¡Advertencia!
Contenido +18.
Esta novela puede contener material vulgar, ofensivo u/o explícito para algunas personas.
No me hago responsable por las mentes traumadas.
Sin más,
+A leer.
Prólogo
Mi familia está en constante movimiento de lugar gracias al trabajo que mi padre tiene en una empresa prestigiosa y todo el tiempo para nuestros vecinos, ya sea de una u otra vecindad somos conocidos como, los raros.
Pero eso que importa.
En fin, siempre he dicho que una buena figura lo es todo y en serio que lo es todo, no importa si eres de buena familia o no, eso siempre es fundamental para el mundo, solo que yo omito esa regla con lo verde de mis ojos, lo amarillo que es mi cabello y la falta de melanina en mi piel.
Suspiro. Con esa descripción todos dirían e imaginarían que yo debo tener un cuerpo de infarto, pero no es así, desgraciadamente.
O al menos yo pienso eso.
Pero vamos a ser realistas, ¿ok?
¿Qué loco se enamoraría de una chica bajita, aproximadamente un metro sesenta, regordeta, de cabello rubio y ojos verdes, con un sentido de la moda por el suelo y una autoestima bipolar?
Es prácticamente imposible que eso pase y por eso desde ya estoy ahorrando para comprar cuatro gatos, dos perros y un canario.
No pienso pasar mi vida sola, eso es seguro, pero...
Mi timidez me hace torpe, mi locura me hace rara, mi altura me hace enana y mi nombre es: Irina Warren.
...
Nota de autora:-
Helou 🥰💕 otra vez estoy yo por aquí publicando esta segunda novela que no tiene nada que ver con la primera, pero aún así, 👁️ si eres nuevo y no te quieres perder de nada, pues, te recomiendo leer: EL Alpha Millonario. 🔥 La puedes encontrar en mi perfil
Y a los que ya leyeron la primera novela 💕☺️ solo mes queda decirles que entraran a una nueva aventura✨ y también las gracias ♥️ por volver a darme una oportunidad! ✅
Os quiero <3
Capítulo uno
Pov Irina
¿Me veo mal o es que tengo un enorme moco en la nariz?
No llevo ni un minuto en el que entre al instituto y ya los adolecentes hormonales me miran como si fuera un bicho raro.
Y claro que lo parezco con este atuendo.
La obligación del instituto Pilar de la Fuente, para las mujeres, es usar una falda con cinco dedos arriba de la rodilla, una camisa blanca de tiras por dentro de la falda y unas gladiadoras o bailarinas.
Ninguna chica podrá entrar en otro aspecto.
Observo mi falda amarilla que lastimosamente es más corta de lo habitual. Mi madre agarró los cinco dedos arriba de la rodilla más la basta y digamos que mis grandes piernas no ayudan mucho a que se mantenga en su lugar. Llevo mi mano a la parte trasera de esta y la bajo, pero cada vez que lo hago es en vano, mi trasero la sube con el caminar.
Ya quiero entrar a clases y sentarme para no levantarme de ahí hasta la salida.
Cuchicheo y más cuchicheo es lo que escucho mientras paso a la sala de dirección, las risas tampoco pasan desapercibidas y mi capacidad mental de sentirme bien recae. Toco la puerta y sujeto las mangas de la mochila, adentro se escucha una voz femenina tan melodiosa que hace sentirme en casa y una voz masculina tan sensual y cargada de rudeza que me eriza la piel.
Sacudo mi cabeza. Debo estar loca pensando de esa manera en las voces de desconocidos. La puerta es finalmente abierta y me topo con unos ojos azules sorprendidos, el mundo a mi al rededor pasa a ser un segundo plano con su intenso mirar, el olor a su colonia me hace querer aspirar fuerte, pero su mirada rápidamente cambia a desagrado total, choca su hombro conmigo y sale disparado del lugar.
Dirijo mi vista a él hasta que desaparece por las puertas del instituto y es entonces cuando volteo encontrándome con cuatro pares de ojos, unos verdes y otros azules igual que los de aquel chico.
