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El Recuerdo de un Amor Perdido

El Recuerdo de un Amor Perdido

Autor: : Kennya Garciot
Género: Romance
Es la historia de un amor que ha sobrevivido por siglos, uno que cada vez que reencarnan vuelven a encontrarse, recordarse y morir juntos, solo con verse a los ojos podían reconocerse, pero en esta vida el alma del protagonista se divide en dos, unos mellizos completamente diferentes, viven los tres en el mismo edificio que es donde se conocen, en esta vida al verse se enamoran sin poder evitarlo, el propósito de ellos es poder ser feliz, construir una familia y superar las adversidades.

Capítulo 1 INTRODUCCIÓN -LA PRIMERA VEZ QUE LAS ALMAS SE ENCONTRARON-

PARTE 1

Con esta pequeña historia sabrán donde todo empieza y los sueños que nuestros protagonistas han tenido toda su vida...

En una tierra lejana, donde la magia envolvía al mundo, donde los brujos, ángeles, demonios, hadas y un sinfín de diferentes criaturas tenían sus propios dominios y podían coexistir de alguna manera, aunque siempre corría el peligro de desaparecer.

Una noche una joven y poderosa bruja llamada Aneysha salió a recoger diversos ingredientes que solo se podían encontrar cuando la luna estaba en su gran esplendor, como era en ese momento.

Cuando tomó el sendero desde su cabaña hasta la montaña de los deseos, fue imposible para ella no admirar el paisaje, esa noche la luna aclaraba todo, le daba un toque más mágico de lo que era, se sentía diferente, Aneysha se dijo que tenía que tener cuidado, porque podría aparecer cualquier criatura en la cual este sea su momento para nacer o evolucionar.

La joven llegó a la cima de la montaña sin problemas y empezó a recoger flores astrales, que son de color gris, contenían un gran poder de sanación, ella era una bruja solitaria sin reglas, podía hacer magia blanca como negra sin problemas.

Cuando ya tenía todos los ingredientes que había ido a buscar, algo le llamó la atención, un pequeño resplandor salía de una cueva, la curiosidad o tal vez algún magnetismo la sedujo para acercarse a saber qué era lo que proyectaba aquella luz.

Entró en el lugar sin miedo, ya que la capa con la que andaba, con solo unas palabras podría volverse invisible y protegerla, mientras se iba adentrando vio plumas doradas en el camino, como también se dio cuenta que la luz se iba apagando poco a poco y si no se daba prisa no sabría qué o quien la contiene.

Al llegar a lugar exacto se encontró con bello ángel hecho un gran hombre, portaba cuatro alas, era un querubín, era difícil toparse con algún ángel en la tierra, este en particular estaba herido, la joven se dio cuenta porque tenia una flecha incrustada en el brazo derecho, sin pensarlo fue corriendo a tratar de ayudarlo.

- Déjame ayudarte - le dijo con voz suave la joven.

Cuando el ángel posó sus ojos peculiares de un color verde pasto, llenos de tranquilidad, magnetismo y un atractivo sin igual, fue imposible para la joven no quedar hechizada, pero también para el ángel, el ver esos ojos violetas de la bruja tan diferente a cualquier otro que hubiera visto, también se sintió atraído sin poder evitarlo.

- ¿No me harás daño? - preguntó el ángel rompiendo la conexión, por dos motivos, sentía mucho dolor a la par de miedo.

- Te prometo que no, solo quiero ayudarte - él confió en ella y asintió - ¿Puedes caminar?

- Poco, pero sí.

- Pues, vamos que te llevaré a mi cabaña - lo ayudó a levantarse con poco esfuerzo, dado que el ángel era grande y fuerte.

- Esconderé mis alas para que caminemos mejor - asintió y quedó maravillada al ver como estas desaparecen con un resplandor dorado.

Caminaron de vuelta por el sendero hasta la cabaña de la joven, ella igual iba pendiente de algún peligro, podría defender al ángel si había problemas.

Llegaron sin inconvenientes, esta le cedió su cama para que él pudiera acostarse y ella tratar con su herida.

El ángel pensó en que la cabaña era muy acogedora, limpia y hogareña, era tosca, hecha de fuertes troncos y forrada con hojas, se veía que un fuerte viento no podría derrumbarse.

