La ciudad de noche vibraba y resplandecía. Las calles estaban llenas de tránsito de autos y autobuses, mientras los letreros titilaban sin parar. Durante estas noches largas y solitarias, mucha gente trataba de encontrar formas de aliviar el estrés y desahogarse, dando vida a la ciudad.
En un club privado exclusivo en el principal distrito comercial de la ciudad, hermosas acompañantes ligeras de ropa se paseaban de acá para allá. En este lujoso establecimiento, el olor a alcohol y toda clase de perfumes caros impregnaban el aire. Las mujeres, que vestían de ropa preciosa y reveladora, llevaban mucho maquillaje.
Junto a la puerta de un cuarto privado, había una chica de vestido beige, de aspecto inocente y fuera de lugar. No llevaba maquillaje y, como era de esperarse, sus grandes ojos llorosos llamaban mucha atención en un lugar tan exuberante.
Tenía el ceño fruncido y el rostro un poco pálido. Con la mano derecha, se aferraba a la correa de su bolso.
"Señorita, ¿la puedo ayudar en algo?", preguntó amablemente un camarero que la observaba con curiosidad al pasar junto a ella.
Sin embargo, la chica solo le dirigió una mirada fugaz y dijo: "No, gracias". El corazón del camarero dio un vuelco al ver esos ojos tan tristes.
Y la voz, aunque rasposa, era bastante serena, con un aire desesperanzado.
Al escuchar su respuesta, el camarero se alejó de ella al instante.
Ivanka Su respiró hondo, extendió la mano y giró el picaporte de la puerta. Apenas la entreabrió, se oyeron risas y música a todo volumen. Mordiéndose el labio, abrió la puerta con todas sus fuerzas. La música estridente, la risa estruendosa de los hombres y las mujeres encantadoras, que coqueteaban con ellos, junto con el olor a cigarrillos y vino, recibieron a Ivanka.
Nadie parecía haber notado su llegada; todos seguían hablando, comiendo y bebiendo. En el largo sofá, un grupo de hermosas mujeres se le echaban encima a un hombre de aspecto desaliñado. El hombre era increíblemente guapo, de nariz griega, ojos tentadores y una sonrisa encantadora apenas perceptible. Parecía un cazador que podría conseguir lo que quisiera, del que ninguna mujer podría escapar.
En ese momento, su rostro estaba un poco sonrojado. Sostenía a dos mujeres en su brazo y no dejaba de besar y tocarlas por todas partes.
Ivanka se acercó a él sin decir nada. Pero lo miraba fijamente, sin ocultar su decepción.
Una linda chica junto al hombre le dio unas golpecitos suaves mientras observaba a Ivanka con sus ojos lustrosos, luego, con el ceño fruncido, dijo: "¡Pero si es la nuera de la familia Xu!".
Ivanka fijaba la mirada en el hombre, hizo todo lo posible por contener su ira y por fin dijo: "Bruce, tienes que venir a casa conmigo".
Bruce Xu la rechazó con una mueca de desprecio y gritó: "¿Qué dijiste? ¡No te oigo!". Al decir eso, rodeó con el brazo la cintura de la mujer a su lado, y la gente a su alrededor se echó a reír.
A pesar de esto, Ivanka logró mantener la calma. Levantando la voz, repitió con calma: "Bruce, ven a casa conmigo".
"¿Ir a casa?". Con una leve sonrisa, Bruce la miró y respondió: "¿Qué casa?". Besando a la mujer a su izquierda, continuó: "¿La casa de Mary?". Luego, dio un mordisco amoroso a la mujer a su derecha y dijo en un tono juguetón: "¿O quizá la casa de Candy?". Echó un ojo a Ivanka y comentó de una manera bastante provocadora: "Tengo muchas casas. Si no lo aclaras, ¿cómo sé a qué casa quieres que vaya?".
