Advertencia de inicio.
CONTENIDO +18.
Esta historia contiene material vulgar, ofensivo, explícito y para adultos.
No me hago responsable por las mentes traumadas o los malos entendidos.
Dicho esto, a leer.
Prólogo
Pov Sara
-¿Es normal empezar diciendo que tengo 18 años? Me llamo Sara Poezyn, soy alta con una tez blanca, cabello cenizo y ojos azul profundo; antes vivía en Texas, pero actualmente me mudé a este estado, California. Y como ya saben, vida en otro lado es sinónimo a vida nueva, instituto nuevo, nuevos amigos, locuras y todo lo demás, pero no, yo no soy así; soy más pacífica, estudiosa, no hago amigos nuevos porque siento que es una perdida de tiempo y dios me libre de todas las atrocidades de los locos adolescentes hoy en día. De cierta forma puedo llegar a decir que soy una vieja atrapada en el cuerpo de una joven, y sí, soy la típica nerd, pero me agrada serlo -suspiro -aunque todo en esta ciudad esté bien, hay algo que no me deja dormir, algo que sé que él oculta. Esos ojos, esa mirada, esas señales ese modo de hablar... Recuerdo mi última vez en el bosque y como olvidarla si de repente al frente mío había un lobo oscuro como la noche de tres metros con unos ojos amarillos que brillaban en la oscuridad y de la nada se fue y llegó él -rasco mi cabeza -quiero entender que pasa, pero cada vez que doy un paso cercano entiendo menos a lo que me enfrento.
Pov Wade
-Yo soy, Wade Dhall. Empresario y dueño de la empresa número uno en California. Me describo como: lindo, seductor, arrogante, millonario y desgraciadamente mujeriego, pero claro que todo eso tiene una explicación. No me importa pasar por encima de los demás para conseguir lo que quiero, pero tengo secretos y defectos que afectan a mi vida si ella es humana y no entendiera sobre mí; yo no soy para ella, aunque la diosa de la luna así lo destino. Mis deberes son grandes y ella me dará más, pero tengo la necesidad de mirarla, vigilarla, tenerla cerca, su olor, su mirada, simplemente todo me atrae y yo ya no sé que decidir.
¿Qué pasará entre nosotros?
...
Nota de autora: -
Buenas!!! Soy una escritora nueva por aquí, asique no sé cómo funciona mucho esto, pero ya me iré adaptando >///<
Les pido de todo corazón que le den una oportunidad a esta novela, y si en cierto capítulo no les gusta pueden dejar de leer y eso :3 pero, por favor, denle una oportunidad por fis! :(
Puede que se rían, se enojen y hasta lloren XD
Os quiero <3
SGLOUD
Capítulo uno
Pov Sara
Y aquí estoy.
A miles de kilómetros de Texas, sin amigos, sin muebles, sin mis cosas, la casa en la que estoy de pie está vacía, sin nada, solo las paredes de color chocolate oscuro que le dan un toque melancólico.
A pesar de ser una casa mansión se siente que debería ser usada por una familia numerosa no por dos personas que salieron del calvario que vivían.
Mi madre debe haber pedido algún préstamo porque los ahorros de su vida no sirven para semejante caserón, o algún conocido debió haberle dado algo a cambio de sus servicios. Observo mi alrededor sin entender ¿Por qué tan grande? ¿Por qué aquí en California?
Este será el comienzo de una nueva vida.
-Sara, llegaron los camiones, puedes desempacar tus cosas-me dedica una sonrisa forzada.
-Okey madre, desempacaré, -baja la cabeza y da un largo suspiro, paso por su lado, pero antes de que llegue a la puerta me retiene agarrándome el brazo derecho con cierta sutileza, miro la puerta con cautela antes de que diga algo.
-Sé que te preguntas ¿Por qué estás aquí? ¿Cómo conseguí esto? La respuesta es simple, corazón-me da vuelta y quedamos cara a cara-He conseguido esto gracias a un viejo amigo, él la estaba ofertando y como nosotras necesitábamos salir de aquel lugar y lo sabes-mete un mechón de cabello detrás de mi oreja-No nos podíamos quedar más ahí, por él, por tu padre-baja la mirada.
