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El Deseo Maternal de la Transmigrada

El Deseo Maternal de la Transmigrada

Autor: : yeniferabigc16
Género: Romance
He transmigrado a una novela que no tiene un final feliz para Tari Aishane Dixon. La Emperatriz del Imperio Z, esposa del Emperador Toji Khalid Von el cual tiene una amante la cual ama y venera como si fuera una Diosa, la Amante Real Aisha Finch. Mi esposo no me ama y me desprecia, ama mas a su Amante que a mi, nuestros hijos son ignorados y mi vida pende de un hilo...¿Ser Emperatriz no era fácil? Creo que he descubierto que criar niños es realmente difícil. ¿Qué hare para sobrevivir? ¿Qué estoy haciendo en esta novela? ¿Encontrare el amor en esos brazos llenos de espinas o en los que otra persona? ¿Podre criar a mis hijos para que no mueran asesinados por la Amante Real? ¿Estas dispuesta a sacrificar tu felicidad por la vida de otras personas?

Capítulo 1 Transmigracion

-EMPERATRIZ!!!-Grito una voz de mujer, abrí lentamente los ojos no sabía lo que había pasado, no sé qué había pasado.

-Emperatriz, despertó-Dijo la misma voz, mientras se secaba las lágrimas. Yo solo me preguntaba quien eran esas personas, que estaba pasando, porque me llamaban a mí.

Puse mis manos sobre mi estómago, pero al posarlas sentí que mi estomago estaba hinchado y grande, levante las sabanas asustadas para observar y puedo observar cómo estaba embarazada, en qué momento quede embarazada.

-Su Majestad, usted y su bebe ya están fuera de peligro-Exclamo un anciano que vestía de esmoquin, todo era raro hasta las mujeres vestían lo mismo, porque me han de llamar Su Majestad.

-¿Que ha pasado? -Pregunte y al hablar escuche como mi voz había cambiado. Allí me explicaron la situación, estaba discutiendo con la Señorita Aisha y me tropecé y caí golpeándome la cabeza y cayendo al estanque de la mansión.

-Dijiste Aisha-Dije procesando todo lo que me estaban diciendo, yo sabía que conocía ese nombre al cerrar mis ojos los recuerdos de ese momento surgieron.

-Pueden salir, necesito estar sola-Exclame y todos siguieron la Orden, dejándome en esa habitación diferente, me seguía tocando mi estomago se miraba que tenía entre 6 meses corrí al gran espejo para corroborar mis sospechas y al observarme pude verme, un cuerpo que no era mío.

-Tari Aishane Dixon-Dije mientras me tocaba el rostro. -No me digas que estoy en esa Novela-

La Novela llamada "Los dos acabaremos con el" cuenta la historia de Hades y Ares, gemelos nacidos de la Emperatriz Tari Aishane Dixon y el Emperador Toji Kalind Von, la emperatriz luchaba por ganarse el amor del Emperador algo que nunca logra, ni en su muerte, ya que el Emperador no le interesaba para nada la Emperatriz y prefería a su Concubina de nombre Aisha muy similar al de la Emperatriz, la emperatriz muere bajo un supuesto tropezón queda en coma 3 días y los bebes de su interior aún seguían vivos al tercer día sacan a los bebes de 6 meses para que vivíeran haciendo que ella muera en el acto, así el mismo día nacimiento de los pequeños Ares y Hades nombres elegidos por la Emperatriz se lleva a cabo el funeral de la Emperatriz, algo sorprendente es que el Emperador no fue a su funeral, paso toda la noche junto a su concubina, la concubina que había hecho que la emperatriz cayera estaba feliz porque pensaba que sería la nueva emperatriz.

Pero eso no llega nunca en su corta vida, ya que les prohíben casarse, ella con el resentimiento y saber que sus hijos no podrán tener un título de noble o ser el futuro emperador, empieza a intentar asesinar a los pequeños, el emperador nunca estuvo al tanto, nunca les prestó atención y eso que no tenían ningún rastro de parecerse a la emperatriz, los dos se parecían a él y solo a él. Pasan 16 años después de la muerte de la Emperatriz, los niños no tenían a nadie y ver a la madre de sus hermanastros intentando asesinarlos los hizo crecer demasiado rápido y ser llamados "Los Hijos benditos de Dios" algo que Aisha estaba furiosa, el tiempo avanza y descubren la verdad de la muerte de su madre y la poca importancia que le dio su padre a su madre durante el tiempo que estuvieron casados, los gemelos se corrompen por el odio a ellos dos, y ese mismo día hacen una masacre asesinando frente a los ojos del emperador al asesino de su madre, la concubina Aisha, el emperador se vuelve loco de la furia y intenta matarlos pero al final Ares consigue apuñalarlo primero a él así matando a su padre y a su madrasta. Los dos ascienden a Emperadores para gobernar el reino que su padre descuido por estar loco por la asesina de su madre.

