Tengo veinte años separada de mi familia y no por gusto; fui raptada a la edad de siete años cuando salía de la escuela para luego ser llevada a una organización criminal llamada Los Guda, me entrenaron a base de torturas y situaciones reales que me sobrepasaban a mi corta edad; decidí hacer mi mejor esfuerzo y eh aquí el resultado, después de tres largos años, formo parte de la primera élite de asesinos, encargada de matar a hombres de cuello blanco y terminar el trabajo que a muchos les quedó grande y todo esto con apenas once años.
Desde entonces asía encargos ocasionalmente, hasta que cumplí la mayoría de edad y mi jefe el señor Marrota desidió hacer tratos con el cártel de los Manglar que pase a ser llamada la asesina de la mafia, ya que debía cumplir sus órdenes y era una larga agenda.
El tiempo fue transcurriendo y ahora, después de tanto tiempo trabajando para ellos, hoy hemos iniciado una guerra que no se hasta donde llegará y todo por no cumplir el capricho de casarme con su hijo y este luego de mi renuencia desenterro mi pasado y golpeó dónde más dolía.
Ahora ya no soy la asesina de la mafia, ahora han despertado a una MAFIOSA.

-debes esforzarte más para la próxima María- habló Lucky, nuestro entrenador
-sí señor- esperé a que diera la espalda y caí desplomada, mis piernas estaban temblorosas y mi cuerpo bañado en sudor y sangre perteneciente a dos desertores que ya sabían demasiada información; ya estas cosas no me hacen devolver el estómago, por lo que caminé hasta la ducha, me deshice de la ropa y abrí el grifo.
El agua caía en mi piel y sentía como lentamente se llevaba cada rastro de sangre y sudor, es una lastima que solo sea de mi cuerpo y no de mis recuerdos. Tomé la esponja y estruje mi cuerpo hasta que sentí que me ardía, lavé mi cabello y sentí que otras manos me acompañaban y al girar me encontré con Markos, no somos nada, pero hemos desarrollado una gran amistad con beneficio en el servicio, porque fuera de aquí somos dos completos extraños.
A mí me gusta el sexo rudo y Markos sabe cómo complacerme, me tiró del cabello y me llevó hasta la pared de espalda y me penetró duro y profundo, una, dos, tres y perdí el control hasta llegar al clímax.
-pense que no vendrías- hablé mientras me vestía
-estaba con Marrota, ya sabes que cuando se propone algo, más rápido pierde la cabeza que el deseo de poseer lo que quiere- Markos estaba agachado amarrando sus botas; si no estuviera metida en este mundo me atrevería a decir que este es el hombre perfecto, bien cuidado, cuerpo fornido, obediente, ojos grises, pelo largo y un sin fin de cosas, pero también es un asesino a sueldo al igual que yo y eso es algo que no puedo olvidar. La puerta fue abierta, dando paso a Óscar uno de los integrantes de la Élite
-el Jefe Marrota quiere vernos a todos reunidos ahora- sus ojos se asombraron un poco al verme solo con el pantalón puesto y el sostén, pero trato de evadir la mirada y mantener la compostura. Markos y yo terminamos de vestirnos y fuimos hasta el comedor, ya que allí era donde siempre se hacían las reuniones.
-y ya que estamos todos reunidos, les diré lo siguiente- ¿Nos están esperando a nosotros para empezar?...oh eso me huele a regaño
-acabo de hacer una alianza con el Cártel El Manglar, para quitarles uno que otro enemigo de su amplia agenda y fueron muy específicos al decir que querían a María como su matona- todos me miraron, yo estaba sorprendida ante aquella petición, yo soy la única mujer del Clan y nunca había trabajado a solicitud de una mafia
-Jefe, pero eso es algo injusto, todos aquí tenemos derecho a recibir una tajada de ese pastel- protesto Richard
-y así será Richard, créeme que sí, siempre y cuando María necesite a uno de ustedes les dirá y hazme un favor, otro día no me lleves la contraria frente a tus compañeros ¿Quieres?- sentenció mirándole con aquella mirada penetrante y amenazadora
-disculpe señor-
-saben que todos aquí somos una familia y que ningún padre quiere el mal para sus hijos y mucho menos los desampara, aquí cada cual tiene una función y debe sujetarse a ella, ahora bien, el que no esté de acuerdo, ahí está la puerta y esto va para todos ustedes, el que se atreva a desafiarme o llevarme la contraria sabe lo que le espera y saben que no soy de amenazas, siempre los eh respetado y destacado por el trabajo tan impecable que hacen, pero no se crean que tienen tal derecho de hacer lo ya mencionado- al concluir con esa palabras se marchó y de inmediato empezaron los rumores
"seguro se está costando con Marrota, por eso la defiende tanto" "tiene más preferencias con ella que con nosotros" y un sin fin de cosas, pero yo no me desánimo por eso, al contrario me sentí maravillosa, al fin podría trabajar para un mafioso, sólo me asustaba el hecho de que fuera para ese cártel, ellos tienen la fama de ser sanguinarios, controladores, fríos y muy calculadores, pero bueno ya sabré como ingenearmelas para no salir salpicada.
