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El Socio Árabe

El Socio Árabe

Autor: : anamercefr
Género: Moderno
Hassam Al Tamin es un joven, competitivo y apuesto jeque, que cree que su único reto personal es ganarle a su hermano mayor el puesto como el próximo primer ministro de su país, sin embargo, todo cambia cuando conoce a Elena Febres, una latina que llega a vivir a su país y se convierte en su nuevo objetivo a sabiendas que, por varias razones, ella es una mujer prohibida para él. Mientras que Elena con su mudanza no solo enfrentará el cambio de continente, sino también, de cultura y paradigmas sociales que harán que cumplir el sueño de tener un negocio propio le cambié la vida por completo.

Capítulo 1 El Saludo.

Esta historia esta registrada bajo safe creative. todos los derechos reservados

ISBN: 2108038610852

Gracias por tu interés. Disfrútala

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PDV Hassam

– Necesito cafeína y adrenalina – Me dije a mi mismo.

Paré mi trasero del mueble, bastaba de hablar solo, iré a visitar a mis padres, pero primero un café. Si hay algo que puede subir mi adrenalina, eso está en mi cochera. Caminé hacia allá y con el mando a distancia abrí el portón, y ahí está, justo lo que necesito ahora mi Ferrari 488 pista spider amarillo, el único en la ciudad en su color.

Por fortuna el día estaba fresco, luego de llevar mi spider a 200 km/h, por las afueras de la ciudad, dónde hay menos cámaras, para no abusar de los beneficios de ser parte de la familia real. Volví al norte ya de mejor ánimo, bajé la velocidad y el techo para sentir la brisa fresca de noviembre, ahora sí estaba listo para ir a un Starbucks comprar café y luego ir hablar con mi padre. Me adentre el tráfico y reduje aún más la velocidad al llegar a un semáforo porque cambio a rojo, recosté mi brazo en la ventana mientras esperaba, la voz de un niño llamo mi atención, mire a mi izquierda y vi como un chico de unos 8 años bajaba la ventanilla de su Nissan gris sedan.

Entusiasmado, le decía a la mujer que estaba a su lado, quien asumo es su mamá, una frase que no pude identificar más que en idioma español, asumo que le mostraba mi carro por su sonrisa y porque apunto hacia mí, la mujer estaba cantando una alegre canción con una niña sentada detrás de unos 3 años. Apenas se giró hacia el niño y asentó la cabeza, no miró del todo, como si viera un carro de medio millón de dólares todos los días.

Giré mi mirada hacia al chico y le sonreí cordial, quien sorpresivamente me saludo.

– Salam alikum. expresó en árabe.

– Wa alaikum as–salaam – le respondí con una sonrisa.

Al escuchar, ella volteó hacia mí, cuando nuestros ojos se cruzaron los suyos eran como el dátil claro, sentí un escalofrío por todo mi cuerpo y algo vibro entre mis piernas, puedo asegurar que el teléfono no fue. Me quedé estático hasta que el carro de atrás me tocó corneta porque ya había cambiado el semáforo a verde.

– Assif! – exclamé en mi idioma, levantando la mano, excusándome.

¿Qué me pasó? – Me regañe a mí mismo, es un insulto que un Corolla apure a un Ferrari. Sus ojos hermosos me cautivaron.

Ellos giraron a la izquierda y yo debía seguir derecho. me pare en el Starbucks hice mi pedido y seguí al palacio. Más tarde al compartir con mi padre quien es el consejero real, algunos asuntos del ministerio de exterior el cual llevo por ahora, mi madre ordenó que prepararán mi comida favorita y como siempre, me reclamo por mi decisión de vivir lejos de ellos. La verdad es que estamos a penas quince minutos, pero el hecho de que me haya saltado la costumbre de que toda la familia viva juntos hasta que se case y forme familia, e incluso así la casa de mi hermano está dentro del misma tierra que la de mis padres, eso la descoloca, aunque ya tenga un año de mi mudanza.

