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El desastre de Merary

El desastre de Merary

Autor: : vianney Santos
Género: Fantasía
Merary es una chica que ama la naturaleza y siempre se ha sentido parte de ella. Un día cuando un huracán se dirige a su ciudad, descubre su origen, su poder y su destino. ¿Qué hará cuando descubra que existen los brujos, hechiceras y muchas personas con poderes?

Capítulo 1 lluvia

Hoy es uno de esos días donde el cielo está nublado, la gente usa impermeables, paraguas, ropa caliente y huye de cualquier gota que cae del cielo.

Yo también hago lo mismo, solo porque no quiero enfermarme, pero de verdad amo la lluvia.

Son las 6:00 pm, aun no se hace de noche, cerca de mi casa hay una tienda de postres y botanas de todo tipo, tanto dulces como saladas.

Es una de esas tiendas en las que todo niño es muy felíz, y yo también lo soy. Con 20 años, nadie me ve como una niña, pero yo me divierto como una cada que entro a esta fabulosa tienda.

Aviso a mi mamá que iré a comprar mis provisiones de botanas a "Dulceros de corazón". A ella no le parece una buena idea ya que sabe cuanto me tardo cada vez que voy, pero es que es imposible no querer llevarte todo lo que hay en ese lugar, y muy difícil decidir que botana es la indicada.

Le prometí que regresaría en 30 minutos y sólo así aceptó, aunque la condición fue que activara mi ubicación en tiempo real, pues el día estaba muy feo y quizás me toque estar dentro de la tienda cuando la lluvia sea más fuerte.

Hago lo posible por cumplir con lo acordado pero como siempre estoy indecisa y trato de apresurarme a elegir mis botanas preferidas.

Al salir de la tienda, ya son las 6:45 pm y estaba lloviendo un poco más que cuando entré, solo traje mi paraguas pero con una lluvia así de fuerte, solo logré cubrir mi cabeza y el pecho por pocos minutos.

Como la lluvia venía acompañada de aire, mi paraguas no resistió así que tuve que regresar a casa mojada.

Mi mamá por supuesto me regañó, me dijo el típico "te lo dije" y pues sí, si me había dicho pero ni modo de regresar el tiempo.

Estaba mojada y regañada, pero felíz porque ya tenía lo que quería. Me mandó a bañar para que no me afectara el agua de lluvia y me dio un medicamento.

Salgo del baño y me pongo mi pijama, ya no faltaba mucho para anochecer, así que quería evitarme un paso.

Tomé un libro y me recosté en la cama, después de un tiempo, me aburrí de leer y me levanté a dejar el libro en su lugar.

Sabía que con esta lluvia no iba a pasar mucho tiempo antes de que cortaran la luz, así que busqué algo que hacer, recordé que tenía un rompecabezas y lo coloque en el piso para armarlo.

No duré mucho antes de que eso también me aburriera, lo dejé a la mitad y me levanté del piso.

Me acerco a la ventana, estoy recargada en ella, ya es de noche y está lloviendo un poco más fuerte. A lo lejos se escucha la televisión, mi papá está viendo las noticias y la más alertante para nosotros es que se acerca un huracán a nuestra ciudad.

-¡Merary! Fíjate si tienes velas en tu habitación, por el huracán quizás corten la luz eléctrica -gritó mi papá desde la sala.

Yo sé perfectamente dónde están, así que no necesito buscarlas.

-Aquí tengo, no te preocupes -contesté también gritando, la casa no es muy grande así que con hablar fuerte nos escuchábamos perfectamente.

Estoy viendo fijamente un árbol que está frente a mi ventana, la lluvia es cada vez más fuerte, me fascina ver las gotas caer, apago las luces y la habitación queda casi en la penumbra, solo la iluminan los relámpagos en el cielo, de vez en cuando veo a los lejos los rayos, escucho el estruendo de las nubes al chocar, me siento en paz con todo ese sonido, no siento miedo, no siento preocupación, no siento frío; solo paz.

Dice mi mamá que yo nací un día lluvioso y quizás por eso amo tanto la lluvia.

Después de 5 minutos observando aquel frondoso árbol, veo como le cae un rayo, la luz que emite me deja ciega por un momento.

¿Han escuchado sobre la velocidad de la luz? Bueno pues... Es muy veloz. Así como vino, se fue.

Froté mis ojos para dejar de ver esa luz, aún veía bolitas blancas, parecía venado espantado. Cerré y abrí los ojos muchas veces, hasta que logré ver bien de nuevo, miro fijamente el lugar donde impactó el rayo y... ¡Pobres rosales de la vecina! Hasta a ellas les tocó.

Yo en mi intento por ver mejor como se veía la tierra al ser impactada por un rayo, abro la ventana y una ventisca entra helándome un poco los pies.

