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El amante de mi madre

El amante de mi madre

Autor: : Lea Faes
Género: Romance
Después de que la familia de Maya lo perdiera todo debido a la traición de su madre y la pérdida de su padre, Maya se vio obligada a asumir el control para salir adelante. A pesar de convertirse en una famosa escritora, su pasado regresa con rostro y nombre: Marcus Arched, un CEO poderoso que es una tentación irresistible. Maya se encuentra en un dilema, debatiéndose entre sucumbir a los encantos de Marcus o continuar con la venganza que ha planeado para hacer justicia a la memoria de su padre. A medida que la verdad de su pasado trágico se desvela lentamente, lucha por no perder la cordura, atrapada entre un amor apasionado y la oscuridad de la maldad de su madre. Marcus, un atractivo hombre que superó una infancia en la pobreza como hijo ilegítimo, enfrentó duras pruebas, incluida la pérdida de su madre por una enfermedad incurable. Ahora, convertido en el CEO más poderoso y codiciado, está dispuesto a todo por mantener a su lado a la mujer que se ha convertido en su obsesión, sin saber que es la hija de una mujer, que aunque para él tan solo fue el medio para intentar salvar a su madre, el haber aceptado su propuesta ocasionó toda una tragedia. Sin embargo, el destino le tiene preparada una sorpresa a Marcus. ¿Podrá redimirse frente a Maya y enfrentarse a las sombras de su propio pasado? ¿Qué hará cuando se de cuenta de que cuando ella huyó de su lado, llevaba una parte de él que le había ocultado? En este torbellino de emociones, donde se entrelazan el apasionado amor y la oscura venganza, se desata una lucha épica, dejando a ambos personajes en una encrucijada que podría cambiar sus destinos para siempre.

Capítulo 1 ¡No puedo creerlo!

Una niña lloraba mientras observaba a su padre desesperado, el hombre intentaba comprender cómo es que su esposa se había atrevido a engañarlo..

Frente a él, en la cama, su mujer lo miraba sobresaltada, mientras aún permanecía abrazada a un joven y atractivo chico.

Todo se volvió un caos, la pequeña abrazaba los pies de su padre con fuerza, intentando evitar que lastimara a su madre, no comprendía del todo lo que estaba sucediendo, su ingenua mirada se clavó sobre la escena que tenía al frente, grabando en su mente el rostro de aquel joven hombre.

Maya despertó mientras sudaba copiosamente, tomó un vaso de agua que se encontraba en la mesilla junto a su cama para dar un gran trago, la misma pesadilla se repetía constantemente, así había sucedido durante años.

Arrastró los pies fuera de la cama por la mañana, dos oscuros círculos bajo su rostro permitían ver que no había pasado una buena noche, sin desayunar se dirigió a la editorial dónde su jefa después de llamarla para que se presentará inmediatamente, la esperaba.

No se imaginó que la peor de sus pesadillas ese día iba a alcanzarla, se quedó atónita ante las palabras de su jefa.

Aquella propuesta para ella era tan inesperada como indecente.

-¡Marcus Arched! -Exclamó Maya con incredulidad, un escalofrío recorrió su cuerpo al pronunciar el nombre.

Escribir sobre la vida de Marcus Arched, desde ser un pobre mesero, y jardinero, hasta ser el CEO más exitoso del país, más bien del continente entero.

La historia del atractivo y codiciado CEO... el mismo hombre que una década atrás había arruinado el matrimonio de sus padres.

-Sí, el mismo Marcus Arched -repitió su jefa impaciente -supongo que habrás oído

hablar de él, ¿no? Es el soltero más codiciado del país entero, lo que sí que es sorprendente es que él haya escuchado hablar de ti.

-¿Qué quieres decir? -preguntó Maya, tratando de mantener la calma mientras miraba a su jefa fijamente -¿Ese hombre ha escuchado hablar de mí?

-Bueno, fue a él a quien se le ocurrió que tú escribieras sobre su vida. Habrá leído alguno de tus libros, al parecer le ha gustado tu estilo, por eso ha pedido específicamente que seas tú -la mujer hizo un mohín de disgusto, por supuesto que a ella le hubiera encantado cumplir con ese trabajo.

-Me parece extraño -murmuró Maya, buscando una excusa para rechazar la propuesta sin ofender a su jefa.

No le agradaba tener que pasar tiempo con ese tipo, mucho menos entrevistarlo, tendría que estar a su lado hasta terminar el trabajo.

Estaba acostumbrada a escribir sobre personas que valían la pena, científicos, actores, deportistas, y hasta políticos, pero no le había tocado escribir sobre hombres pagados de sí mismos, destruye hogares.