-¡Hey! verás que él aquí no nos encontrará-le doy una sonrisa tranquilizante y sus brazos se enrollan en mi cintura.
Vaya, eso no lo vi venir.
Empiezo a reír y la separo un poco de mí-Venga, bajemos las cosas-nos encaminamos al camión y bajamos cajas grandes, pequeñas y le pedimos ayuda a los camioneros para bajar los muebles pesados.
-Póngalo ahí-señala mamá en una esquina de la sala-Se verá perfecto, verdad, Sara-ruedo los ojos divertida, sonrío y asiento. Me recuesto de una pared y solo me queda observar como mamá les da el pago, rápidamente estos salen y desde adentro solo se escucha como se alejan lentamente por la carretera.
Mi estómago ruge y mi madre se percata de ello, sonríe-¿Qué tengo en la cara para que te burles de mí? -hablo seria, pero hasta yo en mi interior muero de risa por mi tono de voz.
-Ya que tu tienes hambre y yo tengo hambre, estrenaremos la cocina-da pequeños saltitos.
El fuerte de mamá siempre a estado en la cocina por lo que no me impresionaría si aquí se vuelve chef-Vamos mamá, pero antes, ¿puedes decirme donde está el equipo de sonido de esta inmensa mansión?
Rasca su cabeza -Se me olvido... Llamaré a Wade, espera aquí-señala el lugar.
-¿Dónde más Elizabeth? -niego divertida.
-No me tardo-sale disparada del lugar.
-Madre ¿te ayudo? -grito lo más fuerte que puedo y es cuando la escucho bajar hablando por su móvil-Sí... Oh, es que lo había olvidado... No, no te preocupes... Está bien, nos vemos luego... Adiós-una mirada juguetona se cruza por sus ojos y sonríe en gran manera.
-¿Desde cuándo te crees adolescente? -niego -ven, vayamos a la cocina, muero de hambre-recuerdo el nombre del tal susodicho y mi curiosidad comienza-Mamá ¿Quién es ese conocido tuyo, Wade? -cuestiono.
-Es el que me regaló esta hermosura de mansión-da una media vuelta y llegamos a la famosa cocina-Cierra la boca Sara, se te entrarán moscas-achico mis ojos.
A veces pienso en si de verdad es mi mamá, se parece más a una mejor amiga o hermana.
Ojos azules grandes, cuerpo perfecto, tanto que diría que tiene como veinticinco años cuando en realidad tiene cuarenta y seis, cabello chocolate claro y sus curvas. Me asiento en uno de los taburetes de la cocina, veo a Elizabeth conectar su móvil en un dispositivo al lado del botón de encendido y la cocina se llena de un ambiente claramente divertido.
-Oye madre ¿puedo ayudar? -me levanto, pero voltea y me mira seria.
-No, no puedes, la última vez que me ayudaste quemé la pasta por estar jugando, ahora si me disculpas no quiero echar a perder el almuerzo, y, por cierto, ponte algo bonito porque hoy viene Wade, cenará con nosotras-ruedo mis ojos. Como si me importara vestirme bien para un viejo verde forrado en dinero-Sé lo que estás pensando, pero no, no es viejo, es sexy y guapo y apuesto y...
-¿Será mi nuevo padre? -Pregunto divertida.
Niega-Es muy tipo "adolescente adulto grande", apenas tiene veinticuatro.
Muy nuevo, eh.
-Bueno, si tanto te interesa esa cena, iré a desempacar y vestirme como tal- asiente y sigue con el almuerzo.
Salgo de ahí y me aproximo a subir, camino hasta el fondo del pasillo y tiro de la manija para entrar en mi hermoso dormitorio.
