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El Hijo Ilegítimo del CEO

El Hijo Ilegítimo del CEO

Autor: : Celina González
Género: Romance
Valentina, una mujer hermosa y exitosa, tiene un encuentro amoroso con un hombre misterioso en una noche de pasión y romance. Sin embargo, al amanecer, el hombre desaparece sin dejar rastro, y Valentina se queda con más preguntas que respuestas. Un mes después, Valentina recibe la noticia que cambia su vida para siempre: está embarazada. Sintiéndose avergonzada y confundida, Valentina decide viajar a otra ciudad para empezar de nuevo y evitar el escándalo. Años después, Valentina regresa a la capital para pasar las Navidades con su abuela. Mientras explora la ciudad, se encuentra con la boutique más famosa de la ciudad, propiedad de la esposa de un poderoso magnate. Al entrar en la tienda, Valentina se sorprende al ver la reacción de la señora al ver a su hijo. Martina se queda atónita al ver el parecido entre el niño y su esposo, el magnate Gabriel. Furiosa y celosa, decide enfrentar a su esposo y exigirle una explicación. Gabriel, sin embargo, sigue declarándose inocente y fiel a su esposa. Los hijos de la pareja, Benjamín y Jazmín, tratan de calmar la situación y pedir una explicación a su padre. Sin embargo, Gabriel sigue negando cualquier relación con Valentina o su hijo. Mientras tanto, Valentina se siente confundida y asustada por la reacción de Martina. Aún así, continúa con su vida. Pero todo se complica cuando frente a ella aparece toda la familia Milano, reclamando y acusándola como la amante de Gabriel. Furiosa decide revelar el único recuerdo que tiene de aquel hombre con el cual se acostó y producto de eso nació su hermoso hijo, Valerio. ¿Qué pasó realmente aquella noche? ¿Es Gabriel el padre de su hijo? La verdad es más complicada de lo que parece, y Valentina deberá enfrentar sus miedos y dudas para descubrirla.

Capítulo 1 Prólogo

La ciudad se despertaba lentamente, los primeros rayos del sol se asomaban por el horizonte, iluminando las calles vacías y los edificios altos.

En medio de este paisaje tranquilo, una figura femenina caminaba con paso firme, su cabello negro ondeaba en el viento, y sus ojos color café, parecían reflejar una mezcla de determinación y miedo, viendo la pequeña figura que caminaba junto a ella con una sonrisa de felicidad.

-Mamá, quiero ver rápido a mis abuelas -dijo el pequeño de cinco años emocionado.

-Claro que sí, mi vida, queda poco para eso -Respondió Valentina con la misma emoción de su hijo al volver después de casi seis años.

Valentina Figueroa había regresado a la capital después de años de ausencia, con un secreto que la había perseguido durante todo ese tiempo. Un secreto que podría cambiar su vida y la de muchos para siempre.

Mientras caminaba, no podía evitar pensar en el pasado, en lo que ocurrió esa noche y que un mes después marcó su vida para siempre. Una noche de tragos tuvo consecuencias que ahora enfrentaba.

Pero también pensaba en el futuro, en la posibilidad de empezar de nuevo, de dejar atrás el dolor y la incertidumbre, olvidándose de ese miedo porque llegase el momento que ella menos deseaba.

En la otra parte de la ciudad, la familia Milano se despertaba en su lujosa mansión. Gabriel Milano, el patriarca de la familia, era un hombre de negocios exitoso y respetado en la sociedad. Estaba casado con Martina, una mujer hermosa y elegante, y tenían dos hijos: Benjamín, el heredero de la fortuna de la familia, y Jazmín, la hija menor.

La familia Milano era conocida por su riqueza y su influencia en la sociedad.

A pesar del dinero que tenían, para ellos era importante compartir en familia dura te fechas significativos y una de esas fechas especiales. Eran las Navidades. Era sin duda la fecha en la que dejaban todo a un lado y disfrutaban en familia.

-No olvides que solo queda una semana para recibir el año nuevo -Le recordó Martina a su hija.