A Maya la idea de que ese hombre pidiera que fuera específicamente ella, le parecía demasiado perversa.

Por lo que le había hecho a su padre, Marcus Arched le parecía despreciable, además de que todo el mundo estaba enterado de que era un ser arrogante, manipulador y mujeriego, un perfecto imbécil.

Un imbécil que tiempo atrás, a pesar de apenas haber cumplido veinte años, se había atrevido a seducir a una mujer que le doblaba la edad, prácticamente delante de las narices de su esposo.

Maya se preguntaba cómo demonios se había enterado de que ella era la hija de Rita, ante los constantes problemas entre sus padres, y la mala imagen que se habían formado desde entonces, Maya había optado por utilizar el apellido de soltera de su abuela paterna, Jones.

Así la mala reputación de alcoholica que tenía su madre, y el gran escándalo creado por el suicidio de su padre, no afectarían su carrera de ningún modo, le parecía imposible que ese hombre se hubiera enterado.

-¿Maya? La voz de su jefa la sacó de sus pensamientos.

Maya volvió al presente, la idea de escribir sobre la vida de ese hombre era descabellada, trataría de hacerle entender a su jefa, sin revelarle los verdaderos detalles.

-Lo siento, no puedo hacerlo -dijo, su jefa abrió desmesuradamente los ojos, Maya estaba loca sí creía que permitiría que Marcus vendiera la exclusiva sobre su vida a alguna otra empresa.

Se acercó a ella sigilosamente, Maya le daba la espalda, mientras fingía buscar algún libro en el mueble que estaba al frente.

-¿Cómo qué no puedes hacerlo?" Preguntó la mujer tomándola por el hombro y girándola hacia ella -¿Acaso estás mal de la cabeza? Sabes que no podemos dejar ir una oportunidad como está, tendremos la exclusiva sobre su vida, las ganancias que obtendremos serán descomunales, te llevarás un buen porcentaje de lo que se venda, además de que viajarás a su lado por un buen tiempo.

-¿Viajar al lado de ese hombre? Se escandalizó de solo pensarlo.

-Sí, serás la envidia de medio planeta, Marcus tendrá todo el mes demasiado ocupado, entre negocios y compromisos personales, así que entre cada compromiso te dedicara un poco de tiempo.

-Así que el señor Arched está dispuesto a dedicarme un poco de su tiempo.

-Entiendo por qué no estás feliz, el hombre está como quiere, a sus treinta años ha logrado todo un imperio, y eso que creció en la pobreza al lado de su madre, siendo un pobre jardinero, incluso hacía las veces de mesero en algunos eventos, su secretario particular se ha comunicado conmigo para expresar su deseo.

-Debí suponer que ese hombre no se tomaría la molestia de llamar directamente -dijo sin preocuparse en ocultar su molestia.

-Vamos Maya, no se que es lo que te ocurre, no entiendo porque no quieres aceptar una oportunidad como esta.

-En verdad no puedo hacerlo -contestó mientras respiraba profundamente.

-Está bien, entonces no lo hagas, sí así lo prefieres, pero aunque seamos amigas, me temo que tendrás que pasar a firmar tu renuncia, sé que no tardarás en encontrar trabajo en algún otro lado, pero dudo que al inicio te ofrezcan tan buen puesto.

La mujer cruzó los brazos, para expresar así la molestia que estaba sintiendo en ese momento.

-Anne, tú no puedes comprenderlo, yo conozco a Marcus Arched, lo conocí hace mucho tiempo, y la imagen que tengo de él no es la mejor.

-¡Lo que pienses personalmente de él no es importante! Al menos no en un caso dónde está en juego una gran cantidad de dinero -Anne tenía deseos de darle un golpe a aquella cabeza dura frente a ella.

-No lo tolero.

-Maya, si alguna vez se conocieron, ese hombre puede ser que ni lo recuerde.

Maya sabía que probablemente aquello era cierto, cuando ella acudió a la habitación donde se encontraba su madre, ante los desaforados gritos de su padre, Marcus Arched se encontraba dormido, además de que ella tenía tan solo diez años.

"Marcus no está pidiendo demasiado para darnos ese contrato, solo quiere que seas tú quién escriba sobre su vida, no aceptará que lo haga ningún otro de mis empleados, ni siquiera yo misma, ya se lo he ofrecido y se ha negado."

Maya apretó los labios, la idea de pasar un mes en compañía de ese hombre, le provocaba náuseas, además de que sentía por él un odio intenso, indirectamente era el culpable de la muerte de su padre, y del alcoholismo de su madre.