Es azul oscuro, amplio, con un ligero toque de elegancia. Desgraciadamente solo tengo mis cajas y tengo que desempacar, no tengo cama, tampoco un armario o una peinadora; de nuestra antigua casucha solo pudimos sacar los muebles de la sala, cosas de cocina, cuadros, bueno en realidad casi todo, solo faltaron algunas cosas electrónicas y nuestras cosas grandes.
Teníamos que salir antes de que él llegara y la golpeara hasta cansarse porque no le fue bien en su trabajo, ya no lo toleraba más, quería asesinarlo y gracias a eso y a los innumerables golpes que recibió mi madre, planeamos una escapatoria con anterioridad y aquí estamos, lejos de él.
Olvidando todos los recuerdos negativos, busco entre las cajas algún vestido corto y lindo para la ocasión; si mi mamá dice que me arregle es por algo, aunque aún pienso que es un adulto con cara de viejo forrado en dinero. Busco y busco hasta que doy con uno negro con cinco dedos más arriba de la rodilla, no es tan sensual de arriba, pero tampoco tan anciana y en el centro lleva un hermoso cinturón.
Esto debería estar bien para mi madre.
Salgo de mi bellísimo cuarto y tras de mí cierro la puerta, pongo el vestido detrás de mi camisa, corro por el pasillo hasta las escaleras y bajo de dos en dos los escalones.
Aspiro fuerte y mi estómago ruge nuevamente ante tan delicioso aroma. Corro lo rápido que mis piernas me hacen correr y entro de golpe a la cocina haciendo que Elizabeth se asuste y lleve una mano a su corazón.
-Lo siento, Elizabeth-aspiro nuevamente -Eso huele delicioso y mi estómago está más pegado que las veces que teníamos que esperar a las doce un veinticuatro de diciembre-digo agitada y emocionada por comer algo.
-Sí, sabía que tenías hambre por el amor a dios, pero no tenías que entrar así, me asustaste pendejita-camina hacia a mí y toca mi nariz en una pequeña caricia con su dedo índice.
-Bueno Elizabeth, sirve la comida que tu hija tiene hambre-demando con voz autoritaria.
-Lo que usted diga, hija gruñona, aunque yo debería ser la que esté en esa posición y tú en esta-entorna sus ojos y camina hacia la alacena.
-Nada de eso, sabes que si lo hago todo sería un desastre-la señalo con mi dedo.
Coloca un plato de pasta frente a mí y empiezo a devorar mi comida. Ella me mira con nostalgia y preocupación, limpio mis manos con mi pantalón y tomo las suyas entre las mías, rápidamente cambia su aspecto y se hace a un lado para comer tranquila.
-Y Elizabeth, dígame como fue que conoció a ese tal Wade para darle las gracias por esto-señalo a mi alrededor.
-Pues, ya sabes-agacha la mirada y en acto seguido me vuelve a mirar.
O sea que mi mama y él ya...
No me lo imaginaré porque me dará asco -Servicio especial-digo y ella niega rotundamente.
-No pasó nada aquel día, no te confundas.
Como me duele que mi mamá estuviera en eso por ese puto que no tiene la dicha que se llame padre-Vale, pero por como me lo dices te importo, ¿no es cierto, Elizabeth?
Me observa fijamente -La verdad desde un principio no, ya te dije que ocurrió un improviso y luego de eso nos hicimos buenos amigos, todo cambió y ahora soy una amiga-mete un mechón rebelde detrás de su oreja-Ya me gusta otra persona-dejo caer el tenedor y creo que esta vez mi boca si está bien abierta.
¿Mi madre? ¿Enamorada?
Sonrío. Estoy emocionada por ella, que se quiera dar otra oportunidad es importante y me lo quiera compartir es más importante aún.
Me mira con cautela y miedo, achicó mis ojos y me levanto de la silla, llego a su lado y la abrazo -Eso es genial mamá-toca mi espalda y jala mi traje.
-¿Este es tu vestido cariño?
Asiento-¿Está bien para la cena?
-Es jodidamente perfecto. Ni tan puta ni tan santa.
