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El Alfa Supremo

El Alfa Supremo

Autor: : Brisd_M
Género: Hombre Lobo
"El Alfa Supremo" te sumerge en un mundo mítico donde los dioses egipcios son los arquitectos de la realidad. En el centro de esta saga épica se encuentra Mat, un dios lobo desafiante, creado por Ma'at, la diosa de la justicia divina. A pesar de haber cumplido con honor su papel como Alfa Supremo, guardián de la paz y protector de lo sobrenatural, su deseo de permanecer en la tierra desafía el orden divino. El poderoso Ra, el dios sol que una vez gobernó como el primer faraón de Egipto, impone un castigo que pone a prueba la resistencia y la lealtad de Mat. Debe vivir el ciclo de vida y muerte de los lobos, sin su divinidad, hasta que su manada lo reclame nuevamente como su Alfa Supremo. Sin embargo, si su humano elige otra alma lobuna, Mat será borrado de la existencia para siempre. Ante tal destino, Mat acepta valientemente el desafío, embarcándose en un viaje épico lleno de pruebas y tribulaciones. ¿Logrará superar las adversidades y reclamar su título, o será condenado al olvido eterno? "El Alfa Supremo" es una historia apasionante y llena de suspense poderes, viajes en el tiempo, mitología, dioses y que explora temas de lealtad, sacrificio y la fina línea entre la vida y la muerte. Cada página te mantendrá al borde del asiento, ansiando descubrir el destino de Mat.

Capítulo 1 EL LOBO DEL ALFA SUPREMO.

Un agudo dolor en su pata delantera le arrancó de los brazos del sueño. El Alfa Supremo, Mat, abrió los ojos, sus iris rojos brillando en la oscuridad. La sensación de frío que le envolvía era tan intensa que parecía masticable. Se encontró dentro de un cuerpo pequeño y vulnerable, el de un cachorro de lobo que estaba siendo acosado por otros cachorros más grandes.

La lluvia caía en cascada sobre ellos, convirtiendo la selva circundante en un caos de sonidos y movimientos borrosos. Estaban luchando por el refugio de una pequeña cueva, un lugar para resguardarse del diluvio que azotaba el bosque.

El cachorro que lo tenía agarrado por una pata gruñía amenazante, los pelos de su lomo erizados como púas amenazadoras. Pero a pesar de su tamaño, el miedo se reflejaba en sus ojos cuando se encontraron con los de Mat. Con sus ojos rojos ardientes, se enfrenta al cachorro que lo tiene agarrado de la pata, gruñendo amenazante mientras sus pelos se erizan en señal de desafío. El cachorro, aterrorizado, finalmente lo suelta.

Cojeando de dolor, Mat se arrastra bajo la protección de un gran tronco que apenas lo resguarda de la inclemencia del clima. Lame su pata adolorida, sintiendo la frustración y la confusión inundar su mente. ¿Cómo es posible que el poderoso Alfa Supremo se haya convertido en un débil cachorro indefenso?

Mat era el Alfa Supremo de los lobos, el líder indiscutible de su especie. Pero la última imagen grabada en su memoria era la gran sala de los dioses, parado frente al poderoso Ra. Había sido juzgado por no revelar cómo había convertido a su humano, Jacking, en su sangre. Y por su deseo de regresar a ser el alma de lobo que siempre había sido del Alfa Supremo Jacking-Horus.

Pero, ¿por qué estaba allí? ¿Por qué estaba en el cuerpo de un cachorro, rodeado de lobos desconocidos y bajo la furia de una tormenta? Las respuestas a estas preguntas se perdían en la bruma de su mente confundida. Cierra los ojos y rememora todo lo acontecido en las últimas horas:

El majestuoso salón de la justicia rebosaba de deidades, convocadas para presenciar un evento de gran envergadura. Hacía siglos que un dios no había transgredido las reglas de tal manera. La infractora era precisamente Ma'at, la gran diosa de la justicia y una de las hijas favoritas del poderoso Ra, junto con las diosas Bastet, Hathor, Sejmet y la diosa del caos, Isfet. Esta última había sido condenada a desaparecer por siempre. Las otras tres, sancionadas a permanecer alejadas de la tierra durante milenios y a cumplir arduas tareas.

