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El amor no tiene edad.

El amor no tiene edad.

Autor: : sonhsyreem
Género: Romance
Ambientada en el escenario contemporáneo de Nueva Zelanda, la historia se centra en Sunny Van Der Veer. Una mujer casada y con hijos, lleva una vida aparentemente estable y feliz. Sin embargo, hay un detalle que marca una diferencia significativa en su vida amorosa: nunca se ha permitido enamorarse. En su rutina diaria, Sunny ha confundido la comodidad material y el afecto causado por la costumbre con el verdadero amor, sin darse cuenta de que está perdiendo la oportunidad de experimentar una conexión más profunda y apasionada. Ha construido barreras y se ha contentado con una vida segura pero carente de la emoción que el amor verdadero puede brindar. Ha vivido bajo una doctrina conservadora desde su juventud, donde se le inculcó que una mujer solo debe tener un hombre en su vida y someterse a él en matrimonio. Sin embargo, todo cambia una noche cuando su corazón da un vuelco al ver a un hombre joven que es quince años menor que ella. A pesar de su educación y creencias arraigadas, Sunny se enfrenta a una lucha interna contra sus propios sentimientos y deseos profundos. Sin saber cómo manejar esta situación, se ve envuelta en las consecuencias de sus actos y decisiones. El enfrentarse a sus propios tabúes y desafiar las normas impuestas en su vida ha puesto en riesgo su estabilidad emocional. Ahora, se encuentra en una encrucijada donde debe confrontar su propio corazón y decidir si va a seguir las convenciones sociales o si se arriesgará a seguir sus deseos más profundos, lo que podría significar un cambio significativo en su vida y en su visión de sí misma. Un día, mientras intentaba escapar de su desastrosa realidad, Sunny descubre accidentalmente un pequeño secreto de uno de sus superiores en el área laboral. Este descubrimiento inesperado cambia completamente su estadía en su empleo. Aunque inicialmente lo ignora, pronto se da cuenta de que su conocimiento sobre el secreto la ha convertido en un objetivo para aquellos que desean mantenerlo bajo llave. Conforme pasa el tiempo, Sunny se enfrenta a dificultades en su área de trabajo. Los individuos implicados en el secreto comienzan a acosarla, con la esperanza de hacer que renuncie y así proteger sus propios intereses, haciendole la vida imposible, poniendo en peligro su estabilidad material. Mientras Sunny se esfuerza por mantener su integridad y su puesto de trabajo, los problemas en el ámbito laboral afectan su productividad y su reputación, por ende, se ve obligada a tomar decisiones difíciles. Aquel joven al que había conocido en una noche casual se convierte en su salvación, brindándole refugio de todas las dificultades que la acechan. A medida que su historia de amor florece, la vida se interpone con otros planes en mente. Durante un cataclismo que la envuelve, se da cuenta de que las personas en las que solía confiar le habían dado la espalda hace mucho tiempo. Aquellos seres que una vez ocuparon un lugar importante en su vida y a quienes solía serles fiel, esconden secretos oscuros que la dejan atónita. Descubre que la fidelidad y la confianza que había depositado en ellos eran engaños, lo que desencadena una profunda sensación de traición y confusión en su corazón. A pesar de este descubrimiento, sigue luchando por encontrar su camino y sanar las heridas que la han marcado. Sunny, una vez llena de alegría y prosperidad, se encuentra hundida en las ruinas de lo que solía ser su vida envidiable. Ahora, enfrenta una montaña de desafíos que parecen insuperables. Sin embargo, algo en su interior se resiste renunciar. Un atisbo de esperanza brilla débilmente, recordándole que siempre existe una salida. A medida que lucha por recuperarse de la adversidad que la ha golpeado, se encuentra con dos opciones: rendirse o seguir luchando.

Capítulo 1 Mi amiga y yo

Me dirigí a la habitación para ponerme ropa cómoda y fresca para pasar la noche. Encendí la luz tenue y empecé a prepararme para mi merecido momento de relax. Me deslice en las prendas: un conjunto de shorts y camiseta suelta, suaves como el algodón. El shorts, en tono pastel, se ajustaba cómodamente a mis glúteos, haciendo notar la firmeza que aun mantenían a pesar de mi edad, mientras que la camiseta, de un rosa suave, caía sobre mi cuerpo con una gratificante holgura.

Una vez elegida la ropa, regresé al salón donde ya había preparado un tazón grande de palomitas de maíz, mi tentación preferida para una noche de películas.