Mis hermanas todas relajadas en su estancia, como en cada casa tradicional había un salón para los hombres y otro al frente para las mujeres. Amira mi hermana quien es un año menor que yo aún no quiere casarse y me pide constantemente que la incluya en mis negocios para viajar conmigo, no tanto por estar conmigo sino por alejarse un poco de la familia.

– Hermano por favor ten compasión de mí, seré tu secretaria si quieres, pero como asesora de planificación te puedo ayudar, sabes que soy licenciada en gerencia. Quiero viajar contigo ya sabes cambiar de color un poco. Dime qué lo pensarás. Please – pide haciendo pucheros.

– Lo pensaré – dije para que parará de hablar, Amira tiene la capacidad de decir mil palabras por minuto.

– Siii – grito por lo bajo, luego se paró y me abrazó.

Mi padre volteó extrañado ante la esas expresiones de cariño entre los distintos sexos a las cuales no estaba acostumbrado.

Volví a mi casa relajado, aun cuando no vivía con mis padres, era usual y costumbre ir a cenar con la familia por lo menos cuatro veces por semana. Esa noche, soñé con unos ojos del color del dátil que me miraban a través de sus largas pestañas con indiferencia y luego me desnudaban el alma. Me desperté no supe si por mi propia voz diciendo debo de conocerla o del dolor de mi entrepierna por la erección.

Creo que no pasaron ni tres minutos y mi respiración se estaba calmando tratando de bajar los latidos de mi corazón, de seguro está debió ser la masturbada más rápida que me haya dado desde que era adolescente, y solo por unos ojos de mirada profunda. Caí rendido hasta el otro día.

Capítulo 2 ¿Dónde Está el Chico Apuesto

PDV Elena

En un abrir y cerrar de ojos paso una semana más, entre crear contenido para mi red social, atender la casa, jugar con los niños, y dar gracias a Dios por el internet y las redes sociales, las cuales uso para conectar con mis seres queridos, esto de no tener familia o amigos cerca me sigue perturbando desde que nos mudamos al medio oriente.

Apenas parece que fue hace dos días en que me fui con Paula y Estaban de paseo por la ciudad, mientras Aston paso el fin de semana en planta trabajando o eso espero yo. Amo darles ese pequeño placer a mis hijos de llevarlos al parque a comer helado y pasear por su lugar favorito, qrim una parte de la ciudad con colinas, restaurantes a la orilla de la playa, parques, y demás atracciones; dónde Esteban ama ver todos los carros de lujos o de carreras como los llama él.

Lavando los platos me sonrío al recordar que saludo a un Sultanie en su Ferrari amarillo, mi niño tan espontáneo. Sentí pena por como llamo la atención de aquel joven, pero el chico le devolvió el saludo así que le reste importancia.

– ¿Hola, ya hiciste almuerzo? – La voz de mi esposo me saco de mis pensamientos.

– Hola si, ya voy a servir, ¿qué tal te fue? – me voltee para mirarlo.

– Bien, ¿y Paula? – pregunto mientras pasaba de mi lado y abrió la nevera por agua.

– Esta en la sala viendo dibujos animados – Respondí a la espera de que volteara a verme.

– Espero que no tenga toda la mañana viendo televisor, los niños no deben de ver

tanta tv, luego se ponen idiotas.

– Tiene menos de una hora, necesito tiempo para hacer la comida, no pretenderás

que lo haga con ella cargada – respondo secamente, me molesta cuando se vuelve

intransigente.

Y así, lo que pudo haber sido un saludo de saber cómo ha ido el día, un dulce beso y un abrazo, se convirtió en uno seco y seguido de un reclamo. Ya por lo menos sus desprecios, y el ignórame no me duelen tanto. Me ha servido de mucho estudiar psicología y dedicar a conocerme a mí misma y lograr una confianza suficiente para atreverme a soñar crear una empresa y tener una oficina de consulta aquí, soñar con eso hace que mi corazón vibre y me sonría de la nada.