Por último, quedaba el dios creado por la diosa de la justicia Ma'at, el Alfa Supremo de los lobos, Mat. Condenado a vivir por mil años como un alma de lobo, precisamente en el humano Horus-Jacking. Heredero de los grandes poderes del hijo de los poderosos dioses Isis y Osiris. "El gran Horus"

- ¿Mat, estás seguro de que no quieres volver a ser parte de la diosa de la justicia Ma'at? - inquirió el poderoso Ra personalmente.

- Sí, estoy seguro, poderoso Ra. Deseo seguir siendo el lobo del Alfa Supremo Horus.

- ¿Estás menospreciando a mi hija por un simple humano? -preguntó furioso el gran Dios Ra.

- No menosprecio a nadie, poderoso Ra -respondió Mat respetuosamente. - La diosa de la justicia Ma'at me creó. No era su intención que yo volviera a ser parte de ella, si no me hubiera hecho a su imagen y semejanza. Pero me hizo hombre.

- ¿No preferirías seguir siendo un poderoso dios? -Insistió Ra. -Podría permitirte ser el hijo de Ma'at, mi nieto predilecto.

- Te agradezco mucho, poderoso Ra, pero no -se mantuvo firme el Dios Mat, en su propósito de regresar. -Quiero regresar con mi Luna, vivir con mi humano, con mis cachorros, con mi manada.

Ra bufó furioso desde su trono. Todos los dioses observaban el juicio del dios Mat. La diosa Yat, (Luna), se adelantó, inclinándose ante el gran Ra, quien le concedió permiso para hablar.

- ¡Oh poderoso Ra, permite que el Dios creado Mat, siga siendo uno de mis hijos! Él ha realizado junto al humano Horus, un excelente trabajo como Alfa Supremo de los Lobos.

- Yat, sé que te encanta proteger a tus lobos, pero este no es un lobo nacido, es un dios convertido en lobo como castigo. ¡Debe volver a ser un dios! - exclamó Ra enfurecido.

- Padre, por favor - interrumpió Ma'at, la diosa de la justicia, su voz resonando con autoridad a pesar de su aparente vulnerabilidad -. Mat tiene razón en lo que dice. Nunca fue mi intención que volviera a ser parte de mí. Lo creé con un propósito específico: ser un ser independiente, un espíritu libre que habitara eternamente en la tierra.

Sus ojos se encontraron con los de Ra, brillando con una intensidad que desafiaba su posición.

- ¿Qué quieres decir con eso? - preguntó el gran Ra, su voz retumbando en el vasto salón.

Ma'at tomó una respiración profunda, preparándose para revelar su verdad.

- Quise que Mat habitara siempre la tierra para poder tener un vínculo con ese mundo, para poder visitarlo de vez en cuando sin que nadie lo supiera. Sé que como diosa de la justicia, mi deber era mantener la imparcialidad y no interferir con el mundo terrenal de esa manera.

Las palabras colgaron en el aire, una confesión que desafiaba las reglas divinas.

- Pero lo hice - continuó Ma'at, su voz apenas más que un susurro -. Y no me arrepiento. Mat es mi creación, mi vínculo con la tierra. A través de él, pude experimentar la vida en ese mundo, pude sentir su dolor y alegría, pude entender mejor a las criaturas que habitamos. Pero reconozco que he roto nuestras normas y estoy dispuesta a aceptar cualquier castigo que decidas imponerme.

Ra, los mira a todos molesto. No quiere, que un dios viva entre los humanos como lobo. Se había hecho la ilusión, de adoptarlo como su nieto, enseñarle todo lo que sabe. Mira como la diosa Isis se adelanta, también pidiendo permiso para hablar, se lo concede.

- Poderoso Ra, creo que Mat, se ha ganado el derecho de decidir que es lo que quiere hacer en adelante. Se ha portado dignamente durante un milenio, trajo la paz a todos los lobos del mundo. Hizo tratados, con las demás especies de seres sobrenaturales. Ha hecho un trabajo admirable, digno de su creadora.

Ra la mira y se queda en silencio. Es verdad, que el dios creado Mat, hizo un excelente trabajo como su propia hija diosa de la justicia universal Ma'at. Mira, a los demás dioses buscando su opinión. Un silencio se hace, y una sombra se hace presente. Todos, saben que se trata de Amón, el invisible.

- Poderoso Ra, nosotros los dioses tenemos el poder de creación. Tu hija ha incumplido las leyes de la creación, dando paso a un nuevo ser y un nuevo dios. El cual, tiene el derecho de decidir por sí mismo que vida quiere llevar. ¡He dicho!

