En la lejanía de un pueblo llamado Valleral perteneciente a la capital del país Estaquia, dos mujeres bajaban de la ranchera ya que era el único transporte que podía llegar hasta esa lejanía. Magdalena Freeman de diecinueve años escapó de la capital porque su esposo un CEO poderoso la golpeaba brutalmente. Se había casado por amor, aunque no era correspondida tenia la ilusión de conquistarlo con el pasar de los meses, pero desgraciadamente ese hombre era un monstruo incapaz de amar.
FLASHBACK
Magdalena Freeman colocó sobre la mesa del comedor los resultados de la prueba de embarazo, estaba emocionada porque en sus inocentes pensamientos creía que un hijo cambiaría la actitud de su esposo, con incredulidad estiró la prueba frente a su esposo y a la espera de una reacción emocionante se paro a un costado mirándole fijamente. Cuando Jacinto Stephens leyó lo que decía en aquel papel lo arrugó con odio eh inmediatamente se levantó y abofeteó a Magdalena, sin dar tregua a nada la comenzó a golpear sin descanso y a la vez replicaba lo aberrante que era para él, tener un hijo con ella. Magdalena cubrió su vientre mientras los golpes caían por todas partes de su cuerpo, cuando el hombre se cansó de golpearla salió de casa y Magdalena se quedo en el suelo quejándose mientras se arrastraba hasta las sillas iba dejando una larga mancha de sangre.
Después de unos minutos las empleadas corrieron a su socorro y llamaron al doctor de siempre cuando este llego a revisarla siento tristeza por la joven.
Después de una semana el mismo doctor volvió a revisarla y cansado de ver sufrir a la joven la ayudo a escapar.
Fue así como Magdalena Freeman abordó la ranchera que la llevaría a Valleral.
Por otro lado Mariana Brenes encontró a su esposo en brazos de su hermanastra, cuando Sergio Morgan quiso detenerla ella golpeó su entrepierna y se dirigió junto a su hijo de dos años hasta la terminal más cercana, reprimió con fuerzas las lágrimas que se estancaban en sus ojos por la escena tan bochornosa en la que encontró a su esposo y su hermanastra, subió a la ranchera compartiendo el asiento con Magdalena quien tenia el rostro con varios moretones.
Perdida en sus pensamientos iban que ninguna preguntó ¿por qué lloraban? y ¿que era lo que sucedía ?, en otro momento hubieran dialogado y hasta aconsejado, simplemente aquel día ambas sufrían por razones diferentes pero ambas tenían el corazón roto en mil pedazos.
FIN DE FLASHBACK
Bajaron de la ranchera y contemplaron el lugar donde habían llegado, después de seis horas de camino se encontraban en un pueblo llamado Valleral que estaba ubicado en medio de la montaña.
__Es hermoso. - Inquirió Mariana, dirigió su mirada a Magdalena y notó los moretones en el rostro de la mujer, quiso indagar pero presintió que era mejor no hacerlo.
__¿Vives aquí? ¿Me podrías decir dónde queda un hotel? Magdalena agachó la cabeza y entre dientes respondió.
__No vivo aquí, también necesito un hotel.
__En serio? ______ Entonces ¿Que te parece si buscamos junta? Magdalena asintió y se encaminaron en busca un hotel, lastimosamente en aquel lugar no había hotel alguno y lo único que le recomendaron fue la casa de una viuda que prestaba habitaciones.
__Pueden quedarse los días que quieran. Dijo la viuda Amelia y las llevó a sus habitaciones, una vez dentro Magdalena se duchó y luego se recostó en la cama hasta que la noche cayó y la agradable mujer las llamo a cenar.
No les cobró arriendo ni comida hasta que se establecieran en el pueblo, la viuda Amelia era una mujer de buen corazón, al ver el rostro de Magdalena y ese pequeño de dos años sin hogar decidió ayudar a las dos mujeres, lo único que les pidió fue sinceridad y les contaran el motivo del ¿por qué habían llegado al pueblo?, una vez contada las historias aquella mujer de aproximadamente cuarenta años las consoló y les brindó su apoyo.