¿Desde cuándo ella habla así?
-Elizabeth, esa palabra-achicó mis ojos.
-Y tú, niña muy madura para su edad, deja de decirme Elizabeth, soy tu mamá.
-Está bien madre, iré a prepararme-le doy un beso en la mejilla y camino hacia mi habitación, abro la puerta y me despojo de toda mi ropa, pongo el vestido dentro de un cuarto gigante y cierro la puerta.
¿Nunca les ha pasado que se sienten libres cuando se quitan toda la ropa?
Mis ojos viajan a través de las cajas y paran repentinamente en una colcha, sin pensarlo dos veces, la agarro, me envuelvo en ella y me tiro al suelo. Mis párpados comienzan a pesarme y cuando trato de levantarme mi cuerpo no responde, dejo de luchar y todo a mi alrededor se vuelve completamente nulo.
...
Despierto gracias a unos tacones resonando al lado de mi cara, me enrollo más a la colcha y me tapo hasta la cabeza, de un tirón siento como me la arrancan y me levanto de golpe haciendo que mi cabeza duela, trato que mis ojos se acostumbren a la luz y miro a mi madre justo a mi altura.
Frunzo las cejas -Mamá, déjame dormir-trato de jalarle la colcha y automáticamente mi cerebro hace un recorrido anterior.
¡Mierda!
Salgo corriendo hacia el baño-Madre ¿Cuánto falta para que tu amigo llegue? -grito desde el gigantesco baño a mi disposición.
-Dentro de quince minutos. Más te vale salir en diez o te la verás conmigo - escucho como cierra la puerta de un portazo y me achico en mi lugar.
Rápidamente me baño y salgo toda mojada, busco en una caja las toallas y me seco, las lanzo lejos de mi vista y cierro los ojos tratando de recordar en dónde dejé mi vestido.
¿Nunca antes sintieron que cuánto más rápido hacen las cosas, peor quedan o salen mal?
Bueno, esta es una de esas situaciones.
Con mi mente en juego recuerdo el armario vacío y encuentro mi traje inmediatamente, me coloco toda la ropa y busco el escaso maquillaje que tengo para ponerme un poco.
Algo me dice que hoy es uno de esos días entre buenos y malos.
Capítulo dos
-MAMÁ -me asomo por la puerta de la habitación.
-Ya voy. Estoy colocándome perfume-escucho su voz lejos y suspiro resignada.
Está lejos, muy lejos de mí.
Aunque viéndole el lado positivo, cuando ella tenga sus cosas privadas, no escucharé sus gritos cerca.
Oigo sus tacones resonar, observo atenta la puerta hasta que ella aparece dejándome verla con un vestido azul suelto hasta las rodillas y zapatos de tacones negros, su maquillaje es sutil y seductor y su cabello suelto que cae en ondas por sus hombros.
Ella si que está elegante.
-Pero mira que hermosa estás, Sara-se posiciona detrás mío, giro mi cabeza un poco y planta un beso sobre mi mejilla-Toda una dama. Mi bebe está creciendo.
-Mamá, ya he crecido ¿no? -niego en desaprobación.
Así son las madres.
-Bajemos que él no demora en llegar-toma mi mano y me jala con ella. Mi estómago gruñe y rápidamente me acuerdo de los espagueti de hace unas cuantas horas.
-Mamá.
-Dime cariño-me observa de reojo.
-¿Qué cocinaste? Es por curiosidad, no es que tenga hambre, bueno si, pero tu sabes como soy y pu...
Me interrumpe-Cenaremos estofado a base de patatas para ti, o como yo lo diría baeckeoffe- levanta la mano dramática y en un suave movimiento se asienta en el sofá, le copio su movimiento y tomo asiento.
Cada minuto que pasa se vuelve una eternidad para mí, nadie ha llegado, nadie ha tocado y mi poca conversación se ha vuelto algo desesperante para mi madre y no la culpo, si estuviera en su lugar ni yo misma me aguantaría.
