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El arte del mar

El arte del mar

Autor: : josefinamancini
Género: Romance
Se supone que los hombres como él no desean ese tipo de cosas, aun así ahí estaba Lucas desenado lo que no debía poseer. Era mejor, era ingenua, y la protegida de su madrastra. Desearla cuando ella estaba en ese estado tan vulnerable era detestable, incluso para él. ¿Cómo siquiera eso le pasaba por la cabeza? El padre de la chica había había muerto hace poco. Su madre se volvió loca y huyo con todo el dinero, dejándola sin casa, ni fondo universitario... sin familia. Lia no sabía si el universo la odiaba o amaba. Toda su vida se conformaba de tropezones y caídas, triunfos y oportunidades. Aunque a veces una no compensaba a la otra. No tenía dinero para la universidad, y aparecía una vieja amiga de su padre ofreciéndole trabajo. No tenía donde vivir, y le ofrecían una casa de huéspedes con vista al mar. Comenzaba a ser feliz, y aparecía... él Demasiado mimado y atractivo, de esos que tienes que mantener a un kilometro de distancia, pero que terminan metiéndose bajo la piel.

Capítulo 1 Prólogo

L u c a s :

¿ Cómo lo hacía ?

¿ Cómo me lo había hecho ?

Esa mocosa, con un par de miradas me tenía en la palma de su mano.

No puedo dejar de mirarla, de provocarla.

Debo lucir patético intentando obtener cualquier reacción de su parte, pero nada parece afectarla.

Soy yo en niño de kínder que jala el cabello de la niña que le gusta.

¿ Qué tiene ?

Si solo lo supiera me sacaría la espina y dejaría de volverme loco.

Pero cada vez que descubro lo que es, otra aparece.

Parece que esto no tiene fin.

Y eso me agrada más de lo que debería.

Maggie va a matarme si le pongo un dedo encima.

Ella está prohibida para mí en tantos sentidos....

La quiero para mí, pero es de Maggie, y hasta que ella no vuelva y le diga toda la verdad, yo no puedo hacer nada.

* * * * * * * * * * * * * * * * * *

Espero que estés disfrutando de esta historia.

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Capítulo 2 Capitulo 1

- ¿Cordelia? - Pregunto la mujer al otro lado del mostrador - ¿Lia, eres tú?

- Si - señale mi gafete, e intente ser lo más amable posible, considerando que eran las 3 am.

Detestaba el turno nocturno de la gasolinera, pero era mucho más dinero y me permitía tomar otro trabajo durante el día. Así pasaba el menor tiempo posible en ese cuarto de motel que era mí... "hogar".

- Pero mira nada más... cuanto has crecido...

- ¿Disculpe?

- ¿No me recuerdas? - Yo negué apenada al ver la desilusión de la mujer-. Margaret Prichett, soy amiga de tus padres. En los veranos iban a mi casa en la playa... en Florida...

Oh... La tía Maggie. ¿Cómo la había olvidado? Tenía una enorme mansión en Saint Pete Beach, o al menos para la yo de 7 años era un palacio en la playa. Hace más de 10 años que no escuchaba nada de ella, ni siquiera recuerdo porque dejamos de ir a vacacionar a su casa. La pasábamos muy bien.

¿Tal vez porque estaba en otro estado? ¿Y tu padre con cáncer no podía hacer viajes muy largo? Pequeña egoísta de mierda...

Vaya mi subconsciente esta noche está siendo amable.

- ¿Cómo has estado? oí lo de tu padre - dijo dándome la típica mirada de "pobre niña sin papá".

- Bien.

- Hable con tu madre hace unas semanas - dijo para mi sorpresa -, creí que estarías con ella en Londres.

- Con que ahí esta... -bufé. Maldita perra.

Margaret me miró sin comprender.

- Tu súper amiga me abandono. Vendió nuestra casa, y vació mi fondo universitario...

Era vergonzoso admitir que mi propia madre me había robado el futuro y presente.

- ¿Qué? - pregunto sin poder creer que la dulce Eva, dejara que la policía desalojara a su hija dos días después de cumplir los 18.

