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El Regreso de Mi Esposa

El Regreso de Mi Esposa

Autor: : Moonlight
Género: Romance
Para obligarla a firmar el acuerdo de divorcio, Jacob sometió a su esposa a una vida llena de tormento y dolor. Louisa finalmente se dio cuenta de que era hora de rendirse. Dos años después, ella se convirtió en una superestrella. Renació de sus cenizas como un ave fénix y regresó, jurando que se vengaría de lo que había sufrido en el pasado.

Capítulo 1 Vamos a divorciarnos

Mientras caía la noche, el sonido de las cigarras resonaba sin parar, bajo el cielo estrellado. En una villa se podía una figura sentada, mirando el hermoso paisaje frente a ella. "Deja de buscarme. ¡No me iré!".

Louisa Gu se rehusó ante la persona que la llamaba. Ella estaba usando un elegante vestido de seda que no dejaba absolutamente nada a la imaginación. Dejó su celular sobre la mesa y miró hacia la ventana, al tiempo que suspiraba profundamente. ¿Por qué él no había regresado todavía?

¡Pum!

Justo en ese momento, la puerta de su habitación se abrió con un fuerte golpe.

La mujer se levantó temblando de inmediato, y con sus ojos completamente abiertos, debido al miedo.

Entonces, un hombre que vestía un traje negro hizo acto de presencia. Él era alto, con una figura escultural. Cabe mencionar que también era extraordinariamente apuesto, tenía unas cejas negras y oscuras, y unos ojos casi luminosos. No obstante, aquel hombre tenía algo que hacía que la mujer temblara de miedo.

Antes de que ella pudiera siquiera reaccionar, él le arrojó una carpeta.

"Esos son los papeles de divorcio. Fírmalos", exclamó él, casi gruñendo.

El aroma tan característico del alcohol le hizo sentir náuseas al instante.

Louisa sintió cómo el frío se apoderaba de su cuerpo por completo, en el momento en que miraba fijamente el documento que estaba entre sus manos. Ella era incapaz de controlar su cuerpo tembloroso, pero se negaba a ver al hombre directamente a los ojos.

"¿Por qué?", preguntó ella, casi sin mover los labios.

Jacob Gu resopló, y le dijo en tono de burla: "¿Que por qué? ¿Todavía tienes el descaro de preguntarme por qué? De no haberte metido en mi cama, obligándome a dormir contigo hace un año, ¿de verdad crees que mi abuela me hubiese permitido casarme contigo? Si no es fura por lo mucho que ella te quiere, tú y yo jamás estaríamos juntos. Pero, ahora que ella se va al extranjero, es momento de que me dejes. Así que, ¡firma los papeles y sal de mi casa de una vez!".

Tras aquellas palabras, las lágrimas de la mujer comenzaron a caer por sus mejillas. Sus manos no paraban de temblar con el documento aún en sus manos, mientras ella respiraba profundamente, en un intento por tranquilizarse.

Su labio inferior tembló cuando intentó hablar.

"Yo... No quería... Por favor...", tartamudeó ella, sin poder continuar. Aun así, el hombre no mostraba ningún signo de piedad.

"¿No querías qué? ¿Acaso no soñaste con acostarte conmigo desde que eras joven?", cuestionó él.

Luego de hablar, Jacob agarró con fuerza las muñecas de la mujer y la atrajo hacia él, mientras clavaba sus uñas en la piel de su esposa, ocasionando que ella hiciera una mueca de dolor.

"Te a...", comenzó a decir ella.

"¡Cállate!", exclamó él, interrumpiéndola.

Su voz era lo último que él quería escuchar en ese momento.

Entonces, el hombre tomó los documentos, empujándolos hacia los brazos de ella. "¡No quiero seguir escuchando las estupideces que dices! Simplemente, firma", le gritó él, apretando la mandíbula.

Al escucharlo, ella frunció el ceño y afirmó: "¡No lo haré hasta que me digas por qué quieres eso!".

