«Luces, cámara, acción».
Repite en su mente Coraline Nowell cada fin de semana frente a una cámara, mientras se toma fotos en poses provocativas y transmite en vivo para sus clientes shows sexuales con maquillajes y pelucas extravagantes que la hacen irreconocible.
Coraline, se ve en la obligación de recurrir al mundo del modelaje webcam para poder pagar su fondo universitario y gastos personales -complaciendo a hombres por internet a cambio de dinero-, al ser su familia de bajos recursos económicos y no poder cubrir sus gastos estudiantiles.
Sus padres y amigos desconocen la manera en que obtiene dinero, pues al ser todavía el sexo y la desnudez un tema tabú en el siglo veintiuno, decide ocultarlo como un secreto de Estado a sus allegados por temor al rechazo y ser discriminada.
Por otro lado; Bastian Davies es todo lo que en su mayoría los estudiantes de la UCLA no son: comprensivos. Es el tipo de persona que no juzga a los demás con facilidad ni se deja llevar por rumores; pues desde que entró en la adolescencia se ha repetido como un mantra cada día, «No puedes juzgar a los demás, solo porque pecan de una forma distinta a la tuya», después del polémico escándalo que envolvió a su familia durante un año en su pueblo.
Sin embargo; Bastian se ve envuelto en una serie de situaciones descabelladas que lo llevan a irrumpir en la vida de Coraline y ser su mayor apoyo cuando alguien muy cercano a ella la traiciona al revelar su secreto.
Coraline Nowell.
En el pasado, dos años atrás.
-Lo siento, Coraline, perdónanos -profiere mamá, con los ojos llenos de lágrimas-. Perdónanos por ser unos malos padres y no poder pagar tu fondo estudiantil, no merecías esto.
Siento como mis ojos arden con lágrimas que no dejo salir, ya tendré tiempo para llorar a solas, solo... no quiero hacerlos sentir peor y más cuando nos han pasado tantas cosas malas en los últimos dos años. Me obligo a tragar el nudo que tengo en la garganta y les doy una sonrisa temblorosa, sintiendo como mis sueños se hacen añicos a mí alrededor.
-No digas eso, mamá, ustedes son unos padres maravillosos y no es su culpa que no puedan pagar mis estudios -susurro a punto de echarme a llorar, sabiendo ya que esto sucedería-. Ya se me ocurrirá algo, todavía hay mucho tiempo. Solo... no se agobien ¿sí?
-¿Cómo no lo haremos si no podemos pagar tu fondo y gastos? Te esforzaste tanto por conseguir esa beca y ahora, que ya tienes un pie dentro de la universidad, no podrás asistir -replica papá, acongojado.
-No seamos tan pesimistas, aún faltan algunos meses y puedo conseguir un trabajo. Ya no soy una niña indefensa a la que tienen que cuidar y alimentar, por favor, no se preocupen por esto.
Me pongo de pie y tomo mis llaves de la casa, necesito salir de aquí y pensar con claridad, sé que, si me quedo en casa, lograré todo lo contrario y terminaré hecha un mar de lágrimas y sin una solución a mis problemas financieros.
Perdón mamá, papá, por ser una mala hija y solo causarles pesar, no se lo merecían.
-¿Saldrás? -Inquiere papá, mirándome con preocupación.
-Sí, iré a conversar con ella, no volveré muy tarde.
-Ve con cuidado y avísanos si sucede algo extraño.
Cierro la puerta al salir, dejando a mis progenitores alarmados en la sala de nuestra pequeña casa. Siempre que voy a conversar con ella es cuando las cosas van mal y ellos lo saben. Tal vez no pueda contestarme o ayudarme como antes, pero confío en que podrá escucharme.
Alexandra Cox siempre me escuchaba.
Camino rápido hacia el autobús que está a punto de partir y subo, tomando asiento en el indeseable primer puesto. Saco el móvil de mi sudadera y veo la hora, son las tres con treinta minutos de la tarde y puedo estar allí hasta las cinco.
El autobús se pone en marcha, mientras tanto, observo por la ventanilla como vamos dejando poco a poco la parte pobre la ciudad y nos vamos adentrando a una mejor zona. A la zona de personas con mayores posibilidades que las mías, cuando esto sucede, ya han pasado unos treinta minutos aproximadamente.
Toco el botón rojo que está en el cristal frente a mí y segundos después el autobús se detiene, pago mi pasaje y bajo con rapidez antes de que se ponga en marcha nuevamente y leo las letras doradas sobre la verja negra frente a mí.
Cementerio Municipal de West Adams.
Me acerco a la reja y uno de los agentes de seguridad del cementerio, me pide mi DNI y verifica mi identidad metiéndolo en un aparato parecido a un punto de venta inalámbrico y me lo devuelve cuando una luz verde se enciende.
En Compton ni siquiera la verja tiene cerradura, porque cada vez que el gobierno municipal pone una, los pandilleros las rompen o roban.
