Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > El Abismo del Engaño: El Gran Amor del CEO
El Abismo del Engaño: El Gran Amor del CEO

El Abismo del Engaño: El Gran Amor del CEO

Autor: : AnnRequenaBooks
Género: Romance
¿Entregarlo todo por amor y luego sufrir por ello? Parece un tema bastante trillado, pero en realidad es la más pura de las realidades. Los errores, en su mayoría, salen caros; el karma siempre llega en el momento menos esperado. Un día estás en la cima y al otro, en lo más bajo de las profundidades. Larissa, una joven trabajadora y dedicada, se enamora del heredero de la familia para la que trabaja, Logan Walker. Ambos inician una intensa relación a pesar de la oposición de su familia. Sin embargo, un malentendido con el mejor amigo de Larissa lleva a Logan a alejarse de ella e iniciar una relación con otra mujer. Larissa, devastada, continúa trabajando en la mansión, ocultando un sorpresivo embarazo de Logan. Finalmente, no soporta más verlo con otra mujer y decide escapar y ocultarse de todos. ¿Vale la pena todo lo que se sufre por amor? ¿Abandonarlo todo y dejarlo por nuestra propia paz mental es siempre la decisión correcta? El dolor que causa dejar todo lo que conoces, lo que amaste y lo que viviste por un error que trajo consigo una nueva persona en la vida de tu amado, te destruye poco a poco. Entonces, ¿por qué esperamos el tiempo menos indicado para marcharnos e intentar reconstruir nuestras vidas? Es bien sabido que el pasado siempre nos alcanza. Así esté bien oculto, llega para volver todo patas arriba, para llenarlo de nuevo de dolor, desamor y amargos momentos que se quisieran olvidar. Ella lo sabía, pero no tuvo más opción que volver y encararlo. ¿Él? Después de seis años, se dará cuenta de que el pasado no puede ser borrado tan fácilmente y que la vida siempre da sorpresas que no se pueden ocultar..., convirtiéndose en algo indeleble.

Capítulo 1 Prólogo

[Carta #1]

¿La vida siempre ha sido así de cruel?

¿Todo este tiempo hemos estado sumidos en una oscuridad tan profunda? ¿Nos fue imposible ver alguna chispa que iluminara el camino?

¿He estado dormida todo este tiempo? ¿Estuve viviendo una fantasía irreal que ahora me ha sumido en la más profunda tristeza, tristeza de la cual nunca podré escapar?

Siempre me haré la misma pregunta. ¿Por qué lo hiciste?

Todos los días lo hago, cada minuto, cada segundo del maldito día me lo pregunto.

¿Por qué lo hiciste, Logan?

Había tantas formas de castigarme por el error que cometí. Tantas formas de humillarme por haber sido tan tonta al estar con otra persona que no fueras tú, al traicionar nuestro amor. Pero lo que hiciste, la decisión que tomaste... realmente me dolió.

¿Por qué escribo esta carta?

Ni siquiera yo lo sé. Estoy sumida en la oscuridad mientras escribo en mi portátil todo lo que no te puedo decir frente a frente. Me odias, lo sé... Tienes derecho a odiarme. Te lastimé profundamente. Clavé una espada ardiente en tu corazón y lo destrocé por completo. Yo también me odiaría.

Mis amigos me preguntan si estoy bien. Yo siempre finjo estar bien, finjo que no me duele lo que pasó. ¿Recuerdas lo mucho que lloré cuando terminamos? ¿Recuerdas nuestro último beso? Un beso lleno de dolor, de lágrimas y resentimiento que nos envolvió a ambos. En ese momento me sentía la persona más malvada del mundo al haber lastimado a alguien tan bueno como tú, pero... ¿cuánto tiempo pasó para que la pusieras a ella en el lugar que ocupaba yo? ¿Cuánto tiempo te llevó borrar mis besos, mis caricias, cada momento en el que reí y lloré junto a ti? ¿Fue tan fácil eliminar todo aquello como yo podría eliminar esta carta en mi portátil?