-Lo sé mamá, regresaré pronto -Respondió la chica al otro lado del teléfono.

-Seguiré recordando a tu hermano o es capaz de irse de fiesta -dijo Martina suspirando.

-Ya no somos unos niños mamá, llegará el momento en que estaremos con nuestra familia-aseguró Jazmín.

-Mientras eso, pase, seguirán recibiendo año nuevo conmigo -Declaró Martina colgando la llamada.

Jazmín suspiró con una sonrisa, ella se encontraba en Italia terminando una especialización en finanzas.

Mientras que Benjamín se tomaba muy en serio el trabajo como CEO, facilitando todas las cosas a su padre y llenándolo de orgullo.

-Has hecho un excelente trabajo hijo. -Aseguró Gabriel Milano.

-He aprendido del mejor papá. -Aseguró él dándole una palmada en su espalda.

-Solo falta que me conviertas en abuelo -Dijo Gabriel con una sonrisa haciendo que Benjamín volteara sus ojos.

-No empecemos por ahí papá, mejor dile a Jazmín -Habló Benjamín hastiado.

-Mi princesa aún no se enamora, no quiero que se case por compromiso.

-¿Insinúas que no te importa si yo lo hago? -Preguntó Benjamín fingiendo estar ofendido.

-También creo que llegará esa mujer que te dará un hijo. Solamente espero no sea para nada sumisa. -Bromeó Gabriel haciendo reír a Benjamín.

Su padre estaba consciente de cuánto le encantaba tener la razón y el dominio de todo. Una mujer sumisa para él sería la perfecta, acatando sus órdenes y entendiendo cuando él no quisiese llevársela a algún lado.

Amaba el matrimonio de sus padres, pero sentía que él no estaba preparado para el matrimonio y mucho menos decirle a una mujer a dónde ir y qué hacer.

La familia Milano disfrutaba de esa maravillosa Unión y confianza entre familia

Mientras la felicidad en la familia Milano reinaba, Valentina disfrutaba de la bienvenida que le hacía su madre junto a su abuela, aunque la señora no pudiera ya hablar.

-¡Abuela, me gusta mucho tu árbol de Navidad! -exclamó Valerio emocionado

-Lo he adornado especialmente para ti, mi niño.

-El Niño Jesús traerá muchos regalos -Aseguró el pequeño sonriendo feliz.

-Debemos descansar pequeño, mañana nos espera un día de compras -le dijo Valentina desordenando su cabello.

Valerio se sintió feliz.

Valentina Figueroa sin saberlo, estaba a punto de cambiar la vida de la familia Milano para siempre y aunque ella no lo quisiese aceptar también cambiaría su vida y la de su familia al revelar la verdad del verdadero padre de su hijo. Atrayendo hacia ella a personas manipuladoras y ambiciosas.

Capítulo 2 Capitulo 1

Valentina Figueroa regresaba a la capital después de años de haberse marchado por circunstancias drásticas.

Bajó del auto y se adentró a la boutique más famosa y cara de la ciudad. Junto a ella, un pequeño de cinco años, cuyos rasgos característicos mostraban sus ojos grises rayados y un cabello castaño, su piel blanca y una sonrisa con hoyuelos. Sin dudas, un hermoso niño.

Amablemente, pidió llevar los trajes al vestidor, donde el pequeño Valerio, esperaba pacientemente para probárselos.

Valentina llevaba 4 años trabajando para un empresario en la ciudad de Valencia. Su decisión de volver a la capital inició en el momento en que su madre le comentó sobre la enfermedad de su abuela.

Dejó su miedo de encontrarse con el padre de su hijo, a quien no conocía, y decidió pasar lo que podría ser una última Navidad con su abuela.

Una empleada la llevó al lugar donde el pequeño se estaba probando el traje.

-¡Oh!, ¡Qué galán! -susurró su madre besando sus mejillas.

-Tú también estás linda mami, te amo -Valerio beso la mejilla de su madre dedicándole una sonrisa.