Abren lo suficiente como para que entre y vuelven a cerrar, camino como de costumbre entre el montón de lápidas hacia la de ella. He venido tantas veces a este lugar que puedo cerrar los y seguir caminando sin tropezar ni desviarme del camino, porque sé cuántos pasos hay exactamente desde la entrada hasta su lápida.
Alexandra Cox, mi mejor amiga, está muerta.
Me arrodillo frente a su tumba y abrazo su lápida e inmediatamente comienzo a llorar y a murmurar en voz baja como prometí no hacer, aunque todos en algún punto de nuestras vidas hemos roto nuestras promesas.
Alex, esto duele tanto como el día que supe que ya no estabas aquí, ¿cuándo se irá este dolor que amenaza con comerme viva? Eras, eres y siempre serás mi mejor amiga, quién estuvo tomando mi mano los minutos que estuve perdida en ese parque, aunque fuésemos dos desconocidas.
Estuviste físicamente conmigo doce años, durante doce años fuiste mi amiga, mi hermana. Tal vez este dolor nunca se vaya y llegue el momento en que aprenda a vivir con él. Sin embargo, hoy no vengo a decirte lo que siempre te digo todas las semanas, creo que ya estarás harta de escuchar lo mismo desde hace dos años.
¡Alex, me gradué de la High School! Cumplí nuestro primer sueño, pero, creo que hasta allí los podré cumplir. Sabes que papá enfermó mucho antes de que tú fallecieras y nuestra situación económica se agravó más, tuvimos que usar el dinero de mi fondo de la universidad para pagar nuestras deudas, el tratamiento médico de papá y comer.
Es obvio que papá perdió el empleo, ya que la empresa se negó a seguir pagándole a alguien que enfermó por culpa de ellos y con el poco dinero que ganaba mamá apenas y alcanzaba para pagar las facturas y no pudimos reponer el dinero del fondo.
No podré ir a la universidad, no podré cumplir tu sueño, mi sueño. No podré vivir todas las experiencias que tú anhelabas vivir ni trabajar para alguna firma de abogados de L.A reconocida. Por favor, si aún queda algo de ti en este mundo, has que mi móvil suene con alguna notificación de algún trabajo que me dé el dinero suficiente como para poder ir este año.
Alex, Alex, Alex... en este momento luzco como una loca, abrazando tu fría lápida de mármol y hablándole a la nada mientras lloro... estoy haciendo todo lo que te prometí que no haría el día que te sepultaron, perdón.
Perdóname por lo que te hice y por romper mí promesa, soy una pésima mejor amiga y por mi culpa terminaste tres metros bajo tierra.
Meto una de mis manos en mi sudadera y saco el móvil, justo en ese instante llega una notificación. Dejo de abrazar por completo la lápida y con mis temblorosas manos de pollo lo desbloqueo; deslizo el panel de notificaciones hacia abajo y casi comienzo a chillar de emoción al leer el título de la notificación, pero me contengo, porque sigo llorando y llamarán a una clínica de salud mental si me ven haciendo eso.
OPORTUNIDADES DE EMPLEO BIEN COTIZADAS EN EL MERCADO DIGITAL. Abro la notificación en el navegador y comienzo a leer con detenimiento las primeras ofertas de trabajo.
1. Invierte en la bolsa de valores.
2. Crea desde cero tu tienda online.
3. Buscamos desarrolladores de páginas web.
4. Trabaja como agente inmobiliario.
5. Se busca comediante para trabajar fines de semana en eventos.
6. Conviértete en modelo webcam.
Rio fuertemente en mi interior al leer la sexta opción, esta es la única que me sirve, no sé hacer absolutamente nada de lo que sigue en la lista, no creo que sea muy difícil tocarse frente a una cámara, solo tengo que pensar en algo que cubra mi rostro y oculte mi identidad.
Perra sucia, desde dónde sea que estés cuidando de mí de seguro te estarás riendo y lo harás hasta que tu estomago duela, pero gracias, no había pensado en ello.
Me acuesto sobre el pasto de la tumba de mi mejor amiga y abro otra pestaña en el navegador y busco información acerca del modelaje webcam y no es tan malo como parece, además, parece ser lo suficientemente efectivo como para poder cubrir mis gastos estudiantiles, personales y ayudar a mis padres económicamente en poco tiempo.
¡Gracias, gracias, gracias! Eres la mejor, no sé cómo puedes seguir ayudándome todavía. Te amo muchísimo, Alex.
-¡Hey! Ya son las cinco, hora de irse -dice uno de los agentes de seguridad caminando entre las tumbas, me siento nuevamente y espero que se aleje un poco hacia otras personas.
-Gracias por avisar, deme un minuto, por favor -contesto. Abrazo nuevamente la tumba de Alex y me pongo de pie.
