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El camino a tus sueños

El camino a tus sueños

Autor: : La Pluma
Género: Romance
Carelis es una joven soñadora, cuya felicidad la centra en buscar a su alma gemela. Aunque ella tiene un novio al que ama, siente que debe asegurarse sobre sus sentimientos hacia él; sin embargo, un evento trágico hace que Carelis inicie un viaje existencial en donde el descubrimiento personal y el amor la confrontan para conseguir: El camino a sus sueños.

Capítulo 1 Introducción

Introducción

Parecía el fragmento de una película de terror:

La chica yacía arrodillada cerca del cuerpo de un joven mozo. Sus ojos estaban llenos de lágrimas y el rímel corrido por su rostro.

La gente los rodeaba, usando sus móviles para captar la escena lo más nítida posible, viendo el espectáculo mórbido de la hora y compartiéndolo en redes sociales. Alguien pedía ayuda por teléfono con voz alarmada, mientras otros murmuraban sobre lo pasado. Los pocos testigos que vieron el hecho se contradecían, ya que todo fue tan rápido. Los comentarios giraban en torno a rumores sobre un asalto; otros aseguraban haberlo visto caer del bus en movimiento y unos pocos que alguien lo había empujado.

El chofer del bus discutía con un policía y a lo lejos se escuchaba el ruido de sirenas acercándose. Mientras todo eso se daba a su alrededor, Carelis estaba con la vista perdida en la nada y miles de emociones en su pecho, ¿qué había pasado? No lo podía recordar, ni cómo llegó a lado de su novio. Adrián no se movía, su rostro estaba pálido y sus manos frías. El charco de sangre, por fin, había dejado de crecer; aunque, era lo suficientemente grande como para perturbar a cualquiera.

¡Ayuda! Llegaba la ayuda, por fin, como en cámara lenta, veía como los paramédicos tomaban el caso, apartándola de junto a su novio. Le hacían preguntas que apenas podía contestar y al verlo en la camilla siendo traslado hacia un hospital no dejaba de pensar que su novio estaba muy afectado, hablaban de traumatismos a la altura del cráneo, de shock y de que no mostraba reacción... Cada palabra escuchada hacía que Carelis cayera en un abismo de oscuridad en donde comenzó su viaje al pasado.

Capítulo 2 Cap. 1 Tragedias

"Las tragedias suelen remover nuestra fibra más honda y causan transformaciones; a veces, nos cambian para bien y otras sacan lo peor de nosotros, lo sé bien, he vivido unas cuantas en mi vida.

Todo parece una cuestión de elección, la vida nos desafía cuando nos muestra un camino distinto al que seguimos, un camino que muchas veces suele ser revelador".

Los ojos cafés de Carelis seguían cada movimiento de los paramédicos, veía acomodar el cuerpo de Adrián en la camilla, aún estaba vivo, pero, por la forma en cómo se expresaban los médicos, el estado de su novio era alarmante.

La clínica Santa Rita los recibió inmediatamente y le dieron el ingreso a cirugía, aunque Carelis deseó acompañarlo, hasta el final se lo impidieron y Adrián se perdió tras una puerta de cristal. Carelis quedó en medio del pasillo, sola esperando noticias alentadoras.

Sentía su corazón sobrecogido por el miedo y un nudo en la garganta que le impedía gritar su pena y lo peor era que su mente estaba en blanco con respecto al incidente. Se sobó las sienes con las manos tratando de activar sus recuerdos; sin embargo, había una pared dentro de su cabeza que le impedía ver más allá del cuerpo de Adrián en la calzada... Entonces volvió sobre sus pasos y trató de recordar, poco a poco.

Recordaba su salida del almacén en el que laboraba...

Caminaba por las calles de Guayaquil, usaba su uniforme azul que la hacía ver elegante, como solía presumir; tenía aires, de quien lo puede todo en la vida, de aquel que vive arrasando a su paso; sin embargo, todo cambió cuando en su camino encontró a Adrián, su novio, que iba a su encuentro.

Adrián no parecía el mismo de siempre, se lo veía molesto y sus ojos color miel reflejaban dolor, un profundo dolor. Entonces discutieron, se dijeron muchas cosas desagradables que no recordaba en esos momentos claramente, solo le vinieron a la mente las palabras contundentes que empleó para el final...

