Capitulo 1: Abbondanza
Robert Greco es un hombre de altura normal, ni tan alto ni tan bajo aproximadamente de unos 1.70 metro, apuesto, de cabello negro y ojos verdes los cuales al mirarlos fijamente te envolvían y te hacían querer ver más y saber más sobre él, su cuerpo era otra de sus cualidades geniales, pues está tenía un cuerpo envidiable para cualquier hombre, unos grandes pectorales y brazos además de un abdomen marcado y unas gigantescas y fuertes piernas otra de sus características era su sonrisa perfecta.
Robert frente a sus amigos más cercanos, sus familiares y además sus trabajadores era un hombre común y corriente al cual llamaban por su nombre pero para sus aliados y sicarios el nombre que utilizaban para llamarlo entre mafiosos y entre la policía era como "Boss" pues el gran y mencionado Boss tenía una doble vida, nunca nadie le había visto el rostro a este hombre pues siempre que hacía sus robos lo hacía de manera anónima o marcando su apodo "Boss"
Este se la pasaba todas las noches en un bar de los más prestigiosos de el país Italia y la ciudad de Roma llamado Abbondanza del cual Robert era dueño buscando grandes e importantes mujeres casadas para así enamorarlas, prometerles el cielo y las estrellas, luego cogerselas para así seguidamente sacarles información sobre las empresas de sus esposos y luego de tener de ellas la información que deseaba botarlas sin interesarle nada.
Este era un día común y corriente en dónde se encontraba Robert sentado en uno de los muebles de la zona VIP de Abbondanza, cómo era común se encontraba viendo a las strippers cómo movían su grande y curvilíneo culo y cuerpo frente al tubo.
- ¡Mesero dos tragos de Tequila por favor, de la manera más rápida posible! – Dijo Robert con un tono de voz alto y claro mientras subía su mano para que esté se diera de cuenta de quién se trataba.
Luego de eso coloco su mano en el espaldar del sofá en el que se encontraba y con una sonrisa muy picara miro hacia su lado derecho para así comenzar a dirigirse de manera coqueta a la chica a su lado.
- ¡Mucho gusto hermosa, te mandé a llamar pues al llegar aquí no pude dejarte de mirar, tu cuerpo, tu cara pero sobre todo tú cabello largo y negro llamo completamente mi atención! ¿Qué haces por estos lares? Y además ¿Cómo te llamas? – dijo Robert de manera dulce y romántica mientras miraba con mucha pasión a la chica a su lado – Disculpa hacerte tantas preguntas, pero es que en realidad me gustas demasiado.
- Gracias por decirme todas esas lindas cosas, mucho gusto mi nombre es Diana Rizzo y vine a tomarme unas copas, pues la verdad estoy celebrando que la empresa de mi esposo ha obtenido muchos inversionistas últimamente y ¿Que mejor forma que venir hasta Abbondanza a disfrutar la noche? Me han comentado muchas buenas cosas de este lugar. – Dijo está mujer mientras le extendía su mano a Robert de manera coqueta, además una sonrisa muy llamativa y pícara se asomaba en su cara.
Robert al escuchar lo que está le acababa de decir una sonrisa pícara y malvada se asomó lentamente en su rostro al parecer este había encontrado otra vil víctima para su récord de mujeres engañadas y engatuzadas por su rostro hermoso y perfecto además de su cuerpo envidiable.
- Oh qué genial, me alegra que hayas decidido venir a Abbondanza, este lugar es excelente y no es porque sea de mi propiedad lo digo, si no que la verdad mucho todos los días para así mejorar la atención al cliente los precios y muchas otras cosas más, pero enserio me pareces muy hermosa Diana por ende quisiera seguirte haciendo Miles de preguntas pero realmente no sabría si preguntar pues no sé si estés cómoda con esta charla ¿Te sientes cómoda hablando conmigo en este momento? – Dijo Robert de manera muy labiosa intentando entrar poco a poco al cerebro de esta su próxima víctima luego de eso su mano la llave hasta el hombro de esta mujer y lentamente la comenzó a acercar a su cuerpo esperando al respuesta de esta.
- ¡Pues si la verdad, me encantaría saber todo sobre ti y que tú sepas todo sobre mi! – Dijo está mujer de manera coqueta mientras sonreía al sentir la mano de Robert en su hombro – ¡Claro como amigos! ¿No!