Volveré otra vez cuando obtenga las primeras pagas, gracias nuevamente Alex. Por cierto, tengo crear un usuario en la página que utilizaré, ¿te gustaría que utilice de nombre Naughty Kitten? Es apropiado para lo que haré, pienso yo, ¿no crees? Seré una gatita traviesa y escurridiza.
En fin, ya tengo que irme, sabes que Compton es peligroso y no quiero ser más imprudente de lo que normalmente soy, volveré tan pronto tenga lo que te dije y pueda traerte un enorme ramo de esas hermosas rosas negras que tanto te gustaban.
Hasta pronto, gracias por cuidar siempre de mí; cumpliré nuestros sueños.
Con esa nueva resolución en mente, rehago mi camino hacia la salida. Hui de casa prácticamente a contarle mis problemas y regresaré a ella con una solución, quizás no sea la más acertada y prudente, pero es la que más rápido puede brindarme beneficios.
Desde hoy, este será mi secreto.
Secreto que protegeré sin importar qué o quién se interponga, así tenga que mentirle a cualquier ser que me rodee.
*
Presente.
-¿Qué harás el sábado, Cora? -Inquiere Steph con curiosidad; mientras teclea a toda velocidad en su iPhone sin mirarme siquiera.
-Voy a estudiar, tengo varios exámenes la próxima semana y algunos trabajos que entregar. Además, tengo que trabajar -agrego lo último casi inaudiblemente, finjo buscar algo en mi bolso para evitar que vea en mi rostro que miento-. No es fácil conservar una beca...
Casi puedo jurar que me está observando con una ceja enarcada y que me dirá lo de todas las semanas:
-No puedes vivir encerrada en una habitación los fines de semana mientras todos se divierten, te estás perdiendo la mejor parte de ser universitaria, Coraline -contesta con seriedad, pongo los ojos en blanco y suspiro sonoramente-. Y no me salgas con que tienes que trabajar y muchos deberes, por favor.
Esta es una de las cosas que Stephanie no entiende por más que se lo explique, dado que no es ella quién está en mi posición. No puedo darme el lujo de descuidar mis estudios, bajar el promedio y perder mi beca por una tonta fiesta. No puedo. Y más cuando tengo que trabajar para cubrir mi fondo estudiantil y pagar mis gastos.
-Aunque te lo explique otra vez, no lo vas a entender. Yo tengo muchas cosas que perder, sin embargo, tú no. De verdad, Steph, será la próxima vez -bramo con un poco de enfado, cierro de mala gana la mochila y me pongo de pie, poniéndola sobre mi hombro-. Si realmente me necesitas, llámame y te iré a rescatar.
-Bien -masculla.
Doy por terminada la conversación sin dirigirle una última mirada y empiezo a bajar los escalones de las gradas del estadio de béisbol del campus. Stephanie es una de las pocas amigas que tengo y la aprecio, pero no es capaz de comprender mis motivos. Sus padres tienen dinero y ella una vida cómoda, nunca ha tenido que sacrificar nada en su vida y hacer cosas desagradables por dinero.
No se preocupa mucho por estudiar, porque si reprueba una materia de igual forma puede volver a la universidad sin perder nada, dado que sus padres pagarán nuevamente su matrícula sin poner objeciones y ella podrá inscribir la asignatura reprobada, puedo decirlo con tal seguridad, ya que sucedió en nuestro primer y segundo año.
Miro la hora en el reloj que reposa en mi muñeca y me provoca gritar y tirar de mi cabello, voy a llegar tarde a la única clase que no puedo hacerlo, maldición.
Veo un auto venir a toda velocidad en mi dirección y grito muy fuerte, alertando a otros estudiantes de la UCLA de lo que está a instantes de suceder. Yo, siendo atropellada y muriendo joven y hermosa, pero sin cumplir mis sueños y los de Alex.
Todos miran con horror el desenlace final de esto, el auto frenando a centímetros de mí y las llantas haciendo ese horrible chirrido y yo con una expresión de pánico total grabada en mi rostro tallado por los mismísimos dioses y a mi amiga riendo como una desquiciada tras el volante.
-Ven y sube tu culo, chica orgullosa, que vamos a llegar tarde a clases -dice, riéndose a carcajadas.
Rodeo el auto con una lentitud exasperante y subo en el lado del copiloto, coloco la mochila en mis pies y ella acelera, riéndose aún y sin permitir que me abroche el cinturón de seguridad.
-Estúpida, vas a matarme de un susto, idiota -espeto, riéndome con nerviosismo y con el corazón aceleradísimo, si no me da un infarto aquí es un milagro-. Juro que vi pasar mis veintiún años de vida justo frente a mis ojos... perdóname por lo de hace unos minutos, no debí reaccionar así y tratarte de esa forma.
Me disculpo un poco avergonzada por mi actitud infantil, ¿cuándo será el día que deje de estropear todo?