Disfrutaba del silencio, sentía una sensación de tranquilidad en la casa mientras mis hijos dormían profundamente. Sabía que mi esposo había salido con sus amigos a tomar unos tragos, lo que me otorgaba un tiempo para relajarme y disfrutar de un momento de paz conmigo misma. Podía escuchar el tic-tac del reloj en la pared y el viento suave acariciando las hojas de los árboles afuera, lo cual volvía la sensación más acogedora y cálida.

Me acurruqué en el sofá con una manta y seleccioné cuidadosamente varias de las películas que había estado esperando para ver. A medida que comenzó la primera película, me sentí agradecida por el merecido descanso.

Me encontraba en pleno disfrute, con el tazón de palomitas de maíz posado sobre el regazo; de momento, la tensión en la pantalla comenzó a subir a medida que se acercaba una de mis escenas románticas favoritas; justo cuando el personaje principal estaba a punto de besar a su enamorada, el timbre sonó.

Suspiré con frustración mientras trataba de ignorar el sonido y concentrarme en la película, pero el timbre volvió a sonar, más insistente.

Con resignación, pause la película y fui a atender el llamado, preguntándome quién podría ser tan inoportuno como para interrumpir aquel momento feliz.

– No quiero visitas justo ahora – me dije a mi misma, mientras soltaba un bufido de irritación y arrastraba los pies de camino a la puerta - ¿Será que no hay más nadie a quien molestar?

Abrí la puerta y...

– ¡Hola! – gritó Vanessa, saltando sobre mí, muy sonriente – Creí que nunca ibas a abrir.

– ¿Vanessa? – Dije un poco sorprendida – Pudiste al menos mandar un texto avisando que pensabas visitarme.

– ¿Acaso interrumpo algo? – preguntó Vanessa con una expresión de picardía en su rostro.

– Solo mi maratón de películas nocturnas. – Respondí poniendo los ojos en blanco – ¿A qué se debe tu visita? No sueles venir por aquí, mucho menos a estas horas.

Hace ya algunos años, decidida a conseguir un empleo estable en otra ciudad con más oportunidades, tomé la iniciativa de hacer las maletas y mudarme. En mi búsqueda infructuosa, acepté al principio trabajos temporales que me ayudarán a subsistir, incluida una vacante como vocalista musical para eventos y fiestas. Cantaba con el corazón y la pasión que podía ofrecer, pero sabía que no podía vivir de ese empleo para siempre. Después de muchos meses de búsqueda frenética, finalmente encontré un trabajo estable y con ello, una sensación de alivio. Me dedicaba a ser asesora de ventas. A pesar de no tener los estudios universitarios correspondientes dominaba con excelencia mi área de trabajo; el objetivo principal era comprender las necesidades y deseos de los clientes, y proporcionarles información clara y precisa sobre los productos o servicios que la empresa ofrecía. Poseía una habilidad única para oír y responder a cualquier duda que pudieran tener.

En uno de los eventos, cuando aún era vocalista, después de la actuación, una de las asistentes se acercó para felicitarme por mi hermosa voz; así conocí a Vanessa Reed, quien se había vuelto mi confidente desde entonces.

A pesar de nuestras personalidades totalmente opuestas, tenía una excelente amistad con Vanessa, la cual era una mujer entusiasta, fiestera, sociable y despreocupada, irradiaba una energía contagiosa. Siempre estaba ansiosa por pasar un buen momento y disfrutar de la vida al máximo, lo que la hacía popular entre sus amigos y conocidos. No importaba si se trataba de una fiesta improvisada o un evento formal, ella estaba completamente en su elemento, siempre tenía una sonrisa en su rostro. Además, podía hacer amistad con alguien en cualquier situación y disfrutar de la experiencia sin preocuparse demasiado por las consecuencias.

Por otro lado, yo era enfocada y dedicada. Pasaba gran parte de mi tiempo en el trabajo y en mi hogar; solía enfocarme en completar las responsabilidades con precisión y eficacia. Prefería la tranquilidad y la soledad del espacio personal; a menudo me encontraba fuera de mi zona de confort cuando estaba rodeada de mucha gente o debía interactuar con extraños fuera del área de trabajo. Sin embargo, a pesar de mi naturaleza introvertida, siempre he sido apasionada y comprometida con mis objetivos y ambiciones.

