🦋✨|.Allison Collins.|🦋✨
Noah Taylor, el hombre que creí conocer mejor que a nadie la persona con quien había imaginado compartir mi vida me estaba engañando. Y no solo con cualquiera sino con Kylie, una de las mejores amigas de mi hermana Brittany. Mi novio, mi compañero de tantos años, aquel a quien le confié mi corazón, me traicionaba con alguien que había estado siempre a nuestro lado.
El dolor fue tan intenso que apenas podía respirar. Sentía como si me hubieran arrancado el aire de los pulmones. Kylie, la chica de sonrisa fácil y promesas de lealtad fue quien me apuñaló por la espalda. No le importó que yo fuera la hermana de su mejor amiga ni el daño que estaba causando. Entre los dos destrozaron mi confianza de la manera más vil, dejándome una herida tan profunda que dudaba si algún día sanaría.
Horas antes...
Esa noche estábamos en la discoteca. Noah, su mejor amigo Connor -quien también era el novio de Kylie - y yo compartíamos risas mientras la música nos envolvía mientras Connor y yo bailábamos, sentí una inquietud repentina. Busqué a Noah con la mirada. Su presencia que siempre me daba seguridad, había desaparecido.
-¿A dónde fueron Noah y Kylie? -le pregunté a Connor intentando que mi voz sonara despreocupada.
--Quizá buscaron un lugar más tranquilo para hablar de trabajo-respondió con una sonrisa, sin imaginar el torbellino que se gestaba dentro de mí.
sus palabras me dejan un extraño mal sabor de boca. El trabajo de Noah siempre había sido una excusa eso lo sabía muy bien, aunque no quería admitirlo. Mi intuición esa fuerza silenciosa que nunca me abandonaba, empezó a guiarme sin pensarlo, me excusé con Connor diciéndole que iba al baño, pero mis pasos siguieron el instinto que me guiaba a una verdad que temía enfrentar.
La música parecía amortiguada mientras mis pasos sonaban en el pasillo que conducía a las habitaciones privadas con cada latido de mi corazón, la angustia crecía una puerta estaba entreabierta. Me acerqué despacio, casi temiendo lo que encontraría al otro lado.
Entonces Lo vi. Vi a Noah y a Kylie envueltos en la oscuridad del deseo prohibido. No estaban hablando de trabajo; estaban haciendo el amor. Kylie le susurraba que él era suyo, como si yo no existiera, como si los años que habíamos compartido no valieran nada.
El shock fue tan grande que apenas podía procesarlo Saqué el teléfono con manos temblorosas. Grabé en silencio la escena que me estaba rompiendo el corazón en mil pedazos. Luego me alejé invisible vacía y con la certeza de que esa prueba sería crucial para cuando llegara el momento de la verdad. De regreso al salón, me esforcé por mantener la compostura. Me senté junto a Connor y puse mi mejor sonrisa y lo miré a los ojos.
-¿Seguimos bailando? -le propuse, fingiendo que todo estaba normal mientras la verdad ardía como un incendio dentro de mí.
Él accedió, pero notó la tristeza que se reflejaba en mis ojos
-¿Dónde están Noah y Kylie? -preguntó Connor sin malicia ajeno a la tormenta que rugía en mi interior
-No lo sé -mentí, con una sonrisa que apenas sostenía mientras la verdad ardía en cada fibra de mi ser.
Minutos después, Noah y Kylie volvieron al salón sus risas llenaron el espacio como dagas suspendidas en el aire, afiladas y listas para clavarse en la herida que ya sangraba dentro de mí. Cada risa, cada mirada compartida entre ellos era una burla descarada a la verdad que yo cargaba como un peso insoportable. Un recordatorio de las mentiras que se escondían bajo la superficie de su perfecta fachada era un insulto a los años que había desperdiciado creyendo en él, en nosotros en un futuro que ahora crujía como un cristal a punto de estallar bajo el peso de mi ingenuidad.
La rabia me quemaba las venas, como un río desbordado que amenazaba con arrasar todo a su paso. Una furia implacable, ardiente y oscura, como el fuego de mil promesas rotas. Pero me negué a ceder no les daría el placer de ver cuánto me dolía, cuánto me desgarraba el alma su traición descarada ni él ni ella merecían esa satisfacción.
