Género Ranking
Instalar APP HOT
Inicio > Romance > El Secreto Entre Los Dos
El Secreto Entre Los Dos

El Secreto Entre Los Dos

Autor: : Nicole D. H.
Género: Romance
Él, Izan De Luca, el hijo menor de Fabricio De Luca, un mafioso que es perseguido por Mateo Morelli, un agente de la CIA quien busca hacer justicia. Ella, por otro lado, Mia Morelli, la hija Federico Morelli, un importante empresario en la ciudad de Las Vegas, Nevada y sobrina de Mateo. El destino hizo que Izan y Mia se conocieran hace dos años sin saber quiénes eran y desde la primera vez que se vieron, se enamoraron. El romance entre ellos es su mejor secreto, ya que no solamente el tío de Mia es el enemigo número uno de la familia De Luca, si no que tanto Izan como Mia están comprometidos por obligación con gente que no aman y a pesar de que ambos intentan huir a esos compromisos, la situación no es nada fácil.

Capítulo 1 1. Nuestro Mundo

Jugamos a ser felices, a que nada nos importe y que olvidemos todo, una noche más con estas cuatro paredes como testigo de nuestro amor infinito, es sentir su piel sobre mi piel y tener la sensación de que toco el cielo con la punta de mis dedos, cada movimiento suyo en mi es perfecto y solo puedo soñar con detener el tiempo ahora mismo.

Solo él es capaz de hacerme sentir todo esto, su cuerpo tiene la llave que abre todos mis sentidos y me hace enloquecer al punto que debo morder su hombro para callar mis gemidos, me dejo llevar de su mano a ese sitio tan perfecto donde nos olvidamos quienes somos y que todo esto no debería ser.

-Te amo Mia. - dice sobre mis labios mientras que su cuerpo se deshace de placer junto al mío.

Mi respiración es errante al igual que mis pensamientos, pero lo que siento por él nunca lo dudare -yo también te amo Izan. - digo mientras que mis dedos se pasean por ese sensual tatuaje que tiene en el centro de su espalda alta y que tanto me gusta. Vuelve a grabar la huella de sus labios sobre los míos en medio de un beso intenso y luego levanta su rostro un poco, mira el reloj que esta sobre la mesita de noche y su gesto lo dice todo. -ya tienes que irte, ¿no? - pregunto con tristeza.

Él sale de mi cuidadosamente, se acomoda a mi lado sobre esta cama que en poco tiempo se volverá un tempano de hielo y me abraza a él. -no quisiera hacerlo. - me susurra -pero, sabes que debo si es que queremos seguir juntos. -

-Lo sé...- sentencio y sin poder evitarlo, apoyo mi oído sobre su pecho, mas precisamente donde está su corazón y me quedo escuchando el ritmo errático de sus latidos -me encanta escuchar tú corazón después de hacer el amor. - murmuro.

Lo escucho reírse bajito y sonrió -lo vuelves loco al pobre, quiere salirse de mi pecho cada vez que estoy contigo. - me susurra a la vez que sus largos dedos se enredan en mi cabello y lo acomoda. Suspira y se que se acerca el adiós... «cuanto odio este momento...»

-Como desearía que no fuéramos quienes somos...- digo y si, de la felicidad paso a esto cada noche que estamos juntos y así es desde hace dos años «ya debería estar acostumbrada.»

-Mi amor, desearía tanto que las cosas fueran diferentes...- murmura.

-Lo sé... mejor vete antes que te empiecen a buscar. - le pido y es que prefiero tenerlo, aunque sea así de a momentos que no tenerlo nunca.

Me separo de él, me siento en el borde de la cama y busco mi ropa en el suelo para comenzar a vestirme -¿puedes escaparte el fin de semana conmigo? - me pregunta de la nada y volteo a mirarlo un poco confundida.

-¿Qué? - pregunto.

