NARRACIÓN POR ALAN--------------------------
Bajo la luz de la luna brillante me encontraba observando a aquella loba que lucía radiante. Quedé embelezado desde la primera noche que la vi. Era mi loba, mi mate, mi amor predestinado. Pero me surgía un miedo tremendo en mí por ella y por mí. Yo solía ser mujeriego, pero muy mujeriego. Lo más probable es que me podría rechazar, mi nombre era muy conocido entre la manada, aunque Aisha no me había visto nunca en persona, pero yo sí. Entonces decidí aquella noche acercame a ella y que ella viera que soy su mate aunque me rechazara. Avancé mis pasos y llegué hacia ella. Mis ojos quedaron fijamente mirando los de ella, tenía los ojos verdes, y ella me miraba muy lindo. Pero sabía que aquellos ojos me iban a mirar luego con desprecio cuando ella supiera mi nombre finalmente.
-¿Cómo te llamas hermosa?
Ella se sonrojó inmediatamente al escuchar mi pregunta.
-Me llamó Aisha. ¿Y tú cómo te llama?
Mis ojos se quedaron fijos mirándola a ella, pero no supe si responder o no a su pregunta, pero debería hacerlo.
-Antes de responderme me gustaría decirte algunas cosas. Quisiera que me escucharas primero -le respondí a ella y me miraba confusa, no entendía por qué yo me había expresado así de ese modo.
Era inevitable no poder decirle mi nombre y evadir una realidad que en ese momento era una cruel realidad.
-Mi nombre es... -me detuve por un momento-. Soy... -volví a detenerme y no supe cómo decírselo-. Soy Alan Spoon y lamento decilucionarte.
Cambió la expresión de su rostro y me miraba completamente desconcertada.
-Aisha, por favor. ¿Me permites hablar?
Ella aún me miraba atónica y de un momento a otro se giró para marcharse, intenté detenerla, pero ella forcejeaba.
-¡Déjame! ¡Eres un mujeriego! -gritó ella con el fin de detenerme.
Decidí soltarla y dejarla retirarse de mí dejándome un ligero dolor por ser rechazado. Respiré profundo y me movilicé del lugar regresando a mi hogar donde encontré a Bryan, mi mejor amigo estaba preparando una rica pasta. La pude ver desde que entré allí, mientras que mi amigo estaba partiendo unos panes. Observé mantequilla sobre la mesa.
-Bryan -pronuncié.
-Ya llegaste Alan. ¿Cómo te fue?
Respiré profundo tratando de asimilar las decepciones que tuve durante todo el día. Bajé mi cabeza y comencé a hablar.
-Me fue muy mal -fue lo que pude decir.
Levanté la cabeza, coloqué mi visión sobre mi amigo y este sonreía. Detuve mis pasos.
-Descuida, Alan. Por lo visto no tuviste un buen día pero mañana tendrás otra oportunidad -determinó él.
-Sabes Bryan... Yo no te lo había dicho antes. Hace un tiempo ya, pude ver a mi mate, pero ella no me vio, siempre evité que ella pudiera verme, pero esta noche me animé a hacerlo y ella obviamente me rechazó -le confesé a mi amigo con el corazón destrozado.
-Alan, lo siento mucho. Pero no te desanimes. No importa lo que suceda entre ustedes, finalmente quedarán juntos -comentó Bryan.
-Pero mientras tanto voy a continuar dolido -concluí yo.
Me giré de donde yo estaba y abandoné el lugar inmediatamente. Bryan no dijo nada. Caminaba por la casa hasta llegar a mi habitación. Mis padres y los padres de mi amigo Bryan habían muerto, desde entonces Bryan y su hermano habían venido a vivir aquí conmigo y con mi hermana.
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-¿Que lugar sugieres Alan? -me preguntó mi amigo.
-Ninguno mal amigo -le respondí yo.
-¡Eres un aburrido Alan!
Rodé los ojos.
-Bryan -mascullé yo.
-¡¿Prefieres quedarte aquí chupándote los dedos?! ¿O inspirándote en chicas?
-Bryan, no quiero y no tengo deseos de ir a ningún lado, así que déjame en paz -le dejé bien en claro a mi amigo.
-Dame una razón por la que no quieres venir con nosotros -intentó Bryan pedirme una explicación.
-No quiero ir y punto -era lo único que yo pude decirle.
Entonces al ver tanta insistencia de su parte, procedí a abandonar la sala e inmediatamente salí de mi casa. Caminé por el pavimento lentamente hasta llegar a la playa, yo vivía cerca de la playa. Me ubiqué en una roca donde me quedé sentado mirando la playa y las personas que estaban allí. Al rato alcancé a ver a mi mate y me emocionó poder verla. Pensé varias cosas y una de ellas era poder verla. Por lo tanto, llegué hacia ella caminando aunque no quisiera. Y me detuve justamente detrás de ella.
-Aisha, que gusto poder verte de nuevo -sonreí al instante y veía como ella se giraba hacia mí.