-Eres el niño más hermoso y la bendición más grande mi amor -susurró su madre agachada a la altura de su hijo.

El pequeño le regaló una sonrisa, Valentina se quitó el vestido y también el traje a su hijo. Se dirigió a la dependienta para pagar la cuenta e ir a casa contentos de tener la ropa lista para asistir a la noche de año nuevo.

Valentina había estudiado para secretaria, aunque no le había sido tan fácil por tener que cuidar de su hijo.

Agradecida por tener el apoyo de su amada madre, que aun siendo madre soltera, la apoyó en ese momento tan duro.

Se acercó junto a su hijo a la caja para pagar su compra y el estruendo de una taza de café caer al piso llamó la atención de todos incluyéndose a ellos.

-¿Le pasa algo, señora? -preguntó inmediatamente la chica que trabajaba en la boutique y atendía a su jefa que no quitaba su mirada del pequeño Valerio.

Valentina terminó de pagar su pedido y salió inmediatamente algo incómoda por la mirada penetrante de la señora hacia su hijo.

Martina Milano, una mujer de 55 años, esposa de Gabriel Milano, un magnate de 55 años, quien se había enamorado profundamente de Martina pidiéndola a su familia, ambos con solo 20 años. A los pocos meses de casados esperaban a su primer hijo. Benjamín Milano, quien en ese momento, en el presente, era un hombre de 34 años. Ya 7 años después, nació Jazmín, la consentida de solo 27 años hoy en día.

Martina inmediatamente salió hacia afuera de la tienda para ver de nuevo al pequeño, sus manos temblaban al ver que era el vivo retrato de su esposo.

Las empleadas observaban cómo su jefa había salido inmediatamente a su auto y arrancando como si se le hubiese presentado una emergencia.

En un hermoso edificio, Martina bajó de su auto llorando y con sus manos temblando. Subió al ascensor con la mirada de todos a su alrededor, atenta a ella por cómo se encontraba. Los murmullos no tardaron en aparecer, pasando por sus cabezas una infidelidad.

Las puertas del ascensor se abrieron justo en el piso donde se encontraba la oficina de su esposo, pasó directamente sin anunciarse o siquiera saludar a la secretaria, quien se le hizo muy rara su actitud.

Gabriel se levantó de su silla, sorprendido por la forma en que su esposa había entrado a la oficina.

-¿Pasa algo, mi amor? -Preguntó inmediatamente al verla tan afectada.

-¿Tienes una amante? -Interrogó inmediatamente Martina, con lágrimas en sus ojos y su voz quebrada.

Gabriel, un hombre con cabello ya canoso, ojos grises rayados, cabello castaño y unos hoyuelos que se le formaban cuando sonreía o apretaba sus labios en actitud molesta, la miró sorprendido.

-¿De qué hablas? -Preguntó algo confundido y con el ceño fruncido.

La miró fijamente, buscando en ella alguna pizca de broma en su acusación.

-Me has engañado, tienes otro hijo -Acusó Martina a su esposo, sentada en el sofá, llorando con el corazón roto.

-No entiendo de qué diablos estás hablando, Martina -habló Gabriel sin entender la acusación de su esposa.

-La vi en mi boutique, un niño de unos 5 años, idéntico a ti, tus ojos, tu rostro, tus mismos hoyuelos, no me mientas. -Gritó Martina-. ¿Cómo pudiste? -musito al final de sus palabras. Su corazón dolía como nunca.

Recordando que la madre del niño era una joven que podría ser su hija, sus lágrimas salían sin parar y sus manos temblaban por la situación.

Gabriel se quedó en silencio y sin entender la acusación seria de su esposa. Estaba seguro de que jamás la había engañado.

La puerta se abrió de golpe y entró Benjamín.

-¿Qué pasa aquí, papá? ¿Qué le hiciste a mamá? Los gritos se escuchan afuera. -Dijo Benjamín preocupado.

-Tu padre tiene otro hijo, me engañó. -Aseguró Martina.