Para entonces, el rostro de Ivanka se había vuelto pálido, pero las luces de la habitación lo iluminaban, dándole un color azul eléctrico.
Mirando a Ivanka, Bruce simplemente se burló de nuevo y expresó en tono burlón: "Ivanka, ¿de verdad crees que eres parte de mi familia solo porque nos casamos?".
"Ven conmigo a casa", repitió Ivanka por tercera vez.
"¡Está bien!", le gritó Bruce mientras acariciaba el muslo de la hermosa mujer a su lado. Todo el mundo los estaba observando. Alguien apagó la música y la habitación enmudeció.
Con una leve sonrisa, Bruce miró a Ivanka y señaló una docena de copas de vino en la mesa. Prosiguió: "Si puedes beber doce copas de vino, me iré a casa contigo".
Aturdida, el rostro de la chica empalideció aún más. ¿Doce copas? ¡Ni siquiera había probado un sorbo de vino!
Bruce, levantando las cejas, se burló de ella y le preguntó: "Entonces, ¿lo harás? Si no, ¡deberías irte de aquí!".
Ivanka cerró los ojos y respiró hondo. Después de juntar coraje, tomó una copa de vino y se la bebió de un trago. Se sentía desagradable, como si el vino le hubiera prendido fuego a la garganta. Apenas podía terminar una copa, mucho menos doce.
"Solo beberé una". Bruce tan solo sonrió y dijo: "¿No escuchaste lo que dije? ¡Tienes que beber las doce copas!". De repente, la multitud comenzó a vitorear entusiasmada. Los gritos y aplausos eran tan fuertes que Ivanka se sentía aturdida.
A la vista de todos, no tenía más opción que beberlas. A medida que pasaban los minutos, se veían más copas vacías sobre la mesa. Con cada sorbo, se sentía cada vez más incómoda.
"Seis...".
"Siete...".
"Ocho...".
"Nueve...".
"Diez...".
"Once...".
La multitud siguió vitoreando y gritando, sin percatarse de que Ivanka estaba empezando a actuar de manera extraña.
Poco a poco, se le nublaba la vista. Sentía el estómago caliente, al poco tiempo, tenía todo el cuerpo afiebrado.
Era obvio que ya no podía seguir bebiendo.
'¡No, no puedo darme por vencida! ¡Bruce debe irse a casa! Porque...'. Si él no volvía con ella esta noche, no sería capaz de perdonarlo jamás.
Apretando los dientes, se quedó mirando la última copa de vino en la mesa. Con la cara enrojecida por el alcohol y las manos temblorosas, trató de agarrarla y echó una mirada a Bruce.
El semblante de Bruce se oscureció apenas la vio. Todos observaban entusiasmados cómo Ivanka se tomaba la última copa. Nadie pudo evitar aplaudirla por su valentía.
Pero, a diferencia de los demás, que parecían estar pasando el mejor momento de sus vidas, en el rostro de Bruce solo había indiferencia.
Ivanka dio vuelta la copa vacía, que no cayó ni una gota de vino. Luego, miró a Bruce y le sonrió sutilmente, como si se estuviera burlando de él.
"Listo. Ya está. Ahora tienes que venir conmigo", dijo esto con cuidado, palabra por palabra, como si no estuviera borracha en absoluto. Sostenía la cabeza erguida, tan tranquila y orgullosa como siempre.
Esto enfureció tanto a Bruce que lo único que quería era derrumbar esa fachada de calma y aplastarla. Quería verla llorar arrepentida y pedir perdón, ya que de no haber sido por esta mujer, habría podido quedarse con el amor de su vida. Además, no tendría que vivir así a diario.
De repente, Bruce dijo con desprecio: "Parece que puedes aguantar el alcohol después de todo, Ivanka. Pero, ¿por qué actuaste tan inocente antes?".
