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El ardiente capricho de la CEO.

El ardiente capricho de la CEO.

Autor: : Iraya Baute
Género: Romance
Mackenzie O 'Sullivan es la heredera de Holding O 'Sullivan Park, ha tenido que luchar mucho para convertirse en el CEO. Ya que su tío, Rónan O 'Sullivan, siempre había creído que sus dos hijos, Shane y Murphy, serían los verdaderos herederos de su hermano, ya que ella es mujer, y más joven que sus hijos. Así que sólo desea que fracase. Cuando sonó la alarma de incendio, en el hotel donde estaba reunida, para firmar un multimillonario contrato, tras indicar a su asistente que guie a todas las personas de la sala hacia las salidas de emergencias, Mackenzie se quedó para recoger los documentos. Solo cuando un enorme y aguerrido bombero, tan grande como un coloso, entró en la sala donde estaba, fue cuando se sorprendió al no percatarse del peligro que corría. En un principio el bombero intentó indicarle que lo acompañara a una salida, pero la CEO no le obedeció, sus prioridades eran otras, incluso cuando empezó a toser por el humo, no lo hizo. Sin pensarlo, el bombero levantó a su reticente víctima sobre su hombro, para salir de allí y la CEO, furiosa ya que habían perdido todos sus contratos, decidió enterarse de quién había sido el responsable. A partir de este momento la guerra entre estos dos será total, complicada con una atracción innegable, y nada pedida en especial por el atractivo bombero, todo ello regado por una historia llena de humor, atracción, sexualidad, emociones extremas, peligros, y grandes enfrentamientos.

Capítulo 1 Prólogo.

Narrador.

Michigan, 1.999, Hotel Columbia Gold.

Sean O 'Sullivan, desentenderse de su asistente y de los otros ejecutivos, que salió esa noche a celebra por la ciudad el contrato firmado, hoy que relanzaba internacionalmente sus empresas, y se dirigió directamente a su suite en el hotel. No compartía el entusiasmo, ni el interés de los dos accionistas que los habían acompañado, ni de su hermano, de que todo ya estaba hecho. Sólo tenía que recodar, la insistencia de los tres en que fuera con ellos a beber, y lo que surgiera.

El CEO, sabía muy bien que significaba su insinuación "a lo que surgiera", los tres que insistían, incluido su hermano, estaban casados, y en el caso de Ronan, tenía dos hijos de ocho y seis años, pero eso no los detenía a la hora de tener amantes ocasionales, algo que él, siendo soltero, no compartía.

Todo el mundo pensaba que Sean, a sus cuarenta y seis años, odiaba a las mujeres, porque no se le había conocido ni amante, ni pareja, incluso algunos pensaban, en especial su Ronan, que era gay, pero nada más lejos de la realidad, la verdad era otra muy distinta.

El CEO continuaba enamorada de su primer amor, un amor que, por motivos que, en ese entonces, él no tenía dinero, fue rechazado por el padre de la única mujer que ha amado, Céline Brown.

La idea de aceptarse fue la que hizo que se matara a trabajar y viajara para ganarse la vida hasta que fundó sus empresas, para descubrir que el padre de Céline la obligó a casarse con su jefe, dos años antes de que terminara montando su empresa.

En cierta forma él también se sintió culpable, y no la acusó de nada, durante ese tiempo asumió que ella sabía lo que él hacía, y no contactó con ella ni le pidió esperarlo. Céline pensó que la había abandonado, por eso cedió a la presión de su padre, que deseaba un hombre con dinero para su hija.

Sean se castigó por no ser más inteligente, por no luchar desde el principio por la mujer que amaba, decidió ser soltero de por vida, su hermano ya tenía hijos, que heredarían todo, él solo se dedicaría a trabajar y quemar su dolor con sus empresas.

Cuando casi lo arroyaron, mientras intentaba salir del ascensor en la planta donde estaba suite, una mujer que intentaba entrar, totalmente rota en llorar, y con olor a alcohol, reaccionó agarrándola por la cintura, para evitar que ambos cayeran, como un bloque de cemento, sobre el suelo enmoquetado. Pero la veleidosa, morena, con gafa de sol, se resistió, y terminó arrastrándolo, y cayó sobre le en el duro, y doloroso piso del ascensor.