-Fue una novela trágica, muchas muertes inocentes y mucha tristeza por parte de los pequeños gemelos que quisieron conocer a su madre, pero desde que nacieron los retratos de la emperatriz nunca se volvieron a presenciar, el abandono de su padre, los intentos de asesinato por parte de su madrastra, al final solo te tenían ellos dos-Dije mientras suspiraba y dejaba que las lágrimas cayeran por mi mejilla.

-Entonces en verdad moristes y yo estoy en tu cuerpo-Dije mientras en mi pensamiento se los dirigía a Tari.

-Te prometo que cuidare de estos pequeños que deseabas con ansia que nacieran para que le dieran felicidad a tu vida-Dije mientras tocaba mi ahora estómago.

En ese momento sentí como unas pataditas en el estómago, los niños estaban vivos, aunque aún nadie sabe que es, todos en la novela siempre sostuvieron que era niña por los síntomas, pero cuando vieron a dos hermosos niños se alegraron.

-Les prometo, aunque en mi vida anterior no quería tener hijos, a ustedes los amaré tanto como su madre los hubiera querido-Dije mientras me sobaba el estómago una y otra vez.

-Bien, es hora de recuperarme y levantarme para que Aisha no intente hacernos daño-Dije mientras recordaba la novela, se supo por la novela que Aisha siempre golpeaba, escupía y hería a Tari, Tari siendo una joven muy enfermiza y débil no se podía defender bien y aún más estando embarazada.

Capítulo 2 Empieza la Accion

-Entren-Grite a las personas que sabía que estaban esperando en la puerta de la habitación.

En unos momentos ellos estaban dentro, los recuerdos y memorias de Tari venían a mi mente y los nombres de los empleados que eran fieles a ellas.

-Mattiu, Liza, Monter-Dije con un tono autoritario para que observaran y escucharan los demás sirvientes espías de Aisha que Tari Aishane Dixon está viva y mucho más fuerte para defender a sus hijos.

-Desde ahora usare vestidos con menos tela, mi accidente pudo surgir por ello así que dile al sastre que venga en la tarde a y también saca a los sirvientes espías de la concubina de aquí-Dije mientras señalaba a los 4 sirvientes con una pequeña risa burlona.

Los sirvientes quedaron pasmados ante escuchar mis palabras, me sentía una diosa al saber el contenido del libro y los pensamientos de Tari podía salvar a estos pequeños y irme de este maldito lugar para siempre. Si no mal recuerdo esos sirvientes eran de Aisha como regalo del Emperador, así que ella pueda ir a llorarle y el emperador venir a golpearme o regañarme, pero no me importaba no sentía una pizca de amor por él, así que estaba preparada a defenderme ante todo y todos.

-Como ordene Emperatriz-Dijo Mattiu, Liza y Monter.

-Ojalá y se hubiera muerto, Aisha será la dueña de este palacio y todo de usted pertenecerá a ella, téngale miedo a su futuro-Grito una de las espías de Aisha, mientras se la llevaban, así que di la orden de que no se fueran aún.

-Tú crees que las palabras patéticas de una basura que sirve de objeto como tú me dan miedo y que solo porque tu señora tenga a el Emperador como su perro significa que le debería tener miedo, mi bebe es el heredero primogénito, tu señora le puede dar mil hijos, pero todos se pudrirán en el olvido al igual que tú y tu señora-Dije mientras agarraba su cara y la miraba con desprecio para que se diera una idea de lo que podría ser capaz.

-Ve y cuéntaselo a esa, no necesito a un objeto desechable aquí-Dije mientras me daba la vuelta para acostarme en la cama, sé que esta no es la personalidad de Tari pero ella ya no está aquí ni en este cuerpo, soy yo y yo prometí cuidar a sus hijos.

Sentí como los pequeños se movían de nuevo, eran tan energéticos estos pequeños diablillos que no podía aguantarme las risas y el dolor al sentir que me pateaban bastante.