Él se pone de pie, se coloca su bóxer y sonríe -tengo que ir a cerrar un negocio de mi padre a Miami, quizás podías venir conmigo. -

-¿Solo? - pregunto con dudas.

-El piloto, mi guardaespaldas y yo, y como sabes, ellos ya te conocen. - me explica.

-Los únicos que me conocen. - corrijo.

-Exacto. - afirma -¿vienes? - insiste mientras ahora se coloca el pantalón.

-Déjame intentar escapar de Santiago, veré si Micaela se presta para decir que estoy con ella. - explico.

Izan camina hacia mí con su pantalón aun desabrochado y la imagen es de las mas sensuales que puedan llegar a existir en la tierra. Es tan guapo... muero con esos ojos verdes que me miran de esa manera, con su cabello negro azabache desordenado a causa de mis dedos, con esa barba tan masculina y con esos músculos armoniosos que hacen que su cuerpo parezca una escultura...

-Muero por tenerte un fin de semana sola para mí. - me dice sujetando mi rostro delicadamente y luego vuelve a besarme dejando fuego en mis labios.

-Y yo por no tener que irme de tu lado... hare todo lo que pueda, lo juro. - respondo y sonríe.

-Te amo. -

-Yo más. - respondo y volvemos a separarnos para terminar de vestirnos, él se coloca la ropa con la que vino esta noche y yo simplemente me coloco mi camisón.

-¿Te quedaras aquí esta noche? - me pregunta mientras recoge su celular y billetera.

-Si, no tengo ganas de ir a mi departamento, ya es tarde. - explico y sonríe.

-Mejor, no me gusta que andes sola por la calle a esta hora y llevarte cerca de donde puede aparecer tu prometido o alguien de tu familia no es muy conveniente. - comenta con culpa.

-No te preocupes, estaré bien. - digo volviéndome a acomodar en la cama.

-Creo que Aida dejo comida en el refrigerador. - explica.

-¿Puedes dejar de preocuparte tanto? Yo puedo encargarme de cualquier cosa que falte en esta casa. - le recuerdo y sonríe.

Se acerca a mí, me vuelve a besar -siempre me preocupare por ti, eres el amor de mi vida Mia Morelli. - dice sobre mis labios.

-Y tú el mío, Izan De Luca...- rebato y llevo mis manos alrededor de su cuello.

-Piensa lo de Miami. -

-Lo hare amor, ahora mejor vete, no lo arruinemos todo. - le pido y se que, si esta noche no se va de aquí, todo esto que llevamos cuidando durante dos años podría verse en peligro.

-Chau. - dice finalmente.

-Bye...- respondo y no me queda mas que verlo salir de esta habitación donde tantas veces somos felices, pero tantas otras me quedo con este vacío queriendo que las murallas que nos separan no existan más.

Escucho la puerta de entrada de la casa cerrándose mientras me abrazo a la almohada y no dejo de pensar en nuestro encuentro, en aquella noche donde el amor se apodero de nosotros sin saber ni siquiera nuestros nombres y cuando los supimos, ya era tarde, estábamos tan enamorados que no pudimos separarnos. Quizás es nuestro destino vivir así, guardar este amor como nuestro mejor secreto.

Capítulo 2 2.Nuestro Encuentro

2 años atrás

Las decenas de clases de etiqueta, los años invertidos en aprender idiomas y el ir a la mejor universidad del país, se resume en esto; un nuevo evento, un nuevo vestido exclusivo de una de las mejores marcas para ser esta mujer de sociedad que me veo obligada a ser para encajar en el mundo en el que se mueve mi padre. Ser la hija de Federico Morelli no es nada sencillo, no solo soy la hija del dueño de la mitad de los casinos y hoteles más importantes de Las Vegas, sino que, de un hombre firme, dominante y que hace que todos a su alrededor actúen a su modo, muchas veces pienso que por eso mi madre lo abandono; lo que no entiendo es porque dejo a su hija de dos años con él.

