Abro mis ojos y lo primero que veo es el rostro de mi esposo, Jacob siempre se ha caracterizado por ser un muy buen hombre, debe estar tan cansado.
Llevar una vida de negocios no debe ser nada fácil, además en realidad lo hace muy bien, cada vez tiene más dinero, por algo es multimillonario, aunque no me importa su dinero me ha servido de mucho para las enfermedades de mi mamá, renal crónica y diabetes, pero lo que más me da tristeza es la demencia, que hace poco le descubrieron, la extraño mucho, desde que vivimos en los ángeles, me he apartado mucho de ella, solamente le envío dinero, eso me hace sentir muy mal.
-¿Qué haces? Me encanta verte tan concentrada, mirando hacia un punto fijo, me es inevitable no pensar en lo afortunado que soy, al tener una mujer tan hermosa a mi lado. -Él se acerca, me toma de la cintura y empuja mi cuerpo hacia él, agacha su cabeza y me besa muy sensual mi cuello.
-No solo tú lo eres, yo también lo soy, quería preguntarte algo espero no pasar por indiscreta. -Lo miró fijamente a su rostro, mientras muerdo sutil y muy sensual mis labios, coqueteándole para conseguir lo que quiero.
-¿Qué quieres? sabes que con un simple movimiento de esos labios que me enloquecen, obtienes todo lo que quieras. -Él se quita su camisa, toma mi mano y la lleva hacia su pecho, roza la palma de mi mano por sus pectorales, mientras su mirada me va expresando que las palabras en este preciso instante sobran.
-No me estás entendiendo, necesito que me escuches. -Suelto mi mano de la suya, e impulsivamente sin pensarlo empujó a Jacob. -Quedó completamente estática, observó cómo él se levanta y refleja con su mirada molestia por lo sucedido.
-No has cambiado en nada, sigues siendo la misma mujer débil, a la cual le hice un favor, no te debes quejar, estas casada con él hombre más rico, un privilegio único, nunca estuviste a mi mismo nivel, acaso no recuerdas que eras mi secretaria y terminaste en mi cama, recuerda que todo esto lo estás haciendo por dinero, así que si no tienes como pagarme todo el dinero, continúa con tus deberes -él me habla con mucha ironía, mientras por dentro sus palabras me lastiman.
-Es la manera en la que te escudas, no es la más inteligente, tus palabras no me lastiman, sabes estoy acostumbrada a que me lastime tu actitud e indiferencia, debiste conseguir una mujer de tu misma clase, en realidad soy muy diferente a los prototipos de mujer, que estás acostumbrado. -Camino de lado a lado muy impaciente, mientras mi mirada se desliza hacia Jacob y noto como acaricia su arma favorita con sus manos.
-Suficiente, para mi lo eres, aunque seas terca y no sigas las órdenes, siempre sigues tus instintos, pero ellos te fallan, la verdad tu simplemente me encantas, y esos labios rojos y carnosos con una forma perfecta, es mi infierno y quiero seguir quemándome en el, Emily. -Él se levanta camina hacia mí y coloca su arma en mi cuello, resbalando de arriba a abajo, mientras mantiene una mirada inquietante.
-No juegues, no entiendo cual es tu obsesión con las armas, me produce pánico que se active por accidente en cualquier momento. -Mi respiración comienza a acelerarse, mientras mi piel se comienza a erizar rápidamente.
-¿Qué es lo que quieres pedir? pensé que era suficiente todas las comodidades que te doy, que más quieres, explicame, no es suficiente todo, sin embargo siempre te doy mi consentimiento de que puedes tener total libertad, para hacer lo que se te antoje, eres afortunada con tantos privilegios. -Él sonríe mientras me habla, al parecer ni él mismo cree sus palabras.
-Voy a ser muy directa con mis palabras, y exijo que respetes mi opinión, no es un permiso que te quede muy claro. Quiero retomar mi vida, volviendo a trabajar, te aviso para que no sientas que te apartó de mis decisiones. -Lo observo con atención.
-Crees que eso es negociable, primero deberías cumplir con tus obligaciones de esposa, porque esos deberes nunca los llevas a cabo, te acostumbraste a ser mediocre, no puede ser que te tenga todo a tus pies y me pidas eso ahora, no te lo permito, definitivamente necesitas una lección, no puedo parar de reprocharme, todo esto me sucede por ser tan dócil, has cambiado mucho, ahora pareciera que nada te importa -él me habla con un tono de voz muy fuerte, mientras empiezo a tener una cantidad de emociones mezcladas.
