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El Deseo de una Pasión

El Deseo de una Pasión

Autor: : marymeneses813
Género: Romance
El pasado asoma su crudeza, inquietando la promesa que Dayron hizo después que su primer amor lo dejara por el tiempo acordado. Después de los años él se vino convirtiendo en un hombre frío, con un corazón de piedra y odiando el sentimiento de amar, mientras que ella tiene la esperanza de luchar por su perdón y de poder soportar la ira del gran Dayron. ¿Podrá el amor sanar una herida profunda?

Capítulo 1 Sinopsis

El pasado asoma su crudeza, inquietando la promesa que Dayron hizo después que su primer amor lo dejara por el tiempo acordado. Después de los años él se vino convirtiendo en un hombre frío, con un corazón de piedra y odiando el sentimiento de amar, mientras que ella tiene la esperanza de luchar por su perdón y de poder soportar la ira del gran Dayron. ¿Podrá el amor sanar una herida profunda?

Caramelo es una sacaría, enamorada de un mafioso del que de hoy en adelante le servirá, pero quien diría que el rumbo cambiaría sin esperarlo, dado que Caramelo lo traiciono sin querer. Ahora ella ha regresado con las intenciones de conquistarlo, seducirlo y recuperar el tiempo y amor perdido.

Un contrato inesperado es la oportunidad para ella, en cambio para él es una maldición de la que no puede salir, pero ambos no podrán negar y soportar el deseo que tiene el uno con el otro, y la pasión de sus cuerpos arder.

Dayron tendrá que soportar las tentaciones y la perdición del deseo de tenerla y poseerla.

Hola, mis bellos corazones, bienvenido al mundo de las tentaciones y perdiciones de los deseos. ¡No se pierdan la oportunidad de conocer a una apasionada pareja!

Capítulo 2 El pasado es el inicio de una calamidad

(...)

Un año después de tanto sufrimiento, de ese maldito amor que pensé que era correspondido, pero todo fue un fraude y una burla en el instante que ella me mandó al diablo con la única explicación de que tenía que pensar y darse un tiempo para ella.

¡Patrañas! No seré el imbécil que se dejara engañar por esa falsedad y menos la esperaré como ella lo pidió.

Lo único que puedo sentir por ella, es odio, desprecio y repulsión.

-Hola, hermano -las puertas del despacho se abren y mi tortura de pensamiento se esfuma.

Alzó la mirada y puedo ver el rostro de mi hermana en compañía de su familia, dejó lo que estaba haciendo en mi ordenador y corro tras los abrazos de mi sobrino Zenov. La familia de mi hermana es muy hermosa, hasta puedo decir que es una familia feliz después de mis padres o de la de Rafael. La verdad que no sé si hay familias felices o todo es una pantalla; para mí la felicidad es la persona que está contigo en las buenas y en las malas, y no cuando le conviene estar.

Mi padre poco a poco se está desligando de la organización dejándome a cargo, todo es por ese afán de cuidar a mis hermanos y disfrutar lo que le queda de vida, no es que diga que va a morir mañana o pasado, lo dice porque todo no es trabajo.

Esta historia no se trata de mis padres, de mis hermanos o de la nueva gobernación, esta historia trata de cómo uno puede obtener lo que quiere y lo que desee, aunque todo no se puede comprar con dinero o con poder.

"La felicidad".

¿Cuántas facetas de felicidad uno puede tener para ser completo? ¿Tener vida? ¿Tener salud? ¿O tener a alguien que te ame sin condición?

-Cómo estás mocoso -me da un puño en el hombro tras tomar en mis brazos a mi sobrino.

Sí, ese es mi cuñado y un amigo al que aprecio, y valoro el amor que tiene por mi hermana y la lealtad que tiene hacia nosotros. Es obvio que jamás le puede quitar esa costumbre de que me siga tachando como un mocoso.