"¿Por qué? ¿De verdad quieres saber la razón?", gritó él, una vez más. "Te odio. ¡Eso es lo que pasa! Así que, si eres lo suficientemente inteligente, firmarás los papeles en este instante. Incluso lo haré muy sencillo para ti. Si no lo haces, me aseguraré de que recibas ni un centavo", informó él.

A Jacob no le interesaba realmente lo que pudiese suceder al final, pues, lo único que quería era que esa mujer se desapareciera de su vista.

Ella jamás estuvo destinada a tener la posición de ser la esposa de Jacob Gu.

Mientras ella intentaba procesar todas las palabras del hombre frente a ella, miles de emociones se apoderaron de su cuerpo. Además, sentía un completo entumecimiento debido al agarre tan doloroso que él le estaba proporcionando. En un momento, reunió toda la valentía que pudo, y se obligó a sí misma a mirar a su esposo a los ojos.

"¡No, no lo haré! Jamás me divorciaré de ti, estaremos juntos hasta mi muerte. ¡No puedes hacerme esto, Jacob!", inquirió ella.

Ante sus palabras, el rostro del hombre se ensombreció de inmediato.

"Bien. Así que, ¿realmente quieres ser mi mujer?", indagó él. Luego, la tomó por la cintura, empujándola hacia su pecho. "Entonces, ¿quieres acostarte conmigo, no es así?", preguntó él, con una voz seductora.

Al tenerlo tan cerca, el fuerte aroma del alcohol impregnó las fosas nasales de Louisa, haciéndole arrugar la nariz. "No, no es eso", respondió ella.

Sus ojos ya estaban completamente rojos, debido a todo el llanto.

"¿Así que no es eso? ¿Acaso no estás intentando seducirme al vestirte de esa manera? Ya que no quieres el divorcio, ¡deberías cumplir con tu deber como esposa! Veamos...", dijo él, acercándose aún más a ella, tal como un depredador mirando fijamente a su presa.

"¿Qué se supone que estás haciendo?", preguntó ella, tartamudeando un poco.

Ella nunca había visto a su esposo actuar de esa manera.

Casi se podían ver las llamas de fuego arder en sus ojos. Si las miradas pudiesen matar, ella hubiese sido llevada directamente al infierno.

Al verlo, ella solo dio un paso atrás.

"¿Qué pasa? Solo estás fingiendo ser inocente, ¿no es así? Has estado esperando este momento durante un año entero, ¿no? Ahora, lo lograste. Si realmente no quieres divorciarte de mí, entonces, tendrás que cumplir como mi esposa".

Luego de pronunciar aquellas palabras, él empujó a la mujer sobre la mesa.

"¡Ah! ¡No!".

Ella gritó con todas sus fuerzas, mientras las lágrimas no paraban de caer de sus ojos.

No obstante, todos sus gritos parecían no ser escuchados por Jacob en el momento en que él le subió la falda hasta la cintura. Aquel pedido de auxilio no logró calmarlo en lo más mínimo.

Ella podía ser capaz de sentir cómo su corazón se partía en miles de pedazos.

"Jacob", jadeó ella, casi sin voz.

"Por favor... Te lo ruego. ¡No lo hagas! ¡Ayuda!", sus gritos se incrementaron cuando él entró en ella de esa manera tan brusca. Las lágrimas recorrían su rostro sin parar, mientras intentaba asimilar el dolor.

Mientras tanto, él le habló en un gruñido: "¿Cómo puedes atreverte a pedir ayuda? ¿Acaso no es esto lo que quieres? ¿No deberías estar feliz? ¡Tan solo tómalo!", exclamó él.

Entonces, el empujó su miembro dentro de ella con más fuerza, y ella continuó gritando. Sus uñas se clavaban de manera desgarradora en la espalda de él, al tiempo que ella intentaba patearlo en el estómago. No obstante, esa continua resistencia simplemente parecía animarlo a seguir. "¿Por qué me haces esto? ¿Es que mi amor no vale nada para ti?", preguntó ella sollozando, al tiempo que lo golpeaba en los brazos pero, aun así, él no se detenía.