Y desaparece, de la misma forma que apareció. A Ra, le está pareciendo que no va a poder obligar a Mat a quedarse. Mira a Thot que se adelanta, el dios de la palabra divina.

- Poderoso Ra, Amón el invisible, dios de la creación ha hablado. Mat, a partir del momento que fue creado diferente a la diosa Ma'at, la cual le otorgó poderes de dios, existió como un ser independiente de su creadora.

- ¿Qué quieres decir con eso Thot? - Lo interroga molesto Ra, había pensado que él lo iba a apoyar.

- Muy simple, Mat es un dios creado con esencia de dios. Y desde ese momento que existió, fue un dios en pleno poder. En estos momentos, debemos centrarnos en lo que Mat como dios hizo mal, y el castigo que debe recibir por ello.

- Muy bien, hagamos eso que dices Thot. Presenta entonces, todo lo malo o bueno que ha hecho el dios Mat.

- Pues el dios creado Mat, vivió como el alma de lobo del humano Horus. Durante ese tiempo, mantuvo una actitud y desempeño envidiables. Unió, las manadas en desacuerdos del mundo. Castigó, a quienes debía ser castigado. Hizo, tratado con otras especies. Permitió la unión entre especies indistintamente. Fue magnánimo. No abusó de su poder como Dios.

- Muy bien, veo que se comportó como un digno heredero de su creadora la diosa de la justicia Ma'at. -aceptó el poderoso Ra, sintiendo aún más el deseo de que Mat se quedara junto a él en el cielo, como su legítimo nieto.

-Si gran Ra, pero hizo algo, que hasta ahora no había hecho ningún dios, y no sé si debe recibir un castigo por ello o un elogio -prosiguió hablando Thot

-¿A qué te refieres?

- Mat transfirió sus genes de dios, al humano Horus.

- No entiendo Thot, explícate mejor.

- El Dios Mat, en un acto sin precedentes, ha conferido su divinidad a su humano escogido. De esta manera, su humano, aunque no alberga un lobo interior, posee la capacidad de asumir el manto del Alfa Supremo, con todos los poderes inherentes a tal título y los del propio dios Mat. Este hecho, en mi opinión, no es solo un logro, sino una proeza extraordinaria, una hazaña de magnitud divina. En algún punto de nuestras eternas existencias, todos nosotros, los dioses, hemos contemplado tal posibilidad, hemos anhelado tal prodigio de transmutación. Sin embargo, son muy pocos los que han logrado trascender la barrera entre lo divino y lo terrenal de tal manera. Mat, en su sabiduría y poder, ha logrado lo que a muchos se nos ha negado. Es un acto que merece no solo nuestro reconocimiento, sino también nuestra admiración.

Un susurro se levantó entre los dioses, sus ojos ahora fijos en Mat con una mezcla de asombro y curiosidad. La revelación de su hazaña había despertado un interés palpable en la sala.

- Mat, ¿podrías iluminarnos sobre cómo lograste tal proeza? - inquirió Thot, su voz cargada de intriga.

Mat lo miró, su rostro sereno ocultando las tormentas internas. No podía, no quería revelar su secreto. Hacerlo sería exponer a Jacking a un peligro innecesario, a la amenaza de un dios con intenciones nefastas que podría deshacer lo que él había hecho. No permitiría que su humano, y mucho menos su Luna, corrieran tal riesgo. Si alguien intentaba tal cosa, estaría arriesgando la esencia misma de su ser.

- ¿Mat, acaso no tienes intención de responder? - insistió Thot.

El silencio se apoderó del salón, todos los ojos estaban puestos en Mat, esperando su respuesta. Pero Mat permaneció en silencio, su rostro imperturbable, sus ojos brillando con un misterio insondable.

Capítulo 2 PRIMERA VIDA

La mirada de todos los dioses se posa sobre Mat, el dios creado, cargada de expectación. El secreto que guarda es algo que todos ansían descubrir. Sobre todo Thot, el dios de la sabiduría, que no puede comprender cómo un ser como Mat, un dios no nacido, ha podido realizar tal proeza que solo el gran creador Ra es capaz de hacer.

La sala está llena de un silencio expectante, cada uno de los dioses esperando que Mat revele su misterio. Pero Mat permanece en silencio, su rostro imperturbable bajo la intensa mirada de los dioses. Su silencio solo sirve para aumentar el misterio, haciendo que la curiosidad de los dioses crezca aún más.

