Había pasado mucho tiempo desde que aquella niña había llega a esa organización, nadie sabía con exactitud su llegada y el hecho del porque el jefe aceptaba a una niña de tan solo 12 años. Ella caminaba sin sentido alguno, su mirada se veía fría, era como si su alma abandonará su cuerpo.
-Tu elección debe ser toma ahora- El hombre de cabello castaño canoso, la miraba con lastima en su interior fuera preferido que sea otra persona; pero no, no lo era. -Ser prostituta o Asesina... Es tu elección.
-Asesina... -la voz de la niña no tenía emoción alguna, está apagada. El hombre la miro sorprendido por su respuesta, la niña alzó la mira demostrando que no había nada que podía perder.
- ¿¡Porque!? -Jhon, no pudo ocultar su sorpresa ante la respuesta de la niña; si él lo permite, nunca se lo perdonará si le pasa algo.
-Prefiero tener la mente podrida, a vender mi cuerpo. - la respuesta de la niña no lo convencía del todo.
Pero quien era el para no dejar que ella eligiera, asintió con la cabeza, saco de su escritorio un sobre en que contenía un contrato, se lo puso en frente de ella; la niña miraba desconfiada del papel.
-Te doy este contrato, en donde estipula que desde ahora hasta la muerta eres para de la Organización Eros, se te brindará un hogar, comida, estudios a cambio tu... Deberá cumplir con las misiones asignadas, será entrenada para matar. - ella miro el papel aún desconfiada de lo que estaba brindándole, miro al hombre con una mirada fría. - ¿¡Algo que quieras!?
Negó, mientras tomaba el lapicero para firmar el contrato de la muerte, una vez que fue firmado el hombre le dio una llave de la casa, ella solo guardaba silencio esperando lo que venía sin protestar.
-Sígueme te mostraré tu nuevo hogar. - el hombre llamado Jhon, camina por los pasillos de su gran mansión sin preocuparse de los demás. Llevo a la niña a una habitación alejada de las mujeres y del hombre, él sabía perfectamente de que familia pertenecía esa niña y porque estaba aquí.
La zona de la mansión en donde se encontraba no era las misma donde estaba las prostitutas o los asesinos. Esta era un área para persona de su agrado. Había desarrollado cierto sentimiento por la pequeña en tan poco tiempo de conocerla, llegaron una habitación.
-Esta es tu habitación, podrás salir y entrar cuantas veces quieras... Está permitido tener mascota, no puedes traer a nadie a este lugar. ¿¡Entendiste!? -el hombre la miro con dureza; ella asintió, le entregó las llaves se marchó sin antes decirle. -Solo hay una llave de esa habitación, cuídala como si fuera tu vida.
(Tres años después...)
-Me puedes explicar ¿¡Que mierda ocurrió aquí!? - grito Jhon, desde su silla mirando a la adolescente desde su puesto.
Estaba hecha una mierda, su ropa estaba destrozada en cierta manera; tenía su rostro morada en una parte y una herida en el hombro derecho causa de un vidrio. Suspiro, les indicó a unos de sus hombres que se la llevará para la enfermería, a pesar de que ha pasado tres años, ella no habla mucho. La verdad no la visto reír desde que llegó, Jhon tomó su computadora para ver las Cámara de Vigilancia.
...
Los pasillos de aquella mansión eran grande lleno de cuadros lujosos, pero para la adolescente no era la gran cosa solo era una casa más en donde estaba. Doblando por un pasillo llenos de ventana, el aire fresco entró por cada una de ellas; Ninguno de los guardias se había percatado de que Azul no estaba con ellos.
Azul, la chica que no habla ni sonríe, pero era la que había tomado más fama en una semana de haber llegado que en todos los años que tenía; por alguna razón nunca hablaba con nadie y a duras penas se le veía sonríe o mostrar expresión alguna en su rostro. Tenía unos ojos tan azules como el mar que se confundía con el frío mismo, porque así era como se veía, fríos, pero sobre todos vacíos.
El césped se sentía de maravilla, al mirar al cielo no pudo evitar pensar. ¿¡Cómo sería su vida si nada de esto hubiera pasado!?, su padre murió de un ataque al corazón; su madre había muerto a la edad de 10 años, desde ese momento todo fue en picada. Su padre se volvió un apostador; antes que su madre se fuera, la apuestas se volvió su único mundo ella tuvo que ser la adulta en su casa.