Marcus había sido contratado aquella tarde para que sirviera de mesero junto a otros empleados en la fiesta que daban sus padres, a media fiesta, el chico desapareció al igual que su madre.

Su padre buscó a Rita incansablemente, hasta que abrió una de las habitaciones de invitados, ahí estaba su mujer, desnuda, recostada sobre el pecho del descarado Marcus que dormía plácidamente.

Todos los invitados se enteraron de lo que sucedía ante los gritos de su padre, los más atrevidos subieron para ver con sus propios ojos aquel engaño, y así satisfacer el morbo que les provocaba lo que estaba pasando.

Maya como hija única, tuvo que afrontar toda esa vergüenza, pidió a su padre que la cambiara de escuela, así que su padre consideró que un internado sería lo más adecuado, Marcus Arched les había jodido la vida de todas las maneras posibles.

-No, no puedo, no me place hacerlo -repitió insistentemente.

-Caramba, Maya, decir simplemente no me agrada, no es una razón válida para no hacerlo, date cuenta de que sería el libro más importante de tu carrera, te convertirías en la escritora más vendida.

-¿Mi libro más importante? ¿Acaso este tipo es más importante que las personas sobre las que he escrito? Ellos sí han obtenido logros importantes.

-¡Por Dios! Despeja tu mente, no se que es lo que te está pasando últimamente.

-Te he dicho que ese hombre no me agrada, me es repulsivo simplemente.

-¿Repulsivo? ¿Te has acostado con él? -Anne preguntó sorprendida, por el comportamiento de Maya, era lo que parecía.

-¿Acostarme con ese hombre? Ni que estuviera loca, no me apetece.

Anne se le quedó viendo sin poder creerlo, ¿Acaso Maya Jones era extraterrestre?

-No te comprendo, cualquier mujer en este planeta daría lo que fuera por estar en la cama de ese hombre cuando menos por unos segundos, yo me conformaría con eso.

"Por eso es que el ego de ese hombre ha crecido tan alto como el Everest, por mujeres que sienten que les haría un favor si cuando menos volteara a verlas por un segundo."

-Tú solo acepta, estarías impulsando tu carrera, además de que nuestra editorial se convertiría en la mejor sobre nuestra competencia.

-El interés de algunos puede resultar en sacrificio para otros -dijo mientras apretaba los labios, esa discusión la agotaba.

-Tendrás que hacer investigación además de lo que él te diga, nos interesa mucho saber sobre su pasado, desde las cosas para celebrarse, más lo que se haya ocultado.

-Anne, no he aceptado, además, soy escritora, no investigador privado.

Lo cierto es que a Maya le aterraba tener que volver a ver a aquel hombre frente a frente, la imagen de su cuerpo sin ropa junto al de su madre, no era nada agradable, y su mente se había encargado de que no olvidará lo que había visto, aquello había provocado sus constantes visitas al psicólogo.

Anne decidió dejarla en paz ese día, insistiría al día siguiente, cuando Maya tuviera la cabeza fría.

Maya se quedó en su oficina hasta que el vigilante le avisó que cerraría el edificio, sabía que llegando a su casa su mente la torturaría otra vez con lo mismo, el culpable del divorcio de sus padres, de sus desgracias y también de su ruina, había vuelto a su vida.

Al abrir la puerta, la pequeña Tacy se acercó a ella, moviendo insistentemente su cola, Maya la tomó entre sus brazos, Tacy lamió su mejilla varias veces para saludarla.

-También te he extrañado, pequeña -dijo dulcemente mientras le dedicaba una sonrisa.

Enseguida se dirigió a servirle su comida, una porción de su carne favorita, la casa le parecía tan fría, de no ser por Tacy, saldría huyendo a algún lugar menos solitario que ese.

Mientras la comida que había preparado para ella terminaba de cocinarse, se sentó por un momento, mientras bebía un té verde observó la fotografía de sus padres que tenía sobre la chimenea, los dos sonreían en ella, Maya era pequeña y estaba al medio, eran recuerdos felices antes de que un demonio llamado Marcus Arched se metiera entre ellos.

Sintió nostalgia, tomó el teléfono para llamar y preguntar por su madre, un mes antes la había vuelto a recluir en un lugar especializado para que trataran su adicción, ya había perdido la cuenta de cuántas veces había recaído en el alcoholismo.

-Aló -una áspera voz de mujer se escuchó al otro lado.

-Soy Maya Jones, deseo saber el estado de mi madre.

