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El hijo de la reina de la mafia

El hijo de la reina de la mafia

Autor: : Giss Vargas
Género: Romance
Trilogía Carluccio: Libro 1. Una madre para mi hijo. Libro 2. El padre de mis hijos. Libro 3. El hijo de la reina de la mafia. Alexandre Carluccio regresa a Italia después de veinte años, con el único objetivo de vengar a todos aquellos que intentaron asesinar a su abuelo, sin imaginar que en medio de esta guerra que se ha desatado por obtener el poder, encontrará algo más que venganza. Yelizaveta Belucci, es en apariencia una chica frágil que necesita ser protegida por todos aquellos que se cruzan con ella, nadie imagina que debajo de esos ojos verdes se esconde una mujer peligrosa y tan despiadada como su padre, uno de los más grandes capos de Italia. Un amor tierno y pasional que pondrá en peligro la vida de ambos, pero que los llevará a conocer el amor verdadero.

Capítulo 1 PRÓLOGO

Alexandre Carluccio

Miro por la ventanilla del avión cómo el cielo comienza a oscurecerse dejando a su paso una mezcla de colores violeta, azul y un pequeño rastro rojizo. Si no estuviese tan preocupado me detendría a observar este magnífico atardecer.

Suspiro y trato de recordar algo de la última vez que estuve aquí, cosa que me es totalmente imposible, era apenas un niño cuando dejé este lugar -el lugar donde nací- en compañía de mis padres.

Hoy, sin embargo, aunque ellos no lo deseaban decidí volver para vengarme de aquellos que intentaron lastimar a mi abuelo. Ese gran hombre, tan amable que siempre nos apapacha a mis hermanas y a mí. Ese hombre al que sus ojos se llenan de bondad y amor cuando nos ve, pero que a la vez es tan temible que toda Italia respeta. Al grande capo Giuseppe Lombardi, ellos sabrán que con El hijo de la reina de la mafia nadie se mete.

IMPORTANTE:

Hola queridos lectores les comento que este libro trata sobre Alexandre Carluccio, aparecerán personajes nuevos, aunque también Lilibeth y Massimo tendrán una pequeña participación en conjunto con Rachel y Brianna, pero será mínima.

Con este libro daremos por terminada la trilogía Carluccio, por lo que espero sea de su agrado besos y saludos.

Capítulo 2 REGRESO A ITALIA

Han pasado veinte años desde que mis padres nos llevaron a México. En todo este tiempo nunca volvimos a pisar Italia, en parte porque a mamá le daba miedo que alguien nos hiciera daño en cuanto se enterasen de nuestro regreso y por otro lado, el abuelo también nos lo prohibió con el mismo argumento de mamá. De cierta forma él siempre la apoyó tanto en Italia como en México.

Cuando se es niño uno no sabe bien este tipo de cosas. Recuerdo que ya que tuvimos una edad considerable, mis padres nos contaron la verdad sobre el pasado de papá, el gran Massimo Carluccio, un mafioso bastante temido en Italia y mamá mejor conocida como La reina de la mafia -en realidad así es como el abuelo la apodó y a lo largo de los años el nombre de mamá también se hizo respetar debido a que fue gracias a su plan de venganza lo que acabo con los Salvatore, un nombre al que aún muchos le temen- y era debido a esto que no podíamos regresar a mi país de origen.

Durante todos estos años, el abuelo era quien siempre nos visitaba en México. Cada vez que podía se escapaba y pasaba alguna temporada allá y cuando se le dificultaba simplemente nos hacía una videollamada. Rachel, Brianna y yo podemos decir que nunca nos faltó el amor de nuestros abuelos, aunque Giuseppe y Marion no llevan nuestra sangre siempre los hemos considerado como si lo fuesen, por lo que al enterarnos del accidente del abuelo nuestros corazones se estrujaron en nuestro pecho sin saber si volveremos a verlo. Los lazos que forjamos con él en todos estos años son más fuertes de lo que cualquiera podría imaginar, por lo que no puedo dejarlo a su suerte.

