Alejandra fue mandada a asesinar, su propia tía es quien da la orden inmediata sin remordimiento alguno, con el fin de quedarse con la herencia que los padres de Alejandra dejaron para su futuro.
El encargado de hacerla desaparecer es, Kyle un hombre infame, despiadado, sin ninguna pizca de sentimiento, tan frío como un témpano de hielo. No obstante los planes se ven interrumpidos en el momento que tiene frente a sus ojos a la mujer de la cual debe deshacerse, siente un remolino de emociones invadiendo cada parte de su cuerpo y mente, haciéndolo dudar de tirar del gatillo.
En un capricho ella se convierte; no tira del gatillo la lleva con él a su mundo de perversión y poder, sin importar lo que ella piense, sin importar el odio que Alejandra guarda contra él.
Hay destinos que están unidos sin ser reconocidos, amores destinados desde el primer momento que llegamos al mundo; el de Alejandra y Kyle, inicio de la peor manera y las posibilidades de llevarlo nuevamente al camino correcto son mínimas.
El odio puede convertirse en Placer...
¿Puede olvidarse el pasado?
¿Se puede Amar y Odiar a la vez?
Perdonar no será tan fácil, no cuando heridas profundas maltratan el alma sin piedad. La lista de nuestra vida es larga y estrecha.
La pasión de los cuerpos cubiertos por solo destellos de soledad, es la ventaja del deseo oculto en el cuerpo y alma.
Algunos amores inician con odio hasta llegar a convertirse en un Amor para siempre.
Él, a ella secuestró.
Y con ella se encaprichó.
Más no dejó que su inocencia engatusara su corazón.
Tarde reaccionó que eso cambió.
Ahora se arrepiente del dolor que le causó.
En ella, creció un odio el cual no duró.
Por una extraña razón su corazón lo aceptó.
Enfermizo cree que es su amor.
Por amar a su secuestrador.
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El haberle dicho a David que me trajera fue la peor decisión que puede tomar.
Dentro de mí se está creando una bruma que amenaza con llevarse todo.
- ¿CUANDO PENSABAS DECÍRMELO, CUANDO ESTUVIERAS EN ALEMANIA?
Replicó con voz quebrada, las lágrimas de deslizan una tras otra por mis mejillas.
-¡Ale, por favor cálmate! -Kyle intenta acercarse, pero lo esquivo dando la vuelta al escritorio.
-A la mierda la calma, Kyle...
Siento una presión horrible en mi pecho y garganta, la cabeza me esta comenzando a dolor. No sé si eso sea posible, pero siento como mi corazón duele y arde, al saber que se irá nuevamente a Alemania, y esta vez lo hará sin mí, dado que me ha dejado libre, ya no puede retenerme a su lado.
Con sólo pensar que no estará presente como dijo que haría durante el tiempo que falta para que naciera la bebé me deprime de una forma sofocante, no va a estar para ese momento.
Si no me hiera cruzado con María en la entrada y esta no hubiera abierto su gran boca jamás me habría enterado de que Kyle tenía que irse a Alemania, lo conozco bien.
-Escúchame...
- ¿Por qué eres así? -replicó entre sollozos, mirándolo directamente a los ojos-. ¿Por qué no reconoces de una vez lo que sientes?
Llega hasta mí sin darme chance de alejarme, toma mis manos y me guía a los sillones.
-¿Que tengo que aceptar, Ale? Pensé que estarías feliz ahora...
Sujeta mi mentón para que nuestras miradas se encuentren.
-¿CÓMO VOY A ESTAR FELIZ, DE QUE TE MARCHES AHORA? -exploto, es imposible retener mis sollozos-. Aunque parezca la cosa más loca, enferma y masoquista he aceptado que yo te quiero, Kyle. ¡Dios! creo que hasta te amo, Kyle.
Suelto entre lágrimas, cierro mis ojos sin poder soportar más la bruma de sentimientos que me están invadiendo, me destrozan el corazón.
Su mano se aleja de mí mentón en un rápido movimiento. Abro los ojos y me encuentro con sus ojos tan abiertos como dos puertas y las facciones de su rostro tensas ante mis palabras.
En pocos minutos todos esos sentimientos encontrados que guardo en lo más profundo de mi débil corazón salieron a flote junto con mis palabras, palabras que creí que nunca diría en voz alta.