– ¿Acaso necesito una excusa para visitar a mi amiga? – dijo fingiendo estar ofendida y sobre actuando sus expresiones – Tu que eres mi confidente, mi compañera de aventuras, mi uña y carne.

– Si, cara dura, lo que tú digas.

Ambas soltamos una pequeña risa de complicidad. Le cedí el paso invitándola a pasar; ya estando en el sofá Vanessa comenzó a decir:

– ¿Has oído hablar de ese bar karaoke que abrió cerca de aquí? He ido un par de veces y déjame decirte que está increíble.

– No, no he escuchado. – Enarcaba una ceja al tiempo que miraba directamente a mi amiga – ¿Por qué presiento que voy a arrepentirme de tener está conversación?

– Es muy divertido. – Añadió Vanessa – Además, he oído cantar a un hombre que tiene una voz de tenor espectacular, tienes que escucharlo. Por favor Sunny, mi solecito, tienes que acompañarme esta noche.

Los ojos de gatito que solía usar Vanessa para enternecer mi actitud indiferente eran bastante difícil de evadir, sabía muy bien cómo convencerme y sacarme siempre de mi escondrijo.

– No sé... no creo que sea lo mío. – me rascaba la cabeza, buscando la manera de decirle que no, sin sonar cruel – Ya sabes que no somos jóvenes como antes; ahora soy una mujer de hogar y he aprendido a disfrutar mis noches en casa.

– Vamos, no seas tan negativa. Eso no significa que no puedas divertirte un poco; a veces necesitamos salir de la rutina y hacer algo diferente. – un tono de súplica adornaba sus palabras – ¡Claro que podemos ir! Incluso reserve una mesa para que te sientas cómoda; y si te animas a cantar, te apoyo.

– No lo sé... no me gusta llamar la atención.

– Pero eso es lo divertido del karaoke – aquel tono de súplica se transformó en un puchero – ¡No importa si cantas bien o mal! Solo trataremos de pasar un buen rato juntas y reírnos un poco. Además, ese hombre con voz de ángel podría ser tu inspiración para cantar mejor.

– No te olvides que ahora soy una mujer casada – le respondí con una mueca de escepticismo.

– Casada más no cosida. – añadió ella con rapidez.

– Hmm... Eres incorregible – no pude evitar reírme de la pequeña broma de mi amiga – Déjame pensarlo y quizás otro día podamos ir.

– Vamos, dale una oportunidad, te prometo que será una noche inolvidable. No tienes que preocuparte por nada, yo te cuido.

– Eso me preocupa aún más – agregué y solté una risotada – Está bien, iré contigo. Pero solo para ver qué tal es el lugar, no prometo cantar nada.

– ¡Genial! – Sus palabras adquirieron un ademán de victoria – Ya verás que te encantará. Y si cambias de opinión, siempre puedes pedir una canción para dedicarme. – está última frase salió de su boca casi con entonación musical.

– Deja que me vista entonces, aunque sinceramente no sé qué ponerme.

– ¡No te preocupes! Aquí estoy para ayudarte. Pongamos ese hermoso trasero a valer. – su frase fue acompañada de una fuerte nalgada que hizo eco en la habitación.

¡Ay! - grité – Tú y esas manitos deben permanecer quietas muchachita.

Solo se oyó la risa traviesa de Vanessa.

Capítulo 2 karaoke

En la habitación, estando frente al armario discutimos por largo rato el atuendo que usaría. Vanessa sugería un vestido escarlata – muy atrevido – que mostraba la mitad de mis muslos y le acompañaba un gran escote en la espalda; mientras que yo prefería algo más discreto y casual.

Finalmente, después de un poco de debate, ambas coincidimos. Optamos por un vestido negro, sencillo y elegante que llegaba hasta las rodillas, con un escote en V moderado y mangas cortas. Para darle un toque de color, añadimos unos zapatos de tacón rojos que combinaban con la cartera pequeña del mismo color. Decidí llevar un maquillaje ligero, con una base natural, un poco de rubor para dar color a mis mejillas y un labial rojo intenso como los zapatos de tacón; en cuanto a los ojos, llevaba una sombra plateada que daba brillo a mi mirada.

Por su parte, Vanessa llevaba un top sin mangas de color azul eléctrico y una falda corta, negra, con vuelo. Para completar su look, traía botines negros de tacón y unos pendientes largos y plateados que destacan sobre su cabello rubio. Llevaba sombras de ojos en tonos azules, delineador negro y un labial rosa brillante que le daba un toque de color a su rostro.