Con toda la intención de destruir la imagen de madre abnegada y buena samaritana que las personas tenían de Eva, le conté como ella no solo me abandono después de la muerte de mi padre, sino como también se había llevado todo lo que dejo mi padre con ella.

Sin mi fondo universitario, tuve que renunciar a mi plaza en una gran academia de artes, reconocida por muchas galerías que buscaban vender las obras de sus alumnos, y que contaba con numerosos convenios internacionales. Además de los mejores profesores del país.

Había sido mi sueño por años, y trabaje duro para conseguir entrar. Tenía buenas notas, participación a nivel escolar en concursos de artes, e incluso una que otra recomendación de artistas y profesores.

Lo peor es que, al ser aceptada a principios de mi último año, ni siquiera pensé en postular a otro lugar... me quede sin un plan B.

Ahora, casi 6 meses después de toda la tragedia, iba por mi plan J... de jódete Eva Brown.

- Esa mujer se volvió loca... Cuando hable con ella...

- Cuando hables con ella dile, que si la vuelvo a ver, la atropellare con lo único que me dejo...

Y no me dejo el coche porque le pesara, lo hizo porque era lo único que estaba a mi nombre.

Tomé la bebida isotónica y frituras que había puesto en el mostrador y le cobré todo para que me dejara regodearme en mi miseria sola.

- Me gustaría hablar contigo un poco más... pero mi hijastro me espera en el auto - No habían más clientes a esta hora, así que no el apure, la verdad se sintió genial poder desahogarse-. Me acompaño a una subasta privada por aquí cerca. Se suponía que habría un Van Gogh, pero resulto ser una falsificación barata. Nos quedamos a pasar la pena de un viaje perdido y se le pasaron un poco las copas. Así que tengo que ir con él, temo que se ahogue con su propio vomito.

Debe ser agotador tener que ir de madrastra de un adolescente que no sabe beber.

Yaaaa.... ¿Te olvidas del estado en el que quedabas tú cuando ibas de fiesta?

Algunos detalles, pero nunca dependí de mis padres para llegar a casa.

Porque tu padre apenas si sabía lo que pasaba en su vida por tanta morfina y a tu madre nunca le importaste mucho que digamos.

Estas conversaciones conmigo misma acababan con mi autoestima.

- Siempre fuiste el orgullo artístico de tu padre - dice tomando sus cosas.

Quizá lo dijo para hacerme sentir mejor, pero solo logro darme una puñalada en el centro del pecho. Ni siquiera le pude responder.

- ¿Sabes?, tengo una pintura tuya enmarcada en la casa de playa - sonríe al recordarla.

- ¿Enserio? Creo que es lo único mío que algún día estará enmarcado - digo con tristeza, y un poco de rabia, porque no debería ser así. Yo era buena, y mi madre me quito la oportunidad de ser magnifica.

- No debería ser así - leyó mi mente -. Te propongo algo - dijo deslizando una tarjeta de presentación ¿Quién usaba aun esas cosas? - Pronto comienza la temporada de verano en Saint Pete Beach y como todos los años uso esos meses para organizar la gran subasta de clausura al final, necesito una asistente, porque las mías tienen la costumbre de durar poco...

- Ya tengo un trabajo... dos en realidad - la interrumpí.

- Si, pero esos trabajos te ayudan a sobrevivir, no vivir como te mereces, como a tu padre le hubiera gustado que vivieras - toco una fibra emotiva para convencerme -. La estadía y comida están incluidas. Con lo que ahorraras donde vives ahora, más lo que te pagaré podrás cubrir una matrícula universitaria...

... Y con un trabajo de medio tiempo cerca el campus todo se veía posible.

Mi padre solía decir que yo era su trébol de cuatro hojas personal, que mi suerte siempre buscaba la forma de vencer. Sin embargo esta oportunidad era preocupantemente... oportuna.

- Tres meses en mi casa de huéspedes no suena mal ¿verdad?... Además el trabajo no es 24/7, tendrás tiempo libre y si pintas algo bueno, incluso lo podrías vender en la subasta.... Tu solo piénsalo.

