Eran las 10:32 de la mañana, cuando sin pensarlo la vida de Zoe Roberts había tomado un giro sorprendente, sin embargo ella no conocía ni el día ni la hora en el que las cosas empezaron a marchar en su contra.
Zoe siempre había llevado una vida normal, dentro de lo que cabe, vivía bien, estudiaba en una buena universidad, tenía algunos amigos, y un novio; si, ella sabía que era muy afortunada por lo que tenía, y se esmeraba por conseguir mucho más algún día.
Actualmente vivía en la ciudad de Manchester en Inglaterra, pues su universidad estaba ubicada en dicho lugar, sin embargo su familia seguía viviendo en Londres, la ciudad en la que se había criado, y vivido sus primeros 18 años de vida.
Ella recuerda perfectamente el día en el que tenía que marcharse de su hogar, para dirigirse a la ciudad que había estado averiguando los últimos 3 años, y se había estado preparando sin descanso para poder ingresar a la universidad de sus sueños, y tener la profesión que siempre había esperado. Tener una carrera universitaria no sólo era un sueño personal, era un sueño de toda su familia, que, aunque no era mucha, sentía sobre sus hombros el peso de su orgullo. Su familia no había alcanzado un título, sin embargo tenían una pequeña cadena de restaurantes que les permitían un buen vivir.
Era un sábado por la mañana y estaba preparando sus maletas, mientras su mamá le recordaba todas las cosas que no podían faltar en su equipaje.
-Ya, mamá, me has dicho eso mil veces -Dijo Zoe con un tono de compasión en su voz.
-Ya sé, pero te conozco y sé que se te pueden olvidar hasta las cosas más fundamentales - Dijo Maddie sin apartar la mirada de la maleta.
-No creo que el álbum de fotos sea fundamental¬-Responde ella mientras levanta su ceja derecha.
-¿Cómo sabes? -Dice mientras intenta meter el gran libro en un maleta. -Que tal un día estés aburrida y quieras ver fotos.
Zoe se río, mientras observaba a su mamá, que se encontraba muy nerviosa por todo el tema de la Universidad y era entendible, era su única hija, y el hecho de que se tuviera que marchar a otra ciudad, la estaba matando por dentro, sin embargo la invadía de la misma manera la emoción de verla crecer y cumplir sus objetivos. Su padre había fallecido por una enfermedad terminal cuando ella tenía 3 años, su madre le contó que nunca vivió con ellas, siempre respondió por sus cuidados, pero como pareja nunca llegaron a amarse de tal manera para convivir. A Zoe nunca le afectó el hecho de haber crecido sin una figura paterna, es más, casi nunca tocaban el tema cuando hablaba con Maddie.
Cuando cumplió los 5 años, su madre conoció a quien verdaderamente aprendió a amar, una gran mujer llamada Jasmine que llegó a cambiar su vida completamente, su familia era muy conservadora, por lo que ella nunca imaginó que su felicidad fuera a depender de un factor en contra de las opiniones de su familia, así que tuvo que enfrentarlos colocando sus prioridades en un primer plano, y cuando lo logró, supo que en su vida todo iba a estar bien.
Desde ese entonces Zoe vivía con lo que ella decía, sus dos mamás. A los 13 años conoció a la que ahora era su mejor amiga Umma, se conocieron en la escuela cuando en una clase de matemáticas Zoe le ayudó a aprobar un examen pasándole las respuestas por debajo de la mesa. Desde ese entonces eran inseparables, Umma era muy especial para Zoe, le había ayudado a superar muchas cosas, era una gran consejera, y lo más importante, la quería como a una hermana.
Umma Davies también había ingresado a la universidad de Manchester, y juntas iban a estudiar Psicología, muchas personas las conocían por ser muy unidas, y compartir casi todo. Umma vivía con su tío Emmanuel, pues sus padres habían fallecido en un accidente trágico cuando ella tenía tan sólo 13 años, así que Zoe fue de gran ayuda para superar su gran pérdida.
Zoe recuerda que Umma pasó a recogerla ese día para dirigirse a la universidad, mientras terminaba de alistar todas las cosas que su madre le había hecho empacar.
- Ya está, gracias, mamá -Dijo Zoe en tono impaciente.