- Sacaré la flecha, muerde esta madera para que aguantes el dolor.

- No lo necesito - su seguridad hizo que le creyese.

Ya la joven tenía a un lado unos trapos para limpiar el sangrado y un preparado con la flor gris para ayudarlo a sanar más rápido.

- Bien, a la cuenta de tres la saco, ¿listo? - el ángel asintió - Uno, Dos... - y la sacó sin llegar al tres.

El ángel no gritó del dolor, pero si se desmayó, la joven con manos rápidas empezó a tratar la herida y cuando terminó vendo el brazo con maestría.

Sin darse cuenta la joven se quedó mirando al ángel mientras le acariciaba la cara, ella se decía que era demasiado hermoso, su pelo largo negro como la noche con mechones rojos lo hacían ver un guerrero a pesar que su cometido era la plenitud del conocimiento, la joven suspiraba por tanta belleza y sintió como su corazón latía fuertemente como si reconociera que el era el dueño de este, se sintió muy confundida...

El ángel tenía un mes en la humilde cabaña de la joven bruja, sanando la herida producida por la flecha, después de que se la sacaran y administran el medicamento de la flor, el durmió por una semana seguido, por un momento la joven se preocupó, pero se recordó que son seres celeste y que cada quien tiene su forma de sanar, en su caso como Bruja, si la hieren, tiene que esconderse por muchos días, porque se debilita tanto que parece una humana más y sería muy fácil matarla.

En todo ese tiempo los jóvenes no hablaron más allá de pasarle comida y administrarle el medicamento de la flor, pero ya hacía una semana que el ángel estaba completamente sano, callado y mirando al techo perdido en sus pensamientos, la bruja se hacía la que no lo notaba y lo trataba igual, hasta que el decidiera por lo menos decir su nombre o que le atormentaba, pero al pasar tantos días se estaba cansando y decidió que le iba a preguntar, hasta que el al parecer lo notó y antes de que la joven le dijera algo, él empezó a contar su historia.

- Soy un ángel querubín, enviado a la tierra con la misión de investigar a los seres que la habitan, desde humanos, hadas, brujos, bestias... hasta los demonios que se han colado y sin dejar de mencionar a los ángeles que son destinados a vivir entre ustedes.

- Y... ¿Cuál es tu nombre?

- ¿Mi nombre? - el joven sonríe - tanto tiempo sin decirlo ni usarlo, cuando fui creado no me colocaron un nombre, pero cuando llegué aquí hace ya unos largos años, un ser humano muy especial me nombró Kaspian, y como me gustó decidí dejarlo.

- Kaspian... es muy lindo y se parece a ti.

- ¿Por qué lo dices? - preguntó curioso el joven ángel.

- Pues... te ves como un guerrero, fuerte y valiente, como el nombre transmite - al joven ángel se le iluminan sus hermoso ojos verdes y la bruja se siente avergonzada por tan intensa mirada.

- ¿Y el tuyo cual es? - esta vez el joven decide levantarse de la cama y sentarse al lado de la bruja.

- Mi nombre es Aneysha, mis padres, que el señor oscuro los tenga a su lado, me pusieron ese nombre al nacer.

- Lo siento por tu perdida.

- Mas lo siento yo, que murieron por protegerme.

- Creí que los brujos se protegen entre sí - dijo confuso Kaspian.

- No cuando eres diferente - murmuró la bruja.

- ¿Cómo así? - el ángel se sentía confundido, pero la joven no quería contarle sobre ella, además él no había dicho porque estaba herido o que pasó.

Aneysha se levantó ignorando completamente la pregunta del ángel, este entendió que no tenían la suficiente confianza para hablar de sus vidas o lo que han pasado.

Con los días compartiendo juntos la Aneysha sentía una fuerte atracción por el ángel y éste a su vez también, pero ninguna daba un paso, porque lo veían de una forma que no debería suceder por ser "diferente", al menos es lo que pensaba el ángel.

A los tres días ya la bruja estaba cansada de que Kaspian no le dijera si estaba en peligro o que iba hacer, porque el se estaba acomodando mucho y al parecer no quería irse de la cabaña que ella con mucho esfuerzo y magia logró que nadie pueda encontrar.

