Nohelia Cross
21 de enero, 2018
"Dije que no iba a volver a escribirte, pero acá estoy de nuevo después de casi tres meses he vuelto a entrar a tu cuenta de Instagram y no he contenido la emoción de escribirte. Debería mantener mi palabra y dejar de escribirte, por mi bien; tampoco es que quiera que me contestes, pero esto ya se volvió una rutina, van tres años desde el primer mensaje...
Entonces diré muchas cosas ahora mismo.
Erick angelical Davis, no sé cómo lo haces, pero cada vez que te vuelvo a ver estás más precioso. Tú eres mi más grande crush, aunque no me gusten rubios; te puedes reír, porque yo tampoco entiendo por qué me gustas entonces. Hace poco te vi, hice un desastre en ese lugar sin querer... Espero no volver a verte y hacer una tragedia peor que ese día. Pero ahora este si será el adiós definitivo rubio angelical...
Hasta nunca, NH"
Presiono enviar, mirando durante los segundos que demora en salir él ya se envió, deslizo el dedo por la pantalla mirando cada uno de los mensajes que le he enviado durante estos tres años puedo decir con seguridad que este chat se volvió mi diario del día a día; no me acuerdo en que momento los mensajes comenzaron aparecer como leídos, pero, aunque siempre está ese pequeño signo que me comprueba que han sido leídos, nunca responde.
Tampoco quiero que lo haga, esto debe quedarse como algo imposible; porque lo es con todas las letras y más.
Bloqueo el celular posando una enorme sonrisa en mis labios amarrando el bonito gorro blanco de cocina con detalles en dorado, deslizo la mirada con fascinación por el lugar; mi lugar, nunca me hubiera imaginado llegar hasta este punto. Pero acá estoy, en mi propio restaurante como una chef profesional después de siete años luchando en esta industrial, al fin tengo un título y reconocimiento.
Quito las arrugas imaginarias del uniforme negro y blanco, agarro el cuchillo con delicadeza como si fuera una parte más de mi cuerpo; lo muevo y afilo con una agilidad que he ganado con los años de práctica, nos movemos como pez en agua haciendo cortes finos y rápidos con una presión que me fascina. Coloco el último ingrediente que necesito sobre la tabla de picar, limpio el cuchillo cambiándolo por uno de carne, bajo el cuchillo con lentitud haciendo el primer corte en la presa jugosa de un vivo color rojo, pero la vibración de una notificación me desconcentra.
Termino los platos especiales para esta noche, limpiándome las manos con lentitud revisando que todo esté funcionando en perfecto estado desbloqueo el celular dándome cuenta de algo que desordena todo.
Hay una notificación, un mensaje, cinco palabras... Palabras escritas por el rubio guitarrista.
Erick ha respondido mi último mensaje.
Erick Davis
21 de enero, 2018
"Dije que no iba a volver a escribirte, pero acá estoy de nuevo después de casi tres meses he vuelto a entrar a tu cuenta de Instagram y no he contenido la emoción de escribirte. Debería mantener mi palabra y dejar de escribirte, por mi bien; tampoco es que quiera que me contestes, pero esto ya se volvió una rutina, van tres años desde el primer mensaje... Entonces diré muchas cosas ahora mismo.
Erick angelical Davis, no sé cómo lo haces, pero cada vez que te vuelvo a ver estás más precioso. Tú eres mi más grande crush, aunque no me gusten rubios; te puedes reír, porque yo tampoco entiendo por qué me gustas entonces. Hace poco te vi, hice un desastre en ese lugar sin querer... Espero no volver a verte y hacer una tragedia peor que ese día. Pero ahora este si será el adiós definitivo rubio angelical...