Corro a ponerme algo calentito, porque no quiero cerrar la ventana, la lluvia se disfruta mucho más con las ventanas abiertas. Lo siento por aquellas personas en situación de calle, ellos no deben pasarla nada bien.

Pero desde mi pequeña trinchera, puedo observarla, olerla, tocarla y sentirla, sin dañar mi salud y eso me hace muy felíz.

Espero no verme como una persona horrible por amar algo que puede perjudicar a otros.

Me retiro de la ventana, solo por un momento para poder agarrar una paleta, regreso y de nuevo sigo observando la lluvia, quizás muchas personas crean que es muy aburrido verla por tanto tiempo, pero para mí es algo terapéutico, me permite sentirme relajada y en sintonía con mi cuerpo y mente.

Cada vez que avisan sobre las lluvias, voy a la dulcería, compro suficiente botana para no salir en días y me asomo por la ventana, ese olor a tierra mojada es muy placentero.

Definitivamente los días lluviosos son mis preferidos.

Capítulo 2 Sismo

Esto no puede estar pasando ¿a caso un huracán en camino no es suficiente desastre natural?

-Merary, baja inmediatamente, trae un abrigo y corre –escuché a mi mamá muy agitada.

Por si fuera poco un huracán, está sonando la alerta sísmica, como mañana temprano iría a un campamento, tengo una mochila con cosas necesarias, no lo pensé tanto y la agarré, bajé corriendo en pijama y solo una pequeña manta me cubría, pues era lo que tenía a la mano cuando gritó mi madre.

Al salir de la casa, mis papás y todos los vecinos estaban afuera, una de las recomendaciones es salirse por algún posible derrumbe.

El pequeñísimo problema es que está lloviendo a mares y todos trataban de buscar refugio, pero era peligroso.

Si te acercabas a alguna casa, esta podría derrumbarse por las fuertes sacudidas del sismo que al parecer era oscilatorio.

Mi papá era el único que tenía su celular por lo que busco alguna noticia sobre lo sucedido y ver si había heridos o algún accidente provocado por esto.

Es bien sabido que cuando ocurren catástrofes naturales, los bomberos, policías, protección civil y de más instituciones, no se dan abasto para socorrer a todas las personas, por lo que los mismos ciudadanos se encargan de ayudar en lo que puedan.

Al parecer como apenas está terminando el sismo, aún no había reportes de daños, cuando se calmó todo regresamos a nuestras casas, pero el alivio duró pocos minutos, ya que una réplica inmediata sacudió la ciudad de nuevo, esta vez con mayor intensidad. Se escucharon gritos de terror. Recordé aquel gran terremoto de Japón en 2011 y me dio muchísimo miedo pensar que algo así podía sucedernos, pues vivimos cerca del mar.

Al salir vimos qué fue lo que causó el pánico en las personas, tres casas estaban a punto de colapsar. La vecina le gritaba a sus hijos que salieran, ya que como niños ellos solo querían estar dentro para no mojarse, pero no median el peligro que corrían al estar dentro.

El resto de los vecinos también estaban alarmados ya que no dejaba de moverse todo a nuestro alrededor, yo intentaba guardar la calma pero era imposible con tantas cosas sucediendo.

Mi papá y varios vecinos que lograron agarrar sus teléfonos, comenzaron a recibir llamadas de familiares, en nuestro caso era mi abuela, le llamó para decirle que su vieja casa se había derrumbado y tenía mucho miedo, ya que vive sola.

Mi mamá rápidamente trató de tranquilizarla y le dijo que iríamos a buscarla, no estaba muy cerca de donde vivíamos pero teníamos que ir por ella, por suerte mi papá traía en el bolsillo de su abrigo, las llaves del coche. Nos despedimos de los vecinos pidiéndoles por favor que cualquier cosa que sucediera con nuestra casa nos informaran, si es que se quedaban allí.

Estando en el coche decidí ponerme ropa más adecuada, así que abrí la mochila y me puse un pantalón, una blusa, mis tenis y un pequeño abrigo, por suerte había algo cómodo y calentito en ella, mi campamento sería en un bosque y es sabido que por las noches hace frío, por eso es que iba preparada. Incluso traigo herramientas que sirven en los campamentos.

En el camino a la casa de mi abuela, vimos muchas casas que colapsaron, gente corriendo de un lado a otro, niños llorando y ancianos heridos, nosotros solo pedíamos que mi abuela no estuviera herida.

Los hermanos de mi papá también estuvieron llamando para saber si estábamos bien, todos ellos afortunadamente están bien excepto por un primo que tiene asma y olvidaron sacar su inhalador.

Dijeron que ellos buscarían refugio en algún hotel a las afueras de la ciudad, que probablemente estaban en buenas condiciones si no les afectó tanto el sismo.