Y así la oportunidad más brillante que he tenido desde que fui aceptada en la escuela de arte, salió por la puerta.

*

Miro el techo del mugroso motel en el que vivo ahora, pensando en la propuesta de tía Maggie.

Hace un par de meses habría aceptado sin pensarlo, pero ahora todo me causaba desconfianza. Cuando tu madre te apuñala por la espalda de esa manera, te esperas cualquier cosa de quien sea.

Además la escuela de arte duraba 3 años, ¿De qué me serbia tener para un año si no podía pagar los demás?

Si no fueras una holgazana podrías pintar de nuevo... algo que un idiota rico de Saint Pete Beach compre por unos cientos de dólares.

Mi subconsciente tenía razón, deje de pintar mucho antes de que mi padre muriera.

Tengo una buena técnica con los acrílicos, aunque los oleaos son mis preferidos, hay algo especial en la forma que huelen que me hace feliz.

Tristemente cuando me desalojaron no me permitieron llevarme nada de mis materiales, solo mis lienzos que ahora estaban acumulando polvo abajo la cama.

Lo único que me quedaba para trabajar eran las acuarelas y carboncillos, porque los tenía donde mi amiga Sam cuando todo paso. Comprar lienzos, pinturas, paleras o pinceles, era una inversión que ahora mismo no podía hacer, y eso solo era lo básico.

Como la zorra que me abandono y robo decía, "El arte es para todos, ser artista solo para los ricos".

Crear una buena acuarela era mi única opción para vender algo en la subasta.... o un par de colecciones para compensar, porque llevo mucho tiempo parada.

¿Si te das cuenta que ya te decidiste a ir, verdad?

Como siempre mi pequeña vocecita tenía razón.

A la mañana siguiente lo primero que hice fue llamar a Margaret. Ella estaba emocionada de por fin tener ayuda. Me esperaba en una semana en Florida y me daría todos los detalles.

Yo vivía en Beaumont, Texas. Sería un largo viaje hasta Florida, más de 13 horas si no hacía ni una sola parada, pero temía que mi coche muriera a medio camino si se sobrecalentaba.

Planifique un viaje de 3 días, pasaría por Lousiana, Mississippi y Alabama, antes de poder llegar.

Cuando renuncié y entregue las llaves del cuarto del Motel me di cuenta de algo... de nuevo solo tenía lo que estaba en mi maletero.

Eso asustaba, no importa cuántas veces lo tengas que vivir.

Solo esperaba que mi futuro volviera a brillar como el estado del sol al que me dirigía.

***

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Capítulo 3 Capitulo 2

Mis cálculos no fueron tan precisos como yo pensaba, y termine llegando a la península de Florida casi a media noche.

Por suerte Margaret me había dado la dirección exacta cuando acepté venir, porque hoy me mando a buzón todo el día.

Solo había dejado un mensaje muy temprano:

"Espero que llegues hoy, hay mucho trabajo que hacer. 8736 es la clave de seguridad para todo en la propiedad"

Esos mismos números digite cuando llegue al portón trasero de la casa. No entendía mucho esta seguridad, porque el frontal de la propiedad estaba completamente abierto a la playa. Supongo que era la entrada de coches o para dar una sensación de privacidad.

La verdad es que desde este lado de la carretera no se veía nada. Solo cercas, arbustos y un enorme portón, pero si se escuchaba la música que había al interior.

¿Margaret tenía una fiesta? Eso explicaría porque no respondía. Por un momento pensé que el GPS me envió a otro lugar, pero sería mucha coincidencia que otro portón se abriera con la misma clave.

Mi familia nunca había sido rica, pero si podíamos darnos pequeños lujos de vez en cuando. Aunque definitivamente Margaret si era rica, y con conocidos igual de ricos. Mi antiguo Mini Cooper de dos puertas se veía insignificante al lado de los Porsche, Audi o... ¿Eso era un Bentley?

Si, el que está al lado el Ferrari es un Bentley.

Estacioné lo más dejos posible de esos coches, si llegaba a rayar uno, de seguro tendría que pagarlo con un riñón.