La señora tal vez de veinte años o menos con un cuerpo espectacular y relativamente alta me escanea de arriba a bajo y sonríe, junto mis cejas algo incómoda y el señor toma su mano, me observa con aires de grandeza, su cuerpo parece una muralla impenetrable y sus ojos el verde de la selva.
Que miedo.
Soy consciente de que bloqueo su paso y me hago a un lado-Lo lamento-unas suaves manos acarician mis mejillas y alzo la mirada.
-No te disculpes, no tienes porque hacerlo, adiós -coloca un mechón rebelde de cabello rubio atrás de mi oreja. Volteo a ver aquel que al parecer es su esposo y este asiente, poco a poco se van alejando de mí hasta desaparecer igual que el primer chico.
Eso fue extraño.
Suspiro. Tal vez yo fui la que me comporté extraña.
Entro a la dirección y el secretario me recibe-¿Buenos días, señorita Warren? -asiento.
-Buenos días -digo y mi mirada instintivamente se va a su cuello donde hay dos perforaciones.
Las personas ya se quieren hasta poner piercing en el cuello.
Niego para mis adentros-Aquí está su horario y el número de su casillero donde estarán absolutamente todos sus libros, ahora presiona aquí con cualquier dedo-él parece notar mi confusión porque rápidamente se aproxima a hablar-No es para nada malo, solo quiero registrar tu huella para que la utilices en tu casillero y cuando llegues a este no tengas que estar presionando odiosas teclas; solo colocas tu dedo en el identificador y listo, te salva de apuros - coloco mi dedo índice de la mano derecha en el registrador, este emite un pitido y alejo mi mano de eso.
Tomo el horario y la primera clase es química-¿Dónde...? -alza su mano.
-Fondo a la derecha, verás el letrero en grande y no te perderás-coloca su vista en la computadora y comienza a teclear sin prestarme atención.
Salgo y veo el número de mi casillero.
Dos mil dos, sección C.
Miro a los lados y encuentro solo la sección A y B, fijo la mirada a los aires para encontrar la sección C, pero mi búsqueda se ve afectada por mi torpeza, mi cuerpo rápidamente me ordena que me disculpe y levanto la mirada topándome con unos ojos grandes, el chico me regala una rápida sonrisa y jala mi brazo, me abraza por los hombros fuertemente y observa fijamente a la chica frente a nosotros-Ella es Elena-¿Qué?
Lo observo y en sus ojos negros puedo encontrar miedo y desesperación-Con que tú eres la tal Elenita, eh-la pelirroja me escanea y vuelve su vista a él-Solo por esta vez te dejaré en paz, y tú-se dirige a mí y pasa una de sus filosas uñas por mi cuello-Cuídalo mucho-baja su muñeca y pasa a mi lado moviendo sus caderas.
Esto a sido intenso.
Me separo bruscamente y junto mis cejas, su rostro tiene una bella sonrisa y sus facciones se relajan-Hola, ¿Cómo te llamas, bella?
Este tiene pinta de ser mujeriego.
Lo observo y prosigo mi camino en busca de la sección C, su mano toma mi hombro y me voltea-Pero que te pasa, déjame tranquila-sonríe.
-¿Cómo te llamas? Eres nueva, ¿cierto? -asiento y continúo caminado.
-Irina. Mi nombre es Irina-toma mi hoja de horario y me tiende su mano disponible.
-Es un gusto Irina, yo soy Omar -ruedo los ojos, veo su mano extendida al frente mío y mi hoja en la otra, de un solo movimiento trato de quitarle mi vida en estos momentos y él sube su brazo-Nunca te dijeron que es de mala educación no saludar a una persona formalmente- me cruzo de brazos.
-No te pienso saludar, ni mucho menos hablar para que después te burles de mí -lo observo de reojo y veo su mano todavía está tendida en mi dirección. Suspiro y bajo mis brazos-Tendré que ir a la dirección para buscar otro horario -sujeto las mangas de mi mochila y me volteo.