Thot, en particular, parece tener dificultades para aceptar lo que ha ocurrido. Como dios de la sabiduría, siempre ha creído que todo tiene una explicación lógica. Pero lo que Mat ha hecho parece desafiar todas las leyes y reglas que él conoce.

Y mientras el misterio se profundiza, una pregunta persiste en la mente de todos: ¿Cómo pudo Mat, un dios no nacido, realizar una proeza que solo Ra, el gran creador, es capaz de hacer?

- Imposible es para mí responder a tal pregunta, poderoso Ra- declara Mat.

- ¿Por qué? Solo necesitas explicar cómo lo hiciste -insiste algo agraviado Thot.

- Lo cierto es, gran Ra, que no sé cómo ocurrió -sigue el dios creado Mat esquivando responder.

- ¿A qué te refieres con eso? -pregunta ahora el propio Ra.

- Simplemente... aconteció.

- Mat, necesito más detalles.

- Durante la lucha con Isfet, mi Luna, poseída por la diosa Isis, la tenía sujeta por el cuello. Yo, en la forma del Alfa Supremo junto a mi humano, buscaba evitar que cometiera un crimen. De alguna manera, emergí del cuerpo del Alfa Supremo en forma de lobo, dejando en él todos mis poderes.

- ¿Hiciste eso? - interroga Ra, notando el murmullo creciente entre los dioses.

- Así es, gran Ra. Luego, cuando yo mismo estaba a punto de cometer un error bajo mi ceguera, Isis abandonó el cuerpo de mi Luna y vino a persuadirme para que no lo hiciera. Ascendí con ella e Isfet en mi forma de dios Mat, dejando a mi humano abajo con todos mis poderes. - Mat culmina su relato, dirigiendo su mirada hacia Isis, quien se adelanta y realiza una reverencia solicitando la palabra.

- ¿Qué tienes que decir, Isis?

- Solo corroborar y dar fe de lo que Mat ha dicho. Yo misma presencié cómo sucedió. Creo que alguien muy poderoso debió haber intervenido, no Mat - un silencio se apodera de la sala mientras Ra aparta su mirada de Mat para recorrer a todos los dioses presentes. Comienza a sospechar que es verdad; solo un dios de gran poder podría haber hecho tal cosa. Thot se adelanta.

- Ra, no es que dude de la palabra de Isis. Pero tengo entendido que eso solo puede suceder si el dios permite que lo hagan - Ra vuelve a dirigir su mirada a Mat.

- Mat, ¿alguien se acercó a ti ofreciéndote ayuda?

La mirada de Ra se desplaza lentamente por la sala, estudiando cada rostro, cada expresión. Los dioses se miran entre sí, intercambiando miradas de sospecha y desconcierto. El aire en el gran salón se tensa, llenándose de una atmósfera de inquietud y desconfianza.

¿Quién entre ellos podría haber hecho tal cosa? ¿Quién poseía el poder y la audacia para realizar tal hazaña? ¿Y por qué? Las preguntas se multiplican, pero las respuestas parecen esquivas e insuficientes.

La tensión en la sala se hace casi palpable, como una cuerda tensada al límite, lista para romperse en cualquier momento. Los dioses, normalmente tan seguros y confiados, parecen incómodos y desconcertados, su inmortalidad no los protege de la incertidumbre y la sospecha.

Los murmullos llenan el aire, cada dios especulando en voz baja, tejiendo teorías y suposiciones. Pero a pesar de toda su sabiduría y conocimiento, no pueden llegar a una conclusión definitiva. El misterio que envuelve a Mat permanece intacto, su secreto aún sin descubrir.

La desconfianza crece con cada minuto que pasa, alimentada por la falta de respuestas. Los dioses comienzan a preguntarse si alguno de ellos podría ser responsable, si alguno de ellos podría haber traicionado su confianza.

Y en medio de todo esto, Ra permanece en silencio, su mirada intensa y pensativa. Sabe que debe llegar al fondo de este misterio, que debe descubrir la verdad. Pero por ahora, solo puede esperar y observar, mientras la tensión en el gran salón sigue creciendo.

Ra se quedó en silencio antes de ponerse de pie lentamente. Caminó con calma hacia dónde Mat estaba arrodillado y, sin previo aviso, le lanzó un rayo poderoso a la frente. Una nube de niebla se abrió delante de ellos y todas las memorias de Mat comenzaron a ser expuestas. Sin embargo, no vieron nada, ni a nadie que se acercara a Mat, solo a Isis. Ra volvió a su trono.

