Todo su cuerpo temblando, sus pequeñas manos tratando de ocultar su piel desnuda mientras las lágrimas caían por su perfecto rostro encantador, su mirada tenía mucho dolor.
- Como fuiste tan ingenua de creer en aquel cuento del juramento al amor eterno - Hugo Martín observaba con desdén y con desprecio a la mujer con quien horas atrás se había casado, llevaban 2 años de noviazgo y unas horas de casado - Solamente he aceptado el juego del matrimonio contigo porque tu padre me lo ha rogado en su lecho de muerte, ya que no pude salvarlo le hice el favor además de que el 50% de las acciones de la Empresa Familiar es mía, nada más esperaré las 72 horas cuando vuelvas a Roma y tomaré cada porcentaje de tus acciones, el resto no me importa y nos divorciamos no eres una mujer para mí, es más estar en el mismo lugar que tú a mi me da asco no sabes que sacrificio era besarte, era asqueroso acariciarte, eres tan simple que ni siquiera puedes despertar deseo en mi cuerpo, vuelve a colocrte tus ropas y lárgate no me molestes porque voy a esperar a alguien que si sabe satisfacer mis necesidades si te valoras no vendrás a esta habitación si no quieres presenciar un hecho que te va a lastimar, vas a presenciar como un hombre como yo se satisface con el cuerpo de su amada, pero también sería bueno así aprendes.
Julieta quería gritar en ese momento ella no pudo contener las lágrimas aunque lo intentaba, el brillo con que había iniciado el día ahora estaba ahogado, el color rosa fue remplazado por el color gris, su corazón no puede soportar que Hugo la estaba acariciando y una vez que la tuvo desnuda procedió a despreciarla con palabras hirientes, aunque no sabía si estaría preparada para consumar el acto por lo menos lo iba a intentar, pero él la había despreciado cruelmente antes de que ocurra algo más, antes de entregarle su cuerpo ella fue despreciada y colo mujer su ego fue lastimado.
- Piérdete Julieta no quiero volver a verte - gritó enfurecido Hugo - No me hago responsable de lo que ocurra contigo si quieres puedes tirarte de la ventana a mi no me va a importar de hecho no tendrá nada que ver conmigo.
- Basta Hugo- Gritó ella desesperada.
- Acabo de decirte que quiero que desaparezcas de mi vista Julieta.
La mujer negó con la cabeza pensando que era tan fácil pasar de la felicidad al llanto, su pequeño rostro estaba pálido mientras observaba al hombre sentarse en el sofá con una sonrisa y una mirada despreocupada, pero cuando la mira a ella lo hace con odio y desprecio.
- ¿Que te he hecho? - Ella apretó las sabanas con las manos mientras seguía llorando.
- No estoy obligado a darte ninguna respuesta - Fue la respuesta dada por Hugo acomodando su reloj.
- Por supuesto que estoy en todo el derecho de saber, estamos casados por si no lo recuerdas y quiero saber que demonios ha ocurrido contigo con nosotros - Julieta se llevó las manos en el rostro mientras los sollozos son cada vez más altos.
- Eres una insignificante para mi, solamente eres alguien a quién utilice para lograr mi objetivo y nada más y todo es por tu fortuna, es por tu dinero que vale aclarara ahora ya no es tuyo todo es mio y recuerda mis palabras Julieta no te quiero, nunca lo hice, me das asco tú para mí no eres absolutamente nadie.
Julieta ya no estuvo dispuesta a seguir escuchando aquellas palabras hirientes dichas por su marido, ella podia escuchar su corazón destruirse, la mujer con mucho dolor levantó sus prendas se vistió, su pureza combina con su ropa, perro ella estaba con el corazón lastimado, como mujer sentía que no valía la pena, tomó la decisión de salir de la habitación, abrió la puerta, pero la voz de Hugo la hizo estremecer.
