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El camino de la mafia

El camino de la mafia

Autor: : evelynrabelo
Género: Romance
Antonella es la hija menor de la familia Mancini, una de las familias mafiosas más temidas en Italia. Su vida da un giro inesperado con la muerte de su padre, donde se ve en la necesidad de tomar las riendas de los negocios sucios. Con la muerte de su padre, llega Marco, el amor de su adolescencia, decidido a retomar lo que tenían, el único impedimento es que pertenece a la familia Fiore, enemigos desde que Antonella tiene uso de razón ¿Tendrá Marco Fiore buenas intenciones con ella? ¿Qué pasará cuando el amor interfiera en los negocios? ¿Podrá llevar el peso de lo que representa ser la jefa de los negocios de su familia?

Capítulo 1 El comienzo

No soporto estos muelles mugrientos. Los olores mezclados del metal oxidado, la sangre y la sal del mar no son una buena combinación. Es como si estuviese en el fin del mundo ahora mismo.

En este almacén tan cerrado me voy sintiendo cada vez más claustrofóbica a medida que pasan los minutos.

El sonido de los golpes no es de mucha ayuda tampoco. Acabo de escuchar perfectamente como su mandíbula crujió a punto de dislocarse

– ¿En serio prefieres no hablar y que estos dos te maten a golpes? –le pregunto al hombre amarrado en una silla, ni siquiera sé su nombre. Solo sé que puede tener la información que necesito- ¡¿Dónde está Loretta?!

– ¡No sé nada, en verdad no lo sé!

– Señora Mancini, este no va a hablar ¿Qué hacemos con él? –me pregunta uno de mis trabajadores

– Rómpele unos cuantos huesos con la golpiza y suéltalo. Después de esto no va a querer seguir cerca de la familia Fiore, ni se va a atrever a hablar de esto con nadie

No sé en qué momento me metí en la cabeza que dirigir un negocio como este era una buena idea. Si pudiese virar el tiempo atrás para deshacerlo todo, lo haría.

Yo no era así, hubo un tiempo en el que era dulce, incapaz de ordenar que le propinaran a alguien una paliza, pero cuando a una le rompen en corazón en mil pedazos estando enamorada, ya no quedan deseos de sentir, de ser buena y dulce.

Tenía que haberme mantenido firme en mi decisión de estar alejada de los movimientos sucios de mi familia, pero fui muy débil, flaqueé y ahora estoy aquí en el mismo muelle mugriento de siempre, actuando como alguien que no soy.

-Tres años atrás-

¡Estoy tan agotada! No sé cómo puedo ser tan masoquista y que me guste trabajar desmedidamente. Todos los días llego a las ocho de la mañana a la estación y salgo a deshoras.

Pero no me quejo, me gusta lo que hago, sobre todo cuando tengo la vista tan entretenida con Jason, podría pasar horas mirándolo y provocándolo prácticamente frente a su mujer, mi jefa.

Ser una abogada no es tan malo cuando trabajo con el jefe de la policía y es tan apuesto como Jason. Siempre nos están felicitando por el buen trabajo que hacemos en equipo, no tienen ni la menor idea de lo buenos que podemos llegar a ser, sobre todo cuando estamos completamente solos en una habitación.

Cuando más entusiasmada estoy pavoneándome delante de Jason, suena mi móvil. Lo extraño es que en mi pantalla sale el nombre de "Casa". Si me están llamando después de tanto tiempo, algo debe ir estar iendo muy mal.

– ¿Sí?

– Señorita Mancini ¿Es usted?

– ¡Giovanni! Me pondría a contarte cuanto me alegra escuchar tu voz después de tanto tiempo, pero supongo que si me estás llamando es porque algo ha pasado ¿Me equivoco? -Geovanni ha sido el mayordomo de mi familia desde que tengo uso de razón

– También me alegro de hablar con usted, pero sí, tiene razón, otro tema de más importancia amerita su llegada a casa pronto

– ¿Qué pasó?

