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El CEO Y Las Dos Hermanas

El CEO Y Las Dos Hermanas

Autor: : mhgeraldinehernandez
Género: Romance
Un collar será la desgracia de Emma al ser acusada injustamente por la muerte de su mejor amigo. Tras una noche de copas se enamora a primera vista de Noah James, avergonzada por haberse entregado a él huye, regresando a su país junto a su familia. Creyó dejar a Noah y esa noche con un bonito recuerdo cuando inesperadamente él aparece como el nuevo director ejecutivo de la clínica St. James y descubre que es el hermano mayor de Bratt su mejor amigo. Lo que Emma ignora es que Noah además de ser empresario es un agente que investiga la muerte de su hermano menor y no descansará hasta encontrar a la culpable de su dolor. Tras cuatro años de ausencia Emma regresa para cobrar venganza por todo el daño que no solo le causó el hombre al que le entregó su corazón y su vida, si no también para dejar al descubierto a verdadero culpable y hacer pagar a quien asesinó a su mejor amigo.

Capítulo 1 SU PRIMERA VEZ

Emma.-

Mi corazón estaba desecho, no podía creer que el hombre que había escogido al que le entregue mi primera vez y del que estoy perdidamente enamorada haya sido capaz de tratarme como a una basura, ¿Por qué? ¿Por qué tratarme de esa manera tan inhumana? Tan cruel, como si no valiera nada para él, en efecto no valgo nada para él solo fui una noche de copas que desvirgó usándome para levantar su ego.

- ¡Nunca te voy a perdonar Noah James! Espero que algún día pagues por todas las humillaciones y por todo el daño que me causaste

- Hija debes irte, ya tengo todo preparada ten - Mi padre me extendió un maletín plateado, lo miré con confusión secando las lágrimas que humedecían mi rostro.

- ¿Qué es?

- Es dinero, hija mía te servirá en tu nuevo comienzo –Negué con insistencia-

- ¡No, papá! Yo tengo dos manos para trabajar, sabes que nunca he necesitado tu dinero

- Hija, sé perfectamente que eres una mujer independiente, pero si Noah insiste en buscarte ¿No crees que lo primero que hará será buscarte en todos los hospitales del mundo? –Lo que mi padre decía no estaba alejado de la realidad, a estas alturas mi esposo ya sabría que me escapé y me buscara por todas partes-

- Tienes razón –Extendí mi mano tomando de mala gana el maletín- ¡Gracias, papá! Y discúlpame por todo, sé que tendrás una fuerte discusión con mamá por esto

- Tú no te preocupes, yo sé manejar muy bien a tu madre

- Nunca entendí ¿Por qué marcó diferencia entre Ella y yo? Pero igual la quiero

- Yo tampoco sé la razón de su indiferencia hacia ti, si eres su hija como tu hermana –Me encogí de hombros, abracé a mi padre dejando lágrimas en su camisa blanca- mantente a salvo y protege a mi nieto –Dijo poniendo la mano en mi vientre-

- Lo haré mi hijo es lo único que me importa papá, no voy a permitir nunca que Noah lo aleje de mí y ya sabes por nada del mundo ni mi mamá ni mi hermana pueden enterarse que me fui embarazada.

- Lo comprendo bien hija, ahora vete sal por la cocina que Elijah te espera en el auto.

Tomé mi maleta junto al maletín y salí de la habitación, bajé por las escaleras de servicio, observé por la ventana a mi madre y a Ella tomando el sol, como si nada estuviera pasando, me sacrifiqué todo este tiempo recibiendo los maltratos de Noah para que ellas tuvieran los privilegios que siempre han tenido y a pesar de eso nunca pude ganarme su afecto, para ellas tampoco soy nadie.

Seguí bajando las escaleras hasta llegar a parte de atrás, Elijah quien gentilmente me ayudó con la maleta, di una última mirada a mi casa donde pasé toda mi vida, no volvería nunca más, me subí en el auto con tristeza y desaparecí de ese lugar con mi hijo en mi vientre.

- Hasta nunca Noah James –Tocando mi vientre y con lágrimas en los ojos me fui de ese lugar para siempre o por lo menos eso creí en ese momento.