Caminé lentamente, cada paso era un acto de resistencia, la cabeza en alto y mi dignidad sirviendo de escudo frente a la tormenta que rugía en mi interior.
-¿Dónde estabas? -pregunté y mi voz salió tranquila y controlada, fue un arma cargada de todo lo que aún no podía decir.
Su respuesta fue tan descarada que casi me hizo perder el control.
-Allison ya sabes cómo es mi trabajo. -dijo, como si realmente esperara que eso fuera suficiente Kylie solo me estaba ayudando con unos asuntos de la clínica. Es mi asistente. Solo estábamos resolviendo temas pendientes.
Sentí una risa amarga en la garganta, pero la retuve.
-¿Solo temas pendientes? -repetí lentamente, mordiendo cada palabra.
-Soy el director de una clínica. Tengo responsabilidades. -me dijo
Hizo una pausa Por un segundo, sentí que el tiempo mismo contenía el aliento. Luego, su siguiente frase se clavó en mi pecho como un puñal que no vi venir.
-Además, en diez días nos casamos. Tengo que dejar todo en orden.
La frialdad de sus palabras me hizo dudar de todo lo que alguna vez creí saber sobre él. Tratando de mantener la calma, le pregunté: -¿En una discoteca, Noah?
Con frialdad, él contraatacó: -El dueño es mi amigo, ¿se te olvidó?
Antes de que pudiera hablar, Kylie soltó su veneno con una sonrisa que me sacó de quicio.
-¿Allison, no estarás celosa?
Connor, que hasta ese momento había estado ajeno a lo que ocurría, se unió a la burla.
-¡Oh, no Allison! ¿Estás celosa de Kylie?
Sentí como si el suelo se abría bajo mis pies, pero me mantuve firme.
-No estoy celosa - contesté -. Solo quiero que mi novio me dedique tiempo. Pero claro, su trabajo es más importante que yo. Un minuto contigo es un lujo, ¿no es así?
Noah suspiró, utilizando ese tono tranquilo que tantas veces había usado para calmarme, para desarmar mis argumentos con una tranquilidad que ahora sentía como una bofetada.
-Allison ya te lo expliqué. Todo esto es por nosotros, para que tengamos una luna de miel tranquila. No te preocupes.
sus palabras pronunciadas con la seguridad del que cree tener siempre la razón en todo pero esta vez sonaron huecas, había escuchado sus mentiras tantas veces que habían perdido su peso... Pero yo ya lo había decidido que no soportaría más mentiras entonces sentí que algo dentro de mí se rompió definitivamente
. - Solo llévame a casa, me quiero ir -le pedí, sin dejar lugar a discusiones
Él intentó insistir, sugiriendo que esperáramos a Charlotte, pero yo ya había tomado mi decisión. No había marcha atrás.
Finalmente, Noah accedió, aunque no sin antes tratar de convencerme de quedarme.
-Definitivamente, no te entiendo, pero no te preocupes yo te llevo.
El trayecto a casa fue un silencio incómodo, lleno de palabras no dichas y sentimientos ocultos. Cuando llegamos, Noah intentó retomar su papel de novio cariñoso.
-¿Quieres quedarte en mi casa? Podemos ver una película, como siempre.
Lo miré.
Lo había amado con todo mi ser. Le había creído. Había imaginado un futuro juntos.
Pero esa noche, lo vi con claridad.
Noah Taylor ya no era el hombre que conocía. O tal vez nunca lo había sido.
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-Noah, sabes que no habrá sexo hasta el matrimonio -le recordé
- Puedes pensar que soy una puritana como siempre me lo dices, pero es una promesa que hice y tú decidiste respetar mi decisión.
Entonces ¿Qué te está pasando? Su respuesta me heló la sangre.
-Allison, faltan solo diez días. Ya soy prácticamente tu esposo.
-¿Eso significa que debo romper mi promesa? - Le conteste.
De repente, el ambiente se tornó oscuro Noah intentó besarme por la fuerza lo empujé, pero algo en su mirada me intimidó al llegar a mi piso abrí la puerta y él entró conmigo, ignorando mis súplicas para que se fuera.
-Noah, te dije que me dejes en paz -dije, con la voz temblando me empujó contra el mueble y se subió encima de mí y su peso me impedía respirar y cada vez me costaba más trabajo.
