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El capricho del mafioso

El capricho del mafioso

Autor: : Ross Gil
Género: Romance
Emily es una princesa de la mafia, tenía todo en cuando ella quería referente a lujos. Su madre fue asesinada cuando ella era muy jóven, pero vivía con su padre, aunque no contaba con que este, la vendería a una familia poderosa en Utah. Conoce a un hombre perfeccionista, amargado y controlador, pero que ella decide que le gusta. Con su forma de ser espontánea y divertida propone conquistarlo, lo que ella no sabe es que la familia de este hombre mató a su madre, y al final ella deberá decidir si lo perdona o no.

Capítulo 1 Destino

Prologo

Siempre me salgo con la mía, pero ¿Cómo no? Siempre he conseguido lo que me propongo, siempre he tenido lo que quiero. Soy un chica mimada, mi padre, me da todo lo que necesito. Solo es cuestión de pedir, y lo tendré en unos segundos.

Siempre me ha gustado eso, y no es por altiva, caprichosa o testaruda, que si lo soy. Es porque simplemente siento que tengo mi libertad de este modo. Desde mi adolescencia he salido a bailar con mis amigas, desde siempre he quedado en casa de ellas, pero siempre con una condición, llevar a un guardaespaldas que es como una patada allí abajo.

Todo porque soy hija de uno de los grandes capos de la ciudad, pero ese no es el único motivo, sino que mi padre ha querido mantener virgen hasta que llegue la hora de casarme. Por supuesto que no lo permitiré, ya ha pasado dos veces, y si, por mi culpa han muerto y mi familia se ha enfrentado esas dos veces a otras, pero no me casaré, me niego, y menos como si fuera un costal de papas al que se le pueda buscar dueño.

Capitulo 1

Destino

Emily Berks

El sudor se desliza por mi piel, me encuentro jadeando por el esfuerzo, pero sé que al final, valdrá la pena. Me detengo, mis manos van a mis rodillas mientras me inclino para recuperar el aliento. Me encuentro en mis pantalones de algodón, blusa manga larga y mis deportivas, vestida toda de negro, solo para pasar desapercibida.

Es el único momento en el que puedo salir sola, solo 30 minutos, y es porque es la misma calle, que esta igualmente custodiada en algunas esquinas.

Bebo de mi botella de agua y siento como mi corazón comienza a recuperar sus latidos, me recojo el cabello en una coleta alta para sentir el viento fresco en mi cuello y cierro los ojos para sentir como se compenetra con mi piel.

Miro la hora y sé que me he pasado 10 minutos mas, sé que mi padre se molestará, pero también sé que lo puedo ablandar con besos en las mejillas, después de todo soy su niña consentida ¿no?

Me dirijo a la mansión que se encuentra en la otra calle, pero como en este urbanismo, todo es grande, es como si se encontrara en otra manzana. Apresuro mis pasos hasta que la veo a lo lejos.

No me canso de verla, porque sinceramente parece el castillo de una princesa, es de tres plantas con una estructura moderna, pero la parte de arriba parece una torre, porque así lo quise desde un principio, daba la función de cobertizo donde se supone se debería guardar cajas o cosas sin utilidad, pero la verdad es que cuando me preguntaron cual quería que fuera mi habitación, ya estaba segura que quería que me convirtieran ese lugar en mi propio castillo personal.

Así que mi padre como siempre que me quería complacer, llamó a unos trabajadores y lo mandó a construir según lo quería yo y después mi habitación se convirtió en ese lugar especial en el que me sentía segura.

Llego a la entrada y veo a dos de los hombres que cuidan a la puerta, tienen prohibido dirigirme la palabra a menos que sea un caso completamente urgente, en donde no vida esté en peligro, o también si mi padre se los permite.

El ultimo de sus hombres, que se me acercó para saludarme, porque era un novato, terminó sin bolas y con dos tiros en la frente, si mi padre no anda con juegos, el que lo busca lo encuentra.

Antes de pasar por la puerta ambos hombres se paran rectos como si estuvieran en el ejército y eso me hace sonreír, uno desvía la mirada para no tener problemas, y el otro, solo me ignora, pero antes de terminar de cruzar, nuestras miradas conectan y por pura maldad le guiño un ojo, haciendo que todo el color de su cara se vaya. ‹‹pobre bebé ››

Suelo hacer mis travesuras algunas veces, ¡Me encanta!