Los meses transcurrieron y el día del parto llegó, la viuda Amelia tomó en sus brazos a la pequeña Crysthel Freeman, era una niña calva de ojos azules encendidos como el mismo cielo cuando el sol brilla y despeja las nubes.
Después de un par de años Magdalena Freeman y Mariana Brenes compraron una casa para vivir, la amistad entre ellas se había reforzado y se apoyaban una a las otras, sus dos pequeños hijos crecían en medio del campo llenos de amor.
Cuando Crysthel y Enrre eran dos adolescentes empezaron a sentir atracción física y sentimental.
__Te amo. - Susurro Enrre mientras con su nariz rozaba la de ella. __También te amo Enrre. - Unieron sus labios introduciendo sus lenguas haciendo que el beso sea apasionado ardiente y extenso.
Todo iba bien hasta que Sergio Morgan llegó a Valleral y junto a un ejército obligó a Mariana Brenes regresar junto a él. Aunque ella se rehusó a volver Sergio la subió a la fuerzas en su helicóptero, esperó que llegara Enrre y cuando lo vio de la misma forma le pidió que suba. __No iré contigo. __Lo harás, de no hacerlo tú madre pagará por todo. - Enrre suspiró al ver a su madre dentro. __Eres despreciable. __Si, lo soy, pero no porque pienses eso dejas de ser mi hijo, sube al helicóptero ahora. – gruño el hombre rabioso. __Espera – Pidió Enrre. __Déjame despedir. __¿De quien? - indago Sergio Morgan, Enrre se dirigió a Crysthel y prometió un día volver por ella. __Enrre ¿lo prometes? __Lo juro, cuando sea el CEO volver, solo espérame Crysthel. __Te esperare Enrre. - Se dieron un beso sorprendiendo a Mariana quien los observaba desde el helicóptero. Crysthel Freeman se quedo mirando el helicóptero que tomaba vuelo, varias lágrimas rodaron por sus mejillas porque en aquel helicóptero se iba el amor de su vida, el niño que ella ama con todo el corazón, limpio el rostro con el dorsal de sus manos y corrió hasta donde se encontraba su madre y le contó lo que había sucedido. Magdalena Freeman corrió hasta el lugar y lo único que vio en la lejanía fue el helicóptero volando en lo más alto de los cielos, se dejó caer porque sabía que nunca más volvería a ver a su amiga, la mujer que la apoyó y se convirtió en su hermana.
Después de haberse casado con Jacinto Stephens perdió a sus padres en un accidente de tránsito, ellos la amaba y adoraban, su padre pensó que ella seria feliz junto a Jacinto Stephens, pero murió sin imaginar que estaba dejando a su hija en manos de un monstruo que lo único que quería era arrebatarles su fortuna ya que la familia de él se encontraban en las ruinas. Después de que perdieron todo la familia de Magdalena se quedó arruinada y sus primos se alejaron de ella por la clase de esposo que había conseguido.
Se quedó sola hasta que llegó Mariana a su vida y volvió a sentirse apreciada como en aquellos tiempos que fue feliz con sus padres.
Como lo supuso Magdalena, jamás volvió a ver a su amiga Mariana.
Pasaron tres años y Crysthel esperaba todos los días una carta de Enrre pero ninguna carta llegó en el transcurso de esos años a Valleral.
Magdalena Freeman salió de compras mientras su hija se encontraba en el colegio, aunque los años hubieran pasado ella podía reconocer el auto de su esposo y cuando vio aquel auto parqueado en el pueblo dejó caer las legumbres que llevaba en sus manos y corrió hacia su casa que se encontraba retirada del pueblo. Sus piernas temblaban y su corazón latía con fuerzas, el miedo de que aquel hombre encuentre a su hija se apoderó de ella.
Magdalena Freeman preparó la maleta de su hija y cuando ella llegó le pregunto del ¿Por qué había maletas en la sala? Por un instante su corazón se alegro al imaginar que su madrina Mariana y Enrre habían vuelto, pero aquella esperanza se desvanecieron cuando su madre hablo.