- Exactamente como amigos. – Dijo Robert mientras miraba detenidamente sus grandes y pronunciados pechos.
Este luego de lo sucedido comenzó a utilizar su labia para sacarle información a esta además de obtener el premio mayor, lo que necesitaba su ego, cogerse a esta mujer para que así está aflojara mucha más información y pues porque además este era un lujo que a él le gustaba darse.
- ¡Me encanta hablar contigo! Eres muy elocuente, linda pero sobre todas las cosas muy carismática, vamos ya no se que más preguntas hacerte. – Dijo Robert de manera seria y pensativa mientras de la nada con su mano derecha comenzó a acariciar su barbilla – ¿Qué es lo que te gusta hacer? Además creo que ya me lo respondiste pero lo ignore ¿De que es la empresa de tu esposo? Me gustaría hacer mi propia inversión.
- Me encanta leer, me encanta ayudar a mi esposo en la empresa, me encanta cuidar a mi niño pequeño. – Dijo diana de manera fluida mientras tomo un segundo para pensar la segunda pregunta que este le había hecho pues ¿Por qué debería de responderla? – Mi esposo es CEO de unas de las empresas de tecnología llamada Tecnove pero..m ¿Por qué debería de interesarte? ¿Acaso yo no soy la que te interesa? – Dijo Está de manera muy agresiva.
- Si, disculpa la pregunta si te molesto, realmente solo quiero saber todo sobre ti y lo de mi inversión fue para alardear, lo siento. – Dijo Robert mientras de manera simpática coloco la mano de el en la pierna de esta hermosa mujer – Pero si, estoy muy interesado en ti, creo que lo suficiente para hacer esto.
Luego de decir lo que acabas de mencionar Robert rápidamente se acerco hasta la boca de Diana y comenzó a besarla de manera muy fluido y apasionada mientras no paraba de lentamente subir su mano por la entrepierna de esta mujer, pues tenía falda y en el lugar que se encontraban era oscuro, ninguna persona vería lo que este se encontraba haciendo.
Robert era rápido además muy inteligente y sabía meterse en la cabeza de las personas para así sacarle la información que necesitaba saber.
Capitulo 2: La lluvia caer
Charlotte Rizzo es una mujer hermosa de 24 años de edad, está se caracterizaba por ser una mujer fuerte, valiente, decidida y muy muy auténtica la cual a pesar de tener todos esas características no tenía una estable posición social, desde pequeña había superado muchas batallas junto a sus padres, pero su corazón se encontraba roto por muchas cosas que en ella habían afectado.
- Hace diez años atrás -
Está era la mañana de un día común y corriente, el sol comenzaba a salir con mucha delicadeza mientras que las nubes junto al sol hacían una combinación hermosa y perfecta, los colores del cielo se veían geniales estos eran azules de diferentes tonos junto a morados y amarillos y allí se encontraba Charlotte cómo todas las mañanas alistándose para irse a la secundaria, huyendo de su habitación pues necesitaba por algunos segundos de su vida ignorar los problemas que sus padres tenían estos todas las noches peleaban de manera muy baja para que Charlotte no se enterará pero ella se encontraba muy clara de lo que en su relación estaba sucediendo.
Pero todo lo que suponía Charlotte que era común con su padre y su madre dejo de serlo ese día, cómo era usual su padre siempre la llevaba a ella a su escuela para el dirigirse así hasta su trabajo y además este se encargaba de irla a buscar luego de salir de su trabajo.
Charlotte Rizzo mira su reloj para ver qué horas eran y ya faltaban veinte minutos para entrar a su colegio, está de manera rápida comenzó a recoger todos sus cuadernos para así comenzar a bajar de manera rápida.
Al llegar a las escaleras de su casa está comenzó a escuchar a sus padres discutiendo en voz baja, algo que era muy común en ellos, por ende no les presto atención.
- ¿Qué es lo qué aremos? Pues me dijeron que teníamos que terminar de pagar lo que debíamos y si no lo hacíamos y guiamos de este lugar no viviremos para contarlo, la única opción que hay es entregarme a ellos, pues si no tenemos el dinero eso es lo que podría solventar todos nuestros problemas. – Dijo Gerardo Rizzo mirando a su esposa Adelaide con sus ojos llenos de lágrimas.
- ¡No te entregues! Vamos a mudarnos juntos de aquí, este lugar es una mierda, vamos hasta Estados Unidos, está es la mejor manera de que más nunca nos encuentren. – respondió Adelaida Flores con un tono de voz quebrado y bajo mientras abrazaba a su esposo.