-¿Y qué pasó hace un rato? Yo solo recuerdo como bajabas las gradas a las carreras porque ibas a llegar tarde, pero acepto tus disculpas por no escucharme cuando te gritaba que volvieras y subieras al auto -musita con una sonrisita, hacer de cuenta que nada pasó y de una forma indirecta aceptar las disculpas, es nuestra manera de arreglarlo todo-. Mira, ya estamos llegando, ¿ves ese edificio de allí? Pues ahí estudiamos y vamos bien de tiempo -dice, con burla.
Estaciona el auto en el primer sitio libre que encuentra y bajamos; caminamos sin prisa alguna, pues aún faltan quince minutos para que comience la clase. Hubiese llegado muy tarde si Steph no me daba el aventón de la muerte ya que estábamos muy lejos de la Escuela de Derecho.
-Sé lo que significa para ti el estar aquí y entiendo las razones por las que no puedes dejar de preocuparte tanto por estudiar y trabajar; pero Coraline, tienes aún veintiún años y debes tomarte las cosas con más calma o vas a acabar en un hospital con un cuadro de estrés severo.
-Lo sé y agradezco que te preocupes por mí, siempre rechazo tus invitaciones porque de verdad no puedo ir. Mañana en la tarde, cuando finalice nuestra última clase, ¿sabes lo que voy a hacer?
-¿Qué harás? -Inquiere, esperanzada.
-Trabajar treinta horas seguidas, luego descansar un par de horas y levantarme a estudiar -Stephanie me observa con horror, como si me hubiese salido un par de ojos más y yo rio con sorna, ¿hasta cuándo voy a seguir mintiendo?
-¡¿Qué?! Es una locura, Coraline.
-Bienvenida a la realidad de los que nacimos en distritos de bajos recursos de la ciudad, amiga. En mi trabajo se me permite trabajar esa cantidad de horas en poco tiempo para compensar las que no trabajé en días de semana por la universidad.
-Es... simplemente demasiado.
Le dedico una sonrisa ladeada y asiento dándole la razón, no quiero volverme a enfadar. Pido el elevador y espero pacientemente en silencio, mientras se detiene en los diferentes pisos del edificio de la Escuela de Derecho.
Stephanie ve a su mejor amiga e inmediatamente se abrazan y comienzan a hablar como si no se hubiesen visto en meses, tal y como hacíamos Alex y yo antes de que falleciera hace cinco años. Todos los momentos buenos y malos que viví a su lado son únicos e irrepetibles y ella irremplazable, le debo mucho más de lo que puedo pagarle y la extraño como jamás he añorado estar con alguien.
Le debo algo que no le puedo pagar ni cumpliendo todos los sueños que tenía en vida, porque es muchísimo más valioso que sus sueños. Sin embargo; al cumplirlos, siento que poco a poco voy liberándome de culpas. Me siento menos culpable por haber causado su muerte, aunque sus padres y los míos digan que no es mi culpa, sé que sí lo fue.
-Cora, se nos hace tarde, ¿vas a entrar o te quedarás allí con esa cara de susto espantando a los demás? -Dice Steph, sacándome de mis -para nada sanos- pensamientos, sonrío avergonzada y asiento dándole la razón-. Sube o te dejaremos fuera.
Entro en el abarrotado ascensor y espero pacientemente que se detenga en el séptimo piso, lugar dónde se impartirá la última asignatura del día de hoy. Ya estoy deseando ir con los chicos a la nueva hamburguesería que está cerca del campus, comer algo y relajarnos un poco.
Saco mi iPhone del bolsillo derecho del cárdigan y lo desbloqueo, abro WhatsApp y entro en el grupo que tengo con mis amigos y leo los últimos mensajes.
16:23 Yo: "Chicos, ¿qué les parece si vamos todos a comer a la nueva hamburguesería del campus?"
16:24 Abraham: "Guao, ¿y ese milagro? Aún no es navidad y ya se cumplió mi deseo. Cuenta conmigo, nos vemos frente a tu Escuela".
16:24 Yo: "Tonto, los extraño".
16:25 Katherine: "Ahí estaré".
16:25 Abraham: "¡Ay, Katherine! Tan expresiva como siempre, por eso es que te amo".
16:25 Katherine: "Estoy en clase, idiota".
16:25 Joshua: "Uy, ya se enojó el tomate con pies".
16:25 Katherine: "Que sea pelirroja no quiere decir que sea un tomate, Joshua".
16:26 Louis: "Me van a echar de clases por culpa de ustedes. El móvil timbra y timbra que el profesor me pidió que revisara que estaba mal con el puto teléfono, dejen de joder y vayan a estudiar. Coraline, estaré frente a tu Escuela".
16:26 Steph <3: "Ahí estaré. Coraline, guarda el móvil que ya llegó el ogro".
16:26 Yo: "Nos vemos a las 17:45".
Rio internamente y guardo el móvil, no quiero darle más motivos al ogro para que me expulse de la clase. Odia a los becados como yo y con eso es ya suficiente motivo para bajarle puntos a los trabajos, exámenes y exposiciones, aunque todo esté perfecto.
