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El Precio de La Bondad

El Precio de La Bondad

Autor: : Xiao Xiaoyunduoer
Género: Fantasía
Las llamas me consumían, pero el fuego de mi odio era aún más abrasador. Con Valentina en mis brazos, la arrastraba hacia nuestra muerte, sus gritos ahogados por el humo y su rostro desfigurado por el terror. "Destruiste a mi familia", le susurré, mientras las imágenes de la desgracia desfilaban por mi mente. Vi a mi hermano Mateo, un bailarín soñador, acusado falsamente por ella, perdiendo su audición, expulsado de la escuela, trabajando en una fábrica clandestina hasta encontrar la muerte. Recordé a mis padres, consumidos por la pena, obligados a cuidar de aquella que nos destruía y que eventualmente los llevó a la tumba. El odio se convirtió en mi única razón de vivir, y mientras el fuego nos abrazaba, sentí una extraña paz. Pero en mi último aliento, una pregunta me taladró el alma: "¿Por qué tanto odio hacia nosotros?". La oscuridad me envolvió, pero no duró. De repente, abrí los ojos en mi cama, el sol entrando por la ventana, sin quemaduras, sin humo. Y entonces, la vi. Valentina, joven e inocente, de pie en mi puerta, repitiendo exactamente las mismas palabras que iniciaron la pesadilla: "No tengo a dónde ir... ¿podría quedarme solo por unos días?". El tiempo había retrocedido. Pero esta vez, mi ingenuidad había muerto en el fuego de mi vida anterior. Esta vez, el destino de mi familia sería diferente. Esta vez, yo los protegería.

Introducción

Las llamas me consumían, pero el fuego de mi odio era aún más abrasador.

Con Valentina en mis brazos, la arrastraba hacia nuestra muerte, sus gritos ahogados por el humo y su rostro desfigurado por el terror.

"Destruiste a mi familia", le susurré, mientras las imágenes de la desgracia desfilaban por mi mente.

Vi a mi hermano Mateo, un bailarín soñador, acusado falsamente por ella, perdiendo su audición, expulsado de la escuela, trabajando en una fábrica clandestina hasta encontrar la muerte.

Recordé a mis padres, consumidos por la pena, obligados a cuidar de aquella que nos destruía y que eventualmente los llevó a la tumba.

El odio se convirtió en mi única razón de vivir, y mientras el fuego nos abrazaba, sentí una extraña paz.

Pero en mi último aliento, una pregunta me taladró el alma: "¿Por qué tanto odio hacia nosotros?".

La oscuridad me envolvió, pero no duró.

De repente, abrí los ojos en mi cama, el sol entrando por la ventana, sin quemaduras, sin humo.

Y entonces, la vi.

Valentina, joven e inocente, de pie en mi puerta, repitiendo exactamente las mismas palabras que iniciaron la pesadilla: "No tengo a dónde ir... ¿podría quedarme solo por unos días?".

El tiempo había retrocedido.

Pero esta vez, mi ingenuidad había muerto en el fuego de mi vida anterior.

Esta vez, el destino de mi familia sería diferente.

Esta vez, yo los protegería.

Capítulo 1

Las llamas me quemaban la piel, pero el odio en mi corazón era un fuego aún más grande, un infierno que consumía todo lo que quedaba de mí. Sostenía a Valentina con todas mis fuerzas, arrastrándola conmigo hacia la muerte. Su cara, antes bonita, estaba ahora desfigurada por el pánico, sus gritos se ahogaban con el humo denso y negro que llenaba la habitación.

"¡Suéltame, loca! ¡Sofía, suéltame!"

"Nunca," le susurré, mi voz rota por el llanto y el humo. "Destruiste a mi familia. Me lo quitaste todo. Si yo voy al infierno, tú vienes conmigo."

Mi mente proyectó las imágenes que me habían atormentado durante años. Mi hermano, Mateo, cuyo único sueño era bailar, acusado falsamente de agresión por esta mujer, por Valentina, la compañera de cuarto a la que había metido en mi casa por lástima. Vi su cara de desesperación el día de la audición para la beca, una oportunidad que se esfumó por una mentira. Lo vi expulsado de la escuela de danza, con su reputación hecha pedazos, rechazado por todas las demás academias.

Vi a mis padres, con el corazón roto, obligados a mantener a Valentina en nuestra casa para que no arruinara también mi futuro. La trataban como a una reina, mientras nuestro mundo se desmoronaba. Recuerdo la humillación de mi madre lavándole los pies a Valentina cada noche, una exigencia cruel que ella disfrutaba.

Vi a Mateo, mi talentoso hermano, abandonar su pasión para trabajar en una fábrica clandestina, un lugar horrible y peligroso, solo para pagar los lujos y caprichos de la mujer que lo había destruido. Y finalmente, vi su cuerpo sin vida, aplastado por una máquina en un accidente laboral.

Ese día, algo se rompió para siempre en mis padres. Enfermaron de pena, se consumieron poco a poco hasta que la muerte se los llevó también. Me quedé sola, con un odio tan profundo que se convirtió en mi única razón para vivir.

Mientras las llamas nos envolvían, el rostro de Valentina se llenó de un terror puro. Yo, en cambio, sentí una extraña paz. Mi venganza estaba completa. Cerré los ojos, esperando la oscuridad, pero en mi último aliento, una pregunta me taladró el alma: ¿Por qué? ¿Por qué tanto odio hacia nosotros? Nunca lo entendí.