- No, no quiero exponerlas ni a ti, ni a mi hija amada, prefiero sacrificarme yo mismo. – Dijo Gerardo de manera seria mientras tomaba las manos de su esposa y la quitaba de su espalda – Tú, no le comentes nada a nuestra niña, ella no debe de saber la verdad que nosotros escondemos debe de crecer siendo una niña linda y feliz ¿Entendido?
- ¿Huir de Italia por qué? ¿Qué no me van a comentar? No entiendo nada – Dijo Charlotte mirando a sus padres llorar abrazados, pues reaente no había podido escuchar toda la conversación de estos dos pues hablaban muy bajo, pero sin prestarle atención bajo de manera rápida las escaleras.
Charlotte al bajar noto que su madre se encontraba llorando, al ver esto las lágrimas en su rostro se asomaron también.
- ¡Mamá! ¿Por qué lloras? ¿Qué sucede? – Dijo Charlotte con mucha pena y tristeza mientras caminaba hasta donde está se encontraba – ¡Me puedes contar todo lo que quieras!
- ¡No ocurre nada Charlotte deja de ser tan chismosa y vayamos a la escuela, ya es tarde! – Dijo con un tono de voz algo hostil y agresivo mientras tomaba la muñeca de su hija y así comenzaba a caminar hasta la puerta de su casa – ¡Fué una discusión muy tonta la que tuvimos pero creeme que no volverá a suceder más, no volveremos a pelear! – este tenis un tono de voz ahora algo bajo y triste mientras sus ojos se llenaban de lágrimas las cuales este reprimía.
Charlotte no entendía nada ¿Por qué no volverían a pelear si siempre lo hacían? Se preguntaba una y otra vez, ya para ella esto era una costumbre, pero no pregunto nada y siguió caminando hasta su colegio.
- Niña mía ¿Te parecería llegar un poco tarde hoy a la secundaria? Me gustaría que tú y yo hoy pasemos una mañana diferente lleno de alegría y felicidad. – Dijo este hombre de manera suave y sutil mientras miraba a su hija y caminaba – Quiero eliminar por completo todo tipo de rutina en mi vida y si eso depende de alejarme de personas que me hagan mal lo haré. – estiró su mano esperando que su hija la tomara.
- Papá ¿Sucede algo? ¿Por qué me comentas todo ésto? – Dijo Charlotte mirando de manera delicada a su padre a los ojos – Solo quiero que me digas la verdad.
- No sucede nada, ahora dame tú mano si quieres hacerlo, si no sigue tu sola al colegio. – Dijo este hombre con un tono algo más agresivo y hostil mientras mantenía su mano estirada firmemente.
Charlotte estiró su mano de manera suave y dulce mientras miraba a su padre y sonreía de manera muy dulce.
Ambos en ese momento se desviaron y comenzaron a ir al parque, este fue uno de los mejores momentos de la vida de Charlotte, correr, saltar y jugar con su padre le saco una hermosa sonrisa que tanto necesita a en ese día que parecía ser muy genial, está notaba como su padre con sus hermosos ojos brillosos la miraba y se reía de las cosas que esta hacia la llenaban mucho de felicidad.
Luego de durar unos quince minutos allí jugando ambos, corriendo y divirtiéndose ambos comenzaron a tomar nuevamente su rumbo esté comenzó a caminar junto a su hija hasta la secundaria en dónde está estudiaba y al dejarle con lágrimas en sus ojos la abrazo fuertemente.
- ¡Prométeme que pase lo que pase nunca me olvidarás! ¡Por favor prométeme eso! – Dijo con un tono de voz algo expresivo y cabizbajo mie tras miraba a su hija a los ojos.
- ¡¿Pero que sucede papá?! ¿Por qué me pides tal cosa en este momento? – Pregunto algo ansiosa Charlotte con un tono de voz calmado y suave viendo cómo a este se le llenaban de lágrimas sus ojos.
- ¡Solo prométeme lo si eso sientes! Si no, no lo hagas no quiero obligarte a hacer algo que no quieras hacer. – Replicó de manera suave ya sutil.