-¿Mamá cuan...
-Cenaremos cuando él esté aquí, por algo lo invite, ¿no? además, tú me dijiste que le querías agradecer-y ahora me estoy arrepiento. Ruedo los ojos y cruzo mis brazos.
-Sí, pero se está demorando -mi voz se va apagando cuando escucho sonar el timbre de la casa, volteo a verla y tengo una rápida mirada ladina de ella diciéndome lo vez.
-Vamos, tengo que abrir y presentarte ante Wade-se levanta del sillón y se dirige hacia la gran puerta con diseños extravagantes.
Mi vista se va directo al vidrio que nos separa y desde ya puedo decir que es alto, me posiciono al lado de Elizabeth con cierta distancia y ella abre las dos puertas, rápidamente mis ojos conectan con los suyos en perfecta sincronía. Le quito la mirada y escaneo todo de él en menos de un minuto.
Ojos verdes profundo, cabello castaño claro, pómulos cuadrados, nariz perfilada, barba ligera que le da un toque sexy y encantador, viene con un traje negro y camisa blanca que lo hace resaltar sus músculos, corbata negra y unos zapatos del mismo color.
-Bienvenidos, ¿Cómo estás, Wade? no sabía que traías compañía, hubiese cocinado más -junto mis cejas y dirijo mi vista detrás de él.
El otro chico es bonito. Un poco más bajo, pero encantador, tiene ojos marrones, cabello castaño casi negro, nariz perfilada y por toda la cara tiene lunares.
¿Tendrá los mismos lunares por todo el cuerpo?
Este viene con un traje azul, su saco está arremangado en sus antebrazos, también tiene camisa blanca, una corbata azul con puntos negros y finalmente zapatos marrones.
Elizabeth pasa una mano por en frente de mi rostro y reacciono, sus ojos se achican levemente y rápido recompone su postura.
-Ella es Sara-mi madre me da un pequeño empujón hacia el señor imponente y bajo la mirada.
Extiendo mi brazo y siento como su mano toma la mía, una pequeña electricidad pasa por mi cuerpo y me estremezco -Un gusto Sara, soy Wade Dhall, pero eso ya lo debes saber debido a tu madre-¡Dios! Juro que me perdí cuando dijo: un gusto. Tiene una voz gruesa, ronca y sensual.
Dejo de mirarlo y aparto mi mano de la suya.
Señala al chico que está detrás-Este es Matías, mi mejor amigo-le tiendo la mano en saludo y es totalmente natural.
Pero, ¿por qué con él no?
-Un gusto, espero que nos llevemos bien-me dedica una sonrisa de paso y se coloca al frente de mi madre para saludarla-Elizabeth-ella le tiende la mano y sus mejillas adoptan un color rosado.
Le gusta.
Sonrío y niego-Que tal si vamos a comer-propongo al ver que estos dos se han quedado estáticos.
Recibo todas las miradas incluyendo la de él y por mi cara corre un intenso color rojo que no puedo detener. Elizabeth me fulmina con la mirada y abre la boca decidiendo romper el hielo.
-Mira Wade, te seré sincera, hoy acabamos de llegar y creo que lo que hice no va a alcanzar -Elizabeth baja la mirada-es que pensé que no traías compañía.
-No te preocupes. Salgamos a comer en las afueras, yo invito-ruedo los ojos.
Más demora para comer.
-Perfecto, Sara-alzo mis cejas-¿quieres ir o te quedas? -muerdo mis labios.
Si me quedo puedo comerme todo lo que ella hizo, si voy tendré que esperar. Definitivamente me quedo, la observo fijamente y me hace señas con la mirada de arriba a abajo.
¿Por qué la vida es tan injusta conmigo?
Suspiro-Sí, iré-juego con mis manos.
-Ya que ambos llegamos en nuestros autos, no vamos separados.
¿Espera qué? Volteo a verlo y en su rostro hay una linda sonrisa ladina. Mi corazón bombea fuerte y mis manos comienzan a sudar. Ojalá no proponga que me vaya con él, porque me dará un infarto.