-Primero déjenme saludar a este muchachote -lo abrazo fuerte y comienzo hacerle cosquillas hasta hacerlo pedir cacao.

-Déjalo y mejor préstanos atención -mi hermana me quita de los brazos a su lindo pequeño.

-¿Pasa algo?

En el precioso momento que les pregunto aparecen mis padres con el único propósito de llevarse a su nieto. Al ver que ellos se alejan, dejándome solo con la presencia de Liliam y de Máximo, doy media vuelta y me encamino a paso lento hacia el minibar para prepararme una bebida fuerte que amortigüe el golpe de la noticia o información que este par me dará.

-Nos da mucho gusto verte hermano -escuchó los tacones de mi hermana que resuenan por el piso haciendo eco en las cuatro paredes.

-Al diablo Liliam -habló bruscamente-, no han venido aquí solamente asegúrate de como estoy.

-Calma mocoso, no es para que reacciones de esta manera -dejó a un lado la botella de vodka que tenía en mis manos y doy media vuelta para verle el rostro a ambos.

Puede ser que exagere, pero también tienen que comprender que tanto misterio me agobia y hace que mi cabeza piense muchas cosas atroces.

-Tenemos casi un año que no venimos y hoy tomamos la decisión de quedarnos un tiempo con la familia.

No me molesta que la familia esté unida, pero no encuentro el misterio de que este par insista en hablar conmigo. Saco todo el aire que tenía dentro, este par son realmente exagerados y dramáticos.

-Ven, acá enana -extiendo mis brazos y ella viene hacia mí.

-No soy enana -protesta tras aceptar mi abrazo-. Caramelo ha regresado-sisea de golpe.

Poso mis manos en sus brazos y la apartó bruscamente, penetró mis ojos con el de ella, intento descifrar esa mirada y lo que puede ocultar detrás de esos ojos apagados. Pero con un asentamiento me asegura que lo que está diciendo no es broma.

¡Mierda!, esto me ha caído como un balde de agua fría.

La suelto tras llevar mi mano hacia mi cabello, ¿qué hace aquí?

Ah, pensé que este momento no me afectaría después de su partida a una misión del cual le dije que no se fuera, pero ella es de las mujeres que hacen lo que quieren, por eso se fue y con las únicas palabras que llevo en mi mente, "un año, solo un año".

¡Ni mierda que un año!, no estoy dispuesto a verla o permitir que la relación que tanto añoraba se fuera al caño por su instinto de sicario o por buscar la respuesta de su corazón, "si amas algo, déjalo libre. Si regresa, es tuyo, y si no, nunca lo fue".

-No quiero saber de ella -habló con tono surgente.

-Demasiado tarde mocoso porque ella está aquí -Máximo se acerca a su esposa y rodea sus brazos sobre su cintura-, y la mala noticia es que no la podemos despedir porque ella es de la familia y la familia es familia.

¡No me joda!, ese cuento es viejo y me importa una mierda si es familia para ellos o no, pero no me quedaré con los brazos cruzados, permitiendo que ella venga como si no hubiese pasado nada.

-Ella no es familia -exclamó con furor-, puede que sea tu sicario personal, pero de mi parte no es nada y no quiero saber nada de ella.

-Sí, lo es -dice mi hermana-, y comprendo lo molesto que estés, pero tienes que entender por qué lo hizo o cuál fue la razón del cual la llevó a tomar esa decisión.

-No quiero que la defiendan más y por mí que se quede donde quiera, pero avísenle que de mi parte está muerta -puedo sentir mi cara arder de furia e indignación.

Salgo hecha furia de la oficina, puesto que no esperaré que ellos sigan diciendo una palabra más para defender a esa inmadura que solo piensa en ella misma y no en lo que los demás pueden sentir, no me importa si en lo más profundo de mi corazón se siente aliviado porque sabe que ella está viva, pero jamás me doblegaré e iré tras ella porque mi orgullo y mi palabra está extra firme.