La puerta de mi coche se abrió de pronto, y por puro instinto saque al Glock 26 y apunte al hombre que sostenía a la puerta.

El chico moreno de cabello rizado levanto las manos.

- ¿A quién se le ocurre abrir la puerta de un desconocido de esa forma? - Lo reprendo al darme cuenta que no es una amenaza, pero no guardo el arma.

- Solo quería ver si estaba perdida - Sus ojos están muy abiertos y aún tiene los brazos levantados haciéndome reír.

- No estoy perdida, Margaret me espera.

- ¿Maggie? - Pregunta - Corazón, ¿Podrías guardar esa cosa? Solo pienso en que causaras un accidente...

- Corazón -Le respondo en su mismo tono - Si esto se dispara, no será un accidente.

El arma no era mía, pero sabía usarla demasiado bien. Sam me la dio cuando le dije del nuevo trabajo, decía que un viaje por carretera era muy peligroso para una chica sola, y tenía razón. Este no era el primer hombre al que apuntaba desde que salí de la ciudad.

- ¿Debo advertirle a los chicos que no te molesten? Son buenos chicos, créeme no se lo merecen.

- Si tienes que advertirles que tengo un arma para que se comporten no sé qué tan buenos serán

- Así que buscas a Maggie - cambio de tema -. No creo que la encuentres, se fue a París esta mañana a buscar unas esculturas para la subasta.

¿A París? ¿Es una broma? Sabía que llegaría hoy, ella misma me lo pidió. Por eso no había respondido de seguro estaba en el avión, ¿Cuántas horas son a Francia?

- ¿De dónde la conoces?

- Se supone que soy su asistente este verano...

El chico primero se sorprendió y después se apretó el estómago de tanto reír.

¿Qué es tan graciosos?

- Vamos dentro - dijo ayudándome con mi bolso -. Te presentaré a alguien que estará muy feliz con esto.

- Gracias - dije no muy convencida.

- ¡Pero mira nada más! Puedes ser amable...

- Soy de Texas, siempre soy amable.

-... sin apuntar a alguien con un arma.

- Como dije... soy de Texas.

- Así que es verdad lo que dicen de las Texanas-levanta sus cejas coquetamente.

- ¿Qué dicen de nosotras? - he escuchado tanto que ya no sé a lo que se refiere.

- Chicas muy rubias y guapas, con pantalones ajustados y pequeñas camisetas y con grandes... armas...- Era obvio que no se refería a mi pistola.

¿Estaba coqueteando conmigo?

Creo que sí... y se le da del asco hacerlo.

Esta vez concordaba con mi vocecita, con lo guapo que era uno esperaría otra cosa.

- Creo que vivo en el estado equivocado.

No respondí a eso.

- Por cierto, son Hunt, amigo de Lucas - Creo que se dio cuenta que no tenía idea de lo que me estaba hablando, y eso solo hizo que se riera más- No tienes idea quien es Lucas, ¿verdad? - no alcance a responder -. Creí que esta sería una noche aburrida, y mira como la has arreglado...

La música se hizo más fuerte cuando entramos a la casa, entremezclándose con las risas y charla de los invitados. Joder, había un montón de gente en este lugar.

Tendría que esperar a que Maggie aterrizara y me respondiera el teléfono para saber qué hacer.

- ¿Lucas vive con Maggie? - Le pregunte a Hunt.

- Algo así, al menos en el verano. El resto del año está por temporadas en sus demás casas.

- Hunt - Lo tomo del brazo para que deje de avanzar entre la gente con mis cosas -. Algo me dice que no tengo idea donde me he metido... ¿Serías tan buena persona de decirme que pasa en esta casa?

- Solo porque sé que tienes un arma -bromeo -. Esta casa tiene un extraño acuerdo legal. Al padre de Lucas le gusta fastidiar a la gente, cree que estas cosas son graciosas... En fin. Todo el terreno con playa privada, la casa de huéspedes y piscina son de Maggie, un regalo después del divorcio. Pero toda esta mansión la obtuvo Lucas como parte de su fideicomiso cuando cumplió 21.