-Espera, espera. ¿No crees que no es para tanto saludar a una persona formalmente? -sigo mi camino y freno en seco cuando se detiene en frente de mi caminar. Me hago a un lado y él también, paso al otro y él hace lo mismo.
-Déjame tranquila y vete-aprieto mis puños a los costados.
Abre su boca para contestar, pero ese exquisito olor inunda mis fosas nasales nuevamente, mi rostro instintivamente mira por encima de su hombro y esos ojos azules chocan con los míos en milisegundos. Pasa por nuestro lado con una mirada fría y toma la mano de la chica a su lado; alta, con unas piernas de envidia, de cabello enrulado color chocolate y unos ojos pardo espectaculares.
Wow.
Me atrevo a decir que son la mejor pareja de aquí y sin ver a los demás.
Un carraspeo me saca de el transe en el que estoy y giro hacia el tal Omar-Vaya, parece que tu también caíste en sus encantos -rasca su nariz y toma mi mano -Pero no es hora de quedarse estáticos, tenemos que ir a cantar el himno en el gimnasio y ya vamos tarde, así que, apura esas cortas piernas -jala de mi brazo y corremos por pasillos que no conozco hasta llegar a unas enormes puertas negras, al final de estas y entrando al dichoso gimnasio se puede ver la multitud en las gradas.
Las voces se hacen más y más fuertes cada vez que damos un paso tras otro hasta quedar en el inicio de un umbral que da paso a unas escalerillas. Sin decir más Omar me empuja escaleras arriba y las personas que están en los bordes solo me observan de arriba a abajo con aires de grandeza.
Aquí todo el mundo se cree Dios.
Me detengo en una fila totalmente vacía en la mitad de las escaleras y bajo mi bolsa para ponerla en el suelo, veo a Omar vacilar y junto mis cejas-¿Qué pasa? Aquí me sentaré y punto.
Traga grueso-Hay no podemos, es la fila exclusiva para los populares, igual que la que está vacía del otro lado de las gradas-recojo mi mochila y lo sigo hasta estar dos filas abajo-Hay que pasar por aquí hasta el centro que es donde yo me asiento-veo la cantidad de personas hablando animadamente y sin cuidado alguno.
Personas que molestaré en un momento.
Abro mi boca -Permiso, por favor y disculpen-las chicas al principio dejan de hablar y juntan sus cejas expectantes, pero luego se hacen a un lado y me dejan pasar al igual que Omar.
Después de tropezones y pisotones por fin estoy en el centro, bajo mi bolsa y me asiento. Suspiro con alegría, llegué sin ser más o menos notada, o al menos por unos, pero Omar, él si que me noto.
Acomodo mi corta falda y miro todo el lugar. Un gimnasio totalmente impecable y perfecto, el de mi antigua escuela no era tan, tan, glorioso.
-Y bien, ¿tomarás mi mano? -giro para encontrarme con su brazo extendido.
Él no se rendirá.
Extiendo mi mano y estrecho la suya con la suya -Irina Warren.
Sonríe-Omar Gettiov-suelto su maña y giro para escuchar el inicio del acto solemne.
En mi antiguo instituto se cantaba en los salones.
¿Por qué aquí no?
Por todo el lugar se escucha una resonante voz-Buenos días queridos estudiantes, hoy hace un espectacular sol matutino para dar inicio a las clases de este año-todos comienzan a aplaudir-les deseo una feliz mañana de ingreso y arriba esas notas que el año pasa volando-sonríe y se asienta en primera fila.
-Palabras dirigidas por el director, Fernando Vázquez.
Las cosas a mi al rededor se vuelven distantes y junto mis cejas.
¿Qué me está pasando?
Los sonidos son prácticamente inaudibles aún que mi cuerpo pueda responder. Trato de concentrarme en el acto, pero es imposible.
Es como si alguien me este vigilando.