– Es su padre, señorita, se encuentra muy mal de salud y los médicos han recomendado que esté con la familia, esperamos lo peor en cualquier momento

¿Cómo que están esperando lo peor? Es mi padre, el intocable señor Mancini, es imposible que esté muriendo ¡No puede ser! ¡No puede estar muriendo!

– ¿Pero qué le ha pasado?

– Señorita, le puedo dar todas las explicaciones pertinentes, pero creo que es mejor hacerlo una vez que ya esté aquí, no debería demorarse

– Sí claro, por supuesto, en cuanto consiga un taxi salgo para allá –en estos momentos la idea de haberme mudado tan lejos de casa no me parecía muy buena

– Señorita, solo tiene que decirme la hora a la que va a estar lista, le enviaremos un chofer para que la recoja

Por supuesto ¿En qué estoy pensando? Me he tomado tan fuerte la idea de separar mi camino del de mi familia que hasta se me ha olvidado que la mafia otorga mucho dinero.

– A las once estaré lista, nos vemos

Fui directo a donde mi jefa y le comuniqué la situación en la que me encontraba, no esperé respuesta alguna de su parte y salí corriendo al departamento para preparar la maleta, me lo había traído todo de casa, así que tenía varias cosas que empacar.

En cuanto llegué a la casa Geovanni me recibió. Me contó que a mi padre le habían diagnosticado hace poco cáncer y que estaba ya en etapa terminal. No pudieron hacer mucho porque mi padre ignoró los síntomas y dolores, pensando que eran propios de su edad, algo muy típico en él, siempre pensó que estaba hecho de acero.

Mi padre estaba muriendo, podía fallecer en cualquier momento. Por más que no estuviera de acuerdo con la forma que había buscado para ganarse la vida, lo amaba con cada parte de mi ser.

Mi padre podía ser el peor de los mafiosos, pero conmigo y con la familia había sido excepcional. Enterarme de esta noticia me hace tanto mal que no creo ser capaz de soportarlo.

Fui hasta su cuarto. Estaba acostado en su cama, toda su piel había perdido el color natural, ahora era de un blanco fantasma. Casi no se podía mover y aun así, me recibió con una gran sonrisa en cuanto me vio.

– Mi pequeña, al fin llegaste

– ¡Papá! ¿Por qué no me contaste en cuanto supiste lo de la enfermedad?

– ¿Para qué? Eso solo iba a conseguir preocuparte y ya no había nada más qué hacer, fue lo mejor

Comienza a toser y voy a la cocina en busca de un vaso de agua y escucho unas voces. Me acerco un poco más y veo a mi hermano y mi primo conversando algo sobre una movida en los muelles, algo sobre un barco cargado de mercancía, ilícita por supuesto, en esta familia no podía ser de otra manera.

Sin mencionar nada del tema entré a la cocina, no quiero involucrarme en nada que tenga que ver con sus negocios sucios. Los saludé, hacía mucho tiempo que no los veía y mi hermano y yo siempre habíamos sido muy unidos, se alegró muchísimo al verme.

Conversé un poco con ellos, bueno, más bien con mi hermano porque mi primo y yo nunca tuvimos las mejores relaciones entre nosotros.

Tomé el vaso con agua y fui de regreso al cuarto de papá, coloqué un absorbente en el vaso y se lo acerqué para que pudiese beber. Sus ojos estaban caídos, tristes y se veía extremadamente cansado.

Verlo así me descomponía tanto porque él siempre fue la figura líder de esta familia, fuerte como un roble. Nunca lo escuché quejándose de algún dolor, ni siquiera cuando llegó a casa con una herida de bala, bala que él mismo se sacó.

Esta imagen que estaba mirando ahora no encajaba para nada en mis recuerdos, ni en las características de mi padre.