Lo amo.
Me he enamorado de la persona que hizo mi vida miserable.
Que durante un tiempo demostró que tenía el poder sobre mí.
-¿De qué diablos estas hablando? Tú no puedes sentir nada por mí, tú no puedes estar enamorada de mí, Alejandra. -réplica con voz desgarrada, moviendo su cabeza en negación-. Yo volví tu vida un infierno a cambio de no matarte, ¿lo has olvidado?
Se levanta de golpe y comienza a caminar de un lado a otro como un león enjaulado, pasando sus manos por el rostro y cabello alborotandolo.
-Eso jamás lo olvidare, Kyle. Pero ya es tarde, no puedo hacer nada contra mis sentimientos, soy una loca más que no ha entendido que todos tus malditos defectos son destructivos. Te amo, maldita sea, lo hago desde hace dos años...
- ¿Por qué maldita sea, por qué? -gruñe, soltando una tras otra maldición-. Esto se está saliendo de control. Tú tienes que dejar que esos sentimientos mueran, y si es necesario me encargaré yo de ello. Un ser tan puro y hermoso como tú no debe verme de otra firma, que no sea con odio.
-No lo hagas, Kyle. Por favor, Ya no hay vuelta atrás. -suplico con voz temblorosa, sintiéndome peor con cada segundo que pasa-. Yo se que tú también sientes algo por mí, esa barrera que tenías cuando te conocí se ha caído y no lo niegues, cuando estás frente a mí tu mirada refleja un brillo muy distinto a la maldad.
Se detiene abruptamente dando la vuelta hacia mí. Siento mi respiración detenerse por unos segundos al mirar su rostro, la frialdad a tomado cada facción, su mandíbula apretada su mirada distante hacen estremecer mi cuerpo.
Como una estúpida he dicho todo lo que siento, me sentí por un momento invencible , solo pido una oportunidad para que él también confiese sus sentimientos.
Su rechazo sería una puñalada en el corazón, no merezco ese castigo.
¿Cómo hacerle saber a mi corazón que él no volverá, hacerle saber a mis ojos que no lo verán nunca más, o a mi boca que sus labios jamás volverán a besar los míos?
-Lo siento mucho, Alejandra. Para mí si hay vuelta atrás. -argumenta con voz impostada, haciendo que la presión en mi garganta se haga más grande y la piel se me ponga de gallina-. Te quedarás con la casa, Amara decidió quedarse contigo. Dentro de un mes llegara un informe donde debes presentarte en el despacho de uno de los abogados que lleva el caso de la herencia de tú familia, tu tía murió, y eres la única heredera de la familia.
Cada palabra perfora mi mente y corazón. Soy una loca más, mientras que él sólo me provocaba heridas, yo me enamoraba más.
Mi cuerpo comienza a temblar y la respiración a volverse más lenta. Hago todo lo posible para calmarme, esto no le hará bien a mi bebé, por lo que me esfuerzo en calmar la agonía dentro de mi.
El dolor en mi pecho es agudo y respirar me duele. Las lágrimas no se detienen en ningún momento, así que no me molesto es alejarla las dejo deslizarse junto a mi tristeza... todo en mí se derrumbó de nuevo, y esta vez siento que no voy a rremendarlo como hago siempre; en esta ocasión ha quedado una grieta muy grande.
Él observa mi rostro y baja su dura mirada a mi vientre; esa mirada se encuentra muy lejanos de la realidad.
-Te Amo, Kyle. Comprendí que la vida no está hecha de finales felices. Esto lo escucharas sólo está vez de mi boca, estuve dispuesta a dejar ir el pasado, aunque tú fueras parte de él, estaba dispuesta a demostrarte que la vida no sólo está hecha para buenos, también es para los malos que han tenido que cometer errores por circunstancias de la misma. Estuve dispuesta a vivir una vida junto a ti, sin importar el mundo en el que te mueves.
- Te amo, Alejandra...
-NO DIGAS QUE ME AMAS, NO DESPUÉS DE ROMPER MI CORAZÓN, ROMPER TODO DENTRO DE MÍ.