El hijo que vive más cerca a mi abuela es mi papá por lo que los demás optaron por alejarse de la ciudad, sabiendo que nosotros iríamos por ella.

Dijeron que en el lugar donde viven ya no había pasó hacia el centro de la ciudad, pues muchos edificios había caído, incluso cableado de electricidad estaba tocando el agua y era muy peligroso intentar pasar.

Esto se está volviendo un desastre, es tan frustrante ver la necesidad de las personas y no poder ayudar a todos, podemos parar y ayudar a alguien a llevarlo a un refugio, pero no podemos hacer más, no traemos comida ni ropa que darles.

Al igual que el resto de las personas, nosotros también salimos solo con lo que tenemos puesto, en mi caso pude tener algo extra porque ya tenía la mochila lista, de no ser así, en estos momentos estaría en pijama y descalza.

Llevábamos 25 minutos de camino y para llegar a casa de la abuela teníamos que ir por una carretera corta, en ese trayecto mi mamá encendió la radio para escuchar cualquier informe.

Decían lo mismo de siempre, buscar refugio, no dejar solos a los niños, no aferrarse a su casa si ven que corren peligro etc.

Las ráfagas de viento eran cada vez más fuertes, la lluvia no nos dejaba avanzar mucho. Estaba estimado que el huracán tocaría tierra alrededor de la media noche y son las 10:30 pm, no faltaba mucho para que esto se pusiera peor de lo que ya está.

Un vecino le llamó a mi papá, esa llamada no significaba nada bueno, pues cada familia estaba intentando ver por su bien.

Con preocupación contestó la llamada, solo vi a mi papá asentir y dar las gracias por avisar, volteó a ver a mi mamá, solo la tomó de la mano y le dijo "vamos a estar bien".

-¿Qué significa eso? ¿Cómo que vamos a estar bien? ¿Qué pasó? -pregunté un poco exaltada, pues presentía que algo malo estaba sucediendo.

-No te preocupes hija, no pasa nada, vamos a buscar a la abuela para estar juntos y haremos lo mismo que tus tíos, saldremos de la ciudad a buscar un lugar donde dormir.

-Esa respuesta no me tranquiliza para nada, dime ¿tiene que ver con la casa verdad? -esta vez pregunté en voz baja y con una lágrima traicionera.

-Sí hija, pero no te preocupes, mientras estemos juntos no pasará nada. Vamos a salir de esta ¡ya verás que sí!

Estaba terminando de hablar cuando se escuchó la radio...

"Noticia de última hora, debido a que el huracán está tomando fuerza antes de tocar tierra, será categoría 5, lo que significa que será sumamente peligroso".

Mi mamá cambió de estación para que yo no escuchara las malas noticias, pero no funcionó ya que en la otra estación seguían dando más noticias.

"Lamentamos tener que darles esta información, pues sabemos el miedo que todos sentimos en este momento. Debido a la magnitud del sismo de 9.1 grados, están activando la alerta de tsunami, deben alejarse de la orilla del mar, busquen refugio en lugares altos y alejados del centro de la ciudad, aún no es seguro que suceda pero no les mentiremos, la posibilidad es muy alta".

Capítulo 3 Los Dioses juegan

Esto es el colmo ¿es que acaso los dioses hoy están enojados?

Primero la lluvia, luego el sismo, el huracán no tarda en tocar tierra y para acabar pronto, una alerta de tsunami.

Creo que los dioses se reunieron a jugar "quién los mata primero".

Mi abuela volvió a llamar para saber por qué tardábamos tanto, avisó que estaba en el refugio de su comunidad para que fuéramos a buscarla allí.

Le explicamos que debido a la fuerte lluvia no podemos avanzar muy rápido, no sólo éramos nosotros los que buscábamos salir de la ciudad, después del anuncio del posible tsunami, todos comenzaron a conducir hacia la carretera, con la intención de alejarse lo más que se pudiera.

Con mucha paciencia, siguió conduciendo 10 minutos más hasta llegar al refugio donde se encontraba mi abuela.

-¿Tita estás bien? - pregunté con preocupación, ella es la mejor abuela del mundo, mi amiga, consejera y cómplice. Le digo Tita de cariño en lugar de decirle abuela.

-Tranquila mi vida, aún tendrás Tita para muchas aventuras más, tú sabes de que hablo.

Y claro que sé de qué habla, es la única que sabe mi secreto y lo entiende.

Quisiera que viviera con nosotros para poder contarle todas las cosas con lujo de detalle, pero se niega a salir de su casa, bueno lo hacía, ahora que se quedó sin casa supongo que no tendrá más opción que irse con nosotros. Y yo estoy fascinada con la idea.