- Muy bien, Mat -dijo Ra-, veo que dices la verdad. Pero te pregunto una vez más, ¿no deseas quedarte aquí?

Mat, desconcertado por cómo pudo resistir el rayo de la verdad de Ra, miró a Isis. La diosa le sonrió levemente. También vio a la diosa Yat y a la diosa Ma'at. No sabía cómo lo habían logrado, pero entre las tres habían impedido que se revelara su secreto.

- Mi respuesta sigue siendo la misma, poderoso Ra -respondió Mat.

Ra asintió.

- Entonces deberás pasar por el ciclo de la vida, hasta que los lobos te reconozcan como su Alfa Supremo. Hasta que eso ocurra, no podrás regresar aquí. Deberás vivir el ciclo de vida y muerte de los lobos. Tu humano tendrá el derecho a decidir si quiere otra alma lobuna. Si acepta otra mitad, tú desaparecerás para siempre. ¿Estás seguro de que aún quieres hacer esto? -preguntó Ra nuevamente.

- Sí, estoy seguro, poderoso Ra -afirmó Mat.

Ra lo miró fijamente.

- ¿Tienes tanta fe en que tu humano te esperará una eternidad?

Mat asintió resueltamente.

- Sí, poderoso Ra. Horus me esperará eternamente, al igual que mi Luna -respondió.

Ra lo miró con incredulidad, no creía que un simple humano hiciera tal cosa. Luego se giró hacia Yat.

- Yat, ¿qué opinas de todo esto? - pregunta Ra, dirigiendo su mirada hacia la diosa.

Yat se mantiene en silencio por un momento antes de responder. Su rostro es una máscara de serenidad, pero sus ojos revelan una chispa de inquietud.

- Creo que Mat está diciendo la verdad, poderoso Ra. Su fe en su humano es fuerte y no hay duda en su corazón. Pero también creo que está tomando una decisión muy arriesgada. La vida de un lobo es dura y llena de desafíos, y no hay garantía de que su humano lo espere una eternidad - dice Yat, su voz llena de una sabiduría tranquila.

Ra asiente lentamente, considerando las palabras de Yat. Luego vuelve a mirar a Mat, sus ojos llenos de una mezcla de respeto y preocupación.

- Mat, tu decisión es valiente y admirable. Pero también es peligrosa. Estás arriesgando todo por la posibilidad de que tu humano te espere. Espero que tu fe en él esté bien fundada - dice Ra, su voz grave y llena de autoridad.

Mat asiente, su rostro decidido y lleno de determinación.

- Lo sé, poderoso Ra. Pero estoy dispuesto a correr ese riesgo. Mi fe en Horus es inquebrantable - responde Mat, su voz llena de convicción.

Ra asiente una vez más, aceptando la decisión de Mat. Luego se levanta de su trono, su figura imponente llenando el salón.

- Muy bien, Mat. Que así sea. Que los dioses te acompañen en tu viaje - declara Ra, su voz resonando en el gran salón. - Yat, cada vez que el humano te pida que le regreses a Mat, deberás ofrecerle otra mitad de lobo. Y si el humano la acepta, deberás otorgársela. Es una orden.

- Sí, poderoso Ra-. Responde Yat inclinándose.

- Ningún dios, tiene permiso para ayudar a Mat, en todos los años que realice el ciclo de la vida y muerte. Si alguien incumple, será castigado de la misma manera-. Sentencia Ra molesto, por no haber podido convencer a Mat, de que se quede.

-Poderoso Ra- se adelanta Thot-, ¿deberé borrar todas sus memorias? ¿Tendrá los poderes su humano?

- Permiso poderoso Ra- se adelanta el dios Sobek - mi descendiente, es el Beta del Alfa Supremo, no permitiré que corra peligro. Por eso pido que el humano siga con sus poderes.

- Está bien Sobek, es cierto que el Alfa Supremo, ha hecho un gran trabajo. No se puede quedar desvalido, se quedará con los poderes que le otorgó Mat, pero irán desapareciendo con el transcurrir del tiempo, hasta volverse un humano común. Sus hijos no heredarán la esencia lobuna hasta que Mat regrese, si lo hace algún día. Ningún dios deberá revelar a los lobos que si proclaman a Mat como Alfa Supremo, podrán hacerlo regresar. Si alguien se atreve a incumplir con eso, será castigado por mí directamente-. Dice en tono amenazante, levanta una mano y pasa una energía por todos los dioses-. Los he marcado, si alguien incumple, lo sabré yo mismo.