Cuando llego a la sala de estar, mi padre esta como de costumbre con un celular pegado a la oreja, con el ceño fruncido y paseándose por la sala con un tabaco en una esquina de sus labios, mientras discute con alguien. No se como le gusta eso, nada más el olor me hace arrugar la nariz. Al verme sonríe y se le suaviza el rostro, me lanza un beso y sigo de corrido hasta mi habitación.

Ingreso en mi ducha, diseñada como la quise desde siempre, con el tamaño de una habitación, con una tina que hace masajes cuando quiero, mi pequeño armario de toallas, perfumes, gel para el cuerpo y mi splash con olor a fresas. Es el que usaba mi madre antes de que la asesinaran, aun era una adolescente de 15 años, me dolió mucho, siempre fui muy unida a ella, al menos cuando estaba con vida, no me sentía sola, pero un enemigo de mi padre, por venganza, se la llevó por días, la violó y la torturó, mandándonos algunas partes de su cuerpo mientras lo hacia, y esta familia prometió, que se vengaría, y juro que lo haré.

Me meto en mi tina con agua tibia, me relajo y cierro los ojos, disfruto del silencio que muchas veces es bueno para pensar, o al menos en mi caso. Termino y me envuelvo en una toalla, aplico mi loción de fresas y seco mi cabello, mañana me toca universidad y debo estar temprano, mi padre siempre dice que a pesar de nuestra situación económica, igual debo prepararme, a pesar de ser una de las familias mas adineradas y con poder, debo demostrar que soy mas que belleza.

Tiene razón, como siempre es un puto genio, y si, quiero graduarme y hacerlo sentir orgulloso de su princesa. Peino mi cabello frente al tocador de espejo redondo que tengo aquí y me pongo mi pijama que solo consiste en una camisa vieja de mi padre que me llega a los muslos, es lo mas fresco que tengo, me coloco mis bragas de encaje y listo, de igual manera adentro de la casa no es que hayan hombres, mi padre piensa que con él basta, porque siempre esta armado, y aparte de eso, hay todo tipo de pistolas y armamentos en casa.

Si llega a ocurrir una emergencia, sabría donde buscar para defenderme.

Bajo las escaleras por algo ligero de comer o beber y lo veo sumergido en sus pensamientos, mirando el fuego de la chimenea con un vaso de Whisky entre sus manos.

-¿pensando en el fin del mundo?- me río y el sale de su estupor, me mira directamente a los ojos y sonríe, pero no llega a su mirada

-No, pero si en el fin de algunas personas- responde a mi pregunta y me hace señas para que me siente a su lado en el sofá.

Camino hasta allí y me siento apoyando mi cabeza en su hombro, con un brazo rodea los míos y puedo escuchar de fondo el sonido suave de una canción que sé perfectamente que es la favorita de mamá y papá.

-¿La extrañas mucho, no?- el asiente, pero sé que por mas que le duela, no se derrumbará, mi padre nunca fue un hombre que se pusiera a mostrar sus sentimientos, y menos rodeado de sus hombres, dice que les demuestra debilidad

-si, demasiado. A veces me siento tan culpable, creo que hubiera sido mejor que no la hubiese traído a vivir conmigo, hasta me parece que seguiría viva.

-No te culpes papá, en este mundo, cada quien elige con quien estar- me levanto para darle un abrazo -mi madre te amó, de eso estoy segura, y si ella se mantuvo a tu lado, es porque así lo quería, no porque la obligaras.

Exhala profundo y ya no dice nada, sé que por mas que le diga que no tiene culpa, se seguirá lamentando.

-eres igual que ella, mi princesa. Físicamente, cabellos negros, ojos ámbar, aunque en las locuras que haces, te pareces a mi, eres impulsiva, audaz y sacaste mi color de piel.

-si, recuerdo la ultima foto que nos tomamos juntas, parecíamos dos fotocopias- sonrío imaginando ese momento -fue en el parque de diversiones, creo que fue la ultima vez que salimos en familia.

-Si, esa fue la ultima vez que salimos en familia.

Se queda en silencio, y sé que ahora, aunque no lo diga, es un hombre vulnerable.