A su parecer, ella no valía absolutamente nada.

"Te odio", susurró ella, maldiciéndolo con su corazón.

Durante toda la noche ella permaneció aturdida, le daba la impresión de haber despertado de una horrible pesadilla.

Tal parecía que el mundo se estaba encargando de cobrarle todos y cada uno de los pecados que ella había cometido en sus vidas pasadas, llenándola de odio y disgusto. Ella apretó los puños fuertemente.

"Nunca te he amado, Louisa, y nunca te amaré", susurró él.

"Solamente podré amar siempre a Ellie", agregó.

'¿Ellie?

¿Se trata de otra mujer?

Entonces, ¿todo esto fue una mujer llamada Ellie?', se preguntó ella, apretando la mandíbula.

Después de todo lo que ella había hecho por él, eso era lo que él le regresaba, una vida llena de tormento y dolor, nada más que eso.

A esas alturas, su almohada estaba completamente empapada, debido a la cantidad de lágrimas que derramó.

Jamás se le hubiese podido ocurrir que el hombre al cual ella prometió amar pudiese ser capaz de herirla de tal manera.

¡Era horrible, incluso, se podía decir que, era despreciable!

Se encontraba tan lejos del amor que ella se había imaginado.

A Louisa no le quedó más que burlarse de ella misma.

Él no la había siquiera tocado durante todo el año que llevaban casados y, en ese momento, le quitó su virginidad la misma noche en que le entregó los papeles de divorcio. Ese hombre era horrible porque, realmente, era un monstruo.

'¡Jacob, te odio tanto!

¡Mientras viva, jamás te perdonaré!'.

Tras pensar eso, la mujer apretó los puños con fuerza. ¡Ella nunca podría volver a enamorarse de él!

La luz plateada que emitía la luna brillaba a través de la ventana, iluminando su rostro pálido y tembloroso.

Al día siguiente.

Tan pronto como la luz del sol irrumpió en la habitación, Louisa se levantó de la cama, lentamente. Pese al dolor que sentía en todo su cuerpo, ella recogió la ropa que estaba esparcida en el piso, antes de dirigirse al baño.

En el momento en que Jacob despertó, los recuerdos de la noche anterior pasaron rápidamente por su mente.

Entonces, miró a su alrededor y se encontró con su esposa sentada en el sofá, esperando por él.

Al notar que había despertado, ella volteó a ver los papeles de divorcio que se encontraban sobre la mesa. "Los firmaré", dijo ella, con voz temblorosa.

Al pronunciar aquellas palabras, no pudo evitar que se le escapara un sollozo.

Ella se sentía absolutamente exhausta. Tras meses de fallar en los intentos por que él lograra amarla, finalmente llegó a la conclusión de que era hora de rendirse.

"¿De verdad quieres firmarlos? Y yo que pensé que ibas a ser tan leal a mí después de lo que pasó anoche", dijo el hombre, en tono de burla, sin señales de arrepentimiento alguno por lo que había hecho.

Durante todo el año que habían estado casados, él hizo todo lo posible por mantenerse alejado de ella. Esa fue la única vez que la tocó. Él estaba tan enojado que...

Por suerte, ella aceptó firmar los papeles de divorcio.

Ella se mordió los labios, sin emitir palabra alguna.

Su amor era una simple broma para él.

Su mano temblaba sin cesar, al tiempo que acercaba su pluma hacia el papel.

Al verla, Jacob volteó su cabeza, para fingir no haberse dado cuenta.

Entonces, ella apretó su mandíbula e hizo todo lo que pudo por mantener su mano estable.

Sin agregar una palabra más, ella finalmente firmó los papeles.

"Louisa Gu".

Ya había llegado el momento de finalizar su unión con la familia Gu.

Una vez que ella firmó, el hombre tomó los papeles.

Luego, la miró con total indiferencia.