Mi mate me miraba sorprendida y un poco intensa.
-¿Qué haces tú aquí Alan? -me preguntó ella.
-Vine caminando desde mi casa hasta aquí y por casualidad de la vida te vi a ti aquí y decidí acercarme -le contesté yo a ella.
-Entiendo.
Hubo un silencio incómodo entre nosotros, así que decidí volver a revivir un viejo tema. Ella aún me miraba fijamente y eso me emocionaba y me inspiraba valor.
-Aisha... Sabes muy bien que eres mi mate, que estás marcado por el destino junto conmigo... No pienso obligarte a estar conmigo. Pero puedo cambiar, te lo prometo -intenté explicarle.
-¡Eres amante de la Luna, Alan! -exclamó ella en modo de protesta.
Respiré pesadamente. Me recordó algo que yo había vivido.
-No soy amante de la Luna -le corregí a ella cuando pude-. Eso se terminó, forma parte del pasado, Aisha. La gente siempre va a decir lo que es y lo que no es. Además eso me trajo problemas. ¿Crees que quiero ser desaparecido por el Alfa? No, Aisha. Yo ya recapacité.
Ella miraba dudosa sin decir nada por un rato corto.
-Pero te gusta andar de chica en chica. Todos en esta manada sabemos quién eres tú.
-Lo sé, Aisha. Pero permíteme ser tu amigo aunque sea.
-¿Amigo? ¿Para que todos pienses que soy una de esas que tomas y dejas?
-Aisha, por favor. ¿Acaso crees que hago lo mismo con todas? Te equivocas.
-No lo sé, lo voy a pensar.
-Prometo llevarte a conocer a tu actor favorito y a tus amigos.
Ella me miraba ilusionada y emocionada.
-¿En serio Alan?
Asentí.
-De acuerdo. Seremos amigos -sonrió Aisha.
Y yo obviamente era él más emocionado en ese momento. No me importaba ser su amigo, yo quería estar cerca de ella.
Cómo se lo había prometido a Aisha, estaba preparado para llevarla a conocer su actor favorito junto con sus amigos, e incluso su misma hermana estuvo presente. Después que el actor se había retirado quedamos en ir a comprar algo para comer. Casualmente logré ver a Abel, hijo del Alfa y de la Luna. Era un bien chico en comparación con sus padres. De un momento a otro intercedió con Ansley, y se quedaron mirándose fijamente. Vacilé si se conocían o no porque no mencionaban ni una sola palabra. Abel babeaba ante su presencia y Ansley no le quitaba su mirada de encima. Entonces me di cuenta del cruce que hubo en ese momento. Era la posiblidad de que ambos hayan sido destinado. Maldije entre dientes. Salí del trance y pensé que esto me iba causar problemas en el futuro. Abel y Ansley enamorado. Aisha y yo enamorados. Todo iba a ser explosivo por mi pasado. Mi futura cuñada iba a ser la novia del hijo del Alfa, futuro Alfa de la manada.
«Que problema».
Traté de mantener la calma y tratar de sobrellevar esa situación. Porque el destino lo había decidido. Lo que yo menos quería que ocurriera iba a ocurrir. No quería toparme con la Luna y ni con el Alfa. Pero eso posiblemente iba a ocurrir, si mi futura cuñada llegara a tener algo con Abel.
-¿En qué piensas Alan? -me preguntó Aisha.
Ella se colocó en frente de mí y pude apreciar sus hermanos ojos verdes.
-Es que... -tomé un respiro y pensé contarle la verdad-. Aisha. He visto algo que puede causar problemas en un futuro si llegamos a tener una relación en el futuro. No podemos ponernos al destino. Tu hermana Ansley ha sido marcada por el hijo Abel, hijo del Alfa. Conoces muy bien, o mejor dicho algo de los problemas que tuve con el Alfa y su Luna.
Ella me miraba sorprendida.
-¿Cómo? ¿Pero si Ansley no me ha dicho nada? -cuestionó ella.
-Aisha, mira justamente hacia atrás y cuando veas la escena, podrás entender perfectamente lo que te he dicho -respondí.
Entonces Aisha, apartó su mirada de mí y se movilizó rápido colgando su visión hacia la dirección en donde se encontraba su hermana.
-¿Qué es lo que mis ojos están viendo? -realizó Aisha una pregunta en el aire.
Aún no asimilaba lo que estaba viendo, ha sido algo que nos ha tomado por sorpresa.
-Aisha, espero que pase lo que pase confíes en mí, y que si logras tener dudas en un futuro, puedas venir a mí -terminé diciendo.
-Tomaré en cuenta tus palabras -dijo Aisha mirando aún la escena sorprendente.
Al cabo de unos segundos Aisha se giró hacia mí, y dejó su mirada fijamente hacia la mía.
-No me había percatado, de que tus ojos son iguales a los míos -se refitió ella en cuando a nuestros ojos, la veía sonreír-. Muchas gracias por el pequeño detalle de hoy, Alan. Te lo agradeceré de por vida.