__Debemos irnos del pueblo.
__¿Por que?
__No preguntes y solo obedece. __Mamá no puedo irme, Enrre volverá por mí y si no me encuentra.......
__Enrre no volverá por ti, ya olvídate de esa promesa, si Enrre hubiera querido volver ya lo hubiera hecho, hace un año cumplió la mayoría de edad. No a escrito ni tampoco ha llamado es porque no volverá.
__Yo se que volverá......
__Hija, Enrre se a convertido en un CEO muy importante, a estas alturas las mujeres le sobran.
__Enrre me ama y se que volverá por mi. Al ver que su hija no entraba en razón Magdalena tomó las maletas y le pidió que la siga, cuando Magdalena abrió la puerta se dio cuenta que varios hombres se acercaban a su casa, rápidamente la cerró y se dirigió a su hija.
__Vete hora. - puso la maleta de su hija en sus brazos.
__¿Por que Mamá? ¿qué pasa? - los ojos de Magdalena Freeman se iluminaron.
__Tu padre está aquí, no quiero que te lastime.
__Mamá, no me pidas que te deje, escapaste de él ahora escapemos juntas.
__No hay tiempo, vete ahora. - abrió la puerta y le dio el último beso a Crysthel.
__Cuando llegues a la capital busca a esa mujer, ella te ayudara. Entrego un papel con una dirección __luego busca a Mariana y a Enrre.
__Mamá... no quiero irme sin ti. - Las gruesas lágrimas caían sin cesar, ambas lloraban pero el tiempo se hacía más corto. __Promete que iras a buscarme cuando te libres de él. - Magdalena asintió y besó a su hija en la frente, no respondió un ¡si! o lo ¡prometo! Lo único que hizo fue darle un beso en la frente y pedirle que se marche. Con el corazón roto en mil pedazos Crysthel bajo rápidamente la loma que se encontraba tras de su casa y se lanzó al río, solo escuchaba los gritos desgarradores de su madre pidiendo que no la golpee más, quiso detenerse y volver por su madre pero cuando escucho varios disparos detonar, ahogo su grito en la garganta y su corazón se rompió en mil pedazo.
Jacinto Stephens terminó por matar las esperanzas de algún día Crysthel volviera a ver a su madre.
Crysthel ahogo el grito mordiendo la manga de su uniforme para que su padre no la escuche.
Nado hasta llegar al puente que estaba a varios kilómetros del pueblo, cuando escucho la ranchera lavó su rostro y subió hasta la vía y se marchó de Valleral.
Las seis horas de camino a la capital no dejó de llorar, cuando llegó su uniforme ya estaba seco del viento que caía sobre su cuerpo, tomó un taxi y pidió que la lleve a esa dirección. Una vez que llego toco la puerta ya que la noche había caído.
__¿Quien eres? - Los ojos azul de Crysthel se iluminaron mientras tragaba gruesas saliva.
__Soy Crysthel Freeman....... Vasto su apellido para que la mujer abra sus brazos y la lleve a su cuerpo. Crysthel lloró con fuerzas en el hombro de esa desconocida.
__¿Y Magdalena? ¿Donde está ella? - Crysthel bajo la mirada y dejo caer un torrencial de lágrimas.
__Papá...... papá la mató. - Confeso mientras se dejaba caer al suelo, un nudo se atravesó en la garganta de Camelia.
__Maldito. - Farfulló Camelia limpiando sus lágrimas.
Aquella mujer era la mejor amiga de Magdalena antes de casarce con Jacinto, a la misma vez era su prima, cuando escapó no la buscó porque temía que aquel demonio llegara hasta casa de su prima, de hacerlo pondría en peligro la vida de ellas y su hija, por tal razón prefirió marcharse a un lugar desconocido sin contarle nada.
Camelia preparó una maleta y salieron de aquel lugar antes de que Jacinto la visite, la llegada de Crysthel dejaba en claro que Magdalena confiaba en que ella podía cuidar de su hija. Se mudaron a casa de un primo y ahí se quedaron por largos años.