Cuatro Años Después.-

- ¿Emma estás completamente segura de que quieres volver? –Con la mirada fija en la lluvia que caía en Montreal cerré los ojos y suspiré-

- Debo hacerlo por Sophie, Noah debe saber que es su hija es la única esperanza de mi pequeña

- Pero sabes lo cruel que fue contigo, ¿Cómo puedes si quiera pensar que él va a aceptar a Sophie como su hija? Tal vez podemos esperar a otro donante

- ¡No, Celia! No voy a arriesgar más la salud de Sophie por mi cobardía

- ¿Y si él no acepta? Te expones a que te vuelva a encerrar o peor quitarte a Sophie –Negué con insistencia-

- Sabes que ya no soy la misma, ahora estamos en las mismas condiciones y más cuando sé que la clínica ha estado al borde del precipicio, no se va a negar porque la propuesta que le tengo va a ser muy buena para ser rechazada, antes solo tenía el apoyo de mi padre, ahora tengo mucha gente que me apoya

- Así es –Me toma por los hombros frotándolos- me tienes a mí, a Lino y todo el poder de su padre para apoyarte.

- Así es no llegaré sola, ya no soy esa mujer que se dejó pisotear por un hombre y por todo el que la quiso humillar, soy una nueva Emma, una nueva mujer con sus propios objetivos y que los va a cumplir a costa de lo que sea, eliminando a todo aquel que se interponga en mi camino.

Por mi hija sería capaz de cualquier cosa, hasta ponerme de nuevo frente a mi verdugo, pero necesitaba algo de él y él de mí, me sentía más nunca fuerte y decidida, pero nada me habría preparado para todo lo que iba a descubrir a mi regreso.

EMMA.-

Unos años antes.-

Había finalizado exitosamente mi doctorado, estaba feliz y lista para divertirme después de tres años de estar encerrada en una biblioteca, sin dormir, mi doctorado en Psiquiatría lo que siempre soñé me tarde un poco pero al fin lo logré.

A la primera persona a la que le avisé fue a mi padre, estaba emocionado pude escuchar cuando le dio la noticia a mi madre a la que no le pareció importarle, lo que me decepcionó un poco, sé que en el fondo mi madre me quiere aunque no suele demostrarlo mucho, al próximo al que llamé fue a mi mejor amigo Brad James es el director de la Centro Clínico St. James en Seattle fue allí donde hice mis pasantías y gracias a él pude viajar a Zurich para obtener mi doctorado.

- ¿Emma ya estas lista? –Tomé la máscara de pestañas y me la apliqué vi por el espejo a mi colega y amiga Celia, nos conocimos aquí y desde entonces hemos sido muy unidas.

- ¡Lista! ¿Cómo me veo?

- ¡Amiga! ¿Dónde quedo el ratón de laboratorio? –Ambas soltamos a reír a carcajadas- ¡Madre mía, que cuerpazo te gastas! Si fuera lesbiana haría de todo para conquistarte

- ¡Ay no digas tonterías! Solo tengo un cuerpo normal, el vestido hace todo el trabajo –Le digo señalando al vestido ajustado y corto en color dorado-

- No amiga mía, tú luces el vestido, no es al revés bueno vámonos que quiero ¡Embriagarme toda la noche! –Sonreí negando con mi cabeza, pero Celia tenía razón, ya era hora de que nos divirtiéramos y dejáramos a un lado los libros y las batas médicas, era hora de solo disfrutar.

(...)

Celia y yo habíamos llegado junto a otros compañeros al club, uno de ellos era amigo del dueño lo que nos permitió el acceso a la zona VIP del exclusivo Club.

Ya tenía unos cuantos tragos encima cuando decidí tomar de la mano a Celia y comenzar a bailar en el medio de la pista, la música era estruendosa, pero solo me dejaba llevar por el ritmo, disfrutaba estar alejada de los problemas y prohibiciones de mi madre, este momento era solo mío y lo disfrutaría al máximo.

- ¡Iré por otros tragos! –Gritó Celia en mi oído y yo asentí.

- Ve yo me quedaré aquí bailando –Sonrió alejándose de mí, seguí bailando sola al ritmo de mis caderas, cuando sentí unas manos posarse en mi cintura, me giré para ver al dueño y ¡Madre, santísima de la divina misericordia! ¡Qué hombre!

- ¿Quieres que te acompañe? –Su voz varonil llevo a mi cuerpo una descarga eléctrica que hizo temblar todo mi cuerpo.

- ¡Claro! ¿Sueles manosear a cualquier mujer que baila sola? –Él negó nuevamente se acercó a mi oído.