Benjamín volvió a ver a su padre con sorpresa.

-Eso no lo puedes asegurar. Estoy seguro de que no te he engañado. -Se defendió Gabriel.

-¡No te atrevas a mentir! -Gritó Martina levantándose y dejando a su esposo soltando un suspiro largo y pesado.

-Papa...

-Encuentra a esa mujer y ese niño, ve a la boutique de tu madre y busca en las cámaras. -Demandó Gabriel hastiado.

Una vez salió su hijo de la oficina, también se quedó pensando en la acusación que le estaba haciendo su esposa, una que no era cualquiera.

Él la amaba incondicionalmente, era la mujer por la cual se había arriesgado con él, aun cuando su familia lo amenazó en dejarlo sin nada.

Ambos construyeron ese imperio juntos, Estaba totalmente seguro que no tenía hijos con otra mujer.

Benjamín se fue a hacer lo que su padre le pidió. Una vez llegó a la boutique, fue recibido por las empleadas quienes estaban emocionadas al verlo, él ignoró su sonrisa, las cuales aprovechaba en otras circunstancias.

Se acercó a la salita de seguridad, y al ver la escena donde Valentina ayudaba a su hijo escogiendo trajes donde se lo probaba, se quedó estupefacto.

Su madre tenía razón, ese niño era el vivo retrato de su padre, sus ojos, su color de piel, sus hoyuelos al sonreír y hasta su cabello.

-No puede ser. -Susurró con el corazón oprimido.

El guardia de seguridad le dio una copia del video y Benjamín se dirigió nuevamente a donde su padre, mientras le escribía a su amada madre preguntándole cómo se encontraba.

Martina no estaba en condiciones de responder. Su corazón estaba dolido, no aceptaría que su esposo la dejara de amar y se encontrara una mujer más joven.

Por otro lado, Benjamín llegaba nuevamente a la empresa Milano y furioso entró lanzando el video en el escritorio de su padre.

-Vaya. También traes una cara de acusación. -Dijo Gabriel tomando el CD y colocándolo en su computador.

Sus ojos se agrandaron tanto que al solo ver al pequeño de espalda, el remolino que tenía en su cabello era el suyo, una herencia de su padre.

Al verlo de frente y observar esos ojos grises rayados, el color de su piel y los hoyuelos al sonreír lo dejó en shock, lo hizo sentarse en su silla con el rostro pálido.

¡No podía ser cierto! Se dijo a sí mismo. Cualquiera que viera al pequeño diría inmediatamente que era su hijo.

-¿Estás bien, papá? -Preguntó inmediatamente Benjamín. Gabriel solo asintió.

Benjamín se preocupó, su padre estaba a punto de tener una baja de presión.

-¡Encuéntralos! -Demandó Gabriel en un susurro.

Benjamín salió inmediatamente de la empresa, en busca de una solución para encontrar a esa mujer y al pequeño. Solo faltaban días para que finalizara ese año y Benjamín estaba seguro de que sería un golpe fuerte a su madre si lo celebraba molesta con su padre.

Lleno de decepción si resultaba ser cierto que esa mujer era amante de su padre, y no solo eso, también la idea de la existencia de otro hermano, sabía que sería un caos para su familia.

Capítulo 3 Capitulo 2

Benjamín es un hombre de 34 años de edad y el CEO de todas las propiedades de su padre. En su lista no estaba casarse aún. Aunque sus padres le venían insistiendo que debería ya de rehacer su vida y tener sus hijos.

Él sacaba el tema de que su hermana ya estaba en sus 27 y debería casarse también, pero eso para Gabriel no era una opción. Su hija aún no le presentaba al hombre que deseaba como esposo y no la obligaría a nada.

Volviendo al tema de la mujer y el pequeño, Benjamín se encontraba conduciendo su auto por las calles de la ciudad, cerca de la boutique de tu madre.

Tenía la esperanza de verla y así facilitarle el trabajo de buscarla. Su mano derecha en el volante y su izquierda en su mentón, observando cada calle, cada persona que caminaba en busca de un niño con sus mismos rasgos aunque con sus ojos grises.