Parecía estar contándome el enredo más divertido de la historia, pero yo solo escuchaba "bla bla bla problema de gente rica bla bla bla"

- Lucas deja que su madre y media hermana vivan acá de vez en cuando. Aunque no se llevan muy bien con Maggie. Según yo vienen a fastidiar cuando están aburridas, porque Lucas les compro un apartamento en el centro...

La verdad no le prestaba mucha atención. Intentaba llamar a Maggie constantemente, ya no estaba fuera de servicio, solo que no respondía, y los mensajes los dejaba en visto.

Genial... otra más que te le juega.

Quería discutir con mi vocecita, pero mis mensajes eran desesperados y ella no respondía ninguno aunque los veía.

Llegamos a una hermosa terraza con vista al mar, donde varias personas se reunían alrededor de uno de los sofás.

Alguien parecía ser el centro de atención de todas esas personas. Las habría tildado de exagerados o lame culos si no fuera porque yo también me quede hipnotizada por unos segundos.

Oh mi Dios...

- Lucas te traje un regalito que mando Maggie. Es tuya ahora...

Todos los que estaban alrededor de él me miraron con curiosidad o desprecio... más que nada desprecio. Destacaba entre ellos como un cuervo entre cisnes.

- Es linda, pero de kínder - me analizo de arriba a abajo, y respondió como si yo no estuviera ahí -. No es mía.

- Maggie se fue por un par de semanas, es tuya.

¿Semanas? Mierda. Esto había sido una muy mala idea.

La mirada del interpelado era entre odio e indiferencia. Mi presencia le estaba fastidiando la fiesta, pero no lo suficiente como para prestarme atención. Y yo por mi parte no podía dejar de pensar en lo raros que eran sus ojos. Quizá fuera por la luz de la terraza, pero sus orbes verdes parecían tener destellos plateados, haciéndolos brillas de una forma peligrosa y cálida a la vez, como el metal fundido.

- Eso no la hace mía -dijo fríamente, mientras una falsa pelirroja se sentaba en sus piernas y nos ignoraba.

- ¿Es una broma? - preguntó Hunt algo molesto.

Al parecer había pensado que su amigo me haría de canguro hasta que llegara Margaret, pero yo no lo esperaba, ni quería.

Ok, esto ha sido un error. Volvamos antes de quedarnos sin dinero.

No era mucho el dinero que me quedaba, sacando cuantas lo justo para pagar un motel barato esta noche y la gasolina para volver a Texas. Podría quedarme con Sam unos días hasta encontrar un trabajo, o rogar que me devolvieran los míos. En otras palabras estaba en el mismo lugar que antes, solo que desperdicie un montón de gasolina en un viaje que no me dio nada.

- Hunt, tu mala vibra arruina la fiesta - Se quejó Lucas.

Parecía que a él le gustaba la fiesta pesada. En el corto tiempo que he estado frente a él, ya lo vi beberse tres chupitos. En otras palabras no era una buena compañía.

- Esto fue una pésima idea - dije para mí misma mientras le quitaba mi bolso a Hunt.

Batalló un poco en silencio, pero al final cedió. Lo escuche discutir con Lucas, pero no preste atención, yo estaba concentrada en no dejar que las lágrimas salieran de mis ojos.

Era pésima para las confrontaciones, si me enfadaba... lloraba, si me avergonzaba... lloraba, si me gritaban... lloraba. Odiaba eso de mí, ni siquiera practicando mi parte de la discusión antes lograba controlarlo. A veces incluso lloraba en mi pelea de práctica con el espejo.

Llegue casi corriendo a mi coche y me encerré en él. Era el único que me pertenecía, esta pequeña cajita de metal era mi hogar. Podía hacerlo vendido y conseguir uno más económico, quedarme con dinero para mí, pero hasta ahora me había negado.

Fue un regalo de mi padre, le tenía un cariño especial.

Lo puse en marcha, y en cuanto se movió un par de centímetro sentí un fuerte golpe.

Genial... Atropellaste a alguien.

***

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