Hasta nunca, NH"
Releo una y otra vez el mensaje de la misteriosa persona que lleva escribiéndome por tres años, cada día que llegaba un mensaje suyo lo leía apenas me daba cuenta, sus mensajes son algo fuera de mi mundo, algo que me hace olvidar mi vida llena de drama y fama. Amo mi vida, pero estos mensajes son un toque de normalidad que me dan un respiro a todo, como ella o él dijo, esto se volvió una rutina; para los dos; ella manda el mensaje hablándome sobre su día y yo los leo cuando tengo tiempo o cuando necesito despejar mi cabeza.
Para mí eso son sus mensajes, un soplo de aire nuevo. No me canso de leerlos, puede ser por todas las ocurrencias que esta persona tiene, como su día de un momento a otro da un giro que no espero y me hace reír con cada cosa que dice o le pasa. Me fascinan sus mensajes y aún más las veces que me rebela pequeñas cosas personales.
como ahora que ha escrito que no le gustan los rubios, pero le gusto yo.
Cada vez que vuelvo a leer, siento que quien escribe es una mujer o mi subconsciente desea que lo sea y alguna vez pueda verla; no puedo negar que anhelo conocer a la persona que escribe los mensajes, una vez estuve a punto de comenzar una investigación y dar con ella, pero no lo hice. No quería arruinar la magia de toda esta situación, así que ahora me conformo con recibir uno todos los días.
Pero ya no hay mensajes todos los días, ni uno a la semana. Ya no había mensajes desde hace tres meses, meses donde releía los mensajes que me había enviado. Pero hoy había llegado uno, uno donde había menos letras de lo usual y era una despedida.
Ya no volvería a saber nada más de NH, y no quería que esto sucediera, quiero saber más de ella. Ella es mi rutina.
Paso las manos por mi cabello rubio desordenando las ondas que se tomaron de hacer y marcar a la perfección, bajo la mano por el cuello dejándola sobre mi abdomen descubierto el cual se encuentra lleno de aceite con escarcha; evito tocar demasiado mi piel y comienzo a teclear un mensaje en el celular. Pero no es fácil escribirle a una persona que no conoces, no sé cómo comenzar el mensaje y esto nunca me sucede a mí.
Siempre sé qué decir.
-30 minutos y salen al escenario-grita nuestra manager caminando por todo el camerino, regañando algunos que aún no se encuentran listo.
Mason sale de su camerino sin camisa y el cabello desordenado, tiene una sonrisa estúpida en su boca que se agradan cuando la rubia prima de Rowan y su esposa sale detrás de él tratando de arreglarse el cabello rubio. Hannah me da una pequeña sonrisa cuando hago un gesto vulgar hacia ella y Mason, la rubia niega soltando una pequeña risa y se coloca a mi lado mirando la pantalla de mi celular con curiosidad.
- ¿algún día vas a responderle? -asiento, mordiéndome el labio inferior- hasta qué romeo se digna a dar un mensaje a su Julieta
-no soy romeo-suelto una risa-tampoco soy angelical
-lo sé Erick, lo sé-inclina la cabeza ligeramente a modo de aceptación-ahora contéstale-me ordena como toda una mama caminando hacia su pequeño hijo de un año el cual se encuentra en los brazos de su tío, Rowan Miller; quien le está gruñendo a Mason, ya que no le quiere dar al bebé.
Suspiro volviendo a desordenar el cabello, tecleo la primera palabra cuando escucho la voz de Luck gritando alguna grosería; termino de escribir el mensaje que tanto me ha costado antes que el pelirrojo se acerque he informe a todo el mundo sobre lo que estoy haciendo.
"Hola NH, sígueme escribiendo, no pares"releo el mensaje dándome cuenta de que para haberme demorado tanto es una porquería, pero tengo el tiempo en contra y tengo nervios de escribirle, aunque no pueda verme a través del teléfono.
En pocas palabras, no sé cómo escribirle a la persona que me trata como un diario viviente.
- ¡al escenario, ya! -grita la italiana dando palmadas indicándonos que debemos correr hacia el escenario donde están gritando el nombre de la banda con desesperación.