– Pequeña, ahora que estás aquí puedo aprovechar para decirte finalmente lo orgulloso que me siento de ti, de la mujer en la que te has convertido. Teniendo todas las comodidades y el dinero aquí en casa, fuiste al mundo en busca de tu propio futuro, eso no se atreve a hacerlo todo el mundo

– Gracias papá, tú me criaste fuerte para eso, así que todos, los logros son gracias a ti

– Precisamente porque sé que eres fuerte, tengo una última cosa que pedirte, por favor, hazte cargo de esta familia.

Capítulo 2 Decisiones

– Pequeña, tienes que tomar las riendas de esta familia, de lo contrario la sangre no parará de correr

– Pero papá, ¿y mi hermano? Él puede hacerlo, yo no soy la indicada para ello

– Tu hermano ya tiene suficiente con llevar la parte peligrosa, la acción, no puede hacer las dos cosas a la vez, es imposible, ni yo mismo pude hacerlo nunca

– Papá, lo siento mucho, pero la primera razón por la que me fui de casa fue para alejarme de todo esto precisamente, no puedo, discúlpame

– No te preocupes hija, solo te lo pedí porque me pareció la idea perfecta, pero estoy muy orgulloso de que sigas firme con tus convicciones

– Muchas gracias papá, ahora descansa, lo necesitas, yo voy a organizar todas las cosas que traje en mi cuarto

Le di un beso en la cabeza y salí del cuarto. Me sentí un poco mal al tener que rechazar su oferta, pero si aceptaba, todo el camino que había recorrido hasta ahora sería en vano, no me valdría de nada. No me lo puedo permitir.

La cena en compañía de la familia fue espectacular, estar en casa nuevamente se sentía tan bien. Mientras que en mi vida cotidiana era la chica con la que su jefa estaba enfrascada en molestar, aquí era la niña de la casa, la única chica entre tantos hombres y eso hacía que siempre me estuviesen mimando.

Estaba acostada en la cama pensando en todas estas nuevas circunstancias y lo que sería de mí luego de la muerte de papi cuando mi teléfono comenzó a sonar, era Jason. Que extraño, él nunca me llama a estas horas porque está en casa con su mujer

– ¿Jason?

– Antonella, no tengo mucho tiempo, me encerré en el baño para poderte llamar

– ¿Pasa algo? –le pregunté porque sentí su voz realmente agitada

– Sí, ahora mismo me estoy preparando para ir a interrogar a tu hermano en la estación

– ¿Cómo?

– Sí, estaba preparando hoy un operativo para evitar la entrada de un barco repleto de armas y explosivos ilegales que entraba esta noche. Tu hermano formaba parte de la banda que estaba en el lugar

– Jason, yo no tengo nada que ver con eso. Estoy en mi casa porque mi padre está muriendo. Nunca he tenido nada que ver con mi familia

– Lo sé, solo quería que lo supieras

– Muchas gracias por avisarme

– Besos preciosa –me dijo y colgué el teléfono

Mi padre no ha muerto y ya esta familia se está poniendo patas arriba. No puedo permitir que esto pase. Quizás si tomo las riendas podré arreglarlo todo, podré acabar con los negocios sucios, sacar a mi hermano de este mundo tan peligroso. Sí, puedo hacerlo, mañana mismo se lo comunico a mi padre.

No hay forma alguna de que después de esta noticia pueda dormir, llevo horas dando vueltas en la cama. Me fijo en el reloj y ya son las cuatro de la mañana. Por mucho que lo intente, no lograré conciliar el sueño, así que me decido por ir a la cocina para hacerme un té.