De no ser porque mi pequeña Paula habla hasta por los codos, mis almuerzos serían tan aburridos y silenciosos, ya que Esteban sale de clase a las tres de la tarde, así que almuerza en su colegio. Una vez terminado el almuerzo me dispongo a recoger la cocina.

– Nos vemos más tarde, – se despide Aston tomándome por la cintura desde atrás y dándome un beso en los labios.

– Que te vaya bien amor – Respiro profundo ante su toque.

– Adiós princesa papá va a trabajar – dice a Paula.

– Adiós papi – Paula le extiende los brazos para que la cargue.

Aston solo le toma los brazos y le besa la cabeza para que no le arrugue la camisa. La hora en que Aston viene por el almuerzo pasa volando y hoy por lo menos si se despidió con un beso rápido en los labios.

A veces me preguntó qué pasó con el chico apuesto que me retaba, con el que hacía el amor en el carro, y el que hizo que dejara mi país por seguirlo al de él y formar un hogar. Y luego venir al medio oriente aún más lejos de mi familia y a una cultura totalmente diferente. Ahora apenas si hablamos, no se interesa en mí y el sexo se redujo dos o tres besos y penetrarme, aunque no haya ni lubricado. Algunas veces me siento mal, pero durante el coito si quiero tener un orgasmo, imagino a uno de los protagonistas de mis novelas eróticas, a veces a Cristian, otras a Massimo, o a Gabriel. Que aún con sus defectos procuraron ser lo mejor para las mujeres que eligieron.

Ya se lo he dicho tantas veces, he ido a terapia, hasta le he pedido el divorcio. De solo recordar aquella foto de la mujer desnuda que recibió por WhatsApp me hierve la sangre, claro ella dijo que se equivocó, pero estoy segura de que no, y él se molestó porque como se me ocurría a mí pensar que me traicionaba, e hizo su mejor actuación de víctima que él vivía para su familia y que nuestros padres tenían más de 30 y 40 años de casados como para yo estar pensando en divorcio.

Han pasado ocho años de matrimonio los primeros cinco vivimos en mi tierra natal mientras Aston se hacía un nombre y experiencia en la industria petrolera, y yo también, aunque más tímidamente dando clases en la universidad sobre psicología para las empresas en la carrera de recursos humanos. Tenía trabajo y amigos con los que compartía momentos de alegría, pero luego, vino el primer cambio, a Aston le ofrecieron según él, un trabajo en Estados Unidos cerca de su familia, yo creo que él lo pidió, pero nunca lo ha confesado.

– Mamáaaa – grita Paula llamando mi atención para que cambie de ropa a mi muñeca porque la de ella ya está lista para salir.

– Disculpa amor. – le respondí sonriéndole, y continuando nuestro juego de muñecas.

– Disculpa amiga ya me visto para ir a la fiesta. Voy a ponerme un vestido rojo – cambio la voz pretendiendo ser la Barbie amiga.

– Bien amiga apúrate que el auto está listo para irnos.

Me sonrío al escucharle ese lenguaje parece una niña más grande a veces. Pasamos unos minutos más hasta que escucho el timbre, mi amor mayor ha llegado de la escuela.

– Hola mamá, bendición.

– Hola amor, Dios te bendiga, ¿cómo te fue?

– Muy bien hoy tuve clase de árabe.

Nos damos un abrazo, le beso la cabeza mientras me deje porque ya mi niño está creciendo muy rápido.

– Hola little P– saluda a Paula quien lo recibe con una sonrisa más grande que su cara. Amo como se aman mis hijos.

– Hola Big brother. El la carga y le da vueltas.

– A lavarse las manos y la cara Esteban. ¿Tienes hambre? – pregunto por si quiere una merienda.

– Si, mamá, por favor tengo mucha hambre.

– ¿Puedes ser el muñeco que baila con las muñecas? – Pregunta Paula mientras él va soltando el bolso y entrando a su habitación.