-" ¡Joder!, ¿Se quiere quedar quieta?"- dijo el CEO, mirando al techo del ascensor, totalmente indignado, mientras con la espalda en el suelo, y adolorida, sentía ese voluptuoso cuerpo de mujer sobre él, por alguna razón, se le hacía familiar.

-" ¿Se... Sean?"- una voz algo deformada por la influencia del alcohol, y que no olvidaría nunca, hizo que mirara, a la mujer que tenía encima suyo, con las piernas enredadas entre las suyas, y alguna parte suave y delicada del cuerpo femenino, en peligroso contacto con partes muy sensibles del suyo.

Al mirarla, casi sintió su corazón fuera del pecho. Pese a que sus ojos verdes oscuros, casi marrón claro, se enrojecía por las lágrimas, era la mujer más bella del mundo.

-" ¡Céline!"- casi se atragantó diciendo su nombre, que no pronunciaba hacía años.

Céline Graham sonrió, pensado que el hombre que tenía delante ella, era de nuevo una de sus fantasías, una de tantas que solía tener muy a menudo, para soportar el horrible matrimonio que llevaba años aguantando, con un marido infiel, egoísta, que ella rechazó en su cama desde el primer día, porque no deseaba olvidar al único hombre que amó, y que tocó su cuerpo hace años, para llevarse su virginidad y su corazón.

Un hombre que la desdichada morena, tras emborrachase a solas en una habitación de un hotel, provocado porque había descubierto a su marido con su nueva amante, pensó que de nuevo volvía a soñar con él, con su adorado Sean O 'Sullivan, el bostoniano, de origen irlandés, que le había robado el corazón cuando ella estudiaba en la universidad.

Sin pensarlo, y para que la fantasía se iniciara, ante la cara de sorpresa y tensión del hombre que tenía tirado bajo ella, rectó por su cuerpo para cogerlo, con sus brazos, por su cuello, y besar sus labios, sin control.

Si le extraño que él se paralizara al principio, si le extraño que fuera todo más real de lo habitual, todo fue borrado rápidamente de su mente alcoholizada, por la sensación maravillosa, y enloquecedora de tocar esos labios que tanto recordaba, y que tantas noches le había acompañado en sus sueños, en la soledad de su habitación.

Sean se paralizó porque su mente no podía registrar que eso estuviera pasando de verdad, pero ese sabor único y maravilloso, que nunca había olvidado, le hizo olvidarse de dónde estaba, de quién era, solo podía sentirla a ella, y sin pensarlo, con una fuerza que no sabía que tenía, tras sentarse, con ella en su regazo, se levantó del suelo del ascensor, sin soltarla, para llevársela a su suite, nada importó esa noche, solo hablaron sus corazones, arrastrándolos a un tiempo en el que sentía.

A la mañana siguiente, Sean se despertó y estaba sólo en la cama, su pequeña hada morena había desaparecido, abandonándolo, sin una explicación, tal como apareció, se fue. El primer sentimiento fue la humillación, por haber caído tan fácilmente bajo las garras de esa maldita mujer, después vino la sed venganza, fue ese sentimiento la hizo que ordenara que recopilaran toda la información sobre ella. Descubrió que esa maldita zorra estaba aún casada, rompiendo de una manera muy efectiva su corazón, y decidió que nunca más quería saber nada de ella.

Por su lado, Céline, cuando se despertó esa mañana, descubrió avergonzada, lo que su mente anulada por sus verdaderos deseos había hecho. Si era sincera, lo único que había hecho el alcohol, era desinhibir todas esas precauciones que hasta ahora la habían sometido.

Así que, tras darle un beso en la mejilla a su atractivo guerrero dormido, se levantó para hacer lo único que no había hecho, tras vestirse, se dirigió directamente, con las pruebas que siempre tuvo sobre las infidelidades de su marido, al primer bufete de abogados recomendado.