- Ya estás completamente sano, creo que es tiempo de que puedas volver a tu hogar - al decirlo el semblante del ángel cambió a uno muy triste - no es que te esté pidiendo o sacando, solo...

- Te entiendo - la interrumpió - es solo que ya no tengo un lugar al que ir, vivía en un pequeño pueblo tranquilo y pacifico al otro lado de la montaña donde me encontraste, este fue atacado por unos demonios- una lágrima se le escapa - trate con todo lo que podía para defenderlos, pero solo no podía, y termine herido, al final utilice después de tantos años mis alas para poder huir, sin poder salvar a nadie.

La bruja lo abraza sin poder aguantarse, sabía completamente lo que era perderlo todo, sabía lo que se sentía quedarse solo, sabía todo lo que él estaba sintiendo, por eso esa joven sin pensarlo lo estaba consolando.

El luego de haberse sorprendido por tal arrebato, le correspondió, al hacerlo, al sentirle, sintió una infinita paz, una tranquilidad que tanto le hacía falta, él sentía que esa joven era su luz y en ese momento se dijo, que aunque fuesen diferentes para el amor no hay diversidad, sólo la unión de dos corazón que se vuelven uno.

Se fue separando poco a poco de la Joven y se quedó hipnotizado con sus hermosos ojos color violetas, unos muy raros e inusuales, no dudo en detallarla mejor, sus orbes estaban decorados con densas pestañas, una boca de labios sugerentes que gritaban que él los besara, una piel muy blanca y completando su rostro una densa cabellera negra de rizos naturales que le llegaban más allá de la cintura, el cual está siempre lo tenía trenzado.

Kaspian sin poder evitarlo se fue acercando lentamente hasta fundir sus labios con los Aneysha, esta queda en shock debido a la situación y también porque ese era la primera vez que recibía un beso.

- No se como hacerlo - hablo la joven todavía pegada a la boca del ángel.

- Yo tampoco, pero solo déjate llevar y solo entreguémonos a los que el cuerpo nos pida.

- Está bien.

Los jóvenes con tiento se fueron saboreando, uniendo sus bocas, acariciando sus labios entre sí, pero el ángel quería más y sacó su lengua, la paso lentamente saboreando, la bruja sin saber jadeo al sentirla y Kaspian sintió la necesidad de juntarla con la de ella, así se unieron una danza llena de deseo, provocando que la pasión se despierte y las manos quieran jugar un papel importante en esta unión.

Ellos se tocaron uno al otro hasta sentir que sus ropas estorbaban, así que se las fueron quitando uno al otro hasta quedar completamente desnudos, el ángel quedó prendido del tan celestial o pecador cuerpo de la bruja, sin evitarlo más, la recostó en la cama, le empezó a besar el cuello para así ir bajando a sus turgentes senos, amamantarse de ellos con hambre mientras Aneysha jadeaba y sentía quemarse por lo intenso que sentía.

Hicieron lo que sus cuerpos le pedían, el ángel sin esperar más entró en ella lentamente sin querer hacerle daño, daba estocadas lentas y profundas, se sentía demasiado unido a ella y quería quedarse para siempre en esa posición.

Estuvieron riéndose toda la noche y las siguientes a estas, pasaron dos años de los cuales no se separaban, vivían felices, nada los molestaba, nadie sabía de ellos, solo el estar siempre unidos es lo que les importaba.

- Kaspian, estoy embarazada - la joven al tener un gran poder podía sentir que venía un niño en camino.

- ¡Wow!, estoy muy feliz amor, pero, ¿Cómo es posible? - el joven estaba entre feliz y confundido.

- Es que hay algo que no te he dicho, nunca lo vi importante, pero mi madre era un ángel, así que soy mitad ángel, por eso soy diferente, para mi pueblo soy algo horrible.

- Para mi eres algo maravilloso y te amo, siempre lo haré - le dijo para luego darle un profundo beso y tomarla ahí en medio del bosque donde estaban recolectando alimentos.