Si eso fue así... ¿Podrías darme el secreto?

Yo aún no puedo dormir, me da miedo hacerlo. Tengo pesadillas, y en todas apareces con ella riéndote y burlándote de mí. Me dices que todo lo que estoy sintiendo, que todo lo que estoy pasando me lo merezco por haber hecho lo que hice. Estoy muy consciente de que estas son señales que envía mi cerebro por la culpa que siento al haberte lastimado, pero... en el fondo sé que todo lo que escucho y veo en mis sueños es simplemente lo que tú me dirías si no fueras un caballero. Pero lo eres... Jamás había conocido a alguien tan caballeroso como tú. Pudiste decirme mil y un palabras por lo que hice y aun así... me deseaste lo mejor y te alejaste.

Me dolió, pero supuse que necesitabas tiempo para asimilar algo como esto. Sin embargo..., me fui y tú me cambiaste, me cambiaste por rencor, por una confusión de la que me voy a arrepentir hasta el último día de mi vida porque gracias a eso te perdí y estoy muy segura de que no será lo único que perderé por mi error.

...

[Carta #2]

¿Cuántos días han pasado ya?

¿De verdad hace dos meses y medio nos separamos?

¿Ha pasado tanto tiempo?

¿Por qué se siente como si solo hubieran transcurrido cinco minutos?

Regresé por causa de trabajo. No es nada bonito tener que trabajar bajo la atenta mirada de tus amigos. No tengo nada en contra de los chicos, de hecho, los respeto y los quiero un mundo, pero desde que te lastimé, no veo más que resentimiento en sus ojos. Ellos, en el fondo, desearían poder gritarme por todo lo que te hice sufrir, pero no lo hacen. Al igual que tú, son demasiado caballerosos.

¿Acaso nadie ve que yo también estoy sufriendo?

¿Por qué, si fueras tú el que hubiera cometido este error, no estarían juzgándote como lo hacen conmigo? ¿Por qué es diferente si yo lo hago? Yo también tengo derecho a equivocarme. Me equivoqué, pero esta jungla llena de prejuicios insiste en condenarme y marcarme como si fuera la peor cosa del mundo. Ya me siento lo suficientemente mal como para agregarle los prejuicios de los demás.

Estoy completamente segura de que si la situación fuera al revés, todos estarían diciéndome que fue un simple error que cualquiera cometería y me dirían que te diera una segunda oportunidad. ¿Por qué eso no sucede conmigo? ¿Acaso no ven cómo estoy sufriendo? ¿No les interesa saber que te sigo amando? Al parecer no...

...

[Carta #3]

¿Sabes qué es doloroso?

No, no son las palabras desaprobadoras de los demás, ni la soledad. Ni siquiera los comentarios en voz baja que rebotan por las paredes... Lo más doloroso de trabajar en este lugar es verte todos los días. Verte y ver tu indiferencia.

Pienso que ese es el peor castigo hacia el ser humano. No somos personas fáciles de comprender, y... cuando alguien que realmente nos importa muestra su indiferencia hacia nosotros, algo por dentro se rompe en mil pedazos y ni siquiera el mejor pegamento del mundo es capaz de restaurarlo.

O al menos eso me pasa a mí.

Te veo en los pasillos, en el comedor, en la cocina... Todo el tiempo estás ahí y actúas como si yo no estuviera, como si no existiera. ¿Sabías que con eso me rompías en mil pedazos? ¿Podré algún día actuar como tú?

Por favor, necesito una respuesta.

...

[Carta #4]

No dormir realmente me está pasando factura, tampoco ayuda verte tan feliz con ella.

Muchas veces me he dicho a mí misma que no importa, que lo superaré y que encontraré a alguien que realmente me ame. Otras veces solo quiero mandar todo a volar e irme lejos de aquí, lejos del dolor, lejos de ti... Si no me voy es por mi mejor amiga y porque necesito el dinero.