-papá, quiero hacerte una pregunta- desvía su atención a mi -¿Por qué te empeñas en casarme con alguien a quien no quiero? Es decir, tu te enamoraste de mamá, y ella de ti. Se casaron porque así lo quisieron y...

Levanta la mano para que me detenga

-estas equivocada cariño, tu madre al principio no me amó, ella se casó conmigo por un acuerdo- mi boca se abre en sorpresa -la familia de ella, era muy importante en la mafia, y había guerra entre ambas, y la ubica forma de poner paz, fue con un matrimonio. Con el tiempo se enamoró de mi.

-No lo puedo creer.

-así es princesa, así es este mundo, la vida con los hijos; y las veces que quise arreglar tu matrimonio, no fue porque yo quería o porque me divertía la idea, no, fue porque teníamos guerras con ellas o desacuerdos, hasta que me dieron un motivo para matarlos, queriendo propasarse contigo, ¿no es así?

Me siento un poco mal por mentirle, pero es que tuve que fingir que me querían forzar a estar con ellos sexualmente, porque no me quería casar con alguien a quien no amo.

-Si, así es- digo con la voz apagada.

Se que debería odiar a mi padre por esto, pero se me hace difícil, creo que mi corazón salió como el de mi madre, no me considero una persona rencorosa, además, siempre que pueda hacer algo para impedir que me entreguen a un hombre, lo haré, así que si me toca seguir seduciendo a mis pretendientes, para que busquen acercarse por algo mas y yo acusarlos, lo haré, así les toque morir.

-No quiero que me consideres un monstruo cariño, nunca acordaría un matrimonio, con alguien que yo sepa que te hará daño, primero lo investigo, y la ultima prueba es que pase tiempo contigo, si busca sobrepasarse, se que no te merece, sino que le toca morir.

Lo abrazo y subo a mi habitación, no me siento bien, si bien es cierto que no lo odio, tampoco estoy de acuerdo con lo que dice, creo que si amas a tus hijos, no puedes dejarlos en manos de alguien a quien no quieren, solo por un estúpido acuerdo.

Se me quitó el hambre, por eso me voy directo a la cama para intentar descansar, por ahora solo me divertiré, disfrutaré de mi vida como me apetezca, hasta que llegue el momento de mantenerme prisionera, porque así me sentiré.

Aunque siempre he sido un alma libre, por eso no permitiré que nadie me controle, primero, ese hombre tendrá que lidiar con mis pequeñas travesuras, porque no me tendrá tan fácil.

Capítulo 2 Negocios

Capitulo 2

Negocios

Víktor Vitalov

Siento la nieve bajo mis pies, a veces no me acostumbro a pesar de que vivo aquí desde que nací, creo que es porque me la he pasado mucho tiempo en Estados Unidos. Tenemos negocios clandestinos por allá, es bien sabido que los narcos de allá, no reciben bien a los rusos. Los consideran traicioneros, avariciosos, sanguinarios; la verdad es que si lo somos, pero nos importa muy poco.

Hacemos lo que queremos y cuando se nos venga en gana, por eso tengo gran parte de mis negocios en Utah, Wichita Kansas, New York y Miami. Los primeros lugares, son poco movidos, pero los elegí porque son personas religiosas, reservadas, que sé no me van a investigar si me ven por allá en alguno de mis movimientos, y ya he conocido un par de autoridades influyentes en esos religiosos, y los mantengo bastante comprados, por lo que saben donde mantener su lealtad.

Por ahora dejé a un encargado, Vine a Dikson porque se celebrará el matrimonio de unos de mis familiares, no es que sea muy entregado a la familia, pero por ser el heredero al puesto de líder de la bratva, es como una responsabilidad venir.

Todos esperan que haga un mejor trabajo que mi padre, y eso intento, aunque la mayoría me ha dicho que he estado trabajando bien, sé que debo hacerlo mejor.

-Viktor- escucho un voz femenina que me saca una sonrisa -Viktor

Me volteo y allí está ella; Kira, una de mis mejores amigas de la infancia, aunque a veces cuando estoy pasado de tragos, terminamos en otra cosa, pero solo es algo del momento.

-Hola Kira- saludo con un asentimiento de cabeza, no es permitido Abrazarla cuando hay gente a mi alrededor, aunque la miro bien y sé que ella se muere por un acercamiento

-Te estuve esperando por meses- hace un puchero -por fin estas aquí.