-Como las embarazadas aguantan esto-Dije mientras me acostaba de lado para descansar un poco y empezar con algunas estrategias para sobrevivir, poco tiempo después me quede dormida de tanto pensar, pero ese sueño no fue largo ya que escuche como las puertas de la habitación se abrían de golpe.

-Maldita Emperatriz que le has hecho a Aisha-Grito el Emperador mientras se acercaba a la cama y yo me levantaba despacio de la cama sin ningún temor hacia ese maldito, al verlo a la cara pude notar que era guapo, sus ojos de un color rojo y su cabello negro como la noche lo hacían apuesto, pero de que sirve que el recipiente sea bonito cuando por dentro es una fosa de mierda.

-Saludos al Emperador del Imperio-Dije mientras lo miraba a los ojos, algo que en ese momento él se pasmo. Se sabía que Tari nunca lo miro a los ojos, así que cambiando los gestos tímidos de Tari, empezaría a que la gente la vea como una persona fuerte.

-Contéstame, Aisha fue a el estudio llorando porque trataste mal a su sirvienta-Dijo el Emperador mientras me miraba con una cara de desprecio. Al escuchar eso, quise reírme como alguien puede ser un estúpido corriendo por las faldas de una mujer.

-Bravo, Su Majestad-Dije mientras le aplaudía y por fin soltaba mis carcajadas ante ese gesto.

Toji no sabía cómo reaccionar estaba helado ante mi actitud, nunca nadie se había reído del así que eso le hervía más la sangre, pero a la vez le apenaba.

-Contéstame tu caída te ha dejado loca, no puedo creer que mis hijos tengan una madre loca-Dijo el Emperador gritando muy fuerte.

-Cállate bastardo, tu voz es tan asquerosa que las náuseas matutinas llegan al solo verte parado frente a mí, le pido que se vaya necesito descansar para que sus hijos crezcan grandes y fuertes, para que esta madre loca no los corrompa-Dije mientras me tapaba la boca para simular que iba a vomitar, su expresión me dio mil años de vida observar cómo su cara se tornaba pálida ante las palabras de su mujer que siempre fue sumisa me encantaba tanto.

El Emperador sin decir una palabra se marchó de la habitación con una expresión en blanco al escuchar como le había respondido.

-Majestad, porque le dijo eso a su Majestad el Emperador-Dijo Liza mientras me ayudaba a sentarme en la cama.

-Solo estoy harta Liza, no quiero ser tratada como un trapo viejo-Dije mientras lagrimas caían por mis mejillas, sabía que no era yo la que lloraba era Tari dejando a el amor que le tuvo a su marido.

-Aún por todo lo que te hizo pasar aun lo amabas, eh-Dije mientras susurraba y observaba al suelo las lágrimas que caían al suelo, después de un rato Liza, Mattiu y Monter lloraron junto conmigo, sabía que ellos nunca les gusto como su señora fue tratada, pueda que lloren por alegría o por tristeza, pero llorando nos desahogabas lo que hace tiempo cargábamos en nuestra espalda.

Capítulo 3 Ida al Palacio Rojo

Después de un día, llego el Sastre al que había llamado para que me ayudara a crear vestidos más sencillos y cómodos de usar para el embarazo.

-Oh, su majestad se ve muy hermosa embarazada-Exclamo.

Sabía que Tari tenía una belleza increíble, un cabello gris tan raro para todos y ojos de un color avellano, un cuerpo pronunciado, pero no vulgar y un porte y altura buenos para familias nobles.

-Lo he llamado para que me ayude a vestir algo cómodo por mi embarazo estoy muy incómoda usando muchas capaz de tela, puede por favor darme un papel y un bolígrafo para enseñarle lo que estaba pensando en que usted cree-Dije mientras que lo miraba con una mirada tímida.

-Claro su Majestad, aquí tiene-Dijo el sastre, mientras me otorgaba el papel y el bolígrafo para dibujar.

Ante ello empecé a crear un vestido recto pero largo con unas mangas anchas pero que serían transparentes, la tela seria seda, no se usarían 4 capaz de tela, solo pedía dos capaz pero no ralas, tela gruesa para que no se viera nada, el sastre se quedó fascinado ante el dibujo y los detalles que había escrito en el papel mientras dibujaba lo que quería.

-Quiero algo así, podrá hacerlo-Dije mientras le entregaba el papel junto a mi firma como pedido de que quería 20 vestidos de esa forma, pero de distintos colores y distintas mangas y accesorios no tan cargados solo ligeros, ya que no quería sentirme incomoda.