- Enviare por ti en 72 horas para que te lleven en el Palacio Civil para anular nuestro matrimonio y pobre de ti si no vas Julieta porque tu a mi no me conoces - Hugo tenía el desprecio impregnada en su mirada, las pequeñas manos de Julieta estaban sudando y temblando mordió su labio inferior cerrando la puerta por detrás de ella al momento de llegar al ascensor se abrazó a ella misma con las lágrimas empapando su vestido, ella cayó en el suelo permitiéndose continuar con las lágrimas.
- Así que este es nuestro comienzo y nuestro final Hugo, todo fríamente calculado por ti - Murmuró entre sollozos la mujer al momento de salir del hotel el aire fresco entró en contacto con ella logrando que su pequeño cuerpo tiemble, la tela que cubría su cuerpo era demasiado fina, observó la hora dándose cuenta de que faltaba poco para que fuera media noche había encontrado una pequeña cafetería que aun estaba abierta sin importar la hora y el peligro que pudiera frecuentarla a ese horario ella se había acomodado, justo en ese momento la cafetería cerró, Julieta estaba herida emocionalmente, pero sin importar nada lo único que ella quería era que Hugo viniera a buscarla, pero tal parece que aquello es imposible, había observado una mirada que nunca pudo distinguir en el hombre que ama.
Julieta abrió sus ojos 2 horas después un poco aturdida puesto que la mujer se había quedado dormida en la silla de la cafeteria.
- Que belleza de mujer tenemos aqui - la voz de un hombre erizo y provoco asco en el cuerpo de la mujer que había realizado el intento de reaccionar de manera inmediata, pero el hombre la había dejado prisionera en sus brazos al llegar a ella más rápido, Julieta sintió el cuchillo en su abdomen, la pequeña pelirroja de ojos verdes estaba pálida - Que mercancía tan rica, al Lider le encantará saber que tenemos carne fresca para él - el hombre ejerciomas fuerza con el cuchillo.
La mujer había quedado paralizada, pero a la vez se encontraba horrorizada parecía ser que no había escapatoria, el maleante era extremadamente musculoso y le sacaba mucha diferencia - Si cooperas no dolerá muñeca - Julieta estaba muy asustada mientras sentía que su pequeño cuerpo era empujado, su mente al igual que su cuerpo estaba congelado, ella de pura suerte estaba con los ojos abiertos.
Pero entonces algo que la hizo reaccionar ocurrió, las llantas de los vehículos rechinan, 4 vehículos de alta gama detuvieron su andar, y del vehículo que se había estacionado en el centro había descendido un hombre vestido completamente de negro, sus ojos verdes y su rostro encantador, presumido y peligroso estremeció el cuerpo del hombre que sostenía a Julieta entonces 5 segundos después una bala directo a la cabeza del hombre que cayó al suelo de inmediato fue la siguiente acción, a Julieta le dolió la cabeza.
La mujer seguía impactada por lo ocurrido y por la apariencia del misterioso hombre, ella en sus años de modelo nunca había visto un hombre tan exquisito y agradable ante la vista de los demás, poseía una mirada penetrante, su vista viajó de la chica al hombre que yacía muerto devolviéndose nuevamente a la chica, una media sonrisa ladina tiró de sus labios capaces de estremecer a cualquiera, el ambiente se había tornado más peligroso de lo habitual, pero alguien debía de calmar aquel ambiente.
- Gra, gracias- Julieta tenía los labios temblorosos y su voz se escuchaba entrecortada, pero sus palabras no tuvieron respuesta alguna el fascinante chico no le quitaba sus penetrantes ojos verdes de encima y eso acelera mucho más los latidos de la mujer.
- No estás en tú habitad conejita, si no te hubiera salvado a estas horas quizás ya estarías cruzando la entrada de la Ciudad - Todo el cuerpo de Julieta convulsionó al escuchar la voz del hombre, tenía la voz de mando y con unas simples palabras dejaba en claro quién era el Líder de aquel Clan, una voz grave y profunda.