-He venido por el matrimonio de mi tío Iván, pero luego debo volver.

Veo que su expresión es de tristeza, no sé si hice bien hace mucho en acostarme con ella, claro que solo estaba bebido, pero aun así, ella lo ha tomado como algo mas serio. No quiero lastimarla, ha sido una buena persona siempre, y antes de que me eligieran como el sucesor de mi padre, yo salía a divertirme en fiestas con ella por toda Rusia.

Le tengo mucho aprecio, pero no es la mujer que necesito para gobernar, y aun si fuera la que necesitara, no quiero casarme aun, quiero gozar de mi libertad y seguir follando como conejo hasta cansarme, porque sé que después que herede el trono en su totalidad, tendré tantos enemigos, que me la pasaré ocupado trabajando para proteger a la Bratva y para proteger a mi familia de sangre, que sé que serán perseguidos.

-¿Por qué no te quedas un par de días mas?- se acerca un poco y acaricia los músculos de mis brazos -así podemos recordar los viejos tiempos donde nos divertíamos- me da una sonrisa coqueta que sé lo que trata de insinuarme

-Kira, por mas que quiera no puedo, los negocios de América no se pueden descuidar, y menos dejarlo en manos de cualquiera que puede ser un objetivo débil para los Narcos de allá.

-Sabes muy bien que mi padre puede ayudarte en eso si quieres tomar un descanso.

Kira Ivanovish es la hija es de uno de los jefes mas sanguinarios del grupo de la bratva, a simple vista, parece solo un ruso mas, pero es sádico con sus víctimas, es controlador, y organizado. Está a cargo de algunos negocios de Dikson y otros que tenemos en Moscú, hasta ahora ha hecho bien su trabajo.

-No puedo, Kira, lo siento- me doy vuelta para irme a alistar para la despedida de solteros, porque la celebración del matrimonio es para mañana, pero su voz me detiene -¿Hay otra mujer? ¿es eso?

-¿de que hablas?- me detengo sin mirarla, pero ella da la vuelta para quedar frente a mi

-¿que si hay otra mujer y por eso es que ya no me quieres?

La miro ya cansado de esto, no me gusta que me arme escena de celos como si tuviera alguna clase de compromiso o exclusividad, es mi amiga, punto. Debo dejárselo en claro.

-No hay ninguna "otra" porque para que la hubiese, tendría que tener alguna clase de compromiso Kira- su rostro es de completa tristeza -Y si lo que me preguntas, es si tengo una conquista, tengo muchas, recuerda que no soy un hombre de compromisos, creo que me conoces muy bien. Y no volveré a América por eso, sino por trabajo.

Me doy la vuelta dejándola con sollozos, pero es que no me puedo quedar consolándola, lo tomaría como algo que no es, y ya no quiero problemas, y menos con mi padre, sé que si esto fuera mas allá, es capaz de mandar a matar a su padre si llegara a meterse de por medio, no le haría eso, creo que es mejor alejarla un tiempo.

Necesito que se olvide de mi en ese aspecto, que solo me vea como ese amigo que puedo ser, solo eso.

Camino hasta una de las propiedades de mi padre, y lo consigo en su despacho, tiene un vaso de Vodka en las manos junto a la botella

-¿problemas?- pregunto sabiendo que el no es de beber tan temprano, a menos que haya algún inconveniente

-Si, pero ya me encargaré- responde aun sin mirarme -¿Cómo van los negocios allá?

-Hasta los momentos bien, pero la ultima vez, tuve diferencias con uno de tus socios, los Berthran- por fin me mira

-¿y eso? El es uno de los mas apaciguadores, casi ni parece traficante, es uno de esos hombres que son tranquilos.

Si, se a lo que se refiere, es como el mediador de todos, creo que es una forma de llevarse bien con todos sin tener problemas, aunque eso lo hace débil, un hombre en este negocio, debe demostrar siempre, que tan poderoso es.

-al parecer, no quiere seguir en nuestros negocios, porque es socio también de los Berks- mi padre se endereza en la silla

-¿de los Berks? ¿estas seguro?- busca en el primer cajón su cigarrillo que nunca falta cuando se siente estresado

-Así mismo, quiere seguir surtiéndonos, pero no quiere seguir en el negocio de la exportación con nosotros, porque los Berks también están en ello.

