despedirse de su prima y sin siquiera felicitarla por la boda.
No sé qué ha pasado entre ellas, pero se han distanciado la una, a la otra. Observo al tío Jordan, que está besando a la tía Abigail, despidiéndose, luego se acerca a sus cuatro hijos César, Leonardo, Jean Carlos y Hailey; despidiéndose también de ellos y de la abuela Hailey.
Mamá y Franchesco, me hacen seña, mi padre se acerca, observo a Laissa, se está despidiendo de sus padres y sus tíos, ella insistió en acompañarme, hubiese preferido que se quedara, pero finalmente ella, siempre ha conocido mis sentimientos por Aleska.
Abordamos el Jet de Lumbardi, respiro profundo observando mi reloj, siendo en este momento las trece horas.
Cada minuto del vuelo ha sido torturante, llenándome de más ansiedad y miedo, respiro con alivio cuando piso Madrid, siete horas cincuenta y cinco minutos después; cinco años sin visitar España, los recuerdos de Aleska, me llegan solo con el aroma del aire y con el paisaje de estas tierras.
Camino apresurado hacia la limusina, mi padre va a mi lado derecho y Laissa, a mi izquierdo. Mi madre, camina unos pasos atrás, junto a Franchesco y el tío Jordan.
El trayecto hasta la mansión Lumbardi, se me hace eterno, cuando por fin llegamos, tomo una bocanada de aire. Los nervios me azotan, pero a la vez se mezclan por una ansiedad tan potente, como los sentimientos que me abarcan.
Frenna, respira con alivio al vernos, se lanza a los brazos de su hermano llorando, me lleno de miedo.
─ ¿Cómo está? ─ Pregunta Franchesco.
─ No está bien, ─ Murmura la madre de Aleska, reflejando la angustia que cubre su rostro.
─ ¿Dónde está? ─ Le pregunto con labios temblorosos.
─ En su habitación, ─ responde Frenna.
Sin importarme, la mujer que tengo a mi lado y que ahora es mi esposa, camino apresurado hacia la habitación que conozco de memoria, pero apenas abro la puerta me sorprendo.
Esto, no se parece en nada a la habitación que recuerdo de Aleska, hay demasiados equipos de salud, su cama ya no es la misma, es como una cama clínica especializada, hay una enfermera la cual me observa. Dabo, el hombre que conocí como amigo y guardaespaldas de Aleska, le está aplicando una inyección por la vena.
Camino hasta la camilla y allí está mi española hermosa, sus ojos están muy hinchados y rojos, sus mejillas llenas de lágrimas.
─ ¿Mamá? ─ Pregunta girando su rostro hasta mi presencia, sin enfocar la mirada, frunzo el entrecejo.
─ No es tú mamá, ─ le responde su amigo.
─ ¿Entonces quién? ─ Pregunta. La puerta se vuelve abrir.
─ Me dice tú madre, que no has querido comer ─ menciona Franchesco.
─ ¡Tíoooo! ─ murmura enseguida al escuchar su voz, acomodándose en la cama y lanzando un quejido de dolor, corro a su lado abrazándola.
─ ¿Sebas? ─ Pregunta y enseguida sus ojos se llenan de lágrimas.
─ Sí, soy yo, ─ respondo buscando sus labios.
─ ¿Te has casado? ─ Pregunta.
─ Sí, pero igual no me sacarás de tú lado, ─ murmuro besando su frente.
─ Estaremos en esto juntos, Aleska. ─ Le aseguro.
─ Y Laissa ¿Dónde está? ─ Pregunta.
─ También vino para apoyarte y papá y el tío Jordan, también ─ le informé.
─ ¿Samuel? ─ Preguntó sorprendida.
─ Sí y a ninguno nos sacarás de esto, estamos juntos, Aleska. ─ Afirmé.
─ Esta vez de tú lado, no me mueve nadie. ─ Le aseguré.