Por un momento solo se escuchó la respiración de la mujer al otro lado, iba a preguntar de nuevo, la mujer habló en ese instante.

-Su madre ha recaído fuertemente de nuevo, le han puesto un tranquilizante, llama insistentemente a su padre.

Maya no pudo evitar que las lágrimas la traicionaran al escuchar aquello, sintió una profunda y fuerte presión dentro de su pecho.

-Puedo verla.

-Aún no, sabe bien como es el procedimiento, ella intentara convencerla de que la saque de aquí, y cuando no lo haga, se deprimirá profundamente, es por su bien que lo hacemos.

-Está bien, lo entiendo, solo por favor le pido que la cuide, para que no vaya a lastimarse.

-No se preocupe, su madre está en buenas manos, no por nada somos el mejor centro de rehabilitación del estado.

-Gracias.

La pobre chica se convirtió en un mar de lágrimas al cortar la llamada, después de un rato se sirvió una copa de vino, varios pensamientos de venganza llegaron a su mente, después de respirar profundamente, tomó el teléfono, estaba decidida, iba a hacerlo.

Capítulo 2 De santo a diablo

Cuando Maya llamó a Anne para informarle que había aceptado, la chica tuvo que retirar el auricular de su oreja ante los gritos de júbilo de su jefa, por un momento sintió que se quedaría sin volver a escuchar debido al ruido.

-Lo sabía, no podías ser tan tonta, el avión privado de Arched te estará esperando, irás a Sicilia, saldrás a primera hora, el señor Arched enviará a su asistente al aeropuerto para recogerte.

Maya puso los ojos en blanco, Anne parecía saber que aceptaría aquel trabajo, y ya tenía todo arreglado.

-Le recé a los mil santos mujer, me arriesgué a decir al señor Arched que habías aceptado -Anne se sentía orgullosa de lo que había hecho.

-Uhmmm, envíame lo necesario, te mantendré al tanto -Maya prefirió ya no discutir sobre el tema con su jefa.

-Sí el señor Arched se mete a nadar con poca ropa, me envías una foto -Maya no contestó, enseguida cortó la llamada.

Al otro día por la mañana, Maya se encontraba a bordo del avión que en ese momento despegaba, si era sincera consigo misma, tenía algo de miedo, estaba decidida a buscar la forma de que aquel hombre pagara por lo que había hecho, pero no sabía si podría controlar su ira al estar frente a él.

Sentía odio y un poco de morbo, tendría acceso por completo a la vida de Marcus Arched, siempre había evitado ver los programas, o leer los chismes que hablaban sobre ese hombre, pero la noche anterior no pudo evitarlo.

Había estado investigando un poco en internet lo que se decía sobre él, tenía que aceptar que era muy guapo, de facciones definidas, alta estatura y un cuerpo musculoso, lo que más llamaba la atención era la intensidad de su mirada, sus ojos azul oscuro, le daban un aire misterioso, muy a su pesar tenía que reconocer que era demasiado atractivo.

Tanto que a su madre no le había importado arriesgar todo lo que tenía por estar con él tan solo un momento, porque por lo que sabía, el canalla al despertar había salido huyendo, lo hizo saltando por la ventana de la habitación sin importarle que se encontraban en un segundo piso, cuando su padre bajó, el cobarde se había alejado corriendo.

En internet había logrado encontrar una página que hablaba sobre la infancia de Marcus, era un buen niño, había crecido olvidado por su padre, ayudaba a su madre trabajando para sacarla adelante.

Lo hizo en cuanto tuvo edad para hacerlo, pues su madre había enfermado de cáncer, y le era imposible levantarse de la cama, hablaban tan bien de él, que Maya se burló pensando que debería de ser canonizado.

¿Cómo podría ser buena persona cuando había ocasionado todo un desastre? Además las páginas que hablaban de él desde que era CEO, lo catalogaban como todo lo contrario, ¿Qué había sucedido en su vida que había provocado que pasará de santo a diablo?

Durante el vuelo que tardó varias horas, no pudo dormir, su mente analizaba todos los escenarios posibles de cómo sería su reacción cuando lo tuviera enfrente, era el hombre al que le debía todo su sufrimiento.

Estaba dispuesta a incluir lo sucedido con su familia en el libro, aunque eso costara que perdiera su trabajo, al parecer la gente no sabía que también había sido un gigoló que se metía con mujeres casadas aprovechándose de su trabajo.

Pronto notó el lugar que era su destino, el territorio de Sicilia se extendía como una mancha de color claro al lado del oceano, hasta entonces puso atención en el interior del avión, ese hombre si que sabía darse una gran vida, la aeronave estaba equipada con todos los lujos posibles, se notaba el buen gusto.