La pareja vivía tan feliz, no cabía en ellos lo que sentían, su vida sencilla, solos en el bosque para ellos era los mas perfecto que había, no necesitaban más, no querían ni personas cerca, con ellos era suficiente y mucho mejor con un hijo en camino, pensaron todos los día que si venía uno podrían ser más, ellos querían llenar su pequeña cabaña de hermoso niños, que harían ese lugar alegre al igual que sus corazones, pero ellos no podían estar juntos, como los padres de la bruja no pudieron.

Un mes después, mientras ellos dormían escucharon un pequeño ruido, se despertaron vigilante, pero creyeron que era algún animal, pero cuando fueron a dormir de nuevo la puerta de la cabaña fue abierta abruptamente, en el marco estaba inclinada un ángel con una armadura dorada, una gran lanza que brillaba por su filo y cuatro grandes alas, era un arcángel.

- Vine a buscarte Ángel querubín, tu tiempo ha terminado en la tierra y Dios te solicita a su lado - el ángel se entristeció, porque sabía que debía obedecer, pero no quería irse.

- ¡Renuncio a ser un ángel! - dijo fuerte y claro - quiero quedarme aquí en la tierra aunque me convierta en un humilde humano.

- ¡¡ESO NO ES POSIBLE!! - dijo enfurecido el serafín - vienes conmigo, y tú - señaló a la joven bruja - eres algo que no debió nacer y por esa razón estás maldita, ese niño que tienes nunca podrá nacer ni en otras vidas lograrás ser madre - sentenció en ángel guerrero.

- ¿Qué es lo que dices? mi hijo nacerá, ya lo verás.

- Ya te lo advertí y en segundo lo sentirás.

En eso a la joven bruja le da un fuerte dolor en el estómago, mucha sangre sale de su entrepierna asustándolos a los dos, el joven va a ayudarla pero el guerrero lanza una soga dorada para atraparlo, y en lo que Aneysha por el dolor va perdiendo el conocimiento, el ángel forcejeaba para soltarse, aunque fuera imposible el peleaba por ello, verla sufrir así lo mataba, quería poder ayudarla, pero vilmente fue separado de ella.

- Recuerda que te amo - le gritaba el ángel mientras se lo llevaban arrastra, quería que ella siempre recordará que su corazón era solo de ella.

Segundos antes de que su mente se perdiera, lanzó un hechizo:

"No importa las vidas que vivamos, siempre nos encontraremos, siempre nos amaremos y siempre estaremos juntos, moriremos juntos, porque nuestros corazones son uno..."

La pareja de enamorados fue vilmente separada, al ser tan diferentes todo se opone a que estén juntos.

El ángel ha sido llevado al cielo para recibir el castigo de haberse enamorado de una bruja, un ser muy diferente a ellos y con antecedentes turbios, nacida de una aberración que nunca debió de suceder, ella no debía de nacer, en donde la mayoría veneran al dueño del infierno, eso las hacen enemigas del cielo.

Kaspian está delante del ángel castigador, arrodillado, con la cabeza baja sólo pensando en Aneysha, lo destrozada que quedó y también el incesante dolor de la pérdida de su hijo no nacido, un dolor tan fuerte que no le importaba que sucediera con el, sin ella él no sería nunca más feliz, él no quería vivir si no era con su hechizante bruja de ojos violetas.

Después de ver las pruebas que el ángel ha traicionado a su reino, han decidido enterrarlo por mil años en un lugar solitario, un lugar sin sol ni noche, sin sonido, completamente solitario, en el cual podría volver loco a cualquiera.

A Kaspian en ese momento no le importaba nada, le daba lo mismo todo, si le hubieran dicho que moriría, tampoco importaba, solo la quería a ella, ser feliz y nunca podrá.

Cuando a Kaspian lo iban llevando a su celda, de pronto sintió un gran dolor en el peño, fue tan fuerte que cayó al suelo revolcándose, le faltaba hasta el aliento, no entendía que sucedía, hasta que antes que él sintiera que verdaderamente su vida terminaba y sin saber el motivo, el arcángel le dijo:

- Este es el maleficio que la bruja esa te hecho antes de irnos, vinculó sus almas, y si ella muere tu también y así será cada vez que reencarnen.

Y con estas palabras supo que a pesar de todo estaría con ella en la próxima vida...