Sus palabras me llenaron de emoción. Estaba en tan emocionado que quería quedarme el resto del día con ella.
-¿Tienes planes? ¿Qué harán ustedes? -decidí preguntar por curiosidad.
-Por supuesto que tengo planes, Alan. Mis amigos y yo nos vamos a un club, más tarde -me contestó ella.
-Perfecto, que la pasen bien -mencioné algunas palabras.
El silencio se formó entre ambos. No era un momento para ser romántico, era un momento para pasarla bien, y poder conocernos a fondo.
-Bueno, me parece que tendré una conversación con Ansley. Vaya, Alan. Eres muy observador -pronunció ella volviendo al asunto anterior.
-Ah, fue sólo casualidad. Me topé con esto de repente, y créeme que será difícil -quise ondar de nuevo.
-Vamos a hacer Algo, Alan. Voy a olvidar lo que tuviste con la Luna, y tu pasado. Sólo si prometes cambiar, o por menor hacer un intento, lo tomaré en cuenta -fue lo que ella dijo al respecto y sentí alivio enorme dentro de mí escucharla hablar.
-Muy bien, Aisha supongo que tengo que agradecértelo -sonreí.
Aisha y yo tuvimos algunas conversaciones agradables esa tarde. Nos quedamos en la plaza por un buen rato, y llegando la noche, lo que hicimos fue movilizarnos cada quien en su rumbo. Iba transitándome en mi auto llegando hacia mi casa, y casualmente el auto que vi me dio una muy mala sensación. Respiré profundo, tratando de analizar esa situación.
-¿Qué demonios hace Thalia en mi casa? -pregunté entre dientes furioso.
Aquello era indicio de problemas. Ya yo le había puesto las cartas sobre la mesa. Al parecer ella no iba dejarme en paz. Pensé que le había quedado claro todo. Pensé si encender el auto de nuevo o si apearme del auto y enfrentarla a ella. Obviamente lo que ha hecho ha sido un descaro de su parte. Finalmente decidí apearme del auto. Me movilicé llegando hacia mi casa, abrí la puerta y entré mirando por todos lados. Entrando a la sala de estar pude ver a Thalia que estaba mirando através dele ventanal, seguramente me vio cuando yo había llegado. Respiré profundo, y traté de mantener la calma. Seguí caminando, y nadie dijo nada, procedí a sentarme en unos de los muebles. Mi hermana Anastasia estaba allí. También mis amigos Bryan y Roy se encontraban sentados.
-Aquí estoy Thalia. ¿Qué es lo que quieres? Te he dejado muy en claro sobre lo nuestro que es pasado -al sentarme me expresé de inmediato.
Evité mirarla por completo.
-¿Podemos conversar en privado? -me preguntó ella.
-No, Thalia. No tengo nada que conversar contigo en privado, y además no quiero. Lo que quiero es que te largues de mi vista -respondí sinceramente.
Thalia intentó de persuadirme, pero no me dejé llevar por ella. Cuando se cansó, lo que hizo fue retirarse de mi casa. Pues no tuvo otra opción.
-Esa mujer aún sigue enganchada contigo Alan -pronunció Anastasia.
-Por desgracia -comenté pesadamente.
El pasado era pasado y era algo que yo no quería repetir. Pero Thalia no quería enteder eso.
NARRACIÓN POR AISHA-----------------------------------
No pensé que mi hermana pudiera tener una relación con Abel, y finalmente se había dado por hecho. Tuve cuidado en cuanto a mencionar a Alan y se lo había dicho a Ansley de que no lo mencionara. Abel era un buen muchacho, y por lo visto, no tenía nada en contra de Alan. Pues Alan y Thalia no tenían nada. Alan me había contado que Thalia había ido unas cuantas veces a su casa en busca de una oportunidad, y yo le sugerí a él de que se mudaran hacia otro lugar. Alan, su hermana y sus amigos se trasladaron para mudarse hacia otro casa. Un día Anastasia me invitó por la celebración de su cumpleaños, mi hermana Ansley y yo aceptamos la invitación.
-¡Alan! -exclamó Ansley, cuando Alan nos había abierto la puerta.
Alan la miró extrañado.
-Alan olvídate de mi hermana, Ansley aún no supera muchas cosas -le dije a Alan.
Este dejó de mirar a Ansley y colocó su mirada en mí.
-Hola Aisha, pensé que no ibas a venir. Me dijiste que estabas... -él pausó por no terminar la frase y yo sabía perfectamente a qué él se refería.
Suspiré profundo y decidí responderle.
-No te preocupes por nada, Alan. Fue algo que tuvo solución -le dejé dicho a él.
-Que bueno. Pasen -él procedió a movilizarce y pudimos adentrarnos.
Llegamos a entrar hacia adentro, habían algunos invitados en la casa. Seguimos caminando con los regalos en las manos, y vimos a Anastasia.
-¡Feliz cumpleaños Anastasia! -grité emocionada.