– No, estoy armando mi nuevo Ferrari de LEGO.

Esteban merienda y nos ponemos a leer juntos, luego él se va a su habitación en su hora libre antes de hacer sus deberes de la escuela y yo coloco una película para ver con Paula.

Capítulo 3 La Invitación.

PDV Hassam

– Salam alikum – conteste mi teléfono.

– Wa alaikum as–salaam – me responden y sé que no es de aquí, en seguida cambio a inglés el idioma de los negocios.

– Buenos días, su alteza Hassam, le habla, el secretario de su señoría Rashan Elshafai embajador de Egipto en el Sultanato.

– Si él habla, estoy muy bien, que desea.

– Le comunico al embajador.

– Apreciado su alteza Hassam ¿cómo has estado?

– ¿Cómo estás Amigo? – respondí cordialmente – estoy muy bien, a qué debo tu llamada.

– ¿Estás en el Sultanato? Quisiera hablar unos asuntos contigo en persona. ¿Cómo está tu agenda mañana en la mañana? – me preguntó – Te invito a desayunar en el edificio de la embajada. – consulto.

Pienso por un momento, si voy yo o envío a alguien del ministerio, al final me decido a ir, total creo que tengo la agenda libre, usualmente los jueves evito tener reuniones a menos que sea alguna urgencia internacional. y además me gusta la locación de esa embajada que queda frente al mar. Sin embargo, preferí no decírselo de inmediato.

– Me encantaría ir, déjame hablarle a mi secretaria para revisar mi agenda de mañana, comprenderás que es una invitación muy rápida.

– Oh sí disculpa, comprendo perfectamente si no puede su alteza, déjeme saber.

– De acuerdo te aviso. Nos vemos Rashan.

Al colgar recibo otra llamada, esta vez es Khalid, mi amigo de la infancia y en un abrir y cerrar de ojos planeamos una fiesta en su casa, para el viernes con unos pocos amigos, shisha, whisky, y unas sirias que saben mover el trasero. Las fiestas privadas son lo de él, sabe que en mi posición no puedo estar exhibiéndome y mucho menos tomando alcohol, cuando la mayoría de los musulmanes no lo hace y cómo parte de la realeza debo dar el ejemplo.

A las siete y media de la mañana del jueves ya estoy listo, había hecho mi rutina de media hora de pesas, otros treinta minutos trotando, y unos golpes al saco de boxeo, le pedí a la asistente de servicio que solo me hiciera café y un batido de proteínas, a las 8:30 quedé finalmente para desayunar con Rashan, tengo curiosidad de saber que me va a decir personalmente, porque aun cuando se tratase de la visita del presidente de Egipto siempre es informado mediante un comunicado formal.

Me dirijo hacia Athanaiba en mi Mercedes Benz clase G 63, convertida por Brabus, color negro y con los vidrios tintados, al llegar al semáforo del wadi cruzó a la derecha para tomar el resto del viaje por la calle paralela a la playa. Al ver el parque público Athanaiba me fijo en qué hay cierto deterioro en los jardines, anoto mentalmente hablar con la gente de la municipalidad, para que lo repare lo más pronto posible, es parte de mantener nuestro premio como la ciudad más limpia y cuidada de los países vecinos.

Bajo la velocidad debido a los muchos obstáculos que hay en esta vía; la misma está diseñada de esta manera por ser un espacio para ciclistas y caminantes, y pensando en caminantes, llama mi atención una mujer con unos leggins azul claro y una franela negra que le tapa la mitad de su trasero, a lo lejos me doy cuenta que es una extranjera de las que respeta el código de vestimenta establecido para expatriadas, tiene una soltura al caminar y un contoneo de caderas que me deja mirándola fijamente hasta que me salto uno de los obstáculos, molesto golpeo el volante y toque la corneta.

