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El Café De Rose

El Café De Rose

Autor: : Charló Blus
Género: Romance
Una mujer que ha quedado viuda atiende su café cada día, allí pasan viajeros, comerciantes, todos lo que van de paso. Rose tiene 51 años y una vida entera por delante. Charles, tiene 56 y siempre entra al café por su pedido, un día común y corriente, Charles se queda con su auto averiado, ante lo cual Rose se ofrece llevarlo a su oficina. Durante el trayecto se cuentan sus vidas y anécdotas. Rose descubre una historia con muchos matices y colores, ella también tiene muchos secretos que contar. Charles se siente atraído, hipnotizado, pero con recelo al mismo tiempo. ¿Puede el amor romper las barreras que así mismo se coloca? Aceptando ser su conductora por unos meses, comienza a notar que el corazón palpita a paso rápido. ¿Puede un extraño cautivarla? El Café de Rose, se torna en el lugar de citas y encuentros.

Capítulo 1 Pan Y Café

Para Rose Burton, ese día era especial cargado de emociones y algunas lágrimas. Cuatro años habían transcurrido de la muerte de Tom, durante treinta años juntos, se habían amado como locos jóvenes cazadores de estrellas y deseos. Ahora eran recuerdos todos atesorados, uno por uno en el corazón anidados, aunque no quería mentir, también deseaba pasar esa hoja y que le dejaran vivir en el presente, en momentos sentía que eran sus hijos egoístas, queriendo que ella tejiese todo el día, y se olvidara del mundo allí afuera.

Quien hubiese pensado que Tom, se iría primero, pero sucedió, mientras pensaba en cada detalle, alisó las sábanas, encaminándose hacia el amplio baño, la bata se dejó caer con desgano en el pequeño aparador mientras ella ingresaba a la ducha, el agua estaba en su punto ideal, de modo que no tardó mucho, pero le habría gustado mucho en realidad pasar una hora allí en la sala de baño sin nada más que sentada en el enlozado mirando a la nada.

Era un día de tantas cosas por preparar, una cena para la noche, algún vinito, pastel negro envinado, el de chocolate hecho con tanto amor a última hora lo tuvo que desestimar porque su hija menor Lauren sencillamente no lo quería, por lo tanto, tuvo que hacer un nuevo pastel del gusto de todos. Se reunirían en casa todos a cenar, era la manera de sus hijos celebrar, ella gustaba ese día de ir a caminar, tomar algún vino en una cena fuera de casa con Mery y Gigi, sus dos grandes amigas, claro eso sería para ella lo ideal, si sus hijos lo entendieran, un día para recordarlo, pero de la forma que Tom y ella siempre lo habían planeado, en este caso no se vería bien que dejara a la familia en estado de espera. Solo que ni preguntaban cómo le gustaría a ella pasar ese día.

Mientras secaba su cabello negro sedoso, lo contempló por un instante, lo llevaba largo a los hombros, así que cepilló su cabello, lo organizo y le hizo aquel moño que siempre usaba, dejando perfecto cada hebra de pelo. Se colocó un toque de brillo en sus labios, algo de rubor rosa magenta, lápiz con el que le dio un toque a sus cejas. Se colocó un pantalón de mezclilla, blusa azul a cuadros pastel, calzando sus tacones medios, se dió la última aprobación con deseos de animarse ella misma. -Vamos querida estás bien, no será hermoso quizá este tono, pero no puedo negar que tan mal no se ve-. jajaja, ni que fuera a ir a una gran cita de amor-

Rose conducía con suma prudencia de manera nada acelerada, detestaba que Lili su hija mayor se ofreciera llevarla, ella era una mujer joven aun que podía conducir su propio auto, no faltaba más que ahora pensaran que era una decrepita anciana solo porque su documento decía con hincapié en los (51) años, que tontearía. Creían que le dolía los huesos, la columna, el hígado, páncreas y corazón. Porque esa era la impresión, querían limitarla, pero ella era dueña de su vida, su café, dinero y joyas que conservaba en perfecto estado.

Estacionaba en el parqueo del Café, mientras cerraba el auto, notó varios autos, eso significaba que había mucho trabajo, extrajo de su bolso, unos zapatos cómodos para trabajo, guardando los que traía, apresuró el paso, topándose de cara con Lenin quien ingresaba al café justo en el mismo momento.

