Capítulo 1 "Mariposas perversas"
Sara POV.
Cuando dicen conocerme piensan que les coqueteo sin razón me juzgan y solo floto en esas situaciones, respiro hondo en mi soledad con el sabor de su intimidad y la compañía de su calor que dejo atrás mientras solo sueño e imagino aunque al despertar no recuerde nada, es un sinfín de diarios en mi cabeza ocultos. Sentir y observar es mi mayor vicio, como seres humanos tenemos vicios que no son vicios solo son un escape o reproches al enfrentar la realidad y detrás de toda esa basura se esconde quienes somos en realidad, se esconde nuestra esencia y rostro un rostro que sin esa dulce mascara nos haría añicos ante la sociedad.
Mariposas dulces y tiernas, tan hermosas y puras como se muestren así era mi pequeño grupo de amigas. Hermoso día soleado en Irlanda y mi chofer hacia todo por nosotras incluso llevarnos a donde quisiéramos y guardar silencio, a toda velocidad íbamos en el auto Amelia, Claudia, Nicky y yo vestidas para ir a clase de Frances y mi chofer solo veía el camino mientras todas muy quietas disfrutábamos del viaje con nuestra mochilas en las piernas, todas incluyéndome tenemos 20 años pero nos encanta que nos concientan como princesas.
-Y esa cara triste Sara, no me digas que tu hermano no dejo que te comieras tu pudin esta mañana.
-Claro que no Amelia de donde sacas eso-respondí tímida cuando salímos todas del auto.
-Por favor Amelia no hagas ese tipo de comentarios a esta hora -dijo Nicky.
-Ya se fue el chofer Nicky deja de fingir virtud -le dije soltando mi cabello negro para dejarlo caer por mi espalda.
-Gracias a Dios ya no resistía tanta falsedad -Claudia suelta su moño bien elaborado para dejar libres sus risos mientras Nicky suelta su clineja, Amelia guarda mas las apariencias dejándose tal cual, en las afueras de la institución donde enseñan todo tipo de idiomas, entramos y en el pasillo nos reciben otras 6 chicas que toman nuestros bolsos, la realidad era que pesar de pertenecer a familias acaudaladas no teníamos acceso a esa fortuna sin dejar rastro así que decidimos tener otra forma de cambio y a quién demonios le importaba si casi sabemos tres idiomas español, ingles y francés, nuestras vidas eran como vasijas de cristal blancas, eso era lo malo de ser parte de una familia tan tradicional pero todos nos adoraban.
-Ven Sara al ala b -Nicky y yo fuimos a un pequeño salón donde las luces estaban apagadas.
-Ven maldita santurrona quiero que veas algo -Nicky me toma del brazo y me mete a uno de los baños al que nadie entraba cuando abrió la puerta el chico que vigilaba volteo sorprendido.
-Nicky solo unos minutos mas.
-Cállate, quiero que ella vea esto -me mira y sonríe con un gesto macabro.
Lo que veo me desestabiliza... chicas y chicos teniendo intimidad ..
- ¿Esto es todo? Creí que mi iniciación seria de buenas a primeras con algo digno de ver -pero los ojos de Nicky brillaban al ver mi reacción, sabía que era mentira lo que le decía.
-Sabes que para estar en nuestro grupo debes estar dispuesta a darlo todoinclusive ser capaz de lo que nadie quiere -menciona Nicky.
-Mi talento es la tolerancia así que dime Nicky como harías que me quebrara en un estúpido baño donde tus súbitos están haciendo audiciones para ti.
-Está bien entonces abre el segundo cubículo y dime si eres capaz -objeta con dureza.
- ¿Que es esto Nicky? ¿Intentas hacer lo de la semana pasada? -pone su dedo en sus labios en señal de silencio, mientras me acerco mis ojos se abrieron cuando por una grieta de la puerta veo a a mi estupido ex con una chica.
-Oye tienes que pertenecer de una vez por todas, ya no tolerare que no quieras hacerlo con nadie.
-Te lo dije yo lo hago con quien me dé la gana no con quien busques para mí -su mirada me reprochaba y abre la puerta del pequeño baño.
- ¡Sal de inmediato! -le grita Nicky a la chica que sale asustada mirando al chico que dejo atrás claro mi insulso ex con quien nunca tuve ningun contacto intimo.