– Fue la familia Fiore, lo sé, nos expusieron

Escucho la voz de primo antes de poder entrar a la cocina

– Shhh, baja la voz, vas a lograr despertar a todos en la casa

– Tengo que hablar con el tío, tiene que saber que ellos nos delataron que no pueden continuar los negocios con esa familia

– ¿Qué pasa aquí? Estas no son horas para estar hablando con ese tono de voz tan elevado

Interrumpo de una vez, estar escuchando a escondidas no me va a dar la claridad que necesito sobre este asunto

– Antonella, los Fiore nos delataron, la policía nos atrapó hoy y tu hermano no pudo escapar, hay que tomar acción ya

– Cálmate Fio, con alterarte de esa manera no vas a resolver nada, además, no tenemos pruebas algunas, no puedes acusar a alguien solo porque lo imaginas –le respondo

– ¿Quién eres tú para decirme lo que tengo que hacer o no? Ahora porque eres abogada te crees que te las sabes todas y no es así. Quizás en tu mundo de princesitas las cosas funcionen de ese modo, pero aquí no. Tú no mandas aquí ¿o me equivoco?

La forma tan déspota en la que me contestó hizo que la cólera se apoderara de mí. No iba a dejar que me hablara de esa manera, no en mi propia casa, está muy equivocado si piensa que me voy a quedar callada

– Pues sí, lamento informarte que sí estás equivocado. A partir de ahora llevo el mando de la familia y tú estás muy fuera de lugar

– No puede ser ¿tú? No lo creo

– Pues te aconsejo, que te recompongas de una vez y acates cada una de mis órdenes. Hasta que no estemos completamente seguros no haremos nada. Si no me escuchas te lanzaré directamente hacia los lobos. Estoy segura que más de una persona está detrás de tu pellejo y estarán contentos de que lo haga

No dije ni una sola palabra más. Tomé mi vaso de té y salí dándole mi espalda tal y como acostumbraba a hacer mi padre cuando terminaba una discusión con alguien. Me sentí más que orgullosa de mí.

En cuanto desperté en la mañana, fui en busca de papá. Estaba más mal que ayer, respiraba con mucha dificultad y los ojos se le iban cerrando solos. Esta vez no tuvo fuerzas para sonreírme.

Le conté que lo haría, que iba a asumir las responsabilidades de la familia solo hasta que mi hermano saliera de la cárcel. No pudo contestarme, pero el brillo en sus ojos fue más fuerte que nunca y una lágrima le corrió por la esquina de su ojo derecho.

Se la limpié con mi dedo índice y noté su piel fría. Soltó un respiro, uno muy fuerte y luego quedó inmóvil con sus ojos completamente cerrados.

¡No! ¡No puede ser, no puede estar muerto! Comencé a sacudirlo de los hombros mientras le pedía a gritos que despertara. Geovanni entró en la habitación y me sacó a empujones. Era definitivo, el señor Mancini había fallecido.

Se hicieron los preparativos rápidamente y ese mismo día por la tarde le estábamos realizando su funeral. No sé ni cómo me estaba sosteniendo sobre mis piernas, no las sentía.

Miraba a mi alrededor buscando alguna señal que me indicara que todo esto era parte de un sueño, que no era verdad, pero no pude encontrar nada. Muchas personas asistieron a la ceremonia, más parte de la familia, amistades de mi padre, conocidos míos.

Jason y Francesca, mi jefa, estaban sentados justo detrás de mí y la escuchaba hablar perfectamente de su preocupación por toda la delincuencia que estaba aquí reunida y reclamándole porque me había otorgado el puesto sin haberme investigado con anterioridad.

Quería responderle, girarme y ponerla en su sitio, decirle que estaba en el funeral de mi padre y que su opinión se la podía reservar para cuando llegara a su casa que de momento estaba en la mía, pero no tenía las fuerzas suficientes para ponerme a discutir y menos con ella.

En ese momento siento que una mano se me posa en el hombro sacándome de mis pensamientos, al girarme no puedo creer lo que mis ojos están viendo, es Marco.

No puede ser, hacía tanto tiempo que no lo veía, ahora es mucho más alto que yo, sigue siendo el chico apuesto del que me acuerdo, con su cabello oscuro y ese color azul de sus ojos.