-Oh, Rose, mi pensamiento te trajo justo a mi- avanzaron los dos por el salón.

-Si tú lo dices- Bien supongo que tanto halago es por dos huevos con jamón, café fuerte, y pan de queso, estoy segura de que Mely, ya estará en eso- Bien querido, ya regreso-

-Espero que salgamos a un lugar donde pases un momento fuera de esta cocina, trabajas mucho Rose, se acercó a ella, pasando su mano por la cintura, -Rose, sinceramente te hace falta algunos cariños y besos al amanecer, piénsalo- Lenin sonrió, rozando sus manos, haciendo gesto de un beso, fue directo a su lugar favorito junto a la ventana.

En ese instante Josef, y Ana, sus dos meseros ayudantes de barra, estaban a todo con los pedidos. Entrando en la cocina, se colocó su delantal, regresando a la barra, comenzó a despachar ordenes, la cocina era amplia, con una barra hermosa, le había remodelado junto al salón, ahora tenía tonos amarillos ocre y pastel, música, un lugar tranquilo, apaciguador, y sobre todo con olores que extasiaban a todos. El horno del pan emanaba desde las seis el olor que atraía a todos.

El pedido de Lenin llegaba a la barra, envió a Josef que lo llevara, y colocó un pan de queso y mantequilla cortesía de la casa, en puerta siempre había un pequeño toque cuando un cliente ingresaba, en ese instante avanzaba el hombre de traje por el salón, tomando lugar en la barra descargó su teléfono al costado.

. -Buenos días caballero- que desea. mientras revisa la carta puedo ofrecerle café- Rose fue a la maquina regresando con una taza de café-

-Vaya que eficiencia, me asombra mucho, no he podido lograr que me preparen uno así de rápido, sencillo- Bien, quiero un sándwich de pollo y queso, con lechuga y tomate-

-Con gusto en siete minutos lo tendrá- ella solicitó el pedido, en una pequeña cesta de pan, trajo unos panes de queso, - cortesía del café, mientras llega su pedido-

-Que bien, pan de queso recién horneado, le diré que soy muy exigente con el pan, lo partió en dos, tomando otro pedazo más pequeño lo llevaba a su boca. -Es una verdadera delicia, ¿Dónde lo compra-? le haré un pedido a menudo, claro que, si usted no me quiere decir, tranquila, lo llevaré de aquí-

-Puede pasar a las seis en punto, a esa hora ya sale del horno, señaló hacia el lugar donde estaba el horno- en ese instante llegaba el pedido- Eficientes y rápidos, su pedido de pollo, queso, con lechuga, tomate- ¿Algo más?

La miró con cierta gracia. -Esta perfecto-

-Busque fallas, no las encontrará- ella se dirigió a dejar unos pedidos a las mesas.

El murmuró entre si -Que mujer presumida, el pan sale del horno a las seis, puede venir a buscarlo. - ¡Vaya, y no es fea! Dando un bocado se entregó a su desayuno por completo, Rose lo observaba de cierta distancia, se fijo en los zapatos, eran de un tono que iba con su traje, impecables, aunque era ciertamente algo vanidoso, mínimo era algún insoportable de esos que eran ricos, buen auto, una quinta, viajes y demás. Ella era una señora de café, cajera, mesera y dueña de su propio horario. Lenin en ese momento cancelaba en la caja, se despidió de ella con beso en mejilla, le susurro que su jean sentaba sus curvas hermosas, ella sonrío con desgano, Lenin siempre tenia palabras tan exactas, sutiles, respiró aliviada por suerte no era su tipo, todo lo contrario.

Rose regreso a la caja, tomando lugar en su puesto, la silla era giratoria y le encantaba lo cómoda, haber realizado los cambios fue lo mejor, aunque eso si sus hijos con reparos al principio no aprobaron mucho, pero bien que iban por pan, café, importante detalle, no pagaban casi nunca, excepto de Omar que cancelaba siempre su pedido, así debería ser. Pagaban en otros lugares era lo mínimo que les correspondía en el suyo, pero para que los había invocado, Lili entraba por la puerta en ese instante, haciéndole ademan que tomaran lugar las dos,

-Mamá, que bien que estas hoy, espero que puedas pasar por Sebas- por favor, no alcanzo- Lili tomaba su café a prisa.