Se había perdido en sus pensamientos durante todas aquellas horas, ni siquiera se había acercado al bar que estaba a un costado de la espaciosa sala, ni probado los aperitivos que habían colocado en la mesa a un lado.

Su estómago rugió en ese momento, tenía hambre, se levantó rápidamente antes que la sobrecargo le pidiera colocarse el cinturón para el aterrizaje.

Se acercó a la mesa, y engulló rápidamente varios de aquellos bocadillos tan exquisitos, no se dio cuenta que justo en ese momento, unos intensos y profundos ojos azules la observaban a través de las imágenes enviadas a través de una cámara.

El hombre sonrió al ver la premura con que la chica apuraba la comida, tal vez pensaba que en Sicilia no había, se mantuvo parado frente a la pantalla observando lo que Maya hacía.

Maya limpió su boca rápidamente después de tomar un refresco, la sobrecargo le pidió que regresara a su lugar para el aterrizaje,enseguida la mujer le colocó el cinturón de seguridad apropiadamente.

Iba a replicar, ella podía hacerlo perfectamente, entonces recordó que las personas que esa mujer estaba acostumbrada a atender, era del tipo de persona que necesitaba que hiciera todo por ellos.

Al bajar del avión en el hangar privado, un enorme hombre vestido elegantemente se acercó a ella, el color verde encendido de sus ojos, parecía endurecer las facciones de su rostro.

-Señorita Jones, sígame por favor -dijo en tono serio.

Maya hizo lo que le pedía, mientras ella seguía al hombre, otro llevaba su equipaje, una camioneta en color oscuro, de la línea más lujosa, esperaba por ellos.

Mientras la camioneta avanzaba por las calles de Palermo, Maya observaba por la ventanilla el hermoso paisaje, pronto llegaron a una reserva, era un lugar maravilloso que inspiraba tranquilidad, al otro lado, un enorme portón se abrió para que entraran.

Dentro avanzaron por un camino empedrado, después de algunos minutos, Maya observó una enorme villa situada a la orilla de la playa, era en color blanco, construida en piedra, con algunos detalles en madera.

En cuanto la camioneta se detuvo, el chofer abrió la puerta para que la chica bajará, enseguida un atractivo hombre vestido con un pantaloncillo hasta las rodillas, y una playera sin mangas, se acercó a ella, le sonrió amigablemente, y tomó sus maletas.

-Por aquí, señorita, le mostraré dónde va a hospedarse.

El hombre era amable y atractivo, Maya no pudo evitar preguntarse quién era, hablaba un perfecto inglés, pero con un sexy acento italiano, inconscientemente pasó su lengua alrededor de sus labios para humedecerlos, se reprendió mentalmente por los pensamientos pasados de tono que estaba teniendo.

Lo siguió al interior de la villa, enseguida subieron las escaleras, hasta detenerse frente a una puerta, al entrar, Maya se sorprendió al ver el interior de la habitación, la decoración le daba un toque hogareño, era en colores claros, las paredes al igual que el exterior, eran en madera y piedra.

Una enorme puerta de cristal corrediza, daba a una gran terraza, Maya imaginó que desde ahí se podría observar una esplendorosa vista del océano.

-El jefe ha escuchado hablar de usted, quiere conocerla, la espera en dos horas para cenar en la terraza principal, es en la parte de abajo, al bajar se dirige a la izquierda, ahí podrá encontrarlo, el jefe preferiría que usted al vestir usará colores claros, sí no ha traído algo adecuado, podremos proporcionarlo.

El encanto inicial provocado por aquel hombre desapareció mágicamente en ese momento, ¿Acaso su jefe creía que ella iba a obedecerlo? ¿Colores claros? Ya vería el color que usaría para conocerlo.

-Perfecto, en dos horas bajaré a la terraza, gracias -contestó tratando de ocultar su desagrado.

El hombre le dirigió otra sonrisa sexy, antes de darse la vuelta y desaparecer por la puerta, Maya pensó que era muy guapo y sexy como para trabajar para alguien como Arched.

-Así que colores claros, uhmmm.

Entró al baño, deseaba darse un baño rápido, dentro había una canasta de bienvenida, con productos para la piel, jabones y perfumes caros, el enorme jacuzzi la invitaba a relajarse un rato, pero tendría que ser más tarde.

-Vaya, esta gente sí que sabe como tratar a sus invitados.