-Recuerda llamarme siempre que tengas tiempo - Dijo Maddie, tratando de no llorar frente a su hija.
-Claro mamá, no te preocupes-Dijo ella, mientras abrazaba a su mamá.
Jasmine entró a la habitación, y les avisó de la llegada de Umma. Juntas bajaron al primer piso y observaron a la mejor amiga de Zoe, dedicarles una amplia sonrisa.
-¿Lista? -Preguntó Umma, en un tono muy alegre.
Zoe fue a abrazar a su amiga, devolviéndole la sonrisa.
-Lista-Dijo después de un suspiro nervioso.
-Y no vuelvas, hasta que tengas un título y un novio guapo -Dijo Jasmine, mientras le guiñaba el ojo.
-Te prometo lo del título -Respondió Zoe mientras todas se reían.
Zoe y Umma salieron, mientras Maddie y Jasmine las observaban marcharse, bastante conmocionadas.
Mientras de fondo sonaba Sweet Child O' Mine, las grandes amigas hablaban sobre sus grandes sueños, y de sus planes a futuro. Llevaban 4 horas conduciendo hasta que Zoe levantó los brazos y exclamó.
-¡Oficialmente estamos en Manchester!
***
Pasados los meses, se encontraban cursando la mitad del segundo año de Psicología. Zoe tenía buen desempeño y excelentes notas, como siempre había sido, no era un esfuerzo muy grande, su madre siempre le decía que había sacado la inteligencia de su abuelo, era un hombre brillante que no tuvo la oportunidad de explotar sus conocimientos.
Se encontraba ingresando al salón de clases, después de despedirse de Umma, dado que desde que iniciaron su carrera no pudieron inscribirse en el mismo grupo, cuando un pelirrojo alto la sorprendió besándola suavemente.
-¡Finn! -Dijo sorprendida.
-Hola hermosa-Respondió Finn con una sonrisa pícara en su rostro.
-Debes dejar de hacer esas cosas, algún día te voy a golpear sin querer-Dijo, devolviéndole la sonrisa.
-Bueno, no lo has hecho, así que no me preocupo-Respondió desviando su mirada al salón de clases.
Zoe no respondió; mientras se ubicaban en sus puestos entró Benjamín, el profesor de Psicología crítica y social.
-Bienvenidos jóvenes nuevamente, espero y estén bien-Dijo el profesor mientras observaba sus papeles desordenados sobre el escritorio.
-Hoy parece más loco de lo normal-le susurró Finn a Zoe mientras ella sacaba sus apuntes.
Zoe empezó a reírse mientras observaba al profesor que tanta curiosidad le causaba, era muy bueno, no había clase que no salieran con una sensación de haber aprendido infinidad de cosas, pero tenía algo diferente... sospechoso.
-Señor Finn, sé lo que dijo-Gritó Benjamín- y sólo quiero que sepa, que la locura hace que el mundo sea un poco más interesante- Dijo mientras soltaba una gran carcajada, al ver la cara de asombro de Finn. -Pero bueno -continuó el profesor-entre otras noticias, la universidad ha creado un grupo de voluntariado- mencionó en un tono desinteresado-... y necesito que se inscriban por lo menos 5 personas de este salón. Así que, ¿A quién le gustaría? -preguntó mientras sacaba una lista colorida de su maletín.
Nadie movió un dedo.
*Que no me llame, que no me llame * Pensó Zoe.
-Señorita Zoe, sería bueno verla participar en este grupo.
*Mierda*
-Yo... creo...-responde ella nerviosamente.
-¿Qué cree señorita? -pregunta él mientras se apoya en el escritorio.
-Tengo muchas cosas que hacer y además...-Contestó ella tratando de encontrar una excusa.
-No le creo -Dice Benjamín y se cruza de brazos.
-No creo que sea buena i... -Dijo Zoe en voz baja.
-Claro que sí! -La interrumpió- Y además su novio le podrá hacer compañía, así que no se tiene porque preocupar, verdad señor Finn? -Dijo mientras observaba a Finn con las cejas levantadas.