Mientras estabas en el salón con ella viendo una película, los demás chicos estaban en el comedor y yo limpiaba la cocina. Podía escucharte reír, cada eco de ese hermoso sonido retumbaba y le daba vida a este pobre corazón necio que aún no se decide olvidarte. Sin embargo, junto a tu risa siempre se unía la de ella, ese sonido que te hacía tan feliz, a mí me destrozaba por dentro. Cada muro que me había esforzado en levantar, ese sonido que acompañaba tu risa los destrozaba sin ningún esfuerzo.

¿Cuándo iba a conseguir algo o alguien que me hiciera reír así?

[Carta #5]

La vida es tan insólita y el destino tan amargo que cuando menos lo esperas, e incluso cuando piensas que ya has sufrido lo suficiente, siempre sorprenden lanzando su carta sorpresa.

¡Y vaya sorpresa!

Desmayarme en la cocina y darme un buen golpe en la cabeza no fue nada bonito. Solo podía escuchar a mi mejor amiga gritarme que despertara, pero no podía moverme. Estaba ahí, pero al mismo tiempo no lo estaba.

Como últimamente me había estado sintiendo.

Simplemente un humano sin alma en el cuerpo...

Para mi sorpresa, desperté en la habitación de un hospital. Yinah, mi mejor amiga, estaba sentada en un banco a un lado de mi cama hablando por teléfono. No sabía muy bien con quién lo hacía, pero tampoco presté atención. Mi mayor sorpresa me la llevé al verte al otro lado, un poco más atrás, sentado en un gran sofá blanco y con las manos tapando tu cara.

Nunca olvidaré cómo, al levantar la vista y verme, el alivio inundó tu rostro.

Te levantaste y te acercaste a mí, pero esta vez no pude sentir nada al tenerte cerca, o tal vez sí... Extrañamente sentía cierta repulsión... Te quería lejos de mí, así que te pedí que te fueras.

Tu cara de sorpresa al escuchar esas palabras no tuvo precio, pero con expresión triste te marchaste. Sentí dolor al verte partir, pero no podía permitir que siguieras lastimándome al querer acercarte cuando tú quisieras, eso no lo podía consentir.

Yinah no dijo nada y cuando su teléfono sonó, ella se disculpó y dijo que era algo importante. Le dije que se fuera tranquila, que iba a estar bien, y justamente unos minutos después de que salió, el médico entró...

Te escribo esto desde mi portátil, cinco días después de mi desmayo. No me he vuelto a cruzar contigo, seguramente estás con ella en estos momentos, tampoco me importa, ahora menos... Logan, por fin estoy comenzando a entender que mi vida no puede seguir girando en torno a ti, no puedo seguir desperdiciándome de esta manera porque al final tú ya tienes tu vida con esa mujer y al parecer estás muy feliz con ella... ¿Qué pinto yo en esa historia?

Nada, soy solo pasado y debo afrontarlo... al fin.

Es doloroso, es muy doloroso alejarse y enfrentar las situaciones de frente, pero ya no puedo seguir escondiéndome. Tengo que ser fuerte, yo lo merezco, mi corazón lo merece... y mi bebé también lo merece...

...

[Carta #6]

¿Debería decirte la verdad?

¿Tienes derecho a saber que dentro de unos meses serás papá?

Probablemente sí, pero... ¿debería cambiar tu vida de esta manera? Sé que tu mayor sueño es convertirte en padre, pero... ¿querrás ser el padre de un bebé cuya madre te lastimó hasta más no poder?

No quiero que lastimes a un pequeño angelito que no tiene la culpa de nada, tampoco quiero que aceptes la situación y que quieras estar con nosotros solo por él. Eso me terminaría de destruir... De ahí surge mi pregunta... ¿debería decirte la verdad?

Podría irme de aquí y comenzar una vida muy lejos de ti, con mi bebé. Nadie sabría lo que pasó y tú podrías formar una familia con la mujer que en realidad amas, pero... ¿mi bebé sufrirá por ello? ¿Debería ser egoísta y no importarme el futuro emocional de mi hijo? ¿O debería darle la oportunidad de convivir con su padre?