Conozco a Marco desde que tengo uso de razón, como nuestros padres siempre estaban juntos en cuestiones de negocios, nos veíamos casi todos los días. Recuerdo que cuando estaba en el bachillerato empecé a tener sentimientos por él, pero nunca fueron recíprocos.

Yo buscaba constantemente una excusa para verlo y salíamos a todos lados acompañado el uno del otro, pero él nunca me dijo nada y yo fui muy tímida como para mencionarle algo del tema, así que todo quedó ahí.

Cuando entramos a la universidad, él decidió irse a estudiar para Inglaterra y nuestra relación se fue enfriando poco a poco.

Verlo aquí justo ahora me hace recordar aquella época y al sentir su mano cálida agarrando la mía me desmoroné. Él lo notó en mi rostro así que me abrazó y al fin encontré el refugio para liberar mi llanto, él se sentía como un hogar a pesar de todo el tiempo que había transcurrido.

Supuestamente mi hermano sería el encargado de dar las palabras finales, pero debido a que ahora está en la cárcel, la responsabilidad cayó sobre mí. Me separé de Marco y caminé hasta el pódium, lo intenté, pero me fue imposible hablar, el nudo en mi garganta no me lo permitió.

Fue en ese momento cuando el señor Fiore se acercó a mí y me dijo que él se encargaría de dar las palabras de honor. Lo miré un poco dudosa, pero lo permití porque realmente no estaba en condiciones de hacerlo.

Su discurso fue memorable, habló sobre el buen hombre que era mi padre. Cuando terminó, Giovanni me advirtió:

– No te creas ni una sola palabra que salga de su boca. Tu padre y él solo mantenían una estricta relación por los negocios, pero él siempre ha querido ser dueño único de las ganancias, así que cuida tus espaldas cuando lo tengas cerca

Luego tendría que hablar más con Giovanni porque definitivamente, él conocía más de lo que yo pensaba sobre esta familia, de momento necesito acercarme al señor Fiore, tengo que averiguar si él sabe algo sobre mi hermano. Mi primo estaba muy seguro de que ellos estaban atrás de la redada policial.

Fui hasta donde se encontraba y le dije:

– Señor Fiore

– Llámame Lorenzo

– Muy bien Lorenzo, necesito que me concedas unas palabras, necesito hablar contigo sobre lo que sucedió en los muelles con nuestro cargamento

– Lo siento niña, pero ahora estoy muy ocupado, no podrá ser. Marco, vámonos

Sin decir ni una sola palabra más se fue llevándose con él a su hijo. Yo no sé con certeza si fue él quien nos delató, pero definitivamente algo tiene que ver con todo esto o algo está tramando y voy a averiguar qué es a toda costa.

Capítulo 3 Amenazas

Me he pasado toda esta semana intentando conocer más sobre el caso de mi hermano, pero no me permiten saber nada del mismo por cuestiones de ética laboral. Tengo que buscar la forma de sacarlo de la cárcel, no puedo verme involucrada por tanto tiempo con los negocios de mi familia o mi carrera se va ir por el retrete.

Mi clave para saber más sobre las intenciones de Lorenzo Fiore es acercarme a Marco y si no ha cambiado, ahora mismo debe estar en su bar preferido.

Sin perder tiempo fui hasta ahí y en efecto, me encontré con Marco. Entré pretendiendo que no lo había visto y me paré en la otra esquina de la barra pidiéndome una cerveza.

– Que sean dos –dijo él caminando hacia mí cuando me reconoció- ¿Y eso tú por aquí?