-Si, Nicky -le dice la chica saliendo del pequeño salón oscuro.
- ¿Y ahora qué? -le dice Alfonso.
-Cállate, ella necesita su tiempo...-la mire seriamente y saque un collar que escondía debajo de mi blusa, mostrándole el dije le sonreí y su mirada llena de ira decía todo... sobraban las palabras en ese momento y me volteo para salir por la puerta. Pobre Nicky había caído en mi trampa de creerse poderosa cuando en realidad solo era un simple títere más de mi lista.
-Buenos días Profesora ¿Cómo está? -menciono a mi profesora.
-Muy bien querida ya estoy mejor de mi catarro -yo era querida en el instituto, la mañana paso tranquila y no vi a Nicky en todo ese tiempo, las otras chicas asistieron intermitentes y cuando el auto vino por mi ninguna me acompaño, cuando estaba fuera del ambiente ya tenía planeado todo mi día con mis dos hermanos, Anie de 18 años y Tony de 19 mis dos cómplices hogareños pero sin ninguna persona con poca ropa o a punto de explotar de ira, si eso le podría decir a nuestra madre que siempre parecía haberse comido un toro entero todo bien.
-Gracias Alfredo -me bajo y mi padre está en la puerta con las manos detrás de la espalda.
- ¿Como estas? Mi princesa -exclama mi padre.
-Muy bien su majestad, que hay de nuevo -le digo sonriéndole.
-Nada solo mas caballos querida de hecho hoy tengo para ti tu primer caballo -nos miramos y le sonrió.
-No estás hablando en serio.
-Claro que sí.
-Tengo que montarlo entonces-corrí quitándome los zapatos y el abrigo, un ayudante me ayuda a subir a un hermoso caballo color marrón, no quería preguntar si era pura sangre así que me subí a él ignorando que la falda se me subía.
- ¡Feliz cumpleaños princesa! Me grita mi padre mientras monto a mi primer caballo y mi sonrisa de felicidad junto con la ovación de mi padre me hacen el centro de atención, hasta mi hermana saca su cabeza de la ventana para poder verme. Después de un rato mi madre me llama a su estudio y como puedo me coloco las pantuflas y entro por la parte trasera de la mansión, tomo agua y tomo la camisa que tiene en la mano una de las criadas, me sentía absolutamente feliz y corriendo por el pasillo hasta el despacho de mi madre le sonrió a mi hermano Tony que sale de su cuarto me mira con seriedad y me hace un leve gesto con el dedo del medio yo le lanzo un beso y le guiño un ojo. En la puerta del despacho aliso mi cabello y respiro profundo para abrir la puerta, mi madre sentada detrás del escritorio se mostraba poderosa y seria con sus lentes que usaba para leer una de las cartas de recomendación estudiantil y me siento en una de las sillas.
-Mi pequeño biscocho ¿cómo te fue hoy?-su sonrisa fingida me hace enfurecer.
-Muy bien madre gracias.
-Estaba leyendo todas las cartas de recomendación y me dio mucha curiosidad al ver una de tu profesora de literatura que dice "No le gusta seguir instrucciones"-me mira aun sonriendo y no sé qué decir.
-Esa profesora es una persona crue, ademas eso fue hace un par de años mama.
-Pero quien te tendría ideas mi pequeña, si todos a tu alrededor te adoran-sus palabras quemaban mi cerebro al hacerme recordar los golpes con barras de jabón de parte de Nicky, si la única que demostraba su odio hacia mí era la abeja reina Nicky.
-Nadie madre-y con ingenio invente algo-lo que sucedió hace un par de años fue que, una vez estaba en su clase y corregí su teoría de cómo las palabras escritas quedaban atrapadas en nuestro subconsciente y desde ese momento tomo una actitud errante hacia mi-la mirada de mi madre se aplaco y me miro con compasión.
-Ok, bueno solo quería informarte que te vas a Canadá a estudiar la carrera que elegiste psicología-me empecé a sentir mal pero mantenía mi sonrisa.
-Pero madre cómo vas a hacerme esto tengo mi vida aquí, mis amigos todo mi vida está aquí y mis hermanos yo -le dije a mi madre pero ella no movió ni un músculo de su rostro era obvio, mi madre era fría calculadora y un poco desnaturalizada a veces me sorprendía ser su hija y también me preguntaba si lo era.