Ambos tenían ideas diferentes de lo que había pasado esa noche, mientras que para Sean O 'Sullivan había sido otro más de los engaños de esa mujer, para Céline, era una forma de deshacerse de la carga que había surgido por los mandatos de su padre.

Lo que ninguno de los dos sabía, en ese momento, era que el destino había decidido echarles una mano, un mes después de ese encuentro que cambiaría sus vidas, Céline, descubrió que estaba embarazada.

Sin pensarlo, y motivada por una gran felicidad, decidió buscar al único hombre que amaba, y contarle que no sólo estaba embarazada, sino que también, había iniciado los trámites de divorcio.

Para ello se dirigió a las oficinas centrales del Holding O 'Sullivan Park, y solicitó hablar con el CEO, lógicamente el personal de recepción, le indicó que tenía que concertar una cita, y que, desde luego, sin cita, nadie estaba autorizado para entrar en las instalaciones centrales de ese grupo.

Céline, quitando la influencia que tuvo de su padre, no era la típica mujer que se dejará amedrentar, tenía mucha fuerza interior, que había dormido durante años, despertó una noche, hacía un mes. A sus treinta y ocho años, y después de tanto sufrimiento, no iba a dejar pasar la oportunidad de ser feliz o al menos intentarlo, así que tras un despiste del personal de seguridad y de la recepcionista, se coló en uno de los ascensores, y sin pensarlo se dirigió a la última planta, donde ella suponía que estaría el despacho de ese esquivo irlandés, sabía que él la estaba evitando.

Los astros debieron confabularse en su favor porque, cuando salió del ascensor, tanto los despachos, como los pasillos, estaban llenos de gente atareada que ni le prestó atención. Manteniendo la cabeza gacha, y con una actitud de secretaria apurada, tras hacerse con una carpeta que había sobre una de las mesas, consiguió pasar desapercibida, hasta llegar a la gran sala que la dirimía hacia los despachos de los grandes ejecutivos.

Fue allí donde su ingenio cobró vida, tras hacerse la empleada de recursos humanos, que estaba despistada, preguntó dónde estaba el despacho del asistente del CEO, ya que tenía que entregarle un informe urgente, o rodarían cabezas.

Tras obtener la información, se dirigió al despacho, donde el asistente del CEO se sorprendió al ver a la mujer que hacía poco su jefe le había mandado a investigar, justo delante de la puerta de su despacho.

- "¿Señora Graham?"- dijo el Asistente azorado.

- "Veo que me conoces, creo que tu jefe lleva evitándome hace algún tiempo."- le dijo la morena, demostrando que se había dado cuenta de todas esas ocasiones frustradas en las que había intentado ponerse en contacto con Sean, y este la había evitado.

- "Verá señora ..."- la decidida morena no lo dejo acabar, tras sentarse en el sillón que había en el despacho del asistente, le entregó un paquete para que se lo diera a su jefe.

- "No me importa la excusa que me dé, dale esto ahora mismo, no pienso irme de este despacho hasta que se lo entregue, y si te pregunta dónde estoy, le dices que venga a buscarme."- fue la respuesta escueta y segura que le dio la decidida Céline, que no pensaba dejar que otros decidieran por ella.

El inseguro asistente se dirigió al despacho de su jefe, y tras dejar el paquete sobre la mesa, le explicó lo que sucedía. Por un segundo, Sean, dudó en abrir el paquete, pero finalmente le pudo la curiosidad, dentro hubo tres cosas que le dejaron impactado, primero fue una demanda de divorcio firmada por esa maldita hada, lo segundo una prueba de embarazo positiva, y la tercera una nota que ponía.

- "Sólo tú me has tocado, ni se te ocurra pensar que no eres el padre."- la emoción de lo que sintió al leerla le hizo preguntar casi a gritos, donde se encontraba ella.

- "¿Dónde está?"- dijo levantándose de golpe de su asiento.

- "Está en mi despach..."- el CEO no dejó que su asistente terminara, antes de salir como alma que lleva el diablo en busca de esa mujer que nunca había podido olvidar.