"Bruce...". Antes de que ella pudiera terminar, Bruce la interrumpió. "¡Basta! ¡Deja de decir tonterías! Dijiste que querías ir a casa, ¿verdad? ¡Iré contigo!", gritó, perdiendo por completo la paciencia. Después de decir eso, abrazó a una mujer hermosa y la besó apasionadamente. Le acarició la cara con delicadeza y le dijo con pesar: "Cariño, tengo que irme a casa por ahora. Nos vemos mañana". La hermosa mujer le dedicó una sonrisa picarona y miró a Ivanka, como burlándose de ella por no haber conseguido el amor de un hombre.
Bruce se levantó de la silla y caminó directo hacia Ivanka, el cuerpo alto y hermoso se detuvo frente a ella. La chica no podía hacer otra cosa que verlo fijamente a los ojos. Un dolor repentino se clavó en su corazón como una aguja: sentía que, desde el momento en que se conocieron, nunca había dejado de verlo de esa forma; pero él jamás le había correspondido a su afecto.
El hombre pasó junto a ella, golpeándola a propósito en el hombro con mucha fuerza. Ivanka sufrió un dolor insoportable en todo el brazo luego de esto, aun así caminó rápidamente tras él, siguiéndolo de cerca, preocupada de que se escapara. No había dado dos pasos cuando sintió un cosquilleo en su cuerpo y todo a su alrededor comenzó a difuminarse.
Estaba tan mareada que apenas podía sostenerse en pie, intentando no caer al suelo que daba vueltas bajo sus piernas.
Bruce, que iba adelante, abrió la puerta de la habitación y justo cuando estaba a punto de salir, alguien tras él gritó: "¡Se desmayó!". Se volteó para comprobar quién había sido, y vio a la mujer tirada en el suelo inconsciente. Un gesto preocupado pasó fugaz por su ceño fruncido, pero se transformó de inmediato en una sonrisa de suficiencia.
"Bruce, ¿qué hacemos?", le preguntó alguien.
Sin responder, caminó hacia el cuerpo desmayado de la chica y le pateó la cara suavemente con su zapato esperando una reacción. Luego soltó una carcajada: "No está actuando, realmente se desmayó".
Y de inmediato ordenó: "¡Enciendan la música! Pidan más bebidas y no le hagan caso. ¡Vamos a divertirnos!".
Todos quedaron sorprendidos, pero le hicieron caso: una música ensordecedora llenó la habitación otra vez como si nada hubiese pasado.
Un amigo cercano caminó hacia él y le preguntó preocupado: "¿Y qué hacemos con tu esposa?".
"¿Ella?", Bruce se burló sin remordimiento: "Sáquenla de aquí".
Poco después, Ivanka se despertó.
Todavía mareada y confundida, la chica abrió los ojos somnolientos, pero todo estaba demasiado oscuro para poder distinguir algo. Luchó por levantarse del suelo sosteniéndose de la pared y la luz automática del pasillo se encendió cegándola por un instante. Pudo identificar que estaba en las escaleras, aunque se sentía aún bastante desorientada. Le costaba respirar con normalidad por la debilidad de su cuerpo.
Su mente tampoco funcionaba bien, ya que se le cargaba la cabeza. Sí, había venido buscando a Bruce, pero... ¿qué hacía en las escaleras? ¿Dónde estaba él?
En un estado de completa confusión, abrió la puerta de enfrente y entró al pasillo para buscar la habitación donde debía estar. Estaba decidida a lograr que su esposo regresara a casa sin importar lo que tuviera que hacer.
Después de todo, ¡alguien los esperaba allá! Por eso debían regresar juntos ya; o de lo contrario, sería demasiado tarde.
Caminaba tambaleándose por el pasillo, revisando los números que se veían en las placas metálicas de las puertas. Tuvo que caminar un buen trecho hasta que finalmente dio con la indicada. ¡Era esta habitación! ¡La número 8859!
Sin pensarlo, empujó la puerta para abrirla. Quedó un instante sorprendida porque no había música alta ni personas en absoluto.