-Carelis, no sé si existe el amor perfecto que tú buscas, no soy perfecto-y añadió dolido-Yo me equivoco Carelis; pero, cuando se trata de lo que siento por ti, no creo equivocarme.

Si algo debía reconocer era que Adrián siempre fue honesto con ella y un hombre de ideas y conceptos claros, además poseía un espíritu romántico que lo volvía sensible y se lo demostró al decirle:

-Carelis, te amo y lo que siento por ti me hace pensar que en el amor hay perfección.

En cambio, ella era lo más parecido a una pared firme, rígida, fría y a veces inamovible y le respondió.

-Yo necesito a un hombre perfecto... Aunque, solo sea perfecto para mí.

-Entonces me rindo-lo dijo con una dolorosa resignación- No voy a dejar que me evalúes, si lo permito ahora siempre será así... Es mejor terminar aquí y ahora, se acabó Carelis, se acabó.

Siempre le sorprendió la facilidad que tenía para perder a las personas, era tan fácil decepcionar a todos. Fue en esos momentos que llegó su tío, Jonás, para sacarla de sus cavilaciones. Carelis apenas vio un rostro conocido, se abrazó a él con fuerza y pudo desahogarse.

-Tío, Adrián está muy mal...

-Querida mía...-observó su estado, era lamentable, su ropa estaba manchada de sangre, su cabello despeinado y su rostro reflejaba la angustia de lo vivido-Vamos a sentarnos.

-Tío, tengo miedo.

Buscaron sentarse en unas bancas de la sala de espera y Jonás le dijo:

-Tu amiga Rita me contó todo y apenas pude vine a verte-besó su cabeza-Calma Carelis, ahora no es tiempo de temer, Adrián nos necesita fuertes.

Ella apoyó su cabeza en su pecho, una parte de ella se sentía responsable, no sabía cómo, pero era así. Estaba segura de que debía continuar con su recorrido mental para obtener una respuesta. Vio a Adrián alejarse de ella...

Lo siguió, necesitaba luchar, aunque no sabía la razón, su voz era una súplica:

-¡Adrián! ¡Por favor! No quiero perderte-le rogó-¡Ayúdame!

Adrián se detuvo y le dijo:

-Carelis no puedo-se volteó hacia ella-Todo depende de ti, solamente tú puedes acabar con esta búsqueda que nos separa.

Adrián se alejó de ella y caminó hacia la parada de buses, intentó ir tras él, pero algo se lo impidió... Todo se borraba a partir de ese momento: sus recuerdos se distorsionaban. Hizo un gesto de dolor, le dolía no recordar, se levantó de la silla, veía la imagen de Adrián en el suelo inconsciente y herido, no había explicación alguna para ello.

-Carelis cálmate-intentó llevarla hacia una banca; sin embargo, ella se negaba-Vamos niña, debes ser fuerte.

Su tío no entendía su angustia interna y le dijo desesperada.

-No recuerdo lo que sucedió... Únicamente recuerdo que discutíamos y luego... Luego Adrián ya estaba en el suelo, pero no recuerdo cómo sucedió.

-Cálmate ya lo recordarás...-la sentó a su lado y la abrazó.

Tuvieron que esperar algún tiempo más, las enfermeras pasaban de un lado a otro y ninguna les daba noticias de Adrián, por fin un médico se les acercó, usaba un traje verde de tono fuerte y su semblante denotaba cansancio y preocupación.

-¿Son familiares de Adrián Reinoso?

-Sí...-se adelantó Carelis-Soy su novia y él es mi tío, ¿Cómo está Adrián?

-Ante todo debo presentarme, soy el doctor Marlon Reyes, soy médico cirujano y me especializo en casos como el de Adrián-Hizo una pausa, iba a entrar en la parte difícil y debía ser honesto y claro-Debo decirles que el estado de Adrián es crítico...

Carelis sintió una opresión en el pecho, su corazón latía con fuerza y el galeno continuó:

-Adrián recibió un fuerte golpe en la cabeza, esto produjo un serio traumatismo, tuvimos que operar y contener la hemorragia; pero, el paciente entró en coma.

-¿Coma?-dijo Carelis en un grito.