-Si, he cambiado y mucho, la mujer que conociste era completamente dócil a tus órdenes, no hacía nada que te pudiera molestar, en el momento acepte tener una relación contigo, lo hice muy segura, ahora estoy dudando de todo, está relación no está nada sana, por el contrario es una relación enfermiza, tus actitudes me hacen sentir en un laberinto en el que no encuentro la salida, eso me produce desesperación. -Me lanzó al suelo, y comienzo a llorar, tapando mi cara con mis manos, mientras mis ojos se inundan por completo.
-Es tu manera de manipular, te he entregado lo mejor de mi vida, contigo dejo de ser ese hombre fuerte al que todos le obedecen, y así me pagas realizando todo a tu antojo, tal como te gusta, lo que haces es muy egoísta, pretendes cambiar todo por nada, estaría siendo completamente minimizado mi nombre al tener a mi esposa trabajando como los demás, tú no estás para eso, debes dar órdenes como yo, no me hagas quedar en ridículo. -Jacob camina hacia la puerta sin mirar hacia atrás, la cierra muy fuerte y se va muy molesto.
No sé a cuántas horas de estar encerrada la cabeza empieza a fallar, y el mundo se comienza a voltear, llevo seis horas aquí metida, en total oscuridad, no me interesa ni mover la cortina de la ventana para que entre Luz, prefiero ahogarme en mis propias decisiones, aunque muy duras que sean, fue un sacrificio que hice por la salud de mi mamá, solo espero llegar amar a Jacob.
Observó el reloj y el minutero pasa muy lento, tengo muchos sentimientos encontrados, el primero, con seguridad puedo afirmar que es "Felicidad" no se de donde obtuve tantas fuerzas, para hacer respetar mi opinión y decirle a Jacob que quiero hacer lo que me gusta, el segundo es la "Ira" puedo asegurar que me es tan difícil controlarla, intentó tomar aire antes de pronunciar una palabra que lastime a Jacob, pero es muy frustrante que él no piense lo mismo, el tercero es la "Tristeza" y lamentablemente es la que más se está apoderando de mí.
Abre la puerta Jacob, lo observó fijamente y él hace lo mismo, él camina hacia la ventana y corre la cortina, se ve un cielo hermoso y un sol radiante, me mira con mucha atención mi rostro, e inmediatamente se me viene un recuerdo a la mente, la primera vez que lo vi, completamente con su mirada misteriosa, desde ese instante supe que él sería el hombre de mi vida, y mí mamá sin saberlo lamentablemente con su enfermedad nos unió, además de ser guapo pensé que era muy inteligente, la mayor parte de mi vida me he involucrado amorosamente con hombres mayores, además de ser muy maduros saben lo que quieren, recuerdo que me causó mucha curiosidad, para ser sincera, me gusto fisicamente, contextura gruesa así tal cual como me gusta que demuestren fuerza, alto, su cabello color blanco ceniza es totalmente perfecto, y su barba color blanco y poblada, definitivamente es mi debilidad, su cuerpo ejercitado, marcando sus brazos grandes y sus pectorales fuertes, sus ojos color verde esmeralda, son mi delirio, su color piel blanca totalmente pálida.
-¿Qué tanto piensas Emily? tienes la mirada perdida, de verdad lo siento, debes estar así por mi culpa, y merezco que me juzgues como lo desees. -Él agacha su cabeza lentamente, parece arrepentido, pero no sé qué es lo correcto que debo hacer.
-Ser machista, ese es tu error, sé que no me estás preguntando, pero quiero que te des cuenta, el daño que provocan tus palabras. -Lo miró muy atenta a su rostro, mientras él me produce tensión con su mirada.
-No olvides el negocio que tenemos, tu mamá necesita mucha medicina, y toda es muy costosa, no tienes otra manera de pagarme el dinero, y que te quede claro que no quiero absolutamente nada diferente que no sea tenerte a mi lado -él me habla con un tono de voz prepotente, queriendo sobresalir, utilizando chantajes.
-Si recuerdo muy bien el trato que hicimos, te debo bastante, pero yo he decidido estar a tu lado no solamente por un papel firmado, eso no me importa, continuó con esta relación porque en realidad quiero estar a tu lado, pero tú actitud me hace verte tan opaco -le hablo llena de rabia, siento como me voy quitando un peso de mi cuerpo.
-¿Me engañas con otro hombre? ¿Tú me amas? Emily necesito que seas sincera, no soportaría nunca verte con otro hombre, preferiría una y mil veces retenerte en estas cuatro paredes, esa sería la única manera en la que estaré tranquilo, no voy aceptar nunca verte con otro, eres mi mujer. -Él me refleja nuevamente ser un hombre posesivo, me produce impaciencia saber qué duda tanto de mi.