Al contrario, vio impotente una habitación completamente oscura, pero se negaba a aceptarlo en el estado embriagado que tenía. Fue en ese momento cuando su verdadera naturaleza, impulsada por el alcohol, se reveló al gritar con todas sus fuerzas: "¡Bruce! ¿Dónde estás? ¡Contéstame!", pero nadie respondió a sus gritos que retumbaron sobre las paredes.
"Bruce, te daré una sola oportunidad y contaré hasta tres. ¡Si no sales, te voy a romper el brazo!", la voz aguda y descontrolada de la mujer se perdía en los rincones oscuros.
La única luz en la habitación provenía de una lámpara cálida que dibujaba un círculo amarillo en la esquina. Bajo ella, se encendió fugazmente una leve llama cuando alguien dio una calada a un cigarro. ¡Parecía que sí estaba ahí después de todo! Con los ojos entrecerrados, tratando de identificarlo en el claroscuro de la habitación, Ivanka se acercó dando tumbos hacia la luz como una barca perdida que sigue un faro.
Bajo la lámpara, sentado en un sofá, había un hombre. El cigarro que fumaba hacía sombra sobre su rostro y le oscurecía las facciones. Tenía puesta una sencilla camisa blanca, aun en la oscuridad, se podía sentir el aura de nobleza que emanaba de su cuerpo masculino.
Cuando llegó hasta él y vio que la miraba fijamente sin decir una palabra, la mujer perdió por completo todo control. ¿Cómo era posible que siguiese visitando ese lugar para divertirse y hacer locuras? ¿Era incluso capaz de llamarse a sí mismo un hombre de verdad? ¡Se dio cuenta en ese momento de lo estúpida que era al quererlo durante tantos años a un imbécil como ese!
Sin perder ni un segundo, caminó hacia él, le agarró el cuello con sus manos y le gritó furiosa frente a su rostro: "¡Eres un idiota!".
Cuando vio a la mujer entrar por la puerta de la nada, Liam Xiao arrugó un poco su frente.
La observaba caminar hacia él con dificultad, de alguna manera le parecía que era una mujer madura pero joven al mismo tiempo. Tal vez era confuso, pero esa era la impresión que ella le estaba dando. Ahora, teniéndola cerca, la mirada perdida con la que entró se había convertido en una tormenta rebosante de furia.
A pesar de la oscuridad que le impedía detallar por completo el rostro, se fijó en los ojos brillantes como un mar infinito bajo las estrellas, vivos y refulgentes.
Se parecía a... Quedó aturdido por un momento, esos ojos le recordaron a los de otra persona en su memoria. Pero sabía que era imposible, no había forma de que pudiese ser la misma mujer. Después de todo, ella...
Interrumpió sus pensamientos al decirle en tono casual: "Señorita, me parece que me confunde por alguien más".
Mirándolo fijamente, ella respondió disgustada: "¡Maldita sea! Te conozco desde hace nueve años, jamás te confundiría con otra persona".
De su boca salía un fuerte hedor a alcohol, mientras que su cuerpo olía levemente a perfume Chanel: la mezcla de estos dos aromas le daban una fragancia única. Liam experimentó una inesperada sensación de familiaridad.
La miró, dio una calada a su cigarro y exhaló tranquilamente el humo. Agarró la mano que sostenía su cuello y la apartó en un solo movimiento.
Esto hizo que a Ivanka le doliera el corazón de nuevo, pero esta vez no fueron agujas las que lo atravesaron. Fueron dagas. Sabía que a Bruce no le gustaba que ella lo tocara, de hecho, no le gustaba nada de ella. Sus ojos ardieron cuando un torrente de llanto y rabia se le acumuló en el pecho, sacudió la mano de Liam diciendo: "No te gusta que te toque, ¿verdad?".