Se bañó rápidamente, tanto el jabón como las cremas, tenían un exquisito aroma a durazno.

Al vestirse eligió un vestido en color oscuro, sencillo y largo, unas sandalias de tacón bajo, y su largo cabello color castaño lo dejó suelto, peinado en suaves ondas.

Se colocó un poco del perfume del que usaba habitualmente, minutos después salió de la habitación para dirigirse hacia la terraza, empuñó las manos para darse fuerzas, pronto estaría frente a frente con ese hombre.

Cuando llegó a la terraza, vio que el lugar estaba bellamente decorado, había arreglos florales sobre la elegante mesa y a los lados, más que una cena de trabajo parecía una cita romántica, se sintió molesta, no sabía qué era lo que había planeado ese descarado.

Al voltear hacia un lado, pudo ver que había un hombre parado, vestía casualmente, su ropa era en color negro, estaba de espaldas, parecía estar perdido en sus pensamientos.

Una fragancia de notas amaderadas y ámbar, se sentía en el ambiente, tal vez era la fragancia que usaba aquel hombre.

Era muy alto, la camisa que llevaba marcaba su ancha espalda, se quedó parada sin saber que hacer, no se animaba a hablarle, se dio la vuelta lentamente para regresar a su habitación, cuando iba a retirarse, escuchó una voz ronca y fuerte.

-¿A dónde va, señorita Jones? La he estado esperando -su voz era fuerte y a la vez magnética, como el sonido de las olas cuando se deslizan por la arena.

Al escucharlo, Maya sintió el impulso de salir corriendo, se detuvo mientras trataba de controlar su respiración, acostumbraba a hiperventilar cuando se sentía nerviosa.

Se dio la vuelta lentamente, al alzar la mirada, ahí estaba Marcus Arched frente a ella, el momento que tanto había temido, había llegado.

Capítulo 3 Perfecto

Marcus sonrió ampliamente, Maya desvió la mirada, a ese hombre no se le podía observar de frente, corría el riesgo de quedar hechizada por su encanto a pesar de que lo odiaba.

-Es un verdadero placer conocerla señorita Jones -dijo mientras extendía su mano hacia ella, Maya no deseaba tocar a ese hombre, pero si quería hacer que pagara, tendría que fingir que le agradaba.

-El placer es mío, señor Arched -contestó extendiendo su mano, Marcus la tomó y la sostuvo un poco más de lo necesario.

Maya mintió, lo que deseaba era decirle que ella no podía decir lo mismo, sentía un fuerte impulso por gritarle a la cara unas cuantas verdades, pero sabía que no era posible, así que se vio obligada a sonreír, lo primero que tenía que hacer era investigar si él sabía que era hija de Rita.

-Llamame tan solo Marcus, dejemos a un lado las formalidades, después de todo pondré en sus manos toda la información sobre mi vida -dijo para después soltar la mano de Maya que aún sostenía.

-Entonces, es un gusto conocerte, Marcus.

Marcus acomodó una silla para que Maya se sentara, después hizo lo mismo quedando justo frente a ella, la mesa era redonda, pequeña, así que la distancia entre ellos era muy corta.

-Y dime, Marcus, ¿Por qué pediste específicamente que sea yo quién escriba sobre ti? ¿Te has dado cuenta de que pondrás en manos de una completa desconocida los detalles sobre tu vida?

-Bueno, le pedí a mi representante que buscara a la mejor escritora para escribir sobre mi vida, y en algún lugar te han recomendado, me ha dado referencias sobre ti, y otro poco que he investigado, así que creo que a pesar de ser tan joven, eres la más capacitada para hacerlo -dijo para después tomar la copa que estaba a su lado y beber un poco del vino que había en ella.

Maya alzó una ceja y se le quedó viendo fijamente, tenía la sensación de que ese hombre no estaba siendo del todo sincero, o era que tal vez estaba siendo paranoica, por lo sucedido con su madre.

Marcus sonrió al ver la seriedad con la que la chica se le quedaba mirando, tuvo la sensación de que lo estaba analizando.

-¿Ha terminado? -preguntó mostrando una perfecta sonrisa, casi magnética, Maya se sonrojó al instante,¿Qué demonios le estaba pasando?

-Perdón, me quedé pensando en sus razones para contratarme.

-Creo que escribir mi vida en un libro ayudará a muchos que dicen admirarme a superarse, otros creen que he nacido en cuna de oro, y que para mí todo ha sido muy fácil.

-¿Y usted va por ahí haciendo caso de lo que dicen? Créame, jamás le dará gusto a todos, ni podrá evitar que hablen.