-Bizcochito es por tu bien tu padre y yo te dijimos que harias la carrera que tu eleigieras y que mejor en el extranjero para que conozcas bien el mundo, esta carta es de una prestigiosa universidad y estan dispuestos a recibirte a pesar de los viejos incidentes del pasado.
-No me puedes hacer esto tienes que ayudarme a ir a la universidad aquí por favor -por una boba observación y una amosnestacion hace años, estoy marcada.
-La respuesta es no bizcocho sólo observa, tu padre entonces te regalo un caballo para que pasearas así que hazme el favor y no me molestes que no te mandas sola.
-Ya tengo 20 años mama.
-Bueno si eres ya mayor de edad porque no te pagas departamento o tratas de mantener un día tus lujos que son muy caros por cierto, a pesar de ser una familia importante y adinerada somos personas de clase y si quieres tus propias cosas tu propia libertad por qué no vas y trabajas.
-Sé que el otro día gaste muchísimo dinero pero...
-Te amo en serio pero necesito que busques tu camino- mi madre me había puesto contra la espada y la pared como siempre lo hacía, se pasea por su estudio con su cabellera oscura de lado a lado y con su vestido apretado decía que sus gustos eran altos, a veces lo odio pero es mi madre.
Mi madre acaricia mi barbilla y sonríe de lado para retirarse de su hermoso salón, donde lleva todo tipo de negocios incluyendo la contabilidad y orden de nuestras vidas enteras. Cuando cierra la puerta aprieto mis puños porque quiero gritar de desesperación, toco mi dije de mariposa y algo en mi se rompe.
-Señorita Sara quiere su abrigo para salir esta noche -me dice la criada al salir del estudio.
-No por favor regala ese abrigo -estoy algo irritada pero manteniendo la compostura eso es lo único bueno que me enseñado mi madre, a ser fría ante cualquier emoción.
-Oye hermana necesito que me ayudes con algo esta noche -me dice mi hermano al llegar a la puerta de mi habitación se me acerca y ya no aguanto más, lo que hago es lanzarle la puerta en la cara me quito loa zapatos, las medias y caminó lentamente hacia mi cama estirando cada músculo de mis brazos hacia arriba.
Siento que el mundo se me viene encima, que mi vida se había acabado así que tome una mejor salida, quería hacerle caso a Nicky en adquirir ese método no quería aceptarlo al principio pero ya estaba dentro, ella solo se interesada por sí misma pero ya no me importaba, porque mi mundo se había derrumbado por mi madre y una estúpida profesora yo era mayor de edad y era capaz de hacer lo que fuera necesario para obtener lo que yo quisiera entonces cerré mis ojos.
Capítulo 2 "Nueva vida"
Sara POV.
Mi madre me mantuvo cautiva en la casa durante un mes pero en ese tiempo había hecho y documentado cosas de las cuales no me arrepiento, opacaron mi inocencia, más independiente. Todos me despedían en la puerta mi madre no estaba como siempre, salía a una visita de negocios por así decirlo, mi hermano me esperaba y me da un abrazo, mi hermana solamente me ven y no le interesa salir por la puerta, mire atrás mi querido hogar, mi mansión donde podría correr con mis caballos, andar en bicicleta, todo podía hacerlo en mi casa, ahora iría a una tierra extraña, en mi mano llevaba mi querido diario en una cajita, era tan valioso para mí que sentía que sin él no era nada.
Paso el tiempo y me establecía bastante bien en mi nueva vida de estudiante de psicología y trabajadora, el día estaba nublado y las expectativas de que el clima mejorara eran mínimas aunque a lo lejos se distinguía un rayo de sol, el aire frio y lleno de ruido por los autos que se encontraban en una cola cercana a mí que me dirigía caminando a toda prisa hacia casa...estoy vestida con pantalón ajustado oscuro y una blusa abierta en la parte de atrás pero me cubría con una chaqueta gris.