«La vida, el destino y el universo en sí, son unas completas perras; siempre perjudican a los más desafortunados», repito en mi mente las palabras de Audrey Beckham, mi villana favorita del libro Enigma de una escritora venezolana que admiro mucho, Claudia Gallardo.
Steph con disimulo señala la cabeza del ogro y sin poder evitarlo estallo en fuertes carcajadas, la peluca se le está cayendo.
-¿Le parece gracioso lo que digo, señorita Nowell? -Brama con molestia, el ogro.
-No señor, pero sí me hace gracia que su peluca que se esté cayendo -acomoda con rapidez su peluca y la clase entera ríe con esa acción. Y con esto señores, me gané un pasé directo al infierno.
-Gracias por informarlo, señorita Nowell -dice con molestia-. Continuemos con la clase.
Steph <3, en línea
16:50 Steph <3: "¿Por qué diablos no te quedaste callada, Coraline? Sabes que Evans es un desgraciado y te reprobará la materia por estúpida.
16:51 Yo: "Lo siento, no me pude contener y más cuando me ha humillado tantas veces que he perdido la cuenta, solo por ser becada. Esto, no es ni la más mínima parte de lo que se merece".
16:51 Steph <3: "Te has metido en la boca del lobo, Coraline".
Corrección, he corrido directo a las garras y boca del lobo a ser despedazada.
«No puedes juzgar a los demás,
Solo porque pecan -actúan o sienten- de una forma distinta a la tuya».
_________
Claudia Gallardo.
Coraline Nowell.
Termino de colocar la peluca rosa en su lugar y reviso por última vez que el maquillaje de zombi sobre mi rostro y cuello esté perfecto, que la diminuta ropa íntima esté en su lugar y que la habitación no tenga ningún objeto personal a la vista, puta pero precavida.
Cambio las luces blancas por unas rojas, coloco los aros de luz en puntos estratégicos alrededor de la cama y sincronizo las cámaras con un diminuto control remoto, para cuando pulse en el botón para capturarlas, se tomen desde distintos ángulos.
«Luces, cámara, acción».
Me coloco de espaldas a la cámara y presiono el botón para grabar en cámara lenta y subo a gatas a la cama y me coloco de medio lado y aprieto uno de mis pechos, sonrío y le pongo fin a la grabación.
Automáticamente se envía a mis diez clientes exclusivos del perfil, junto con el mensaje «¿Quieres jugar un rato conmigo?». Coloco distintos juguetes en la cama y me pongo en el mismo sitio que antes, con la única diferencia de que retrocedo un poco hasta quedar en el centro de la misma.
De mi portátil sale el inconfundible sonido de una caja registradora pasados cinco minutos y sé que los diez están en línea y han pagado por la sesión en vivo. Miro directamente a la cámara principal y sonrío, la hora del show ha comenzado y yo estoy lista para brindarles el espectáculo por el que pagaron.
Los minutos pasan de forma veloz y una hora más tarde, finalizo la transmisión en vivo con el control remoto y suelto un suspiro cargado de aburrimiento y quito la peluca de mi cabeza.
Me quedo durante algunos minutos mirando el techo de la habitación, acostada, con la música sonando en el altavoz que tengo dentro de la habitación encendido, preguntándome qué estarán haciendo mis amigos ahora y si no es muy tarde para unírmeles. Me levanto y me meto a la ducha a darme un buen baño y quitarme la piel sintética del rostro, sobre la cual está el maquillaje artístico que tantas horas me tomó realizar.
Me aplico el removedor y me siento en la tapa del inodoro a esperar que el producto haga su trabajo, mientras reviso mis redes sociales. Cinco minutos después quito la piel sintética del rostro y con ella se va todo el maquillaje y la echo a la papelera. No guardo las pieles en las que hago mi magia con maquillaje, hacerlo sería guardar evidencias de lo que hago y es mejor no dejar rastros pese a que nadie entra a mi habitación.
Ni siquiera a mis amigas las he invitado a una pijamada o a ver películas de la universidad, porque no me gusta que observen demás la intimidad de mi cuarto.
Me doy un baño rápido y salgo a mi habitación, seco mi cuerpo y visto con lo primero que veo en mi closet, una braga blanca con un vestido ajustado y corto del mismo color con unas zapatillas deportivas del mismo color. Me aplico desodorante y perfume, recojo mi cabello en una cola de caballo alta, pongo labial rojo en los labios, maquillo mis cejas y aplico rímel en mis pestañas, nada demasiado elaborado.
Veo en el portátil la cantidad de dinero recaudada hoy y supera con creces el monto que consigo reunir en dos semanas, a veces es así, algunas veces gano más dinero que otras. Busco entre los diez clientes de esta noche quiénes fueron y casi me caigo de la silla de mi escritorio cuando veo el usuario de quién más dinero pagó, @Abraham-SM01.