-Como te parece que tampoco puedo querida, tu esposo puede hacerlo estoy segura-

-Madre sinceramente, eres su abuela y como tal podrías hacerlo- ni sé que para que te pedí el favor-

-Está bien, lo iré a buscar a su clase de natación, pero lo llevaré a tu casa, tengo cosas que hacer, trabajo por si te has dado cuenta-

-Ay mama, es un cafecito, ni que aquí entrara tanta gente, que hicieran filas enteras-

-Por si lo has notado querida- Dijo Rose en ese momento levantándose de la mesa con tono serio y seco- están esperando mesa varios clientes, así que puedes tomarte el café en la cocina, eres de la familia, y tu puesto, lo podría ocupar la familia que esta allí- La mirada de Rose se posó de costado, se alejo de la mesa, acto seguido Lili se irguió y fue a la cocina.

-Supongo que aquí te encanta que tome el café-Lili la miro con obstinación

-Me parece bien, es una hermosa barra, aquí tomamos nosotros el desayuno-

Rose salió de la cocina a la barra, acomodando los clientes, el café estaba rebozar, el hombre del traje ya había cancelado marchándose, le había visto por la ventana cuando encendió su auto y se marchaba. Pero eso sí, con su bolsa de pan recién horneado, presuntuoso, sonrío para ella misma.

El día avanzo entre clientes, pedidos, llegando la tarde, dejo a Josef encargado de la caja y facturas a pagar, eran las cuatro, su café tenia servicio hasta las siete de la noche, Emi la mesera del segundo turno estaba aprovechando para limpiar, era ágil en hacerlo, dejando impecable el lugar. En ese momento recordó que debía pasar por su nieto sebas para llevarle a casa. Ni modo, tomando su bolso dio aviso que regresaría para buscar algunas cosas e irse a casa. Mely le dijo que le tendría todo empacado.

Llamo a Josef para darle su cheque, era día de pago, todos habían recibido el suyo menos el, Josef le conto que había estado haciendo arreglos en la segunda planta, le había dado color, empapelado, la bodega le había dado un orden a todo. En la segunda planta quedaba la bodega, un baño amplio, oficina, salita de descanso, una habitación con baño privado tenía balcón, closet, allí vivía Josef, era un buen chico, ya cumplía cinco años trabajando con ella, había entrado muy joven, Tom había apelado a darle la oportunidad, pasaba el tiempo veloz, -muy veloz- se dijo para sí misma.

Capítulo 2 Cena Familiar

Rose condujo espacio de unos quince minutos los cuales se le hicieron casi media hora, al llegar a la escuela de natación subió las cortas gradas e hizo su entrada al recinto. Aunque ella había nacido en California y sus padres habían vivido allí toda su vida, Tom y ella eligieron a Lewiston desde el mismo día que llegaron, allí encontraron la propiedad con la que habían soñado siempre.

Era la segunda ciudad más grande del estado de Maine. Tenía sitios hermosos, era conocida como una ciudad multicultural con un muy bajo costo de vida, era una ciudad tranquila, su café era producto de años de trabajo, sacrificios y luchas, pero había valido la pena.

-Rose -Se dijo a sí misma -Ha valido la pena, lo has hecho bien nena, así que ahora disfruta el paisaje- se reía feliz, era su momento.

Llegando a la escuela de su nieto, esperó aparcada, le había llamado antes, para tener que evitar entrar y esperar por largos minutos.

En un costado observó a Sebas, agitó su mano para hacerse notar, ante lo cual se despidió de sus amigos y apresuradamente vino al punto de encuentro. Rose le abrazó cálidamente.

-Abuela, que bueno verte –Me gusta cuando vienes por mí -Sebas se encogió de hombros, abriendo la puerta lanzó su bolso al interior.

-Bien Sebas, te llevaré directo a casa, tengo mil cosas que hacer, ya sabes la cena de esta noche, de lo contrario me quedaría contigo-

-No hay problema, pero me iría al café a trabajar abuela, mamá daría de gritos, pero ya soy adulto-

-Vaya, ¿Y cuantos años tienes? Rose le frunció su ceño.

-Tengo exactamente doce años, soy alto, atlético y creo que las chicas quieren todas salir conmigo -Se alisó sus cabellos castaños claros.