-Por favor, para -le pedí, mi voz quebrada por el miedo y la angustia.
-Me estás maltratando. - Sus palabras parecían un eco lejano, inaudible en medio de su furia.
Sus labios se acercaron de nuevo y con una fuerza desesperada, logré apartarlo. El impacto de su cuerpo contra el suelo me hizo estremecer. Sin embargo, cuando se levantó, lo hizo con una rapidez que me paralizó. Me miró con una intensidad fría y mi corazón se aceleró, mezclando terror y desesperanza.
-Noah, me estás asustando -dije, sintiendo cómo las lágrimas amenazaban con salir.
-¡Noah, te estás volviendo loco! Su respuesta me dejó helada.
-Me he vuelto loco esperándote -dijo, con una intensidad aterradora.
Logré darle una patada en las partes íntimas y corrí hacia la puerta justo cuando creía que me atraparía de nuevo, Charlotte y su hermano Logan entraron Logan, protector como siempre, me miró preocupado.
-Allison, ¿qué te pasa? -preguntó y yo aún en shock solo pude decirle a Noah:
-Vete de mi casa no quiero verte.
Noah me miró con odio antes de susurrar en mi oído:
-Serás mía, por las buenas o por las malas
Me quedé sin palabras, sintiendo que el mundo se desmoronaba a mi alrededor. Noah se fue, pero la tensión en el aire permaneció. Charlotte, que había visto todo me miró con una mezcla de preocupación y curiosidad.
No dije nada en ese momento, demasiado abrumada por lo que acababa de suceder Logan, siempre atento volvió a preguntar:
-Allison, ¿qué te pasa?
Estás muy nerviosa intenté calmarme y le respondí que no tenía nada, aunque sabía que no podía ocultar la verdad por mucho tiempo. Después de todo, Logan es uno de los mejores amigos de mis hermanos Matthew y Ethan. Sabía que tarde o temprano se enterarían. Esa noche, cuando finalmente entré en mi habitación Charlotte me siguió.
-Allison, a mí no me engañas dime ¿qué pasó entre tú y Noah?
No podía ocultarle la verdad a mi mejor amiga, así que le conté todo lo que había pasado, excepto lo de Kylie y Noah sospechaba que Noah me tenía vigilada y no quería darle ninguna ventaja.
-¿Y qué piensas hacer? -me preguntó Charlotte, su voz llena de preocupación.
Le respondí con un suspiro:
-No lo sé mañana pensaré mejor las cosas.
A la mañana siguiente, después de una noche sin dormir, me levanté con la sensación de que algo había cambiado aunque no sabía exactamente qué entré al baño me aseé y me vestí con cuidado, como si esos pequeños rituales pudieran darme alguna claridad. tratando de reunir las fuerzas que sabía que necesitaría para lo que venía. Al salir de mi habitación, me encontré con Charlotte sentada en el comedor, observando un ramo de flores que descansaba sobre la mesa.
La expresión en su rostro dejaba claro que no estaba impresionada no necesitaba preguntar de quién eran; ya sabía la respuesta.
-Lo mismo de siempre -dijo Charlotte, con un tono de voz que mezclaba cansancio y frustración
- Te maltrata y luego trata de comprarte con un maldito ramo de flores sentí una mezcla de rabia y tristeza al ver esas flores. Eran un recordatorio de cuántas veces había permitido que Noah me lastimara, cuántas veces había aceptado sus disculpas y promesas vacías. Pero esta vez sería diferente pensé la miré, sin saber exactamente qué decir. Ella me devolvió la mirada, buscando respuestas en mi rostro y finalmente preguntó:
-¿Qué vas a hacer, Allison?
Sentí el peso de su pregunta, pero en ese momento, no tenía una respuesta clara así que simplemente le dije:
-Te lo diré después. Charlotte, sin embargo, no estaba dispuesta a dejarlo pasar tan fácilmente frunció el ceño y replicó con firmeza:
-Es en serio, Allison. Necesitas decidir qué harás. La seriedad en su voz me obligó a reflexionar finalmente, decidí que necesitaba tomar el control de la situación aunque aún no estaba segura de cómo. Así que le dije:
-Acompáñame al centro comercial cogí las llaves del carro de Logan, y cuando bajamos al estacionamiento le entregué las llaves a Charlotte. Ella me miró con sorpresa y luego comenzó a reírse, incrédula.