- Por supuesto que no, de hecho es la primera vez que vengo a este club y vine obligado por un amigo y ya ves te he encontrado a ti

- ¿Ah sí? Eso le dirás a todas –Reí de manera coqueta mirándolo a los ojos, este hombre no deber ser humano porque nunca en mi vida me había topado con un hombre tan apuesto, aunque su físico se me hacía conocido, pero estaba segura de no haberlo visto nunca.

- Eres especial... ¿Qué buscas en este lugar? –Me quedé hipnotizada por sus hermosos color verde y rostro varonil tan marcado.

- Solo busco divertirme –Se encogió de hombros.

- Podemos divertirnos sin tanta gente ¿Qué dices? ¿Nos vamos a un lugar más privado? –Lo miré sorprendida, pero había algo en ese hombre una energía especial, tal vez estaba loca por aceptar irme con un desconocido, pero una gran parte de mi me gritaba que me fuera con él y que no me haría daño.

- De acuerdo –Sonrió y ¡Oh por dios! Juro que mis pantis cayeron al piso al ver su sonrisa, tomó mi mano abriéndose paso entre la multitud y salimos del club, ya estando solos me pegó contra la pared y con su mano tomó mi rostro de inmediato sentí sus labios sobre los míos, su beso era posesivo, intenso y desesperado, nuestras lenguas se entrelazaron a la perfección, como si se pertenecieran la una a la otra.

A la mañana siguiente.-

Un rayo de sol cayó directamente sobre mis parpados haciendo que me quejara y el dolor de cabeza me estaba matando, puse mi mano intentando masajearla, abrí mis ojos vi el techo y noté que no estaba en el apartamento de Celia, me levanté confundida cuando vi al hermoso espécimen masculino que dormía a mi lado y allí lo recordé todo, bajé la mirada y vi tirado en el piso mi vestido y fue cuando caí en cuenta.

Había tenido mi primera vez con un desconocido, un hombre al que ni su nombre sabía, esto no podía ser cierto, me levanté con cuidado evitando despertarlo y fue cuando sentí el dolor en mi entrepierna, cuando mis ojos se abrieron sorprendida una mancha roja reposaba sobre la sabana color blanco, me sentí avergonzada tenía que salir de ahí de inmediato, sin hacer ruido tomé mi vestido y salí de la habitación.

Quedé petrificada al ver el lujoso lugar, no es que no estuviera acostumbrada a estos lugares, vengo de una familia acomodada, pero este lugar era la mata del modernismo incluso pensé que había entrado a una máquina del tiempo y me escupió mil años hacia adelante, salí de mi trance y caminé viendo un baño, di gracias a dios, entré y al verme en el espejo casi me desmayo.

- Pero ¿Qué carajos hizo este hombre conmigo? Todo mi cuerpo estaba lleno de moretones- ¿Me hizo el amor o me agarró a golpes? –Sentí ganas de orinar, al sentarme nuevamente el dolor en mi zona intima se hizo presente, me lave la cara y cepillé mis dientes, me puse el vestido con rapidez y rogué a toda la corte celestial que no se hubiera despertado, asomé mi cabeza y no vi a nadie, caminé con los tacones en mi mano, cuando algo me llamó la atención tomé el sobre y leí su nombre Noah James- Tiene un nombre igual de lindo que él –Escuché cuando empezó a llamarme y salí corriendo de ese lugar.

Capítulo 2 NOAH JAMES

NOAH.-

- ¡Vamos hombre, quita esa cara larga! A este lugar vienen las chicas más lindas de todo Zúrich, además es noche de graduación –Rodé mis ojos ante las estupideces de mi amigo David.

- Vine porque no me dejaste otra opción –Pronto lo veo acercarse a dos mujeres que coqueteaban desde que llegamos al club, pude notar que una de ellas me señaló y David me miró sonriendo con malicia, cuando se acercan una de ellas se sienta a conversar con él y la otra intenta conseguir un mínimo de atención de mi parte, pero fracasa estrepitosamente cuando mis ojos se centran en una hermosa joven de piernas largas, su cabello ondulado y largo moviéndose al ritmo de su cuerpo, parecía una estrella que iluminaba todo el lugar con sus movimientos sensuales, la veo acompañada de otra chica susurrándole algo al oído y luego alejarse era mi momento debía acercarme a ella, aflojé mi corbata dejé a la mujer sentada a mi lado con la palabra en la boca y me dirigí hacia esa diosa que brillaba con ese vestido que ajustaba perfectamente cada una de sus curvas, me infiltré entre la multitud y cuando llegué a ella puse mis manos sobre su pequeña cintura, sentí como su cuerpo se sobresaltó giró para verme y quede hipnotizado una vez más ante la belleza de esos enormes ojos grises, salí del trance cuando escuché su tono de voz en mi oído a decir verdad respondí por inercia, pero todo lo que dije era sincero, nunca vi a una mujer como ella, ni que despertara tanto el deseo de poseerla.