"Le pediré a mi abogado que te transfiera el dinero de la manutención a tu cuenta. Desde este momento en adelante, no tienes nada que ver con la familia Gu. Así que, tienes tres días para mudarte", informó él, sin más.

"Solo un día es suficiente", objetó ella. Su voz estaba ronca, debido a todos los gritos de la noche anterior.

Al escucharla, el hombre rio con amargura, diciendo: "Tal parece que sí eres inteligente, después de todo. Toma la manutención y termina de salir de mi vista de una vez por todas".

Tras esas palabras, Jacob se dio la vuelta y se alejó.

No siquiera se molestó en mirar hacia atrás.

Él era completamente despiadado.

En ese momento, ella apretó la mandíbula.

Aún si él no la amaba, entonces, ¿por qué razón la odiaba tanto? Louisa tomó su celular y marcó un número rápidamente, para acercarse el aparato al oído. "Bueno, acepto", espetó ella. "Simplemente quiero salir de aquí lo más rápido posible".

Capítulo 2 ¡El regreso de la bella Lola!

Dos años más tarde, en el aeropuerto.

El hombre de traje negro caminó rápidamente fuera de la salida T4. Tenía una cara clara y una nariz afilada, una única sonrisa en sus labios fue suficiente para poner el mundo al revés.

"¡Señor Jacob, finalmente está de regreso!".

Barry Lu tomó su equipaje y lo observó felizmente.

El hombre asintió de manera casi imperceptible.

"Habrá un banquete de caridad a las nueve de la noche, ya tengo todo preparado. ¿Su equipaje se enviará a la familia Gu o a su villa, señor Jacob?", continuó Barry.

Él nombrado arrugó el ceño. "A la villa", respondió este.

"Entendido, señor", afirmó el empleado.

Desde que Jacob se mudó de la casa de la familia Gu dos años atrás, jamás regresó, sin embargo, esta vez era diferente.

Ya que, una persona también regresaría.

"¿Cuándo llegará mi abuela?", interrogó Jacob entrecerrando los ojos, mientras la luz del sol brillaba a través de las altas ventanas.

"Dentro de una semana, señor. Se quedará en Suiza durante una semana más antes de volver a Australia".

No puedo ocultarlo más', pensó amargamente Jacob, sacudiendo la cabeza.

"Regresa a la compañía antes de asistir al banquete de caridad", indicó el hombre.

"Sí, señor".

Justo cuando ambos hombres salían por las puertas del establecimiento para subir al auto, los gritos estallaron en la multitud detrás de ellos. Todo el aeropuerto se sumergió en un completo caos cuando la masa de personas se apresuró hacia una de las puertas de apertura, y explotaron comentarios provenientes del gentío.

"¡Vaya! ¡Lola es tan increíble!", gritó uno. "¡Te amo, Lola!".

"¡Te deseamos más éxitos!".

"¡Te amaremos por siempre!".

Al escuchar el nombre "Lola", Jacob no pudo evitar que sus pensamientos se desviaran hacia una persona en específico. No obstante, sacudió la cabeza de inmediato, al tiempo que tosía. "¿Qué está pasando?" demandó saber.

Barry giró su cabeza hacia él para responderle: "¿No lo sabe? Es una estrella famosa, y finalmente regresa a su ciudad natal. Es la primera vez que vuelve del extranjero, todo el aeropuerto está paralizado".

Al escucharlo, Jacob apretó los labios y preguntó: "¿De quién demonios estás hablando?".

"Pues, ¡de Lola Ming! La superestrella. Se hizo bastante famosa en el extranjero, de hecho, escuché que ganó numerosos premios solo en su primer año. cuando tenía menos de veinte años, sus canciones encabezaron las listas mundiales. Ella sorprende más y más a sus fanáticos cada año. No sé qué compañía la registrará bajo su nombre, pero..."

Sabiendo a dónde estaba dirigiendo la conversación, Jacob se burló, diciendo: "Ni siquiera pienses en registrarla, la mujer probablemente perdería nuestra inversión en algún punto".