-Señorita Morelli, bienvenida. - me dice con demasiada amabilidad el nuevo y flamante socio de mi padre mientras camino por el exclusivo club nocturno que esta siendo inaugurado en la terraza de uno de los mejores hoteles de mi padre.

-Señor Del Cerro, muchas gracias y felicidades nuevamente. - respondo y sonrió levánteme como un gesto de cortesía.

-Muchas gracias, pero puede llamarme Santiago, no hace falta tanto formalismo, apenas le llevo unos pocos años. - ofrece mirándome fijamente con esos ojos azules como el mar.

-Esta bien Santiago, puedes llamarme por mi nombre también. - digo y miro a mi alrededor -iré a saludar a algunos conocidos. - explico y solo hago un gesto para después alejarme de él.

No tengo nada en contra del nuevo socio de mi padre, pero hay algo en el que no termina de convencerme, quizás es la manera que me mira o tal vez es que mi padre esta confiando mucho en él, no lo sé.

Continúo caminando por el enorme club nocturno esquivando la gente que hay reunida por grupos conversando y bebiendo champagne, hasta que llego a una de las solitarias barras que hay prácticamente en el fondo del lugar. Se que se supone que vengo en representación de mi padre porque el no pudo venir debido a un viaje de urgencia a Atlantic City para resolver unos problemas en los casinos de allá, pero sinceramente no me siento con muchas ganas de sociabilizar esta noche.

-A glass of champagne please. - le pido al bar tender que se acerca a mí.

El joven asiente y rápidamente comienza a buscar la botella de champagne mientras que yo intento pasar de ser percibida mirando como el chico sirve mi copa -serve another one of those please. - escucho que dice una voz masculina bastante ronca y el bar tender rápidamente agarra otra copa para servir otro champagne.

Al mirar a mi costado, me encuentro con un hombre alto, de pelo negro ojos verdes vestido de esmoquin y con un porte sofisticado que resalta la elegancia que posee. «Es muy, pero muy guapo...» pienso, pero mis pensamientos se ven interrumpidos por el bar tender quien me entrega mi copa. -thanks. - digo e intento alejarme de la barra, pero de repente mi pequeño bolso se cae al suelo -definitivamente hoy no es mi noche. - me quejo mientras me agacho a intentar recoger el bolso, pero una mano lo hace antes.

-Solo se cayo el bolso, no creo que eso haga que sea una mala noche. - dice y al mirarlo, me encuentro con esos ojos verdes frente a mí. Él me sonríe y no puedo evitar fijarme en la perfección de su rostro y esa leve barba que lo hace ver tan masculino.

-Gracias. - digo cuando me lo entrega -lo sé, el bolso no tiene la culpa, es solo que no estoy pasando por una buena etapa de mi vida y no creo que esta noche vaya a cambiar algo. - explico mientras ambos nos ponemos de pie.

-Nunca se sabe. - comenta y mira a nuestro alrededor para luego volver a mirarme -con todo respeto, eres la mujer mas bella del lugar y estoy seguro de que cualquiera de todos estos hombres que están aquí, harían lo imposible por hacer que las cosas mejoren en tu vida. -

-¿Incluyéndote tú? - pregunto sin rodeos y sonríe con picardía.

-Definitivamente, yo también. - responde y hace un gesto que me parece de lo mas sensual con sus labios -Soy Izan. - se presenta.

-Mia. - respondo.

-Bonito nombre. - comenta.

-Gracias. -

-¿Salimos a la terraza para conversar mejor? - propone.

-Me parece perfecto. - acepto y sin mas caminamos por el lugar hasta salir a la terraza.

Una vez allí, nos ubicamos alrededor de una de las mesas altas de coctel y el aire seco de la ciudad junto a la infinidad de luces de Las Vegas Strip hace que el ambiente sea único. -¿tienes novio? - pregunta sin rodeos haciéndome reír.

-Que directo...- digo entre risas.