Llego al aeropuerto y bajo rápidamente del avión en el hangar privado del abuelo donde ya me esperan al menos una docena de hombres, preparados para defenderme en caso de que ya se sepa que, Alexandre Carluccio, El hijo de la reina de la mafia está en Italia para cobrar venganza contra aquellos que intentaron acabar con la vida de mi abuelo.

-Joven Alexandre, me alegra que haya llegado sin ningún inconveniente -me saluda Bellini, el hombre de confianza de mi abuelo. Él fue quien nos informó de lo sucedido.

-Gracias por salvar a mi abuelo, Bellini. -Le tiendo la mano y nos encaminamos a las camionetas que ya nos esperan.

-Sabe que mi trabajo es cuidar de su abuelo y no solo porque sea un empleado es porque es mi deber. Yo le debo demasiado a su abuelo. -Le da indicaciones al chofer y nos dirigimos al hospital donde se encuentra internado.

-¿Cómo fue que sucedió? Necesito todos los detalles

Flashback dos días antes

Constantino Bellini

-No me parece que el tal Nicolai Vólkov sea de fiar. Tiene algo que no me agrada -le comento a Giuseppe, mientras revisamos la lista del cargamento que nos llegó hace unos días.

-Lo mismo decías de Lilibeth Carluccio, que esa pequeña mujer no te daba buena espina y mira sin siquiera ser mi hija me ha dado tres nietos.

Me remuevo incómodo en mi lugar, ya que sé que sus palabras son ciertas. En un primer momento no me fiaba de esa mujer, sin embargo, demostró ser una gran persona, la cual ayudó a que mi jefe saliese de esa tristeza en la que estaba sumido después de la muerte de Renzo. Sin contar que gracias a su ayuda, pudo vengarse de los verdaderos asesinos de su hijo.

-Sé que te lo dije y me equivoqué, pero con este tipo hay algo que no me cuadra. ¿Por qué dejar Rusia para hacer negocios con nosotros? Ambos sabemos que los rusos también son buenos en este tipo de negocios. -Me mira un instante y deja lo que está leyendo para responderme.

-Tú siempre ves cosas que no son Constantino. Me parece que este negocio será muy beneficioso para los dos o, ¿me estás diciendo que ya soy demasiado viejo para seguir mis instintos?

-Yo nunca he dicho que ya seas viejo, aunque si deberías pensar en retirarte ya. Siempre has dicho que te gustaría irte a vivir los últimos años de vida con tu familia y estoy seguro de que tus nietos serían felices de tenerte a su lado.

-¿Y a quién le dejaría todo mi imperio? -pregunta molesto.

-Obvio a Alexandre. Es el más apto para esto, sabes que tus nietas ni de chiste se harían cargo. -Me tuerce los ojos y veo como intenta controlarse antes de responder.

-Sabes perfectamente que Lilibeth se opondrá a eso. Ella me entregó todo, justamente para que sus hijos no tuviesen nada que ver con este tipo de vida. Creo que es capaz de sacarme los ojos si le sugiero algo así. -Comienzo a reír ya que es verdad, hace años cuando lo acompañé a visitarlos, yo discretamente sugerí que Alexandre se hiciera cargo de esto y la mirada que me lanzó era como de un millón de dagas. Solo porque no tenía un arma a la mano, si no hubiese sido capaz de pegarme un tiro entre ceja y ceja.

-Lo sé. Es bastante fiera con respecto a ese tema. -Damos por zanjada la discusión y subimos a la camioneta que ya nos está esperando para llevarnos a las bodegas que se encuentran en Porto Venere.

Después de unas cuantas horas de viaje, llegamos a nuestro destino, donde nuestros hombres bajan y hacen su recorrido habitual antes de dejar que Giuseppe baje.