-¿Quieres que Logan nos mate cuando se entere de que le tomamos el auto sin su permiso?
La miré con una sonrisa tranquila y respondí:
-No hará nada.
Llegamos al centro comercial y como si intentáramos dejar atrás nuestros problemas a través de las compras, comenzamos a comprar ropa de manera compulsiva no era simplemente consumismo; era una declaración de independencia. Compré dos celulares nuevos, uno para mí y otro para Charlotte y sin titubear arrojé nuestros viejos teléfonos al retrete. Charlotte me observaba fijamente, como si tratara de descifrar lo que estaba pasando por mi mente. Después de eso, nos cambiamos de ropa deshaciéndonos de cualquier rastro de lo que habíamos sido antes de entrar en el centro comercial.
Mientras nos mirábamos en el espejo del baño, rompí el silencio:
-Te responderé a tu pregunta: no me casaré con él. Esta es la gota que colma el vaso. Si de novia me hace esto no quiero ni imaginar cómo sería como esposa. Charlotte me miró con una mezcla de alivio y preocupación.
-¿Dónde iremos? -preguntó su voz temblando ligeramente.
La miré, sorprendida por su lealtad y disposición a seguirme, y pregunté más para mí que para ella:
-¿Harías eso por mí Charlotte?
Ella asintió con determinación y respondió:
-Has hecho mucho por mí y por mi hermano desde que mi mamá trabaja para tu familia. Has sido mi amiga sin importar el estatus social. Eso no importa, dime adónde iremos, por favor.
Después de salir del centro comercial, sentí una extraña mezcla de libertad y miedo. Compré boletos para volar a Inglaterra y mientras lo hacía le envié un mensaje a Logan al número secreto que solo Charlotte y yo conocíamos. Cuando Charlotte me preguntó qué me había dicho Logan, le respondí con una calma que no sentía:
-No te preocupes él va rumbo a Corea del Sur para distraer a Noah y evitar que sepa dónde estamos.
Charlotte no dijo nada más, pero podía ver la preocupación en sus ojos. El vuelo a Londres transcurrió en silencio. Charlotte y yo apenas intercambiamos palabras, cada una inmersa en sus propios pensamientos.
Cuando finalmente aterrizamos, la curiosidad de Charlotte pudo más y me preguntó: -Allison, ¿cuál es el misterio?
Respiré hondo antes de responder, sabiendo que lo que iba a decir cambiaría nuestras vidas para siempre.
-Es sencillo -dije con voz firme - Noah no es quien dice ser me tenía vigilada tu hermano descubrió todas las cámaras que tenía instaladas en nuestra vivienda, en el trabajo, en mi celular... en todas partes. Además, me engaña con Kylie. Por eso dejé todo, no traje nada. No quiero estar con alguien así. También me oculta información sobre su trabajo. Ya no confío en él.
Charlotte asimiló mis palabras con una expresión de preocupación creciente. Después de un momento de silencio, me miró con desesperación. -No tenemos empleo, no tenemos nada. ¿A dónde vamos? -Vamos a donde Ethan -respondí sin titubear.
🦋✨|.Allison Collins.|🦋✨
El aeropuerto estaba lleno de murmullos y pasos apresurados. Charlotte me miraba, esperando respuestas que apenas podía darle. Intenté explicarle, pero las palabras se ahogaron cuando Ethan y Matthew aparecieron entre la multitud.
Mi pecho se aflojó un poco. La estabilidad. Mi ancla.
-Hola, hermanos -murmuré, esforzándome por disfrazar el nudo en mi garganta.
Charlotte levantó la mano en un saludo tímido su sonrisa tenue fue un respiro en medio de la tormenta.
Ethan tomó mi maleta. Matthew alcanzó la de Charlotte sin hacer preguntas. Pero sus ojos oscuros y atentos eran otra cosa. Sabían que algo no estaba bien. Lo sentían.
El peso en mis hombros no desapareció, pero al menos ahora lo compartía.
Una vez en el coche, Ethan no pudo contenerse más.
-¿Qué está pasando, Allison? ¿Por qué este viaje tan repentino?
Su tono era más protector que acusatorio, pero la pregunta me golpeó con fuerza sentí el peso de todo lo que había pasado y las decisiones que había tomado miré a Charlotte y luego a Matthew que estaban en la parte trasera del coche buscando su apoyo silencioso.