Él encoje sus hombros -lo siento, es solo que quiero saber si tengo alguna oportunidad contigo. - confiesa y sonríe.

-No me conoces, y ¿quieres sabes si tienes una oportunidad conmigo? - cuestiono divertida.

Asiente y bebe un sorbo de champagne -así es. - responde sin vueltas.

-¿Por qué? - pregunto y ahora soy yo quien bebe un sorbo de champagne.

-Porque no solo eres la mujer mas hermosa que vi en mi vida, sino que puedo darme cuenta que eres única. -

-No me conoces. - lo interrumpo.

-Es lo que estamos haciendo ahora, ¿no? - responde sin dudas.

-Eso creo...-

-¿Tienes novio? - repite.

Niego -no, no tengo. - respondo finalmente.

-Bien. - dice con una enorme sonrisa tatuada en su rostro.

-¿Bien? - pregunto cuando él se queda en silencio.

-Bien. - repite.

-¿Qué significa eso? - indago.

Él mete la mano en el bolsillo de su pantalón, saca su celular y lo deja sobre la mesa -significa que si consigo tu numero esta noche, podre invitarte a una cita. - responde y mira el celular dándome a entender que lo dejo ahí para que le de mi número.

«Está loco... pero me encanta...»

-¿Esta es tu táctica para conseguir el numero de las mujeres que te gustan? - cuestiono y niega.

-En absoluto, es más, no dejaría que nadie tuviera acceso a mi celular y pudiera revisarlo, pero mira, ahí esta a tu disposición. - explica haciéndome reír.

-Tu táctica es buena. - comento divertido.

-¿Funciono? - pregunta pícara.

No digo palabra alguna, solo tomo el celular y anoto mi numero para luego volver a dejarlo sobre la mesa -espero que esto responda tu pregunta. - digo y muerdo mi labio inferior.

-Lo hizo...- dice y mira la pantalla. -¿te escribo mañana para decirte la hora y dónde? -

-¿Cuándo? -

-¿La cita? -

-Si...-

-Mañana mismo, no quiero dejar pasar el tiempo sin conocerte mejor. - responde y es justo en el momento que quiero responderle, que veo a Santiago acercándose a nosotros.

-Mia, ¿podrías venir conmigo? quisiera presentarte a unas personas importantes. - me pide y asiento.

-Lo siento, debo irme. - le digo a Izan y él simplemente asiente mientras que yo me alejo de la mesa para ir con Santiago.

Capítulo 3 3. La Realidad

[Presente]

[Mia]

Al día siguiente:

Como la mayoría de los amaneceres que paso en esta casa, el frio de su ausencia entre estas sabanas es el responsable de que despierte temprano. Ni la perfecta decoración hecha a mi gusto, ni la amplitud de esta habitación, ni el guardarropa exclusivo que tengo aquí, es capaz de sustituir su presencia ni tan solo por un minuto. Esta inmensa casa debió ser nuestro hogar y no nuestro escondite. La cama donde ahora me encuentro sola, debió ser cómplice de noches y amaneceres sin fin, pero en cambio se convirtió en testigo de momentos de pasión donde la mayoría del tiempo el reloj esta en nuestra contra. Resoplo llena de frustración y me levanto para ir a prepararme e irme de aquí para afrontar la realidad de mi vida.

Estoy por entrar al baño para ducharme, cuando escucho el tono de llamada de mi celular indicando que recibí un mensaje. Rápidamente voy hacia la mesita de noche, lo tomo y al ver la pantalla sonrió.

//Mi amor, buenos días, no olvides que eres lo más importante de mi vida. Te amo, Izan. //

Respondo inmediatamente a su mensaje mientras que en mi rostro se dibuja la más genuina sonrisa gracias a él.

//Y tú en la mía, cuídate. Te amo. //

Envió el mensaje y rápidamente continuo con lo que estaba haciendo.

[...]