- Padre- se adelanta la diosa Ma'at-. Estoy de acuerdo que Mat cumpla ese castigo, pero me opongo a que le borren sus memorias y le quiten sus poderes.

- Yo también me opongo, poderoso Ra - se adelanta Yat.

- Creo poderoso Ra, que Mat debe mantener todos sus poderes, pero cada vez que renazca, tendrá que aprender a usarlos-. Se adelanta Isis.

Ra mira a todos los dioses, que están visiblemente de acuerdo con ello. Él también lo está, no quiere dejarlo tan desvalido.

- Muy bien Mat, mantendrás tus poderes de dios, pero no podrás emplearlos para crecer más rápido, y mucho menos para imponerte, lo harás para defenderte o defender a alguien que lo necesite. No podrás buscar a tu humano, aun cuando lo veas a tu lado, ni a tu familia. Debido a eso, tu humano podrá sentirte y tú a él. ¿Todavía quieres pasar por ello Mat?

- Sí, poderoso Ra, estoy decidido.

- Muy bien, a partir de este momento empieza tu castigo, si en algún momento te arrepientes, puedes pedir ser un dios-. Extiende su mano derecha hacia Mat, lo convierte en un espíritu de lobo común y lo desaparece. ¿A dónde lo habrá mandado Ra? ¿Cuál será la primera vida de Mat? Se preguntan todos.

Mat regresa a la realidad que lo rodea, al sentir cómo lo agarran por el cuello y sacude la cabeza. En ese instante, una loba majestuosa se acerca a él. Lo olfatea con curiosidad antes de tomarlo por el cuello y llevarlo a una cueva. Mientras gruñe ferozmente a los demás cachorros, Mat la reconoce como su madre loba.

La loba lo deposita junto a dos lobeznas pequeñas que comienzan a lamerlo con cariño. Sin embargo, Mat sigue confundido. Debería ser capaz de entenderlas, pero las palabras que pronuncian le resultan incomprensibles.

Decidido, se concentra en buscar en sus recuerdos el lenguaje lobuno. Mientras lo hace, se sumerge en un sueño intranquilo, su mente llena de preguntas sin respuesta. ¿Dónde estará? ¿Su humano y su luna estarán bien? ¿los podrá volver a ver en esta vida?

Capítulo 3 LOS VELKAN ROJOS

Finalmente amanece. Mat sale sigilosamente de la cueva junto a sus juguetonas hermanas, observando su alrededor. La manada no es grande, pero el Alfa es poderoso. Todos se transforman en humanos y es entonces cuando Mat se da cuenta de que está en una manada de cazadores. Maldice a Ra por hacerle pasar por esto.

Sin embargo, también comprende que ya puede entenderlos perfectamente y que su poder de curación funciona; su pata está sana. Lo que le confunde es por qué es un lobo y no un bebé humano.

- Oana, recoge a los cachorros y vamos -le grita el que parece ser el Alfa. Mat se da cuenta de que es el hijo del Alfa de la manada-. Dame a Ionut, el inútil, necesita endurecerse.

- Velkan, no te daré a Ionut. Es un cachorro, fue el último en nacer. Tienes que darle tiempo -responde Oana.

Mat, ahora conocido como Ionut, observa cómo los ojos de Velkan se tornan rojos. Se desprende de los brazos de su madre y corre hacia él. Ve cómo el mismo cachorro de la noche anterior intenta interponerse en su camino, pero arremete con todas sus fuerzas contra él y lo lanza lejos. Luego se sienta frente a su padre.

- Ja, ja, ja, ja... Ese es mi hijo. Bravo, Ionut. Ven, te llevaré conmigo. No debes temer a nadie. Eres mi hijo, el futuro Alfa de la manada de los Velkan Rojos. Hoy te enseñaré a rastrear vampiros, hijo -le dice Velkan mientras avanza con Ionut (Mat) en sus brazos hasta llegar a un sendero. Toda la manada los sigue, observándolos.

Luna Oana se acerca con las niñas. Junto a ella están el beta, su esposa y dos hijos que miran a Ionut con burla.