El hombre simplemente la miró sin dar respuesta, con la misma calma que había mantenido en todo momento.
De forma inesperada, Ivanka se acercó a él, sostuvo su rostro con ambas manos y le dio un beso desesperado. "¡Mientras más te niegas a que te toque, más ganas me dan de hacerlo! ¡Ahí lo tienes! Te besé. ¿Qué vas a hacer ahora al respecto?".
Tomado por sorpresa, Liam frunció el ceño e inmediatamente trató de apartarla. Pero ella se movió con rapidez y, sin que él pudiera hacer nada, se le sentó encima con las piernas abiertas y los brazos alrededor del cuello.
Los labios de ella tenían el aroma fuerte del alcohol mezclado con la inconfundible fragancia de una mujer joven. Aunque estaba siendo muy agresiva, no besaba bien.
Esto divertía a Liam, que dejó escapar una leve risa.
Ivanka se sintió humillada, más enojada que nunca, y se separó de él: "¡Deja de reírte!".
'Este gatita tiene mal genio', pensó el hombre, realmente era una copia exacta de la persona que había conocido y a quien le recordó por un momento. No le gustaba que las mujeres lo tocaran, pero como Ivanka parecía ser un caso especial, le surgió de repente la necesidad de jugar un rato con esta gatita que parecía no temer darle un beso a un tigre.
Extendió la mano y le pellizcó suavemente la barbilla, mientras le susurraba al oído con un tono grave y seductor: "Así no es cómo se besa".
Ivanka estaba muy confundida, aun así le preguntó sin entender: "¿Puedes enseñarme cómo se hace?".
Liam se inclinó más cerca de ella y suavemente rozó su dedo contra los labios de Ivanka, como si los dibujara. Vio en los ojos de la mujer cómo se anticipaba el deseo. Los labios rojos y jugosos como cerezas le parecían el más exquisito postre que había visto. Los ojos brillantes de Liam se oscurecieron de repente cuando acercó su boca y, finalmente, le dio un beso profundo y apasionado.
Efectivamente, las mejillas de Ivanka se habían puesto rojas como un tomate, pues el beso le había parecido muy adictivo. Esta era en realidad la primera vez que lo hacía, y aunque esto no se le daba bien, no se podía negar que era un beso lleno de afecto. No hacía falta decir que, por mucho que Bruce la odiara, ella todavía estaba loca por él.
Fue amor a primera vista para Ivanka, pero desafortunadamente para ella, Bruce no sentía lo mismo, ya que él solo tenía ojos para esa otra mujer y solo para esa. Además, para su desdicha, no tenía esperanzas de ganar contra una persona muerta. De un momento a otro, la joven sintió como si su cabeza se volviera tan pesada como una piedra, y después de un tiempo, su mente se quedó en blanco y finalmente se desmayó.
Un poco después, una lágrima cayó por la mejilla de la chica, ante lo cual Liam dejó de sujetarla por un instante, y en seguida, él se apresuró a limpiarle el rostro.
De repente, se abrió la puerta, por la cual un hombre de traje y zapatos de cuero entró. Tan pronto como vio a Liam le informó de manera respetuosa: "Jefe, eso ya está hecho".
El joven asistió con la cabeza y supo de inmediato quién era, luego dejó a Ivanka en el sofá. Después, se levantó y se puso el abrigo. En ese momento, el extraño hombre miró confundido a la mujer en el sofá.
"¿Conoces a esta señorita?", Liam preguntó casualmente.
El hombre bajó la cabeza y respondió con cautela: "No estoy del todo seguro, pero creo que ella es...".
Al escuchar esto, el joven le echó una mirada confundida.
"Parece ser Ivanka Su", continuó el hombre, señalando las manos de ella.
Entonces, Liam, quien se estaba arreglando la ropa, se detuvo un momento. Después de mirar más de cerca las manos de Ivanka, una pizca de asombro brilló en sus ojos. Enseguida, caminó rápidamente hacia la chica, pellizcó sus mejillas indefensas y dijo en voz baja al hombre de traje: "Enciende todas las luces".