Luck es quien toma la delantera, moviendo su cabello rojo intenso hacia un lado soltando una frase picante que hace a las fanáticas gritar como locas por él. El pelirrojo camina con seguridad hacia su posición sujetando el bajo contra su costado dejando una buena vista de su abdomen con pecas al público. Mason y Rowan entran al mismo tiempo gruñéndose entre ellos, las fanáticas gritan el nombre de los dos con la misma intensidad.
Miento, el nombre del indiferente de Rowan Miller se escucha más en el lugar, pero es silenciado cuando entro con una sonrisa angelical que hace llover suspiros y lloriqueos hacia mi persona; sujeto mi apreciada guitarra contra el pecho tocando un acorde antes que la voz ronca de Luck comience con el concierto.
-Para terminar esta noche, vamos a cometer un pecado-exclama Luck sobre el micrófono con un tono de voz bajo y ronco- como dice-grita tocando el primer acorde
La batería entra con fuerza marcando el ritmo de la canción que habla sobre una noche loca y ojos azules o verdes que quitan el aliento. Una noche donde Luck Kane solo tiene leves recuerdos. Rowan hace el coro al mismo tiempo que el piano suena más fuerte que la batería casi silenciando a las guitarras cuando las voces del pelirrojo y moreno se unen a la perfección cantando la última parte de la canción.
Rowan sonríe cuando toca la última estrofa de la canción, la batería suena un poco más finalizando cuando las fanáticas gritan y algunas otras se quitan la ropa gritando el nombre de alguno de nosotros con fuerza.
-Rowan Jodido Miller- gritan entre la multitud una morena lanzándole un bralett o una tanga, desde esta distancia no puedo identificar muy bien lo que han lanzado, solo sé que es de un color rojo vibrante como el cabello de Luck quien está mirando a Rowan con una sonrisa burlesca.
-Mason-grita una fanática, pero se detiene cuando alguien grita que ya está fuera del mercado ganándose una carcajada por parte del pelinegro.
Salimos del escenario saludando algunas de las fanáticas que estiran la mano, en un descuido termino con un conjunto de ropa interior en la cara con un fuerte olor dulce; agarro el conjunto quitándolo de mi cara, lo aprieto con fuerza dedicándole una sonrisa ladeada a la morena que me lo ha lanzado; ella grita y se palmea la mano antes de echarse hacia atrás como si se hubiera desmayado. Río desapareciendo adentro de los camerinos.
-un poco más y le das un orgasmo-exclama Luck colocándose a mi lado con una sonrisa ladeada
-no lo puedo negar
el pelirrojo rio negando alejándose hacia donde se encuentra la rubia mirando pelear a su esposo y primo por el bebé una vez más.
- ¡deberías tener otro hijo! -grito ganándome una mirada fea de parte de Hannah y una risa de Mason quien la mira con ojos de cachorro, la rubia niega varias veces.
Reviso el celular dándome cuenta de que son las dos de la madrugada y tengo dos mensajes de Nh, leo el primero desde la bandeja dándome cuenta de que seguirá mandándome mensajes, pero no debo volver a responderle, diciéndome algo como que no puedo escribirle porque ya no sería lo mismo; pero el segundo mensaje hace que pierda valides el primero al darme cuenta de que es una foto. Una foto de la punta de la nariz al cuello, donde puedo ver una linda sonrisa con hoyuelos.
"Mierda, eso no era para ti"llega otro mensaje, con un emoji sonrojado y después la foto ha sido eliminada; pero ya es muy tarde, ya la tengo descargada en el celular.
Nohelia Cross
1 de febrero, 2018
Cometí una equivocación, una grande y grave equivocación que no es tan mala realmente, pero aun así es algo que no debía pasar. Por estar viendo el concierto en vivo, me entretuve con la cara que puso el rubio cuando agarro el conjunto de lencería que tiraron directo sobre su cara angelical; dándole una sonrisa ladeada llena de lujuria a la morena que tiro el conjunto, provocando que casi se desmaye.