Ella sonrió ampliamente.
-Felicidades Anastasia -Ansley le dio las felicitaciones a Anastasia.
Anastasia miró a mi hermana con la misma mirada que me había morado a mí.
-Muchas gracias -dijo Anastasia.
Seguimos avanzando nuestros pasos, y le entregamos los regalos. Amablemente tuvimos una pequeña conversación, y después nos movilizamos hacia un mueble. Logré ver a Bryan y a Roy que estaba bromeando con unas chicas. Después se movilizaron y llegaron hacia nosotras. Hablamos un poco. Roy se movió, y Bryan permaneció con nosotras. Veía que le daba una mirada a mi hermana de no ser precisamente de amigos.
-Bryan -mencioné su nombre y él puso su mirada en mí-. Ansley tiene su novio. ¿Te importa tener problemas con Abel?
Bryan se echó a reír de inmediato. Estaba disfrutando lo que yo le había dicho, era indicio de que a él no le importaba eso.
-Queria Aisha, déjame decirte. Que si Ansley y yo no podemos ser novios, podemos ser amantes. ¿No sabías eso? -se expresó él de una manera abierta y sin importale en lo absoluto.
-Te encanta arder en el fuego, Bryan -tomé un respiro-. No creo que Ansley se anime a querer tener una relación contigo a escondidas.
-¿Estás segura Aisha? -sonrió él-. Ya verás que Ansley será mía aunque sea por una noche -con esas últimas palabras él se movilizó para tomar algo-. La verdad Aisha es que yo no quiero tener problemas con Abel, obviamente no pienso seducir a Ansley. Así que descuiden, y olviden lo que dije anteriormente. Pienso buscarme una chica que sea soltera, y solamente para mí.
-Me alegra poder escuchar eso -terminé diciendo.
Bryan volvió a acomodarse, y a poner su mirada sobre mí.
-Vamos, chicas. Ustedes son como mis hermanas. No pienso seducirlas y ni tendré nada con ustedes. Para mí lo primordial, es el respeto -nos dejó claro Bryan.
-Bromeaste con nosotras Bryan, no bromes de ese modo -achiné los ojos por breves segundos.
-¿Te molestaste Aisha? ¿Tu hermana no ha dicho nada? -preguntó él, apartó su mirada de mí y la puso sobre Ansley-. ¿Todo bien Ansley? No me he propasado contigo.
-Por el momento todo bien, Bryan -Ansley le contestó a él.
Bryan volvió a poner su mirada sobre mí.
-Aisha, querida amiga. Te haz olvidado completamente de algo importante. Todavía no le haz dado una respuesta a Alan -se refirió él hacia mí.
-Bryan, me parece que eso lo he hablado con Alan. ¿Por qué mejor no me hablas de ti? ¿Te animarías? -pausé y lo miré inmutado-. Bien, Bryan. No quieres hablar de tu vida privada, pero sí de la mía.
Lo veía enarcando una ceja.
-Aisha, soy soltero. ¿Qué algo importante tengo yo que decirte? Dame una explicación. ¿Hablo sobre las chicas con las que me acuesto? Dime Aisha -se expresó él.
-Puedes hablarme sobre las chicas con las que te acuestas sin ningún problema -le dejé dicho a él.
-¿No eras una chica virgen? -cuestionó él.
-Soy virgen -respondí yo.
-¿Una chica virgen que quiere escuchar sobre la vida sexual de un hombre? -siguió con otra pregunta.
-¿Habría algún problema en eso? -realicé una pregunta.
Él se quedó mirándome en silencio por un rato corto.
-Tengo una plática importante que hablar con Alan -esa fue la respuesta que él me había dado.
Bryan finalmente me terminó contándome sobre su vida privada. Al principio dudaba pero terminó detallándome. En cambio Ansley, no decía ni una sola palabra. Alan se apareció ante nosotros y miraba a su amigo con una ceja enarcada. Preguntándose cosas de seguro.
-Bryan me parece que es suficiente -fue lo que dijo Alan al respecto.
Bryan cambió de inmediato el semblante de su rostro, apartó su mirada de mí y y la puso sobre Alan.
-No me interrumpas Alan, que la misma Aisha quería que yo le hablara sobre eso -le informó a Alan.
-¿Aisha te pidió eso? -Alan preguntó luego.
Bryan rodó los ojos.
-Sí, Alan. Tu virgen enamorada quiere escuchar sobre mis experiencias sexuales. ¿Qué te parece? Es una chica muy curiosa -respondió Bryan.
Bryan continuó con su plática. De vez en cuando nos movilizamos para bailar un poco, comíamos y tomábamos. La pasamos genial, pero llegó un momento en que decidí quedarme tranquila. Esta vez Bryan se había retirado con Roy, y yo quedé con Alan en la parte trasera de la casa, mientras que Ansley conversaba con Abel.
-Aisha. Si te molestaste con Bryan, sólo tienes que decírmelo -me dijo él mirándome hacia los ojos directamente.