-Bien rompecorazones, camino a casa, has tus deberes, espera a tu madre -Rose aceleró un poco pues el tiempo volaba de prisa, tendría que regresar a la tienda, pasar por el salón de belleza, algo había que hacer con sus manos, pies, y quien sabe se animaría a un cambio de estilo. ¿Sería quizás la hora de cambios drásticos? Quizás sí, pero no estaba segura, aun no.

Llegaron a casa de Lili, y justo en aquel momento Roger hacia su entrada en el coche.

-Papá, que bueno que llegaste, así podemos darnos un buen partido, y prepárate para la derrota- empuñando sus manos entraba a casa gritando efusivamente-

-Hola Rose, gracias por traerlo, le dije a Lili que no te importunara, sé que estarías muy ocupada, ya la conoces-

-Claro que la conozco, no escucha nada -Rose encendió su auto, acelerando un poco, en el camino al café, encendió la radio para distraerse un poco. En ese instante su teléfono repicaba con insistencia.

-Gigi, si, ya voy en camino, pero no a la peluquería, paso por unos paquetes, de ahí rumbo a casa, a terminar de dejar todo listo...Oh, si haces eso por mí, puedo ir directo ahora mismo a darme un toque de belleza-

-Veamos -Gigi avanzaba por la habitación tomando sus llaves en mano, sacudiendo su cabellera -Espero de verdad que hagas un cambio, y déjame decirte que es un plan aburrido sentarse a ver los mismos videos, las fotos, y charlas de Tom esto, y Tom aquello, respeto lo de tus hijos, pero deberían considerar que deseas tu-

-Tienes razón, yo lo seguiré llevando en mi corazón y siempre estará allí, pero quisiera cenar fuera de casa, y recordar esta fecha de otra manera –Rose, estacionaba justo en la peluquería, a tiempo para unas horas de belleza y relax.

Entrando al gran salón una chica vino a su encuentro, le saludaba y tomaba sus cosas para guardarlas.

-Que gusto verla de nuevo, tenía tiempo de no venir. Dígame, señora Rose, ¿Qué tiene pensado para hoy? La chica la miró con sumo interés esperando respuesta suya.

-La verdad, lo mismo de siempre, mascarilla, baño de crema y cepillado- es todo, quizá después haga algo atrevido-

-Le hare un maquillaje suave, discreto, esos ojos merecen ser destacados, la verdad que son preciosos-

La chica comenzó su tarea con bastante agilidad, le dejaría hermosa para su velada familiar. Era una clienta que con frecuencia solía venir, mientras le aplicaba su baño de crema para el cabello, se fijó con detenimiento, tenía un rostro hermoso, piel tersa, blanca, de ojos azules profundos, cabellos castaños oscuros, desde que la conocía no había intentado hacer un corte sofisticado, un corte algo más arriba de los hombros, le quedaría maravilloso, era una mujer de curvas armoniosas, se apreciaba el ejercicio, tenía mucha más energía que ella misma. La condujo por la sala, para su mascarilla de avena y miel, llamó para que en tanto le arreglaran las uñas, solía traerlas listas para maquillarlas, en una hora terminaría y quedaría hermosa, aunque le hubiese gustado darle forma a su cabello. Al terminar aprobó con cara de satisfacción, estaba lista para una cena familiar muy peculiar.

Omar, Lauren, Lili y sus nietos entraron como una gran avalancha, la mesa del comedor estaba impecablemente vestida, Omar se acercó a ella dándole un gran abrazo, las flores surgieron sorpresivamente.

-Madre, son para ti, tan hermosas como tu- Rose agradeció el detalle.

-Gracias hijo, son hermosas, así que pasemos al comedor, y cenemos-

-Madre, ¿Invitaste a tus amigas? Es una cena familiar, para recordar a papá, no es una cena de modas o evento social -La voz de Lili replicó molesta, por la presencia de Gigi, siempre le había criticado a su madre su amistad con ella, era una empresaria, diseñadora, hermosa, creía que no era buena influencia en la vida de Rose.

-Tendrás que soportarla querida, es mi casa, mi cena -No veo la molestia, así que pon cara de pastel y siéntate, no estoy con deseos de soportar berrinches tuyos-

-Lauren, cuelga ese teléfono por favor, pasa al comedor-

-Madre, que hermosa que...Oh, me gustaría que te cortaras el cabello, pero en general, me encanta tu vestido esta noche-

Una vez sentados al comedor, la cena inició con charlas sobre anécdotas de Tom, y así avanzaron, Omar le contaba acerca de un nuevo proyecto, estaba feliz, pues estaría al frente de todos los detalles de un nuevo centro comercial, solo que sería en San Francisco, tendría que ir y venir, le encantaba, su esposa protestó sobre estar sola, pero también le hacía feliz, tenían una sola hija, no tenían planes de ser padres de nuevo eso estaba decidido.