Mi padre se masajea la sien, sé que esto implica pérdidas para él, y más lo enoja la familia que acabo de mencionar, el jefe de ellos, fue quien mató a mi hermano mayor, nosotros en venganza, le quitamos a su reina, la esposa de los Berks. Con eso sellamos nuestra venganza

-pues tendremos que tomar medidas, no quería tomar acciones en esto, pero con o sin esa familia, seguiremos adelante. Si ellos deciden enfrentarnos, mal por todos, porque haremos que corra sangre.

-esta bien padre, seguiré de todos modos, solo estaba esperando tu confirmación.

-necesito que vayas con los Ivanovish, me comento el líder que se está presentando alzamientos por parte de algunos miembros, quiero que le enseñes, que les pasa a los que buscan meterse con la bratva.

Asiento y me voy de allí, a cumplir con mi deber, y no es algo que considere un peso, no es así. Me gusta hacerme respetar, y demostrar quien soy y de donde vengo, y para eso, debo sacar mi lado sádico, para matar.

Capítulo 3 El líder

Capitulo 3

El líder

Viktor Vitalov

El sol está en su punto más alto, pero aún así, el frío es terrible. Aquí en Dikson, siempre es así, creo que es una de las ciudades mas frías, y en ocasiones, hay que resguardarse, porque los huracanes de viento, se ponen tan fuertes, que se llevan a todo lo que consigan en el camino.

Es irónico pensar en eso, sabiendo que tenemos costa cerca, y se supone que eso es para tomar el sol y disfrutar del calor, pero acá no es así. Sin embargo, es uno de los lugares mas seguros para la Bratva, por el simple hecho de tener todo vigilado, y una de las formas de ingreso, para no decir que la única, es a través de los navíos.

Controlamos todo lo que entra y sale de este lugar, antes ese era mi trabajo, cuando mi hermano mayor aun vivía, y era el sucesor heredero, yo soy el tercer hermano, por lo que no tenia muchas opciones, el hermano que le sigue, nunca quiso estar del todo en este negocio, por lo que simplemente se encarga de la parte administrativa de los bienes de la Bratva

Quedo yo, ni siquiera imaginé en ningún momento, que tomaría este puesto, pero aquí estoy. En el caso de mi hermana Natacha, o como solemos decirle; Tacha, cumple su papel de princesa del líder, y como aquí no solo vivimos de apariencia, también ha estado aprendiendo a como asesinar, porque es esencial en este negocio y cuando perteneces a una familia como la nuestra.

Yo antes la entrenaba en peleas de calle, pero no era del todo lo suyo, si, sabia defenderse, pero le faltaban técnicas y no le agradaba tener que goloearse los nudillos, así que aprendió todo lo que se requiere en técnicas de cuchillos y armerías, ahora sabe manejarlas perfectamente, aunque no he sido yo el que la enseñó en eso, tuve que irme, y quedó a cargo de Kira. Desde allí se han hecho muy buenas amigas.

Salgo de mis pensamientos, y me dirijo a las cuevas subterráneas que es donde se maneja la construcción de las armas que creamos, se supone que ahí es donde están los dos que se alzaron, ¿será que no tienen cerebro? ¿No se dan cuenta que si se oponen a la hermandad, pueden salir mal parados?

En toda la entrada me consigo al líder de los Ivanovish, que es el padre de Kira.

-Viktor- me saluda de manera informal, porque me conoce desde niño y es uno de los que me han enseñado algunas cosas. Otros, si deben dirigirse a mi como señor, a pesar de que tengo 27 años.

-¿Cómo estas Koy?- sigo mi camino, pero me detiene por el hombro

-Si sabes que no es necesario que hagas esto, yo lo puedo hacer por ti- se ofrece. Sé que no lo hace de mala manera, ni para quitarme poder, lo hace para que no me ensucie las manos, pero eso es mi trabajo, y también me gusta hacerlo.

-No te preocupes.

Sigo en mis pasos y me adentro al lugar, tengo que hacerles ver que conmigo no se juega, mucho menos con las cosas referentes a la hermandad.