- Acabo de agradecer aquello - Julieta se sintió mareada, puesto que el hombre sin que se diera cuenta ya se encontraba a escasos centímetros de ella, entonces pudo observar mejor sus facciones como hechos a mano.
- No es que al Joven Maestro de la Secta Ferran se le puede agradecer con un simple gracias - El hombre acarició la frente sudada de Julieta y al momento en que su mano fría entró en contacto con la piel de la mujer, ella ahogó un gemido, además de escuchar aquel Apellido prestigioso que muchos relacionan con la Sangre y con la Muerte, pero rogaba en sus adentros que no fuera el Heredero de la Mafia Italiana, pero sabe que era muy probable que el hombre sea el Criminal más respetado de Italia.
- No sé dé que otra manera pueda agradecerle - Susurró Julieta con mucho nuevo.
- Maximus Ferran solo recuerda este nombre - con su voz totalmente aterciopelada en ese momento el hombre tomó distancia de ella, la pequeña mujer se había quedado con las piernas temblorosas mientras observaba como el misterioso e imponente hombre se marcha.
La mujer se había quedado aturdida, no obstante aquello solamente había sido por unos segundos, puesto que antes de que ella pudiera volver a parpadear un tiroteo se había iniciado en el sitio, rápidamente Julieta había sentido como la protegían, su pequeño cuerpo se acomodaba a la perfección en los brazos de la persona que la estaba protegiendo, la balacera no había disminuido en lo absoluto es más con cada minuto que pasaba parecía que todo volvía más intenso, la joven no supo ni siquiera entendía aquello que estaba ocurriendo, pero entonces su cuerpo sintió frío los fuertes brazos y el cuer
po que la protegía se había alejado de ella, Julieta se dignó a abrir los ojos que mantenía fuertemente cerrados por el miedo, al mismo tiempo que el hombre que minutos antes la había salvado empezado a disparar al 2×3 no había margen de error en sus disparos, sus guantes negros cubría la mano que tiraba del gatillo, cada disparo eran certeros, sabía perfectamente donde apuntar.
- Esto es una mierda - Julieta ya reconocía aquella voz - Traigan a la chica y limpien esta porquería - Aquella tonada de voz era tan fría, el primer instinto de la chica al reconocer que era la única mujer en medio de aquel charco de sangre fue la de escapar, pero aquello parecía lejos de sus posibilidades.
- Órdenes del Jefe - Expresó otro hombre vestido completamente de negro, mientras el cañón de la pistola la molestaba a la altura de la costilla - Aquella acción había tomado desprevenida a Julieta.
- Yo prometo que no diré nada aquí yo no he visto nada - Sus ojos viajaron a la rápida intervención para ocultar lo que allí había ocurrido, númerosas camionetas habían acorralado el lugar con los hombres eliminando todo rastro de la masacre.
- No es a mí a quien tienes que convencer, más bien al jefe, pero no te asustes, esto es mínimo a lo que estamos acostumbrados - El hombre apuró sus pasos e hizo que Julieta haga lo mismo al percatarse de la mirada penetrante del hombre sentado en el vehículo al otro lado de la calle.
El hombre introdujo a la mujer en el vehículo, Julieta se había sentado al lado de Maximus ella estaba asustada y en ese preciso momento el hombre se veía aterrador, sus facciones estaban endurecidas, incluso respirar en aquel vehículo era difícil, Julieta no pudo ocultar su nerviosismo.
- ¿Que me van a hacer? - Fue la pregunta realizada por la chica allí en ese mismo sitio y momento Julieta no tenía mente para pensar en Hugo, en lo ocurrido en el hotel en la humillación.
- ¿Qué quieres que te hagamos? - Maximus ni siquiera la miro en ese momento, el hombre al momento en que la mujer había entrado cambió su campo de vista.