- Vamos, Ionut. Muéstrales a los demás que lo tienes en ti, que eres un Alfa dominante. Hoy tienes que demostrar que tu olfato es el mejor de todos. Encuentra el rastro del vampiro, hijo -lo incita Velkan, colocándolo en el suelo.

Ionut (Mat) ya ha localizado al vampiro hace tiempo, pero sabe que tiene que seguirle el juego a su padre. Comienza a olfatear alrededor y rápidamente señala a su padre el rastro de los vampiros.

- ¡No lo puedo creer, mi hijo lo ha descubierto en tiempo récord! ¡Vean, amigos, mi Ionut está creciendo! ¡Bravo, hijo, es correcto! Ahora, deberemos ir en la otra dirección. Aunque el Alfa Supremo hizo un tratado con ellos, todavía nos atacan -dice Velkan.

Al escuchar hablar de Jacking, Mat levanta sus orejas. Ojalá pudiera verlo, piensa, suspirando.

- Eso es verdad, mi Alfa. Maramures está por allá. El Alfa Costel, que es el Alfa de Alfas, nos invitó a la ceremonia de la boda de una hija suya. Aunque dicen que todos ellos, después de que los vampiros hicieron ese experimento con ellos, son mitad vampiros -comenta el beta Ilion.

- ¡Deja de decir esas cosas, Ilion! Nunca habíamos tenido tanta paz como ahora. Nos respetan como una raza más, y eso es gracias al Celta Bennu, de la manada La Maat Ra. Él ha demostrado que nosotros los cazadores somos una raza de lobos como todas las demás -reprende Velkan.

-Sí, mi Alfa, en eso tiene razón. ¿Podrá Ionut convertirse ya en bebé? -pregunta Ilion.

-No lo sé, desde que nació ha sido el más débil, pero hoy parece más fuerte. Vamos, hijo, transfórmate en humano -ordena Velkan.

Mat lo mira sin comprender. Según su entendimiento, los hombres lobos nacen como bebés humanos y luego se transforman en lobos. Pero ahora él es un lobo. Cierra los ojos, se concentra y se transforma en humano.

-¡Oana, Oana, mira! ¡Ionut se transformó en un niño! -grita Velkan emocionado, alzando a Mat sobre sus hombros.

Todos en la manada están asombrados con los progresos del pequeño. Excepto uno de los cachorros, el que le mordió la pata la noche anterior. Es fuerte y el Alfa siempre lo elogia por ello.

Avanzan tranquilamente entre la espesa vegetación. Mat comienza a sentir que los siguen. Da un salto, bajando del cuello de su padre y se transforma en lobo. Gira hacia la retaguardia gruñendo, con los ojos rojos y todo su pelaje erizado.

-¿Qué tienes, Ionut? ¿Qué pasa, hijo? -pregunta Velkan, sorprendido por la actitud del cachorro. Pero cuando todos giran en dirección de donde Mat gruñe, su olfato les advierte del peligro.

-¡Vampiros demonios, papá, nos persiguen! -avisa Mat, sin dejar de gruñir.

-¡Oana, corre con los cachorros, adelántate! No falta mucho para llegar, pide ayuda a Costel, nosotros los retrasaremos -ordena Velkan mientras toma a Mat y se lo lanza a su esposa. Ella lo recibe en el aire y echa a correr. Pero Mat se desprende de su agarre y corre junto a su padre, que no se da cuenta y ya ha empezado a luchar con un demonio vampiro.

-¡Ionut, Ionut! -lo llama la Luna Oana. Pero al ver que él no le hace caso, sigue corriendo. Su responsabilidad es seguir la orden de su Alfa y poner a salvo a la manada. Le da una última mirada a su pequeño hijo y se aleja con el corazón oprimido.

Velkan se convierte en lobo, al igual que todos los demás. Mat corre al lado de su padre a gran velocidad. Un vampiro lo atrapa por el cuello riéndose.

-Ja, ja, ja... Miren lo que tenemos aquí, el cachorro del Alfa -grita el que lo sostiene por el cuello, mostrándolo a todos triunfante.

Mat ve cómo hieren a Velkan, que quiere venir en su ayuda, pero un demonio vampiro se lo impide.

-¡Ionut, hijo! ¡Todos, salven a mi hijo! -ordena el Alfa Velkan en un agudo grito, mientras es mordido por un vampiro.

