Sofía.
Sabía que tenía que haber regresado mucho antes, para poder así tomarme unos días antes de ponerme a trabajar, y comenzar mis clases del Máster, eso me hubiera dado tiempo para aclimatarme.
Esto de llegar, y si haber pasado por casa, ya meterme, entre pecho y espalda, dos turnos completos en el restaurante, donde había conseguido trabajo como camarera, era un total castigo, En el coche como testigo de la locura que había hecho, estaban todas mis maletas que había traído de un viaje desde Hidalgo, hasta Cleveland, en mi viejo Toyota. Mas de 3000 kilómetros, que hice en tres días, y todo, porque a mi mamá le costaba mucho separarse de su hija.
No era la primera vez que vivía en los Estados Unidos. Había terminado aquí mi carrera de política internacional, pero cuando mi abuela enfermó gravemente, tuvimos que regresar a México para que mi madre la cuidara, y yo trabajara, mientras tanto, para mantenerlas. De esos hace ya dos años, así que cuando me surgió, gracias a mi amiga Vicky, este trabajo, y la beca para el Máster en relaciones internacionales, con opción de un puesto de trabajo en las embajadas de Estados Unidos en otros países, ni me lo pensé.
En Cleveland ganaba mucho más que en Hidalgo, así podría ayudar mejor a mi madre y a mi abuela. Has mi ángel protector, la gran e inteligente ingeniera en la industria armamentística, Vicky Milton, me había dado opción a que viviéramos juntas.
Nos conocimos en la universidad, y en seguida congeniamos, yo era lo que a ella le faltaba, y, al contrario, mientras Vicky es tranquila, sosegada, y muy paciente, yo soy un ser intranquilo, incapaz de controlar lo que digo o pienso, siempre que no sea mi trabajo, soy muy impulsiva. La rubia científica, siempre me dice, que no entendía como era la perfecta relación públicas, que era políticamente correcta, y que sabía siete idiomas, en mi trabajo, pero en mi vida personal, era un completo desastre, un terremoto de grado siete, un ser pasional, divertido, y positivo, que siempre ve el lado bueno de las cosas. Siempre le contesto lo mismos, es mi sangre mexicana, al mal tiempo buena cara.
Mientras subía por la escalera de mi edificio, ya que, si puedo evitar los ascensores mejor, ya que padezco de Claustrofobia, miré mi reloj. Eran a la dos de la mañana, tuvieron que dejar todo preparado en el restaurante para que mañana, cuando llegara el otro turno, pudieran directamente trabajar. Había cogido lo necesario del coche, ya mañana subiría el resto. Iba pensando cómo iba a prepararme para las clases que me empezaban dentro de cuatro semanas, cuando al llegar la piso, vi como la puerta esta entreabierta, y me alarmé, eso no era normal, y menos a las dos de la mañana.
Entre de forma sigilosa, preparadme por si hacía falta usar mis dotes de autodefensa. Practico Kraus Magan desde hace ya siete años, era mi forma de bajar mi nivel de energía, no hay nada que un buen revolqué por el suelo, o te den una tunda o tú la des, para bajar tu nivel de energía y quedarte relajada.
Nada más entrar vi a mi alrededor todo revuelto, sillas por el suelo, varios papeles, muebles, y otros objetos volcados, los sillones rasgados, y muchos objetos rotos, faltaban varios electrodomésticos, como la televisión y el ordenador de mesa de Vicky.
Pero lo que verdaderamente me impactó fue encontrar a Vicky cerca de la cocina, en el suelo, jadeando, mientras todo a su alrededor estaba lleno de sangre.
" ¡Vicky!"- grité, y corrí a su lado.
Ella casi no enfocaba la mirada, y al oir mi voz, miro hacia donde le venía el sonido.
"¿Quién...?, yo...aguanta... yo voy ...a llamar ... a la ambulancia..."- mis manos me temblaban mientras intentaba sacar mi móvil de mi bolso, ni me daba cuenta de que estaba llorando.
"Ya ... es tarde, y hay... poco tiempo, quiero ... que hagas lo que... te pido, por favor es...escúchame... quiero, que ..."- no la escuchaba, lo que estaba tratando era llamar a emergencias, pero no coordinaba los dedos.