Benjamín, siempre nombraba a Zoe, era su plan B cuando nadie participaba, siempre tenía buenas respuestas y además era muy buena en lo que hacía, solo que nunca se postulaba ella misma para hablar, y nunca se negaba cuando él profesor requería de su opinión o su ayuda.
-Si señor-Respondió Finn, además él sabía que por participar les daban puntos para cualquier materia que estuvieran cursando, y sabía muy bien que esos puntos no le irían nada mal.
-Per... -Trató de hablar Zoe
-Listo, ya vamos dos! -anunció interrumpiéndola nuevamente-así que más les vale que al final de la clase, haya una gran lista sobre mi escritorio-amenazó el profesor mientras se giraba al tablero. -mientras tanto, continuemos con lo que nos compete.
Zoe lanza su cabeza al espaldar de la silla y suelta un bufido.
-Todo estará bien-Le susurra Finn.
Gira su mirada y el se encoge de hombros. Se endereza nuevamente en la silla y decide enfocarse como siempre lo hacía en esta clase.
La clase pasó en completa normalidad, pero lo que Zoe no se imaginaba es que a partir de ese día, ya todo dejaría de parecer usual. El tono inquietante en el que se va a tornar su vida seguramente ya estaba planeado por todos a su alrededor, simplemente tendría que ella ser fuerte para asimilar su desafortunado destino.
NARRA ZOE
-No puede ser, se suponía que eran sólo los sábados, no la mitad de la semana-Digo mientras camino con Finn hacia la cafetería.
Finn es mi novio desde hace un año, estudia lo mismo que yo, así que un día me invitó a salir y las cosas se dieron, sinceramente no me imagino un futuro con él, lo quiero, claro, pero no estoy segura si lo que siento por él es amor. Él es una buena persona, nos parecemos en algunas cosas, pero él es más abierto y sociable, cosa que agradezco profundamente dada mis escasas posibilidades que tengo de socializar.
-Pero tendremos puntos de más-responde.
-Si... pero quería en este fin de semana visitar a mamá, hace mucho que no la veo.
-Podrías invitarla y pasar la tarde con ella, ¿no crees? -Me sugiere tratando de hallar una solución.
-No quiero molestarla, es un viaje muy largo, y además Jasmine está algo enferma-Respondo en un tono triste, mientras busco mi celular impacientemente en el bolso.
Él se detiene frente a mí, y con su mano me levanta el rostro para poder verme, se agacha para quedar a mi altura, dado que mide 30 centímetros más que yo, y me besa tiernamente.
-No te preocupes tanto, todo va a estar bien-Dice Finn sin quitar las manos de mi rostro.
Me sonrojo ante la repentina muestra de afecto en público y asiento.
A veces me siento culpable de no expresar mis verdaderos sentimientos hacía Finn, no quiero pensar que lo estoy usando, porque no es cierto, sin embargo pasamos mucho tiempo juntos, pero no necesariamente como una pareja.
Llegamos a la cafetería y Umma nos está esperando en la mesa de siempre, así que levanta la vista de su teléfono y nos dedica una gran sonrisa.
-¿Cómo está la pareja más hermosa del continente? -grita Umma
Pongo los ojos en blanco.
Me siento frente a ella mientras Finn va a buscar algo que comer.
-¿No puedes hablar más alto? -le digo entre dientes.
-Claro -Se aclara la garganta. -¿¡Cómo está la... -grita aún más alto sólo para molestarme.
-¡Cállate! -la interrumpo y ella se encoge de hombros.
-No me retes amiga. -dice y comienza a reírse.
Vuelvo a poner los ojos en blanco.
-¿Cómo te fue en la clase de tu profesor "perfecto"? -Le digo en un tono sarcástico cambiando de tema.
-¿Perfecto? Esa palabra se queda corta-Dice colocando una cara de ilusión-Es hermoso, joven, inteligente, sexy, es...
-Bueno, bueno... en fin, ¿Cómo te fue? -La interrumpo negando con la cabeza.
-Bien-Responde riéndose-Se la pasó hablando de un tal voluntariado importantísimo para la universidad-Dice mientras pone los ojos en blanco.
-Y... ¿te inscribiste? -Digo mientras miro mis manos.
Umma suelta una risotada
-¿¡Qué!? No, claro que no, estaría loca si lo hiciera.