Fuí a la oficina de Marrota y allí estaba fumando un habano y mirando por el ventanal -Marrota-
-te esperaba- se giró, fue hasta su escritorio y saco un sobre anaranjado y lo extendió hasta mí -abrelo-
Procedí a abrirlo y allí habían varias fotos y en todas coincidía el mismo personaje, el cual estaba resaltado con un círculo rojo en la cabeza y las fotografías estaban acompañadas de la información pertinente de sobre quién era esa persona, miré a Marrota y este prosiguió -este es tu primer trabajo para ellos, tienes una semana para hacerlo, sé que eres capaz de hacerlo María, no quiero errores-
-asi será señor- tomé el sobre y salí de la oficina, tenía que ver cuál era la mejor forma de acabar con la vida de aquel hombre. Llegue a la habitación y allí reanude la lectura, aquel hombre era un sindicalista doble moral, está encabezando varias huelgas sobre el narcotráfico y la prostitución y tiene un asqueroso fetiche con las adolescentes, tiene una vida activa en esos bares de mala muerte, pero tiene un gran contingente de seguridad que no lo deja solo, dificultando así el trabajo, pero ya veré la manera de hacerlo y salir ilesa.
La noche prometía mucho y no dude en aprovecharlo, así que me vestí con una falda de colegiala, una pequeña camisa blanca, unos bailarines negro y hice de mi larga cabellera dos coletas, sé que no soy una adolescente, que mi complexión física es la de un cuerpo trabajado, pero mi cara me ayuda mucho, ya que aún se denota inocencia en ella y me aprovecharé de ello para iniciar el juego.
Tomé un taxi y pedí que me llevarán al striper nightclub, el trayecto fue silencioso hasta que el conductor habló
-disculpe que le diga esto señorita, pero ese no es un buen lugar para una jóven, ¿Está segura que quiere ir allí?- el conductor era un poco mayor, por lo que me ahorre el mal comentario
-allí trabaja mi mamá- obvio que no le diría que estoy investigando A un hombre para luego matarle; me quedé perdida en el silencio de la noche, mientras veía por la ventana, hasta que el chófer me indicó que habíamos llegado -¿Cuánto es?- quite la mochila de mi espalda, en la cual traía efectivo, armas y un satelital
-dejelo así jóven y cuidese allí dentro- y se marchó sin más, yo caminé hasta el lugar y la mirada de los allí presentes cayó sobre mí, el seguridad me estaba revisando y cuando fue a quitarme la mochila le agarre su entrepiernas de una manera sugerente
-¡uy!- dijo sin oscilaciones y me invitó a pasar, no sin antes guiñarme un ojo.
Caminé entre las pocas mesas del lugar, escuchando todo tipo de improperios, seguí hasta la barra y pedí un sex on the beach.
El bartender extendió la bebida hasta mí y empecé a tomar, algunos hombres se acercaron y para no parecer tan obvia le acepte sus tragos y la compañía de unos cuantos
-cuentanos, que te trae por aquí pequeña- preguntó el mayor de todos, ya era un poco caucásico, una que otras arrugas en sus líneas de expresión, llevaba un traje que a juzgar por su portada diría que es un Armani, un llamativo reloj en su muñequera, cabello tupido y gran altura
-me salte las clases, eso de estudiar no es para mí, esto es lo que me gusta- sonreí y tomé un trago
-con que eres una niña mala, ¿Eh?- me miró con perversidad e intento meter una mano por debajo de mi falda
-dije que no me gusta la escuela, que me gusta esto, pero no un viejo decrépito como tú- retire su mano de mi pierna, los demás presentes le abuchearon y yo intenté ponerme en pies para marcharme pero este me lo impidió
-¿A dónde crees que vas mocosa?- grito jalandome del brazo
-a un lugar donde no estés tú- me safe de su agarre y este me volvió a agarrar, esta vez haciendo más presión en mi muñeca
-tú de aquí no te vas- se acercó hasta mis oídos para decir aquellas palabras, estuve a milisegundos de apuntarle con mi Glock 43 para que entienda cuando digo que no, pero en ese entonces intervino alguien
-¿otra vez haciendo escándalos Schman?- miré al perteneciente de aquella voz y ¡Oh sorpresa!, era mi víctima, todo me estaba saliendo mejor de lo que pensé.