Hasta es mañana en la calle llegaron dos camionetas negras en búsqueda de su padre, pero al no encontrarlo la tomaron a ella como pago de su deuda; cuando se dio cuenta entendió que su padre la había vendido para pagar su deuda con la Organización Eros, días después se encontraba que su padre había muerto de un ataca al corazón.
En ese momento comprendió que el corazón no se rompe, sino que se cansa de ser decepcionado por tantas derrotas, ¿¡Porque le dolía el Corazón! Se vio obligada a levantar un arma en contra de otra persona, el arma se sentía pasada y el metal se podía decir que era frío al contacto con su mano.
El pulso le temblaba, pero tuvo el valor de jalar del gatillo sin cerrar los ojos, el sonido era seco; la bala atravesó la frente del hombre dejándolo muerto al instante, el cuerpo cayó como un peso muerto al suelo haciendo un sonido perturbarte que se escuchó en todo el lugar.
-Creí que no lograría señorita Cross. -pudo escuchar a su entrando de armas a su espalda, aquí era teoría y campo.
-Creí que no lograría señorita Cross. -pudo escuchar a su entrenador de armas a su espalda, aquí era teoría y campo.
La teoría había acabado, ahora era la práctica dejar de sentir culpabilidad al matar a una persona era lo primero, pero no era tan frívola y sangrienta con otros asesinos, ella tenía un corazón; que no a todo el mundo lo dejaba ver. Ya la había hecho sufrir mucho así que su barrera estaba en lo alto.
-Muy bien, señorita Cross... eso es todo por hoy. - Carlos al no escuchar respuesta, la despidió. -Mi Consejo es que salgas de este programa, se nota que no puedes controlar tus nervios.
Era verdad que sus nervios la estaban matando, pero ella era una persona que no daba paso atrás. Aun así, se vio obligada a levantar la mirada y demostrar a Carlos que no era una tonta, al verla pudo notar la arrogancia que emanaba de sus ojos; sorprendiéndole que veía en ellos. Su cuerpo dejó de temblar mientras caminaba por el pasillo, una vez dentro de su habitación. Se permito caer al suelo dejando salir todo lo que había dentro, lloro como nunca y se sintió culpable por todos.
Fue la última vez que demostró lo que sentía, en ese entonces tenía 13 años cuando había tirado del gatillo por primera vez, comenzando hacer una asesina en proceso; los años fueron pasando de uno tras otro, de misión en misión. De muertos en muertos; el entrenamiento era agotador por eso ninguna mujer aguantaba.
Desde luego no había ni una mujer en este programa, aun así, ella estaba arriesgando su vida, pues no tenía nadie que se encargará de ella. Tenía un tío, pero no podía molestarlo ya que tenía tres hijos varones muchas bocas para alimentar ella no quería ser una más. Esa mañana estaba dispuesta a ir entrenar, sin contar lo que pasó.
Estaba entrando en la Sala cuando un chico la estampó contra uno de los espejos, causando la herida del hombro derecho, levanto su mano para proteger su rostro, pero no contó que la golpearla en la costilla. Y golpeo en su rostro cayó al suelo, tosiendo sangre por su boca.
-Liza, por fin volviste, perra, te haré sentir como mujer - el chico estaba segado por la ira y la excitación que sentía, comenzó a desgarra la ropa de Azul.
Aturdida un poco fuera de sí, comenzó a reaccionar a la adrenalina del momento, golpeando al chico en la boca del estómago para quitárselo de encima, se levantó y se pudo en guarda para lanzar el siguiente golpe. Una vez levantado sonrió de manera siniestra, Azul tenía una ventaja que su oponente era su estatura, era una cabeza más alta que la de ella así que su velocidad era su mejor arma, comenzó a golpear en su estómago.
Tres golpes y después dirigió el siguiente a su barba alzándolo ligeramente, le lanzo una patada en la rodilla el chico cayó arrodilla y ella aprovechó para lanzarle un golpe en la mejilla dejándolo noqueado por completo. Cayendo al suelo con los vidrios, se vio rodeada de muchas personas que presenció su pelea con Aarón.
Aarón es un chico inestable, que perdía el control y dejaba que sus impulsos los dominará creando así el mayor asesino sangriento, pero cuando estaba en sus cinco sentidos era un sol. Sin embargo, Azul no podía dejar que se sobrepasara con ella.
-Eres genial, Azul- dijo un chico que no conocía. Ella paso de ellos camino por el pasillo hasta que los hombres de Jhon la encontrar.