No sonrío dado que no tuve opción
-Espera un momento-Dice Umma mientras deja de reírse-¿¡Te inscribiste al voluntariado Zoe!?
-Tuve que hacerlo, el señor Benjamín me lo pidió y....
-No podías negarte- completa -Nunca puedes negarte, sabes que eso te va a quitar mucho tiempo, y tras de que nunca sales conmigo, ahora peor-Dice Umma cruzándose de brazos y recostándose en su asiento.
-Si, pero...
-No Zoe, debes aprender a decir que no-Dice enojada
No respondo.
-¿Y cuándo tienes que ir? -dice después de un momento.
-Mañana a las 11-contesto mientras bajo la mirada.
-¡Perfecto! Hoy irás a la fiesta conmigo entonces, y no tienes derecho a negarte-Habla emocionada, la observo un segundo y vuelvo a bajar la mirada-Es la fiesta de Diana, está en último año, y además invitó a esos hombres hermosos de medicina.
-Si claro, los que se creen de una mejor especie -Balbuceo.
-No me importa lo que digas, esta noche te recojo a las 8-Responde Umma. No hemos logrado compartir habitación, así que estamos separadas mientras logramos encontrar algún lugar-Y por favor, arréglate para la ocasión. -Me advierte. Ella piensa que visto muy simple, cree que no llamo la atención, ni pongo a relucir mis "Atributos", pero en realidad eso es algo en lo que nos diferenciamos, mientras ella demuestra un aspecto despampanante, yo me conformo con poderme mover cómodamente.
-¿Para qué ocasión? -Interrumpe Finn volviendo con dos almuerzos.
-La fiesta de Diana es esta noche, ya te había dicho-Explica Umma mientras Finn se incorpora a la mesa.
-Ah sí, donde estarán los "dioses médicos" -Dice Finn poniendo los ojos en blanco.
-Lo son-responde ella abriéndole los ojos.
-Y qué planeas, ¿conseguir una consulta?
-Las posibilidades son infinitas -Dice mientras pone una cara de picardía.
Él niega con la cabeza.
-Según entendí todos los invitados son de último año, no creo que tengas muchas posibilidades.
Umma se ríe con ganas.
-Ay Finn, no me conoces. -Dice y le guiña el ojo.
Yo sólo los miro mientras hablan.
-En realidad no. -Dice en voz baja mientras se lleva una gran cantidad de comida a su boca.
-Bueno-Dice ella ignorándolo-tengo clase, ¡paso por ti a las 8 Zoe!
-Pero... -Intento hablar
-¡Pero nada! -Me interrumpe mientras se levanta y se marcha.
-Sigue siendo un poco mandona, ¿no crees? -Menciona Finn sin apartar la mirada de su plato.
-Si, pero tiene razón-respondo bajando la mirada.
-Siempre dices eso-pasa un largo rato, y decido no responder- Mira, te quiero, pero debes ponerte más a menudo al frente de la situación, no tienes que hacer las cosas para complacer a los demás, si en el fondo no es lo que deseas.
-Yo no hago las cosas para complacer a los demás, lo hago porque me nace-Respondo secamente.
-¿Ah sí? Y, ¿te nace hacer el dichoso voluntariado?, o, ¿asistir a esa fiesta?, o ¡ah!, ¿pasar toda la noche haciendo los trabajos de Umma?, no creo-Dice Finn exaltado mientras me observa.
-Hablas como si ella me obligara a hacer sus trabajos, son los mismos, no pasa nada... además no me cuesta-respondo mientras muevo la comida, sin probarla.
-Lo que yo digo es que creo que deberías mostrar más tú opinión.
-¿Crees que no lo hago? -Digo y levanto una ceja.
-Bueno, no lo suficiente.
-¿Qué quieres decir? -Le pregunto un poco irritada.
Bota el aire por su boca.
-Digo que te dejas manipular de todos. - Dice mirándome fijamente.
Me quedo en silencio unos segundos sin saber que responder.
-Pues yo creo que eso no es cierto. - Respondo al fin en voz baja.
-Lo que tú digas-Espeta apartando la mirada.
Me quedo inquieta con el silencio entre ambos, así que decido intervenir.