Cuidadosamente escaneo fila por fila a los estudiantes de las gradas de en frente hasta toparme con su mirada, mi cuerpo se eriza por completo y él sonríe de lado, vuelve a sus características frías mientras que su mirada no se despega de la mía ni un solo segundo.
Ay dios, ayúdame. Me está dando miedo.
Sus ojos escanean mi cuerpo como si de una presa se tratase y remoja sus labios, acto seguido los muerde y baja su vista para luego prestarle atención a la morocha que le está tomando la mano.
Está bien. Me creeré que eso no fue conmigo, puede que él estuviera observando a otra chica.
Sí, eso debe ser.
-Eso fue intenso -las niñas arriba mío susurran entre si.
Sonrío. ¿Cómo pude creer que eso era para mí?
Es obvio que era para una de esas niñas bonitas con piernas largas.
-No te distraigas, levanta la mano-Omar tira de mí y me estrello de lleno con él, sube la mitad de mi brazo y juega con mis dedos. Le doy una fugaz mirada y desvío mi rostro al piso.
Irina Warren, te prohíbo que lo mires otra vez, él es un niño mimado, se puede ver en su caminar, ojos y aspecto. No lo mires, simplemente ignora esos ojos azules arrogantes.
»-Baja la mano-Omar suspira intranquilo y toma mi brazo para bajarlo.
-Oye tranquilo, yo no te pedí estar aquí, ni mucho menos que me trajeras contigo -junto mis cejas.
¿Ahora a este qué le pasa?
Tomo mi mochila y él entrelaza nuestras manos-No te vayas, perdón, lo siento-ruedo los ojos.
-No sé para que me quieres contigo, soy una persona rara y además no sé que tipo de espectáculo fue ese que hiciste en el pasillo, pero espero que luego de esto te dejes de burlar de mí y me dejes en paz.
¡Maldita sea! Suelta su mano si no quieres que cuando salga de aquí te la arranque por estar tocándola.]
Volteo para buscar al dueño de la voz y no encuentro a ningún hombre cerca, giro a ver a Omar quien tiene la vista fija en las otras gradas y sigo su mirada hasta toparme con esos ojos azules.
Su mirada es de odio y su boca hace una mueca de asco, aprieta su mandíbula y sus brazos parecen estar rígidos, hasta apostaría que ha crecido más.
Y sin más ya no siento la mano de Omar tocar la mía.
Muy bien, omega. Ahora, te alejas de ella porque es mía.]
¿Que?
...
Nota de autora: Este símbolo ] representa cuando Amir está hablando en la cabeza de Irina u de otra persona.
Capítulo dos
Toda mi vida me ha gustado la filosofía.
Hasta ahora.
La profesora no lleva ni quince minutos en haber entrado al salón y ya la estoy odiando con todo mi ser.
Me ha criticado de pies a cabeza desde que surgió por la puerta hasta ahora que me tiene a su lado enseñando como mis piernas grandes y gruesas no van con la falda y mi camisa es muy escotada porque se ven un poco mi busto que de por si es algo voluminoso y como los zapatos no combinan con mi atuendo porque son crema.
¿Quién dijo que el color crema no le va a todo?
Dejo salir un gran suspiro y me jorobo -Ven lo mal que está vestida y fuera de eso no tiene una posición recta-me enderezó y ruedo mis ojos. Mi mirada va al chico sentado en frente mío y alzo una ceja curiosa.
Ojos azules me observa divertido, sus ojos se encuentran con los míos y esa expresión de diversión es reemplazada por una de odio y repulsión.
¿Por qué los cambios de animo tan repentinamente?
-Y para acabar esta sorda-todos sonríen -Ve a sentarte gorda, ya estás lo suficiente humillada como para tener que lidiar más conmigo-¿qué? ¿Cómo me acabo de llamar?
¿No se supone que un profesor debe dar el ejemplo?
El profesor de química Aldo Cogley lo dio, ¿Por qué ella no?