Me sorprendió en sobremanera verle allí, ya que según el informe que me envió el Cártel del Manglar, su hora habitual de llegada era a las 9, por eso llegue 1 hora y media antes, para así pasar desapercibida entre el público.
-¿Qué te eh dicho sobre este tipo de cosas?- sentenció arreglando su traje, no se puede negar que ya está un poco mayor, pero denota confort, seguridad, arrogancia y para su edad está de buen ver
-esta zorra después que me sedujo ahora se la da de muy santurrona- afianzando más su agarre
-¡Suéltala ya Schman!, Esa no son formas de tratar a una jóven, así que te comportas o de lo contrario tendré que revocarte tú entrada al bar- aquel hombre me soltó y se marchó de nuestra presencia, yo fingía dolor en la muñeca y me la acariciaba
-¿Estás bien?- ahora sí atención estaba puesta en mí
-ahora sí, muchas gracias- sonreí tímidamente y le miré cabizbaja
-ven siéntate un momento en mi mesa- caminamos acompañados de siete guardaespaldas hasta la escalera, allí nos sentamos en un balcón que tenía vista a todo lo amplio del bar, había un pequeño mini bar y dos mujeres atendiendo, el tomó asiento -¿Qué tomas?- desabotono un botón de su traje
-sex on te beach- hizo señas a uno de sus guardaespaldas y este fue y volvió con mi trago -gracias- tomé un largo sorbo
-y...¿Qué haces por aquí, a estás horas?- pregunto con interés
-me escapé de la casa, estoy cansada de los maltratos de mí alcohólico padre- agarré una de mis colegas y empezé a jugar con ella
-¿Y crees que haces bien estando en un lugar como este y siguiendo los pasos de tu padre?- señaló hacia la mi bebida
-necesito saber que siente cuando toma, porque nunca deja de hacerlo- una lágrima rodó en mi mejilla, necesito convencerlo a como de lugar
-no llores nena- tomó mi barbilla y alzo mi rostro, seco la lágrima y me sonrió con gran descaro -eres muy hermosa, ¿Cómo te llamas?-
-Patricia, pero todos me llaman Paty- saboreé mis labios con inocencia
-asi que Paty- hizo una parada en mis voluptuosos senos y trago con dificultad -si quieres puedes quedarte aquí está noche, en lo que buscas dónde quedarte- sugirió arrecostandose en su asiento, colocando un pie encima del otro para así cubrir su ya vista erección
-muchas gracias señor, pero me iré a dormir a casa de una amiga- miré el reloj que estaba en su mano -de hecho ya debería de irme, de seguro ya me está esperando- me puse de pies y me balancie en ellos agarrando cada lateral de la mochila -muchas gracias por todo- y camine un poco
-si te decides, aún está la propuesta de quedarte aquí- me giré a verle y me regaló una sonrisa, le agradecí nuevamente y seguí hasta salir de aquel lugar, está vez no me iré en un taxi, sé que me va a seguir, así que necesito verme indefensa y tomar caminos en los cuales sea difícil el transitar en vehículos. Luego de media hora de camino, sentí el pisar a una hoja seca, miré a todos lados y no ví nada así que debía seguir el plan -¿Quién está ahí?- mi voz fue temblorosa
-no te asustes Paty, soy yo- habló saliendo de entre un árbol -no quiero asustarte, sólo me preocupe y quise constatar que Schman no te seguía- sus manos estaban alzadas en señal de que no tenía nada en las manos y como era de esperarse, cuatro hombres le seguían
-muchas gracias, pero estoy bien- sonreí y volví a reanudar el caminar
-al parecer eres muy buena agradeciendo- me detuve y le miré con coquetería
-¿Vino hasta aquí para ver si están bien o porque quiere esto?-levante un poco mi falda, este rápidamente se acercó hasta mí y me agarró las nalgas, apretandolas y luego llevándome hacia él para que sienta su erección
-sí, me traes loco desde que te vi juguetear con tus colas- agarró una de ellas y empezó a jugar con ellas
-la verdad es que a mí jamás me había pasado algo así con alguien y usted captó toda mi atención- no le miré a los ojos en ningún momento, le tenía que hacer creer mi papel de indefensa e inocente
-eso es bueno- empezó a quitarse la correa y le detuve
-no quiero que ellos me vean, además soy virgen- voltee la cara
-aaah, entiendo, Malcom- llamó a uno de sus hombres
-necesito que me den un poco de privacidad-
-señor, no podemos dejarlo solo- contradijo aquel hombre
-te acabo de dar una orden cabron- le regaño y estos se fueron -ahota sí, en que íbamos - bajo sus pantalones
-no sea brusco por favor soy virgen y...