Se distrajo al ver hacia el parque, donde vio a una hermosa mujer, su cabello negro con ondas, el sol que iluminaba en su cara, sus labios no tan carnosos.

Detuvo el auto y siguió la mirada de la hermosa mujer hasta observar al pequeño. El vivo retrato de su padre, en ese momento, cayó en cuenta que la mujer era la madre del pequeño. Frunció el ceño y apagó el auto.

-Aquí estás. -Musitó antes de bajar el auto para acercarse.

Llegó a la banca donde se encontraba Valentina sentada. Dispuesto a enfrentarla y exigirle que le dijera la verdad.

-La he estado buscando. -Dijo Benjamín

Valentina frunció el ceño y se quedó viendo de pies a cabeza al desconocido. Su cabello perfectamente peinado hacia atrás, un suéter cuello tortuga y unos pantalones ajustados. Sus ojos marrones acompañados de unas cejas no tan pobladas, su nariz perfilada y unos labios no muy carnosos, finalizando con una barba apenas visible que le daban un aire egocéntrico.

Valentina no lo estaba viendo porque había quedado cautivada, sino por él parecido a su pequeño. Sintió nervios al darse cuenta de que ese hombre tenía mucho parecido con su hijo.

-Si ya terminaste, ¿puedes responderme un par de preguntas? -Le habló Benjamín, dejando a un lado la corriente eléctrica que le provocaba la mirada escaneadora de Valentina.

-No tengo nada que hablar con usted -Respondió nerviosa en busca de su hijo con su mirada.

-¿Eres amante de mi padre? -El ceño de Valentina se volvió a fruncir.

Su rabia reflejada en su mirada no le hacía nada a Benjamín, quien solo deseaba saber rápido la verdad.

-¿No piensas responder? -Reclamó Benjamín.

-No soy amante de nadie -Rechinó Valentina ofendida.

-Mamá, ¿Quién es este señor? -Preguntó Valerio acercándose a su madre de manera protectora.

Benjamín al verlo más de cerca quedó impresionado, no había un rasgo en el pequeño que no definiera a su padre.

Valentina le sonrió acariciando su mejilla.

-Un desconocido que desea un poco de agua mi amor, pero ya se va -Aseguró Valentina dirigiéndole una mirada fulminante a Benjamín.

-No me voy a ir. Tu madre y tú me acompañarán a un lugar -Afirmó Benjamín.

Se agachó a la altura de Valerio, pasó su mano derecha por su cabello entrelazando sus dedos Para acariciar su cuero cabelludo por unos instantes, se levantó y metió su mano en el bolsillo acariciando sus mejillas con su mano izquierda.

El pequeño tenía todos sus rasgos, que eran los mismos que su padre, a diferencia que el pequeño tenía sus hermosos ojos grises rayados.

No cabía duda de que ese niño era su hijo y solo una prueba de ADN lo demostraría.

-¿Cree usted que pienso subirme a un auto con un desconocido? -Habló Valentina de brazos cruzados.

-Si todo resulta cómo parece, ya no seremos desconocidos. -Aseguró Benjamín.

-O explica lo que trata de decir o no iremos a ningún lado con usted. -Replicó Valentina, molesta por la actitud de Benjamín hacia ella.

Su mirada acusadora le molestaba de una manera inexplicable. Benjamín la tomó por el brazo alejándose un poco de Valerio, cerca de su oído le habló amenazante.

-Ese niño se parece mucho a mi padre, Estoy seguro de que eres su amante y pretendes esconderlo. -Acusó Benjamín.

Valentina se soltó bruscamente de él y le dio una cachetada, la mejilla de Benjamín quedó totalmente roja de la fuerza que usó Valentina.

-¡Ya te dije que no soy amante de nadie y no iré a ningún lado con un idiota como tú! -Replicó molesta acercándose a su hijo.

-Esto no se queda así. -Amenazó Benjamín apretando su mandíbula.