El problema no es que haya quedado en transe con lo que hizo, el problema es que una foto que iba a mandar a uno de mis ligues terminó en su chat de Instagram. No es una foto subida de tono; gracias a Dios no lo es y tampoco se ve por completo mi cara. Pero, aunque no sea una foto que me delante, no tenía por qué suceder esto.
No pensaba interactuar aún más con el rubio angelical; no esperaba que el me mandara un mensaje por haberle escrito que ya no seguiría mandándole mensajes y mucho menos me esperaba un mensaje suyo después de esa foto.
"linda sonrisa, lindos hoyuelos" recuerdo el mensaje, las cuatro palabras que hicieron que mi corazón de detuviera durante un momento. Estoy actuando como una adolescente, pero no pueden negarme que esto no sería lo más normal del mundo.
No es normal
Me he negado a responder el mensaje, me he negado a volver a entrar al chat de él por temor a cometer otro error. Yo no cometo errores, no desde esa vez. Así que estoy haciendo todo lo que había dejado para último momento para mantener la mente entretenida y no responderle, aun no.
Ato los rulos desordenados color miel en un moño alto sobre la cabeza, estiro la camisa secando las gotas de sudor que se escure por mi pecho; hace meses tenía que haber acomodado todo en la casa y no solo acomodar la cocina como si fuera el único lugar que usara; es el lugar que más uso, eso no lo puedo negar; vivo en la cocina a todas horas cuando estoy en la casa. Es una hermosa cocina en tonos negros brillantes y mates, con acabados en plateado.
Solo compre la casa por la magnífica cocina que traía, una de las mejores compras que he hecho, aunque costara casi la mitad de mis ahorros. Me acuesto en el sofá negro mirando directamente a la chimenea estilo antiguo que hay en la mitad de la sala comedor.
-por fin ordenas este lugar-murmura Nahia entrando a la casa con su uniforme azul de medicina, hecha hacia atrás un mechón café de su cabello mirándome con sus intensos ojos negros; tiene una expresión que dicen problemas por todas partes-que día de mierda-se queja tirándose a mi lado
Nahia Cross es mi hermana mayor por cuatro casi cinco años; a Nahia le gusta cortar piel, órganos y ver mucha sangre dentro del cuerpo humano; Nahia es una cirujana, una buena cirujana que no sabe controlar su lengua cuando algo le molesta. Nunca ha sabido controlar su lengua, puede que en algunos momentos haya agradecido esa lengua; pero ahora no es de mucha ayuda.
- ¿Qué hiciste esta vez? -pregunto soltando un suspiro
-no lo digas como si fuera mi culpa-se queja-ella es un fastidio, no deja de molestarme, no importa cuántas veces le deje las cosas claro
- ¿ella? -pregunto sin entender de quien está hablando- ¿hay algo que no me has contado? -asiente.
Nahia coloca los ojos en blanco antes de comenzar hablar; se queja de como odia a la nueva novia del ángel de la cirugía, maldice y extraña al mismo tiempo a una de sus amigas que se fue hace dos meses o más, también suelta algo sobre Bastián petulante Dixon; aunque yo le diría Bastián cogible Dixon, Bastián es lo único que está bien en este mundo, aunque es rubio, un rubio inteligente y caliente que se dedica a operar a bebés. Pero eso no es lo que está diciendo mi hermana, mi hermana está lazando llamas mientras habla del gemelo de Bastián y su estúpida esposa quien le fue infiel.
- ¿estás diciendo que el hermoso de Bastián Dixon tiene un hermano gemelo y yo no lo sabía? -asiente quitándole importancia- quiero uno de los gemelos Dixon-suspiro imaginándome a los dos rubios, trate de dejar la imagen en algo inocente pero mi trastornada cabeza se fue a un trio y no me quejaría.