-Así es, lo tenemos en observación...-notó la conmoción de la noticia-Las próximas horas son importantes, si él reacciona podemos hablar de un restablecimiento total.

Jonás debía cerciorarse y le preguntó:

-¿Y si no es como usted dice doctor?

-Su estado puede ser permanente.

Carelis podía sentir al infortunio, sonreírle irónicamente

"Una tragedia, parece derrumbar nuestra fortaleza dejándonos en escombros emocionales, yo sé de eso mejor que nadie, porque viví la muerte de mi madre, la vi consumirse lentamente en una penosa depresión y ahora, una vez más, estoy en el ring y el contrincante es más grande que yo".

La fortaleza de Carelis cayó, su llanto era desgarrador y convulsivo, su corazón sabía que Adrián estaba pasando por un momento crítico en su vida y nada podía hacer para ayudarlo.

Jonás ignoraba los conflictos internos de la joven y lo que esa noticia significaba para su sobrina, él también quería a Adrián; pero, Carelis tenía una deuda con él, entonces dijo:

-Sé que Adrián es fuerte y que saldrá bien librado de esto.

El doctor Reyes les comentó:

-Deben tener fe, no todo está dicho.

-¡Es que no puedo explicarme todo esto!-dijo la joven-Ni siquiera recuerdo cómo llegue aquí.

-Ordenaré que le den un sedante.

El doctor sabía que la joven estaba en shock y por su aspecto el presenciar el incidente debió ser impactante. Antes de retirarse le permitió verlo un instante, Carelis no sabía qué esperar, su corazón retumbaba en su interior, fue conducida hacia un pasillo, un letrero decía: "Terapia intensiva" y abajó con letras doradas "Pabellón Esperanza Dávila P.", en aquel sector el aire acondicionado era más fuerte y ya no reconocía si era su miedo el que provocaba ese frío o era el aire acondicionado. Una enfermera le explicó que no entraría, tan solo lo vería a través del el vidrio y en efecto, allí estaba Adrián, al joven lo rodeaban extraños aparatos que monitoreaban sus signos vitales, su cabeza estaba vendada y parecía dormido. Apoyó su frente en el vidrio, una parte de ella deseaba traspasarlo y poder sentir su calor y no podía.

Desde ese momento comenzó su travesía. Jonás se ofreció a quedarse con él esa noche y ella se fue a descansar. En el camino a casa de su mente no se apartaban la imagen de Adrián en esa clínica, casi pudo sentir a la muerte acariciándole la mejilla, la muerte era una enemiga difícil de derrotar.

Desnuda en la ducha, puso la máxima presión, el agua fría golpeó con fuerza su piel, eso era bueno, aún sentía, estaba viva y podía luchar. Aunque el llanto brotaba de lo más hondo y sintiera que esa noche iba a enfrentar por primera vez a sus demonios.

"Las tragedias, cuando llegan suelen ser como rayos fulminantes en el espíritu humano, causan los llamados desbarajustes emocionales, dolor y muchas veces pérdidas irreparables; pero, sea cual sea la magnitud de la desgracia, el tiempo es el remedio para sanar el alma". Pensó Carelis.

Ahora tendría que afrontar otra vez el camino de la tristeza y estaba sola de nuevo.

Capítulo 3 Cap. 2 La loca soñadora

Una vuelta al pasado

¿Era malo tener espíritu romántico? ¿Creer en cuentos de hadas? ¿O en amores verdaderos? Tal parecía que a Adrián el lado romántico se le había ido y actuaba como si cosas maravillosas o especiales no podían sucederle.

-Solo creo que es especial... Me parece lo más acertado del mundo.

-¿Eso piensas?-dijo molesto.

-Sí.

-¿Te has puesto a reflexionar si ese sujeto lo encontró?

Carelis hizo una mueca y entonces le dijo a su novio.

-Supongo que sí.

-Pero no estás segura...

-¿Eso que tiene que ver?-dijo molesta.

-Tiene que ver que no sabes si ese tipo dice la verdad y ya deseas ponerle tu vida en sus manos.

Adrián era muy teatral, estaba renuente a ir a visitar a un sicólogo que había experimentado por medio de regresiones y ayudado a parejas a encontrar a su amor verdadero. Entonces se alzó de hombros y le dijo a su novio de dos años.