No es la primera vez que me sacrifico por alguien, y sin dudarlo ni un segundo lo haría por el bienestar y la felicidad de mi bebé... Creo que debería dejar de ser tan inmadura y hablar contigo, eres su padre y lo mereces.

Espero que después de escribirte esta carta aún te encuentres despierto. Necesito decírtelo ya, antes de que piense en otra posible solución...

...

[Carta #7]

No pude hacerlo.

Estuve tan cerca y simplemente no pude. En el momento que abriste la puerta de tu habitación y la vi acostada en tu cama, me acobardé. Te dije que Thomas te estaba llamando y simplemente me fui.

No puedo. Creí que sería maduro decírtelo, pero... no puedo.

No quiero tener que verte todo el tiempo con esa mujer o con cualquier otra. Tampoco quiero atarte a mí, ni quiero que me lastimes más porque tampoco descarto la posibilidad de que dudes de la paternidad de este bebé. Incluso puedo imaginarte diciendo que este bebé es de Evan, pero no... No pasaré por esa humillación.

Y si lo pienso mejor, te estoy haciendo un favor. Ya encontrarás a alguien que te pueda dar la familia que tanto deseas. La que mereces. Es por eso que tomé la decisión... Será lo mejor para todos.

No te preocupes, nuestro hijo crecerá pensando lo mejor de su padre. Aunque no le diré quién eres, este bebé sabrá que fue creado con mucho amor y que su padre es una gran persona. Creo que ya es el momento de irme, lo único que me preocupa es Yinah, pero... si ella está con Thomas no creo que le vaya a pasar nada malo.

Tengo miedo de que si le llego a decir a Yinah lo que me está pasando, me convenza de quedarme. O peor... que esté dispuesta a irse conmigo y dejar todo por ayudarme. La conozco, ella es un ángel y jamás permitiría que pase por esto yo sola, pero no puedo ser tan egoísta, ya arruiné tu vida... No arruinaré la de ella también.

...

[Carta #8]

Hola, sé que lo menos que te esperabas era encontrar una carta mía.

Me voy a ahorrar todas las palabras, las disculpas y las excusas, solo quiero decirte que me voy.

Necesito alejarme, perdonar y olvidar... Al igual que tú.

Te agradezco por todo lo bonito que vivimos. Fuiste, eres y serás lo mejor que me ha pasado en la vida por muchas razones.

Quizás si hubiera pensado un poco más aquella noche... Si tan solo no hubiera bebido tanto, esto no habría pasado. No te culpes. Todo es mi culpa y por eso me voy. Solo te pido una cosa... cuida de Yinah. No me perdonaría si algo le llegara a pasar a la única persona que no me juzgó por lo que hice. La única que me apoyó.

Ahora sí me despido, espero que tu vida sea mejor de ahora en adelante y de corazón, espero que seas feliz.

• Larissa •

Capítulo 2 Mami, ¿por qué yo no tengo papá

5 meses después...

Evan: ¿Cómo te sientes? Intentaré visitarte el mes que viene, que estoy de descanso. Anhelo ver cómo está creciendo esa barriguita.

Visto.

Larissa: Estoy bien, ya sabes. ¿Has visto a Yinah? La extraño...

Visto.

Evan: Sabes que si me acerco a ese lugar me matan, pero... obtuve algo de información y déjame decirte que... ¡SE VA A CASAR!

Visto.

Larissa: ¿Qué? ¿Acaso estás bromeando conmigo?

Visto.

Evan: No, Larissa... Aún no lo han hecho público, pero sé por muy buena fuente (Wendy) que está comprometida con Thomas Price. Ella me dijo que Yinah está muy feliz estos días. Realmente la pasó mal cuando te fuiste y solo le dejaste una carta de despedida. Vino a buscarte a mi casa varias veces pensando que estabas aquí, incluso me mandó a vigilar. Estaba mal, pero supongo que Thomas la ayudó mucho.