Observé como en cámara lenta la manera en que rápidamente corrió hacia un triciclo que era conducido por una pequeña niña rubia y se les sumo un niño más grande que era más del color de ella, blanco bronceado, yo casi reduje la velocidad a 10 km/h algo se me hacía tan familiar, hasta que el chico se paró y se quitó el casco.

– Es el niño que me saludo, y es ella, la mujer con la mirada color dátil – me dije en voz alta.

La mujer con la que he soñado, me estacione más adelante al lado de la acera por donde venían caminando y aprovechando los vidrios tintados voltee sin ningún disimulo a ver cómo seguían caminando y acercándose a mí.

– Qué suerte la mía – exclamé – No esperaba volver a verlos. ¿Sera que viven por aquí? – me pregunte.

Oh Alah, si con solo mirarme ha hecho que sueñe y hasta me masturbe pensando en ella, ahora que la veo cuerpo entero que será de mí; lleva una franela un poco holgada, no se le ve que tiene senos muy grandes, pero se le marca un trasero genial que se me agua la boca, tiene una altura y un estilo tan seguro y elegante que, aun teniendo esa ropa deportiva puesta, hace que llame mucho mi atención.

– ¿De dónde será de España, de Brasil? – me preguntaba – Ya los tres habían pasado por el lugar donde estacione mi carro y yo sigo viendo sus curvas, es tan alta que parece que pudiera llegarme al cuello, con mi 1,92 metros de estatura, tiene la piel dorada, cabello entre marrón y rubio, está vez llevaba lentes de sol oscuros, así que no pude ver sus ojos, miro como hablan entre ellos y un poco más adelante observo que llegan hasta el sedán gris, y es mi señal definitiva para confirmar que es ella, y me doy cuenta que estoy sonriendo como un adolescente.

Tiene una belleza tan natural, unos labios carnosos que puedo imaginarlos rodeando mi pene que por cierto ya está erecto de solo verla. Es tan bella como la luna.

– The moon. – susurre.

Guardan las bicicletas en el carro y caminan hacia la playa, ojalá pudiera verla meterse al agua. Suena mi teléfono y recuerdo que tengo una cita, efectivamente es Rashan.

– Salam alikum Hassam, ¿qué tal estás?

– Hola Rashan estoy a un minuto de la embajada. Disculpa la tardanza.

Me pongo en marcha, y salgo a la vía suspirando al ver cómo caminan y corren hacia la playa, tomé una respiración profunda para poder concentrarme en la reunión que me espera. La embajada está a escasas dos cuadras del lugar donde vi a Moon. Me anuncio y abren los portones para aparcar adentro, bajo de mi auto pensando en cualquier cosa con tal de que se me baje la hinchazón entre mis piernas.

– Amigo Rashan. ¿Cómo estás? – saludo en árabe, a quien ya está en la puerta del edificio que sirve como oficina de la embajada, la verdad que es bien cómodo y fresco, ya había entrado hace algún tiempo, pero no la había visto de esta manera, será mi humor de hoy.

– Hassam que bueno que hayas tenido tiempo para desayunar, ven subamos, el clima está perfecto para comer en el balcón, ya sabes respirar algo de brisa marina, la playa está calmada hoy. – me dice indicado el camino hacia las escaleras.

– Adelante te sigo.

Llegamos al balcón y la brisa fresca de noviembre es como un bálsamo. Nos sentamos y tomo un vaso de zumo de naranja fresco que me ofrece la mucama.

– Salud amigo, dice Rashan. – Por la buena relación entre Egipto y El Sultanato, que Dios bendiga nuestras tierras.

Chocamos las copas de jugo.

– Hablando de buenas relaciones, cómo te comenté por teléfono quiero informarte que la señorita Rhasma Gasal hija del comandante de las fuerzas armadas quiere visitar El Sultanato.

– Oh, que bien, bienvenida sea, pero Rashan ¿a qué se debe que no informaras esto en un comunicado al ministerio, como siempre se hace con la visita del presidente, su familia o el gabinete? – pregunte algo extrañado.