-Quiero saber...

Adrián fijó sus ojos miel en la joven y le dijo:

-¿Y si te dice que no soy yo?

-Entonces tendré que seguir buscando.

Él se rio, lo cierto es que Carelis podía ser muy ingenua y le dijo.

-¿Nunca piensas en mí? En lo que sufriría.

-Creo en lo que te ahorraría si no nos equivocamos.

Adrián meneó la cabeza y le dijo:

-Así no es el amor...

-Quiero estar segura y es más, voy a apartar una cita para poder ir.

-No cuentes conmigo para nada.

-Ok, no cuento entonces.

Era terca como una mula, porque se trataba de su felicidad y futuro, deseaba que el rótulo de felices para siempre viniera con fundamento y no pasar por terribles consecuencias. No, a ella no le pasaría lo de su madre, ella sería diferente y cuando marcó el número una mujer contestó.

-¿Con el doctor Sellares?

-El doctor en este momento está ocupado, ¿desea agendar una cita?

-Esteee... ¿En serio lo hace?

Silencio y ella reformuló la pregunta.

-¿En serio puede hallar al alma gemela?

-Por supuesto-dijo escuetamente-él puede hacer muchas cosas.

-Entonces... ¿Él puede hallarlo?

-Sí... Todo es cuestión de fe, ¿desea una cita?

-Sí...

-Hay disponible cupo para junio 14, ¿le parece bien?

-Claro...

Tenía que esperar dos meses, pero qué rayos, mejor era eso a toda una vida de llanto

El dilema de las almas gemelas

Había escuchado de la teoría de las almas gemelas cuando era niña. Escuchó sobre amores eternos, palabras como estaban destinados a estar juntos y algunas historias de personas que decían que habían nacido junto a otra; sin embargo, se separaron en el momento del alumbramiento. Incluso la teoría de una vidente que decía que el sentido de la vida era hallar a esa persona, que era tu otra mitad, para ser feliz.

Cuando era niña creía en las pelusas mágicas, sí, esas pequeñas pelusitas blancas que solían aparecerse de cuando en cuando empujadas por el viento, parecía de locos, pero creía que eran hadas camufladas y que concedían deseos.

Su abuelo le había explicado que cuando estas pelusitas volaban alto estaban libres para poder pedirles deseos. La otra parte que había que tener en cuenta era cuando volaban bajo. Eso significaba que se asentarían con todos los deseos que se le habían pedido en ese trayecto. Si le pedías un deseo antes de que se asentase este se cumpliría y eso era lo que lo hacía todo un desafío, porque muchas de esas pelusas volaban alto y ella era pequeña; sin embargo, tenía la total seguridad de que si tomaba una antes de que eso sucediese podía lograr lo que desease y eso era encontrar a su otra mitad perdida en el mundo.

Tal vez y solo tal vez estuviera perdido como ella en el mundo, o tal vez no recordara nada sobre ella... Ese era el problema básico de las almas: al llegar a la tierra la memoria se borraba y eso volvía al asunto de las almas gemelas en un desafío de vida. Tenía que recordar algo especial, un detalle, algo que lo acercase a la otra persona. Tal vez una promesa hecha en la eternidad y así... Pero ella no recordaba nada de eso y el miedo la embargaba.

Carelis quería a su alma gemela, si tenía que ser feliz debía encontrarla y valerse de todo, incluso de médicos si fuese el caso.

El doctor Sellares, decía que había encontrado un patrón por medio de regresiones. Según había salido en las entrevistas en televisión y periódicos, llevaba a la mente a una vida pasada o dos más atrás, para así lograr ver el patrón de su alma gemela. Según los estudios hechos a cien parejas, el ochenta por ciento había encontrado el patrón por medio de las regresiones. Algunos de ellos se reencontraron con su alma gemela perdida en el tiempo.

Había que señalar que Carelis tenía novio, pero no estaba segura de que Adrián fuese el indicado, no coincidían en su forma de pensar o no terminaban de hablar la frase del otro, (indicativo de que era tu alma gemela). No hubo entre ellos esos encuentros destinados, ni nada relevante: lo conoció en un supermercado una mañana, ¿eso era el destino? ¿Así se daban las cosas? Por un carrito atorado que él destrabó iniciaron una relación y no concebía que todo fuese tan básico, debía haber algo más y ella lo iba a encontrar.