Mierda, mierda, mierda y más mierda; ojalá que no sea él.
Retiro el dinero de la página y va directamente a mi cuenta bancaria y cierro la sesión, ignorando el montón de mensajes en el buzón, hoy no voy a ponerme a contestar.
Agarro el móvil y abro inmediatamente WhatsApp y entro en el grupo de mis amigos.
220 mensajes nuevos.
Joder, no voy a leer doscientos veinte mensajes, leeré los últimos diez.
22:13 Katherine: "¿Quién diablos ha visto a Abraham?".
22:13 Steph <3: "No lo he visto y lo he estado buscando desde que llegué a la fiesta.
22:14 Joshua: "Debe estar matándose a pajas, descubrió una nueva página de porno webcam online paga y ustedes ya saben, no puede resistirse a linduras con buenas tetas.
22:14 Louis: "Joshua, hablando de buenas tetas, no he visto a Coraline en la fiesta. Llámenla y pregúntenle si desea venir".
22:15 Katherine: "Louis, Joshua, pedazos de mierda, como vuelvan a hablar de esa manera de una mujer les daré una buena paliza, se salvan porque no los he visto".
22:15 Abraham: "Me desaparezco un rato y ustedes ya están peleando. Jo, es que no aprenden. Joshua y Louis, no pueden hablar así de las mujeres, recuerden que dos fueron quiénes los tuvieron cuarenta semanas en sus barrigas".
22:15 Abraham: "Katherine, ¿para qué me necesitas?".
22:16 Katherine: "Para que busquemos a Coraline, no merece pasar los fines de semana sola y si es necesario, le ayudamos a terminar con su trabajo".
22:16 Abraham: "Okey, iré a buscarte".
22:16 Steph <3: "Pregúntenle primero si está libre y Joshua, Louis, se las verán conmigo".
22:16 Yo: "No sabía que sientes tanta fascinación por mis tetas, Louis. Cuando quieras, vienes a mi piso, entramos a mi habitación y las tocas, no solo con tus manos".
22:17 Louis: "Joderrrr, ¿puedo ir ya mismo?".
22:17 Steph <3: "Aquí comienza a hacer calor".
22:17 Yo: "Louis, no estoy haciendo nada y no hay nadie más en el departamento, podemos ser ruidosos".
Miento de manera descarada, porque está Bastian, mi compañero de piso. Puedo deducir esto porque escucho perfectamente el ruido de la televisión, de seguro sigue viendo películas.
22:18 Louis: "Coraline, al privado".
22:18 Yo: "Abraham, ven a buscarme, voy a la fiesta".
22:18 Steph <3: "¿Terminaste de trabajar, Cora?".
22:18 Yo: "Afirmativo".
Rio con fuerza al leer los mensajes de todo el intercambio y niego con la cabeza. Louis siempre siendo Louis; para nadie es un secreto que salimos durante varios meses, pero que no llegó a más porque no le gustó que mis fines de semana no fuesen para él.
Guardo el móvil en el bolso junto a mi billetera y salgo de la habitación, encontrándome con Bastian en la sala de estar viendo televisión. Me observa a mí y al pasillo, como si esperase que saliera un chico también.
Sonrío con diversión y niego.
-Veía una película porno, perdona todo el ruido -digo con burla y sonríe.
-No hay problema, aunque es raro que las chicas vean porno.
-Entonces seré una chica rara porque me gusta ver porno -contesto y le guiño un ojo-. Feliz noche, Bastian.
No dejo que conteste y cierro la puerta del departamento tras de mí y me marcho.
*
-¿Vas a seguir ignorándome por leer ese aburrido libro? -Inquiere Louis con enfado y reprimo una sonrisa-. ¿Me dirás que mierda te sucede?
-¿Es que no te callas jamás? Estoy intentando terminar de memorizar toda esta página para el examen que tengo dentro de un rato y tú no cierras la boca -le contesto igualmente cabreada, tiene rato en lo mismo-. Anderson, ¿qué es lo que quieres?
-Que me digas por qué Katherine, Abraham y tú me dirigen esas miraditas burlonas desde el domingo por la tarde, hoy ya es miércoles y siguen en lo mismo.
Pongo una pulsera donde dejé la lectura y cierro el libro, dándole toda mi atención para que deje de fastidiar, cuando se lo propone puede ser muy molesto, como un tumor en una nalga.
-No sé de qué hablas, no te observamos con burla. Solo... estamos muy felices por algo que nos sucedió esa noche antes de ir a esa fiesta y en todo caso, eres tú quién está raro desde hace dos meses -guarda silencio y resopla con molestia-. Si deseas algo más, escríbeme después de las seis de la tarde.
-Con ustedes es imposible hablar -masculla y se marcha furioso, rio a carcajadas al recordar lo que nos dijo Abraham a Katherine y a mí y que luego nos lo confirmó el mismo Louis ebrio y drogado.
Cuatro días atrás.