-Eso lo sé perfectamente, pero quiero que se queden con un palmo de narices después de conocer mi verdadera historia.

-Dígame, Marcus, piensa plasmar en este libro toda la verdad sobre su vida, o ocultara el pasado oscuro que pueda tener como muchos hacen -Maya cambió su voz al hacer la pregunta.

-No pienso ocultar nada, después de todo esa oscuridad también me ha formado.

-Sí, como la ruina de mis padres -susurró Maya entre dientes.

-¿Perdón? No la he escuchado.

-No haga caso, suelo susurrar mis propias notas mentales.

-Ja, ja, ja, eso es extraño.

Ahora que lo tenía frente a ella, Maya se daba cuenta de que todo el encanto que atribuían al hombre era real, lo estaba escaneando por completo sútilmente, intentando encontrar en él algún defecto físico, hasta ahora no había encontrado ninguno, parecía ser perfecto.

De pronto la imagen de ese hombre, desnudo junto a su madre empezó a atormentarla, Maya sintió náuseas de repente, Marcus pensó que se debía al aroma del exquisito filete que acababan de poner frente ellos.

-Si no es de su agrado pediré que lo retiren inmediatamente.

-No, creo que debo de retirarme, tal vez es debido al cambio de horario y al vuelo que no me siento bien por completo, una disculpa.

Después de disculparse, Maya se levantó para retirarse, justo cuando se dio la vuelta, sintió que la tomaron por el cabello fuertemente.

-Así que es por está golfa que me has terminado -una hermosa, pero furiosa chica, había enredado el largo cabello de Maya en su mano y tiraba de él fuertemente.

-Jeanne, sueltala inmediatamente -ordenó Marcus, mientras se levantaba para acercarse rápidamente.

-¿Por qué? ¿Por qué me haces esto? Sabes que te amo profundamente.

Marcus tomó a la chica por el brazo, mientras con su otra mano intentaba que soltara el cabello de Maya, la chica tiraba cada vez más fuerte.

-Maya, le pido una disculpa, buscaré la manera de recompensarle -dijo apenado, mientras lograba que la chica soltará el cabello.

-No se preocupe, me retiro, espero que pueda solucionar las cosas con su novia.

Maya se alejó casi corriendo, la chica que había llegado, aunque estaba loca, era muy bella, no supo porque eso la hizo sentir molesta.

Frotó su cabeza, era claro que amanecería con un fuerte dolor de cabeza, imaginó que Marcus al estar con muchas mujeres, una tras otra, ya estaba acostumbrado a aquellas escenas.

-Ufff, creo que veré esto muchas veces mientras esté al lado de este hombre.

Dijo mientras se dejaba caer en la cama de su habitación, se quedó mirando el techo por un rato, de pronto las lágrimas empezaron a mojar su rostro, al recordar la imagen de su padre, su madre gritaba mientras ella lo abrazaba y besaba tratando de despertarlo.

-Marcus Arched, hiciste de nuestras vidas un completo infierno, y te juro que pagarás caro todo lo que nos has hecho.

Dijo con profunda amargura, enseguida abrazó la almohada para apretarla fuertemente, se sentía sola, tan sola como había estado desde hacía años, su única compañía era Tacy, cuando viajaba la dejaba al cuidado de su vecina, una noble anciana que tampoco tenía compañía.

Sentía que el corazón se saldría de su pecho, le gustaría golpear a Marcus fuertemente hasta agotarse, pero sabía que ni así podría sentirse mejor, quería verlo destruido completamente.

Mientras tanto Marcus, sostenía las manos de su ex pareja, la chica le había arañado el rostro varias veces.

-¡Basta! ¿Qué diría tu padre si viera tu comportamiento?

-No te atrevas a mencionar a mi padre, te ofreció la mitad de su inmensa fortuna si te casas conmigo, te has atrevido a despreciarlo, nadie nos había humillado tanto.

-No entiendes que el amor no puede comprarse, Jeanne, espero que encuentres a un hombre que te ame sinceramente, yo lo intenté, pero no pude lograrlo.

-¿Tan fea estoy? ¿O es que acaso te parezco despreciable?

-No es eso, debes entender que no te amo, aún eres muy joven, si te detengo a mi lado, terminarás odiandome.

-Ya lo hago -dijo con profundo pesar, mientras las lágrimas bajaban por sus mejillas.

Jeanne, yo... -alzó la mano para limpiar sus lágrimas, pero la chica se lo impidió, dandole una fuerte bofetada.