Cuando llego al lugar, los tienen sujetos de los brazos

-que gusto verte Vitalov- escupe en mi dirección el muy bastardo, pero no me llega no cerca -por fin vienes a hacer tu trabajo- le doy un puñetazo que le voltea la cara, de inicio para que se calle, no quiero escuchar nada que provenga de el

-¿Solo son estos?- miro alrededor donde están el resto de los miembros mirándome con espanto, saben de lo que soy capaz -¿Quién mas quiere su destino?

Silencio. Nadie se atreve a decir nada, me conocen muy bien, y saben que no me ando con juegos o rodeos, el destino que le toca al par que tengo adelante, es desastroso.

-Díganle- continua el mismo que escupió, como si quisiera crear revuelo y que todos se volteen y lo apoyen -no sean cobardes, me dijeron que tampoco estaban de acuerdo con los pagos y con el trato.

‹‹pobre imbecil››

-Señor, perdóneme- brama el otro que esta amarrado -me dejé llevar por lo que el decía

-aprende a ser un hombre y afrontar tus errores- le grito apretando con mi bota su entrepierna, haciendo que chille -y en la bratva, no se perdonan traiciones. Llévenselos a las celdas de abajo, ya me encargaré de ellos.

Veo como se los llevan y cuando los pierdo de vista, me volteo a mirar al resto.

-y el próximo en desafiarme, le cortaré la lengua para que no tenga como armar disputas, ¿Quién es el próximo?

Todos bajan la cabeza y no se atreven a mirarme.

-Viktor, te necesito aquí- interrumpe Koy, pero sé que lo hace porque ningún otro hará nada

Me doy la vuelta y camino hacia su posición -¿Irás a la despedida de soltero de Iván?- pregunta y sé que es tratando de distraerme

-Si, iré.

-vete, no te preocupes que me encargo de lo que queda, mañana vienes por los dos idiotas que intentaron verte la cara. Nos vemos ahora en la despedida de soltero.

Asiento sin responderle y me voy antes de que le tuerza el cuello y la pague con quien no debo.

****

En un par de horas, será la celebración de la soltería de Iván, así que me ducho y depilo, por si se da la ocasión con alguna chica.

Al salir, escojo unos pantalones de Jeans oscuros rasgados, una camiseta con mangas largas color azul, una chaqueta térmica para el frio, y mis botas para la nieve. Mi cabello lo dejo suelto, cayéndome por los hombros.

Salgo después de aplicarme perfume, y me monto en mi auto, aquí en esta zona no necesito de guardaespaldas, está completamente asegurada de esquina a esquina.

Son aproximadamente 20 minutos de camino, en donde estoy en silencio, me gusta mucho porque puedo perderme en mis pensamientos, planear y organizar todo. Así me gusta mi vida, no me gusta los imprevistos.

Al llegar, veo los autos afuera de los invitados, cerraron el lugar para dejarlo exclusivo para nosotros.

-Vitalov- El cuñado de Iván me saluda y pienso que no podría ser mas lamebotas, es del tipo de hombre que es capaz de arrastrarse para conseguir algo de poder, y en la Bratva, eso los hace débiles.

-¡Hey!- es lo único que logro decirle antes de seguir mi camino hacia el club

Las luces están encendidas en un color rojo e ilumina todo el lugar, la música es estridente, y las chicas bailan en el tubo, mientras otras están en las piernas de los que están invitados, incluyendo Iván.

Este lugar es de él, por eso tiene mejor atención, aunque al verme llegar, las chicas vienen ofreciéndome tragos y otras cosas, pero primero quiero ponerme cómodo con los que están acá.

Si bien es cierto, hay gente desagradable, también están los que me importan; Mi padre, Koy también está, y algunos socios de otras ciudades que han venido únicamente por esta celebración.

Brindo con todos, y comenzamos a bailar junto a las mujeres que se nos ofrecen en baile privados o algo mas, pero por ahora, solo quiero moverme y disfrutar junto a algunos de la familia que están acá conmigo.

Siento que será una noche genial, quiero perder la Cabeza aunque sea por hoy, en América no me puedo dar ese lujo porque siempre debo estar cuidándome las espaldas, nunca se sabe quien estará allí para traicionarte.

A la medianoche, ya estoy hasta el tope de licor, y sé que será el momento de llevarme a una de estas chicas a la cama, quiero quitarme el peso de mi cargo por unas horas, y con eso lo lograré.