(...)

Me estiré hacia un lado estirando mi brazo, creyendo que encontraría a mi hermosa acompañante de anoche, abrí los ojos cuando noté mi cama vacía, agudicé mi oído para constatar que estuviera dándose una ducha, pero no escuché nada, me levanté y vi que no estaba ni su vestido ni sus tacones, hice la manta a un lado cuando noté la enorme mancha roja sobre mi cama, a mi mente llegaron de nuevo las imágenes, recordé cuando con su voz temblorosa me confesó que nunca había estado con nadie.

- ¡Hola! –entré en mi baño privado, lo vi todo en su lugar lo que me confundió, salí de la habitación, caminé por el pasillo restregando mis ojos, me detuve cuando vi la puerta del baño de visitas abierta- ¿Hola? ¿Chica hermosa estas aquí? –Abrí la puerta con cuidado pero también estaba vacío, habían gotas de agua en el lavamanos, la busqué pero había desaparecido, sintiéndome frustrado, ni siquiera supe su nombre ¿Qué clase de chica se entrega a un hombre por primera vez y huye como si fuera una ladrona? ¿Tan mal la traté? Tomé el intercomunicador y le pregunté al portero por ella.

- ¡Sí, señor! Hace unos minutos que se fue, no antes sin pedirme el teléfono para hacer una llamada

- ¿Te dijo su nombre?

- No, señor lo siento, lo único que alcancé a escuchar fue que llamó a una tal Celia

- Está bien, gracias –Me tumbé en mi sofá- ¿Por qué te fuiste así? Bueno ni modo, a pesar que fue una gran noche, la verdad no me interesa tener una relación con nadie, aunque no habría sido malo follarla nuevamente –De solo pensar en ella mi cuerpo reaccionó y una vez más me sentí frustrado, tendré que quitarme las ganas con otra- Mujeres hay de sobra, Noah.

(...)

- ¡Emma! ¡Voy a matarte! ¿Tienes idea del susto que me hiciste pasar? Estaba a punto de llamar a la policía y reportar tu desaparición ¿Dónde está...?-Los ojos de Celia se fueron directo a las marcas en mi cuello- ¿Emma que hiciste? Reformulo ¿Qué te hicieron? –Me mordí el labio bajando la mirada con vergüenza- ¿Con quién?

- ¿Podemos irnos de aquí? Siento que todo el mundo me mira extraño

- ¡Eeeeh, claro sube vamos!

(...)

- No puedo creerlo ¿Dónde quedó eso de esperar al indicado?

- Es que... no me expliques como, pero sentí que era el indicado Celia –Expresé mientras terminaba de empacar-

- ¿Y entonces? ¿Te vas y ni siquiera lo vas a buscar?

- Creo que para él fue solo cuestión de una noche, un hombre así debe tener mujeres a diestra y siniestra y para ser sincera no me arrepiento, a pesar de los moretones, fue la mejor noche de mi vida

- ¡Uhm...! Lamento cortarte la nota, pero ¿Él se cuidó? ¿Usaste condón verdad? –Asentí sonriendo.

- Sí, usó condón, de hecho creo que yo misma se lo pedí –Celia me observaba con la boca abierta- no me veas así, piensas que estoy loca

- ¡No, no, no para nada! Es normal que una noche de copas termine así de vez en cuando, yo no te juzgo y si lo disfrutaste pues es lo más importante de todo, malo sería que estuvieras hecha un mar de lágrimas arrepintiéndote

- No, en lo absoluto, nunca voy a arrepentirme de haber estado con él

- ¿De verdad quieres volver? Puedes quedarte aquí conmigo, sabes que no me molesta Emma –Le negué con tristeza.