Al llegar a casa estaba tan silenciosa como la había dejado y pongo mis zapatos en la entrada luego me meto a la ducha y entonces llueve, lo veo porque mi ducha tiene una pequeña ventana y me quedo en la bañera un par de minutos, cierro la llave luego salgo poniéndome la bata, tomo mi cena sentada en el mesón de la cocina, mientras tanto escucho los extraños ruidos de mis vecinos, yo solo imagino que es una película y me concentro en mi cena, una pierna de pavo con ensalada y puré una cena nada habitual para mucha gente que decía conocerme, tanta gente pensaba conocerme o al menos lo creía solo porque les dedicaba una breve sonrisa o un cálido gesto de cortesía en especial a los hombres que no faltaban en mis redes sociales.
Todos me buscaban, yo tampoco era del aspecto de mis amigas curvas abundantes y copa doble D, yo era tan sencilla como una libreta de anotaciones, 1.70 cm, cabello castaño oscuro nariz perfilada y de una proporción normal de mis atributos femeninos pero ni hablar quería disfrutar esta noche libre lejos de las clases y trabajo olvidando poco a poco.
Me levante de la mesa y limpie mis platos, luego ya en ropa cómoda y con mi mente en blanco vi mi celular deslice mi dedo en la pantalla y tenía como 15 mensajes y 10 eran de hombres sin mencionar los grupos de la universidad y de mis amigas en especial las mariposas blancas que aun estaban en mi vida. Eran de cuatro chicos diferentes los conocía desde que me establecí aquí hace ya dos meses y dos de ellos estaban en una de mis clases el resto solo frecuentaban la librería donde mi madre me puso a trabajar.
El primero era Andrés un chico de 1.80 cm 20 años, blanco con ojos marrones y cabello oscuro estudiante como yo, Jorge de 19 años 1.70 cm cabello rubio y también compañero de clases, Jimmy de 20 años ojos verdes cabello negro moreno estudiante de arquitectura él solo frecuentaba la librería y Adrián ojos negros de unos 23 y 1.70cm de altura también cabellera marrón y algo corpulento que trabajaba en un súper mercado, él solo iba a sacar copias a la librería, cabe decir que los otros tres eran de contextura normal.
La verdad todos decían ser muy amables, muy amistosos casi todos los días dejaban dos o tres mensajes mientras nos despedíamos del sitio donde frecuentábamos en clases o en el trabajo mensajes como " te vi muy seria hoy" o "cuando me aceptas la invitación a comer pizza" no era por presumir que no les contestaba al momento solo que casi no tenía tiempo en el día para hacerlo pero lo hacía al llegar a casa, el único que no me escribía ese tipo de cosas era Andrés que solo me escribía cuando necesitaba algo de alguna de las clases conjuntas.
Pero lo confieso me gusta intimar de forma casual lo admito, solo con escuchar a mis vecinos me hacía ideas... ideas que se reflejarían en mis sueños aunque no recuerde nada al despertar.
Sentada en el borde de mi cama que mi diario estaba debajo de mi almohada, si todo lo que había hecho y presenciado estaba escrito allí, mi diario servía de garantía para muchas circunstancias, mientras recuerdo lo último que escribí mirando hacia la ventana tocan el timbre.
- ¿Si? -dije suavemente acercándome a la puerta.
-Hola, buenas noches, soy Alicia la vecina del piso de abajo -me dice la mujer.
-Sí, dígame - exclamé dudando un poco con mi voz dulce.
-Sé que es algo tarde, pero quería invitarle a un evento ¿puedo pasar? -menciona.
-Por supuesto -le dije mientras le abría la puerta y pude ver que la mujer era una señora de unos 70 años muy elegante y con el cabello platinado.
-Hola, buenas noches, es un gusto para mí presentarme, represento a la comunidad de la tercera edad y quería entregarle esta invitación en persona. Como verá nuestra comunidad tiene varios jóvenes que apoyan la colaboración hacia los mayores-me dice poniendo una invitación en mis manos.
-Claro que si la entiendo perfectamente de hecho estaba buscando algo que hacer los fines de semana -le digo brindándole una sonrisa, veo la invitación y es una publicidad para ayudar en el comedor comunitario este sábado.
-Perfecto entonces eres la persona indicada para ese día -menciona devolviéndome la sonrisa con sus dientes falsos y brillantes.
-Me encantaría asistir estaré agradecida por esta linda oportunidad -le digo con mis ojitos tiernos.