-Jamás te he sido infiel, no lo haría porque realmente estoy muy enamorada de ti, me has mostrado una buena imagen tuya, un hombre amoroso, comprensivo, pero todo lo has desbaratado con tus palabras, pienso tanto que hasta ahora te estás dejando ver tal y como eres, un hombre totalmente frío y machista -le habló con mucho dolor, me duele todo lo que está sucediendo.
-Puedes trabajar, si así lo deseas, no puedo ser más tu obstáculo más grande, solamente tengo una condición, tú decides si la aceptas. -Él coloca su rostro serio.
-¿Cuál es? -le habló con frialdad, preguntando.
-Únicamente puedes trabajar si lo haces en mis empresas, y sí yo estoy cerca ¿Tu lo decides? ¿Aceptas? -él me pregunta muy ansioso, lo cual me genera incertidumbre, tal vez es mi única oportunidad, y no la puedo desaprovechar.
-Ganaste, siempre lo haces, tener el control de todo es lo que más te gusta, solamente te importa tus propios intereses y nada más, acepto. -Lo miro fijamente mientras él sonríe, y volteo mis ojos sintiendo frustración.
-Debemos estar juntos siempre, no te estoy cohibiendo de hacer lo que te apasiona, te estoy apoyando, analiza todo de esa manera. -Él coloca su mano sobre la mía, y la acaricia suavemente, lo observó y siento mucha rabia.
-Está bien. -Cruzo mis brazos.
-¡Te amo! -él expresa con sus palabras sus aparentes sentimientos, se acerca hacia mí y coloca sobre mis manos unas rosas rojas, me da un beso en la frente, mientras yo me siento cada vez más confundida, y siento como mi mundo se va volteando de cabeza, transformando todo, aunque no se si realmente en su orden.
Jacob camina muy impaciente, luego de besarme se mueve con ansiedad; tal parece que tiene algo que decirme, se sienta al lado mío y me sonríe, mientras me toma de las manos.
-Hay bastantes cosas que no tienes claras de mí, Emily no quiero que pienses que has estado en una relación basada en engaños, hay detalles que me he saltado, y ahora que vas a trabajar conmigo, es hora de confesarte todo. -Él pasa saliva y respira profundo, mientras yo lo miró muy confundida.
-Me estás queriendo decir que actúe normal, me has estado mintiendo, y descaradamente, ¿Te estás justificando? creí que todo era tan real y mágico, pero me equivoqué ¿Qué es lo que ocultas? -Respiro profundo.
-Tengo un hijo -él me confiesa su secreto, mientras yo tengo una cantidad de sentimientos revueltos.
-Y qué más me has ocultado ¿También eres casado? siento que realmente no te conozco, no sabes cuanto me decepcionas, con todas tus mentiras. -Por mi cuerpo pasa un escalofrío, mientras Jacob tiene la mirada ida.
No, de hecho mi hijo, siempre ha sido muy alejado de mí, él es el gerente de una de mis empresas en California, llevó meses sin saber el funcionamiento, y necesito saber cómo va todo, tomé la decisión de irme allá -él habla mientras mueve su mano de lado a lado.
-¿Y qué es lo que quieres? -le hablo con ironía.
-Que viajes conmigo y te hagas cargo de todo, como mi esposa que eres. -Él sube la cabeza reflejando autoridad, mientras trato de disimular la alegría que siento, de volver a California.
Jacob se levanta, toma las cosas y salimos, nos subimos en su limusina y nos lleva el chófer hacia el aeropuerto, nos bajamos y llegamos al aeropuerto, nos subimos en una avioneta privada, con todas las comodidades que existen, nos miramos mientras tomamos una copa de champagne, queriendo aparentar ser la pareja perfecta, frente a los demás la cual no estamos ni un poco cerca de ser, luego de 20 minutos llegamos a California, el clima está cálido, nos bajamos de la avioneta, un señor contratado por Jacob acomoda nuestro equipaje, mientras nosotros entramos a un bar muy lujoso, nos sentamos en
una mesa para dos, y comenzamos a tomar copas de vino, observó muy atenta a Jacob, mientras noto como se le van los ojos admirando la belleza de otras mujeres, lo cual me hace sentir opacada. Comienza una canción muy romántica, un bolero, la primera pieza que bailamos juntos, mi piel se eriza cada vez que la escucho, recuerdo como él me cautivó con ella.