-Vámonos, mi amor. -Le habló a Valerio, quien estaba entretenido con otro amiguito, y no se dio cuenta de lo sucedido.

Benjamín se estaba tocando la mejilla que ardía por la mano plasmada de Valentina, su mandíbula estaba visiblemente apretada.

Solo le quedó ver cómo ella se marchaba con su hijo, volteando hacia atrás con una mirada fulminante llena de resentimiento y odio.

-Esto no se queda así mujer. -Musitó molesto.

Metió su mano derecha a su bolsillo y sacó dos cabellos que logró obtener del pequeño. Sin dudarlo se dirigió directamente a la clínica que pertenecía a su familia. Estaba dispuesto a saber la verdad lo más antes posible.

Al llegar fue directamente al especialista de genética, necesitaba los resultados de esa prueba lo más pronto posible.

-Necesitaremos un cabello o sangre de la otra persona -Pidió el especialista.

-Haga la prueba conmigo -pidió Benjamín.

No quería que nadie se enterara de que su padre podría tener un hijo ilegítimo. Eso destrozaría a su madre si se llegase a decir cosas y llegase a la prensa, volviéndolo un chisme.

Una vez hicieron el procedimiento, Benjamín salió de la clínica suspirando profundo, su teléfono sonaba a cada instante, quien llamaba insistentemente era su padre buscando saber si había encontrado a ese pequeño y esa mujer.

Mientras la familia Milano se debatía entre el dolor de una decepción y la desesperación de encontrar la verdad, Valentina llegaba a casa con su pequeño olvidando la molestia que le había causado Benjamín, decidió disfrutar de su querida abuela; aunque no olvidaba el parecido de Benjamín con su hijo y el miedo que le causaba encontrarse con la persona que engendró a su hijo y quisiera quitárselo.

Su madre y su abuela estuvieron un buen rato bromeando con Valerio hasta que el pequeño bostezó indicando a todas que ya estaba cansado y necesitaba dormir.

-Ya vuelvo, iré a arreglar a Valerio -dijo Valentina.

Subió, le dio un baño a su hijo, mientras acariciaba sus mejillas y le decía lo mucho que lo amaba, le colocó su pijama y esperó a que se durmiera.

Una vez bajó a la sala, su abuela, una señora de 75 años, sonreía junto a su madre, quien solo tenía 53 años.

Ambas voltearon al sentir la presencia de Valentina, la invitaron a sentarse al verla que bajaba con un puchero y su cara llena de preocupación.

-¿Nos dirás qué te sucedió? -Habló Laura, mamá de Valentina.

-Nos encontramos con un hombre acusándome de ser la amante de su padre y aseguró que mi hijo es de ese hombre -Resumió Valentina sorprendiendo a ambas mujeres.

-¿Preguntaste su nombre?, ¿Podría ser el padre de Valerio? -dijo Laura.

-Sentí mucho miedo al ver sus rasgos, muy parecidos a los de mi hijo.

-No te estoy entendiendo, hija. ¿Te viste con el hombre, el cual piensan que es el padre de Valerio? -preguntó Laura confundida.

-Quién me ofendió, vendría siendo hermano de mi hijo, un hombre de mi edad o un poco más, ¿te imaginas la edad de quién podría ser el padre de mi hijo? -habló Valentina, sintiéndose frustrada y nerviosa por esa situación.

Laura se acercó a su hija y la abrazó, dándole un poco de ánimo y apoyo.

-Ya deja de pensar en eso.

-No pienso seguir pensando en ese hombre, mañana tengo una entrevista muy importante. El señor Sevilla me recomendó y no le puedo fallar -dijo Valentina besando las mejillas de sus dos mujeres más relevantes y alejándose a su habitación.

Mientras se tomaba un baño e iba a su cama, no dejaba de pensar en todo lo que había pasado en cuanto llegó a la ciudad. El miedo que le causaba saber que ya habían visto a su hijo y había llamado tanto la atención como para querer verlo y salir de dudas.

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