-Perfecto allí tiene todo lo que debe llevar, bueno no le quito más tiempo que tenga buenas noches -termina diciendo mientras se da la vuelta y se va. Cierro la puerta y mi expresión amable cambia a una de reproche estaba consiente que vivir humildemente era un castigo de mis padres, pero codearme con este tipo de personas era inaceptable, aunque debía asistir si quería mezclarme entre ellos.
Tome dos longas de pan, lo coloque en un plato y lo unte de mantequilla de maní, también tome un vaso de leche era una costumbre tomar leche de niña, mire el vaso y recordé a mis hermanos. La patética nostalgia que siento en este momento era producto de la asquerosa soledad que debía soportar en estas cuatro paredes, tome el plato, el vaso y los arroje al lavavajillas. No quería recordar y menos quería pensar en mi madre quién me mando al exilio en otro país con pocos recursos y con gente vigilando mis pasos constantemente.
Ciertamente mi madre y Nicky se parecen mucho, tan despiadadas por así decirlo abejas reinas que su arte es dominar personas. Tengo muchos secretos de Nicky, pero ninguno de mi madre y eso me pone en desventaja, recuerdo que.
Una noche Nicky me tomaba del brazo y no me soltó durante 2 horas, cuando estábamos en una casa que se apodaba "La Lourdes" una comunidad para darse la oportunidad de conocer a personas nuevas sanamente, pero en realidad se trataba de chicas y chicos qué hacían fiestas evadiendo todas las limitaciones que sus mayores les imponían. Si nadie notaba que esas chicas escapaban todas las noches es porque nosotras les prestamos ayuda, quien los culpaba querían experimentar tanto como nosotras.
Nicky nunca se daba cuenta a quien lastimaba por eso me tenía a su lado como su observadora y lo que nadie sabía es que yo documentaba todo y grababa cada palabra y acción, si supieran lo que llevo a cuestas estaría perdida, así que estoy consciente que tarde o temprano debo cuidar mi espalda.
Camine hacia mi gaveta y saque un celular de dos que tenía bien colocados sobre una almohadilla oscura, era desechable y donde podía acudir si tenía algún problema mientras salía, nadie me conocía a través de ese número así que me coloque un seudónimo, amaba tener camuflaje. Detestaba mi celular normal porque solo tenía grupos de gente que le fingía amabilidad y a mi madre que me ubicaba cada vez que le daba la gana.
Al dia siguiente ya es de noche y salí de la ducha para prepararme y el reloj marca las 9 pm, mi cabello cae detrás de mi espalda descubierta y me miro al espejo para contemplar mi cuerpo esbelto con mi rostro sin expresión, toque mi vestido por encima de mi cintura y se sentía tan suave la seda me encantaba su color rojo era fascinante. Por las noches me dedicaba a ser otra persona, planeaba con mucha anticipación antes de salir con mi pequeño disfraz, una peluca roja, maquillaje un poco excesivo, bolso costoso y unos diamantes que puse en mi muñeca izquierda. En la esquina de mi buró mi máscara oscura color vino tinto que cubría mis ojos, pero qué deja al descubierto mis labios, la tome y la guarde en mi bolso.
Tenía una doble vida que me hacía flotar en medio de mi vida real, amerito su favor a mi aliada Lola quien me ayudaba a escapar por las noches evadiendo a cualquier vigilante. Tome mi abrigo y salí del departamento cuidando mis pasos. Me veía hermosa y sexy con mi vestido corto para causar buena impresión.
Puedo verme en el espejo del interior del ascensor y contemplo mi expresión casi nula, pero cuando me veía así reconocía mi verdadero yo. Todos me conocían como una niña dulce, sumisa y obediente, pero tenía una máscara por las noches, cuando el ascensor se abre cambio mi expresión a una de astucia, mis ojos brillan volteó y me dirijo a la salida.
Me pongo el antifaz cuando baje por el ascensor y recordé que me faltaba hablarle a mis padres, pero no me podía revolver, ya que el taxi estaba estacionado a dos cuadras de mi ubicación, este era el único modo de calmar mis ansias por ver el mundo que me rodeaba tan diferente porque ¿A quién le gusta trabajar toda la mañana y luego irse a estudiar a la universidad? Ciertamente a mí no, pero lo hacía por mi carrera, quiero tanto ser psicóloga como arrancarle la ropa a un desconocido esta noche. Me subí al taxi y me puse en marcha.