Nada más abrir la puerta del despacho, la vio sentada en el sillón de su asistente, mirando hacia la ventana que había en un lateral. Allí estaba la mujer que cada noche se colaba en su cama, en forma de sueño, y mucho antes de que ella le devolviera la mirada con esa sonrisa que siempre tenía en sus labios, ya había decidido que nunca la dejaría escapar, pasara lo que pasara, durante media vida habían estado separados, el resto lo pasarían juntos para siempre.

Y fue así como tras años de lucha y separación, un divorcio costoso, y difícil, Céline Graham, se convirtió, meses después, en Céline O 'Sullivan, madre de la única heredera que Sean considerará a partir de ese momento, algo que no gustará nada a su hermano en el futuro.

Capítulo 2 Como se forma una CEO.

Mackenzie.

Boston, 2020, Torre O ´Sullivan.

- "Pero papá, no quiero que nadie sepa quién soy, quiero empezar desde abajo, ¿Cómo quieres que dirija el grupo si no conozco cada puesto? ¿O me tratan entre algodones? No quiero que me protejas."- esa era una frase que había repetido hasta la saciedad desde que tengo uso de razón, desde que con cuatro años mi padre me hizo sentarme en su sillón del despacho.

Sé que muchos pensarán, como dejó muy claro mi tío muchas veces cuando era pequeña, que ser mujer, y pretender dirigir el Holding que mi padre había creado desde cero, es totalmente incompatible, pero al contrario de lo que muchos creen, yo siempre he soñado, desde pequeña, con ser la CEO.

Quizás fuera motivado por las historias que me contaba mi padre cuando llegaba de sus viajes, sobre sus grandes negocios, o también porque nunca me ha gustado, provocado por la historia del anterior matrimonio de mi madre, que me dirigieran la vida, que me digan lo puedo, o no, hacer, pero decididamente cada vez que me han preguntaban de niña, qué me gustaría ser de mayor, mi respuesta siempre era la misma, "yo seré la CEO de Holding O 'Sullivan Park".

Aún recuerdo la que se montó en mi casa, cuando mis primos mayores, se burlaron de mi respuesta, diciéndome que a lo más que podría yo optar es hacer a la esposa o amante de un millonario, al parecer, mis primos mayores no habían medido el nivel de agresividad que podía tener una niña de ocho años, sobre dos adolescentes de dieciséis y catorce años, cuando se le dice que no puede hacer algo, sobre todo, cuando desde pequeña mis padres me han enseñado que el mundo está a mis pies, sólo tengo que trabajar para conseguirlo. Prueba de ello, fue la cicatriz de dientes, y el arañazo que tienen cada uno de mis primos en un lugar diferente de su cuerpo, a día de hoy.

El castigo que recibí por mi falta de control valió la pena, peor fue el castigo que recibieron ellos, por parte de su padre "por dejarse ganar por una niña", palabras textuales de mi tío. No soy estúpida sé que mi nacimiento dio al traste con muchas ilusiones que tenía el gran Ronan O 'Sullivan, para sus dos retoños, sobre todo porque a diferencia de mis primos, yo demostré, desde muy pronto, mis habilidades comerciales, así como, mi capacidad para los números.

Tuve un gran maestro en este terreno, desde muy niña cada cosa que yo quería, debía negociarla con mi padre, hoy en día es un juego que seguimos practicando, justamente por eso tenemos esta conversación.

Hace poco terminé mi título universitario de económicas, y comercio. Estoy en el último curso de gestión de empresas y economía internacional, y como habíamos quedado desde un principio, el CEO del Holding O 'Sullivan Park, y yo, su futura empleada en prácticas había que dirimir cuál serían mis obligaciones, para prepararme para mi futuro, con apenas veintiún años, no podía hacer más, pero como siempre el astuto CEO, pretende salirse con la suya, olvidándose del trato que habíamos hecho previamente.

Para mi padre la mejor manera es que entre directamente a los puestos directivos de la empresa, como una accionista más, justo lo que hicieron mis primos, pero yo no estoy de acuerdo, conozco la historia de mis padres, de cómo luchó mi padre para levantar su empresa, y como cuando casi se creían perdidos el uno al otro, con esfuerzo, y con resistencia, mi madre consiguió reunirse con él, para volver a estar juntos, y justamente eso es lo que yo deseo para mis futuras empresas.