Visto.

Larissa: Sí, me imagino. Gracias por mantener el secreto. Sé que no es fácil. Pero mira el lado positivo, al final todo está mucho mejor.

Visto.

Evan: Pero tú estás sola.

Visto.

Larissa: Evan, no estoy sola. Tengo a mi bebé... y te tengo a ti. No quiero nada más. Ahora me voy, tengo cita con mi doctora.

Visto.

Evan: Larissa, aún no es tarde. Puedes volver.

Larissa, no me dejes en visto...

Larissa...

...

Visto.

[...]

Seis años después...

-¡Mami! -Mi pequeña de cabello negro y liso corre hacia mí con una diminuta sonrisa en el rostro-. Vámonos, quiero ir a casa.

Liv comienza a jalarme del brazo intentando llevarme al auto, pero yo la detengo y me pongo a su altura.

Ella no es así.

-Espera... ¿Qué pasa, pequeña?

-Quiero ir a casa.

-¿Por qué?

-Mami, casa.

Me desconcierta la actitud de mi hija, pero simplemente asiento y me pongo de pie para ir de vuelta al auto, cuando de pronto escucho la voz de una mujer llamándome.

-Profesora Scott, ¿cómo está? -Le sonrío y estrecho su mano.

-Muy bien, gracias por preguntar. ¿Tiene unos minutos para mí? Me gustaría hablar con usted... de Olivia.

Frunzo el ceño, pero asiento y sigo a la maestra de ballet de mi hija. Sin embargo, cuando me giro para ver a Liv, me doy cuenta de que camina demasiado lento y con la cabeza gacha. Algo pasó con mi hija... Espero que no sea nada malo.

Cuando llegamos al salón de baile, mi pequeña pelinegra va directo a una esquina y saca su tablet, donde se aleja de todo a su alrededor.

-Disculpe que la moleste, pero es que Olivia últimamente no está rindiendo en las clases. Se la ve decaída, como si no quisiera estar aquí. -Comienza a explicar la profesora y yo frunzo el ceño, confundida-. Intenté hablar con ella, pero siempre evade el tema... Hoy incluso se desmayó, nos preocupamos, pero Olivia nos aseguró que estaba bien. Es por eso que acudo a usted... ¿Existe algún problema con ella en casa?

Esa pregunta casi me ofende, pero sé que esta señora solo está haciendo su trabajo. Sin embargo, no puedo evitar entrar en pánico al escuchar que mi pequeña hija se desmayó y que nadie me avisó. ¿Qué clase de colegio es este?

-No, y realmente me sorprende lo que me está diciendo. Liv no es para nada retraída en casa. Se la pasa todo el día bailando, cantando y riéndose. -Explico, bastante confundida-. Me preocupa mucho lo que me ha dicho y el hecho de que se haya desmayado. Debo llevarla al médico de inmediato.

-Sí, tiene razón. También podría preguntarle sobre lo que le pasa. Quizás si usted le pregunta, obtengamos alguna respuesta. Es que su rendimiento ha bajado mucho; pasó de ser una de mis bailarinas más carismáticas a una completamente descuidada.

Asiento y le prometo que hablaré con mi hija. Le agradezco y me despido de la profesora para luego salir con Liv de la escuela. El silencio reina en el auto mientras vamos rumbo al hospital y le explico la situación a su pediatra. Este le hace una serie de análisis y pruebas que son para descartar cualquier cosa y, finalmente, volvemos a casa, con la promesa de regresar pronto a buscar los resultados de los exámenes. En cuanto llegamos al departamento, mi hija se va directo a su cuarto, en completo silencio.

Las alarmas dentro de mí se disparan. ¿Qué está mal con mi pequeña?

[...]

-Princesa, entiende que si no me dices nada, no te puedo ayudar. -Intento una vez más mientras peino su oscuro cabello-. ¿Ya no quieres seguir bailando?

-¡No! Mami, sí quiero... Es que... -Liv se queda callada, mirando las sábanas rosas.