- Te lo agradezco, pero extraño a mi familia deseo verlos de nuevo y debo cumplir mi promesa de volver, la empresa de mi padre no anda muy bien económicamente, quiero ver en que puedo ayudar

- Bueno, sabes que si cambias de opinión, aquí estaré y juntas podríamos buscarte a ese hombre –Solté una carcajada, aunque estaba tentada realmente a quedarme y buscar a Noah James, pero tenía un compromiso con mi familia- Ni siquiera me has dicho como se llama –La miré en silencio con algo de duda-

- Creo que escuché decir que se llama Noah o algo así –Le mentí a mi amiga porque conociéndola estoy segura que buscaría bajo las piedras ese nombre y no sé si quiero saber de él, no sé si está casado o tiene novia, si solo está de paso en esta ciudad y yo fui una diversión más en su vida, porque un hombre así seguramente debe tener una novia.

- Bueno tal vez lo mejor es que haya sido todo así –Dijo Celia.

Me sentí decepcionada, de él solo sé su nombre, igual ya no importaba porque hoy mismo regresaría a Chicago y eso no iba a cambiar, mi madre me había ordenado volver y tenía que cumplir con su mandato. Noah James siempre formara parte de mis recuerdos, siempre va a estar en mi memoria, aunque nunca vuelva a verlo.

Capítulo 3 LA LLEGADA DE EMMA

NOAH.-

Alzo la mirada al ver entrar a David con gafas oscuras a mi oficina, ruedo mis ojos hacia arriba y comienzo a negar.

- Recuérdame que no debo beber nunca más –Se tumba en mi sofá con una bolsa de hielo en la cabeza. –Una queda de dolor salió de su boca.

- No sé cuántas veces te he oído decir lo mismo ¿De verdad no te mides? ¿Cómo vienes a la empresa en ese estado? –Se tapa los oídos con sus manos y una mueca de dolor en su rostro.

- No me regañes, siento que tengo piedras en la cabeza, oye por cierto anoche te desapareciste ¿Qué te hiciste eh? –Me encogí de hombros.

- Conocí a alguien –Abrió los ojos del impacto y saltó del sofá sentándose frente a mí. ¿Se te quitó el dolor? –Pregunté mirándolo y luego volví a teclear en mi laptop.

- ¿Tú? Y pensar que anoche eras pitufo gruñón por ir a ese bar ¿Y? ¿Qué tal te fue?

- No voy a ventilar mis intimidades contigo David, pero si quiero que busques a esa chica, cuando amaneció simplemente desapareció

- ¿En serio? Así que ¿Fue especial? –Expresó divertido.

- No, solo dejó su abrigo en mi apartamento –Soltó un bufido y luego dejo escapar un gesto de dolor.

- ¿Su abrigo? ¿Vas a buscar a una chica por su abrigo? A otro con ese cuento, dime su nombre –Me quedo en silencio.

- En realidad no recuerdo su nombre, pero si el de su amiga Celia, el portero tiene su número de teléfono, búscala –Sonríe de manera burlona.

- No soy mago, pero creo que puedo lograrlo –Sale de mi oficina, giro mi silla mi mente recordó cada detalle de esa noche, aún siento la suavidad de su piel, sus labios carnosos, su aroma ¿Por qué no puedo dejar de pensar en ella?

Emma.-

- ¡Hola papá! ¡Mamá! ¡Ya llegué! –Después de varias horas de vuelo estaba en casa, una parte de mi deseaba quedarse en Suiza.

- ¡Hija! –Escucho a mi padre a mi espalda- por fin llegas, te he extrañado mucho –Me tiró a sus brazos, mi padre es el hombre más importante de mi vida, es el papá perfecto amoroso, protector siempre he sido su consentida y gracias a él soy quien soy.

- Yo también te extrañé mucho papá, no sabes cuánto ¿Dónde están mamá y Ella? –Su sonrisa desapareció.

- Escuché decir que irían al Spa –Mi ojos se llenan de tristeza.

- Pero, yo les avisé que llegaba hoy –Me encogí de hombros, estaba acostumbrada a no ser una prioridad para mi madre aun así dolía.

- Tú sabes cómo son ¿cuéntame que tal Suiza? –Me abraza y besa mi mejilla, no evitar pensar en Noah.

- Bien, Suiza es un sueño, tenemos que ir de vacaciones y así conoces a Celia

- ¡Oh Celia! Tengo mucho que agradecerle a esa muchacha, por haber ayudado a mi princesa –Sonreí y llene su mejilla de besos.