La furia se apodera de Mat, quien se concentra en buscar su poder interior. Lo siente fuerte, tan fuerte que electrocuta al vampiro que lo sujeta y lanza un rayo potente que pulveriza al vampiro que está hiriendo a Velkan. Todos se detienen en la lucha, mirando a Mat, que se gira hacia los enemigos con los ojos rojos. Todo su cuerpo está erizado y desprende electricidad.

Una franja dorada aparece desde su cabeza hasta su cola. Camina amenazante, lanzando rayos contra los demonios vampiros, que se quedan estupefactos al ver a ese pequeño lobo con tanto poder. Los miembros de su manada tampoco entienden lo que está sucediendo, pero rápidamente reaccionan y comienzan a matar a los vampiros, que empiezan a desaparecer.

Todos miran asombrados a Ionut, quien se acerca a su padre y le pasa la lengua por las heridas, que poco a poco comienzan a sanar. -¡Mi Alfa, su hijo es muy poderoso! Algo debe haberle pasado anoche durante la lluvia. Tiene poderes que solo los de la gran manada La Maat Ra poseen -exclama el beta Ilion, verdaderamente asombrado. Hasta el día anterior, Ionut era un cachorro débil.

-Ilion -responde Velkan, levantándose y cargando a Mat- te he venido diciendo que, según el Celta Bennu, nuestros ancestros poseían grandes poderes, pero los fueron olvidando por dedicarnos solo a la caza. Al parecer, la diosa Luna quiere recordárnoslos a través de mi hijo.

-Sí, mi Alfa, debe ser eso -acepta Ilion.

-Pero hijo -dice Velkan dirigiéndose a Mat- jamás vuelvas a desobedecerme. Soy, además de tu padre, tu Alfa. Tu prioridad siempre será proteger a tu madre y hermanas por encima de mí. Te dejaré pasar esta vez, pero la próxima te castigaré.

-Disculpa, papá -responde Mat, bajando la cabeza. Pero puede observar que su padre lo mira con mucho orgullo.

Luego todos salen a correr hasta alcanzar al grueso de la manada, que ya está en los límites de la manada Satu Mare.

-¡Oana! ¿Están todos bien? -pregunta Velkan.

-¡Velkan! ¡Oh por Dios, Ionut, hijo! ¡Nunca más hagas algo como eso! -exclama Oana y toma a Mat de los brazos del Alfa, lo abraza y besa.

-¡Oana, deja de hacer eso! ¡Dámelo! Él es un lobo poderoso, nos acaba de salvar a todos. No dejaré que lo conviertas en un debilucho con tantos mimos. ¡Vamos, Ionut! -la reprende Velkan, le quita a Mat de los brazos y camina al encuentro del Alfa Costel, con Mat en sus brazos convertido en lobo.

Al llegar, son recibidos con grandes honores. Velkan es invitado a la casa del Alfa Costel y él lleva a Mat con él. Mat se asombra al reconocer a todos los presentes.

-Bienvenidos, amigos -saluda Costel, adelantándose para abrazar a Velkan- Me informaron que tuvieron un percance con los vampiros demonios.

-Sí, pero mi hijo tiene grandes poderes -responde Velkan, mostrando a Mat con mucho orgullo.

-¿En serio? ¿Tan pequeño? -se asombra y pregunta el Alfa Costel mientras le pasa la mano por la cabeza a Mat, que ronronea feliz.

-Con su permiso, mi Alfa -interrumpe una mujer- los de la manada La Maat Ra acaban de llegar. Los Alfas Supremos están aquí.

-¿El Alfa Supremo llegó? -pregunta Velkan, sorprendido por la noticia. La llegada de los Alfas Supremos es un evento de gran importancia, que sin duda cambiará el curso de los acontecimientos.

Al escuchar las palabras "El Alfa Supremo llegó", Mat siente una oleada de emoción que le recorre todo el cuerpo. Su corazón late con fuerza en su pecho, como si quisiera escapar. El aire parece escaparse de sus pulmones y tiene que hacer un esfuerzo para recordar cómo respirar.

Una mezcla de asombro y alegría lo inunda, tan fuerte que casi puede saborearla. Es una sensación dulce, como la miel, pero también un poco amarga, como la piel de una naranja. Es una emoción tan intensa que le hace temblar las patas y le pone la piel de gallina.

Pero también hay un toque de nerviosismo en su alegría. Un cosquilleo en el estómago, como mariposas revoloteando. Es la emoción de lo desconocido, de lo que está por venir. Es la emoción de la anticipación. ¿Lo reconocerán?

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