Amo muchísimo a mis papás, pero ellos jamás entenderían, cosa que mi Tita hermosa sí. Es por eso que cada vez que hablábamos por teléfono le pedía que viviera conmigo y se negaba diciendo que su hogar era donde estuvo con su amado esposo y donde crecieron sus hijos, pues ahí estaban los recuerdos de toda una vida.

-Mamá que bueno que estás bien - la abrazó mi papá.

-Aurelia estoy felíz de encontrarte bien - también la abrazó mamá con lágrimas en los ojos.

Mi mamá quedó huérfana desde muy pequeña, pues su mamá murió cuando tenía 1 año, solo tenía un hermano mayor que fue quien la cuidó, pero desafortunadamente falleció hace algunos años.

Como mis papás eran vecinos, fueron novios desde muy jóvenes, mi abuelita sabía muy bien su historia, así que la adoptó como una hija más. Siempre le decía que aunque no terminará casada con su hijo, ella siempre sería una hija más y mi mamá la adora. La ve como la madre que nunca tuvo.

-No llores que te ves fea, yo estoy bien así que vámonos de aquí, el encargado del refugio tiene un radio y escuchamos sobre la alerta de tsunami, sé que debemos alejarnos lo más que se pueda, aún estamos cerca del mar.

-Así es Tita, si tienes algo que debas llevarte dímelo y lo buscaré para poder irnos.

-Solo logré sacar un álbum de fotos porque lo estaba viendo cuando empezó el sismo - respondió con tristeza.

-Ya se cual es, iré a buscarlo, ustedes vayan subiendo a Tita al coche.

Sabía muy bien de qué álbum se trataba, era el que siempre veía cuando iba de vista a su casa, me contaba historias sobre sus hermanos y su mamá. También me mostraba a mis papás de jóvenes, incluso guarda una foto de mi madre cuando tenía 5 años.

Al subir al coche, abracé a mi Tita y dije en un susurro para que solo ella escuchara -Los dioses están jugando a ver quién nos mata primero.

-¿Quién crees que va ganando? - contestó sonriendo.

-Al parecer el viejo del tsunami, aún no manda su carta fuerte y ya nos tiene con terror.

-También creo que él va ganando. -susurró en respuesta.

Nos reímos por nuestra pequeña conversación en medio de todo el caos. Siempre es así, cuando platicamos se nos olvida el resto del mundo y sólo somos ella y yo. No sé qué haré el día que me falte.

-¿Te imaginas que con las ráfagas de viento empiecen a volar vacas? Ahora si ganaría la apuesta que tenemos.

-Sería muy chistoso, y sobre la apuesta, no sería válido porque yo te dije que te regalaría una motocicleta cuando las vacas volaran y técnicamente no estarían volando porque no tiene alas, así que seguirás esperando - se burló de mí.

-¿Qué tanto secretean ustedes dos allá atrás? - preguntó sonriendo mi papá, le gusta mucho ver sonreír a Tita.

-Nada hijo, solo decimos que sería muy chistoso ver volar vacas cuando el Huracán toque tierra.

-¡Mamá! Eso no sería para nada chistoso - la reprendió un poco serio.

-¡Ay amargado! Tomate un té - mi Tita ero lo máximo a la hora de dar respuesta a mi papá.

-No se como voy a poder soportarlas a ustedes juntas.

-No nos veas y ya, desgastas nuestra belleza - dijo dándose toquecitos en el rostro y yo solo solté una carcajada.

-Merary, no te burles, no creas que tu Tita te va a salvar de un castigo por burlarte de tu padre.

-Y a ti nadie te va a salvar de los puños que te voy a dar si castiga a mi nieta. ¡He dicho!

-Gracias Tita ya sabia yo que tú eres la única que me quiere - me limpié una lágrima inexistente.

-Ya van a empezar de dramáticas, solo ustedes se soportan - reprochó mi papá, aunque estoy segura que por dentro está feliz de ver a Tita tan bien de salud después de ver el colapso de su casa.

-Entre bellezas es muy fácil llevarnos bien, pero es algo que tú jamás sabrás ¡feo! - en serio amo las ocurrencias de Tita.

-¿No les gustaría descansar un poco mientras estamos de camino? - habló mi mamá.

-Yo no tengo sueño a pesar de la hora que es, creo que todo este caos me mantiene lúcida - le respondí sinceramente.

-Yo estoy igual, así que seguiré platicando con mi nieta, ustedes platiquen de cosas aburridas, nosotras mientras acá seguimos divirtiéndonos.

-¡Ay Aurelia! No cambias - mi mamá ama verla tan jovial y llena de vida.

-Jamás querida, jamás, primero muerta antes que ser una anciana aburrida.

-Bueno continúa con tu divertida conversación, yo encenderé el radio para saber como siguen las cosas.

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