"Sofía Martínez ... esta es mi última ... voluntad... debes cumplirla."- que usara mi nombre completo fue lo que me detuvo y me hizo mirarla, aun llorando desconsolada. - "En el gimnasio ... que asistíamos, esta ... en tu taquilla ... que te he pagado, ... de forma discreta ... hace un año, nadie sabe ... que la tienes, dentro de... ella, hay una ... bolsa negra con algunas instrucc... instrucciones. Síguelas, y aléjate de mí ... como si nunca me hubieras, conocido... deja que otro encuentre mi cuerpo... no toques nada... y ni se te ocurra ir a mi...entierro, yo..."- un gemido de dolor la hizo callar.
"¡No pienso hacerlo!... yo... yo voy...a salvar..."- gemí enfadada mientras lloraba, pero ella me interrumpió.
"Yo soy lo de menos, ... miles o millones de personas morirán... has lo que te digo, ya..."- la decisión que vi en la mirada de mi amiga me hizo darme cuenta de que quien la había matado, era alguien muy peligroso. - "Prométeme que cumplirás, mi voluntad, ...prométemelo."- me dijo exigente.
"Te lo prometo."- no podía hacer otra cosa, se negaba a que la ayudara, y yo pensaba cumplir mi promesa.
"Bien buena chica... muy buena chica... te quiero amiga... te..."- esas fueron sus últimas palabras antes de morir en mis brazos, mientras yo lloraba a su lado, la dejé en el suelo.
Me quite la ropa llena de sangre y me cambié de ropa, la que había subido en mi bolsa, después limpie todo lo que había tocado, y recogí todo lo que me pertenecía, o me relacionara con mi gran amiga. Encontré su móvil escondido, en el hueco que usábamos para guardar el dinero, y las cosas de valor, era un hueco que había bajo una loza en el baño. Así que también me lo llevé justo a todo lo que había allí, incluido, mi carnet del gimnasio. Y salí de allí, mirándola por última vez, y secándome las lágrimas.
Dejé la puerta abierta para que fuera más fácil encontrarla, y desaparecí de la vida de mi amiga como si jamás hubiera existido. Tenía una promesa que cumplir, y lo haría así acabara con mi vida.
Nota de la autora: Te aconsejo que antes de leer esta novela, leas la novela anterior a esta, se llama Casada con el enemigo de mi esposo, muchos de los personajes que salen en esa novela, los encontraras aquí tiempo después. Un saludo, y feliz lectura.
Sofía.
Mientras esperaba en el vestíbulo de la Torre Nikolaus, cede central de Nikolaus L.G. Electronic, para tener una oportunidad para hablar con la jefa del departamento de IMASD, del grupo Nikolaus, y esposa del CEO, recordaba cómo había llegado allí, y los obstáculos que aún se me iban a presentar.
Cuando al día siguiente, tras dormir en mi viejo Toyota, cerca del gimnasio, que hace dos años Vicky y yo solíamos asistir, para practicar autodefensa israelí, el Krau Magan, me desperté con la noticia que mi amiga había sido descubierta por una de las vecinas que había ido temprano a correr, la policía había certificado su muerte, y comenzaban las investigaciones.
El dolor que sentía se me agudizó aún más, así como los sentimientos de venganza. Cuando el gimnasio abrió, entré vestida como para entrenar, y tras entregar mi carnet a una sorprendida recepcionista, que le asombraba que después de un año pagando mi suscripción, sin asistir, al final había aparecido.
Fui de los más natural, me dirigía a mi taquilla, y allí vi como al fondo, bajos varias toallas, y ropa de deporte nueva sin estrenar, había dos bolsas negras de deporte, una más grande que la otra.
No miré en su interior, por el contrario, realice mi sesión de entrenamiento, de hora y media, y tras ducharme coloque las dos bolsas dentro de la gran bolsa de deporte que había llevado, vaciando en el interior de la taquilla toda la ropa sucia, que había colocado en esa enorme bolsa, durante mi viaje desde hidalgo, pensaba lavarla cuando estuviera en casa junto a mi mejor amiga, ya daba igual, ahora lo importante era cumplir mi promesa, y vengar a Vicky.
Fue así como salí del gimnasio sin que nadie se extrañara, de que no llevara algo diferente a como había entrado. Me duché, y me cambié con la ropa de deporte nueva que mi inteligente amiga me había dejado, así que sonriente, con aspecto de tener algo cansado, salí del gimnasio y me dirigí a mi coche.