- Ustedes han matado a muchos yo no diré absolutamente nada, entonces Maximus tomó la decisión de mirar a la mujer, una intensa mirada que logró que Julieta se sintiera pequeña ante aquella mirada que él estaba dedicándole, tan poderosa y escalofriante.
- Que tú hables a mi no me afecta - Murmuró el hombre - A mí no me interesa lo que tú hayas visto, un comentario tuyo es de menor importancia que un suspiró mío, entonces que tú hables o no me tiene sin cuidado - Volvió a recalcar bien claro Maximus
Vaya este chico es muy engreído- había sido el pensamiento de Julieta.
- Te he dicho que no te olvides de mi nombre, y eso lo que vas a hacer te he salvado la vida por 2 ocasiones en una misma noche si no hubiera sido por mi tu cuerpo bien podría estar tirado en cualquiera de las calles de Venecia, y teniendo en cuenta eso tendrás que hacer lo que yo te ordene.
- Yo no tengo la culpa de que usted sea un matón y que yo haya estado en el lugar equivocado nada más- Julieta se atrevió a hablar algo que al hombre parecía encantar, sus ojos se habían cerrado.
- Parece que eres brava - Murmuró Maximus, al mismo tiempo su teléfono celular había sonado, Julieta se mantuvo en silencio.
- ¿Qué ocurre? - Julieta se preguntaba si en todos aquella manera de hablar que él tenía, provocaba escalofríos; sin embargo, unos segundos después el vehículo cayó en un silencio terrorífico, la chica rápidamente se había percatado de que algo andaba mal - Dime el nombre del bastardo que mató a mi padre - Maximus se veía más aterrador.
Incluso el vehículo parecía perder velocidad la mujer pasó saliva con fuerza, cada segundo que pasa tal parece que el demonio encantador que se encontraba a su lado lograría que la tierra ardiera bajo sus pies y con tan solo una orden suya el infierno abrirá sus puertas.
- Destruyan todas sus bases, lo único que quiero mañana de ellos son cenizas - Sentenció el hombre, aquella llamada había terminado, pero Maximus había iniciado otra, entre tanto Julieta sentía que ya no tenía en dónde esconder el miedo que el hombre estaba provocando en ella, además de escuchar que su padre había muerto, aquello si fue un recordatorio de la razón de su boda con Hugo.
- Prepara el helicóptero volaré a Milan en este mismo momento en 10 minutos llego y quiero todo listo, de lo contrario haré volar sus cabezas - Aquella llamada termino mientras Maximus había tirado el teléfono en algún lado del vehículo - a la aviación privada ahora - Espetó Maximus Ferran.
La mujer no tiene idea de como actuar ya descubrió que el hombre no es alguien con quien podamos jugar de hecho que podría esperar si ya sabe quién es él, se mantuvo en silencio, pero con mucho temor, ella mantuvo su cabeza agachada, entonces sintió una intensa mirada puesta en ella, Julieta no se animó a mirar, pero sabe que Maximus la estaba mirando.
- Te irás a Milan conmigo - aquello si hizo que la mujer volviera a mirarlo, en aquella mirada esmeralda había algo oculto.
Antes de que la mujer dijera algo, el vehículo detuvo su andar - Otro ataque Señor - Expresó el chófer, Julieta había entrado en pánico, pero las manos frías del hombre tomando las suyas consiguiendo sacarla del vehículo, Julieta ni siquiera había puesto resistencia y fue tras del hombre obedientemente.
Al momento en que salieron la fila de guardaespaldas cubrieron las espaldas tanto de ella y del hombre hicieron que ella se sintiera como en esas películas.
- Manden saludos a su Jefe - Como todo un Líder Maximus se había parado por delante de 3 hombres que apuntaban directamente a la cabeza tanto de ella como en la cabeza de él - Si se atreven a disparar no llegarán con el recado al cobarde que tienen como Líder.