El hombre inmediatamente hizo lo que le pidió. Cuando las luces se encendieron, la habitación se volvió tan brillante como el día.
Por su parte, la hermosa dama, quien dormía profundamente, tenía la nariz rojiza, labios escarlatas y las pestañas ligeramente mojadas. Además, tenía manchas en sus mejillas coloridas.
El corazón de Liam dejó de latir por un instante. Al volver en sí, le levantó el vestido de la sonrojada dama y frunció el ceño.
Cuando vio esto, el hombre de traje giró la cabeza de inmediato.
"Tim, lleva a esta mujer al chalé y llama al doctor Wu".
Cuando Ivanka finalmente recuperó el conocimiento, se dio cuenta de que estaba acostada en una grande y muy suave cama, aparte de eso, podía percibir el olor a desinfectante que se había apoderado de la habitación. Ella estaba muy sedienta y quería un poco de agua.
Unos instantes después, cuando trató de levantarse, sintió un pinchazo en la parte trasera de su mano derecha. Tan rápido como pudo, miró hacia abajo para comprobar qué era y descubrió que había un tubo insertado en el dorso de su mano, y fue entonces cuando se percató de que estaba recibiendo una infusión.
¿Acaso no estaba en el club nocturno? ¿Cómo diablos terminó recibiendo una intravenosa?
"¿Cómo te sientes?", preguntó una voz que venía de su lado izquierdo. Ivanka se sintió demasiado desconcertada, pues cuando volvió la cabeza, ¡había un hombre sentado a su lado!
Notó que era un hombre bastante guapo y que su cabello había sido peinado meticulosamente. La mujer también pudo darse cuenta, al observar más de cerca, de que no había arrugas en la ropa del hombre. Sin ella siquiera pensarlo, él le dirigió una mirada penetrante, con ojos tan afilados como los de un águila. El guapo chico exudaba elegancia, pero a decir verdad, parecía ser bastante condescendiente y de mejor clase. De hecho, se veía bastante arrogante y dominante.
"¿Quién eres tú?", le preguntó Ivanka con el rostro lleno de confusión mirando al extraño hombre a su lado.
Liam la contemplaba con frialdad, haciendo todo lo posible por controlar sus emociones, sin embargo, su mirada era tan intimidante que la mujer sintió como si fuera a ser asesinada por él.
"Ivanka", continuó con frialdad, "¿Es en serio? ¿Acaso no recuerdas quién soy yo?".
La señorita Su solo negó con la cabeza, pues parecía que no lo recordaba en absoluto: "En serio, no tengo idea de quién eres". "¿Dónde estoy? ¿Qué estoy haciendo aquí?", trató de incorporarse mientras decía esas palabras, pero su cuerpo se sentía adolorido y no tenía ningún tipo de fuerzas.
Liam se burló de ella. Justo después de eso, se puso de pie, se inclinó y puso sus manos sobre las mejillas de Ivanka. Entonces, con sus rostros tocándose, Liam la miró directamente a los ojos y le dijo: "Ni siquiera te acuerdas de tu querido esposo, ¿verdad?".
La mujer se sentía perpleja y solo atinó a decir con voz ronca: "No sé quién eres". "¿Quién diablos eres tú?", replicó la estupefacta chica. "Estoy casada, y el nombre de mi esposo es Bruce Xu. Tú debes haberme confundido con otra persona".
"¿Estás casada con alguien más?", inquirió Liam sin poder creerlo. Sus ojos se oscurecieron con un brillo de terror en ellos y continuó: "¿Cómo te atreviste a casarte?".
Ivanka se confundió aún más. '¿Quién es este hombre!?', se preguntaba, '¡Mi vida privada no es de su incumbencia!'.