-Su Majestad cuente conmigo para lo que sea-Dijo el Sastre mientras me marchaba admirando el dibujo, le pedí a Monter que lo acompañara a la salida.

-Su Majestad, El Emperador quiere su presencia en su estudio, venga rápido-Dijo un sirviente del Emperador, observe mi ropa, la cual era un pijama que utilizaban solo para dormir, según las sirvientas tenía que cambiarme, pero no me importo y fui a ver que quería Toji.

Al casi llegar al estudio pude observar como el secretario personal del Emperador salía a buscarme.

-Su Majestad...Emperatriz se ve hermosa hoy-Dijo el secretario muy avergonzado para verme.

No sabía que usar un pijama era algo visto como mal en este tiempo, pero no sé por qué se preocupaban estoy embarazada así que lo más seguro es que no me quede bien.

-Me alegro, que aun estando embarazada me vea linda-Dije mientras me reía un poco al observar cómo sus orejas se coloraban.

-El Emperador...y la señorita Aisha, están dentro, he venido a escoltarla-Dijo mientras hablaba un poco bajo, después de unos momentos se recompuso y postro una mirada seria pero aun con sus mejillas rojas.

-La Emperatriz Tari Aishane Dixon, va entrando-Dijo mientras cogía de su brazo para entrar junto a él.

Al entrar pude observar como Toji y Aisha estaban juntos, observándome entrar y allí mismo estaba el Padre de Aisha, junto a el Padre de Tari, me sorprendió saber que ella tenía a su padre vivo, nunca se le menciona.

-Estoy cambiando poco a poco la historia-Pensé mientras me acercaba a saludar primero a el Padre de Tari, algo que todos quedaron perpetro, como pudo saludar primero a su padre que, a su dueño y el emperador de su país, sentía que eso decían todos, pero no me importaba.

-Tari, querida hija, escuche que estabas enferma-Dijo el Padre...no quiero decir Archiduque Dixon, padre del Emperador del Imperio Y Suegro del Emperador Z.

Al escuchar que estaba enferma me quedo observándolo un momento el suelo, en la novela explican el miedo que tenía el Imperio Z por el Imperio Y, así que Tari se casó con Toji, pero aun así el Imperio tenía miedo porque el Imperio Y era mucho más poderoso. Cuando Tari en la novela murió se dijo que fue por un resfriado cuando su padre y el Emperador que es su hermano llegaron a la capital, ella ya había sido cremada y según sus restos habían sido esparcidos en el mar porque ella así lo quería, el Archiduque y el Emperador guardaron rencor y más cuando no vieron ni a sus nietos y sobrinos hasta la edad de 16 cuando se enteran de la verdad, haciendo pagar a todos.

-Oh no padre, no fue un resfriado, intentaron asesinarme-Dije mientras hacía que las lágrimas brotaran de mis ojos, al escuchar eso pude escuchar como Aisha tragaba saliva y de reojo observe como el Emperador tembló por un momento.

-Quien se atrevió a hacerle eso a la Emperatriz y madre del heredero del Imperio Y-Dijo el Archiduque enojado observando al Emperador.

-Aún no lo sabemos, Gran Archiduque estamos buscando lo, tenía miedo por mi esposa-Dijo Toji mientras se apartaba de Aisha y se acercaba a mi para intentar tocarme.

Ante ese hecho, yo solo pude reaccionar golpeando sus manos para que no se acercara a mí. Algo que a todos los dejo nuevamente perplejos, la Emperatriz que estaba enamoraba con locura a el Emperador no quería que la tocara.

-La Emperatriz se volvió loca-Grito el Duque, padre de Aisha.

-No permito que hable así de mi hija, duque-Dijo el Archiduque observando a el Duque y acercándose.

-Emperador, le dije que se casara con mi hija no con una mujer del Imperio Y-Dijo el Duque sin un poco de miedo ante las palabras que había dicho.

En ese momento todo quedo en silencio, Aisha que tenía una falsa cara que estaba a punto de llorar y el Emperador rígido observando al Duque con una expresión de "Cállate" El Archiduque al escuchar esa palabra estaba más furioso y allí el secretario de su Majestad se acercó para calmarlo.

-Tiene algo de razón al hablar duque-Dije mientras lo observaba y tenía un tono decisivo.

-Pero-Dije mientras una pequeña sonrisa se formaba en mi cara al ver que Aisha había hecho una cara diferente a la que estaba aparentando.