La mirada de Julieta había captado a varios francotiradores, sus ojos esmeralda brillaron, el hombre que la sostenía fuertemente de las manos parecía ir un paso por delante que sus enemigos, segundos después Maximus con su porte de Rey inalcanzable, con Julieta a su lado, como la Reina de la Mafia, con un rostro inocente y tímido al lado de un asesino potencial.
Una vez el pequeño inconveniente solucionado, el rodado se había dirigido sin ningún otro problema hasta la pista privada de Maximus.
Venecia los vio partir para que Roma les diera la bienvenida después de una larga noche llena de peligro y dolor para Julieta Cerroni, varios vehículos ya esperában por ellos, Julieta estaba asustada por ver tantos hombres de seguridad, ni bien llegaron un hombre elegante se acercó a Maximus.
- ¿Tienes el nombre que te pedí? -
- Lo tengo - Fue la respuesta dada por el hombre.
Todos los subordinados ni siquiera tenían las agallas de sostenerle la mirada a Maximus, el hombre extendio una carpeta a Maximus, una sonrisa se dibujó en su rostro, sus seguidores no entendían la dimensión del pensamiento y de la manera de actuar que tenía el hombre, su padre fue asesinado y en lugar de quedarse a acompañar a su madre él había venido a cerrar negocios y comenzar con su venganza.
- Muy astuto, pero desafiar a Maximus Ferran tiene un costo y es la cabeza de quien me desafía- los subordinados sentían escalofríos al escuchar aquella tonada en la voz del Jefe, correrá sangre de eso no había ninguna duda.
Julieta se quedo mirando el suelo, entonces se percató de que traía los guantes puestos su mente, rápidamente viajó a como la protegió, y como aquellas manos tiraba del gatillo acabando con la vida de unas 5 personas.
- Maximus Ferran, no lo olvides - el hombre se había vuelto descarado rozando sus labios con los de la mujer y con una sonrisa peligrosa se alejó de ella- Nos volveremos a ver.
Julieta también se había sorprendido el hombre la había dejado ir fácilmente, pero no le prestó atención ella había tomado un taxi, pero su mente estaba inundado de todos los sucesos de anoche en Venecia, del hombre, su actitud Criminal, pero descarado con ella, el taxi se detuvo por delante del Condominio de departamentos en dónde se supone que vivirían con Hugp y allí estaba el pequeño dolorcito en el pecho, toda la mentira que envolvía su relación, resulta ser que el hombre nunca la quiso, resulta ser que solamente le importaba el dinero que su padre tenía, que efectivamente era mucho mayor que la fortuna de la Familia de Hugo.
La puerta del departamento fue abierto, Julieta se sorprendió, era la primera vez que venía aquí, es más, Hugo le había prohibido que venga alegando que era un regalo de Bodas, vaya regalos de boda que tenía ante sus ojos.
- Asqueroso - Expresó Julieta, pero con cada paso que daba su corazón se destruye aún más, ella encontró rastros de amor entre Hugo y otra mujer, ropas íntimas, preservativos - No tengo nada que hacer aquí - Sentenció la mujer saliendo totalmente del departamento con náuseas.
Mientras ella caminaba por la acera, un Rolls-Royce también se encontraba a escasos metros de ella, cuando el Cristal se bajó, el apuesto rostro de Maximus se observó, por supuesto, que Julieta no se había percatado de aquello, mientras ella seguía con su camino, el hombre tenía una mirada complicada al observarla.
- ¿A dónde nos dirigimos, señor? - Preguntó el Chofer.
- Al estudio de Modelaje - Fue la respuesta del hombre, unos segundos después el Vehículo con placa 666, el número del Diablo como lo conocen paso al lado de la mujer llamando la atención de la misma el vehículo había llamado la atención de la Julieta.
La chica dejó escapar un suspiró- Lo mejor que puedo hacer está entre ir a la casa que era de mis padres o dirigirme al estudio de Modelaje, mente ocupada no extraña a nadie.- Se consoló ella misma mientras sigue caminando.