Miro a mi madre con cara de preocupación y ella solo sonríe-Bien, yo voy con Matías.
Arpía, mala madre, no esperes que te lave la ropa, te espera un asilo, no esperes nada el día de la madre.
-Sara, ¿me acompañas? -me tiende su brazo izquierdo y con todo el miedo del mundo lo toco.
Este hombre me pone los pelos de punta.
-Bien, vámonos-sonríe para mí.
Agradezco que no me pida la mano, debo admitir que me sudan como no tienen idea.
Que asqueroso.
Caminamos detrás de los tortolos, Wade cierra al salir y su mano toma la mía en acto rápido y seguro. Giro mi cabeza en dirección a él, luce tan intimidante, posesivo, fuerte.
¿Podrá cargarme?*
Pues claro que puede cargarte.-
Mentiría si dijera que es feo.
Me dirige hacia una camioneta negra. Es todo un adonis y seguro cientos de mujeres lo quieren tener como yo lo tengo ahora. Se detiene frente al copiloto y me abre la puerta, miro de reojo y un Mercedes-Benz pasa justo a nuestro lado.
¿Tan rápido se han largado o estábamos caminando lento?
-Sube, por favor. Matías ya debe estar lejos-hago caso a mi acompañante y entro al auto. Rodea la tan grande camioneta y sube rápidamente.
-¿A dónde vamos? -digo sin vacilar. Es la primera cosa que se me ocurre.
-A uno de los mejores restaurante de aquí -introduce la llave y arranca.
Joder.
Aprieto mis piernas y coloco mis manos sobre estas. Estar aquí se siente como un jodido dios y hace mi cuerpo temblar. Abrocho mi cinturón y partimos de las preciosas calles de mi barrio, el silencio en el auto es abrumador, una tensión siento a cada momento y sus ojos no paran de escanearme.
-¿Cuánto falta para llegar? -decido romper el hielo.
-Un poco, pero si quieres manejo más rápido-me voltea a ver y de nuevo se concentra en la carretera.
-Prefiero la seguridad-digo-No es que la seguridad me guste mucho, pero quiero ser cautelosa, además no tengo de que hablar y estamos en un silencio totalmente incómodo.
Dioses ayúdenme, no me dejen morir con él.
-¿Qué te parece si te pregunto o saco temas? -asiento frenéticamente.
-¿Cómo creíste que era? por lo general todos piensan que soy un magnate cuarentón con dos hijos y una linda esposa, pero no, no es así.
Y vaya que no es así, es todo un sensual señor.
-Te seré sincera, yo pensaba que eras un viejo verde que tenía plata hasta para regalar-miro de reojo su expresión divertida.
-Y yo te hacía a ti más niña-achico mis ojos.
-¡Hey! estoy grandecita-golpeo su hombro.
-¡Auch! eso dolió- abro mi boca para reprochar, pero algo ilumina la parte interior del auto.
Las luces de la ciudad se realzan dentro de nosotros, es tan bonita, carteles y letreros iluminados por todas partes, jóvenes y adultos paseando y recorriendo las calles.
-Esto es... Simplemente es hermoso.
-Lo es, pero tengo otro punto de vista no muy lejos de aquí donde puedes ver la ciudad entera-giro hacia él y noto una mirada oscura de sus ojos-Si quieres un día te puedo llevar-dice con voz potente y autoritaria.
Asiento en respuesta. Él dobla un par de calles y justo en frente hay un deslumbrante lugar con mesas rojas afuera y blancas adentro, sus ventanales están medio polarizados y a un costado de aquella puerta tan delicada se sitúa el nombre La Antorcha.
Vaya nombre para que lugar.
-Sé que no es más lujoso que otros que puede ser que has visitado, pero es lo mejor aquí-señala el lugar.
-¿Qué? pero que dice Señor Wade, yo nunca he visitado semejantes restaurantes, este es el primero-muerdo mi labio.