Ya arregladas para nuestra noche de diversión decidimos salir. La casa estaba ubicada en Woburn, Lower Hutt. Me gustaba aquel lugar por la paz que podía respirarse incluso en sus calles.

Caminábamos sonrientes mientras charlábamos sobre experiencias tontas de nuestra juventud. La noche era cálida y el ambiente – dado que era un sábado por la noche – estaba muy animado; las luces de los edificios iluminaban las calles, había música sonando por doquier. Entonces Vanessa alzó la mano para detener un taxi que pasaba.

– A la "Cuarenta y cinco con Sauchiehall" por favor.

Al cabo de unos cuantos minutos llegamos al lugar.

El bar karaoke destacaba entre los demás establecimientos de la calle por su fachada colorida. Las paredes exteriores estaban pintadas en tonos vibrantes de rosa, azul y amarillo, con detalles en neón que anuncian el nombre del bar en letras grandes: "The Rhythm Box". Había un letrero luminoso en forma de micrófono que colgaba sobre la entrada, indicando que era un lugar para cantar y divertirse. La fachada estaba adornada con luces de colores que destellan al ritmo de la música; había una pequeña terraza con sillas y mesas de colores brillantes. La puerta principal era de vidrio esmerilado con detalles en neón, que permitía ver el interior del bar desde afuera. Era imposible que pasara desapercibido.

Al entrar al bar, se sentía una energía contagiosa que animaba a los clientes a cantar y divertirse. El lugar estaba iluminado con luces de colores que cambian con el ritmo que sonaba por las bocinas; había un escenario en el centro de la sala, donde los clientes podían subir a cantar sus canciones favoritas. Una pantalla gigante estaba ubicada en una de las paredes, donde se proyectaban las letras de las canciones para que todos pudieran seguirla. La decoración era moderna y colorida, con detalles en neón y carteles luminosos que anuncian las bebidas especiales de la noche; la barra estaba equipada con todo tipo de bebidas y licores para satisfacer los gustos de los clientes. Había mesas y sillas distribuidas por toda la sala, algunas de ellas con micrófonos y libros de canciones para pudieran elegir sus temas preferidos. Se escuchaba música a todo volumen y el sonido de las risas y aplausos se mezclaban con las melodías.

– ¡Es el lugar perfecto para pasar una noche divertida! – gritó Vanessa cuando por fin entramos, alzando los brazos en señal de triunfo.

Ella siempre había sido una explosión incontenible de energía, por lo general se le daba más actuar y luego pensar. Así que no era de extrañarse que en ocasiones se comportara un poco indiscreta y atolondrada.

En una de las paredes del bar había una pizarra que ponía lo siguiente:

"¡BIENVENIDOS A NUESTRA NOCHE DE EVENTO!

Título: "Adivina al cantante"

Hora: 10:00 pm - 11:00 pm

¿Eres bueno adivinando el aspecto de los cantantes?

Participa en nuestro nuevo juego.

Un cantante incógnito actuará en el escenario y tendrás que adivinar cómo es su apariencia.

¡Habrá un premió sorpresa para aquella persona que logré adivinar con mayor precisión a los personajes!"

– Buenas noches hermosas damas – dijo un mesero que nos recibió con mucha educación.

– Por favor síganme para ubicarlas en su mesa. – ambas lo seguimos y habiéndonos ubicado continúo – Hoy es noche de evento, en el cual podrán participar escaneando el Código QR que está ubicado en la parte trasera de la carta de menú – dijo mientras nos extendía la carta – Dicho evento consiste en adivinar el aspecto del cantante que se encuentre en el escenario. Desde sus dispositivos móviles podrán votar en las opciones que se les proporcionaran y la persona con más aciertos se llevará el premio sorpresa que el mismo dueño del bar estará entregándoles personalmente. – Luego añadió – Cuando estén listas para ordenan háganmelo saber. – Dicho esto se marchó a atender a otros clientes.

– Vanessa tomo la carta y comenzó a leerla en voz alta. – Cervezas, cócteles, mojitos – parecía algo indecisa – Hmm... Quizás una margarita o un daiquiri. ¿Qué ordenaras Sun?

– Una gaseosa, alitas de pollo y aros de cebolla – Respondí con brevedad.

– ¿Gaseosa? ¡Vamos Sun, es noche de chicas! Bebamos algo fuerte para entrar en ambiente. Estoy segura que está noche pescaremos a un hombre guapo.

– Lo que vas a pescar es una borrachera y una resaca por la mañana.