La oscuridad llegó, pero no duró.

Abrí los ojos de golpe.

Estaba en mi habitación, la luz del sol entraba por la ventana. Todo estaba como lo recordaba de antes... antes de la tragedia. Mi corazón latía con una fuerza increíble, un tambor salvaje en mi pecho. Me toqué la cara, el cuerpo. No había quemaduras. No había humo. Estaba viva.

Entonces, la puerta de mi habitación se abrió.

"Sofía," dijo una voz que me heló la sangre.

Era Valentina. Se veía joven, inocente, con una mochila colgada al hombro. La misma expresión de falsa vulnerabilidad que recordaba tan bien.

"Sofía, lamento molestarte, pero... el dueño del departamento me acaba de echar. No tengo a dónde ir. ¿Crees que... podría quedarme en tu casa solo por unos días?"

Eran las mismas palabras. La misma maldita escena que había dado inicio a la destrucción de mi familia. El tiempo había retrocedido. Estaba de vuelta en el día en que todo comenzó.

La miré fijamente, y por primera vez, vi la envidia y la maldad que se escondían detrás de sus ojos suplicantes. Mi ingenuidad había muerto en el fuego de mi vida anterior. Esta vez, la compasión no me cegaría.

Mi familia había pagado un precio demasiado alto por mi bondad. Esta vez, las cosas serían diferentes.

Esta vez, yo protegería a los míos.

Capítulo 2

Los recuerdos de mi vida pasada me golpearon con la fuerza de un huracán. Recordé cada detalle de la amabilidad fingida de Valentina, cada palabra dulce que escondía veneno. Recordé cómo la había ayudado con sus tareas de la escuela, cómo le prestaba mi ropa, cómo la invitaba a comer con mi familia porque decía que se sentía sola. Y recordé cómo ella observaba a mi hermano Mateo, con una mezcla de admiración y una envidia tan oscura que yo, en mi estupidez, no había sabido ver.

Ella elogiaba su talento frente a todos, pero a solas conmigo, hacía comentarios sutiles, pequeñas críticas disfrazadas de preocupación. "Mateo es increíble, pero ¿no crees que se esfuerza demasiado? Podría lastimarse", decía. O "Es tan guapo y talentoso, todas las chicas deben estar detrás de él. Eso puede ser peligroso". Eran pequeñas semillas de duda que yo nunca dejé que germinaran, pero ahora entendía que eran parte de su plan.

Ahora, de pie frente a mí, repetía su actuación. Sus ojos se llenaron de lágrimas falsas, su labio inferior temblaba.

"De verdad, Sofía, no tengo a nadie más. Mis padres no me contestan el teléfono. Solo serán un par de noches, hasta que encuentre otro lugar. Te lo juro."

Su voz era un lamento calculado, diseñado para activar mi instinto de protección. En mi vida anterior, había caído en la trampa sin dudarlo. La abracé y le dije que no se preocupara, que mi casa era su casa. Qué idiota fui.

Esta vez, el único sentimiento que suplicaba salir de mi interior era una rabia fría y cortante. Quería gritarle, exponerla ahí mismo, decirle que sabía exactamente quién era y lo que planeaba hacer. Pero no podía. Si lo hacía, me tomaría por loca. Necesitaba ser más lista que ella.

Respiré hondo, conteniendo el torrente de emociones. La miré directamente a los ojos, con una frialdad que la sorprendió.

"No, Valentina."

La palabra salió de mi boca, simple y definitiva.

Valentina parpadeó, confundida. La sonrisa temblorosa de su cara se desvaneció.

"¿Qué? Pero... Sofía, por favor. No tengo a dónde ir. ¿Quieres que duerma en la calle?"

Su voz ahora tenía un matiz de incredulidad y reproche. Estaba acostumbrada a que yo cediera a todos sus caprichos.

"Lo siento, pero no puedo," repetí, mi voz firme. "Mi casa no está disponible."

Por un momento, el odio puro brilló en sus ojos, una chispa fugaz que confirmó todas mis sospechas. Pero lo ocultó rápidamente, volviendo a su papel de víctima.

"No puedo creerlo," dijo, negando con la cabeza. "Pensé que eras mi amiga. Después de todo lo que hemos pasado juntas..."

"Exactamente," la interrumpí. "Después de todo, creo que es mejor así."

Me di la vuelta y empecé a caminar, dejándola sola en el pasillo de la escuela. Cada paso que daba se sentía como una victoria. Había cambiado el primer movimiento del juego. Había roto el ciclo.

Mientras me alejaba, recordé todas las veces que había sacrificado mi propio tiempo y energía por ella. Las noches que pasé consolándola por sus falsos problemas, el dinero que le presté y que nunca me devolvió, la forma en que la defendí frente a otros que veían su verdadera naturaleza. Mi bondad no había sido una virtud, había sido una debilidad. Una debilidad que le costó la vida a toda mi familia.

Por un instante, sentí una oleada de alivio. Me sentí ligera, como si me hubiera quitado un peso enorme de encima. Quizás era así de simple. Quizás con solo decir "no", había salvado a todos.

Pero una voz en mi interior me advirtió que no subestimara a Valentina. Una serpiente acorralada no se rinde, solo busca otra forma de morder. La batalla apenas comenzaba.

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