-Es una gran oportunidad para Omar, la arquitectura es lo que ama, Nicole tomaba la ensalada, -Estoy feliz, podremos ir con Tamy uno que otro fin de semana-

-Hijo me alegra por ti, Tamy ya está creciendo a velocidad, el tiempo pasa volando, ya cinco años, me alegra que Tom, la pudo conocer-

Gigi, levantando la copa, propuso un brindis a la memoria de Tom, ellos habían sido buenos amigos, Lili la miró con recelo.

-Por cierto, madre, supongo que tu querida amiga Mery no quiso venir-

-Su hijo Rob, tuvo que ser intervenido, así que disculpada, es más mañana iré a verle-

Charlaron animadamente de otros temas, en aquel momento Lili se colocaba en pie, era hora de ver álbumes en la sala, así que, por invitación de ella, todos acudieron y tomaron su lugar, mientras Rose hacia café en la cocina, preparaba las tazas y los platos, con ayuda de Gigi, estirando la mano se servía otra copa más de vino.

-Deberíamos ir a tomarnos algo después de toda esta ceremonia, te gustaría...

-Estoy de un cansancio único- Rose le miró con desanimo.

-Pues creo que te falta un corte nuevo y un amor, vamos Rose, no pensarás pasar toda tu vida cortando flores del jardín, atendiendo el café, pagando las facturas cada lunes, huyendo de un cambio de imagen, -Rose, para, debes hacer algo para ti, ejemplo buscar el amor, o dejar que te sorprenda-

-No estoy en busca de ese amor que tú dices- Rose tomaba la bandeja con el café, mientras Gigi le seguía con el postre, y los platos a bordo.

-Madre por fin, toma lugar, estábamos viendo los videos de tu boda, que tiempos hermosos -Rose tomaba lugar en la esquina del gran cómodo sofá, la luz tenue fue una buena idea.

Allí estaba Tom, sonriendo alegre, dando el sí ante todos, aquella canción que siempre le había gustado de "Lo mejor de tu vida" aunque muy americano, Tom tenía raíces españolas por su madre. Le había encantado el bolero, flamenco, la rumba, un romántico enamorado, las imágenes pasaban trayendo a memoria momentos inolvidables, ella y Tom habían dicho que siempre se recordarían a través de las canciones, y una cena al aire libre, pero allí estaba ella, revolviendo recuerdos, mirando su cinta de casamiento, viviendo de lo pasado, sin sentirse aliviada en ninguna forma, cena en casa con un abarrotes de recuerdos, la cinta siguió avanzando, el cumpleaños de Tom, uno de los últimas celebraciones, que día hermoso, lágrimas rodaron en su mejilla, sentía una punzada dolorosa, quería levantarse gritar, que todos se fueran a casa, salir corriendo e irse al aire libre, encender una vela para verla apagarse, tomándose un vino sencillamente tranquila.

Capítulo 3 El Hombre Del Traje

Rose con sus manos en su boca ahogó las emociones que fluían, no quería gritar, sus nietos eran pequeños y que sabían de emociones desbordadas, tenía los ojos perdidos en cada imagen, toda su mente giraba en un torbellino de fotografías, Tom y ella habían sido felices, aunque pasaron sus días grises, esos grises que nunca faltan colocando a prueba el amor, dejando descorrer las cortinas de una intimidad, donde se viven momentos y se guardan secretos, ellos habían superado las adversidades del camino, gente perfecta no existía, eso sería como que ella solicitara que sus rosas, se convirtieran e

n tulipanes, como todas las cosas en la vida, tiempo ayuda a sanar, y Rose, no quería llorar más, no quería recordarlo de aquella manera. Lo haría a su manera, a cinco años que justo ese día se cumplían, ella lo haría a su manera para una próxima. Se secó las lágrimas, y solo miró al vacío.

-Lili, para la próxima creo que es mejor que sencillamente hagamos algo diferente- Lauren le miró fijamente.