Tras conducir, unos kilómetros fuera de Cleveland, en unos de los restaurantes de desayunos que hay en la carretera, desayune. Y me acerque a alquilar una habitación en el motel que estaba enfrente del restaurante de carretera.
Ya en la habitación abrí la bolsa grande donde se encontraban las dos bolsas negras que Vicky me había dejado en el gimnasio. La pequeña contenía discos duros de ordenador, y otros objetos electrónicos, que yo desconocía. La segunda tenía una especia de estuche negros, varios informes de tres carpetas, que yo ni entendía, y tres pendrives, un laptop, y finalmente tres diarios, donde había miles de formula, y ecuaciones matemáticas que me parecían de otro idioma.
Encendí el laptop, y probé el diferente pendrive que había en él, el segundo sólo tenía un único archivo, donde había tres documentos en PDF y un video. Al abrirlo, la preciosa cara de mi querida Vicky salió sonriendo, como siempre la iba recordar.
- "Hola Jessica Jones"- mi corazón tembló cuando oí como me llamaba mi amiga, Jessica Jones, era una de las super heroínas que más me gustaba, era mal humorada y fuerte, pero con un gran espíritu de la justicia, yo la llamaba capitana Marvel, por su mente prodigiosa que le hacía hacer cosas increíbles. –"Si estás viendo esto es que he sido descubierta al fin, y ahora como han hecho con muchos, han acabado conmigo. No te sientas más, o no me llores mucho tiempo, porque el tiempo es importante, los responsables de esto es una célula terrorista llamada Célula Carmesí. Hay muchas más cosas que debes saber, pero para entenderla necesitaras ayuda, y sólo se me ocurre una persona, que desde luego es mucho más inteligente que yo, Samary Nikolaus. Ella te ayudara, como me ha ayudado a mí, en mis proyectos muchas veces. Pero lo que es más importante, es lo que hay en el estuche pequeño negro. Esa en el arma verdadera, que te servirá, para acabar con lo que pretende la célula Carmesí. Te he elegido para que ejecutes este plan, porque sé cómo eres, y hasta donde puedes llegar, solo confió en ti, mi Jessica Jones, tú, y tus locuras, tu forma de ser y las habilidades que tienes, sabrás como arreglártelas. Recuerda que te quiero, Jessica Jones. Has sido una gran amiga, como una hermana, tu Miss Marvel, se queda aquí, pero tú debes seguir adelante, muchas vidas dependen de que triunfes, y sé que lo harás. Confió en ti"- dijo y así acabó el video.
Las lágrimas me rodaban cuando finalizó el video, y el dolor intenso casi no me dejaba respirar, pero aun así abrí el pequeño estuche negro, dentro había una especie de pistola intercutánea, como las que usan en el ejército para vacunara a la tropa, en los años 40, más tarde descubrieron que era perjudicial y contaminante, usar la misma aguja en dos personas diferentes.
También había una carta con instrucciones, donde ponía que debía inyectarme el contenido en el antebrazo, que no me preocupara, estaba preparado para que mi cuerpo no lo rechazara, y que se colocaría entre las dos capas de mi piel.
Al principio dudé, pero recordé la sonrisa de mi amiga, que ahora estaba en el inicio de ese video, y sin dudarlo, mirando la grabación donde la cara sonriente de Vicky me miraba paralizada en su imagen, me inyecté, con esa pistola, el contenido de esta dolió levemente el pinchazo, y después nada.
Es por eso por lo que ahora me encontraba allí en medio del vestíbulo, al no tener cita, las recepcionistas, no me había dejado pasar, y permanecí allí, no deseaba darme por vencida. Cuando ya no sabía que hacer, una idea llegó a mi cabeza. Busqué en mi bolso el móvil de mi amiga, no sabía si funcionaba o no, o si al menos estaría cargado, pero sorpréndeteme encendió.
Tenía contraseña, pero algo me decía que, si Vicky lo había escondido para que yo lo encontrara, yo debía de saber, en teoría, cuál era su contraseña. Una mente privilegiada como la de ella, no podía dejar nada al azar.
A mi mente vinieron cinco fechas, mi cumpleaños, su cumpleaños, el día que nos conocimos, y aunque parezca estúpido, los días que ella y yo, perdimos la virginidad, sólo tenían un día de diferencia.