Hay algunas chicas aun disponible, porque otras, se la han llevado los invitados, por eso agarro de la mano a una y me la llevo a mi auto, de ninguna manera dormiré o me acostaré con alguien en este asqueroso lugar, donde la gente se la pasa dejando su semilla por todos lados, y no sé que tan higiénico es.

Cuando salgo, antes de llegar al vehículo, una mano se posa en mi hombro y por instinto, saco mi arma y apunto, hasta que la visión se me aclara, es Kira

-¿Qué haces aquí?- espeto de forma brusca

-necesitaba hablar contigo- mira a la chica que tengo de la mano de forma asesina y entrecierra sus ojos -Lárgate

-No me Arruines la noche Kira- le advierto -Conozco tus trucos

-sabes que no necesitas otra mujer, teniéndome a mi- miro a mi lado y la chica ya no está -¿ves? Ya me tienes a mi.

Se desabotona la blusa, mostrándome sus pechos en la calle solitaria. Más que suficiente para convencerme. Le abro la puerta del auto y ella sube con una sonrisa. Doy la vuelta y arranco.

En el camino, ella pone algo de música, la dejo, me da igual. Se pone a cantar algo desafinado, pero se ve feliz cuando lo hace.

-¿Cuándo me Llevarás a América?- la miro extrañado

-¿quieres ir a América?- asiente -Créeme que no te gustará, estas acostumbrada a vivir en completa calma, allá hay demasiadas personas y tienes que vivir Cuidándote las espaldas porque en cualquier momento te puede venir el puñal o la bala.

-Sabes que me sé defender.

-No lo sé, Kira. No creo que sea conveniente, no quiero darle una impresión equivocada a la hermandad, sabes que yo no quiero compromisos con nadie.

-lo sé, aunque igualmente, te digo que aquí estoy para cuando los quieras.

No le respondo, o dañare la noche y ella me corrió a la prostituta que tenia para mi, y necesito placer.

Kira es mi amiga, solo eso, de vez en cuando tiene ciertos beneficios conmigo, pero no quiero que se enteren, porque quedaría con una reputación baja, no la quiero desprestigiar así, le tengo mucho aprecio, y desearía que quedara con un hombre que de verdad la valore, que le de el lugar que le corresponde, que la haga sentir amada, y ese hombre no soy yo.

Yo solo le puedo dar sufrimiento, no me considero un hombre de responsabilidades o de una sola mujer, mi apetito sexual es muy grande como para tener solo a una.

Llego a mi pequeño apartamento y subimos con besos, la calentura ya la tengo y el alcohol me ayuda también, abro la puerta como puedo, y pasamos con nuestros labios unidos, besándonos con hambre y deseo, sabemos lo que queremos y vamos por ello...

***

A la mañana siguiente, siento un dolor de cabeza jodido, sé que me pasé de tragos, también con las acciones, no debí estar con amiga y aguantarme, no pensar con la otra cabeza que me hace cometer pendejadas.

Me incorporo con la mano en la Cabeza por el dolor y las punzadas...

-Buenos días- aparece mi amiga por la puerta con una bandeja con desayuno y veo unas aspirinas para el dolor con jugo de naranja.

-Gracias- le respondo detallando que solo lleva una camisa de las mías que le llegan por los muslos, los primeros botones sueltos, mostrando parte del canal de sus pechos.

-imaginé que despertarías con el dolor de cabeza, por eso te las traje ¿ves que si puedo ser una buena esposa?

Ruedo mis ojos, otra vez con lo mismo

-por favor Kira, no comiences con lo mismo, no quiero entrar en temas de discusión.

Ella asiente, pero la sonrisa que tenia, se le borró de la cara.

-¿Me llevarás contigo el fin de semana?

-No. Quiero dejar en claro algo, por favor no insistas, creo que no podremos seguir con esto- nos señalo -no quiero hacerte daño, eres mi mejor amiga, conoces casi todos mis secretos, sabes muy bien que si te ven conmigo, tu reputación no será buena para el que escojas para casarte.

-¿y si te quiero es a ti?

-no seas insistente ¡Joder! Que no soy hombre de una mujer.

Y sin darle tiempo de responder, tomo la primera camisa y chaqueta que veo, para salir a donde carajos sea.

No quería hacerle daño, pero es insistente esta mujer. Luego lo agradecerá.

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