Para cuando llegamos le digo al conductor que se detenga a una cuadra de la entrada de aquella mansión, luego al estar en frente del guardia esté me pide una invitación virtual entonces saco mi celular y le muestro mi teléfono para que pueda ver una imagen con una máscara que tiene las letras H y R adelante.
-Puede pasar -me responde.
-Gracias muy amable -le digo y atravesando el enorme jardín que posee una fuente con luces rojas y azules. Observe hacia el lado izquierdo y veo la entrada de un laberinto rodeado por arbustos. Entró a la mansión y veo gente con mucha marca encima sentados bebiendo y riendo parecía un club social, pero no lo era, soy una mujer exigente y no me gusta perder el tiempo con mala calidad de parte de nadie.
Cuando me iba a sentar por un momento viene Lola con uno de sus amigos, ambos muy elegantes y con máscaras saludo con un beso en cada mejilla a Lola, note que ella parecía un pájaro con su traje dorado y mascara con plumas.
-Esto que parece patético, Lola -le dije al fin ignorando a su amigo.
-Esto es solamente una fachada para iniciar lo que está detrás de la puerta dorada, te aviso que no es para los novatos -su acompañante me sorprendan cuando lo observo mirándome con un gesto sugerente.
Capítulo 3 "Anika"
Sara POV.
-Anika el es Patrick -nos presenta Lola diciendo mi seudónimo al chico de cabello rubio.
-Mucho gusto hermosa dama -le doy la mano y la besa.
-Anika, el placer es mío -le respondo con una sonrisa.
-Estoy segura de que a Anika no le agradan estas cosas tan simples, ya que es una experta -dice Lola mirándonos con algo de desespero y para apartar la atención de Patrick toma mi mano -vamos querida se a donde tienes que estar -me lleva a través de un pasillo claro y me pone contra la pared y saca una llave dorada mirando hacia los lados.
-Que es esto -la miro con arrogancia.
-La llave hacia un paraíso como querías -me la entrega con fuerza y se va, puedo ver varias puertas cerradas Lola es una chica muy astuta aunque una completa idiota manipulable, el hecho de ayudarme era porque yo poseía un secreto muy íntimo que ningún miembro de su familia debía saber. Niña boba que se dejaba llevar por sus impulsos.
-Entre por la puerta y el ambiente es un deleite para mis ojos, chicos sobre una tarima y por detrás venía una chica. Camine por la habitación que está llena de gente con máscaras y poca ropa, al parecer era un espacio para bailar y mirar. Me adentré a la pista de baile y comencé a moverme suavemente después de un momento abrí mis ojos y mi mirada se clava en aquellos ojos grises que me robaron la atención.
Un hombre elegante con el rostro cubierto por completo, su cabello peinado hacia atrás, sus indiscutibles ojos grises, camisa desabotonada y sus dedos juguetones entre sí, me hacía estremecer con sus músculos. Mi presa perfecta ya saboreo su aroma, comienzo a bailar más sensual para llamar su atención y él no dejaba de mirarme con curiosidad, después de unos minutos se levanta para ir hacia mí, pero entonces siento los brazos fuertes de un hombre que me saca de la pista de baile y también del alcance de mi elegido.
- ¿Oye quieres ver algo mejor que esto? -me dice la voz algo distorsionada de este chico.
- ¡Hey porque me sacas de la pista! Ya tenía todo listo para... -pero me detengo al ver sus ojos color avellana que evidentemente brillaban y al ver mi asombro me sonríe.
-Los siento su majestad, pero veo que eres más exquisita que todas las mujeres aquí presentes entonces me decidí llevarte a lo mejor de aquí -me dice el chico con traje que llevaba un antifaz y el cabello negro, su piel tan blanca que llamaba mi atención.
-De acuerdo llévame y si me parece bien te lo haré saber -le digo al ver que el adonis que había cazado me ve y se voltea para volver a su asiento.
-No te arrepentirás princesa -toma mi mano y me atrapa con su sonrisa picará, me lleva hacia otra puerta y cuando entramos le muestra su brazo a un tipo de esos malhumorados.