Ese era un dato que siempre contábamos como anécdota entre nosotras, porque fue muy gracioso, al igual que decepciónate. Siempre que alguien nos decía porque no teníamos novio, las dos decíamos lo mismo, porque, primero, no valen la pena, segundo, porque, no cumplen donde deben de cumplir, y tercero, porque tenemos mal gusto, ya que la dos perdimos la virginidad con el mismo chico, el cual había hecho una apuesta de que conseguiría estar con las dos, en dos días diferentes, sin que nosotras lo supiéramos.
Lo primero lo consiguió, y de manera muy vergonzosa, ya que fue consecutivo, primero fue mis Marvel, y luego yo, al día siguiente. Pero en cuanto a no descubrirlo, no se tardó nada, sólo lo que tarde yo en llegar a la habitación, tras el desastroso acto, que no me gustó nada.
Hoy en día, ese estúpido, debe de estar aun con tratamientos de fertilidad, para saber si se recuperara, tras la agresividad que se llevó, en cierta parte de su cuerpo, por la parte de ambas, cuando lo descubrimos.
Probé esas dos fechas, primero la de Mis Marvel, y luego la mía, y justo esa fue la que funcionó. Después de eso fue fácil, busque el número de la señora Nikolaus, y le envíen un mensaje de WhatsApp, diciéndole que Vicky había muerto, pero que antes de morir me dejó algo para ella, y que estaba en el vestíbulo de la Torre Nikolaus, esperando para entregárselo.
No tardó ni diez minutos en venir a buscarlo, apareció rodeada de varios hombres de negro, vestida con una bata blanca, y su largo pelo rubio recogido, tenía unas gafas, pero al moverse vi que no tenían graduación, esa mujer usaba gafas, o bien por manía, o porque le hacía parecer aún más interesante, sus ojos eran preciosos, pero lo que más me sorprendió, fue lo que me dijo, que me dejó paralizada.
- "Eres Sofía Martínez ¿verdad?"- yo asentí, no podía hablar- "Bien te estaba esperando."- ella debió de ver mi cara de asombro, y por ello respondió, sonriendo con una sonrisa que la hizo parecer aún más atractiva. –"Supe del asesinato de mi querida compañera, y ella ya me había avisado que, si alguna vez le pasaba algo, Sofía Martínez aparecería, que debía escucharte, y recoger lo que me ibas a dar"- sin poder evitarlo una lagrima corrió por mi mejilla.
La promesa que le había hecho a mi mejor amiga comenzaba a cumplirse.
Vermont.
- "Sargento según las últimas pruebas, queda confirmado, que Harry Morris, alías Degollador, está implicado en el robo de la calle cincuenta dos, y es posiblemente que sea el responsable de la muerte de George Burton."- mire al detective Cooper, mientras me hablaba.
- "Me lo sospechaba, ¿Qué ha dicho el fiscal del distrito de las pruebas que le hemos enviado? ¿Cómo va la petición al juez para el registro de la casa de la madre del Degollador?"- pregunté.
- ""Dice que con lo que hemos descubierto, tendrá la orden en quince minutos."- dijo sonriendo Cooper.
- "Se ve que quiere cerrar el caso pronto, normal, este asesinato ha molestado a muchos de la junta de vecinos de la zona, no quiere, que, con las elecciones a la vuelta de la esquina, se le escapen esos votos."- dije sonriendo burlón.
Llevó más de cinco años como policía en Nueva York, es mi segundo destino, después de que salí de la academia. Me costó mucho cumplir mi sueño, por eso llegué a la academia después de acabar mi carrera de económicas y empresariales en la Universidad de Stanford.
Es extraño, que, a pesar de tener muchos compañeros de trabajo, sólo tengo dos auténticos amigos, Dante y Smile, fueron compañeros míos en la universidad de económicas y empresariales, además de los únicos que me apoyaron para que diera el paso para cumplir mi sueño.
Nadie en la comisaria lo sabe, en realidad mantengo un perfil bajo, en ese sentido. Vivo de mi sueldo, pero en realidad, soy la cuarta generación de una de las familias más ricas de Cleveland, mi familia se dedica a la industria armamentística y tecnológica, tiene muchos contratos con el Pentágono, de hecho, yo en estos momentos, como hacen mis amigos, debería estar manejando ese grupo de empresas, en vez de estar sentado en el despacho de una comisaría de uno de los distritos de Nueva York.