Después de haber estado en el negocio del entretenimiento por varios años, Barry sabía una o dos cosas sobre lo que le gustaba a la gente. Él, de hecho, estaba realmente planeando firmar un contrato con ella, pero tras saber la opinión del otro hombre acerca de su propuesta, se encogió de hombros.

"Es su decisión, señor".

Sin añadir nada más, Jacob se metió al auto.

Al mismo tiempo, Lola, rodeada por una numerosa cantidad de personas, alzó la vista y vio pasar una figura familiar. Sus ojos se abrieron momentáneamente, cayendo en cuenta de que... ¡Era él!

Entonces, ella tomó una profunda respiración, intentando apaciguarse.

Estaba bien, no era como si él supiera quién era ella.

La mujer se contuvo y, luego, sonrió alegremente a la multitud, su iluminado rostro fue suficiente para contentar a sus fanáticos.

Incluso si él la reconociera, no tenía importancia, lo suyo terminó y ya no le agradaba.

Ella era Lola Ming, una estrella que estuvo viviendo bajo los reflectores, con innumerables admiradores y muchos premios. Ya no era la chica que dependía de la familia Gu.

"¡Lola! Por favor, no vuelvas a irte. No podemos verte partir".

Al notar su entusiasmo, ella puso una mano sobre su cadera, mostrando una gran sonrisa al tumulto de gente. "Por supuesto que no, este es mi hogar y es hora de que por fin regrese".

A las siete de la noche, en el lugar del SH Event.

Dicho evento era extremadamente prestigioso, y era el primer sitio al que Lola debía asistir tras regresar a su ciudad, por lo que llegó especialmente temprano para ensayar las canciones que estaba a punto de cantar. No obstante, cierta mujer conocida la interrumpió.

"¡¿Quién demonios es Lola Ming?! ¡¿Quién te dejó subir a ese escenario?! ¡Soy yo quien se supone que cantará en el gran final del evento de esta noche! ¡Yo! ¡Fiona Gu! ¡¿Quién demonios te crees que eres?!". Aunque dicha mujer era y se veía tan hermosa, su cara estaba deformada en una mueca de asco y desprecio por quien estaba en el escenario.

Lola colocó una mano en su cadera al caminar hacia ella, mirándola con superioridad, para decirle: "Aun si realmente eres la hija de la familia Gu, ¿crees que eso me interesa? En el negocio del entretenimiento, lo que importa es tu popularidad y el talento que posees, no tus lazos familiares. Entonces, señorita Fiona, si tiene alguna queja, debería hablar con los organizadores. Nadie tiene por qué sufrir escuchándola durante tanto tiempo".

Tras aquellas palabras, el rostro de Fiona se tornó rojo, y no fue hasta que se acercó que pudo ver la cara de la cantante con plena claridad. Incluso si la había visto en revistas en el pasado, fue solo en ese momento que finalmente la reconoció.

"Eres...", comenzó a decir, y parpadeó varias veces antes de continuar: "¡Eres tú!".

En respuesta, Lola simplemente le dedicó una sonrisa, diciendo: "Soy yo, Lola Ming. Y cantaré el gran final".

"¿Cuándo demonios volviste y, ahora decidiste cambiar tu identidad? ¡Realmente eres todo un caso!", se burló descaradamente Fiona.

En aquel entonces, Louisa era tan solo una tímida niña de la familia Gu, ¡y ahora tenía el descaro de hablarle a ella de esa manera!

"Mi nombre es Lola, ¿hay algún problema? Creo que me ha confundido mucho", respondió la otra, pues, era su turno de burlarse. "Toda mi vida me he apoyado en mi propia determinación y talento para subir de rango, no todos tienen el privilegio de contar con un buen respaldo como usted, señorita Fiona".

"¡Tú!". La mujer se quedó boquiabierta. "¿Cómo te atreves a pensar que puedes menospreciarme? Jamás podrías ser capaz de compararte conmigo. ¡Desearías ser la última en ese escenario! Esperemos y veamos, perra", exclamó Fiona.