La noche se sentía fría, el estudio de Modelaje también se había sumergido en un silencio bastante escalofriante, lo único que se escuchaba era el tic tac del Reloj, Julieta se encontraba observando algunos vestidos de la casa de modas para su proximo desfile de moda la chica cerró la Laptop dejando escapar un profundo suspiro, miró por la ventana la luna brillaba, su belleza hizo que la joven se perdiera ante aquella seducción en la que la envolvía - Si tan solo todo esto fuera una pesadilla Hugo quizas estaríamos disfrutando del paisaje de la luna en Venecia - Susurró con mucho pesar Julieta
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Unos segundos despues el aparato celular había sonado, su corazón se saltó algunos latidos y un pequeño brillo de esperanza se vislumbró en aquellos ojos esmeraldas que la mujer poseía al ver el nombre en el identificador de la pantalla.
- ¡Amor! - Su saludo fue muy efusivo, no ocultando la emoción de recibir aquella llamada del hombre que ella amaba por ende tampoco reparo en llamarlo amor.
- No te emociones porque no estoy llamándote por gusto, odio escuchar tu quisquillosa voz, me da dolor de cabeza, solamente te llamó para avisarte que mañana mismo vamos a firmar el divorcio, hoy me han informado que todos los bienes que tenías han pasado a mi nombre agradecido con tu padre por cumplir, pobre viejo infeliz se creyó la mentira que le dije, yo la cuidaré tanto o mejor que tú, le había dicho - Se escuchaba la risa burlona del hombre al otro lado de la linea - tu padre cumplió con su palabra ni bien los documentos de nuestra boda llego en manos de su abogado los bienes pasan a mi nombre, soy el único que puede proceder por el dinero que tienes incluso si nos divorciamos tu padre ya no pudo poner observaciones porque murió, gracias y no intentes de impugnar el Testamento, porque no sabes quién soy yo.
Julieta sintió que aquellas palabras eran amenazas.
- Deja que se arrastre a ti mi amor, quiero ver a esa chiquilla de rodillas rogando por unas migajas - la voz de una mujer se escuchó y unos segundos después unos gemidos raros taladra los oídos de Julieta, no era estúpida sabe que las personas estaban teniendo intimidad.
Julieta cayó al suelo había terminado ella misma con la llamada, los sollozos se escuchan por el pasillo, al mismo tiempo que un hombre vestido completamente de negro transitaba por ahí ya dispuesto a marcharse de su empresa, hasta que escucho los sollozos femeninos sus ojos verdes se detuvieron en la puerta de una de las Oficinas, Maximus Ferran en pocas ocasiones estaba por aquellos lugares nunca prestaba atención a las modelos que trabajan para él.
Maximus se acercó a la puerta y sin dudarlo lo abrió encontrándose con la escena de la mujer llorando desconsoladamente en el suelo, el hombre frunce el ceño.
- ¿Vale la pena? - su voz ronca y profundo sobresaltó a la mujer en el suelo - ¿Tú?.
Maximus había sonreído- El destino nos quiere juntos, no hay duda de eso - El hombre tenía una pizca de arrogancia en su mirada - A decir verdad, no pensé volver a encontrarte tan pronto - Maximus sonreía de manera encantadora, pero sin ocultar lo peligroso que era en su mirada.
- Yo - La mujer dudo de las palabras que debía de expresar.
- ¿Qué está ocurriendo contigo? - Maximus cortó en definitiva la distancia entre ellos quedando por delante de la mujer.
- No es como que seamos muy cercanos para hablar de lo que ocurra conmigo- soltó Julieta.
- Bien, eres la primera mujer que llama la atención del Heredero Ferran, estoy a tan solo un estruendo de dedos para saber absolutamente todo de ti, todo - El hombre volvió a recalcar aquellas palabras Mientras lograba que Julieta retrocediera y su espalda entrará en contacto con la superficie de la fría pared.
- ¿Que es lo que quiere? Dudo que con su poder ya no haya averiguado acerca de mí - la mujer sintió que sus labios temblaban al hablar.