Ellos volvían a encarnar una y otra vez, volvían a encontrarse, una sola mirada bastaba para que ese amor de tantos años volviese a surgir, pero cada vez que ella quedaba embarazada, el hijo moría junto con ella y al ser almas gemelas, sin que ningún medico supiese el también moría.

Y así cada cien años ellos volvían a encontrarse, como si fuese un bucle pasaba lo mismo.

En todas las vidas la bruja cuando salía embarazada volvía a recordar lo que era, y por más que trataba de salvar su amor, nunca podía lograrlo, pero esta vez la reencarnación fue diferente.

El alma de Kaspian se ha divido en dos partes, como le ira a estos amantes en esta nueva oportunidad, lograran ser feliz al fin, porque el amor ya esta despertando aunque ellos todavía no lo entiendan, pero ¿Qué sucederá? ¿Cómo será esta vez?

¿Ella recordará lo que fue?

¿En esta ocasión la bruja y el ángel podrán ser felices?

Capítulo 2 AURORA

"Preferiría quedarme con la culpa que con las ganas"

Conseguir ser maestra en una prestigiosa universidad, LISTO.

Comprar con mis ahorros un buen apartamento cerca de mi trabajo, LISTO.

Concentrarse solamente en mí, LISTO.

Hasta ahora ya tengo todo lo que necesito, no les mentiré que en mi lista también está conseguir un buen esposo, una casa grande de aire familiar y tener mis hijos, pero todo eso debe esperar por mínimo unos diez años.

Me encuentro junto a mi mejor amiga desempacando y arreglando mi nuevo apartamento que me costó mis ahorros, mientras trabajaba cuando cursaba mi carrera en Lingüística, gastaba solo lo mínimo, y como vivía con mis padres podría ahorrar casi todo lo que ganaba.

Tuve la suerte de encontrarlo a un excelente precio, en un edificio moderno, con vigilancia, además que también esta amueblado con lo básico, pero muy modernos equipos, yo solo compré decoraciones florales para darle mi toque personal, aunque se que poco a poco iré comprando más cosas.

Terminamos de acomodar cada cosa en su lugar y decidimos que ya es hora de comer algo, no tenemos ganas de preparar nada, porque estamos muy cansadas, así que lo mejor es salir a comer en uno de los tantos restaurantes que tengo cerca, vivo en un lugar céntrico, donde puedes encontrar de todo a pocos pasos de distancia.

Bajamos por el ascensor conversando animadamente sobre qué comeremos, estamos indecisa si pizza o comida china, gritamos pizza las dos al mismo tiempo como el juego que siempre hacemos para elegir las cosas, en ese mismo momento las puertas se abren y ante nosotras se encuentra el hombre más bello que hayan podido ver mis ojos.

Con mi mala experiencia de un año atrás, no me había fijado en nadie, pasaba de los hombres, pero este pelinegro llamó mi atención como una polilla a la luz.

Lo que más me tiene fascinada son sus hermosos ojos verdes, son tan claros que podrías ver a través de ellos, son tan parecidos a unos que llevo soñando mucho tiempo.

Nos quedamos los dos mirándonos sin movernos, mi respiración se ha agitado, mi corazón ha empezado a martillar, es como si lo hubiera visto en algún lado, pero estoy segura que no me he topado con tremendo espécimen masculino, es... extraño.

En un momento él se acerca y va levantando lentamente la mano derecha, como si quisiera tocarme, pero mi amiga al ver tal acción tan extraña, me empuja fuera del ascensor, prácticamente me saca corriendo de ahí, y yo solo no puedo dejar de verlo.

- ¡Espera! - agarra mi brazo, siento vibrar mi cuerpo completo por su tacto, a la par de su impotente y sensual voz - ¿Vives aquí? - voy a contestar cuando mi amiga me empuja, esto hace que me suelte, nada mas llegue a asentir con la cabeza para que el supiera que si.

Prácticamente me sacó del edificio a rastra, no la entiendo.

- ¿Por qué hiciste eso? - le pregunto molesta cuando ya me ha soltado.

- Tengo hambre - solo dice eso.

- Pero, quería hablar con él, ¿No lo viste bien? ¡Está buenísimo!