Ella ni siquiera le dio tiempo para responder cuando se fue dando pisotones, con sus tacones brillantes resonando contra las baldosas.

Lily, la asistente de Lola, observó con cautela la figura de la mujer alejándose. "Señorita Lola, no creo que sea buena idea molestarla de esa manera", dijo ella, suspirando. "Acaba de ofender a la hija de la familia Gu, una de las familias más grandes del país".

¡Por supuesto que Lola lo sabía!

La cadena industrial de la familia Gu incluía una mina de carbón, joyas, supermercados, sectores turísticos, entre otras cosas. Eran omnipotentes en cuanto a lo empresarial respectase, hasta tratándose del negocio del entretenimiento tenían conexiones.

De todos modos, ella ya había ofendido a Jacob, entonces, ¿cómo Fiona podría hacer de su situación algo más peligrosa?

"Si tanto le temes a la familia Gu, entonces, podrías pedirle a ella que te contrate", resopló, alejándose de su asistente.

A las nueve en punto, el evento comenzó sin más.

Lola ya llevaba puesto su traje de encaje blanco para el espectáculo principal, y Lily llevó un par de zapatos de cristal decorados con diamantes reales. Por favor, póngaselos, señorita Lola. Ya es su turno", informó la chica.

Al escucharla, la cantante asintió, colocándose los zapatos, mientras esperaba que el cable de alambre para su aparición descendiera. Bajo la luz parpadeante, la niebla se vertió en el escenario mientras un "hada" flotaba sobre el mismo.

Los espectadores se encontraban totalmente inmersos en su belleza al tiempo que la mujer aterrizaba.

Era como una diosa que caía del mismísimo cielo, pero en el instante en que subió a la plataforma, sintió un fuerte dolor en la planta de sus pies, entonces, apretó los dientes antes de dibujar una sonrisa en su rostro.

La luz y la música estaban listas.

Una vez ahí, no había vuelta atrás.

Así que, dio un paso adelante.

Daba igual cuántos obstáculos la esperaran, estaba preparada para saltar sobre todos ellos.

La cantante no notó a la persona en la audiencia que la contemplaba con los ojos bien abiertos, al igual que su boca, la cual tenía tan abierta que por poco llegaba a tocar el piso.

¿Louisa Gu?

¿Que demonios?

¿Por qué está ella aquí?'.

Capítulo 3 Una Louisa totalmente diferente

Jacob entrecerró los ojos mirando a la mujer que se encontraba sobre el escenario. Ella lucía como una persona totalmente diferente, no tenía ningún parecido a la Louisa que él siempre odió.

Pues, detrás de todo ese maquillaje y joyerías, Lola parecía ser realmente mucho más encantadora y atractiva, por lo que el hombre pensó que quizás se había equivocado.

Desde que Louisa había dejado a la familia Gu dos años atrás, él no supo más de ella. Fue como si hubiera desaparecido de la faz de la tierra.

Él parpadeó varias veces, al tiempo que sacudía la cabeza. Quizás no era ella.

Podía ser que se tratara de otra persona.

Todavía con esos pensamientos, Jacob dirigió su mirada a Barry, que parecía encantado con aquella "hada" sobre el escenario. "Jefe, sí quiero registrarla", anunció este, todavía aturdido.

"¿A quién?", interrogó Jacob, levantando una ceja.

"¡A Lola! ¡Es que no vio cómo estaba en el aeropuerto esta mañana! Ella estuvo asombrosa. Y no solo eso, ella también es inteligente y hermosa. Estoy completamente seguro de que ella tendrá mucho éxito. Y nuestra estación de televisión necesita más actrices jóvenes como ella, así los millennials se sentirán identificados. Sería un desperdicio no tenerla con nosotros", informó el empleado.

"¿Lola?", el hombre repitió el nombre, saboreándolo en sus labios.

Hasta su nombre sonaba similar al de Louisa.