Abraham, Katherine y yo, reímos, charlamos y comemos comida chatarra de McDonald, mientras damos un paseo por Beverly Hills. En lugar de marcharnos a la fiesta, decidimos hacer algo más relajado, pues ninguno de los tres desea estar en un lugar tan abarrotado de gente y más cuando recientemente había terminado la pandemia de Covid-19 hace unos meses.
En esta parte de la ciudad, todo es lujos y más lujos, pero también un sitio calmado y no muy ruidoso y alocado como se espera constantemente de estrellas de Hollywood.
Haberme alejado de Compton fue lo mejor que pude hacer, conocer gente y otras partes de la ciudad, me ayudaron a crecer y dejar atrás ese odio hacia personas con más recursos, dado que, si los tienen, fue porque se esforzaron en conseguirlos sin poner excusas.
-Chicas, ¿ya saben quién es el nuevo ligue de Louis? -Inquiere Abraham con complicidad, dándonos una breve mirada y sonriendo con picardía-. Van a morir de la impresión cuando se los diga.
sonrío y niego con la cabeza, esta es una de las cosas que amo de Abraham, cuando estamos nosotros tres solos, él se convierte en nuestra amiga chismosa y empieza a contarnos cada chisme del que se haya enterado en la semana y después dicen que las mujeres somos más cotilla.
-Él está o estaba saliendo con una de las legendarias hermanas Smith -responde Katherine con duda-. Bueno, todos sabemos ya cómo es y nunca dura mucho con sus novias, con la única que salió seis meses fue contigo, Coraline y eso realmente fue un milagro del cielo.
-La magia de mis tetas -digo y me echo a reír-. Sé lo mismo que ella.
Abraham esboza su mejor sonrisa y sé que está a punto de soltar el mejor y más jugoso chisme del mes, amo tenerlo como mi mejor amigo.
-Está saliendo con Harry, el tipo que se cree el capitán del equipo de béisbol de la universidad.
-¡¿Qué!? -Gritamos Katherine y yo al unísono y Abraham ríe a carcajadas.
-No me jodas, ¿de verdad? -Insiste en saber Katherine.
-Debe ser que alguno de los chismes que les he contado ha sido falso -contesta y pone los ojos en blanco-. Lo he confirmado del propio Harry, está saliendo con Louis desde hace dos meses. Según él, nuestro amigo no quiere hacer pública su relación.
-Es que es obvio que no va a hacerlo y con esa fama que tiene de buen polvo entre las chicas, menos -dice con sinceridad Katherine-. De hacerlo, estaría gritando a los cuatros vientos que es gay o bisexual y aunque no le veo nada de malo, todos sabemos que nosotras las mujeres evitamos un poco tener sexo con un chico así.
-Esto sí que es inesperado, jamás lo esperé de Louis -musito, sorprendida.
-Y como dice mi buena y santa abuela, el que menos puja, le salen cien lombrices -agrega Abraham con solemnidad la frase de su abuelita y reímos a carcajadas-. En este caso, un pene del culo o boca. Ya es hora de que regresemos al campus y nos unamos a la fiesta.
-Cállate idiota, no seas asqueroso -riñe Katherine a Abraham, mientras rio a carcajadas.
Abraham le pide a Katherine, quién va en el puesto de copiloto, que sincronice su teléfono con el reproductor de música del auto y coloque una de sus canciones favoritas de Agust D, 28.
Saco el teléfono de mi bolso, lo desbloqueo y entro en WhatsApp, el pobre vibra como loco por la excesiva cantidad de mensajes de Louis.
Louis, escribiendo...
00:13 Louis: "Coralineaa, ¿dónde vergas estás? Te nesecito con migo, solecito de miiiii vida".
00:13 Louis: "Perdo name po lo q te boy a pedil, pero kiero q tengamos seso, mucho seso y haga mos ahh.
Rio excesivamente fuerte, a carcajadas mejor dicho y Abraham y Katherine me observan con una ceja arqueada por el retrovisor.
-Louis está ebrio, muy ebrio, ojalá leyeran lo que me está escribiendo.
00:13 Louis: "No me dges mal Cora, eres la unik mujer a la q amo y deseo con mi corason".
00:13 Louis: "Coraline tengo q confesalte algo. Dios mío, pero k estoi haciendo, me gusta chupar vergas".
Dios mío, ¿qué es esto? Continúo riéndome mucho más fuerte que antes, hasta el punto que empiezo a llorar de la risa y mis dos amigos siguen observándome con una ceja enarcada por el retrovisor.
-Tenemos que llegar antes de que Louis haga una locura, Abraham acelera, acelera.
00:14 Louis: "Coraline kiero subir me a una mesa y bailar desnudito".
00:14 Louis: "No me dges mori, ven a besalme polq no encuentro a mi hombre ni a mi otra mujel".
¬-Me estás poniendo nervioso, dime de una vez lo que pasa con Louis, Coraline -me ordena Abraham.