– ¿De qué te extrañas? Nosotros veníamos a este lugar constantemente, tú te fuiste, pero yo lo seguí frecuentando

– En nuestro primer encuentro no te lo pude decir, no era el momento indicado, pero estás preciosa Antonella

– Eso es el tiempo que llevas sin verme

– Tú siempre fuiste hermosa, solo que ahora lo estás más

– Y tú no cambias nada, flirteando, pero sin poner la mano en la candela

– Quizás y esta vez sí quiera quemarme –me dijo pegando su cara a la mía

– Necesito hablar contigo –lo corté, mis objetivos aquí eran claros, no podía distraerme- estoy segura que estás al tanto de lo que sucedió en los muelles con nuestro cargamento y te voy a ser sincera, mi primo cree que tu familia nos delató con la policía en alguna jugarreta de tu padre

– No creo que mi padre sea tan tonto, parte de esa carga era nuestra y nuestros hombres también estaban ahí, eso sería absurdo. Te estoy siendo sincero, sabes que nunca he estado de parte de mi padre

– Muchas gracias por todo Marco, pero me tengo que ir.

Fui directo a la comisaría, ahí tenía que averiguar algo, si no fueron los Fiore significa que alguien más se está entrometiendo en nuestro camino.

Al llegar me encuentro sobre mi escritorio unos documentos del caso de Loretta. No entiendo como a cinco años de su desaparición no han encontrado nada todavía. Decido ir en busca de Francesca para saber si hay alguna novedad y cuando llego a su oficina, ella cierra unos sobres con rapidez y los guarda en una gaveta.

Me causa tanta impresión que no me puedo contener y le pregunto si ese sobre tenía información sobre Loretta y con la calma del mundo me responde que son sobre el caso de mi hermano y que por tanto no lo puedo ver

– Ahora que él está preso estoy segura de que no vas a estar tan alejada de tu familia como pretendías estarlo antes y eso es un peligro para nosotros. Además de esto también tenía algo que decirte, mantén tus uñas alejadas de Jason –me dijo con un tono de voz amenazante, al que fui incapaz de resistirme

– ¿Por qué, te molesta ya que no te desee como me desea a mí no? Yo me he dado cuenta, ya él no tiene ni cuidado al mirarme cuando camino por los pasillos, ni siquiera te respeta

– Voy a pedir de inmediato que te trasladen a otro lugar y a que abran una investigación en tu contra, la reputación de tu familia te precede

– Si tan segura estás de que tengo algo que ver con la mafia deberías andar con más cuidado cuando me hablas, es peligroso que te dirijas de esa manera a mí

La expresión en su cara lo decía todo, estaba muerta de miedo. Fui hacia mi despacho y llamé a Lorenzo Fiore. Cuando me identifico, rechaza conversar conmigo lanzando las justificaciones más machistas que jamás había escuchado. Me dijo que era incapaz de llevar los negocios y que él jamás trataría conmigo esos temas por ser mujer.

A pesar de que traté de explicarle no hubo forma de que él aceptara. Este día no podía ir peor, no había encontrado información en el trabajo, Lorenzo no iba a hablar conmigo de ninguna manera, me estaba sintiendo fatal, así que decidí irme.

Fue justo en ese momento cuando paso por la oficina de Francesca y la veo vacía. No me lo pensé dos veces, entré y fui directo a la gaveta donde había guardado el sobre. Pude ver en qué cárcel, celda y el nombre de la fiscal que llevaba el caso que resulta que aparecía como esposa de Lorenzo Fiore. No pude averiguar nada más porque Jason entró y me atrapó infraganti.

Se molestó bastante, incluso me dijo que ahora sí dudaba de mí. En estas circunstancias no me afectó en lo absoluto. Estaba teniendo el peor de mis días, la muerte de mi padre todavía estaba latente y para colmo, no tenía ni idea de cómo continuar con los negocios de la familia, así que hice caso omiso a las palabras y salí de ahí a toda velocidad.

Como si las malas noticias fueran pocas, al llegar a la casa me encuentro con Giovanni demasiado alterado. Intentaba decirme algo, pero la agitación no le permitía hablar con claridad. Luego de un vaso con agua y unas respiraciones profundas, al fin pudo decirme que a mi hermano le acaban de dar una golpiza en la cárcel.