- ¡Pues claro papá, claro que nunca te voy a olvidar pues nunca te voy a sacar de mi mente ni de mi corazón! Estarás allí guardado por siempre y para siempre, pues eres el mejor de todos los padres ¡Del mundo mundial! – Dijo Charlotte de manera muy suave y dulce mientras veía a los ojos a su padre el sual se encontraba agachado.
Este al ver lo que su hija le comentaba de manera muy linda ya afectiva agarro a su hija y con fuerza la abrazo fuertemente mientras de sus ojos salían una que otras lágrimas las cual no podía contener, luego de eso con su mano limpio rápidamente sus lágrimas para que su hija no lo notará y con una sonrisa en su rostro este soltó a su hija.
- ¡Bueno, bueno ahora vete a tomar tu clase, ya se está haciendo más tarde que nunca y te van a regañar! – Dijo aquel hombre emocionado tratando de disimular el dolor que sentía por dentro.
- ¡Bueno, papá nos vemos en la tarde para que me lleves a la casa! – dijo Charlotte mientras se acercaba hasta donde se encontraba su padre y beso su mejilla de manera muy dulce – ¡Te amo cuídate!
Luego de decir eso Charlotte sin notar que era lo que realmente estaba sucediendo se dió media vuelta y comenzó a caminar hasta su aula de clase.
Su padre el cual la vio muy emocionada corriendo por el pasillo en busca de su salón de clases comenzó a romper en llanto, pues este se sentía muy mal con lo que planeaba hacer, no sabía si ejecutarlo o no, dejar su hija la cual era lo único que le daba felicidad lo ponía muy triste y realmente no deseaba dejarla, pero no podía tampoco huir con ella porque podría ir preso, sin más que hacer esté se colocó de pie y llorando se dirigió hasta su trabajo en dónde pediría la renuncia.
- Varias horas después, ya casi llegaba la hora de la salida -
Charlotte se encontraba muy ansiosa deseaba mucho ver nuevamente a su padre Gerardo Rizzo y llegar a su casa para así abrazar nuevamente a su madre Adelaida Flores.
Está niña no despegaba sus ojos de el reloj de clases mientras de manera ansiosa movía su pierna arriba y abajo rápidamente, hasta que comenzó a sonar el timbre está al escuchar el timbre de su colegió la sonrisa en su rostro apareció de manera rápida y muy grande, está tenía una sonrisa de oreja a oreja.
Comenzó a guardar las cosas en su bolso y así al ya tener todo en su bolso de manera rápida se puso de pie y se dirigió hasta la entrada de la secundaria en dónde usualmente siempre la esperaba su padre pues este salía algo más temprano que ella, sus pasos eran rápidos y su sonrisa en su cara mostraba lo feliz que realmente se encontraba.
Al llegar a la puerta de la secundaria está se dió de cuenta que en realidad no se encontraba su padre aún, a esta no le parecía lógico y comenzó a buscar a Gerardo mirando hacia todos lados, de manera lenta mientras todos los niños se retiraba ella aún seguía allí se movía de lado a lado, con una sonrisa en su rostro esperando a su padre.
- 15 minutos después -
Charlotte veía como todos los niños salían uno tras otro junto a sus padres pero ella no veía ni cerca al suyo, las ilusiones de esta se fueron poco a poco y su sonrisa en su rostro se desaparecio y sin más que hacer se sentó.
- 30 minutos después –
Ya Charlotte se encontraba aburrida de esperar y además muy triste, está tenía un mal presentimiento y mientras miraba la puerta de la secundaria está empezaba a ponerse más ansiosa aún.
- ¡Papá en dónde estarás metido que aún no llegas! ¡Apúrate te necesitó aquí! – dijo Charlotte con un tono triste y bajo mientras sus ojos se llenaban de lsgrismas, pues se encontraba ella sola en la secundaria al verse sola está sin más que hacer comenzó a caminar hasta la puerta de la secundaria y fue detenida por un profesor rápidamente.
- Señorita Usted no puede irse hasta que no llegue su representante, así que no la podemos dejar salir. – Dijo aquel profesor mientras interrumpía su paso –
Charlotte hizo como si se fuera a ir hasta donde se encontraba pero al notar que este le dió la espalda rápidamente salio corriendo de las instalaciones de su secundaria, mientras corría de sus hermosos ojos salían lágrimas llenas de mucha tristeza y dolor.
No sabía que era lo que estaba sucediendo pero realmente no le gustaba nada, no era común que su padre no apareciera en la secundaria cuando el era el hombre más responsable de todo el mundo, el más amoroso y el más lindo además, mientras corría escuchabs los gritos del profesor el cual corría detrás de ella.