"¡Realmente no te conozco! ¡Lo juro!", Ivanka se sintió en extremo impotente. "He estado casada durante tres años. Conozco a mi esposo desde que era joven", siguió ella, "Nunca te había visto antes". Un rayo de ira aparentemente infundada pasó por los ojos de Liam. "Ivanka, te aconsejo que me digas la verdad", sentenció furioso, "Mi paciencia es limitada".
"¿Qué verdad?", la chica trató de incorporarse. El rostro del atónito hombre estaba tan cerca del de ella, que incluso esta podía sentir su aliento.
"¿Por qué fuiste a ese club anoche?", le preguntó Liam, quien la miraba sin titubear, como si estuviera tratando de descubrir una mentira en el rostro de la también confundida mujer.
"¿Por qué fui a ese club?". Ivanka sintió un terrible dolor de cabeza y respondió: "Algo le pasó a mi familia, así que fui allá a buscar a mi esposo para pedirle que fuéramos a casa juntos".
"¿Y después?", insistió él con fortaleza, "¿Por qué estabas en mi habitación si estabas buscando a tu marido?". Era muy claro, el furioso hombre no estaba creyendo ni una sola palabra.
"¿Qué?", Ivanka trató con dificultad de recordar lo que había sucedido la noche anterior. Sin embargo, lo último que ella pudo remembrar era que se emborrachó tanto que fue a buscar a Bruce y luego los dos se besaron. En ese momento, el corazón de la perpleja mujer se hundió. ¿Podría ser que Liam fuera en realidad el hombre al que besó anoche y no Bruce?
¡Eso no podía ser posible! ¿Cómo pudo hacer algo tan tonto y descabellado? Era una situación incomprensible. De inmediato, su rostro se puso rojo de vergüenza y al instante desvió la mirada, sin atreverse a mirar a Liam.
La chica tomó aire y con mucho arrepentimiento en su corazón dijo: "Fue solo un accidente, de verdad lo siento mucho, te confundí con mi esposo. Si te molestó la penosa situación de alguna manera, me disculpo otra vez".
Entre tanto, una sonrisa pícara apareció en el rostro de Liam, quien le levantó la barbilla con un dedo y le dijo con frialdad: "Ivanka, ya deberías saber qué tipo de persona soy. Si quieres volver a llamar mi atención, no es necesario que finjas perder la memoria. ¿Tú tienes idea de lo que deseo?". Mientras él decía estas palabras, sus ojos estaban fijos en ella.
En ese momento, Ivanka estaba muerta de miedo. No obstante, la confundida chica sabía más o menos qué quería decir él, ya que era posible notarlo por la mirada que tenía, sus ojos lo expresaban. Parecía que no había una forma posible para ella de escapar de esa penosa situación y además, tampoco existía quien pudiera salvarla. Después de todo, ella ni siquiera sabía dónde se encontraba en ese momento. Por otro lado, si este hombre realmente quisiera hacerle algo, ella no sería lo suficientemente fuerte para defenderse.
"Tú... no puedes...", protestó Ivanka mientras su voz temblaba. "Mi esposo es Bruce Xu", continuó muy asustada. "Si descubre que me pones las manos encima, no dejará que te salgas con la tuya".
"¿En serio? No me digas", Liam sonrió con indiferencia y dijo: "Parece que todavía no me conoces bien". El rostro del estupefacto hombre estaba tan cerca de ella que sus narices casi se tocaban. Por lo que, al ver su mirada amenazante, Ivanka no pudo evitar sentir un miedo vibrante. Por alguna razón que ella aún desconocía, le parecía que ese hombre era en extremo aterrador.
"Me perteneces". Él la miró a los ojos y dijo con cuidado: "Bruce es solo un lastre de la familia Xu que no tiene ninguna importancia. Ni siquiera tiene las cualidades suficientes para ser mi rival. ¿Cómo se atreve ese hombre a casarse contigo?".