Estoy segura que fue Lorenzo, cuando terminamos de hablar hoy por teléfono él estaba muy alterado e incluso me había amenazado un poco, me dijo que ahora que mi padre había fallecido la familia podía ir debilitándose poco a poco, no tengo pruebas, pero dudas tampoco, sé que esto fue una maraña suya.

No voy a permitir que se meta con los míos, no voy a dejar que haga y deshaga a su antojo. No soy ninguna inútil como se encargó de dejármelo claro hoy en nuestra conversación, no se va a salir con la suya. Le voy a demostrar lo que una mujer puede llegar a hacer.

Llamé al mejor hotel de la ciudad y reservé una habitación para la noche, acto seguido me comuniqué con Marco y le pedí verlo, algo a lo que él accedió sin peros. Le envié la hora, el nombre del hotel, a nombre de quien estaba la habitación y quedamos en vernos ahí.

Llegué quince minutos tarde, necesitaba crear un poco de ansiedad en él. Abrí la puerta y ahí estaba, sentado en una silla vistiendo un traje negro con un trago en su mano. Mientras más lo veo, más guapo se me hace y creo que yo tampoco le era muy indiferente porque no dejaba de mirarme de arriba abajo.

– ¿Se puede ser más hermosa? –me preguntó en cuanto me vio

Yo tenía pensado charlar con él un poco, beber unos tragos, armonizar un poco el ambiente, pero visto cómo estaba la situación, las ganas que me venía aguantando desde hacía años y el tiempo que llevaba sin verlo, no me contuve, fui directa al grano.

Caminé con paso seguro y de la forma más sensual que pude hacia él, no paré hasta estar justo delante suyo. No se lo esperaba, me di cuenta por la expresión que tenía en su cara, estaba desubicado.

Apoyando mis manos en sus hombros, coloqué cada una de mis piernas por fuera de las suyas y me senté sobre él sin apartarle la mirada ni un solo segundo

– Antonella ¿qué estás haciendo? –balbuceó con voz muy baja, casi en un susurro

– Lo que tenía que haber hecho hacía mucho tiempo atrás

Y sin más lo besé, lo besé con todas las ganas que tenía. Él sabía a gloria y sin demora, me rodeó con sus brazos apretándome fuerte. Comencé a moverme sobre su regazo, a frotarme contra él, moviendo mi cintura hacia delante y hacia atrás.

La ropa estorbaba, así que le quité la chaqueta y rompiendo los botones de su camisa con un solo jalón, le dejé el pecho desnudo. El resto vino solo, era como si hubiésemos coreografiado cada uno de los movimientos, nos acoplamos a la perfección.

Esperé a que estuviera dormido y tomé su móvil para marcarle a Lorenzo, a mí nunca me atendería la llamada, así que esta era la única forma. Me sentí un poco mal porque de cierta manera, había utilizado a Marco, pero por el otro estaba tranquila porque de seguro esto no quedaría aquí.

– ¿Qué pasa hijo que llamas a estas horas? ¿Todo bien?

– Buenas noches Lorenzo –hubo una breve pausa y luego escuché su risa

– Tengo que reconocer que eres astuta y al parecer, mi hijo un ingenuo. Me gusta que seas así, pero también te digo que de mí nadie se burla

Tenía que hablar rápido, de lo contrario todo esto lo habré hecho en vano, habré traicionado la confianza de Marco por gusto

– Solo lo llamo para preguntarle una cosa ¿Cómo se encuentra Alfonsina?

– ¿Te atreves a chantajearme?

– No, no es chantaje, yo jamás haría algo así, solo era una duda es que no me imagino lo que haría su esposa si se entera de esto

– Te juro que te vas a arrepentir de esto niñata ¿Qué quieres?

– Solo quiero poder hablar con usted de una vez y ser escuchada

– Muy bien, te enviaré la hora y el lugar, no sabes dónde te has metido...

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