Camelia trabaja en un bar nocturno mientras Fercho le hacia a las apuestas. Ambos eran jóvenes y cuidaban de Crysthel como si fuesen su propia hija
__Buenos días familia. - Palmo un beso en la frente de Crysthel y saludo a su prima.
__Son las tres de la tarde, ¿Volviste apostar anoche? - Indago molesta Camelia.
__Si. Pero esta vez gané. - Agrego sonriendo y quiñando el ojo a su sobrina.
__De que sirve si esta noche volverás apostarlo y seguro perderás.
__Gracias por tus buenos deseos primita. - Farfulló bebiendo de su té.
Fercho Minda, es un hombre de aproximadamente treinta y cinco años, se dedica al taxismo y por las noches se adentra a los casinos y derrocha todo lo que con tanto esfuerzo consigue. No es un mal hombre, mujeres le llueven por doquier, es apuesto y buen amante, tras de eso inteligente y muy caballeroso. Pero su vicio por los casinos le dejan siempre con los bolsillos vacíos.
__¿Como te va en la escuela preciosa? - Indaga para cambiar de tema.
__Bien tío, estoy próxima a graduarme.
__Eso me alegra hermosa, estudia mucho para un día ir por esa herencia que nos arrebató el miserable de tu padre. - Murmuro dando el último sorbo a su té.
__No quiero nada de ese hombre - Aclaro Crystbel y se levantó. Camelia miró a Fercho y rodo los ojos.
__¿Que dije?
__Te parece poco nombrarle al malnacido ese. - gruño molesta mientras lanzaba la servilleta sobre la mesa y recogía los platos.
__Came, es la verdad, si no hubiera sido por ese miserable los tíos aún y ni tú bailarias en ese bar ni yo fuera un taxista. Debemos recuperar todo lo que ese miserable nos arrebató.
__¿Como? ¿Como piensa recuperar la fortuna de nuestros padres? ¿Entregando a nuestra sobrina a ese demonio?
__Obvio que no, jamás haría algo así, puedo ser un mujeriego apostador pero nunca lastimaría a Crysthel.
__No se Fer, hay veces me da miedo que por tu vicio nos entregues en manos de ese moustro.
__Prima ¿Que tipo de persona me crees? - Farfulló molesto y salio de casa.
Mientras Crysthel veía la televisión su corazón se detuvo y dejó rodar un torrencial de lágrimas, frente a la pantalla estaba su amado Enrre y la noticia de chisme era que tenia un amorío con una famosa.
CEO DE KEMPER AMANECIO EN LA CAMA DE CAMILIA BRUCE. Ese era el titulo de la noticia que salía en la televisión.
Habían pasado varios meses para al fin volverlo a ver, enterarse que amanecía con otras mujeres fueron como cuchillas afiladas clavándose en su corazón. Enrre Morgan estaba cada día más guapo, los cinco años que habían pasado lo habían convertido en un hombre apuesto y elegante, en cada lugar que asistía las mujeres los rodeaban. Crysthel lloró con fuerzas ahogando el llanto en su almohada, su corazón se rompió en mil pedazos al darse cuenta que las palabras de su madre eran ciertas, Enrre se olvidó de ella el mismo día que salió de Valleral.
Aquella tarde pasó recordado los años felices que vivió junto a él, aunque el la hubiera olvidado ella lo seguía amando con la fuerza de un huracán.
Sobre el ancho mueble de la mansión Morgan madre he hijo se miraban fijamente.
__¿Te piensas casar con esa mujer? ¿Olvidaste la promesa que le hiciste a Crysthel?
__Era un adolescente mamá, creía que esa niña era el amor de mi vida, al llegar aquí y conocer más mujeres me he dado cuenta que no era así.
__Bien, entonces ve a Valleral y dale la cara, dile que no irás por ella porque te diste cuanta que no la amabas como ella lo creía.
__Mamá no viajaré hasta allá.
__Pues lo harás, le hiciste una promesa y yo la vi muy enamorada, cuando nosotros nos enamoramos damos todo y estoy segura que Crysthel aún espera por ti.