Estoy acercándome con el auto a la casa donde me toca vivir para poder ser, aunque sea un poquito libre, cuando me doy cuenta que el coche de Santiago está parado en la entrada de coches.

-¿Qué es lo que está haciendo aquí tan temprano? - me pregunto a mí misma y avanzo con mi auto hasta estacionarme al lado del suyo.

Él no hace nada más que verme llegar y baja del auto mientras que yo hago lo mismo -¿se puede saber dónde estabas? - me pregunta apenas los dos cerramos las puertas de nuestros autos.

-Salí temprano, ¿algún problema? - cuestiono de mala gana.

Santiago se acerca a mi cuando estoy llegando a la puerta de mi casa y me toma del brazo -el problema es que soy tu prometido y tenemos un almuerzo de negocios con unos empresarios de Turquía en dos horas. - me informa y yo muevo mi brazo para que me suelte.

Abro la puerta de la casa, entro y él me sigue -me cambio de ropa y ya nos vamos. - digo e intento seguir caminando mientras escucho el portazo que le da a la puerta.

-¿Me dirás donde fuiste? - me exige.

Volteo a verlo y niego -no tengo por qué. - respondo.

-¿No tienes por qué? ¿Olvidas que soy tu prometido y que en ocho meses nos vamos a casar? -

-¿Cómo olvidarlo? Me lo recuerdas cada día desde que prácticamente me compraste con mi padre. - respondo con rabia.

Él se sonríe con malicia y se acerca a mí de manera peligrosa -todo hubiera sido más fácil si el día que nos conocimos, tú me hubieras aceptado, pero no... decidiste hacerte la difícil, pero mira, quieras o no, tú serás mi esposa. - me recuerda y decido ignorarlo y seguir caminando hacia mi habitación.

-Iré a cambiarme para ir a tu dichosa reunión. - sentencio rápidamente me meto en mi habitación y cierro la puerta con llave detrás de mí.

«Maldita la hora que mi padre firmo esa sociedad con Santiago... arruino mi vida completamente.» pienso mientras apoyo mi espalda contra la puerta y dejo que las lágrimas de frustración y rabia salgan de mis ojos.

[Izan]

Un día más en esta vida que desearía no llevar, una vez más siendo testigo de los negocios que mi padre hace con su socio y quien por obligación será mi suegro. -Izan, ven aquí, no te quedes allí parado, ven y forma parte de este negocio. - me pide Lorenzo.

-Lorenzo, sabes bien que yo solo me encargo de administrar el dinero, mi hermano es quien es la mano derecha de mi padre. - explico y me mira a modo de reto.

-Entonces, si solo te quedaras allí parado, ve a buscar a mi hija que esta aburrida en la casa. Llévala a almorzar o de compras, usa tu tiempo para algo útil. - exige y yo solo asiento levemente.

-Nos vemos después. - digo bajo la atenta mirada de mi padre y de Lorenzo y sin más salgo de la oficina.

«Maldita la hora que mi padre y Lorenzo pactaron mi matrimonio con Giovanna, maldita la hora en que la conocí en aquella cena entre nuestras familias y ella se obsesiono conmigo... maldita la manera que su padre siempre consigue cumplirle los caprichos a su niñita consentida.»

Abro la puerta de mi auto, entro y me quedo un momento en completo silencio mientras que el infernal calor de la ciudad de Las Vegas me hace sentir que el fuego que me consume por dentro, también existe en mi realidad. Cuanto quisiera tomar a Mia de la mano y huir con ella lejos a un sitio donde seamos solo ella y yo, pero las cosas no son tan fáciles, si yo rompo con Giovanna, mi familia pagara las consecuencias con sangre y si ella rompe con Santiago, su padre quedaría en la ruina... eso sin contar la venganza que su tío le tiene jurada a mi familia incluyéndome...

«Piensa en Miami, solo piensa en eso...» me repito intentando consolarme con la idea de que al menos estaremos juntos por tres días.

Descargar libro

COPYRIGHT(©) 2022