- Si, lo vi y es verdad, pero dijiste muy claro que no querías nada que ver con hombres, ese se ve que es un mujeriego rompecorazones - dice muy segura.

- Tienes razón.

Su gesto de niña caprichosa es normal, no me sorprendo de su comportamiento, además de que me salvó de seguir babeando por un chico que apenas vi.

Llegamos a la pizzería en silencio y yo no puedo dejar de pensar en ese hombre, sus ojos son muy parecidos a los que siempre veo en mis sueños.

- Discúlpame por lo que hice para salir del ascensor - me dice apenada mi amiga luego de haberse comido dos grandes pedazos, al parecer si le hacía falta comida y eso le aclaró el cerebro - también temí que hicieras el ridículo con ese hombre apuesto.

- ¿Cómo así? yo me sé comportar - digo indignada.

- Es que casi tuve que buscar un trapeador para limpiar tus baba - se ríe de mí y se me es inevitable no hacer lo mismo y estallamos en carcajadas, Llamando así la atención de las personas, cosa que no nos importa.

Nos despedimos en la salida del lugar, ella tiene que irse a trabajar, es enfermera y yo voy a descansar, mañana temprano tengo que trabajar.

Entro al edificio arrastrando los pies, estoy exhausta, esto de mudarse es estresante, te sientes emocionado por tu nueva vida, pero los cambios son agotadores, pero eso no evita que mire a todas partes buscando al chico guapo de ojos verdes, pero no esta, tomo el ascensor un poco apenada, aunque tengo la esperanza de que viva aquí mismo, como él me preguntó debe ser así, y si es un inquilino es posible que lo vuelva a ver.

El ascensor me deja en mi piso, en este solo hay tres apartamentos, los otros dos tiene sus puertas una frente a otra y la mía está a una esquina, estoy frente a mi puerta sacando mis llave del bolsillo del pantalón, cuando esta se caen al suelo en el mismo momento que una de las otras dos puertas se abre, cuando la recojo miro a ver quien podria ser mi vecino o vecina.

De esta sale un pelirrojo demasiado hermoso, ¿Será que me mude al edificio de los chicos guapos?, este está como un queso al igual que el ascensor.

El ruido de mis llaves llama su atención y se voltee a verme, de frente es mucho mejor, desde la distancia puede apreciar una cara bien enmarcada, podría jurar que tiene pecas, siempre he encontrado que ese rasgo es adorable.

- ¿Eres la nueva vecina? - pregunta con una voz melodiosa que haría a cualquier mujer suspirar y yo no soy la excepción.

- Si... - me aclaro la garganta - soy la nueva vecina - digo más confiada.

Camina como todo modelo de revista hasta quedar frente a mí, sus ojos me hipnotizan, son iguales de verdes que el chico anterior, podría decir que son iguales, pero que este tiene el pelo anaranjado y no negro como el anterior, hoy me persigue esa mirada esmeralda que no salen de mis sueños.

El parece sacado de un cuento de magia, estoy atrapada en lo hermoso que es este hombre, ¿Qué me está pasando? Pasé de no ver a ningún chico a toparme con dos que dejan sin habla y babeando, queriendo entregarme a ellos sin poner resistencia alguna.

- Mucho gusto, soy Edan, estoy para servirte en lo que quieras - sus palabras me hacen pensar muchas cosas picantes.

Este me tiende su mano como saludo, siendo corte y yo solo pensando en tirármele encima, ¿Qué es lo que me está pasando? ¿Desde cuándo soy tan fácil?

- Muchas gracias, Edan - coloco mi mano sobre la suya y pude sentir la calidez, pero también la vibración que sentí en todo el cuerpo solo con tocarlo, madre mía - soy Aurora... mucho gusto.

- Hermoso como tus ojos, nunca había visto unos así - dice admirándolos

- Lo mismo digo de los tuyos.

- Ojos verdes puedes encontrar donde sea, pero violetas como los tuyos, nunca, son fascinantes - dice haciendo que me sonrojara.

- Eh... Gracias... supongo, es una herencia familiar que sucede cada cierto tiempo - tenía que poner distancia, me pone nerviosa - tengo que descansar.