__Tal vez ya encontro a alguien más.
__Iras, y de paso le llevas mis saludos a Magdalena.
Enrre se levantó y subió hasta su habitación, empezó a preparar una maleta porque en la noche viajaría con Camila fuera del país, mientras guardaba la ropa encontro la pulsera que Crysthel tejió para él, tragó saliva y suspiró profundamente mientras observaba aquel regalo de esa niña inocente.
Vivió un amor adolescente cuando tenia dieciséis años y Crysthel trece, ahora él era un hombre de veintiún años y ella recien acababa de cumplir la mayoría de edad. Guardo la pulsera en su bolsillo y se dirigio hasta Valleral en helicóptero.
El dinero lo habían hecho presumido y aquel pueblo ya le parecía insignificante, llego hasta la antigua casa donde vivía y la encontró cerrada, dio vuelta al rededor y recuerdos de su niñez aparecieron en su mente, sonrió mientras recordaba la risa de ellos dos rodando por la quebrada hasta llegar al rio.
Despues de unos minutos fue a casa de la viuda Amelia y la mujer le recibió con emoción, sin embargo el joven no expresó sentimiento alguno al verla. Rápidamente se dio cuenta que Enrre no era el mismo adolescente que se marchó.
__Has cambiado mucho, te dejaste deslumbrar por el dinero.
__Señora Amelia, solo vine porque necesito saber de Crysthel y la señora Magdalena. - La ancia trago grueso y se acomodó en su sillón tejido de paja.
__Crysthel no está, se marchó hace dos años.
__¿Sabe donde?
__No. Y así lo supiera tampoco te lo diría, supongo que estas aquí para romperle su corazón. ¿No es así? - Enrre arqueó la ceja y suspiró.
__Bueno, entonces dele los saludos a la señora Magdalena de parte de mi madre.
__Magdalena murió hace dos años.
__¡Que! - La noticia impactó a Enrre, pues esa mujer había sido como su tía.
__¿Como murió?
__Su esposo la encontró y la mató porque se rehusó a volver, por esa razón Crysthel tuvo que marcharse del pueblo y desde hace cinco años ese hombre no deja de rondar estas tierras. Si buscas a Crysthel para romper tu promesa es mejor que dejes de buscarla, si sales en TV con otras mujeres ya debe saberlo.
__Usted ¿como sabe de mi promesa?
__Como no saberlo, si ella contaba los días para que fueras mayor de edad y vuelvas por ella, cuando ese dia llegó paso todo el día observando el autobús. Nunca llegaste y desde ese día pasaba todos los días a espera de tu regreso. - Enrre se sinto incómodo y se alejó de aquella casa, subió al helicóptero con los pensamientos ocupados por Crysthel, sintió remordimiento porque aquella joven estaba sola en el mundo.
Cuando le dio la noticia a su madre la contuvo en sus brazos, Mariana lloró con fuerzas la muerte de su amiga, exigió a Enrre que la lleve de vuelta al pueblo aunque para eso tuvo que discutir con su esposo quien la mantenía vigilada desde el día que la trajo de vuelta. Enrre intervino y así llegaron a valleral y colocaron flores en la tumba de Magdalena, Mariana se dejó caer sobre la fria lápida llorando amargamente, con sus dedos recorrían el nombre tallado de Magdalena.
__Prometo encontrar a tu hija y cuidar de ella hasta mis últimos días.
Enrre recordó la promesa que le hizo a Crysthel y se sintió un cobarde, junto a su madre haría todo por encontrar a la joven y protegerla así no sea como lo prometió.
Días después pidió la mano de Camila y lo hizo frente a la TV donde terminó por romper el corazon de Crysthel. La joven reprimió el dolor y continuó con sus estudios, estaba decidida a olvidar a Enrre como el lo hizo.
Enrre llevo a su prometida a la isla Estrelee, un lugar mágico donde el mar es tan claro como la misma agua del cielo, rodeada de hermosos paisajes y aves volando en lo alto del firmamento. Todo tipo de mamíferos encantadores.
Sobre la arena la hizo suya por décimaoctava vez.