Afectado

Esa mañana Adrián se notaba que no estaba de humor para charlas y Emiliano, su jefe, lo miraba de cuando en cuando contrariado. Hasta que se animó a preguntar.

-¿Problemas en el paraíso?

Adrián tiró la pluma en el escritorio.

-Carelis y sus ideas raras.

-¿Qué pasó esta vez?

-No entiendo, es decir... Para ella no soy suficiente.

Emiliano esbozó una sonrisa y le comentó a su pupilo.

-Es una chica exigente, lo que te hace volverte especial.

Se tiró hacia atrás y mirando al techo comentó.

-Es que le doy todo y ella solo... Quiere una fantasía.

Emiliano preguntó curioso.

-¿Qué te dijo para que estés así?

-Quiere buscar a su alma gemela...

Eso no se lo esperaba y Emiliano comentó.

-¿Puedes culparla?

-Es que se supone que soy yo-dijo él.

-Pero ella tiene dudas...

-Exacto-se levantó-¿cómo podemos determinar si somos lo que la persona espera?

Eso era de altas ligas y le dijo:

-Espera yo no...

-¿Qué te hizo decidirte por tu esposa?

Sentía que le estaban disparando y sin poder cubrirse.

-No lo sé, es que todo resulto tan distinto... Eran otros tiempos.

-¿El amor tiene tiempo?

-Bueno...

-Es que deseo saber, ¿qué te lleva a pensar que esa persona es la indicada? Yo lo tengo claro: amo a Carelis, ella es todo cuanto he deseado y punto, es fácil.

Emiliano le dijo entonces.

-Para ti es fácil, para ella no...

-Solo es cuestión de amor, ¿verdad?

-Sí, y no, Adrián, no sé la respuesta, es más, creo que nadie la sabe... Hay cosas que se dan, son como ese impacto profundo que lo cambia todo y simplemente el corazón se aquieta junto a esa persona.

Él sentía así todo eso por Carelis y entonces se llevó una mano a la quijada y comentó.

-Yo siento así, entonces, si Carelis no lo siente, ¿no es real para mí?

Emiliano entonces le explicó.

-A veces solo ama una parte, la otra no lo hace, suele pasar... Por eso hay mujeres que se entregan todas y hombres...-se le hizo delicado el tema-no todos sienten lo mismo.

Adrián dijo confuso.

-¿Entonces cómo puedo hacer que Carelis entienda que la amo?

Su jefe dijo lo primero que se le vino a la cabeza:

-Un salto de fe, cuando hay estos casos se debe dejar que la persona de un salto de fe...

-¿A dónde?

Esa era la parte más dura:

-Hacia donde ella quiera, por eso es una salto de fe-le explicó-Si Carelis necesita eso para poder tener seguridad, dáselo.

Aquello no le gustó y dijo molesto.

-Si hago eso le estaré dando el poder a terceros siempre y eso no es correcto.

Emiliano intentó poner orden en el asunto.

-Hagas lo que hagas, deja esas cuestiones para los fines de semana.

Adrián hizo una mueca y él se apresuró a decir:

-Es que no sé qué decirte.

-De todas formas gracias por escucharme.

Sabía que no ayudaba mucho, pero qué podía aportar al tema, pues no fue un buen amante, ni nada parecido. Al verlo así solo deseaba poder darle todas las respuestas del mundo y no podía.

Carelis acomodaba unos documentos, su mejor amiga Rita se le acercó:

-¿Qué tal lo tomó, Adrián?

-Mal como siempre, es que no puedo creer que me haya enamorado de un sujeto que conocí en un supermercado.

-Cupido si es un estúpido... Aunque no veo nada de malo en querer saber-miró a su amiga y le preguntó-¿y si es él?

Eso no lo había considerado y comentó desconcertada.

-No lo he pensado...

-Podría ser que tu cita en la eternidad haya sido en un supermercado...

¿Hasta en eso era una ilusa? No, eso era un error, ella debía de tener algo especial, algo único y Adrián no lo era.

"Porque no puede ser tan fácil... Me niego a creer que lo fuera".

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