Jacob levantó la mirada inconscientemente, ojeando a la mujer una vez más. Ella había debutado dos años atrás... Era increíble, tanto en el canto como en el baile y, además, tenía una belleza indescriptible junto a una buena figura. Y junto a todo eso, sus admiradores la adoraban completamente.

Él nunca había visto esas habilidades en su ex-esposa.

Entonces, de repente, él notó que había algo raro. En el momento en que ella subió al escenario, su rostro se encontraba totalmente pálido, aunque ella intentó aparentar estar calmada, algo había cambiado en su mirada.

Él no sabía por qué se dio cuenta de aquello.

Lola se volteó hacía la multitud, apretando su mandíbula, para luego detener su mirada en un rostro muy familiar que se encontraba en la primera fila. Los ojos e la cantante se abrieron con asombro.

¡Jacob!

Se podía sentir cómo la tensión envolvía el sitio. Y luego fue como si solo ellos dos estuvieran en la habitación, mirándose fijamente el uno al otro.

El antes pálido rostro de la chica se tornó totalmente rojo, ella intentó moverse, pero era como si su cuerpo se hubiera petrificado en su sitio.

Sus uñas se clavaron en la palma de su mano al intentar pronunciar alguna palabra, fallando en el acto.

Era la primera vez en dos años.

Lola estaba tan nerviosa que era incapaz de hacer o decir algo.

Ya había tenido suficiente al verlo de reojo en el aeropuerto pero, al tenerlo allí tan cerca, sentía que iba a vomitar en cualquier momento. Así que, respiró profundamente, intentando controlar el torbellino de sentimientos.

Sin decir ni una palabra, caminó por la pasarela hasta el final del escenario. La multitud aclamó y aplaudió cuando en el camino dibujo una sonrisa en sus labios.

Ella era hermosa y elegante por partes iguales.

Pero una vez que bajó del escenario, casi corrió hasta el salón. Lily, al ver la urgencia en los ojos de su jefa, se apresuró a ir tras ella.

"¡Cierra la puerta!", ordenó Lola, de inmediato. La chica obedeció rápidamente, luego, volvió su vista hasta su jefa, para ver cómo se quitaba los tacones.

Lola hizo una mueca y un sonido de dolor al quitarse uno de ellos. Al escucharla, la mujer preguntó, sorprendida: "¿Pasa algo malo?".

Entonces, Lola arrojó los pedazos de cristal roto que se encontraban dentro de sus zapatos, con un gesto de burla. Sus pies estaban ensangrentados y heridos por los numerosos cortes que había recibido al caminar de esa manera sobre la pista. "Pues, es obvio que alguien me quiere humillar. ¡Que ese maldito tipo se vaya al infierno!", exclamó la cantante.

Lily la miró completamente desconcertada, fue entonces cuando se dio cuenta de lo fuerte que era su jefa al salir al escenario en esas condiciones. Ella jamás podría haber hecho eso.

"Vamos a llevarte al hospital", le dijo con urgencia, pero Lola simplemente negó.

"No, no es necesario. No es nada grave y, además, tenemos que asistir al banquete dentro de poco", respondió esta.

"¿Cómo piensa ir en ese estado? Voy a llamar a Flora ahora mismo". Lola sujetó el brazo de la chica antes de que siquiera pudiera hacer la llamada, y dijo: "Mira, si no quieres cooperar, entonces, vete. Puedo vendarlo yo misma", indicó la agraviada.

Lily, al ver que su jefa no iba ser persuadida, decidió ayudarla a vendar sus heridas, mientras soltaba un gran suspiro.

"¿No le duele? ¿Por qué insiste en seguir con el espectáculo? Sabe que fácilmente podríamos retrasarlo", insistió la asistente. "Su salud es mucho más importante".

Lola se encogió de hombros, para luego hacer una mueca de dolor al ver cómo le quitaban un fragmento de cristal en su pie, y dijo: "Es solo una herida. Además, cuando estaba en el extranjero viví un dolor mucho más fuerte que este. ¿Cuál es el problema?".

"¿Qué le ocurrió?", preguntó Lily, demostrando confusión en su mirada.