-No me molesté, entre veces él decía cosas que me hacía cuestionar pero todo bien -aclaré que no había nada grave.
-Bien, sabes que soy paciente contigo y te daré todo el tiempo del mundo. Eso lo sabes perfectamente -volvió a tocar ese tema.
-Alan, me parece que no debes de preocuparte en lo absoluto -quise que entendiera.
-¿Por qué aún tú no aceptas ser mi novia? -me preguntó él.
-Pronto te daré una respuesta -respondí y me aparté de él.
De inmediato emprendí mis pasos, y continué caminando hacia adelante. Entré hacia adentro y traté de disfrutar la fiesta. Tomé demasiado. Alan, me llevó a mi casa y a mi hermana.
Al siguiente día desperté con un fuerte dolor de cabeza. Me movilicé de la cama y llegué rápido hacia la cocina en donde tomé unas pastillas. Después me recosté sobre la cama de nuevo. Tomé la decisión de movilizarme como a mediados de las once, tomé un baño y bajé a comer.
-Mamá y papá no están en casa -me comunicó Ansley cuando iba bajando las escaleras.
-¿A dónde fueron? -pregunté.
-El Alfa los mandó a buscar -contestó Ansley.
Terminé de bajar las escaleras, y caminé lentamente hacia donde estaba Ansley, la veía con una bolsa de hielo puesta en su cabeza.
-¿Pudiste preparar algo para la comida o mamá hizo la comida?
-Mamá dejó comida hecha.
-Menos mal -suspiré.
Me detuve a pensar en la relación de mi hermana con Abel. Obviamente el Alfa Nathan y Thalía tuvieron que aceptar la relación de ellos. Pero lo que ellos no sabían era de la existencia de Alan. Pensé en no darle más vuelta sobre el asunto, y aceptar ser novia de Alan, a pesar de lo que pueda acarrear.
-Aisha, estás pensativa -rompió Ansley el silencio.
-Es que le he dado muchas vueltas al asunto sobre un posible noviazgo entre Alan y yo. Hemos conversado sobre eso. Tu relación con Abel podría producir uno que otro altercado familiar -intenté recordarle el problema.
-Lamentablemente Aisha, tú y Alan están en una encrucijada. Nathan todavía no olvida lo que Thalia y Alan le hicieron en el pasado. Realmente no sé qué pueda Nathan hacer en un futuro. Thalia como me haz dicho continúa detrás de Alan -hizo un pequeño análisis Ansley.
-¿Haz conversado sobre eso con Abel? Trata de sacarle información, Ansley. Es importante saber que Nathan piensa de verdad, y si él piensa tomar represalias contra Alan. Lo que he visto en Alan es que ha ido cambiando. Realmente no está como antes, como lo que la gente solía decir -le hablé a Ansley pidiendo ayuda.
-Voy a intentarlo Aisha. De verdad quiero que seas feliz con Alan, a pesar del pasado de él, que aún no sabemos que pueda ocurrir -comentó Ansley dispuesta a ayudarme.
Por supuesto que Ansley no iba a dejarme sola, me iba a ayudar, y su acercamiento con Abel nos podría ayudar aún más.
-Bueno, creo que voy a salir esta tarde -comenté.
-Creo que debes de conversar con Alan, y finalmente aceptar ser su novia Aisha. No lo pienses. Seguramente por motivos de la Luna y del Alfa no haz querido inciar un noviazgo con él, pero no te dejes llevar por las circunstancias de la vida -Ansley me aconsejó.
Lo que ella había dicho, se me había repetido en la cabeza y decidí hacerle caso a ella.
-Está bien, ya no lo voy a pensar más. Le diré a Alan que quiero ser su novia -dije aceptando lo que mi hermana me había dicho.
Me levanté de donde yo me había encontrado, y caminé hacia la cocina. Le escribí a Alan, dejé el móvil a un lado, y comí.
Más tarde, como en eso de las cuatro de la tarde me cité con Alan, y nos acomodamos en un lugar en específico dentro de la playa, justamente en el mismo lugar donde Ansley y Abel se habían conocido.
-Y bien, Aisha. Supongo que debes de sentirte mejor ahora, después de todo el alcohol que tomaste anoche -pronunció Alan.
-Sí, estoy mejor -tomé un suspiro.
Estábamos uno al lado del otro, mirábamos a los demás pasar de un lugar a otro. Y de lejos pude ver a Sachiko mi amigo que era gay y no era un lobo.
-Sashiko -mencionó Alan su nombre.
Llegó un momento en que se percató de nosotros y llegó hacia nuestra mesa.
-¡Hola chicos! ¡¿Cómo están?! -tomó asiento Sashiko.
-Hola, Sachiko. Estoy bien. No sabía que estabas aquí -le respondí yo.
-¡Aisha! ¡Te he mandado mensajes y tú no me respondes! -abrió sus ojos como platos-. Pero mira como te pude ver -bajo el tono de su voz.
Apartó su mirada de mí y la puso sobre Alan. Sonrió ampliamente mostrando sus dientes.