- ¡Niña, detente, no puedes irte sin tu representante! – gritaba algo agitado mientras corría tras la niña, pero este no era lo suficientemente ágil como para agarrarla.
Luego de que perdió de vista al profesor Charlotte dejo de correr y caminando llegó a una plaza en dónde se acostó en una banqueta y comenzó a mirar el cielo, el cual se encontraba lleno de nubes grises, está no sabía lo que estaba sucediendo pero recordó en la mañana las palabras de su padre.
"- No, no quiero exponerlas ni a ti, ni a mi hija amada, prefiero sacrificarme yo mismo."
- ¿A qué se refería mi padre al decir esto? ¿Por qué no me fue a buscar a la secundaria? ¿Qué está sucediendo? – Se preguntaba Charlotte mientras lentamente veía como la lluvia comenzaba a caer encima de ella.
Está tenía muchas preguntas para hacer, preguntas que no podía callar y comenzaba a llorar de la rabia que sentía.
Capitulo 3: Titan.
Ya realmente se estaba haciendo muy tarde, Charlotte mientras miraba la puerta de la salida comenzo a planear algo para poder escapar de este lugar, mientras miraba todo rápidamente ideo un plan y sin pensar en las consecuencias de sus acciones comenzó a huir de ese lugar.
- ¡Niña, detente, no puedes irte sin tu representante! ¡Charlotte alto ahí te estoy diciendo! – gritaba algo agitado mientras corría tras la niña, pero este no era lo suficientemente ágil como para agarrarla. – Dios, esto debe ser una broma, si no agarro a esta niña estaré metido en un terrible problema. – pensó este hombre mientras corría detrás de Charlotte.
Charlotte se encontraba muy agitada, está debía de huir del lugar para así ir hasta su casa y sin mirar atrás siguió corriendo sin descansar, luego de un gran rato corriendo está miro hacia tras y vio que perdió de vista al profesor. Charlotte dejo de correr y caminando llegó a una plaza en dónde se acostó en una banqueta y comenzó a mirar el cielo, el cual se encontraba lleno de nubes grises, está no sabía lo que estaba sucediendo, no entendía nada y todo lo que pasaba por su cabeza eran tonterías sin sentido pero recordó en la mañana las palabras de su padre.
"- No, no quiero exponerlas ni a ti, ni a mi hija amada, prefiero sacrificarme yo mismo."
Al recordar estar palabras el corazón pequeño de Charlotte comenzó a acelerarse, realmente no entendía nada y miles de cosas comenzaron a pasar por su cabeza.
- ¡No entiendo nada! – de manera rápida sus ojos se comenzaron a llenar de lágrimas y sin poderlo evitar empezó a llorar mientras se sentaba en la banca a mirar hacia donde esté trabajaba – ¿A qué se refería mi padre al decir esto? ¿Por qué no me fue a buscar a la secundaria? ¡Papá te extraño tanto! ¿Dónde estás? ¡¿Por qué no estás en estos momentos aquí conmigo?! ¿Qué está sucediendo? – Se preguntaba Charlotte mientras lentamente veía como la lluvia comenzaba a caer encima de ella.
Está tenía muchas preguntas para hacer, preguntas que no podía callar y comenzaba a llorar de la rabia que sentía, pero tampoco podía quedarse con las manos cruzadas, debía de buscar la respuesta de sus problemas, mientras veía los carros pasar algo furiosa con la vida está se levantó de la banca en dónde se encontraba y con sus manos de manera hostil limpio su cara llena de lagrimas.
- ¡No vas a hacer nada llorando Charlotte, entiendelo, hare algo por mi padre, eso sí lo aseguro! – dijo Charlotte de manera suave y hostil mientras comenzaba a caminar de manera rápida y silenciosa para así atravesar la calle, está tenía en plan ir a buscar a su padre al trabajo, pues este era el único lugar en donde está imaginaba que su padre podría encontrarse.
Charlotte corría como si no hubiera un mañana, de manera acelerada y muy ágil mientras las lágrimas seguían escapando de sus hermosos ojos, está mujer de manera hostil limpiaba sus lágrimas mientras seguía corriendo.
- ¡Papá, por favor, déjame saber que te encuentras bien! ¡Papá! – Dijo Charlotte llorando y corriendo debajo de la lluvia en esta hermosa ciudad.