Pero ser un CEO, multimillonario, y aburrido, no es mi sueño, siempre me ha gustado trabajar para lo demás, ayudar, la justicia y el deber del trabajo policial, por no hablar de la adrenalina, y el peligro, que nunca tendría en un maldito despacho. Se lo intenté explicar a mis padres, pero al ser hijo único, mi padre lo sintió, como si lo estuviera rechazando. Adoro a mis padres, son los mejores del mundo, mi madre es la típica mujer de sociedad, pero que adora a su retoño, de hecho, a ojos de Elisabeth Wilson, yo siempre seré su bebe, la única manera que eso cambie, es que le dé un nieto, con el que ella pueda volcar todo su amor, y por ahora no estoy por la labor, no deseo formar pareja, ni casarme. La vida es mejor cuando te dedicas a picotera, sin comprometerse a nada, eso sí, dejando las cosas claras desde el principio, para que después no haya sorpresas.
Mi padre, por el contrario, se llevó un gran disgusto, no discutió conmigo, ni me impuso nada, más bien, quiso hacerme ver que lo que yo he soñado, no puede hacerme feliz, viniendo yo de dónde vengo, de esa lujosa vida.
Así que hicimos un trato, si después de dos años trabajando de policía, y sosteniéndome yo económicamente, sin recibir ayuda económica de ellos, ni de nadie de mis amigos, sólo de mi trabajo, no insistirían más en que volviera, y respetarían mi decisión, en cambio si no podía soportarlo, debía de volver para tomar mi puesto como heredero, y futuro CEO, de Wilson Weapons Technology Group.
Hoy en día, llevo ya siete años siendo policía, y mi padre, aunque se lamente en ocasiones, sobre todo por el miedo con el que vive mi madre a que su retoño le pase algo, sigo trabajando de lo que me gusta.
En fin, me ha costado llegar hasta donde me encuentro ahora, lo que me llena y me hace feliz, y no para volver atrás. Tengo decidido, que, si heredo los negocios de mi padre, me buscaré un buen gestor, o hablaré con mis amigos Nikolaus, y Bacon, ósea Dante y Smile, para que me ayuden a gestionar mis empresas, mientras yo me dedico a ser policía.
Lo mismo, en un futuro muy lejano, muy lejano, tendré un hijo, o una hija, y ellos querrán ser CEO, o lo que deseen, da igual lo que quieran siempre los apoyaré. Pero eso por ahora ni lo contemplo, sólo tengo veinte ocho años, y mucho por hacer en mi carrera.
- "Sargento, la víctima del caso valle, ya ha llegado para la rueda de reconocimiento."- me dijo la oficial García.
Yo la miré, estaba muy distinta de como la había visto esta mañana, después de una noche, de sexo desenfrenado, y muy satisfactorio, ahora parecía toda una profesional, no la mujer desatada, que gemía de placer, mientras la penetraba.
No suelo tener escarceos con mis compañeras de trabajo, pero es que Susan García es la mujer más fogosa que he conocido este último año, además es una mujer que no desea comprometerse, sospecho que es porque está casada con un hombre que casi nunca está en casa. Aunque no sé la razón, ni me importa, si tengo claro que, si no cuidas lo tuyo, no te quejes si alguien llega y te lo arrebata, pero ese no es mi caso, para mí la agente García no es más que un entretenimiento momentáneo.
Cuando acompañé a la víctima a la sala de reconocimiento sentí que me vibraba el móvil, me había llegado un mensaje, suelo dejar mi móvil personal silenciado, en el trabajo, para comunicarme con mis agentes y mis detectives, tengo el que se me entregó cuando me nombraron sargento de la sección de investigación criminal del distrito Brooklyn, hace ya dos años. Así que pensé que algún mensaje de mi madre me había llegado.
Mientras entraba en la sala de reconocimiento, para la víctima, donde se protegería su identidad, detrás de un gran cristal, para que así ella mirara libremente y con tranquilidad a los posibles sospechosos, el móvil volvió a vibrar esta vez mas seguido. Me dio mala espina, me temía que esa insistencia era debida a que mi madre pronto se iba a presentar en mi casa, con la intención de "mimar a su niño". Y eso significaba, que volvería a insistir en comprarme, un piso de lujo en Manhattan, o un coche, o un viaje carísimo que no podía permitirme, todo a escondidas de mi padre.