Ahora estaba viendo el cielo con tanta tranquilidad que no sentí el dolor en su hombre, pero aun así necesitaba ayuda. Suspirando, se levantó caminando a la enfermería. Aún que una pregunta le molestaba ¿¡Quién era Liza!? Tal vez, estaba relacionado con su enfermedad. Pero quien era ella para meteré en los problemas de los demás, si ni siquiera podía con los de ella.
La enfermera la miro un poco decepcionada, era la única la que intentaba hacer que ella hablará, pero aun así no lo lograba. Dulce, era una chica muy bonita con una sonrisa de ángel y un ánimo de oro, le indicó a Azul que se sentar en una de las camillas.
-Te encuentras bien. - Dulce estaba preocupada y aun así ella no hablaba ni demostraba el dolor que sentía en su cuerpo. Comenzó a curar sus heridas y a sacar los vidrios incrustado en su hombre derecho. -No es la gran cosa dejara una pequeña cicatriz. Tienes que tomar medicina para el dolor.
Azul le quedó mirando aun así no prestó atención, su mente estaba en otro lado, movía la cabeza de arriba abajo. Algo la perturba no sabía que era, una vez fuera de la enfermería decidió caminar por los pasillos, hoy la mansión estaba un poco más activa de costumbre; camino para su habitación.
-Señorita Coss. - escucho una voz a su espalda, se volteó encontrándose con Aarón; tenía el rostro moreteado y su labio estaba roto. Venía acompañado de un chico que no le prestó atención. -Solo quería disculparme por lo que hice, sobre todo por intentar sobre pasarme con usted... Ya sabe. - se encogió de hombres para restablecer importancia.
Ella solo lo miro un rato, asintió, se dio media vuelta para continuar su camino hasta su cuarto, pero un brazo la detuvo.
-Mi amigo se está disculpándose, debería decir algo. - miro al chico, se encontró con unos ojos verde gateados, de cabello ruido claro y su agarre en su brazo era firme. -Di algo. - la firmeza de su voz la estremeció. Pero como siempre era un tempano de hielo.
-Hunter... Espera ella no te va a responder... - el tal Hunter, miro confundido a su amigo. -Ella no habla. - La soltó como si su piel quemara.
Hunter Lancer, es el hijo menor del señor Jhon que heredaría el negocio sucio de su padre, aparte de tener un físico atractivo que emanaba peligro y más peligro, es un chico que no le gustaba que le llevaran la contraria, la arrogancia era parte de su personalidad. Hunter, miro a Azul con esos ojos intimidantes que no pasaba desapercibidos, encontrándose con el azul de un mar vacío que trasmitía escalofríos con tan solo verlos.
Hunter no pudo evitar sentirse en un mar de soledad al verla, una sensación de escalofrío le recorrió todo el cuerpo, fue exquisita, se vieron envuelto en una burbuja de atracción el uno por el otro. Algo que Azul no se permitía era los emociones a otra persona, pero no pudo evitar verse tentada por Hunter. Su mirada se fue más haya encontrado a una mujer que pasó rápido.
Su corazón se aceleró, una ligera sorpresa paso por sus ojos, atrayendo el interés de Hunter. Azul simplemente seguí a su habitación; aun no podía dejar de pensar en lo similar que era esa mujer a ella.
(3 Semanas después...)
Durante esta semana Aarón ha intentado acercarse a Azul, tratando de que ella tuviera un amigo en ese lugar. Los días pasaron y las misiones estaban subiendo de nivel para Azul, ya no sólo era rescate sino de guardaespaldas hasta de matar. Pero aún las cumplía no altas expectativas, en ese momento estaba en la Oficina de Jhon mirando su siguiente encargo, Hunter estaba presente revisando los papeles de los asistentes.
Su mirada estaba en los papeles, su mente estaba en la chica de ojos azules. La puerta se abrió dejando al presente en un silencio sepulcral.
-Amor, que te parece si le ponemos Rosa o Sandra - el señor Jhon perdió el color de su rostro al ver que su mujer entraba a la oficina, paloteando del nombre de su hija. - ha me encanta Rosa dime tu. - beso su esposo en los labios.
Azul se encontraba en una tormenta de emisiones desde el momento que escucho esa voz, ella miro como la mujer pasaba a su lado muy sonriente, aun podía escuchar su palabra, podía ver que en su vientre había un bebé de unos 5 meses, Azul se sentía derrotando como si fuera perdido todo. Su mirada se alternaba entre Jhon y Su supuesta madre.