En ese momento para esta mujer todo era de color gris, no había nadie ni nada que le sacará color a esta ciudad, el único que podría hacerlo era su padre y está se encontraba corriendo en su búsqueda.
Minutos después está niña ya se encontraba llegando al trabajo de su padre por la parte de atrás, así que para poder entrar debió de pasar por un callejón, al cruzar el callejón Charlotte se quedó paralizada pues está había visto algo que no debía ver, al hacerlo rápidamente retrocedió para seguir viendo lo que estaba sucediendo.
Lo que acababa de ver Charlotte era nada más y nada menos que cuatro hombres vestidos de negro de bajo de la lluvia golpeando a su pobre padre.
- ¡Te dijimos que hasta el día de hoy tendrías oportunidad de pagar lo que debes! ¿Por qué mierda no trajiste el maldito dinero? – gritó uno de estos hombres mientras con fuerza le pateó la cabeza.
Charlotte al ver esto sus lágrimas comenzaron a caer aún más rápido de su cara y tratando de contenerse está dijo con un tono de voz alto:
- ¡No, papá! ¿Qué es lo que está pasando? – las lágrimas seguían saliendo de sus ojos peoe la realidad era que Charlotte se encontraba muy lejos como para ser escuchada.
- ¡Lo siento, lo que ganamos mi esposa y yo no nos da lo suficiente! Hemos tratado de hacer Miles de cosas hasta pedirle al banco pero estos no nos han dado el préstamo, haga lo que haga no encuentro como pagar nuestra deuda. – Dijo Gerardo con un tono de voz quebrado y nervioso mientras lloraba de manera intensa, luego de eso junto sus manos en forma de suplica – ¡Por favor, tengo una familia que mantener, no me maten! ¡Enserio no lo hagan! Se los suplico.
En este callejón pequeño se encontraba un auto negro con vidrios ahumados el cual se encontraba entorpeciendo el paso de esta calle, luego de que su padre dijo esto del auto se comenzó a bajar un hombre alto, vestido de blanco el cual a diferencia de los demás tenía una actitud menos agresiva pero mucho más dominante y con pasos suaves y delicados empezó a dirgirse hasta donde se encontraba Gerardo arrodillado, este hombre misterioso al llegar a dónde se encontraba el padre de Charlotte con fuerza agarro el pelo de este hombre y de una vez le jalo la cabeza para hacer que este lo mirara a los ojos.
- No, ya no hay más tiempo, es muy triste escuchar que tienes una familia y todo esto, te dimos un plazo de un año para pagar toda tu deuda y el día de hoy aún debes más de la mitad... Lamento lo que te voy a indicar pero la verdad es que debes de pagar tu deuda de una o de otra forma y ya tengo la manera perfecta de que tú canceles ¡Todo lo que debes! – Dijo este hombre misterioso de manera fuerte pero a la vez muy académicoz seguido de eso lanzó la cabeza de este hombre a el suelo con fuerza y luego de eso le empezó a aplastar con su pie la cabeza.
Charlotte al ver de la menera en la que trataban a su padre su corazón se acelera y está deseaba vengarse o simplemente hacer algo para ayudar a su padre, pero no era tonta, está era una niña pequeña he indefensa y sabía que si hacía algo podría aún salir peor su padre así que mientras apretaba con fuerza su mano empuñada, y mientras miraba todo los acontecimientos con su padre algunas lágrimas de ira y enojo comenzaban a salir de sus ojos.
- Ya está la decisión tomada chicos, agarren a esta basura y metanlo en el automóvil, es el momento de que hagamos valer todo el dinero que le prestamos hace un año, pues ya que no va a pagar debemos de encontrar la manera de que este hombre pague lo que debe. – Dijo el líder de esta mafia mientras pateaba la cabeza con fuerza de Gerardo. – ¡No hagan esperar más, estamos en un lugar público y transitado, no nos podemos dejar ver.
En ese momento los hombres de negro comenzaron a agarrar por los brazos y piernas a el padre de Charlotte mientras esté de manera gritada y hostil comenzaba a moverse tratando de soltarse de estas grandes y fuertes manos de estos hombres.
- ¡Señor Titan por favor deme una última oportunidad! ¡Por favor señor, no me condene, le prometo que haré todo lo que usted me indique! ¡Por favor, alguien que me ayude! ¡Ayudaaa! –gritaba desesperado Gerardo mientras a la fuerza era sometido a entrar al automóvil. – ¡Por favor ayuda!