__Me encantas gordo. - Cuando se regó dentro de ella la subió sobre sus brazos y la llevó al mar.
Después de unas horas se fueron al hotel donde continuaron descargando sus ganas. Trepado sobre ella Enrre hacia brusco movimiento, para dar las estocada final agarró ambas piernas de su novia y empezó a remecerse haciendo que ella jadee y pida más rápido.
Camila Bruce: es una modelo de figura envidiable, ha tenido muchos hombres a su corta edad pero nadie la había atrapado como lo hizo Enrre, se conocieron en una disco y la misma noche intimidaron, después de hacer el sexo toda la noche ella supo que ese era el hombre que estaba esperando.
Lo busco en la oficina en cualquier parte donde se encontrara, siempre terminaban encamados y cada vez se lo hacia mejor.
__Eres insaciable gordo. - Refuta ella sintiendo las caricias de Enrre sobre su espalda. Va dejando besos desde las pompas por la columna vertebral y llegando hasta su oído. Luego siente como el sube sobre su espalda y vuelve hacerla suya.
Pasaron Quince días recorriendo las Islas Estrelee, cuando regresaron cada uno se dirigió a casa.
__¿Que tal tu viaje cariño?
__De lo mejor mamá, Enrre es..... Ardiente, fugoso, caballeroso, como amante es lo que más me encanta.
__Que bueno hija, me alegro que estés muy enamorada de él, esa familia tiene mucho dinero.
__Lo se madre, a parte del sexo es lo que más amo de Enrre, su billetera.
__¿Ya pusieron fecha de boda?
__Aun no, primero debo terminar mi contrato para luego casarme eh irme de luna de miel.
__No dejes que se escape.
__No se escapará, está locamente enamorado de mí.
__Los hombres suelen confundirse con facilidad hija.
__A Enrre lo tengo comiendo de mi mano. - Sacudió su cabello desprendiendo un aroma encantado y luego se dirigió a casa.
Mientras tanto Enrre retomaba su rutina de trabajo, el detective que había solicitado para buscar a Crysthel aún no le llamaba, a diario su madre le insistía con que busque a la joven y él no podía complacerla.
Varios meses pasaron y Crysthel abandono los estudios, su tío Fercho fue a prisión por la deuda que tenia, su taxi fue detenido por parte de pago y en cuanto a Camelia ella continuaba su vida bailando hasta que apareció un hombre que le propuso llevarla al extranjero y pagarle más dinero de lo que ganaba en aquel bar.
__Prometo enviarte dinero, no puedo llevarte conmigo.
__Tia no te vallas por favor.
__Crystel, ya eres una adulta, pronto cumples diecinueve años y ya es tiempo de que vivas sola. Además nos estaremos comunicando. - Crysthel limpio sus lágrimas y corrio hasta la recámara, nuevamente se quedaba sola y en esta vez no tenia donde recurrir. A los pocos días Camelia se marchó dejando a Crysthel sola y triste, un mes pasó y su dinero se terminó, no quería dejar de estudiar por lo cual retomo los estudios y por tal razón siguió los pasos de Camelia.
__Solo bailaré. - Afirmo y el hombre lamió sus labios mientras recorría con su mirada el cuento de Crysthel de arriba abajo.
__Esta bien. Apreto las manos de la joven y por la noche le pidió que abra ella el escenario.
La joven de diecinueve años cubrió su rostro con una máscara y bailó seductoramente, en primera fila estaba Enrre Morgan y sus dos amigos, uno de ellos lanzó flores y dinero sobre la tarima donde Crysthel Bailaba.
La mirada fija de la joven puso incómodo a Enrre, tragó grueso cuando esos ojos azules le aceleraron el corazón.
__Hermosa, sácate la mascara. - Pidió Emir y ella hizo caso omiso, cuando bajó de la tarima este mismo intento descubrir su rostro ya que aquel cuerpo era demasiado hermosa y deseaba saber si el rostro también lo era.
Una cachetada paro en el rostro de aquel hombre lo que hizo enfurecer lo.
__No vuelvas a tocarme - gruño Crysthel y dirigio su mirada Enrre que se acercaba.
__Maldita zorra, pagarás por esto - Ladro Emir apretandola de los brazos.