-¿Irás a la fiesta? -le pregunto desviando el tema.
-No lo sé -dice seriamente. -Te escribo más tarde para avisarte. -dice y continúa comiendo.
-Me gustaría que fueras. -digo dulcemente.
Levanta las cejas y no dice nada.
Me quedo pensando varios minutos y no encuentro algún otro tema de conversación, así que decido enfocarme en mi comida.
Probablemente no quiero aceptar que las palabras de Finn pueden ser ciertas, me cuesta mucho enfrentarme a alguien, y Umma no es la excepción, me gusta pensar que todos esos favores no los hago por obligación, o por no saber negarme, simplemente no pierdo nada con hacerlos. Además, no está mal ser así, no?
Llega la noche, y ahora me encuentro alistándome en mi habitación, es un cuarto pequeño, así que no puedo compartirlo con nadie, pero es justo para mí y mis cosas que tampoco es que sean muchas. Umma decidió decorarlo por mí y lo dejó como un pequeño cajón de muñecas, me pareció algo exagerado cuando lo vi, pero no hice ningún comentario al respecto, no quería herir sus sentimientos.
Las cuatro paredes son de un tono rosa chillón y la cama es blanca al igual que el escritorio, en todas las paredes hay posters de sus bandas favoritas y además tengo un cuadro del "señor gato" (Como le dice ella), que me observa todas las noches.
Mientras cepillo mi cabello, recuerdo que tuve que haber llamado a mi mamá por la tarde, a ella no se le pasa ni una así que decido llamarla ahora, antes de ganarme un regaño típico de ella. Tomo mi teléfono y marco.
-Hola hija-contesta después del primer tono.
-Hola mamá-Respondo en un tono seco.
-¿Cómo estás?
-Bien.
-¿Cómo estuvieron las clases?
-Bien.
-¿Qué tienes? -pregunta y mi mente vuelve a la llamada.
-¿Perdón?
-Sé que te pasa algo, soy tu madre.
-Eh... no es nada, no te preocupes.
-¿Segura? -me pregunta enfatizando la palabra.
-Si mamá...sólo estoy algo cansada -digo mientras paso mis manos por el rostro - ¿Cómo sigue Jasmine? -Pregunto desviando el tema rápidamente. Lo que menos quiero en estos momentos es hablarle de lo que pasa por mi cabeza.
-Está mejor, sigue con un poco de...
La conversación fue corta, sin embargo en mi mente sólo pasaba la discusión con Finn, está en mí esa sensación de estar haciendo las cosas mal, debo tener un cambio, un cambio urgente, no puedo seguir dejando pasar mi vida bajo los criterios de los demás, aunque no lo quería admitir hace unas horas, ahora me doy cuenta de que es cierto. No más con ver el aspecto de mi habitación soy consciente de que existe un problema.
Probablemente el primer paso para demostrar mi carácter sería no asistiendo a esa dichosa fiesta, pero también es cierto que no salgo en plan de amigas con Umma hace mucho tiempo, además quiero demostrarle, no sólo a ella, también a mí misma, que llevo la batuta de mi vida sin necesidad de seguir los lineamientos de ninguna persona, en especial los de ella.
Tengo que conseguir algo que ponerme, no es que me vista mal, claro que no, solo que no tengo nada que se acomode para una fiesta, pero... pienso, si quiero cambiar, lo primero que tengo que hacer es no preocuparme por la opinión de los demás, así que decido vestirme como mejor me siento.
Me coloco un vaquero sencillo, mi blusa favorita blanca, que parece de playa, y mis sandalias cómodas, decido maquillarme un poco, no sé muy bien cómo hacerlo, pero esta noche quiero sentirme cómoda conmigo misma. Aplico un poco de sombra oscura sobre mis párpados y encrespo mis pestañas, pongo un poco de máscara sobre ellas, y por último un labial suave que sirve tanto para mis labios como de rubor para mis mejillas.