-No vuelvas a tocarme, debí saber que aunque tengas éxito, tu y yo somos muy diferentes, eres un bastardo, y yo la heredera de una de las fortunas más grandes, no vuelvas a buscarme.

Jeanne se alejó corriendo, amaba a Marcus y había hecho de todo para atraparlo, sí pensaba que se desharía de ella tan fácilmente, estaba muy equivocado.

Marcus regresó a la silla donde estaba sentado antes de que Jeanne llegará, colocó su mano sobre el lugar dónde había dado la bofetada.

-Ja, ja, ja, hermano, ahora sí que te han dado un buen golpe

-¿Acaso estabas espiando?

-Estaba pasando, y la verdad es que no podía perderme el espectáculo, ¿Y la escritora? Pensé que cenarían juntos?

-Ufff, te has perdido el verdadero espectáculo, Jeanne la ha tomado por el pelo, ha armado un lío tremendo.

-Ja, ja, ja, con gusto voy a consolarla, mira que esa escritora tiene todo lo que he soñado para casarme.

-¿Estás de broma? No puedes hablar en serio -dijo Marcus algo molesto.

-Ja, ja, ja, tu rostro es todo un poema, no has querido decirme, amigo mío, pero descubriré la verdadera razón por la que has insistido en que sea ella quién escriba sobre tu vida, es verdad que es exitosa, pero apenas empieza.

-Ese es mi problema.

-¡Huy! Qué sensible andas amigo, mejor me voy -Dan alzó las manos antes de darse la vuelta, su amigo estaba de malas, y cuando estaba así, era mejor huir lo más lejos posible.

Esa noche, Maya se despertó incontables veces, en medio de pesadillas horribles, en ellas, su padre le exigía vengar la ruina de su familia.

Ya estaba por amanecer cuando decidió no dormir más, sobre un mueble había una cafetera, se preparó un café y se sentó sobre un sillón en la terraza para ver el amanecer.

Tenía que buscar el punto débil de Marcus, algo debía de ver en su vida que le sirviera para atacarlo, y por supuesto que escribiría en el libro lo sucedido con su familia, cambiaría los nombres, no quería verse inmiscuida en otro escándalo.

Ya había tenido suficiente de eso durante años, poco después llenó la tina para darse un relajante baño.

Una hora después, Dan llamó a su puerta, ella abrió de inmediato.

-Señorita, Jones, el jefe la espera en la terraza principal para desayunar, lleve lo necesario para comenzar con su trabajo.

-Perfecto, ahora bajo.

Dan le dedicó la mejor de sus sonrisas, ella correspondió de la misma manera, era muy atractivo el italiano.

La chica había intentado llevar una relación varias veces, pero cuando intentaba tener intimidad, terminaba arruinandolo, la imagen de su madre junto al cuerpo desnudo de Arched aparecía cada vez que un hombre la acariciaba.

Así que terminaba corriendolos de su departamento, comportándose como una desquiciada, durante años acudía a terapia.

Bajó poco después, Marcus ya estaba en la terraza, vestía de nuevo con ropa en color negro, Maya recordó que en todas las fotografías que había visto, él vestía de igual manera.

-Buen día, señor Arched.

-¿Señor? Volvemos a las formalidades.

-Perdón, buen día, Marcus.

-Buen día, Maya.

Desayunaron rápidamente, Marcus tenía que salir para la oficina de la filial que tenía en esa ciudad, y quería que Maya lo acompañará para que tomara nota de cómo era su ambiente de trabajo.

-Perfecto, Marcus, estoy lista para empezar mi trabajo.

Armada con una laptop, una tableta y su celular en mano, siguió a Marcus hasta su camioneta, el chofer ya los estaba esperando, él subió junto a ella en la parte trasera.

Durante el camino, ella trató de concentrarse en el paisaje, la llamativa y sexy fragancia de Marcus la ponía nerviosa, jamás le había pasado.

Se preguntaba sí él sabía que lo había visto desnudo al lado de su madre, su cuerpo había cambiado mucho, ahora se veía más imponente, y grande, era claro que pasaba muchas horas en el gimnasio.

-Cuéntame de tu familia, Maya, si va a escribir sobre mí, creo que es justo que sepa un poco sobre ti, ¿No crees?

¿Era en serio? Era tan descarado de preguntarle aquello, ¿Acaso esperaba que le dijera que recordaba perfectamente lo sucedido hacía diez años? ¿La estaba probando?

-No hay mucho que decir, Marcus, mi familia es pequeña.

Contestó de manera cortante, Marcus guardó silencio, se dio cuenta de que había tocado una fibra sensible, decidió ya no incomodarla.

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