Rashan asomó una media sonrisa a modo de pena o de disculpa.

– Bueno verá, la señorita Rhasma quiere asegurarse de que usted sea su guía antes de oficializar su visita, cómo sabrá su alteza, la señorita Rhasma es soltera y sería para nuestros países un enlace muy feliz si ambos sois amigos.

Me quedo escuchándolo y solo pienso en que suficiente tengo con mi madre queriéndome presentar a mujeres que ella considera prospectos para casarme, como para que también venga este funcionario a ofrecer a la mimada hija de un comandante de su país. Cuando ya me preparaba para soltarle unas cuantas a Rashan quizá olvidado mi posición, escucho el grito y risas de una niña.

– Mamáaaa salvameee. – gritaba divertida.

– Mamá no podrá salvarte soy el dinosaurio te comeré. – le respondió en el mismo tono de broma un niño.

Me sonrió recordando los juegos de mi niñez y bajo mi mirada hacia los cocoteros que dividen los límites de la casa con la playa.

Y entonces los vuelvo a ver, son los niños, me muevo un poco en la silla e intento alcanzar mi vista a ver si viene la belleza tropical Moon, la que ahora sé, es la madre de ese par de criaturas que están jugando; una sexi mamá, a decir verdad, pero los árboles no me dejan. solo escucho sus risas.

– ¿Su excelencia? – me llama Rashan.

Ahora este si se acordó de mi origen, pienso. No me queda más que obligarme a verlo para responderle.

– Bueno Rashan veo que además de embajador funges de cupido. Opte por tomármelo a juego.

Observo como se apena, se nota que está incómodo con esto, seguro debe ser un favor.

– Cómo sabrá tengo muchas obligaciones que no me permiten ser el guía turístico de la señorita Rhasma – dije muy políticamente – si gusta puede venir y dispondré de personas que se encarguen de que se sienta bienvenida y como en casa.

– Estoy seguro de ello su alteza, sin embargo, su petición es conocerlo y compartir con usted, quizá podáis ser amigos – insistió.

Mientras él hablaba yo gire la vista nuevamente a lo que me llamaba como un canto de sirena. Allí estaba ella con sus dos pequeños jugando tan relajada que ni cuenta se daba que un predador quería devorársela. Miraba como la niña pequeña se acercaba a ella y le enseñaba su zapato a lo que su respuesta fue un regalo para mí. Bajo su torso para quitarle los zapatos levantando su redondo trasero hacia mi vista lo que hizo que no solo mi corazón saltara también lo hizo mi miembro varonil. Oh Alah que bueno eres conmigo.

Rashan debió percatarse de lo que yo estaba observando porque escuché como la cucharita de té caía en el plato bajo la taza y al voltear vi que sonreía de lado viendo el hermoso trasero que ahora estaba sentado en la arena.

– ¿Disfrutando de la vista? Esta es una de las bondades de tener la playa de patio.

– Si definitivamente muy bien ubicada tu estancia.

– Bueno Rashan, eres un buen hombre y voy a ayudarte con esta petición, compártele a la señorita Rhasma mi número personal o si se siente muy apenada de escribirme, dile que te autorice darme el suyo y le escribiré. Ya veremos.

Este hombre se lee rápido; pensé. Instantáneamente relajo sus hombros como si se hubiese quitado un peso de encima. Mi teléfono repicó y vi que era mi primo.

– Disculpa Rashan, debo contestar está llamada – le informe.

– Adelante.

Me levanté de la mesa para alejarme y tener algo de privacidad, debía ser algo muy importante para que Abdulah me llame a esta hora. Culmine de hablar con él y resultó ser una invitación de los Estados Unidos de América y debo acompañar al comité ya que mi tío a decidió ir. Nuestro Sultán no es muy atraído por ir a América así que, debemos trabajar en los detalles para que todo salga muy bien.

Al volver a la mesa me percate que ya mi Moon se había ido. Terminamos de desayunar y me despedí de Rashan.

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