En ese momento, Lola notó que había hablado demás, por lo que sus ojos se oscurecieron al instante, mientras que algunos de los recuerdos que tenía con Jacob atacaron su mente. Evitando la mirada de su asistente, dijo: "Nada... Solo quería decir que durante los dos meses que estuve como aprendiz, no dormí lo suficiente. Practicaba el baile todos los días, hasta que mis tobillos no podían más. E incluso si mi voz se ponía ronca, yo seguía cantando. En ese entonces era un lujo para mí dormir tan solo dos horas. Y aparte de eso, siempre tenía fiebre y refriados, al menos una vez a la semana, pero ya sabía lidiar con eso. Además, para unirme al 101 Talent Show, tuve que practicar mucho más. Y luego, finalmente me pude convertir en una miembro de un grupo, supongo que eso fue lo que hizo que mi carrera comenzara. Así que, todo me parece fácil si lo comparo con mi pasado".

Lily mantenía su ceño fruncido mientras escuchaba la historia de su jefa, la chica no podía evitar sentir más admiración por todo lo que pasó la cantante. Si a ella le hubiera tocado vivirlo, habría renunciado a la mitad. No era de extrañar por qué Lola era tan popular, realmente se lo merecía.

"Gracias a todo el dolor que he vivido, supongo que me he vuelto insensible", dijo Lola, sacudiendo la cabeza. "Como sea, ¿por qué te estoy contando todo esto? Prepara mi ropa y no le vayas a decir a Flora lo que sucedió. Los próximos eventos son también importantes para mi regreso, así que no vayas a arruinarlo", concluyó la estrella.

"Está bien. Lo que diga, señorita Lola", respondió la asistente, asintiendo con firmeza.

"No me digas así. Llámame Lola, así está bien. Además, soy un año más joven que tú", bromeó esta. Y la brillante sonrisa que salió de sus labios tan solo logró que Lily sintiera mucha más compasión por ella.

Justo en ese momento, había alguien que estaba parado mirando por un pequeño agujero que había en el marco de la puerta. Él había escuchado toda la conversación.

Este apretó sus puños con fuerza, inconscientemente. ¡Su voz era la misma que la de Louisa!

Él sabía que no se había equivocado. En realidad, se había dado cuenta de que era ella en el momento en que sus miradas se encontraron cuando ella estaba sobre el escenario. Sus ojos brillantes se tornaron oscuros, por lo que sabía que ella también lo recordaba bastante bien.

Había aparecido como una superestrella, pero ¿por qué volvió? ¿Cuál era su propósito?

Jacob se escondió rápidamente al notar cómo Lily salía sola de la habitación. Entonces, sin pensarlo demasiado, se adentró al camerino.

"¿Trajiste los zapatos tan rápido?", preguntó Lola y, al levantar la mirada, se quedó completamente paralizada.

Aquel hombre que siempre estaba en sus pesadillas, se encontraba justo frente a ella. Sus cejas oscuras y su formada figura siempre fueron suficientes como para conquistar a todas las chicas, pero no a ella... Ya no.

Ella simplemente se quedó dónde estaba.

"¿Por qué no me dijiste que volviste, Louisa?", dijo el hombre acercándose, con su mirada tornándose oscura.

Lola, rápidamente, intentó mantener la compostura, diciendo: "Lo siento, yo no soy Louisa. Señor Jacob, me temo que quizás se haya equivocado de habitación".

Él río entre dientes, al tiempo que decía: "Si no me conoces, ¿cómo sabes mi nombre?".

"Usted es el presidente del Gu Consortium. ¿Quién no le conoce?", cuestionando eso, Lola se puso de pie. "Si no necesita nada más, por favor le pido que salga. Necesito descansar", agregó la mujer.

Él sonrió de lado, y dijo: "¿Cuándo fue que te volviste tan fría, Louisa? ¿Dónde está la chica que me persiguió toda su vida? ¿Dónde está aquella que insistió en tener sexo conmigo?".

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