-Esta es nuestra forma de recordarle -las fotos siempre son tu idea, no te pongas triste Lauren, con los años pasará-

-Madre, intervino Omar, debemos irnos, Tamy ya se quedó dormida y mañana tengo un día largo, pero...iré al café a desayunar, fue una linda velada- le abrazó con ternura.

-Es hora de que todos nos despidamos, mañana tengo que recibir el café para las maquinas temprano -Rose sonreía, a medias, pero sonreía, ante lo cual Gigi, fruncia su boca.

-Madre, no quiero molestar, pero tengo junta medica muy temprano, dejaré antes de las seis a Sebas, ¿Podrías por favor acercarlo camino a tu trabajo? -Yo pasaré a la una por él, es que tengo un día muy complicado- Lili se plantó frente al aparador para tomar su chalina, y el saco de su esposo, quien había llegado a mitad de la reunión, estaba en un caso importante. Rose le obsequió a cada uno un gran trozo de pastel, era una costumbre que ella horneaba, y ellos se llevaran siempre el pastel al final. Quería que se marcharan a sus hogares, Lauren recibió la llamada de Antony quien estaba a pocas cuadras de casa.

-Supongo mamá que preguntarás porque mi futuro esposo no vino a la cena de familia...

-Equivocada, no lo había notado, toma, esto es tuyo, espero que por favor mañana pases por el banco y soluciones tus pagos, me han llamado varias veces-

-Madre, la verdad aquí tengo el dinero, no sé si puedes pasar por el banco, es que mañana tengo clases, y en la tarde estaré en el despacho hasta tarde, siento tanto ser tu insoportable tormento- se echaba a su cuello y la lleno de besos.

-Bien, pero solo por esta vez, mañana enviaré a Josef a realizar un pago, compré unas nuevas piezas, todas las tazas y platos vendrán marcados-

-Madre, que bien, estas últimamente de cambios continuos- Lauren aplaudía.

-Mamá deberías dejar de gastar dinero en tantas cosas, ¿No fue suficiente con la remodelación? -

Rose, se acercó a Lili, entregándole su abrigo -Quiero que dejes de opinar sobre mi dinero, mi trabajo, tazas, platos y demás, no creo que afecte tu economía, es mi café, y seguirá siéndolo- ¿Entendido?

Omar se acercó ágilmente abrazándolas, -Bien chicas, tranquilas, mamá por supuesto que puedes hacer lo que gustes, así que no vamos a discutir Lili, bien mamá quiere descansar- Omar besó a su madre agradeciendo la cena.

Rose ayudaba a Lauren a colocarse su abrigo, era una chica muy independiente, a sus 23 años, ya estaba por recibirse de abogada, una chica sencilla, excelente estudiante, Lauren era sensible, y tierna, se había mudado a sus 20 años a vivir sola, se había comprado una casa con su prometido Antony era detective y en esos días trabaja en varios casos, no podía quejarse, era buen chico, de 30 años, serio, responsable, nada que decir en su contra, pero ese día estaba realmente cansada, solo quería que se marcharan a sus casas. Lili le preguntó si había visto su bolso, nuevamente le pidió si llevaría a Sebas, Rose se excusaba mientras le entregaba todos sus paquetes que había dejado tirados por todos lados.

-Lo siento Lili, tengo que estar antes de las seis en el café, así que ponte de acuerdo con tu esposo, organiza tus cosas, así aprenderás tener tiempo para todo- le abrazó cálidamente.

Abriendo la puerta de casa, todos salieron rumbo a sus hogares, Gigi le abrazó, se verían al siguiente día para almorzar todas juntas, tres mosqueteras sin mosqueteros, riendo a carcajadas subía al automóvil, su conductor le daba la mano y cerraba la puerta con suma caballerosidad, Rose mirando por la ventana reflexiono para sí misma. -Vaya, todo un conductor que te trata como toda una lady, perfecto, -Se fue directo a desmaquillarse, una ducha rápida, tomó su te para rendirse en brazos del señor sueño. La noche avanzó con silencio, sentada sobre su cama meditó unos segundos, -La vida es hermosa Rose, ve a conquistar todo lo que deseas, tú puedes- perdida en la música que siempre dejaba de fondo y que tanto le encantaba dormía plácidamente.