La rabia, el odio y el desprecio se hicieron presente, el reconocer que sentía contra su madre se hizo más fuerte. La mujer se quedó callada al sentir una mirada penetrante a su espalda, se dio la vuelta se tensó al ver a su hija.
-Azul... -su voz era un susurro que todo el presente los escucho. Ella miraba a su hija tristeza y horror su cuerpo comenzó a temblar, las lágrimas corrieron por sus mejillas. -Azul... Yo te lo.... Puedo explicar.
Azul se dio media vuelta para salir de la Oficina como siempre lo así sin decir nada, pero un brazo la detuvo.
-Hija, déjame... Te lo explicó... Por favor. - le rogaba en llanto la mujer. Azul se deceso de su agarre con rabia.
-Los muertos no hablan... - hablo con todo el rencor que sentía en se momento, se largó de ese lugar.
-AZUL...
-Los muertos no hablan... - habló con todo el rencor que sentía en se momento, se largo de ese lugar.
-AZUL...
Los muertos no hablan, era algo con lo que Azul convivía todos los días; pero encontrase con su madre no era algo con lo que ella podía lidiar en ese momento. Azul, corrió hasta llegar a la calle con la respiración agitado y el corazón arrugado; camino hasta una florería a una cuadras de hay, compró unas Rosa violeta era sus favoritas. Tomó un taxi hasta el cementerio camino buscando la lápida de su padre.
La encontró estaba como la había dejado las flores ya se había secado, respiro hondo antes de liberar un poco de su frustración.
-Ahora entiendo aquella frase, los muertos no hablan... - se sentó al frente de la lápida cambiando las flores. -Te llevaste ese secreto a la tumba, no entendí por que me lo ocultaste, pero ahora lo entiendo cuando me decías que "Tu madre solo pensó en ella y no en nosotros" - se quito el abrigo negro que tenía mientras se soltaba la cola de caballo de su cabello. - tu no lo pudiste superar, la odie en ese momento, sabes, no puedo perdonaría ella mató todo lo que una vez nos hizo feliz... ¿¡Porque tenías que irte!? Te extraño. - una lágrima corría por su mejilla. - si tan solo no fuera mentido y creado esa farsa... Solo tal vez.
El silencio fue tan frustrante que la lastimaba cada vez más. Limpio sus lágrimas mientras se marchaba de aquel lugar, tiro las flores cecas al basurero. Aun recordaba la dirección de su antigua casa, se decido ir caminado hasta llegar a la parada de buses. El camino fue tranquilo hasta los barrios bajos de la ciudad, aquel barrio en donde la vieron crecer y admirar a su padre, eran pobre pero honrado. Al pisar ese lugar no pudo evitar que los recuerdos vinieran a su memoria.
Las persona que estaba hay, vieron a una chica tan linda; no reconocía a Azul de lo cambiada que estaba, mucho que fueron al funeral la vieron pero no la reconocieron, en un momento un ladrón intento robarle pero al ver sus ojos, noto que era una persona con la que no quería tener problemas. Asi que solo siguió su camino para buscar a otra víctima.
Azul caminaban por las calles desoladas, las casas estaba en una línea todas muy diferente que otra, se paró frente a una de ellas, estaba pintada de colores cremas y estaba bien decorada, apesar de todo su padre y ella le gustaba el orden; su casa no era la exención, comenzó andar por el camino de piedra, subió las dos escalones y se puso en la puerta, de su cuello cargaba la llave de su casa.
La saco y la introdujo en la cerradura tomó fuerza y abrio la puerta, encontrandola oscura, buscó el interruptor entre la oscuridad. Al encender la luz estaba la sala hecha un destrosada que se sorprendió mucho, miro el reloj eres ya pasada de la madrugada en unas tres horas saldría el sol, suspiro, apagó el foto y subió las escaleras fue a la habitación de su padre. Se deciso de toda la ropa mientras caminaba al baño, tomó una ducha rápida para quitar el estrés del día, una ves afuera toma una de las camisa de su padre, se la puso y se fue a dormir en la habitación de su padre.
La casa se sentía vacía, pero la habitación era la peor podía notar la frialdad de ella y la soledad que emanaba del cuatro de su padres, sin embargo, no pudo evitar pensar que solo era ella que estaba pasando por otra barrera en su vida. Se decía así mismas que esto solo era monentanio y que lo superaría como todo en la vida que tenía.
El sueño la fue envolviendo hasta quedar dormida por completo....