– Una resaca de vez en cuando no sienta mal – dijo guiñándome un ojo – Deberías aprender un poco de mí y salir de tu monótona rutina.

– Ya sabes que no bebo alcohol querida.

– Tú te lo pierdes. – Agregó entornando los ojos – Ordenaré un Gin-Tonic y una hamburguesa gourmet.

De pronto todas las luces del bar se apagaron, dejando solo las de neón como iluminación. Una mujer comenzó a caminar por entre las mesas con micrófono en mano.

– Buenas noches, mi gente bella. Bienvenidos a nuestro primer evento de "Adivina al cantante" – la voz de aquella mujer sonaba como la de una animadora de televisión – Como ya nuestros sexys y carismáticos meseros les habrán explicado en que consiste, sin más preámbulo pasemos a dar inicio. ¡CO-MEN-CEMOS!

Todo volvió a quedar sumido en la oscuridad. De pronto se iluminó el escenario. Una cortina negra lo rodeaba, la cual mantenía en completo anonimato a la persona que estuviese sobre el. Un pequeño foco violeta, el cual destellaba una luz tenue permitía percibir una débil silueta entre las sombras.

La melodía comenzó a sonar, era melancólica y triste, como si las notas fueran lágrimas que caían de un piano solitario. Cada acorde parecía suspirar con nostalgia y desolación, envolviendo al público en una atmósfera de profunda añoranza.

La pantalla hizo aparición de la letra de la canción: Il Vaso - Último

La voz del cantante incógnito comenzó a sonar. Era profunda y potente, con un tono grave que parecía emanar de lo más profundo de su ser. Cada nota que salía de su boca era cálida y envolvente, llenando el espacio con su resonancia y creando un efecto hipnótico en el público. Era como si su voz tuviese el poder de transportar a las personas a otro mundo, donde las emociones eran más intensas y la música era la única forma de expresión.

Los ojos de Vanessa se abrieron como platos. Casi a punto de estallar de emoción me tomó de las manos y soltando un susurro, más similar a un chillido que a una oración, dijo:

– ¡Es el Sun, es el! El hombre con voz de tenor.

Yo estaba hipnotizada por la voz de este personaje misterioso, solo logré articular un par de palabras.

– No es un tenor, es un barítono.

Capítulo 3 Una voz que hipnotiza

Cerré mis ojos, mi cuerpo se movía al ritmo de la música, como si estuviera atrapada en una especie de trance. La voz profunda del cantante me había hechizado por completo, y con cada entonación que salía de su boca mi piel se erizaba de pies a cabeza en su punto máximo. Estaba como en un sueño; transportada al espacio. Aquella voz sublime me envolvía como un abrazo haciéndome sentir cálida. Solo quería que el tiempo se detuviera y aquel momento mágico de éxtasis no terminará nunca.

La canción terminó, el ambiente del lugar quedó sumido en la melancolía que emanaba su voz. Como si de repente, las luces se hubieran atenuado y los corazones se hubieran entristecido. Los aplausos fueron suaves, respetuosos, parecía como si la audiencia quisiera honrar la emoción y la belleza de la melodía que acababan de escuchar. Fue un momento de quietud que dejó a todos en un estado de ánimo solemne pero conmovedor.

Una lágrima recorrió una de mis mejillas, aún miraba fijamente en dirección a aquella sombra que se proyectaba tras la cortina del escenario, sin mencionar palabra alguna.

Vanessa un tanto preocupada rompió el trance en el cual me encontraba.

– Solecito – dijo en un tono suave y dulce - ¿Te sucede algo?

Volviendo a poner los pies sobre la tierra, volteé a mirarla y viendo la expresión de preocupación de mi amiga, solté una sonrisa forzada intentando reconfortarla.

– Tranquila nena, no me pasa nada. Solo me conmovió la interpretación de este hombre.

– Yo ni siquiera sé que decía la letra – dijo, recuperando su personalidad extrovertida y su sonrisa aniñada - ¿Qué idioma era ese?

– Italiano nena, italiano – Respondí y volví a dar una mirada rápida al escenario.

La voz de la animadora volvió a retumbar en las bocinas.

– Luego de esta triste pero hermosa interpretación de nuestro divo de la música, pasemos al reto de esta noche. ¡Y ahora sí! Que comiencen las votaciones. Y la primera pregunta es ¿De qué color es el cabello de nuestro cantante? ¿Será negro? ¿O tal vez castaño? ¿Lo llevará pintado de colores como algún personaje equino de "My little pony"? – Esta última pregunta salió acompañada de una risa bromista.