-Te molesta si bailo un poco. -Él se aleja de mí, mientras yo me coloco de pie y lo espero para bailar, pero me sorprendo cuando noto que él si quería bailar, pero con otra mujer, pasó saliva muy rápido y mis ojos intentan humedecerse de lágrimas, analizó su forma de bailar con esa mujer, que al parecer le coquetea mucho, y él le sigue su juego y no para de sonreír, cada vez juntan más sus cuerpos, se acaba la canción y él camina hacia mí muy feliz.
-Te sientes bien, tienes una cara fatal, debes estar agotada, en el momento que quieras irte nos vamos juntos, disfruto mucho de tu compañía, es la mejor de todas, estas salidas me hacen sentir tan joven, deberías disfrutar también, quita esa cara de aburrimiento. -Él pasa su mano por mis labios, acariciando lentamente.
-No estoy aburrida, vamos a divertirnos, voy a bailar, pero mejor sola, así me la paso mejor. -Él se levanta de la silla, se coloca de pie, cruza sus brazos y me observa manteniendo su rostro tenso.
Comienza a sonar una lambada, me coloco en la pista de baile y empiezo a bailar, muevo mi cuerpo muy sensual, mientras tres hombres se hacen a cada lado y me aplauden, me siento como una reina, el centro total de atención, estoy sintiendo que me está gustando la atención obtenida, la canción se acaba y vuelvo a la mesa dónde está Jacob, con una sonrisa .
-¿Qué piensas, que vienes sola? una mujer decente no da un espectáculo tan bajo, ten dignidad, me da tristeza salir con una mujer como tu. -Él toma copa tras copa de vino sin parar, se levanta de la mesa y sale del bar, junto a la mujer con la que bailaba, mientras me deja ahí sola, y no puedo evitar sentir tanta rabia, por su indiferencia y desprecio.
Tomó una copa de vino y la llevo hacia mi boca, miró hacia el frente y noto que un hombre muy apuesto fija su mirada en mí, me causa mucha intriga, aunque me tienta sentir adrenalina, me acerco hacia su mesa, caminado con pasos largos y muy sensual, cuando voy llegando hacia la mesa de él me tropiezo con mis tacones y caigo sobre él, derramando toda la copa de vino sobre su camisa.
-Lo siento...Permiso. -Me levanto con mis mejillas sonrojadas, mientras noto cómo él me observa e intenta reírse.
-Así te lanzas para cautivar a los hombres, y si mejor bailamos una canción y te perdono, y después veremos qué más pasa -él me habla siendo tan engreído, volteo mis ojos.
-No tengo tiempo para perder, y más con un hombre desagradable. -Lo observo de pies a cabeza, y noto lo guapo que es, sin duda alguna se ve mejor de cerca que de lejos.
-Ese discurso no te sale, venías caminando hacia mí, muy sensual ¿Qué pretendías, dime así tal vez si tengo tiempo te puedo ayudar? -Él sonríe con picardía, mientras yo me siento muy intimidada.
-Me acerque por curiosidad, te me hiciste parecido a alguien, pero lo mejor es irme ya. -Pasó la mano por mi cabello.
-Mi nombre es Andrew, eres una mujer muy interesante, al menos dame tu nombre, de una casualidad puede surgir algo muy emocionante, tal vez no te arrepientes. -Él tiene una sonrisa lujuriosa.
-Lindo nombre, mi nombre es Pamela -le miento a él diciendo otro nombre, ya que no quiero que sepa mi verdadera identidad, él toma mi mano y la besa.
-¿Bailas? -él pronuncia con sus labios una sola palabra, mientras yo solo me fijo en sus labios.
-No, mejor un trago -le hablo mientras siento mis manos temblorosas, él sirve una copa de Whiskey y me la entrega rozando su mano, con la mía, de inmediato tengo una sensación diferente, él tiene algo que me cautiva mucho.
-¿Y qué haces sola en este lugar? No me digas que buscas nuevas víctimas, estaría muy dispuesto hacer uno más. -Él centra su mirada en mis labios, y yo los mueve muy sexy.
-No, únicamente vengo a distraerme -le hablo con un tono de voz fuerte, mientras él se acerca a mí e intenta rozar sus labios con los míos, me levanto impulsivamente y me voy.
Salgo del bar y caminó hacia el hotel, no puedo dejar de pensar en ese hombre Andrew, lastima que no lo vuelva a ver, soñar es mi única manera de distraerme, llegó al hotel y entro a la habitación y noto que aún no ha llegado Jacob, me acuesto sobre la cama y empiezo a pensar en ese hombre.