Nadie se quejaría a tener dos bombones como Bastián Dixon.
-olvídalo, está en etapa de depresión y arreglar las cosas con su hermano-gruñe como si la idea de pensar en el hermano de Bastián fuera un sacrilegio.
Nahia me hace callar y sigue hablando hasta que llega a su actual pareja o ligue, realmente no sé qué está haciendo ella con el pelinegro que resulto siendo la ex-pareja de un paciente toxica; todo un drama de telenovela.
-me voy, tengo turno de treinta y seis horas, hasta la próxima semana, Nohelia-se despide dejando un beso en mi mejilla antes de darme indicaciones que coma bien, es chistoso que, aunque pasen los años ella siempre me dice lo mismo cuando se va a despedir "recuerda comer mucho"
Entiendo que todos hayamos quedado un poco traumados con esa situación, no fue fácil y cada uno buscaba echarse la culpa sin saber qué hacer con la situación que estábamos viviendo; fue una época difícil y sensible, que cabo fuerte en cada uno de mi familia. Es una enfermedad que llega fuerte y da miedo cuando se presenta.
Como si tuvieras tatuada la palabra muerte en la cabeza
-Bueno Nohelia, levántate y aleja esos pensamientos deprimentes-murmuro saltando fuera del sofá, camino hacia la cocina mirándola como si fuera lo mejor que han visto mis ojos.
y que mal estoy sobre eso, porque no es lo mejor que van a ver mis ojos en este lugar.
-reproduce lista movida de cocina-doy la orden hacia el celular buscando todo lo que necesito para cocinar.
Lavo los ingredientes mientras tarareo la canción; hay música de todos los estilos desde ingles a español; no puedo negar mi herencia latina, mi piel color canela grita a todo pulmón latina presente y las curvas no se quedan atrás. Grito la estrofa de una canción de Metal Zonic que canta Erick Davis, mi garganta arde cuando grito la última palabra de una manera que dejaría sorda a cualquier persona.
Corto los vegetales y coloco un poco de aceite de oliva extra virgen en la estufa con mi sarten favorito de cerámica; tuesto la cebolla y el ajo, dejando que suelten todo el aroma seguida de varios pedazos de tomates maduros. Saco los vegetales preparándolos para la salsa; este proceso se debe hacer rápido; sacar, triturar y de nuevo al fuego con un poco de especies.
- ¡Mierda! -miro la enorme mancha de salsa sobre la camisa, necesito tres minutos a fuego medio y esto estará listo, pero no me gusta tener la ropa sucia por comida, menos cuando está caliente-listo-exclamo feliz al ver mi obra maestra terminada.
Tarareo la nueva canción caminando hacia el closet-habitación que arregle hace unas horas. Me detengo justamente frente a una ventana casi gritando la última palabra de una canción antigua de reguetón; no sé porque se me dio la idea de dar un saltito y mirar a la ventana, porque fue una mala, muy mala idea hacer eso.
Un rubio está al otro lado de la ventana; en la casa de al lado mirándome fijamente con la boca ligeramente abierta, sus ojos verdes detallan mi abdomen y pecho desnudo, completamente desnudo ya que decidí terminar de cocinar sin la camisa; debería taparme y conservar el pudor que no poseo, pero conozco mi cuerpo y me gusta como es; así que no hago el menor intento de taparme. Pero no paso por alto como su mirada se oscurece y juega con los cabellos rubios antes de girarse evitando que vea como sus mejillas toman un color rosado suave.
Sabía que alguien vivía en la casa de al lado; pero como nunca pasaba en la casa, siempre la ventana permanecía tapada y pocas veces oía ruido en la casa de al lado. Pensé que sería un viejo de la tercera edad, no un rubio de mi edad a quien le mando mensajes desde hace tiempo.
No esperaba tener a Erick Davis como vecino y menos mostrarle los senos en el primer encuentro.