-Lastimosamente su hija solo es una amante que aparecerá en los registros de Amantes, mientras esta mujer del Imperio Y será recordaba por generaciones por lo que he hecho y lo que hare, su hija solo será recordaba como el consuelo de noches del Emperador-Dije mientras levantaba mi cabeza en alto, recordando como Tari levanto su cabeza cuando fue coronada Emperatriz del Imperio Z.

La cara de Aisha se transformaba en una mueca horrible de odio, la expresión del Emperador parecía querer desaparecer en ese momento, la del Duque estaba pasmada y asustada por mis palabras y la del Archiduque una expresión de amor, ternura y sorpresa por las palabras de su hija. Observe al Secretario de Su Majestad y estaba boca abierto por mi respuesta.

-Disculpe querido esposo, no me encuentro bien iré a descansar nuestros hijos me han cansado este día y con que me desperté hace poco, estoy cansada-Dije mientras me acercaba a él y le daba un suave beso en la mejilla.

-Padre, me acompañas, un gusto pasar el tiempo con ustedes, majestad no me llame por un tiempo pasare los últimos meses de mi embarazó en el Palacio Rojo-Dije mientras caminaba a la salida.

El Palacio Rojo el lugar más hermoso del Imperio construido para las Emperatrices, Tari nunca vivió en él ya que quería estar cerca de Toji y también porque Aisha le había prohibido mudarse a él, pero ahora no me importa lo que ella diga.

-Al Palacio Rojo, Tari te dije que es mi Palacio-Exclamo Aisha mientras me agarraba del brazo para que no me fuera.

-El Palacio Rojo no tiene dueño y si lo tuviera es de la Emperadora Aloxa Bix a la que fue regalado por su amado-Dije mientras quitaba sacaba mi mano de la suya.

-Está bien Emperatriz, si eso desea empezare a decir que preparen sus cosas-Exclamo el Emperador mientras se despedía con una reverencia.

Salimos del estudio con dirección a mi habitación y mientras estamos en una distancia ya larga, el archiduque se paró un momento y me observo.

-Tú en verdad, eres igual que tu madre-Dijo el Archiduque mientras me abrazaba con cuidado por el embarazo.

Nunca se habló de la madre de Tari, así que digamos que solo se sostuve a sonreír y regresarle el abrazo.

-Cariño, has pensado en el nombre de tu hija...o...hijo-Dijo el Archiduque mientras seguíamos caminando.

-Me gusta Ares y Hades y si es niña la llamare como mi Madre-Dije mientras le daba una sonrisa.

Al decir eso el camino a mi habitación se mantuvo callado hasta llegar a mi habitación, de allí el Archiduque se marchó dejándome junto a mis sirvientes.

-Preparen las cosas, nos retiramos al Palacio Rojo-Dije mientras me acostaba un rato, todos al escuchar eso se quedaron asombrados por el hecho de ir a el Palacio Rojo claro siguieron las órdenes y empezaron a empacar, Aisha fue a tocar la puerta, pero nadie le abrió ya que todos estaban ocupados y yo me había dormido, todo lo que ha pasado en un solo día es verdaderamente cansado.

-Emperatriz-Dijo Liza mientras intentaba levantarme, gracias a ello me levante un poco cansada, aun no me acostumbraba a estar embarazada, era difícil intentar dormir en una posición que no aplastara a los pequeños.

-Dime liza-Dije mientras me intentaba sentarme, la barriga era demasiado grande.

-Las cosas están listas Su Majestad solo falta que usted se vista y nos vamos-Dijo Liza, mientras me ayudaba a sentarme.

De seguro dormir más de una hora, para que empaquen todo fue en verdad muy rápido.

-Ayúdame a cambiarme y nos vamos-Dije.

Después de cambiarme estaba lista para irme, pero alguien tocaba la puerta pensé que era Aisha, pero no era así, así que al dejarlo pasar pude observar quien era.

-Emperatriz, seré su escolta personal hasta que llegue al Palacio Rojo-Dijo el secretario personal del Emperador.

Al observarlo me sorprendió que el Emperador dejara a su secretario personal, escoltar a la Emperatriz, normalmente era fastidiado con escoltar a su concubina cuando estaba iba a derrochar todo el dinero que le daban.

-Secretario que honor que me escolté hoy-Dije mientras cogía un pequeño trozo de seda para cubrirme el cabello.

-Por favor, Su Majestad llámeme, Castiel-Dijo mientras hacía seña que pusiera mi mano para entrelazarla con su brazo.

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