Trago grueso y bajo mi cabeza. No llores, no llores y como si mi mente mandara ordenes distinta a mis ojos dejo caer una lágrima.
Paso al último puesto y coloco mi trasero en la silla finalmente. Limpio mis ojos con las muñecas para quitar algún indicio de haber derramado una lágrima y saco mis cosas.
Profesora Delfina González, soy su Alpha y la próxima vez que insulte a mi mate usted será expulsada de la manada.
Pero que mierda.
Ya he escuchando esa voz antes y fue con Omar, ¿también está aquí?
Me estoy volviendo loca definitivamente.
Miro a la profesora quien traga grueso y asiente para proseguir a copiar en el tablero.
Junto mis cejas, ¿acaso tengo amigos imaginarios?
¿Tengo esquizofrenia?
Tendré una charla muy a mena con mis padres ahora que llegue a casa.
-Bien chicos, su primer trabajo será conocerse entre ustedes y que mejor manera que hacer una dinámica de presentación - inmediatamente todo el mundo protesta-si no quieren eso haremos la dinámica de decir algo con la letra final de la palabra que diga su compañero, levántense-hago caso a las palabras de la maestra -empezaremos por la fila a mi mano izquierda y terminaremos con la derecha, el juego comienza ya-y el niño de al frente dice una palabra y luego el otro y la otra hasta la niña al frente mío.
-Manada-ahora los ojos están puestos en mí.
-Alpha-voltean a verme y reconozco cada par sobre mí cuerpo.
Esto es incómodo.
Hago un gesto para que continúen y las cosas siguen hasta la fila del chico odioso-Lamborghini -una chica al frente de él lo mira picara y este voltea a mi dirección.
-Irina-¿Qué? ¿Cómo ojos azules sabe mi nombre?
Sabes, no solo tú te llamas Irina.
Eso debe ser.
Es alguien que él conoce, pero no soy yo.
La dinámica termina entre risas y la profesora se retira, los demás salen del aula a pasos veloz para buscar su siguiente clase y yo saco la hoja donde están las clases que debo dar.
Historia.
Alzo mi mirada para encontrarme esos ojos nuevamente, bajo la mirada y los ojos de su novia también se posan en mí.
Oh no, estoy molestando con mi presencia.
Tiro mis cosas como sea a la mochila y salgo de ahí con la cabeza baja, pero no sin antes sentir ese rico aroma lilas y manzanilla.
Cruzo la puerta y me estrello con un pecho tonificado -Auch, lo siento-sin mirar a la persona me hago a un lado para caminar, pero me veo afectada gracias a una mano sujetando fuertemente mi antebrazo.
Volteo a ver quien es semejante bruto y me encuentro con el niño que me dejó a mitad de himno sola. Alzo una ceja-¿Acaso no quieres que seamos amigos? -sonríe.
Tiro de mi brazo-¿Lo dice la persona que primero me habla y luego se va?
-Eso fue... Eso fue... -muerde su labio -fue porque necesitaba ir al baño, si eso -desvía su mirada.
Achico mis ojos-esa no es la verdad, pero te creeré porque me tengo que ir al aula de historia -giro e inmediatamente observo como todas las personas caminan de un lado a otro super rápido.
Esto es un campo minado para alguien como yo.
-¿No quieres que te ayude? -suspiro y volteo hacia él.
Juro que si mi cara fuera emoji en estos momentos fuera el sonriente con la gotita en la cabeza.
Omar toma mi brazo y me guía con toda naturalidad, las personas en mi campo de visión nos miran como unos bichos raros y así paso el día.
Yo entraba a clases y cuando salía Omar estaba en la puerta esperándome, también choque dos veces con ojos azules, la primera fue en la cafetería, misteriosamente yo voltee y él estaba detrás mío y choque derramando mi jugo en su camisa blanca y la segunda fue en los pasillos cuando Omar me llevaba a mi tercera clase, solo me tire a un lado me estrelle con él.