El nuevo día resplandeció, su alarma nuevamente le alertaba que era hora de dejar las cobijas aun abrigadas, pero de un salto, fue a la cocina para preparar su café, tomaría el desayuno en el café, ese día a prisa se arreglaba, mientras en ropa interior y medias negras, revisaba su amplio armario a dos costados, tomó un pantalón jean azul marino, zapatos deportivos, cómodos para un día de trabajo, se daba un toque de rubor, labial tono tierra, tomando una chalina de tonos azules medios, la acomodaba a gusto, atravesando el vestíbulo, alcanzo las llaves de la mesa, encendió el auto y se marchó al café.

Entraba llena de energías, Josef, le recibió con efusividad, la voz de Lenin le hizo girar sobre sus talones.

-Buen día querida Rose, dame un café en leche, y algún sándwich, a gusto tuyo, oye Rose, te invito a cine, pasaré por ti a las ocho, me gustaría que me acompañes, es una vieja película, pero te gustará-

-Lenin, hoy saldré con las chicas, noche de chicas, así que será otro día-

- ¡Buenos días! Un hombre elegante avanzó hasta la barra tomando la carta leía absorto, en ese momento varios clientes entraron al café, saludando a Rose, la locura había iniciado, un día agitado se sentía venir. -Buenos días, pan recién salido, café y lo que deseen-

-Buenos días caballero... Rose tomaba la libreta de pedidos, -Bien que desea tomar...

-Oh, usted, que puntual, para comenzar deme una bolsa de pan, una docena, para iniciar el día, un buen café, lo dejaré a su gusto-

-Vaya que gentil, si... ya lo recuerdo- Rose en la maquina preparaba el café, se detuvo a mirarle, vestía un elegante traje, ojos verdes, tez trigueña, cabellos oscuros, algunas canas que le hacían lucir de maravilla, zapatos impecables, siempre se fijaba en los zapatos de la gente, decían tantas cosas de una persona.

-Su café a su gusto, su bolsa de pan recién horneado, galleta de avena de cortesía, bien ahora dígame que desayunará- Lenin justo en ese momento llegaba a la barra para pedir una porción de bizcocho de zanahoria. -Rose, piénsalo, te va a encantar la película, llevaré palomitas de maíz, hechas en casa son mejores- se retiró en ese instante.

-Rose, huevos con jamón, pan, café, y por favor un jugo de naranja- espero no te moleste que te llame por tu nombre, es lindo-

-No hay problema, bien, en cinco minutos-

-Qué seguridad, asombroso, no he podido lograr que mi secretaria me de los tiempos tan exactos- reflexionaba Charles.

-Busque fallas...Rose sonrió-

-No las encontrará- le miraba fijamente-

-Mejor imposible, que rápido que aprende, -Rose fruncía su boca

-Bien, así es, siempre en la jugada, solo así se logran los grandes negocios- Josef le acercaba una bandeja con el desayuno en su punto.

-Que bien, así es aquí, agiles, rápidos y en la jugada, su desayuno-

-Rose, siempre es así, ¿Tan prevenida?

¿Disculpe? -Rose, le extendió la taza, -Su café moca, ahora tengo que atender otros clientes, así que desayune y disfrute. Rose tomaba un paño para limpiar varias mesas, ordenando retirar la loza, se encaminó a tomar pedidos. Charles, le miró algo desconcertado, si que era bella e imponente -Que estupendo tener alguien que me prepare este café todas las mañanas, así como este- saboreaba cada trago que se desplazaba en su paladar. Mely lo miró con gracia, era uno de esos encorbatados arrogantes, perdía su tiempo tratando de conquistar a la gran Rose.

Charles recibió una llamada, parecía algo molesto por la expresión, aunque trató de no parecerlo, en ese instante se acercaba a la caja para cancelar su pedido.

-Bien Rose, quizá me compre una máquina para hacer el café, ¿Cuál me recomienda?

-Le recomiendo que enseñe a su secretaria a manejar la máquina, ¿Seria mejor no? Yo puedo venderle el café- colocando un paquete en la barra, lo mostró orgullosa, -Ya sabe, como en casa. Charles recibió el cambio de su billete, dijo hasta luego, y salía a paso veloz, Rose notaba que el auto era diferente al que había visto la vez pasada.

-Quien diría, presumido hombre, el hombre del traje Café- en ese momento recibió una llamada, mirando el reloj, calculo con movimiento de cabeza. -Bien, a la una en punto, y colgó.

-Mas café para la mesa dos, y panqueques para la siete-.

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