Muchas de las chicas de mi edad, que como yo tienen su futuro asegurado, prefieren dedicarse a ser futuras madres o esposas, o simplemente ser diseñadoras, o herederas sin cargos. Yo, en cambio, desde pequeña, a pesar de los colegios caros y de élite a los que asistía, no conseguía hacer amigas, me solía llevar mejor con mis compañeros de clase, porque teníamos más temas en común. A mí no me atraía para nada hablar de moda, ni de maquillaje, ni de lo último que habían sacado los grandes diseñadores, prefería hablar de la economía global, de la bolsa y de acciones. Justo por eso, durante mi época escolar, y en la Universidad, hice pocas amigas, y ninguna significativa.

- "Eres el negociador más difícil con el que he trato, Mackenzie O 'Sullivan"- se quejó mi padre, con una sonrisa de orgullo, que nunca podía borrar, cuando teníamos estas conversaciones.

- "Échales la culpa a mis genes, es algo que mamá suele hacer mucho. Los dos teníais que haber analizado, y planificado, si era conveniente combinar tu agudeza empresarial y tu cabezonería, con la capacidad infinita que tiene la señora Céline O 'Sullivan, para salirse siempre con la suya, y todo eso lo hicisteis en un mismo ser, mala planificación. Ahora es tarde, no hay devolución."- le dije sonriendo, haciendo que mi padre estallaba en carcajadas.

- "Decididamente compensas lo peor y lo mejor de los dos, lo que no tengo tan claro, es si el mundo, o el hombre que se enamore de ti, estarán preparados para los que se les viene encima."- dijo mi padre firmando mi propuesta de que no intervendría durante mi periodo de prácticas, y no daría a conocer nuestra relación familiar, para que en las empresas en las que iba a trabajar, se me trataran como uno más. Para los demás empleados del Holding, incluido mi tío, y mis primos, yo sería una empleada más.

Para el resto, parece extraño que, mi padre y yo, lo negociemos todo, incluso que nos hagamos firmar contratos de compromiso para cumplir, pero así me eduque, nunca me faltó amor, ni comprensión, mucho cariño, pero sabía, y tenía claro, cuáles eran las normas ineludibles, que nunca podía saltarme, pero en aquellas en las que podíamos llegar a acuerdos, las negociaciones eran encarnizadas. Se puede decir que me crie para ser la sucesora de mi padre, pese a quien le pesé.

Narrador.

Boston, 2022, Gran Hotel Mandarin Oriental.

Durante dos años, Mackenzie O ´Sullivan, fue pasando de puesto en puesto, desde los puestos más bajos hasta casi optar a los grandes directivos, siempre ocultando su verdadera identidad, todo el mundo no hablaba sino del buen hacer que tuviera la nueva empleada, y cómo conocía al dedillo la empresa. En esa época, vivió en su apartamento alejado de sus padres, para aprender a vivir del sueldo que ganaba con sus manos, solo consiguió que su padre no comprara el apartamento lujoso en el que vivía, una cláusula en el acuerdo que firmaron ambos, y era ineludible.

Durante este tiempo, su tío Ronan, pensó que su impertinente sobrina había desistido en su empeño en convertirse en la nueva CEO, él por su lado preparaba a su hijo mayor como sucesor de su hermano, pero todo acabó ese día, el día que se celebraba el cuarenta aniversario de la fundación del grupo.

Para ese día todos los empleados del Holding, los directivos, accionistas y algunas representantes de otras empresas punteras en el sector, fueron invitados a la celebración. El lujo en el gran salón era incomparable, y la prensa se estaba haciendo eco de que algo ocurriría esa noche, un anuncio importante que todos esperaban se iba a producir.

Ronan miraba orgulloso a su hijo mientras le advertía de la reacción que debía tener cuando su tío anunciara su nombre como su futuro heredero, también se tenía que comprometer en cuidar a su prima, delante de su tío, no quería que su hermano lo viera como una posible agresión a su hija, a la que adoraba.