En ninguna de las dos fue mi intensión,
pero es que lo veo en todos lados mirándome como si fuese un enorme moco y con desagrado total.
Sé que no soy del agrado a muchas personas por mi sobrepeso, pero él, él me mira como si fuera una basura y no sé porque duele.
Salgo de mi penúltima clase con sueño, el profesor de física, Luis Peñaloza, habla tan calmado y bajo que su clase parece una narración para dormir.
-¿Y qué tienes ahora? -tiro de mi mochila hacia adelante y saco el folder con el horario.
EDC. Física.
-La clase que odio con todo mi corazón-guardo el folder y doy un largo suspiro-me toca educación física, compañero-tiro de las maniguetas de mi bolsa.
-Vale, vayamos a tu casillero porque hay está el uniforme que usarás, y te aseguro que si ya no te gusta hacer deportes menos te va a gustar el uniforme -se adelanta a caminar y lo sigo.
-¿Por qué dices eso? -llego a su lado y sin decir ni una sola palabra llegamos a mi casillero, lo abro y volteo a verlo.
-Al fondo de la primera sección -meto mi mano y saco un empaque, me da señas para que lo abra y mis manos rompen la envoltura revelando el corto pantalón y un suéter que al parecer me quedará super pegado al cuerpo.
No.
ME REUSO A USAR ESTA BASURA.
Tendrás que usarlo y como disfrutaré de la vista. ]
¿Eh?
-¿Tú dijiste eso? - alzo la mirada encontrándome con las pepas azules pasando detrás de Omar, da una pequeña sonrisa ladina y desaparece de nuestras vistas.
-Yo no sé que es lo que hayas escuchado, pero te aseguro que no moví ni un segundo la boca-hace un zipper con sus dedos en su boca -ahora vamos que llegas tarde-tira de mi brazo-hoy sudaras como las grandes, además a las nuevas siempre le hacen maldad, así que será mejor que me des tus cosas para que yo las guarde, estaré en las gradas y cuando se termine tu hora y vayas a los vestidores espera a que todas se retiren, luego sales para avisarme que pueda entrar a darte tus cosas. Yo estaré adentro contigo-abro mis ojos tanto como puedo - tranquila no te haré nada, solo lo haré para asegurarte-llegamos a los vestidores de mujeres y me da un empujón -ve y cámbiate -trago grueso, me encamino por el pasillo y llego a un cuarto enorme donde hay más de veinte chicas hablando y riendo, cuando me ven entrar se callan y me miran con lastima.
Una pelirroja se acerca y toca mi hombro-¿Eres la nueva cierto? -asiento-pues te deseo suerte con la profesora Carmona -todas ríen y salen detrás de ella.
Bien, eso no era lo que me esperaba.
Por lo menos no me hicieron nada.
Me cambio rápido y acomodo mi uniforme un poco, el pantalón solo llega a tapar mi trasero si acaso y la camisa me queda muy pegada lo que hace que resalte todo mi cuerpo lleno de grasita.
Meto mi ropa a la mochila y salgo hacia el exterior con un poco de pena, Omar al sentir mi presencia alza la cabeza y sus ojos me escanean de arriba a abajo.
-No me mires, me da vergüenza -le tiro la mochila y él agarra antes de que se estrelle con su bonito rostro.
-Vamos que ya vas tarde-caminamos a la cancha y él sube las escaleras, voy hasta la que creo que es la profesora, toco su hombro y ella voltea para verme de pie a cabeza.
-¿Y tú quién eres? -gira a ver a los alumnos correr.
-Soy la nueva estudiante, Irina Warren -digo tímida.
-Con que eres la nueva, y ¿Por qué llegas tarde? -demanda.
Suspiro-Lo que pasa es que no encontraba el uniforme y cambiarme tampoco fue fácil -ella gira hacia mí con una ceja alzada.
-Eso no es excusa-habla fuertemente -tú debiste haber leído las reglas de esta institución y saber que a las clases no se puede llegar tarde, por incompetente vas a trotar cincuenta vueltas alrededor de la cancha. Ya, ya, ya, ya-Dios que señora tan jodida.