Caramelo ha muerto, y en las cenizas se quedará.

Capítulo 3 Ejecutar el plan de conquista

(Caramelo)

Aspiro fuertemente al sentir el aire fresco y la paz que emana este hogar, ya me hacía falta ver el rostro de mi señora Luciana y el de mi señor Máximo, ambos son importantes, pero no puedo opacar lo que las demás personas son para mí, como; la esposa y la familia de mi señor Máximo, sin dejar atrás el amor que siento y sentiré por la carita fina de Dayron.

Dayron es el chico del que jamás pensé ilusionarme o de que el amor tocara a mi puerta y fácilmente abrirla sin saber las consecuencias que conlleva a una desilusión, dolor y traición.

Puede que me esté arrepintiendo de haber regresado, pero después de lo que hice mi corazón no puede dejar de pensar en lo mucho que amo a Dayron y de lo que puedo hacer por él.

Estuve un año fuera de la ciudad de Moscú para recibir con los brazos abiertos a la gran Sicilia, pero no es porque yo lo hubiese deseado o porque mi destino es matar, vengar y seguir matando, no. Mi única razón por la que tuve ese viaje es porque Dayron tuvo algunos errores en el funcionamiento de la organización y uno de ellos es el incumplimiento de una buena tanda de mercancía; una mercancía de la que no debía haber errores.

Sé que el padre lo quería matar y ni se diga de mi señor Máximo, y por eso tuve que interceder y no permitir que le hicieran nada malo, así que les propuse hablar con la persona de la que está que revienta de la rabia.

Una de las reglas de la organización es la lealtad, seguridad y tu palabra.

No es que me las quiero dar de superheroína, pero la verdad es que no quería que la palabra de Dayron influyera en su reputación como nuevo gobernante, por eso me puse ante el hombre que quería destruir a Dayron y le confesé que todo fue mi culpa. Me arrodillé ante él y le dije que podía hacer lo que él quisiera o que me diera unos días para reunir nuevamente el cargamento. Luego de unos minutos espere su reacción y su respuesta definitiva. Alzó su arma y la apuntó directamente hacia mi frente diciéndome que quería la mercancía porque el insulto se pagaría con una unión entre ambos.

Mmm... Sacudo mi cabeza al recordar lo que hice para que todas las cosas estuvieran como están, pero eso no lo sabe Dayron y entiendo el odio que tiene hacia mí, y puede que tenga más odio al saber que me he casado, pero que también he enviudado porque lo he matado.

Mi plan era ganarme la confianza del infeliz del italiano, para después atacar por las sombras y liberarme de ese peso del que me arrepentí por un momento. Cada momento, segundos, minutos y hora que pasaba con el italiano, era como mi mismo infierno, pero también supe cuánto es el inmenso amor que le tengo a mi carita fina.

No sé si fue mala o buena idea estar en el mismo lugar donde él esté por lo que es obvio que Dayron no soportará mi presencia y no querrá escuchar explicaciones de nadie.

-Lo siento, Caramelo -alzó la mirada y veo que es la esposa de mi señor Máximo.

Me levanto del hermoso pasto verde y en milisegundos quedé frente a ella.

-Fue mala idea regresar -mis ojos poco a poco comienzan a salpicar-, no puedo venir como si nada después de lo que hice.

-No, no y no -insiste tras posar su mano en mi mejilla-. Mi hermano tiene que estar agradecido por lo que tú hiciste.

-Lo sé, pero lo mejor es que él no sepa nada de lo que hice, deja que piense que me fui contra el mundo para descubrir quién soy o qué es lo que realmente quiero en mi vida.

Recuerdo perfectamente los días que rechace a la carita fina de Dayron, y todo lo hice porque él es mucho para mí, puesto que mi pensar era que Dayron debía buscar a una mujer que esté a su nivel y no una mujer que es una asesina en serie, una que mata por placer y por trabajo, una mujer de la que no le teme a un hombre y menos a una bala.