*Alejandra*
Jurar en vano está mal. Siempre y cuando haya alguien a quien dañar. Tal parece que ya mis fuerzas de luchar han desaparecido, así como mis ganas de llorar.
Acostumbrarse al hecho de no poder gritar, llorar, incluso de querer acabar con tu vida. Puede comerte lentamente al punto de ya no sentir más.
Simplemente me cansé de suplicar, de luchar por algo que ya no tiene un final. Unos hermosos ojos verdes me observan atentamente en busca de alguna objeción de mi parte, la cual nunca llegará. No ahora, no delante de él.
-Si por un momento dejaras de quejarte, quizá te dejarías llevar por mis caricias. Pero veo que lo mejor que has hecho todo este tiempo es llorar y suplicar.
Lentamente abandona la cama. Su lejanía me hace tan bien que soy capaz de mirar a sus ojos. Perderse en ellos es fácil. Siempre es lo mismo. Su trato como si no fuera de su misma especie. Y disculpen que utilice palabras muy científicas. Es que mi cabeza anda dando más vueltas que un trompo en plena jugada.
Malditos los que lo hicieron enojar... aunque más estúpida yo, que le hablé para pedirle una araña de mascota.
¡Sí, una araña!
Algunos programas de TV dicen que cualquier especie puede ser un gran amigo. Una araña de mascota descabellado quizás...
-Lo siento...
Sí, esta soy yo... La que pide disculpas cuando no las tiene que pedir; la que es masoquista con su secuestrador; y, para culminar con la presentación: a la que le gusta su secuestrador.
-¡Me estoy hartando ya de tu maldito "lo siento"!
Y yo me estoy hartando de mi maldita actitud cada vez que él está cerca y decide tomarme a la fuerza; pero no lo vivo diciendo.
-Vamos, deja lo floja.
Kyle quita las sabanas que cubren mi cuerpo de un jalón, estoy tan cansada que no haga más que taparme el rostro con la almohada sin importar que el resto de mi cuerpo esté expuesto ante él.
-No me siento bien, Kyle. No estoy mintiendo... -digo, antes de que comience a gritarme en una de sus arrancadas de locura-. ¿Me compras la tarántula?
Posiblemente ya estoy perdiendo la cabeza. O quizás aún no me he dado el golpe necesario para despertar ante lo que estoy viviendo desde los 16 años.
-No. No correré el riesgo de que la dejes en mi cama para después agonizar de dolor.
Me encanta que sea inteligente. Pero en serio no quiero la tarántula para eso.
-¡Está bien! No insistiré, pero en serio no me siento bien.
-¡Okey! Sólo sal de mi habitación. Le diré a Amara que te lleve el desayuno a la tuya. Estás pálida, ¿sabes? Tu rostro está perdiendo esa hermosura que vi en ti.
Sin decir más, sale de la habitación azotando la puerta. Con todas las fuerzas que logro reunir, me levanto de la cama en busca de mi ropa, salgo de la habitación ya vestida, y me voy a la mía con sus palabras resonando en mi cabeza: "la hermosura que vi en ti".
-Tal vez así me deje ir...
Mis palabras quedan en el aire, y con ellas, mi agonía.
Quisiera poder cambiar mi vida de alguna manera, creo que ya es tarde para ello, el tiempo se encargó en encerrarme en un abismo sin salida, días, semanas, meses... hasta años.
Todo este tiempo he intentado aceptar cuál es mi realidad: soy de él, le pertenezco desde el día en que decidí no quitarme la vida a cambio de ser totalmente suya.
Tomo una larga ducha y pienso cómo quisiera quedarme para siempre bajo el agua; es como quitar no sólo de la piel sino también de mi alma todo rastro de odio, tristeza, rabia... No sé cómo describir todo lo que siento cuando estoy con Kyle.
El odio puede convertirse en placer y eso más que nadie lo sé: el odio que siento por Kyle se está convirtiendo en un placer que no sólo mi cuerpo siente, sino también mi alma. O también puede ser que se esté convirtiendo en amor...
Es un placer poder vivir cada maldito día junto a él.
¿Pero cómo se puede convertir en amor hacia esa persona que se ha encargado de hace de tu vida un desborde total, con las emociones más obsesivas del mundo? La misma persona que te arrebató esa hermosa forma de ver el mundo...