-Alan, bello, hermoso lobito respóndeme cariño. No voy a comerte. Se que te gusta mi amiga -volvió a sonreír Sashiko.
-Disculpa, Sachiko. Es que tú y Aisha estuvieron muy entretenidos conversando que no quise interrumpir -Alan explicó su excusa.
-Te voy a excusar mi amor. Pero cuéntame qué tan difícil ha sido que mi amiga no te querido soltar el pastel -Sashiko tocó un tema que estaba muy lejos de mis pensamientos.
-Sashiko, tú cómo su amigo debes de conocerla mejor y tener un conocimiento profundo al respecto - fue lo que Alan le dijo en forma de respuesta.
-Alan. Hace tiempo que debiste de haberle abierto las piernas a mi amiga. Pero no, te llevas de sus palabras aburridas -Sashiko siguió con el tema.
Pero esta vez no me iba a callar. Yo iba a reaccionar.
-¡Sashiko! -exclamé mencionando su nombre y él colocó su mirada en mí-. Vamos a tener problemas serios, si te sigues refiriendo así sobre mi vida privada -le llamé la atención.
Sashiko se echó a reír.
-Cállate, ridícula -me dijo él a mí.
Achinée los ojos y dejé mi mirada fija en él.
-No me vas a convencer de ese modo -quise dejarle dicho.
-Vamos querida, deja de perder el tiempo al diablo el Alfa Nathan y su Luna -pronunció Sashiko.
NARRACIÓN POR ALAN---------------------------
Dejé a que ambos se expresaran como ellos estaban conversando. Sashiko tomaba todo en broma, pero Aisha se alteraba. Aún mantenían diferencias.
-Y bien, dejen de discutir chicos -traté de calmar la situación-. ¿Será posible qué podamos tener un momento más en calma?
Aisha colocó su mirada en mí.
-Sashiko me altera. Mira como me provoca -respondió Aisha.
Desvié mi mirada de Aisha y la puse sobre Sashiko, este mantenía una mirada serena, como si nada estuviese ocurriendo entre él y Aisha.
-Aisha, creo que estás tomando las palabras de Sashiko muy en serio -aparté mi mirada de Sashiko y volví a mirar a Aisha-. Mira -tomé un respiro-. Quizás ahora te preguntarás porqué Sashiko se expresa de esa manera, pero después lo entenderás.
-Y me dará la razón -escuché a Sashiko decir.
-Aisha, ten calma. Por favor -le pedí yo a ella.
Aisha desvío su mirada de mí, eso quería decir que estaba en desacuerdo con nosotros. Nuestra primera cita, y mira en lo que nos encontramos. Su amigo Sashiko vino a alterar la paciencia de Aisha. Desvié mi mirada y atención de Aisha para colocarla sobre Sashiko.
-Hey, amigo. Vamos a cambiar de tema, por favor. No quiero ver a Aisha alterada por nada. Sé que no lo sabes, pero ya Aisha aceptó ser mi novia y esta era nuestra primera cita juntos -le terminé diciendo para que fuera más suave.
-Ah, ya aceptó Aisha. Eso me gusta -sonrió él-. Alan, yo espero el día en que Aisha ya no se moleste por esos temas, y créeme que lo estaré viendo muy pronto. ¿Verdad Alan?
Vacilé por breves segundos para responder.
-Eso puede depende de las decisiones de ella -di una respuesta clara que no recaía sobre mí totalmente.
-Bien, Alan. Pero de todos modos, podemos pasarla bien. Me parece que nada va a interrumpir entre nosostros. Si les molesta mi presencia sólo tienen que decírmelo -dijo Sashiko.
Quedamos los tres juntos. Ni Ausja estaba al tanto de Sashiko en la manada.
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Días después, Bryan, Roy y yo teníamos deseos de salir los tres. Nos movilizamos hacia un bar, en donde pedimos cerveza.
-¿Por qué no invitaste a Aisha? -preguntó Bryan sabiendo la verdad.
Respiré profundo.
-Esa respuesta la conoces Bryan -respondí.
-Oye, Bryan. Ese amigo tuyo Sashiko, no me cayó muy bien -me dijo Roy.
En seguida fijé mi mirada en Roy.
-¿Por qué no te cae bien? -le pregunté a Roy.
-¿No lo puedes deducir Alan? ¿No viste como me miraba? No me agrada en lo absoluto. Me estaba diciendo cosas raras y proponiéndome sexo -contestó quejándose.
Reí de inmediato. Sashiko era un chico gay.
-A él le gusta el sexo opuesto, sólo tienen que negarse e ignorar -fue la opinión que yo les di.
-¿Negarse Alan? ¡¿Voy a estar todo el tiempo en eso?! Él llegaba a la casa con intención de querer verte, pero cuando me veía apartado se me acercaba y ya sabes -Roy continuó molesto.
Tomé un respiro.
-Roy ya te lo dije. Paciencia con el chico. Él es buena persona y quiero que lo trates bien. Es amigo de Aisha -le dejé claro.