Luego de que este comenzara a gritar como loco los hombre abrieron la puerta y lo lanzaron de cabeza a dentro del auto, seguido de eso el grande y fuerte hombre de blanco se dirigió hasta la puerta del automóvil para así abrir la puerta del auto y subirse en él.
Luego de hacer eso, el chófer miro hacia atrás y vio como estos hombres de negro sometían al Gerardo para amarrarlo, al ver que ya todos se encontraban en el auto sin esperar a más nada ni nadie este encendió el automóvil y con velocidad se dirigió hasta la salida del callejón, estos se dirigieron justamente hasta el lugar en donde se encontraba Charlotte observando todo, la ventanilla de la puerta de el automóvil se encontraba abajo y subiéndose lentamente fue allí en dónde Charlotte paralizada por lo que estaba sucediendo observo de cerca la cara de este hombre, mientras la ventanilla comenzaba lentamente a subir.
Por otro lado se encontraba Gerardo el cual de manera sumiso miro por la ventana su hija, al verla allí este se dió de cuenta que su hija había visto todo, esto rompió su corazón de manera rápida y en ese momento rompió en llanto mientras se resisitia para no ser amarrado.
Charlotte al ver que su padre era secuestrado de manera rápida comenzó a correr hasta la estación de oficiales más cercana al lugar, Charlotte era tan pequeña pero a la vez tan madura, solo deseaba ayudar a su padre se alguna u otra forma así que sin parar de correr siguió en busca de este lugar.
Segundos después ya está niña se encontraba en este lugar y fue allí en dónde de manera rápida abrió la puerta y entro dando gritos como loca.
- ¡Ayuda! ¡Ayuda! ¡Alguien que me ayude! ¡Por favor acaban de secuestrar a mi padre! – gritaba Charlotte mientras lloraba desconsoladamente.
Al escuchar todo esto uno de los policías se acerco hasta donde se encontraba esta niña y con mucha rapidez se agachó en frente de ella.
- ¿Qué ocurre niña? ¿A qué te refieres? ¿Por qué dice eso? ¿Quien secuestro a tu padre? – dijo el oficial a cargo de la estación mientras miraba a la niña de rodillas.
- ¡Mi padre a Sido secuestrado señor oficial! ¡Lo acabo de ver con mis propios ojos! ¡Fue encerrado en un automóvil por un hombre vestido de blanco al que le llaman el titán! ¡Por favor alguien que haga algo, necesito a mi papá! – dijo Charlotte de manera quebrada y mientras rompía en llanto.
- ¿En dónde se encontraba tu papá niña? Necesito eso para saber bien por dónde huyeron los hombres malos.
- ¡En el callejón detrás de la empresa que se encuentra a dos cuadras de este lugar! Huyeron hacia la izquierda. – dijo Charlotte con un tono de voz exaltada pero quebrada a la vez luego de eso llegó sus manos hasta la cara del oficial y con lágrimas en sus ojos está me dijo. – ¡Haga todo lo que pueda y regresen a mi padre sano y salvó señor oficial! ¡Por favor se lo imploro señor!
Al escuchar el nombre "Titán" este oficial se volteo lentamente y miro a los oficiales que se encontraban detrás de él con una mirada fría y sería.
- ¡Agarren a la niña y averigüen sus datos personales, necesito saber todo! ¿De quién es hija, su edad y con quién vive actualmente? Yo me encargaré de encontrar a su padre, el titán es un hombre peligroso, esten atentos a las cámaras ¡Necesito que sean lo más competentes posible! Tenemos la oportunidad en nuestras manos de poner tras las rejas a Titan de una vez por todas. – Dijo el oficial de manera suave pero hoy mandatario mientras miraba a los oficiales, luego de eso dirigío la mirada a la niña Charlotte y de manera suave le sonrió –.
- ¡No te preocupes por tu padre! Hoy volverá sano y salvo a tu hogar, cuenta conmigo. – Dijo el oficial mientras de manera rápida se daba media vuelta y comenzaba a correr hacia la patrulla para así comenzar a iniciar el operativo.
Charlotte se encontraba muy triste, viendo cómo todo ocurría lentamente, esto parecía una película de terror la cual no tenía final, pero mientras lloraba comenzó a indicarle sus datos a los Oficiales.