Lo mejor, pensaba Ronan, era que su hijo negociara un buen matrimonio para su sobrina Mackenzie, uno en el que además de servir para los negocios futuros del grupo, el nivel de vida de su sobrina, junto a lo que ella se merecía por ser una O 'Sullivan, fuera el mejor.

Pronto se anunció la llegada del CEO, y de su familia, y a lo alto del estrado, junto al portavoz que se encargaba de organizar el evento, salió el CEO Sean y su esposa Céline, Todos se extrañaron de que la única hija del CEO no asistiera a la celebración, pero también era verdad que desde que había terminado sus estudios universitarios, la heredera habia desaparecido. Algunos pensaban que se había dedicado a viajar, y a disfrutar de los años de juventud.

- "Queridos asistentes, empleados, amigos y socios, también competencia, os hemos reunido aquí no sólo para celebrar el cuarenta aniversario de la fundación de O 'Sullivan Park, empresa dedicada a la creación, promoción y administración de complejos de viviendas y bungalow espacios naturales, además de ser líder en oferta vacacionales de aventuras y deportes extremos, sino que también para proclamar quién he decidido que será, en unos años, el futuro CEO del Grupo"- dijo el CEO, sonriendo.

Tras estas palabras los murmullos de sorpresa se hicieron entre el público, mientras su hermano miraba su hijo mayor con orgullo, advirtiéndole con los ojos como debía comportarse cuando su tío lo nombrará. Share O 'Sullivan de treinta y un años, asintió a su padre, serio, mientras procedía a repasar con sus manos, los botones de su chaqueta para ver si estaban bien abotonada, cuando saliera al estrado, a recibir su nombramiento, como futuro CEO.

- "Os presento a la futura CEO del Holding O 'Sullivan Park, Mackenzie O 'Sullivan, mi hija."- la presentación del CEO hizo que el asombro, se entre mezclará con la incredulidad, y los aplausos de compromiso.

Las puertas dobles de la sala se abrieron, y una preciosa joven de veinte y pocos años, pelirroja, con unos ojos enormes de un color extraño, que parecía violeta, herencia de su irlandesa abuela paterna, y un cuerpo escultural, y curvilíneo, vestida con un vestido tipo sirena, con los hombros al descubierto, en raso verde, un claro diseño de Valentino, y collar de esmeraldas de Cartier valoradas en más de medio millos de dólares. Su caminar era seguro y decido y su sonrisa confiada y feliz.

Pronto un murmullo general de reconocimiento entre los empleados fue audible hasta para el propio Ronan, fue cuando el irlandés descubrió que había sucedido durante esos dos años. Mientras él pensaba que su sobrina estaba disfrutando de su vida de heredera rica, por el mundo, al parecer ella se había dedicado a viajar por las diferentes empresas del grupo, trabajando en todos aquellos puestos que le dieran conocimiento para saber cómo poder dirigir, en el futuro, esas empresas, su hermano se la había jugado bien, y ahora sólo le quedaba intentar derrocar a esa maldita entrometida, que pretendía dar al traste con sus planes.

Mientras el hermano mayor del CEO se lamentaba de su mala suerte y comenzaba a buscar la manera de destruir a su sobrina, entre los empleados reinaba una ambivalencia de sentimientos, estaban los que orgullosamente, tras haberla reconocido, admitían que la futura CEO sabría valorar su trabajo, porque lo conocía, y estaban también los que, en algún momento, durante esos dos años, habían tenido algún tipo de rencilla o malestar con la nueva empleada de práctica, sin saber quién era ella, veían peligrar sus trabajos.

Desde esa noche, un futuro de lucha, esfuerzo, trampa, engaños, y enfrentamientos, para hacer valer su posición como la CEO, iba a ser la tónica común en la vida de la joven empresaria O 'Sullivan. Aunque el destino, le deparaba también una montaña rusa de emociones y sucesos, que ella ni conocía ni esperaba, pero igualmente iban a entrar en su vida, quisiera ella o no.

Capítulo 3 Ataques ocultos.

Mackenzie.