Enarcó una ceja.
-¿Tengo que...? -hizo una breve pausa-. Lo voy a hacer por ustedes. Pero tú trata de hablar con él, y que no me esté diciendo cosas raras.
-Roy, eres un hombre y puedes decírselo -le dejé dicho a él.
-Se lo he dicho, pero no me hace caso. Por eso es que quiero que seas tú quien hables con él, Alan. Y le digas que cambie conmigo -dijo Roy, traté de entenderlo.
-Está bien, Roy. Voy a hacerte caso, estaré conversando con él -acepté ayudarlo.
Seguimos platicando mientras tomábamos. Llegó un momento en que los chicos querían una compañía para saciar el deseo carnal. Yo por lo parte no tenía mente en eso.
-No veo a ninguna chica interesante en este lugar -dijo Bryan.
-¿Y si llamamos a algunas chicas? -sugirió en forma de pregunta Roy.
-Perfecto -respondió Bryan.
-¿Qué dices Alan? -Roy me preguntó.
-Verdaderamente no lo sé -esa fue la respuesta que yo di.
-¿Qué es lo que te pasa Alan? Estás como ido del mundo -se dirigió Bryan hacia mí-. ¡Despierta amigo!
Sonreí.
-Es posible que hoy sea de esos días en lo que uno sólo quiere tranquilidad -terminé diciendo.
-¿Tranquilidad Alan? Cuando hay deseo carnal, no hay tranquilidad y eso lo sabes -se expresó Bryan.
-Hoy no tengo deseos para estar con chicas -di un comentario que aunque a ellos no les gustara, ese era mi estado del ánimo.
-¡Anímate, Alan! Es más voy a llamar a unas cuantas para que nos acompañe -pronunció Bryan.
-No, Bryan -de inmediato me negué a su propuesta.
-Sí, Alan. ¡Vamos amigo! -insistió Bryan.
-No puedo llegar con alguien más en la casa. ¿Y si Aisha me ve con alguna? -quise protestar.
-¿No quieres que Aisha te vea con alguien más? ¿Ese es el miedo? Pero si tú has sido un hombre muy liberal, Alan -se detuvo Bryan a mirarme-. Veo que has cambiado, Alan -bajó el tono de su voz.
-Es precisamente eso. No quiero que nada dañe mi relación con Aisha -dejé dicho yo.
Cuando nos íbamos del bar, me topé con alguien. Sus ojos penetrantes se enfocaron en los míos muy fijamente. Intercambiamos miraras y sonrisas. Después de un tiempo no volví a hacer eso con nadie más. Esa omega que estaba al frente de mí, me había cautivado. Mostró su sonrisa ampliamente mientras me miraba
-Disculpa, es que anduve distraída. ¿Por casualidad te conozco?
-No, lo creo.
-Pareciera que sí. No sé... En algún lugar... Me llamo Anaya. ¿Y tú?
-Me llamo Alan.
-Para mí es un placer, el haberme topado contigo, Alan.
-¡Hey! ¡¿Están coqueteando?! -interfirió Bryan.
Anaya dejó de mirarme y puso su visión hacia la dirección de mi amigo
-¿Andas con Alan? -le preguntó ella a Bryan.
Bryan colocó su mirada sobre Anaya sonriente.
-Sí, hermosa. Ando con él -le respondió mi amigo.
Anaya volvió a poner su mirada sobre mí.
-Veo que se van, yo suelo venir a este lugar. Espero volver a verlos de nuevo -dejó dicho ella.
Le sonreí ampliamente.
-Muy bien, hasta luego Anaya -me despedí de ella.
-Nos vemos pronto, Alan -eso fue lo último que ella había dicho.
Emprendí mis pasos con la finalidad de abandonar el bar. Una vez afuera Bryan comenzó a reírse, me imaginé porqué lo hacía.
-Vaya, Alan ya tiene una nueva pretendiente -canturreó Bryan emocionado.
-Uy, sí -escuché a Roy decir.
-Les voy a pedir el favor de que no comenten esto -pronuncié mientras caminaba.
Procedimos a montarnos en el auto, y seguimos nuestra ruta hasta mi casa. La cual yo compartía con mis amigos y Anastasia. Vi a mi hermana sentada mirando TV. Me acerqué a ella, y me dio una ojeada, luego volvió a ver la TV.
-Pensé que no iban a venir esta noche -pronunció Anastasia mirando la TV.
-¡Vinimos Anastasia! -vociferó Bryan.
Coloqué la mirada sobre Bryan que venía hacia nosotros y yo procedí a tomar asiento. Anastasia elevó el control remoto y apagó la TV.
-Bien. ¿Por qué no van a dormir? En especial a ti Bryan yo no te esperaba -se expresó Anastasia.
-Ya me ves amorcito -se colocó Bryan al lado de Anastasia-. ¿No me vas a dar un beso de buenas noches?