-Está a instantes de sepultarse socialmente, quiere bailar en una mesa sin ropa y me ha confesado que le gustan los hombres y otras cosas... creo que alguien que sabe su secreto mezcló drogas en su bebida para que lo dijese a todo mundo en la fiesta.
-Tal vez fue Harry... a nadie le gusta que lo oculten-añade Kat.
-Es más grave de lo que pensé. Mira, mira, estamos entrando al campus llegaremos directamente a la fiesta en unos minutos y solucionaremos todo.
Mierda, mierda, mierda y más mierda, cuando no es una cosa, es otra. Lo cierto es, que siempre estoy en medio de algo.
00:25 Yo: "Louis, acuéstate en medio de la calle frente a la casa, así podré encontrarte rápido".
00:25 Louis: "Ok, pero no t bayas a aprobechal de my".
00:25 Yo: "Jamás lo haría".
-¿Y cómo vamos a encontrar a Louis en medio de ese mar de universitarios? -Inquiere Katherine con preocupación, supongo que se encontraba analizando la situación fríamente.
-Eso es fácil, le dije que se acostara en medio de la calle frente a la dichosa casa de la fiesta.
-Jesús, esto es malo, muy malo -susurra Abraham-. Y lo peor es que apenas comienza.
...
-Louis, ¿con quién estás saliendo actualmente? -Le pregunta Katherine con malicia, aprovechándose de que nuestro amigo está ebrio y drogado.
Louis lleva la mano izquierda a su barbilla y finge pensar haciendo sonidos raros con su garganta.
-Estoy viéndome con dos -dice, arrastrando muchísimo la letra S-. Una chica y un chico... oh, sí, Harry "el macho" le gusta que le meta el pene por el...
Le cubro la boca con mi mano antes de que diga algo desagradable y todos terminemos asqueados, Louis, estando ebrio no tiene filtros en su boca. Abraham y Katherine ríen a carcajadas y el susodicho lame la palma de mi mano y yo la retiro inmediatamente y limpio la saliva con su suéter.
-Chicos -nos llama el ebrio alargando el OS de una forma muy graciosa-. Bailemos esta canción que me encanta.
Los tres nos observamos confundidos por el pedido de Louis, puesto que no hay música sonando en esta solitaria plaza del campus. Nuestro amigo se levanta tambaleándose y comienza a «bailar» agitando su cuerpo como un espagueti pasado de cocción.
Nos echamos a reír y eso parece animarlo, debido a que comienza a dar saltos penosos y cantar de una forma muy horrible.
-¡Me encanta chupar penes! -Grita a todo pulmón y ríe-. Me encanta... me encanta... me encanta.
-Katherine, deja de grabar y guarda el teléfono -sisea Abraham.
-Quiero... que me guarden el secreto, shh -dice con seriedad, Louis-. La lechuza, la lechuza, hace shh, hace shh, todos calladitos, todos calladitos.
Sin poder evitarlo comienzo a reírme estruendosamente, haber decidido salir con Abraham y Katherine fue la mejor decisión que pude haber tomado este fin de semana.
-Dios mío... me gustan los hombres... pero no mis... amigos -dice, entre pausas-. Y también me gustan... tus senos Cora... ponlos en mi cara... como antes.
Todos reímos divertidos por el espectáculo que nos está brindando Louis, aunque me preocupa mucho qué tan drogado esté, eso le pasa para que no esté aceptando bebidas de extraños en una fiesta.
-Mi buen Dios -dice, antes de comenzar a vomitar.
-Abraham, ¿tienes agua y un cambio de ropa en tu auto? -Inquiero con preocupación y diversión a la vez-. Cuando deje de vomitar tenemos que darle un poco de agua y limpiarlo. Por cierto, ¿el resto de tus compañeros de piso están en el departamento?
-No, se fueron a pasar el fin de semana a Long Beach, ¿por qué?
-Nos llevaremos a ese calamar -digo, señalando al ebrio-, al departamento y le prepararemos un café bien cargado.
-No se diga más, jefecita.
Presente.
Guardo mis cosas en la mochila y me coloco mis lentes de sol, hoy está muy soleado el día y hace un calor insoportable que tuve que venir a refugiarme dentro de la biblioteca para así poder estudiar un poco.
Dejo la silla como estaba y saludo a la bibliotecaria al salir, todavía falta media hora para que comience la tercera clase de la mañana, me gustaría llegar temprano y darle un último repaso a la lección de la que será tomado el examen.
Le sonrío con alegría a todo aquel con el que me cruzo en el camino, así no los conozca. Alguien muy especial para mí, me dijo una vez que sonreírle a alguien, así no lo conozcamos, puede hacerle bien, ya que no sabemos si es el único gesto amable que recibirá durante el día.
Además, recordar los espectáculos que hace Louis estando ebrio, me pone de un excelentísimo buen humor, por favor, nunca mueras, amigo.