Respiré hondo antes de responder:
-No me voy a casar.
Mis palabras salieron más firmes de lo que esperaba y me sorprendió la liberación que sentí al pronunciarlas. Ethan permaneció en silencio por un momento claramente sorprendido y luego soltó un suspiro de alivio. --Es la mejor noticia que me has dado en la vida.
-No soportaba a ese tipo ni a su maldito amigo -comentó, clavando su mirada al frente con una mezcla de seriedad y alivio en su tono. Era como si aquellas palabras hubieran estado atrapadas dentro de él, esperando el momento justo para escapar su desprecio, aunque sutil dejaba claro que lo había guardado solo por consideración hacia mí.
Pero Matthew siempre perspicaz, giró su rostro hacia mí con esa mirada que parecía atravesar cualquier máscara guardó un momento de silencio estudiándome antes de lanzar una pregunta que me tomó por sorpresa: -¿Por qué no dices la verdad? Estás mintiendo a Allison.
El peso de su voz hizo que algo en mi interior se estremeciera. Intenté mantenerme firme, aunque sabía que el rubor en mis mejillas ya me había delatado. Forcé una risa que apenas sonó natural, como un intento desesperado de tapar una grieta en un muro.
-No miento -respondí. Pero mis palabras resonaron huecas y ambos lo sabíamos.
Matthew levantó una ceja, incrédulo: -Claro que no mientes -replicó y aunque sus palabras parecían aceptar mi respuesta, el tono sarcástico las convertía en otra cosa.
-Eso no era lo que querían. Les cumplí el deseo - contesté, buscando desesperadamente desviar la atención.
Matthew dejó escapar una risa corta y burlona, como si mi respuesta confirmara algo que él ya sabía.
-Si eso es lo que tú crees, bien hermanita. Pero no todos aquí somos ciegos.
Esas palabras quedaron ahí entre nosotros, suspendidas como una sombra que no podía disiparse. Sentí una punzada incómoda en el pecho. Dolía. pero no estaba lista para enfrentar lo que implicaban. Así que me limité a callar esperando que el silencio se encargara de borrar lo que no quería admitir.
El silencio continuó entre nosotros mientras el auto seguía avanzando, hasta que llegamos frente al edificio. Matthew bajó primero. Rompió la tensión como quien abre una botella sellada desde hace demasiado tiempo
-¿Con quién se van a quedar? -preguntó, girándose hacia nosotras con una sonrisa que me inquietó más que cualquier comentario anterior. Mirándonos a Charlotte y a mí, disfrutando el desconcierto que nos regalaba a cada palabra-. Ethan comparte apartamento con Nick y su novia Khloé.
La forma en que pronunció los nombres fue tan precisa, tan deliberada que dejó en claro que Matthew sabía exactamente el impacto que tendrían sus palabras el nombre de Khloé, pronunciado con esa entonación pausada, me golpeó como un disparo directo al estómago. Pude ver de reojo, cómo Charlotte también se tensaba, sus manos apretadas contra los costados como si intentara contener una explosión.
Nick era el exnovio de Charlotte. El mismo que había destruido todo entre ellos por Khloé. Su hermana. La sola idea de compartir un espacio con ellos era más que incómoda; era una tortura cuidadosamente diseñada. Mientras Matthew seguía hablando, mi mente comenzó a llenarse de escenarios inevitables miradas cargadas de reproches, discusiones que se colarían por cada rincón, silencios tensos que gritarían más que cualquier palabra.
Nick. El amigo que siempre había estado allí cuando lo necesitaba, ese en el que alguna vez confié sin dudar. Ahora, verlo con otros ojos era inevitable. El hecho de que fuera hijastro de mi padre no bastaba para excusarlo, no podía borrar lo que había hecho a Charlotte era inexcusable. Una traición que aún pesaba en el aire como una sombra imposible de ignorar. Por más que quisiera, no podía encontrar justificaciones para él. No lo defendería.
Finalmente, miré a Matthew y tomé una decisión.
-Mejor subamos a tu apartamento -le dije con una mezcla de resignación y tristeza sabía que su lugar no sería un refugio de paz, pero al menos estaríamos lejos de la tensión que se respiraba en el apartamento de Ethan.