Se quita el saco y voltea hacia mí tomándome de ambas manos, al fin le sonrió y me guía a un sofá. Cuando nos sentamos luces de color blanca iluminan una cama luego miro a mi acompañante que no aparta la mirada de aquella cama. Entra una mujer con cabellera platinada y comienza la diversión.
Al despertar como de costumbre me levanto muy temprano con mi celular en la mano, me coloco mis pantuflas y abro lentamente mis ojos, me levanto de la cama que tiene cobijas muy suaves y acolchadas, camino hacia el baño y sigilosamente me quito poco a poco mi pijama para dejarla en el perchero que cuelga de la pared preparo el baño con algunas burbujas le coloco esencia de vainilla y algo de jazmín.
Mientras tanto me observo en el espejo y veo cada parte de mi cuerpo y me maravillo al ver que la aventura de anoche no me dejo marcas, me meto en la bañera y cierro los ojos al frente de la pared está el gran reloj que marcan las 6 y 10 am y de pronto pensé en el tiempo ese enemigo cruel que vivía conmigo y me castigaba cuando despertaba tan temprano. Tomo una pastilla de ampicilina para quitar cualquier riesgo en mi cuerpo.
Me dispuse a lavar mis brazos y mi rostro, el agua estaba tibia y los rayos del sol aun ocultos me hacía pensar en una noche de fin de semana aunque no lo era, entonces me salí de la bañera y me enfoque para tomar mi otro celular, pero la necesidad de cerrar mis ojos otra vez y dormir son terribles, me puse mi bata y me lancé de nuevo en la cama para ver el mensaje de mi amigo anónimo quien me escribía desde hace un tiempo, era amable de hecho a él le digo cosas que a mi diario no. Me deseo los buenos días y le respondí que Anika le deseaba buenos días también.
Me vestí con una blusa color negro y un pantalón azul claro, mientras me colocaba el maquillaje observe mi antigua cinta de baile que tenía en la escuela de gimnasia. Quería dejar la vaga idea que crecía en mi mente, pero fue más fuerte y la mire de nuevo, en eso la tome y comencé a bailar con rítmicos movimientos y llevando la cinta de lado a lado con ritmo sensual. Lo hice por un par de minutos con varios giros para luego mirar mi rostro patético en el espejo, tan sombrío y gris.
Me dirigía al trabajo y mientras esperaba el autobús me topé con Jimmy que me miraba con sus ojos verdes haciéndome perder un poco. Él frecuentaba la librería porque aparte de ser un sitio donde podías leer tranquilamente también disfrutabas de un buen café con formas y galletas, el sitio es de estilo europeo muy sofisticado y moderno ideal para fingir que trabajo como niña buena. Mientras intento quitarle los ojos de encima a Jimmy se acerca y me saluda.
-Sara ¿cómo estás? -dice Jimmy con una sonrisa.
-Bien ¿y tú? -le contesto devolviendo la sonrisa.
-Al parecer vamos al mismo sitio ¿te llevo? -menciona señalando su auto estacionado al cruzar la calle.
-Si, eso parece. Tranquilo ya el autobús viene -le sonreí mientras clavaba sus ojos verdes en mí, me atraía este chico, pero era una figura publica y quería estar lo más anónima posible.
-Bueno entonces caminaré ¿me acompañas? -me dice Jimmy mientras me observa de arriba abajo y se pone algo serio
-Ok ahí viene el autobús, ven conmigo te encantara -le digo finalmente dando un paso hacia la puerta del autobús dándole una ligera pero sensual sonrisa.
-De acuerdo, puedo hacer cualquier cosa -me mira algo pícaro y se sube conmigo.
Nos dirigimos juntos a la librería y cuando entramos Paula mi compañera estaba detrás del mostrador con algunos clientes. Paula tenía cara de pocos amigos mientras lo miro ella me muestra el dedo medio disimuladamente, le ignoro y dejo mi bolso en el perchero para soltar mi cabello y volver donde esta Jimmy.
-Oye anoche te envié un par de mensajes, pero como siempre no tuve respuesta -dice Jimmy apoyándose en el mostrador.
-Si los vi, pero estaba tan cansada y olvide responderte lo lamento -le respondo haciendo una mueca con mi labio. Mientras me sonríe de lado toma asiento en una de las mesitas.