- ¿Quieres que te muestre lo que te traje? –Él sonrió como si fuera un niño con un nuevo juguete.

(...)

- ¡Llegamos Jack! –Escuché la voz de mi madre en la entrada, al llegar a la estancia freno en seco fijando su mirada en mí.

- ¡Hola mamá!

- ¡Ya llegaste! –Mi hermana apareció detrás de ella.

- ¡Emma hermana volviste! ¿Me trajiste algo de Suiza? –Sonreí mi madre seguía seria ni un beso, ni un abrazo.

- Qué bueno que por fin llegas Emma, así puedes ayudar a tu padre con el negocio, no nos ha ido bien y necesitamos dinero y recuperar la inversión que hicimos por tus estudios.

- ¡IRINA! –Mi padre alzó la voz- es mi obligación con Emma pagar sus estudios, para eso soy su padre –se giró hacia mí- Emma no tienes que pagarme nada, tú no te preocupes –Veo a mi madre rodar sus ojos hacia arriba y alejarse de nosotros.

- Papá tranquilo, yo puedo ayudarte mañana tengo una entrevista en la clínica St. James

- ¿Qué? –Mi hermana preguntó sorprendida- ¿vas a trabajar en la clínica de Brad James.

- Uhm... Sí ese es el plan ¿Por qué? –Se encogió de hombros.

- Por nada, según dicen en el club que es un hombre muy mujeriego, los rumores dicen que se ha acostado con media clínica ¿Esto es para mí? –Saca una caja que contiene un perfume le asentí sonriendo.

- Bueno yo conozco a Brad desde la universidad y conmigo siempre ha sido muy respetuoso él sabe que solo somos amigos

- Pues eso espero hermanita, porque tiene muy mala fama y no me gustaría verte en boca de todos

- Tu hermana tiene razón Emma, la reputación de Brad James no es muy buena no quisiera que ninguna de mis dos hijas se topará con él, mujer que cae en manos de Brad se convierte en la comidilla de la ciudad

- ¡Papá por mí no te preocupes! –Salta del sofá Ella dejando su mejilla marcada de su labial rojo- siempre te he dicho que busco a mi hombre especial, quiero casarme y ser feliz –Enarco una ceja sorprendida, no sé porque pero las palabras de mi hermana sonaron falsas.

- Emma prométeme que no dejaras que Brad James te embauque

- Papito ya te dije, él conmigo siempre ha sido muy atento y respetuoso, sabe que solo somos amigos

- Eso es porque debe pensar que eres una mojigata hermana, ese tipo de hombres sabe cómo envolver con frases bonitas a mujeres como tú –Fruncí el ceño.

- ¿Mujeres como yo? ¿Y qué me dices de ti?

- Yo soy más astuta, tengo mi lista del hombre perfecto y Brad no cumple con ningún requisito, bueno bienvenida hermanita, me voy a tomar una siesta –Ella se alejó de nosotros subiendo las escaleras.

- No le hagas caso, a veces la influencia de tu madre –Sonreí.

- Lo sé papá confía en mí, no tengo y no tendré nada con Brad James, iré a llevarle su obsequio a mamá –Tomé el perfume y subí las escaleras me detuve frente a su habitación, abrí la puerta- Mamá ¿Puedo pasar?

- ¿Qué quieres Emma? –Responde de manera cortante.

- Te traje un obsequio de Suiza, creo que te va a gustar –Me mira mientras sigue alistando su maquillaje.

- Déjalo en la cama y espero que hayas venido a ayudarnos y no ocasionar disturbios entre tu padre y yo, en los años que te fuiste no sabes lo felices que fuimos, la vida era tranquila –Mis ojos se cristalizan.

- No... no es mi intención mamá

- Eso espero –abre la caja y huele la fragancia del perfume- ¡Aaaaws! Como se nota que no me conoces, huele horrible, ¡Quédatelo no lo quiero! –Vuelve a ponerlo en mis manos- retírate debo alistarme para volver a salir y pese a lo que dijo tu padre espero que devuelvas cada centavo que invertimos en tu viaje a Suiza, ese dinero también era mío y yo si quiero que me lo devuelvas –Se gira sin mirarme, me doy media vuelta al salir de su habitación las lágrimas comenzaron a descender miré el obsequio y arrastré mis pies hacia mi habitación, ¿Por qué mi madre es así conmigo? ¿Qué hice para que me desprecie tanto?

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