- Pues... entonces... - aprieta mi mano, ya que no me ha soltado ni yo a él - nos vemos.

- Está bien - quito mi mano y con prisa entro a mi apartamento.

No entiendo mi comportamiento de hoy, ¿Y con chicos?

Desde cuando soy una chica fácil.

Se que esas joyas esmeraldas son las que me han perseguido en sueños todos estos años, pero no puedo volverme loca por eso, no es un comportamiento adecuado.

Capítulo 3 AURORA

"Tengo hambre, y lo que me quiero comer apenas lo conozco"

-Es increíble como la literatura ha existido desde años tan remotos en la antigüedad hasta la actualidad, y seguirá existiendo hasta el final de los tiempos, porque la escritura, siendo una necesidad de expresión humana, nunca va a dejar de ser un medio por el cual podremos compartir al mundo nuestro arte en palabras. - me muevo libremente por el aula finalizando la clase con esta conclusión - Los textos literarios más antiguos que nos han llegado datan de siglos después de la invención de la escritura. Muchos textos se transmitieron por tradición oral durante siglos, antes de que fueran fijados mediante la escritura, por lo que son difíciles de datar.

Realmente amo enseñar, y lo mejor es lograr que tus alumnos te escuchen y les interesen tus clases, es una satisfacción personal que me insta a realizar más estrategias para seguir consiguiendo su atención completa.

- Bien, terminamos por hoy - todos miraron la hora porque no lo creían - para la próxima clase quiero que busquen un escritor que utilizaba la tradición oral y realicen un ensayo sobre el, pasen feliz día - me despido y ellos hacen lo mismo mientras van saliendo.

Cuando estoy recogiendo mis cosas para irme se me acerca uno de las mejores estudiantes que he tenido, su nombre es Kaya, es muy hermosa y tímida, por eso me sorprende que me invite a su cumpleaños que será el siguiente fin de semana, acepto encantada, invitare a Jess para que valla conmigo y también que compremos juntas el regalo.

Estoy saliendo de la universidad cuando un chico con cabello anaranjado llama mi atención atención, enfoco mejor mi vista y me doy cuenta que es mi vecino, me escondo detrás de una columna para acechar como una acosadora, pero solo se ve cuando se monta en un Audi blanco y se marcha, no se si se fue con alguien, ¿Qué hacía aquí? dudo que estudie aquí, ¿Y si vino a buscar su novia? ¿Por qué eso debe preocuparme?

Hoy tengo cita con una buena ginecóloga que Jess ha conseguido en el hospital donde ella trabaja, así que he ido a mi apartamento, me he cambiado ropa, me puesto un vestido veraniego hasta la rodilla, sin mangas, unas zapatillas de tacón bajo, amarradas hasta un poco debajo de la rodilla y para completar, me he dejado mi largo pelo suelto, con sus ondas naturales que me cubren toda la espalda, me siento libre así.

Llego con tiempo de sobra y aprovecho para reunirme con mi amiga en la cafetería del hospital, le cuento sobre lo de ir al cumpleaños, por supuesto que acepta y quedamos en ir a mitad de esta semana a comprar el regalo y unos vestidos para nosotras.

Ella me quiere acompañar hasta el consultorio de la doctora, pero se le presenta un imprevisto y tiene que salir a atenderlo, así que ella me explica donde está.

Llego al consultorio, la secretaria em indica que puedo entrar de una vez, que no es necesario tocar, ya que me esperan, así que entro sin problemas, pero me quedo frizada porque parado delante de un impoluto escritorio no hay una mujer asiática, como me explicaron, sino mi vecino el pelirrojo.

- ¿Edan? - mi voz hace que dirija rápidamente su sensual mirada hacia mi. Sus orbes verdes hacen que quede hipnotizada viéndolos.

- ¿Aurora? - me mira ceñudo, revisa una hoja que tiene delante - ¿Qué haces aquí?

- Vine a una consulta - digo avergonzada.

- ¿Conmigo? - ahora está sorprendida.

- La verdad, no - me rasco la nuca - al parecer estoy en la oficina incorrecta.

Un brillo peligroso pasa por sus ojos, se acerca a grandes zancadas a mi, como si quisiera aprovechar una oportunidad, yo retrocedo tanto que quedó pegada a la pared.