-Olivia, hermosa... Dime, yo te puedo ayudar. ¿Qué pasa?

Giro a mi hija para poder verla mejor y noto que sus pequeños ojitos están rojos. Soy testigo de cómo diminutas lágrimas bajan por sus mejillas y se pierden en el borde de su cara.

-Mami... Ellas me molestan.

-¿Ellas?

-Sí. -Dice con la voz quebrada-. Dicen que no soy buena... porque... porque no tengo papá.

Al escuchar esas palabras, se me rompe el corazón.

-¿Quién dice eso, pequeña?

-Las otras niñas de la clase... Anelisse, Ana y Lia. -Vuelve a decir con la voz quebrada-. A ellas sus papás las van a buscar cuando terminan de bailar, las llevan a comer helado, se ríen con ellas... Mami, ¿por qué yo no tengo papá?

-Liv... Tú... Tú sí tienes papá. -Le digo intentando reponerme.

No me esperaba algo así.

-¿Y por qué no está aquí?

Me quedo en silencio un momento y miro a mi princesa.

Jamás pensé que esta conversación llegaría tan pronto. Mi pequeña solo tiene cinco años, no debería estar preocupándose por eso, pero... para mi mala suerte, mi secreto ya le estaba afectando. ¿Debería decirle la verdad? ¿Qué ganaría con esto? ¿Y si quiere verlo?

No puedo hacerlo, no ahora. Así que simplemente le sonrío y le digo que esta noche comeremos pizza y helado. Eso basta para que se le olvide el tema y sonría un poco.

Solo así soy capaz de ver a la pequeña y risueña de siempre, la que siempre me hace reír. Mi preciosa hija.

Mi pequeña Liv.

Capítulo 3 La capital.

-¿Y después de eso no tuviste ningún contacto con él, Larissa? -me pregunta Mackenna, una de las gerentes del hotel donde trabajo. Ella era de las pocas personas a las que le tenía confianza.

Había pasado una semana desde aquella pregunta de Liv y, a pesar de que me gustaría decir que las cosas fueron mejorando poco a poco, me temo que no. Ahora mi hija estaba igual de deprimida que en sus clases de baile. A pesar de que se tuvo una reunión con sus compañeras de clase y sus padres, ellas habían seguido molestando a mi pequeña por el tema de su padre. Algo estúpido, pero los niños a veces podían ser muy crueles. Incluso pensé en cambiar a mi hija de escuela, pero considerando la ciudad tan pequeña donde vivimos, el lugar donde está ahora es el mejor en cuanto a educación. Me sentía en una encrucijada.

La profesora de baile me recomendó llevar a Liv con un psicólogo infantil y, con un poco de dudas, la llevé. Tuve que contarle muchas cosas vergonzosas a una desconocida, quien me dio algunos consejos para aumentar la autoestima de mi hija, pero nada había funcionado. Liv estaba en un estado de ánimo que no quería cambiar, cosa que me impresionaba porque, para su edad, no era normal lo que estaba pasando.

-No. -Niego en voz baja-. Nuestra relación no terminó bien y, pues... él no sabe acerca de ella.

La vergüenza quema mis mejillas, pero eso es obvio; uno no va por ahí diciendo cosas como esas. Sobre todo teniendo en cuenta el personaje principal de todo este embrollo. Sería una locura si la noticia se diera a conocer.

-Larissa Myers -Mackenna me mira fijamente, sin embargo, no veo que me esté juzgando con la mirada; al contrario, veo que quiere sentir empatía por mi situación-. Aquí la prioridad es Liv. No soy quien para meterme en tus asuntos, pero te sugiero que hables con el padre de la niña para acordar un encuentro con ella. Liv es una niña pequeña, pero inteligente; ella intuye las cosas y esto la está afectando, y mucho. Ya afectó sus actividades extracurriculares y su vida en el hogar; es cuestión de tiempo para que le afecte en la escuela. Esto no es sano y, según lo que me cuentas, puedo notar su anhelo de conocer a su padre. Tú misma le dijiste que tenía un padre. Lo mejor que puedes hacer es presentárselo.