Salgo disparada escuchando como la doña esa me da ordenes una y otra vez hasta que ya no puedo más. Volteo en la dirección hacia donde esta y ya no la encuentro, de hecho, no hay nadie.
Perfecto, y yo haciendo cosas por el gusto.
Veo a Omar quien tiene mi bolsa en su cabeza, camino hasta la grada y subo las escaleras con un tremendo dolor de pies.
-¡Hey! DESPIERTA -remuevo su hombro.
-¿Eh? ¿Qué? -sonrío y niego, al verme pone mala cara y me tírala mochila.
-Muy graciosa-se levanta y bajamos. Mira su reloj- deben haber salido hace quince minutos ¿Tanto te tardaste en darte cuenta que se habían largado? -me encojo de hombros desinteresada.
Entro a los vestidores después de él y efectivamente no hay nadie -Justo en el blanco, campeón -le giño y me señala la puerta a mi izquierda.
-Si no me equivoco ahí están las duchas, adentro tiene que haber cosas de aseo personal y toallas, si necesitas algo aquí estaré -se asienta en un banco de piedra y saca su móvil.
Ruedo mis ojos. Entro a las duchas y como él había dicho esta todo. Las toallas con su respectivo nombre y los jabones de otro lado, también hay cientos de cosas para la limpieza personal en una gran encimera con un gran espejo y al final.
Algo me dice que el lujo aquí es algo primordial para todas.
Niego rotundamente y me despojo de la ropa dejándola a en la encimera, entro a un cubículo y cierro la puerta casi transparente detrás de mí, abro el grifo y dejo que el agua corra por mi cuerpo flácido y tieso en este momento, me doy un relajante baño y salgo del lugar con la toalla atada en mi cuerpo, un estruendo resuena por todo el lugar y salgo rápidamente a ver, mis ojos viajan a Omar quien yace en el suelo con golpes por todos lados.
Corro hacia él -¿Qué te paso? -hace muecas de dolor-¿Dime qué mierda paso? Omar-a duras penas se levanta y deja mi mochila en la banca, observa la salida y sin él pedírmelo corro hasta ella revelándome al único culpable.
Irina lo que harás será por tu nuevo amigo, pero no te conviene.
-Pedazo de idiota ¿Por qué no vienes a pegarle a alguien de tu tamaño? -genial, Irina. Genial.
Él es como dos veces más grande que tú y lo vas a retar.
Ojos azules voltea y su cara cambia, aprieta sus manos a los costados y por sus ojos pasa un breve destello rojo.
Oh Dios, en que me he metido.
Corro hacia adentro con él pisándome los talones, me escondo detrás del pobre Omar y a él no le toma ni un segundo estar en los vestidores mirándome con odio puro.
-Sal de aquí -habla-afuera, AHORA.
Omar me da una leve mirada por encima de su hombro -lo siento-susurra y camina fuera del vestidor.
¿Qué?
Pero...
No voy a dejarme intimidar por un niño inmaduro.
Alzo la mirada más y más mientras se acerca peligrosamente a mí -Repite lo que dijiste-habla entre dientes.
Sonrío -Es que lo tengo que hacer, porque aparte de idiota eres sordo -aprieta su mandíbula -Pedazo de idiota ¿Por qué no vienes a pegarle a alguien de tu tamaño? -lo observo de arriba a bajo y mi mirada se detiene en su tonificado abdomen sin camiseta.
¡Diablos!
¿Cómo no noté eso antes de gritarle?
Subo la mirada y encuentro una linda sonrisa de oreja a oreja -¿Tú me lo dices a mí? pequeña enana -alzo una ceja.
-Sí ¿y qué, me pegarás? porque si es así eres un tremendo hijo de fruta -alzo mis brazos tan alto como puedo para impactar mi mano en su bonito rostro, pero el nudo de la toalla se deshace haciendo que esta caiga al suelo.
Mierda.