El silencio se apoderó de nosotros hasta que Anastasia decidió hablar.
-No me moleste Bryan y vete a dormir. Hueles mucho a alcohol -Anastasia le dijo a Bryan.
-Piendo irme contigo. Acompáñame amorcito, querido. Yo seré tu amante bandido hasta que encuentres a tu mate -Bryan se mostró interesado.
-Lárgate de mi vista. No me interesa en lo absoluto tus pretensiones que no sean amistosas -contestó Anastasia.
Ambos estuvieron discutiendo de lo mismo. Llegó un momento en que me agobié y rodé los ojos. Tomé un respiro y decidí que era mejor que yo me fuera a acostar.
-Los voy a dejar a ustedes solos -pronuncié mientras yo me iba movilizando.
-¿Te vas a dormir Alan? Me parece muy temprano -escuché la voz de Bryan.
Seguí mis pasos llegando a mi habitación. Procedí a dormir.
Días después me iba movilizando para llegar hasta mi lugar de trabajo. Logré saludar a mis compañeros de trabajo, y finalmente llegué hasta mi oficina. Tomé asiento y dejé el móvil a un lado. Prendí la computadora, y observaba la foto de pantalla que yo tenía en el móvil.
-Wow, es increíble -murmuré.
Realmente, yo no pensaba que Aisha iba aceptar ser mi novio. Por los problemas que tuve en el pasado. Pero yo decidí ser sincero, y ella llegó a conocer todo. E inclusive le decía lo que me ocurría en la actualidad, no quería que ella y yo tuviéramos problemas futuros. Lo que sí era cierto, era la ruptura definitiva de mi aventura con la Luna Thalia, que aún andaba detrás de mí. Lo que menos yo quería era problemas, y más porque mi cuñada Ansley, estaba de novia con Abel hijo de Thalia y el Alfa. Por lo tanto, mi cuñada sería la próxima Luna de la manada. Decidimos mantener el silencio y no hablar sobre mi a Abel, no vaya a ser un obstáculo en la relación entre mi cuñada y Abel. De pronto alguien había entrado en mi oficina, aparté mi visión de ls computadora y la puse sobre aquella figura que veía ante mí. Era Leslie, una compañera de trabajo y amiga mía. La miré a ella y pensé que era momento de que ella conociera a Aisha.
-¡Alan! ¡Llegaste! -exclamó ella emocionada mientras se acercaba hacia mí-. Te tengo una buena noticia -dijo ella cuando había tomado asiento.
-Hola Leslie -pronuncié sereno.
-Voy a trabajar aquí contigo. Hubieron cambios, y lo sabes. La persona que iba estar contigo en esta oficina, rechazó trabajar contigo, y pues yo me postulé para estar contigo -se expresó ella y sonrió luego.
Sus palabras me habían respondido un poco. No esperé escuchar eso. Supe de los cambios en la empresa, pero no conocía ese detalle. Pero me alegró ver a mi amiga trabajar conmigo desde ese día.
-Me has dado una muy buena noticia -dije yo agradecido.
-Así es. ¿Y te gustaría saber quién fue que rechazó trabajar contigo?
-No me interesa.
-¿De verdad Alan?
-En lo absoluto Leslie.
-Bien, Alan. Pero cuando quieres saber sólo tienes que preguntarme.
-Está bien, Leslie. Me gustaría poder conversar algo contigo muy serio Leslie. Creo que es suficiente y que tú debiera de conocer a Aisha.
-Aisha. Por supuesto, Alan. ¿Cuándo estaré compartiendo con ustedes?
-Posiblemente este fin de semana. ¿Puedes?
-Sí, puedo.
El trabajo entre ambos no iba a ser de inmediato, ella me había explicado. Minutos después Leslie se había retirado de la oficina y me dejó solo. De inmediato me puse a trabajar. Finalmente había llegado la conclusión del día laboral, y me movilicé para salir de la empresa. Justamente cuando yo estaba saliendo de la empresa, me topé con alguien que no me lo esperaba. Logré ver a Anaya, y me sonreía ampliamente. Le envié una sonrisa para no ser mal educado. Aunque obviamente yo no ignoraba de que ella quería algo conmigo. Seguí mis pasos y la veía desplazarse e incluso venía hasta mi dirección. Me detuve en un instante y la dejé acercarse hacia mí.
-Vaya, Alan. Es un placer poder verte. Te había dicho de que nos conocíamos de algún lugar y mira en sus lugar. Yo trabajo en esa empresa. Me imagino que tú tambien -se expresó ella cuando se había detenido.
-Wow, es cierto. No me esperaba poder verte Anaya -le dije yo.
-¿Cuánto tienes trabajando en esta empresa? -preguntó ella.
-Tengo un tiempo no muy largo. Llevo cinco años trabajando -le respondí yo.
-Oh, perfecto. Yo llevo dos años -me dijo ella.
-Bien, Anaya. ¿Se puede saber en dónde vives?
-Muy cerca de este lugar. ¿Y tú?
-Un poco retirado.