El detalle es que ahora no puedo y no quiero que esté con otra, ya que ahora entiendo que puedo darle el amor que cualquier mujer no le podrá dar.

-Nadie se irá de esta casa y prometemos no decirle hasta que tú des la orden -ambas alzamos la vista y nos sorprendemos al ver al señor Dylan.

Me siento un poco apenada por la situación, pero también feliz de estar con las personas que me consideran su familia, aunque tenga que soportar y lidiar con la furia de Dayron.

-Deja las niñerías Caramelo y demuéstrale a Dayron de lo que estás hecha y de lo que se perderá si no se doblega ante ese orgullo de hombre ofendido y lastimado.

Liliam tiene mucha razón y por eso dejaré que el tiempo hable por sí solo.

-Calma tus pasiones mi amada esposa, no creas que el mocoso lo dejará así de fácil.

-Te puedo dar un par de trucos y verás cómo ese hombre se doblegará ante ti -la señora Luciana me guiña un ojo y todos empiezan a reír.

Mi señora Luciana siempre será mi señora Luciana y ahora más al ver que está a punto de dar a luz. Me alegra ver que su sueño se cumplirá, ya que siempre había deseado ser mamá, pero creo que no ocurría porque no era el momento. Ella quiere que conquiste a Dayron y la única forma es seduciéndolo.

-Puede darme lo que quiera mi señora Luciana, pero también quiero trabajo -penetro mi mirada en los ojos del señor Máximo.

-Espera y verás -da media vuelta y todos nos quedamos viendo entre sí.

(Dayron)

Ríe lo más que pueda, disfruta lo que tienes que disfrutar y vive lo que tengas que vivir, pero ni creas que dejaré que te acerques a mí o que te dejaré fácil el camino al estar rodeada de mi familia. Que te proteja mi familia, que te alaben y te reciban con gran amor, pero lo único que recibirá de mí es odio y más odio.

Desde mi ventana puedo ver que todos disfrutan de la bienvenida de mi hermana y su familia, pero también de la inmadura de Caramelo. No sé cómo puede tener el descaro de pisar un pie en mi propia casa después de que ella se fuera.

-Deja de amargarte la vida -escucho la voz de Máximo entrar a mi habitación, y sin quitar la mirada de la ventana que me deja ver el panorama de la hipócrita de Caramelo; estando como si nada, rodeada de mi familia.

-No la amargo, lo único que observo detenidamente es el nuevo terreno en el que caminaré -balbuceo.

-No seas inmaduro mocoso y mejor disfruta el momento que es sabio -me da un par de palmadas en la espalda, para luego señalar la razón por la cual he perdido mis estribos.

Al escuchar su discurso de perdonar o llevar la fiesta en paz he decidido que todo el mundo tiene que darse cuenta de que Caramelo no es nada y no significa nada para mí, pero para hacer eso tengo que hacer algo que jamás en mi vida había hecho y es ignorar la presencia de Caramelo y no exhibir mi furia que mi cuerpo y mi corazón emanan incontrolablemente.

-Quiero que dejemos de hablar de ella y mejor dime que te trae por aquí -doy media vuelta y me encamino hacia la salida de mi habitación.

-Tenemos un negocio y tú estás incluido en él -dice tras mis pasos.

Oh, me lo esperaba, ya que su visita inesperada era por algo sumamente grande. Ja, ja, ja... todo de pasar más tiempo en familia es más que una fachada, ya que no pasaron con nosotros todo el mes de diciembre.

-Vamos al despacho -habló tras salir de mi habitación.

-En un momento te alcanzo -escucho el grito mientras bajo las escaleras.

Me detengo en seco al ver que una intrusa está sentada en mi silla, la misma que acababa de observar por la ventana de mi habitación.

-He regresado -esboza una enorme sonrisa.

¡Oh, no!, te acabas de meter en la cueva del lobo.

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