Él venía todos los días por dos razones, las tartas de chocolate con cereza y por mí era obvio que quería algo conmigo, pero yo me limitaba por su estatus social. Me enviaba mensajes como "quieres salir conmigo" o "te gustaría tomar una cerveza" lo decía sin saber que no me gustan las cervezas, cuando le dije que si quería salir le mencione que sería a diario en mi trabajo, cuando se despide me pica el ojo y me deja una nota: hoy te veías irresistible, estaré libre luego si quieres salir.
Al medio día salí a almorzar me senté debajo de un arbusto donde estaba un banco color amarillo claro. El color que desprendían el arbusto me hacía recordar mi tiempo en mi hogar y de nuevo me sentí estúpida y débil, destape mi comida arroz con puré, pollo picado con vegetales y de postre una tarta de cerezas. Tenía media hora para comer e irme a mis clases así que al terminar me limpie y me fui a la universidad.
Ya en la universidad me senté en el lugar habitual y con algunos compañeros entra Jorge, luego Andrés cuando y me doy cuenta Jorge está detrás de mí diciéndome algo al odio. Mientras escucho veo a Andrés observarnos del otro lado del aula con una mirada fría, le hago un gesto para saludarlo, pero él solo se mantiene serio.
-Oye Sara vamos al otro salón, investigue lo que el profesor necesita para el próximo proyecto y se trata de gente en las calles -me susurra Jorge con cuidado.
-Al salir te acompaño, pero solo pocos minutos porque tengo una reunión -le respondo.
-Tú y tus reuniones -termina diciéndome.
-Buenas tardes, estudiantes hoy iniciaremos con patologías sin definir, les envíe un archivo a sus correos. Allí tienen todo lo que necesitan saber -comienza a decir nuestro anciano profesor que cada semana exigía más.
Jorge es muy inteligente y capaz, pero en esta carrera se necesitaban agallas para ensuciarse las manos. Mi celular comienza a vibrar a mitad de la clase.
Te veo en el pasillo 12 al salir -me escribe Jorge a quien no le intimidaba ser tan abierto y explicito con sus pensamientos e ideas. Tenía una amistad de conveniencia con él porque poseía muchas influencias en la facultad, cuando me hice su amiga pretendía defenderlo de una disputa en un debate de estudiantes más antiguos, me salió perfecta la jugada y él no sospecha nada.
Teníamos tres clases por día y me sentiría agotada mentalmente. De reojo observo que Andrés me observa y cuando medio volteo él desvía la mirada, me hizo sentir ignorada de nuevo, pero que esperaba él se caracterizaba por ser un chico muy serio y poco conversador, un chico por fuera hermoso, pero con gestos nada interesantes, muy metódico y disciplinado en cambio Jorge era de los chicos brillantes que solo iban a clases para cumplir y estar al día. A él solo le hacía falta escuchar y ya tenía todo listo. Aunque me gustaba esa facilidad me abrumaba un poco, en el trascurso de la clase solo nos dedicamos a escribir.
Al finalizar me levanto y voy hacia la puerta, pero tropiezo cuando paso a un lado de Andrés, entonces me ayuda a levantar y cuando me sujeta me doy cuenta de que sus brazos son fuertes, su mirada profunda y sus labios increíblemente rosados. Fingí no tener ningún tipo de emoción, pero cuando me levanto tan fácilmente conecte con él.
-¿Te hiciste daño? Perdona siempre dejo mi bolso en el suelo-me dice con su voz algo ronca.
-Yo, solo me lastimé el tobillo -logro decirle mientras pongo mis manos en su pecho y que duros pectorales. No dejo de mirarlo porque sentía una divina sensación, algo que no sentía desde hace mucho.
-Ok, entonces siéntate aquí permíteme revisarte -me dice haciéndome entender que estoy en un sitio donde todos pueden notar mis emociones, así que reacciono.
-Oye, estoy bien no te preocupes solo levanta tu bolso y ya -le digo levantándome un poco.
-Como quieras -me dice mientras se levanta tomando su bolso, sin apartar su mirada me sonríe de medio lado y me deja sin aliento.
-Hay, que demonios fue eso -objeta Jorge que está parado de brazos cruzados.
-Olvídalo ¿quieres? Vámonos -le digo mientras ambos salimos.