-Pero... ¿y si él la rechaza? -le comento mi mayor temor.

-¿Es una mala persona?

-No. -Niego porque es cierto. En mis recuerdos no hay nada negativo de él.

-Entonces tú y el padre de Liv pueden acordar un ambiente tranquilo la primera vez. Olivia no necesita estar pegada a su padre, no ahora. Ella necesita saber quién es la persona que representa el papel de padre para sus compañeras. Ella quiere saber quién es su papá, es así de simple, y si tú le puedes dar esa información, más un encuentro personal, será mucho mejor para ella -termina mi amiga y yo me quedo en silencio.

No puedo creerlo... ¿Por qué tuvo que llegar tan pronto este día?

-¿Tengo que viajar hasta la capital para hacer sentir mejor a mi hija? -pregunto después de un rato.

-Larissa, esa respuesta solo tú la conoces. Si quieres ir a buscar directamente al padre, hazlo. Si quieres, solo muéstrale una foto de él a Liv e inventa una excusa. Lo importante aquí es que tu pequeña no siga viviendo en una oscuridad solo porque tienes miedo o no sabes qué decirle. Lo que sientas o no, ya no es importante; ahora importa ella y que pueda seguir disfrutando de su niñez lo más normal posible.

Ni siquiera soy capaz de decir algo.

-¿Por qué hablas con tanta seguridad sobre esto, Mackenna? -me atrevo a preguntar y ella me sorprende soltando un largo suspiro.

-Después de un divorcio y tres hijos, tuve que aprender que, sin importar qué tan hijo de puta era él, seguía siendo el padre de mis hijos y tenía derecho a convivir con ellos.

Y después de esas palabras supe que mi vida entraría en caos de nuevo.

[...]

-Señorita Myers, tenga presente que solo estoy aceptando esta solicitud por su gran desempeño y porque sé que podrá manejar los pendientes de manera virtual. -El señor Brown, mi jefe, mira mi solicitud con rostro impasible.

Él era un bloque de hielo, una pared triple de concreto duro que no se podía derribar ni con una bola de demolición. Sin embargo, eso no significaba que fuera una mala persona.

-Le aseguro que si no fuera una emergencia no le estaría pidiendo esta solicitud. -recalco con voz segura, pero con mis manos sudando y temblando sin control. No podía permitirme ser despedida; este trabajo era lo único que tenía.

-Lo sé, has sido de mis mejores trabajadoras. Incluso trabajaste de más estando embarazada; sé quién eres y lo que eres capaz de lograr. -Suspira y me mira a través de sus enormes lentes-. Solo te daré el permiso por tres meses; creo que será tiempo suficiente para que resuelvas todo y regreses. Sabes que sin ti, el departamento de recepción enloquece.

Cuando veo su mano moviéndose al compás de la hoja, estampando su firma con precisión sobre mi permiso, sonrío tranquila y nerviosa. Me parecía increíble que hubiera aceptado algo así.

-Gracias, señor Brown. -Agradezco con una pequeña sonrisa en el rostro-. Le prometo que, incluso estando en la capital, estaré al pendiente de mis obligaciones y entregaré cada uno de mis informes a tiempo.

Aún no puedo creer lo que estoy haciendo. Incluso puede que esta sea la peor decisión que haya tomado en mi vida, pero necesito saber y aclarar algunas cosas. Dependiendo de lo que pase, sabré qué decirle exactamente a Liv.

Mackenna tiene razón; su felicidad es lo más importante para mí y mi misión en esta vida es hacer todo lo posible para hacerla feliz. Mi pequeña tiene que volver a sonreír, volver a ser ella misma. Y creo que un cambio de ambiente nos vendría bien a ambas... aunque eso signifique volver al infierno que me hizo inmensamente feliz, pero que también me llevó a los límites más profundos de la tristeza.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022