Esa noche en los rincones de la habitación de Hunter, no podía dejar de pensa en ella, por alguna razón la tenía presente en la mente. Con aquellos ojos que lo estaba volviendo loco, suspirando pesadamente; se levantó de la cama, tomó una camisa y salió de su habitación en búsqueda de algo que le hiciera olvida a cierta chica de ojos azules. En medio camino llegó sin queres al Despacho de su padre. La puerta estaba entre abierta, se acercó encontrándolo a su padre sentado en la silla; había otra persona parado vestía de negro de espada a él.
-No se te permite entra a mi casa. -la voz de su padre era sería, profundo pero había algo que no podía determinar en ella, tal vez, radio o rencor. -¿¡Que es lo que has venido a buscar!?.
-Jhon, sabes perfectamente por que estoy aquí, no tienes que preguntar el por que o el que. -la voz del hombre salió tranquila. -Vine por ella... Debo llevarla con mi familia.
-Crees que soy tonto, no permitiré que te lleves lo que Ariel quería más que su propia vida- la voz de Jhon subió de tono. - No vuelva a mi casa y menos en la noche.
-Dudo que Ariel te haya dado a su hija para que le diera una vida de mierda, eres estúpido o qué, aunque el este muerto. No dejaría a Azul en tus manos- las voz del hombre sonaba tranquila pero molesta. - Después de todo te estuviste revolcando con su mujer, así decias que era su amigo mientras te acostaba con ella en su misma cama. -La voz del hombre salió burlona. -Azul vendrá con nosotros te guste o no.
-Ella no ira contigo... -Se escucho la voz de la madrastra de Hunter. -Se quedará con su madre.
-Me cres que soy tonto, Ana, crees que no se que fuiste a verlo después de que los hombre de Jhon se llevarán a Azul la trajeran a este lugar, ¿¡Que sentiste al haberlo quitado lo único que el más amaba en el mundo!?... - el enojo del hombre amentaba, el reconcor en su voz no pasaba desaparsibido. -¿¡Que sentiste cuando él se estaba retorciendose de dolor en el suelo de su casa!?.
-¿¡Que hiciste Ana!? - pregunto anonadado Jhon.
-No lo sabes, que patético eres, Jhon... Crees que ella te ama solo ama el asqueroso dinero que ganas, porque crees que Ariel se casó con ella, no fue por que quizo, sino porque estaba embarazada de Azul. - la penetrante mirada azulada del hombre no pasaba desapercibida. - Ariel, era el heredero de las compañia de los Cross, pero nuestro padre no aceptó que él se casara con ella, así que él lo deseredo para que ella no pusiera su mano en el dinero de mi familia.
-Eso no es verdad... - la voz de la mujer salió deseperada. -Yo si ame a tu hermano....
-Callate, tu nunca amaste a mi hermano fuiste tú quien lo mató, creés que Azul te perdonará cuando se entere que su madre fue la causa de la muerte de mi hermano... - el hombre se acercó a la puerta,-Esperare hasta que Azul tenga 20 años, Jhon, vendré a visitarla durante este tiempo... Hasta el momento nos veremos muy seguido. - Hunter se escondio en una habitación continua, mientras que Auron se iba, noto que los ojos del hombre misteriosos son idéntico a los de Azul.
En la Oficina se libraba una batalla de parejas, Jhon en ese momento se sentia culpable de todo. Se habia enamorado de ella sin saber que ella era la causa de que su amigo hubiera tenido una vida infeliz.
-Jhon, no es verdad...
-Alguna vez, lo amaste o solo quería su dinero. - Jhon miro a la mujer que llevaba en su vientre su hija.
-Jhon, vas a creerle a él, que no es nadien... Que a mi que soy tu esposa...
-Esa noche... Esa, Dios nunca fui su amigo... Lárgate no te quiero ver... - su esposa salió a toda prisa.
Al salir se encontró con Auron que la estába esperando con una sonrisa atroz en su labios.
-Pagarás por todo lo que hisiste. - miro al hermano de su ex esposo, con terror. -No debiste volver, te lo dije, La familia Cross cuida a sus miembros.
-No pudiste proteger a tu hermano. - una sonrisa malvada cruzó en los labios de Ana.
-Pero estoy para mi sobrina, Ana cuida tus actos...
El hombre llamado Auron, se retiró de la mansión con una sonrisa en los labios; en su mente estaba la imagen del chico oculto en la habitación continua, solo había un vago pensamientos en su momeria.
-Todo pagaran por los que te hicieron Ariel, volví para tomar venganzas. Me pregunto ¿¡Que pensara tu hijo ahora de ti, Jhon!?.