– Yo lo vi – decía Vanessa repetidamente, posando una mano sobre su frente – Pero no recuerdo su aspecto, Aaff.

– Conociéndote como te conozco, estarías comiéndote con la mirada a alguien más. Soy capaz de cortarme un dedo si estoy equivocada.

– Para que te digo que no, si sí. – respondió Vanessa un poco avergonzada.

– Dejen sus votaciones – Dijo la animadora – y preparémonos para oír otra hermosa canción interpretada por nuestro acompañante incógnito y amo del escenario.

La siguiente pieza musical comenzó a sonar; esta vez fue un tema de una banda Inglesa: "Walking on Sunshine – Katrina and de Waves". La voz de aquel personaje cuyo cuerpo estaba conformado por sombras, aún sonaba profunda y ronca, pero ahora con un aire de alegría. Llenó el bar con una energía vibrante; su estilo era auténtico y tradicional, pero también tenía un toque moderno que lo hacía único y memorable. Su interpretación era apasionada, sublime y emotiva.

Y así fue transcurriendo la noche, entre preguntas; y canción tras canción el tiempo pasó desapercibido frente a mis ojos. Algunas melodías eran tristes y melancólicas, otras alegres y llenas de euforia. Vanessa intentaba obligarse a sí misma a recordar el aspecto del barítono, pero por más que lo intentaba no lograba tener una descripción que concordara. Por otro lado, yo me encontraba perdida en mis propios pensamientos; le dibujaba un rostro al intérprete que con la vibración de sus cuerdas vocales había logrado tocar las fibras más profundas de mi alma.

El hombre tras la cortina estaba sentado en un taburete, pero se podía denotar que era alto y de contextura semidelgada.

«Debe tener una estatura de 1.80 metros o quizás más.» – Pensaba para mis adentros – «Por el tono grave de su voz supongo que debe estar entre los cuarenta o cuarenta y tantos años; debe llevar barba de candado, moderadamente rasurada. Su tono de piel debe ser moreno, moreno oscuro definitivamente. Su cabello tiene que ser liso azabache, para facilitar que los dedos puedan entretejerse en el; y sus manos deben ser rústicas, de hombre fuerte, las cuales hacen honor a su voz.»

La voz de la animadora volvió a hacer aparición en la habitación llenándola por completo. La hora del evento concluyó, ya eran las 11:20 PM.

– Lastimosamente, hasta aquí llega nuestra noche de evento. Claro que aún podrán seguir disfrutando de nuestros servicios y subir al escenario a mostrarnos su talento. – Mantenía su tono alegre, captando la atención de las personas, las cuales estaban al pendiente de sus palabras – Y ahora, pasemos a decir quién es el ganador de esta noche de "Adivinando al cantante".

En la pantalla situada en una de las paredes se proyectó el diagrama de barras basado en las votaciones acertadas de cada mesa, las cuales estaban identificadas por número.

– La mesa ganadora es.... – Sonó un redoble de tambores a través de las bocinas – La mesa número catorce.

– ¡Sí! Sufran perras – Gritó Vanessa emocionada, acababa de ganar – Te dije que yo lo había visto – volvió a repetirme mientras me miraba con la expresión de un niño pequeño que acaba de recibir un dulce.

– Antes de marcharse, deberá pasar por recepción donde el dueño del bar le hará entrega de su premio – Añadió la animadora – Y ahora, lo que estaban esperando, ¿Cómo es la apariencia de nuestro misterioso amigo?

Las luces se apagaron nuevamente, dejando solo el foco de luz violeta. La cortina cayó al suelo, el redoble de tambores volvió sonar a través de las bocinas y luego de unos segundos las luces volvieron a encenderse.

Allí estaba, el dueño de la voz poderosa y madura que había estado escuchando con éxtasis genuino durante una hora entera. Al mirarlo me sentí confundida, como si hubiese sido engañada por mis propios oídos.

¿Cómo era posible que aquel personaje que se encontraba frente a mis ojos hubiese logrado hacerme sentir, solo con la vibración de las ondas sonoras, un placer inmensurable, al punto de sentirme atraída?

Miré al cantante con los ojos abiertos de par en par. Mi mente luchaba por conciliar su imagen. Entonces volví la mirada a Vanessa y con un tono áspero le espeté:

– Quiero marcharme.

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