Soy baja, de pelo castaño corto y detrás de mis lentes tengo unos ojos del mismo color, soy delgada y tengo un poco más de curvas que las mujeres que conozco, no soy de esas chicas despampanantes que llaman la atención cuando llegan a un lugar, sin embargo tengo facciones delicadas y una sonrisa que según me dice Finn, es envidiable, pero de nada sirven mis características físicas cuando no soy capaz de reflejar mi verdadera personalidad. Admiro eso de Umma, que no se le encuentran defectos cuando refleja una tan imponente autoestima.
Termino de arreglarme y me ubico frente al espejo, conforme con mi apariencia me siento en el borde de la cama y espero a que Umma llegue, mientras le envío mensajes a Finn.
<
<
Me desanimo un poco, a veces siento un poco más de apoyo cuando estoy junto con él así que en definitiva la noche de hoy será todo un desafío.
<
Mientras dejo el teléfono en mi regazo, pienso que lo primero que tengo que hacer al volver a ver a Finn, es aclarar mis sentimientos, no puedo seguir así, fingiendo una relación que sé que no va para ningún lado. No estoy segura si el siente lo mismo, así que será mejor hablar prontamente antes de seguir encaminando esta relación hacia un camino equivocado. Siempre le pido consejos involuntariamente a mi mamá, nunca le he presentado a Finn, sin embargo ella sabe de su existencia, me dice que si estuviera perdidamente enamorada, no dejaría de nombrárselo en todas nuestras conversaciones, cosa que muy pocas veces hago.
-¡Zoeeee! -Se escucha un grito fuera de mi edificio-¡Baja ahora! -Me levanto rápidamente de la cama y me asomo por la ventana hasta que alcanzo a ver a Umma recostada sobre su vehículo.
Le indico con un movimiento rápido de manos que ya bajo, mientras mentalmente me repito el cambio que quiero y espero reflejar.
Mientras me acerco a Umma no puedo evitar detallar su aspecto, lleva un vestido corto negro, bastante llamativo, está muy linda, claro, siempre lo está, estoy segura de que no le hace falta ningún tipo de accesorio, tiene una belleza natural con ese cabello crespo envidiable, o su color de piel canela, es alta y delgada y además tiene unos ojos verdes que a cualquiera enamoran. Cuando me detengo frente a ella, abre los ojos bastante expectante.
-Dijiste que te vestirías para la ocasión-Me dice.
-De hecho no me dejaste responder nunca-Respondo mientras ingreso al asiento de copiloto. -Además me siento mejor así-Digo en un tono firme.
Ella se gira y se apoya en el marco de la ventana.
-¿Estás enojada por algo? -Dice mientras levanta una ceja-Porque si es así dímelo ahora.
-No
Probablemente Umma no tiene la culpa de mi cambio de comportamiento repentino, pero se siente muy bien el poder responder lo que realmente pienso.
Umma rodea el vehículo y se ubica en el asiento del conductor, enciende la radio y empieza a conducir. Mientras tararea New rules, voltea a mirarme y después de un largo rato decide hablar.
-Irá Aaron-Dice mientras mueve su cabeza al ritmo de la canción.
-¿Y él es...?
-No puedo creer que no sepas quien es. -Al ver que no respondo añade-Es el representante de la facultad de medicina, está en último año-Dice en un tono obvio-Por favor Zoe, sale en todas las revistas.
-Pues no me acuerdo, o no me la paso viendo esas revistas -Digo mirando hacia la ventana.
-Estoy segura de que es el hombre más llamativo de la Universidad, de seguro ya lo has visto.
No respondo.
-¿Es enserio Zoe?, ¿No sabes de quién hablo?
-No Umma, no sé de quién hablas. -respondo un poco irritada.
-Cómo sea-dice.
Después de un silencio más añade
-Estás diferente, ¿Qué te pasa?
Tal vez sería mejor si le cuento a mi amiga, al fin y al cabo ella me podría ayudar y dar su verdadera opinión sobre el asunto, bastante empoderada que ya es, algún consejo me podría brindar.
-Es q...
-Porque vamos a una fiesta y no querrás tener esa actitud-Añade interrumpiéndome.
-Está bien-Digo mientras recuerdo que hace mucho que no compartimos nuestros problemas, probablemente algo ha cambiado entre nuestra amistad, o simplemente hasta ahora noto su falta de interés. -No pasa nada -Menciono desviando el tema.
Umma asiente y sigue su camino