Este no me dejó terminar, me estampó contra un árbol, bajo mi ropa interior y me penetró llegando a lo más profundo de mi ser, haciéndome sentir llena, como jamás lo había estado, luego alzó mi pierna izquierda para así hacer más profunda su embestida, es una lastima que deba morir, ¡Dios! este hombre si que sabe lo que hace, luego salió de mí y me tiró al piso, me puso de espaldas y penetró con más furia, quería negarme al placer, pero maldición no podía, quería seguir aquel papel, pero me fue imposible, tuve que gritar de placer, este al notar que ya no me resistía me tomo del pelo y jaló con gran fuerza, como pude me coloque encima de él y lo galope como si no hubiera un mañana, hasta que llegamos al clímax.
Me puse en pies y me arreglé
-me sorprendiste Paty, para ser virgen fuiste toda una diosa- estaba sonriendo
-es una lastima- le dije mientras buscaba en la mochila
-¿Que dices?- le miré y estaba de pies arreglando su traje
-que es una lastima que debas morir, después de tan buen revolcón- saque mi glock 43, la cual tenía un silenciador y dispare cinco veces, me asesore de que no tuviera pulso y por si las dudas le disparé en la cien.
Arrastré su cuerpo tan rápido como pude y oprimí el pequeño botón izquierdo de mi reloj, el cual emite una señal GPS que indica el lugar donde estoy y que concluí un trabajo y necesito limpieza; varios segundos más tarde llego Malcom uno de los gualdaespaldas de Anton, el hombre que acabo de matar, este al no vernos empezó a buscar y dar la alerta por su radio, cuando vió el rastro que dejé lo siguió y una vez estuvo cerca le disparé hasta dejarlo sin respiro y posteriormente luego de un agobiante combate mate a sus compañeros, por mi parte yo solo tuve unos que otros rasguños.
Espere al rededor de veinte minutos hasta que llegara el escuadrón de limpieza.
-¿Una noche agitada?- pregunto Bill, quién es el encargado del escuadrón
-algo así- ellos tomaron los cuerpos y lo entraron en fundas, limpiaron la escena, sin dejar huellas algunas, condujeron el vehículo de Anton y lo hicieron caer hasta el barranco dónde luego de la caída estallo en llamas, se subieron hasta su furgoneta y partieron del lugar.
-dime que no te tuviste que acostar con él- me dijo Markos asomándose cuidadosamente hacia mí, yo me estaba bañando, recién acababa de llegar
-¿Desde cuándo debo darte explicaciones sobre lo que hago con mi cuerpo?- no me estaba gustando su tono, no puedo creer que él esté hechando a perder esto
-eso quiere decir que lo hiciste, te acostaste con Anton Calá- me tomó del cabello y besó con furia, haciéndome probar el sabor metálico de la sangre en mis labios, le empujé
-¿Qué diablos te pasa Markos?, Te recuerdo que tú y yo no somos nada, ni siquiera existe un nosotros, esto es sólo sexo, sin compromisos, sólo diversión- le grite mientras tocaba mis labios
-tú te callas, te voy a demostrar que soy mejor que aquel viejo decrépito- bajo sus pantalones
-eso lo dudo, viejo y todo, pero supo usar bien el de abajo- sonreí con malicia
-eso lo veremos-