- La mujer que yo escoja para mi igual, debe de contarme por sí misma sus quebrantos, sus fortalezas y sus debilidades, no pienso en mi mujer como pienso en un enemigo, a mi enemigo lo estudio desde el primer segundo que conozca de su existencia, a mi mujer la respeto así como respeto su privacidad, no por ser poderoso abuso de esa virtud cuando se trata de mi mujer.
- Yo no soy su mujer, y estoy casada. - Expresó Julieta.
- Pues mañana mismo firmas el divorcio y problema resuelto, porque mientras seas la mujer que Maximus Ferran escoja para su igual, incluso si la sangre nos llega a unir, seguirás siendo la mujer que el Líder de la Mafia Italiana quiera a su lado.
- Eso es perturbador - Julieta se había puesto pálida al escuchar aquellas palabras.
- Es un decir, usted y yo no tenemos ningún parentesco, pero te dejo en claro que tú eres la que yo quiero a mi lado y no me importa de los brazos de quién deba arrancarte - Maximus la agarró de la barbilla.
- Usted es un egoísta, va por ahí eligiendo a mujeres al azar y destruyendo amores verdaderos- Julieta le sostuvo la mirada, pero la primera respuesta que obtuvo fue una media sonrisa que la hizo temblar, ella ha visto innumerables de hombres extremadamente guapos, incluyendo a su marido, pero Maximus era superior a ellos, tenía la fachada de alguien elegante, pero la mirada del típico chico malo.
- Eres la primera mujer que Maximus escoge, y no creo que tu amor sea tan verdadero hoy es domingo, no deberías de estar trabajando excepto que tengas guardia, pero no eres Guardia de seguridad de la empresa - el hombre era un Lobo astuto - estás llorando en lugar de estar con el marido compartiendo un hermoso domingo.
- Ya me iba, tenía algo con qué.
- Mejor no digas nada - los fríos dedos del hombre se posaron por encima de los labios de la mujer - no me mientas, a Maximus no le gustan las mentiras, tenlo en cuenta con los demás detalles que te he dado.
- ¿Para qué? - Preguntó Julieta.
- Te he dicho que recordarás mi nombre, te he dicho que mi mujer es la única que tiene el respeto de privacidad de este criminal, y te dejo en claro que las mentiras no me gustan, no me mientas, nunca lo hagas, y no me preguntes por qué actuó como si tú y yo fuéramos cercanos, pero te dejo en claro que tú y yo seremos más cercanos, seremos padres de pequeños retoños - Maximus había sonreído de una manera espléndida, mientras que la mujercita se había puesto colorada.
- Usted está mal - Expuso Julieta enojada y avergonzada.
- ¿Por qué estás llorando? - Preguntó el hombre.
- No pienso responderle aquella pregunta.
- Bien, que tenga una linda noche - el hommre, así como había llegado, se había marchado.
Eran aproximadamente las 10 de la noche cuando Julieta había tomado un taxi llegando a la casa que era de su madre, allí ella había venido en muchas ocasiones para pasar un domingo con su abuela, hasta que su madre murió y posteriormente lo hizo su abuela, la casa seguía teniendo aquella calidez, este era el escondite de ella, y su abuela le había hecho prometer que nadie debía de conocer aquella casa, aunque su padre la conocía respetaba la memoria de su suegra, Julieta agradecía lo bien que se sentía ella en el interior de la misma, esta casa no estaba contaminada de ambición o lujuria.
- Tenemos muchas mujeres que pueden ser tu Esposa, no olvides que debe de pertenecer a la Mafia.
- Con un demonio no quiero una mujer manchada con el pasado de la Mafia.
- Señor, aquí está toda la información del hombre que acabó con su padre, es Hugo Martín el dinero ha salido de las cuentas de la esposa con identidad Julieta Cerroni es la modelo más cotizada de su agencia Señor.