Boston, 2024, hotel InterContinental Boston IHG.

- "Creo que ya sólo queda firmar los contratos, y todo estará correcto."- dije al CEO del grupo BH 

Tras unas negociaciones arduas, conseguimos que esa empresa en vehículos de deporte y aventuras firmara un contrato millonario para que nos abastecieran, durante veinte cinco años, de sus mejores prototipos de bicicletas de montaña y Quac deportivos para carreras, algo que daría un plus para nuestros bungalow de alta montaña. 

La verdad es que había costado mucho conseguir la exclusividad para nuestro grupo de bungalows High Mountain, había muchos competidores, y si encima tenías que luchar interiormente con enemigos que, disfrazados de familiares atentos, te ponían la zancadilla para que tú te estrellaras, y justificar así sus teorías de que una mujer nunca podría ser una buena gestora para el grupo O ´Sullivan, puesta la cosa se ponía aún más difícil. 

Justo por eso en vez de hacer la reunión con el grupo BH, en las oficinas de del Holding, lo celebramos en uno de los mejores hoteles de empresarios, el hotel InterContinental Boston IHG, en su mejor sala de reuniones del ático. Especialmente ordené que los accesos a la reunión estuvieran controlados, así como que nos aseguramos de que los asistentes no estuvieran comprados para intentar reventar la firma de los contratos.  

Parece absurda tantas precauciones extremas que estamos teniendo, pero es que desde que accedí a la presidencia del grupo, hace seis meses, porque mi padre se retiró para vivir lo que le quedan de vejez, viajando por el mundo con mi madre, muchas cosas extrañas han pasado, y todas tienen nombres y apellidos, aunque aún no lo he podido demostrar. 

Después de ser nombrada futuro CEO del Holding O ´Sullivan hace un año y medio, me convertí en vicepresidenta del grupo, a cargo de mi tío Ronan, quien había sido hasta ahora el vicepresidente, fue en ese momento cuando conocí a mi fiel asistente y mano derecha, el empleado más eficiente del grupo, Carlos García.  

En mi año de preparación junto a mi tío, que estaba siendo desinformada, Carlós detectó, y muchos de los tratos comerciales, donde intervenían mis primos, ejecutivos del grupo, y mi tío, se produjeron accidentes o perdidos de documentos de manera extraña.  

Intentaban hacer que pareciera poco adecuada para el puesto de CEO, gracias a la eficiencia de Carlos, a mi conocimiento de la empresa, y mi mente privilegiada para los negocios, herencia de mi padre, siempre salía airosa de esas zancadillas que se me ponían, incluso llegaba a tener mucho éxito en los negocios que emprendía, las ventas y alquileres de casas y bungalows aumentaron, gracias a mi último plan de crear monitores de deportes de riesgo para que acompañaran a muchos de nuestro clientes que se querían iniciar o se iniciaban en este tipo de práctica. 

Pero que todo me estuviera saliendo bien, no quería decir que no tuviera precaución, o estuviera preparada para evitar, o gestionar bien para cuando el próximo "accidente" se produjera. Justo por eso el control de esa reunión era tan importante.   

La firma de contrato se realizó sin incidencias, o eso pensé yo, ya que cuando nos dimos la mano para celebra el trato, el CEO del grupo BH y yo, de pronto, saltó la alarma de incendios en el hotel, la puerta doble de cierre electrónico se abrió, para evitar que nos quedáramos encerrados dentro de la sala, y las luces se apagaron, sólo estaba encendidas las luces auxiliares, que indicaban las salidas de emergencias.  

- "Lleva al CEO ya todos a las salidas, a la escalera de incendios, no usen lo ascensores estarán bloqueados. "- le dije a Carlos para que se llevara todos, mientras yo comenzaba a recoger todos lo contrato y papeles, para bajar detrás de ellos.  

Carlos, y todos, me obedecieron, aunque vi la cara de duda, ante mi orden, de mi asistente, un guapo moreno de origen puertorriqueño de cuarenta y dos años, casado con la única amiga que tengo, y padre de dos preciosos demonios de tres y cinco años, que son mi debilidad. 