Suspira-No me digas Señor Wade, me hace sentir viejo y no lo estoy-alza sus cejas.
-Vale, entonces, ¿Cómo le digo? -cuestiono.
-Solo Wade o ponme algún apodo si quieres-se encoge de hombros.
-Pues no estaría mal el de Ricky Ricón-sonrío.
Seguro no debe agradarle.
Sonríe de lado-Yo creí que me pondrías algo así como Grey -pasa una mano por su cabello.
-Estas muy lejos de serlo- hablo rápidamente entre dientes.
-Ya lo veremos -susurra.
¿Qué?
-¿Qué dijiste? -alzo mis cejas sorprendida.
-Nada-tira de la manigueta para abrir la puerta y en cuestión de segundos lo tengo abriendo la mía, tomo su mano tendida, él cierra la puerta detrás de mí y pone seguro al auto bien aparcado.
A lo lejos diviso el mercedes-Benz de Matías y sonrío irónica.
Vaya, que rápidos.
Me imagino que mi madre nos está esperando con una buena charla, ruedo los ojos. Llegamos a la entrada y la chica rubia de recepción le da una amplia sonrisa a Wade, directamente lo mira coqueta y sin vacilar. Suspiro, no es que me importe el viejo, solo que debería respetar ya que trae compañía.
-Señor Wade que gusto verlo ¿la misma mesa de siempre? -toma un mechón de cabello de su coleta alta a un lado.
-No, quiero la mesa vista a la ciudad en el balcón-su voz suena remotamente fría y potente.
La chica abre su boca y la vuelve a cerrar, me observa detrás de él y junta sus cejas-Claro, sígame señor Wade-sale de su pequeño cubículo y camina al frente con la cabeza gacha.
Dirijo mi vista a todo el refinado lugar de madera y todas y cada una de las decoraciones, creo que el nombre no le hace mención al lugar.
Llegamos a una puerta de cristal oscuro y subimos por el pequeño pasillo, los focos ahorradores y paredes color marfil le dan un aire antiguo y acogedor, cierta melodía clásica se escucha al subir cada vez más, llegamos al extremo de la puerta y nos detenemos.
-Señor Wade, desde aquí otro servicio lo atenderá- la pelirrubia resguarda la mirada en el suelo y desciende por el pasillo.
-Sara, entremos- tiende su mano y la tomo rápidamente. No es que quiera presumir, pero no quiero que me miren mal nuevamente.
Él abre la puerta y todos los comensales voltean a observarnos con una mirada expectante.
Ni que fuéramos una secta satánica.
Él mira a todos con aires de grandeza y podría decir que su tamaño aumento, la gente vuelve a comer con tranquilidad y dejo salir el aire de mis pulmones.
Ni siquiera sabía que contenía aires.
-Señor Wade, Natalia me informó que desea la mesa del balcón-una chica rellenita se posiciona en frente nuestro con una sonrisa.
-Sí, así es.
-Por favor, síganme-nos guía por el salón y en una esquina diviso a mi madre hablando muy animadamente con Matías.
Está enamorada-Wade ¿por qué no comeremos con Elizabeth y Matías? -susurro.
-Porque aquí todas las mesas son de dos personas-voltea a mirarme-esto es más personal e íntimo-señala la puerta en frente de nosotros. La chica saca un juego de llave de su delantal y en un minuto las puertas son abiertas de par en par.
Mi cuerpo no se mueve, mi respiración se agita y mi boca no puede cerrarse.
Esto es impresionante.
La vista a la ciudad, las farolas en un costado del ventanal, la mesa perfectamente colocada con un mantel blanco y sillas de madera grandes como para un rey y reina.
Dios, lo juro, quiero llorar.
...
Nota de autora:
Hola. Solo estoy por aquí para decir que este símbolo (*) y este símbolo (-) es cuando Sara habla con su mente y lo verán casi hasta el final de la novela al igual que otros que añadiré, ya que no puedo poner cursivas ni negritas.
Os Quiero <3
SGLOUD