El se pega a mi, ni un centímetro hay entre nosotros, ni el aire podría pasar, tengo la cabeza bien subida viéndole a los ojos, entre nosotros se siente una atracción extraña, inevitable, difícil de ignorar.

- No se que me pasa contigo - pone su mano en mi mejilla y la calidez que esta transmite hace que me arrime a ella, ¿Qué está pasando? Yo no conozco a este hombre - Perdón - se aleja rápidamente al ver cómo se comportó - De verdad discúlpame, no se que me pasa.

- Doctor - entre la secretaría apurada- discúlpeme señorita, debí preguntarle el nombre, perdón - dice lamentándose - la Doctora Wang está aquí al lado, disculpe Doctor por la equivocación.

La sigo avergonzada por la situación incómoda que se hizo al final, pero puedo decir que se veía adorable disculpándose.

Me obligo a tranquilizarme cuando ya estoy a la doctora que si tengo mi cita, es muy amigable, agradable y me calló muy bien, su profesionalidad es impecable, me hago los chequeos que se necesitan, y salgo una hora después, prácticamente huyendo del lugar.

Si, estoy evitando encontrármelo a todo lugar.

Cuando llego a mi edificio, tomo el ascensor en una nube de recuerdo, pero antes de que se cierren las puertas, una mano las detiene, y entra a este junto conmigo el chico pelinegro que me dejó fascinada ayer.

Oferta dos por uno y no lo sabía.

Tengo que encontrarme con los dos chicos que me quitan el aliento el mismo día, y más si el anterior me dejó con la piernas temblando.

- Que agradable casualidad - dice nada más al verme, yo solo le sonrió.

El se coloca frente a mi, me mira intensamente y me es inevitable quedarme embelesada viendo sus hermosos ojos color pradera.

Ellos tienen el mismo color de ojos, pero sus miradas son diferentes, mientras que el pelirrojo transmite tranquilidad, la del pelinegro que está mirando ahora es pura sensualidad e intensidad.

Este no es como el anterior, el inmediatamente como si fuese un imán al hierro, se pega a mi, coloca una de sus manos en mi mejilla con los dedos rozando mi cuero cabelludo y la otra en mi cintura para pegarme a él.

Nos quedamos mirando atraídos por una fuerza invisible que evita que nuestros ojos se despeguen, acompañados de un sentimiento indescriptible el cual me hace sentir viva y como con el pelirrojo, como si hubiese encontrado algo que llevo mucho buscando, esto es muy extraño.

Sus ojos están adornados por unas espesas pestañas negras que cualquier mujer envidiaría, al compás de unas cejas perfectas, su nariz griega bien proporcionada, que hacen conjunto con una boca de labios carnosos listos para ser besados.

Nos vamos acercando como si de la ley de atracción estuviese encima de nosotros, difícil de evitar dada la posición donde estamos, demasiado cerca para evitar lo inevitable.

Sucede

Nos besamos

Unimos nuestras bocas y al tocarse la sensación de mi cuerpo se vuelve más fuerte, siento que algo estalla en mi pecho y un extraño hormigueo recorre todo mi cuerpo, me siento plena, me siento... siento tanto que no sabría explicarlo.

Es como si después de tantos años volvieras a comer tu plato favorito, la sensación de añoranza, este beso se siente así, como si hubiera recuperado algo de lo que me privaron por mucho tiempo.

Suelto un gemido sin evitarlo y mi acompañante aprovecha para profundizar el beso, inclina mas mi cabeza, nuestras lenguas danzan con la mejor sinfonía, coloco mis manos en su cuello, subiendo una para tocar su cabello negro y comprobar que no solo es brillante sino extremadamente suave, duraría horas solo tocando su pelo.

No sé si duramos minutos u horas, pero el oxígeno nos reclama y tenemos que romper tan maravilloso, excitante e hipnotizante beso, podría decir que es el mejor que he tenido en mi vida, pero el sonido del ascensor llegando a mi piso hace que frene de golpe y salga como alma que lleva el diablo a mi apartamento, sin mirar atrás, entrando sin problemas ya que el no me ha seguido.

¿Qué diablos me pasa?

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