No quiere decir que mis padres, aunque decida vivir mi vida así, no tengan esperanzas de que cambie de idea, mi madre intentada que viva por encima de mis posibilidades económicas, con respecto a mi sueldo, y mi padre, contando a sus amigos y conocidos, que su hijo trabaja en una empresa multinacional, y que vivo en Europa, cuando los visito, debo representar ese papel, para que estén contentos, y lo hago porque son mis padres, y los quiero. Ellos no tienen la culpa de mi elección de vida. En el fondo comprendo su frustración, si yo no hubiera seguido mi sueño, me sentiría igual que ellos ahora.
La víctima, aunque se la veía nerviosa y aprensiva al principio, al final tras unas palabras de tranquilidad de mi parte, hizo su trabajo, señaló al culpable, con seguridad, y con eso no hizo falta más, esta noche el culpable dormiría entre rejas, y la ciudad de Nueva York dormiría más tranquilidad, con otro criminal fuera de sus calles.
Ya en mi despacho, y porque se acercaba el final de mi turno, decidí ver que era lo quería mi madre, pero la sorpresa fue mayor cuando vi varios mensajes de Smile, y dos llamadas de Dante, algo había sucedido. Al abrir los mensajes todo se confirmó, algo pasaba algo grave.
- "Llámanos a uno de los dos, algo malo va a suceder. Y te afecta directamente."- decían más o menos los mensajes.
Esos dos no me llamarían si algo no pasara, ¿podía ser que esos dos se hubieran metido de nuevo en una pelea por defender el honor de sus mujeres?, ¿cómo pasó la última vez que los tuve que sacar de un problema? Aunque lo dudaba, Nikolau, y Bacon eran dos multimillonarios, que llevaban las empresas Nikolaus LG Electronic, uno como CEO, y el otro como vicepresidente, además de ser unos maravillosos maridos, esclavos de sus preciosas mujeres, y padres de familia.
En dos años su vida les había cambiado mucho, justo cuando conocieron esas exmodelos, e inteligentes mujeres, que los volvieron locos, y lo entendía, Samary y Valeri son dos fuertes, bellezas, inteligentes, pero, sobre todo, peligrosas, que volvieron locos a mis dos amigos.
Hoy en día ni el Demonio es tan demonio, más bien es un corderito, engatusado, por una preciosa científica exmodelo. Dante tiene que competir por la atención de esta diosa, con uno de sus hijos, el varón, Niko, que han salido igualito a su padre, tanto físicamente como de carácter, y el mundo no está preparado para ello. También está la pequeña Samy Helena, una mini bellísima bruja, exigente, dulce y peligrosa, que ha robado el corazón al Demonio, como de cualquier hombre que se le acerque. Por lo visto el infierno se repobló de pequeños demonios, que acabaran con la humanidad.
Por otro lado, el playboy de Smile, ya no es playboy, más bien se ha convertido en un monógamo, adorador de una seductora mujer, madre de otra futura sirena castigadora de hombres, llamada Kayla, que ha decidido empezar sus prácticas con su padre, usándolo de objeto de prueba, para perfeccionar sus técnicas de como volver loco a los hombres, para que ellos hagan lo que ella quiera, esa niña es dinamita pura.
Con esto en la cabeza, llamé a Dante, es más conciso en sus respuestas, y menos burlón que Smile.
- "¿Qué pasó ahora? ¿Quién ofendió a una de sus esposas?"- le dije nada más oír que descolgó el teléfono.
- "¡Ven a mi casa!, ¡es urgente!"- dijo de forma seca y exigente, como si fuera el restallido de un látigo.
- "¿Qué pasó esta vez? ¿Smile le fue infiel a su mujer o algo?, sino no entiendo, tanta urgencia."- pregunté.
- "Lo sabrás cuando llegues, sólo te puedo decir, que millones de personas podrían morir, y que la empresa de tu padre corre peligro."- me dijo dejándome paralizado, Solo tarde dos segundos en reaccionar, y otros cinco en llegar a mi moto, el único capricho que mi padre me dio cuando me gradué en la universidad, y fue con la que me fui de mi casa, a la academia de policía.
Y me llevará a un destino que ni yo esperaba, ni quería, ni estaba preparado para ello.