Sabía que a Carlos no le gustaba nada dejarme a solas allí, pero tenía que asegurarme que la comitiva de grupo HB, con su CEO a la cabeza, y mis preciosos empleados estarían a salvo, y sólo había una persona en la que yo confiaba para que pudiera hacerlo, mi fiel Carlos García. 

Comencé a recoger todos los contratos, después de que Carlos obedeció mis ordenes, pretendía ir lo más rápido que podía, sólo me quedaba recoger dos carpetas, cuando la sala comenzó a llenarse de humo que me dificultaba la visión, y respirar, me arrojé al suelo. Cogí una botella de agua de la mesa, y tras arrancarme la manga de mi camisa, empapé la tela y me la puse en la cara tapando boca y nariz, para así poder respirar mejor, tal como nos explicaron en las clases de seguridad y supervivencia que di mientras me hacía pasar por una empleada más del grupo O ´Sullivan Park, y continué buscando las carpetas para salir de allí.

- "¿Hay alguien aquí? ¿Señorita O ´Sullivan?, ¿Está aquí?"- la voz mecánica, mezclada con la respiración que haría un submarinista con escafandra, me hizo mirar a la puerta desde donde estaban tirada en el suelo, tanteando desde allí con una mano la mesa buscando el contrato que me faltaba.  

Sinceramente lo que vi ante mí, desde el suelo, posiblemente provocado por la inhalación de humos, era lo más parecido a un enorme y tenebrosos lord Darth Vader, cuyo sable laser era una linterna que iluminaba mi cara encandilándome, no me pareció para nada que era un bombero, más cuando lo oía respirar de forma mecánica. 

Por primera vez, pese a la alarma antincendios sonando, las luces apagadas con la única referencia de las luces auxiliares sobre las puertas, para indicar la salida, y el humo rodeándome, sentí miedo. Aquello iba en serio, estaba en mitad de un incendio, y delante del villano de mi saga favorita del cine, estaba ante el ser más peligrosos y sanguinario que yo, desde niña siempre había temido, me miraba detrás de un haz de luz que me estaba cegando, sin decirme nada, más allá de que yo oyera su respiración a través de su escafandra. 

- "Que la fuerza me acompañé"- dije inconsistente detrás del trozo de tela húmedo que cubría casi toda mi cara.  

Narrador. 

Boston, 2024, Torre O ´Sullivan.

- "¿Está hecho?"- preguntó un hombre desde el otro lado de la ciudad, en su despacho de la torre O ´Sullivan.  

- "Si, como usted ordenó, señor"- le dijo una voz a través del teléfono que ese hombre tenía en su oído.  

- "¿Ha habido algún herido?"- pregunto a su subordinado a través del teléfono. 

- "No, aunque... vera señor."- el hombre le interrumpió serio. 

- "¿Qué ha pasado?"- la voz de ese hombre no admitía más dilación, ni escusas. 

- "Aun no se ha encontrado a la señorita O ´Sullivan, al parecer se quedó para recoger el contrato firmado y aún no ha bajado."- dijo el subalterno con preocupación en la voz. 

- "Te dije que no quería heridos."- le dijo mientras su mente contemplaba lo que él no había previsto, y que en fondo le beneficiaba. 

 - "Por otro lado si ella desparece, todo será más fácil."- pensó sonriendo. 

- "Ten me informado con lo que suceda."- le ordenó al hombre que estaba al otro lado del teléfono.   

- "Si, señor"- y tras oir esto colgó. 

Conseguir que uno de sus hombres se colara en la última planta del hotel el InterContinental Boston IHG había sido más difícil de lo que habia pensado al principio, el problema era que esa malnacida, y su asistente, eran demasió inteligentes para su seguridad, desde el principio sólo había pretendió causar un pequeño incendio que rompiera el monto de la firma del acuerdo, pero si esto había provocado que por su ganas de triunfar esa estúpida hubiera perdido la vida, pues que se le va hacer , desde un principio todo le había pertenecido , sólo al aparición de esa intrusa, provocó que tuviera que tomar estas medidas, para recupera lo que se le había quitado.

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