Después de algunos minutos de espera, llega el ruso en compañía de varios hombres. Cuando se baja, noto que discretamente mira de un lado al otro, mientras que yo tomo mi arma inconscientemente por si es que a este tipo le da por hacer algo en el último momento.

-Señor Lombardi, como lo acordamos hace unos días, aquí están los nuevos prototipos de armas que está por usar el Servicio de Inteligencia Ruso, es de lo mejor que hay en el mercado.

Sus hombres bajan varias cajas y nos muestran el nuevo armamento. Cuando Giuseppe se acerca un poco más para tomar una de las armas de la caja, escucho el inconfundible silbido de un disparo. Me giro rápidamente y disparo a todo aquel que sea enemigo, nuestros hombres por su parte hacen lo mismo.

Lamentablemente, cuando me doy cuenta, Giuseppe yace en el piso con una enorme mancha de sangre que recorre toda su espalda.

Corro hasta él y me doy cuenta de que aún respira, aunque con un poco de dificultad. Busco de un lado al otro y veo que tanto el ruso como sus hombres están muertos.

-¡Rápido ayúdenme! Giuseppe está herido. -Varios de nuestros hombres se acercan y lo protegen mientras los demás siguen con sus armas levantadas por si aún hay algún maldito traidor.

-Quiero que se deshagan de todos esos bastardos. Limpien el lugar, también quiero que busquen por si en los alrededores hay más de estos infelices. El resto me acompañará hasta el hospital, quiero que dobleguen la seguridad.

Doy órdenes antes de subir a la camioneta y dirigirnos al hospital. Por suerte en el camino no nos encontramos con nadie.

Le hablo a Giovanni Rinaldi -el doctor de Giuseppe-, informándole lo que ha sucedido y en cuanto llegamos ya nos está esperando con una camilla y un quirófano listo para ingresarlo lo antes posible.

Fin de flashback

Alexandre

-Eso fue lo que sucedió. No quise decírselos por teléfono, pero su abuelo está grave, la bala perforó su pulmón y las noticias no son tan alentadoras como me gustaría. Además como sabe ya no es tan joven como antes.

Yo solo asiento y me preparo para lo que veré, sin embargo, una vez que entramos a cuidados intensivos siento como mis piernas me fallan.

Observo de un lado al otro y me percato de que la sala está resguardada hasta el más mínimo rincón por los hombres de mi abuelo. Doy un par de pasos y lo veo tendido en la cama con varias máquinas conectadas a su cuerpo, así como un respirador que le sirve de soporte.

Acorto la distancia que me separa de él y tomo su mano entre las mías. Nunca imaginé verlo así. Ese hombre imponente que hacía temblar a cualquiera de sus enemigos con su sola presencia ahora yace en una cama de hospital luchando por su vida.

-Te juro que haré que todos esos bastardos que te hicieron esto paguen con sangre, así sea lo último que haga.

Las máquinas comienzan a emitir un pitido bastante fuerte, lo cual me asusta, ya que en cuestión de segundos entra un médico al que reconozco como Giovanni seguido de varias enfermeras quienes me sacan de la habitación, mientras tratan de reanimar a mi abuelo.

Permanezco afuera de esta, dando vueltas de un lado al otro, esperando a que me den informes, hasta que después de lo que me parece una eternidad se abre la puerta y sale un Giovanni bastante aliviado.

-¡Alexandre! -Estrecha mi mano y trata de sonreír, aunque esto parece costarle un gran esfuerzo-. Llegamos a tiempo, está bien por el momento, pero te comento que su situación es crítica. Esa bala perforó el pulmón derecho y por suerte no comprometió el corazón.

-Si no comprometió su corazón, ¿por qué no ha despertado?

-Fue una cirugía mayor y como comprenderás su edad también influye en cuanto a su recuperación. Además, de que el otro impacto de bala se alojó en su abdomen y debido a que fue a una distancia corta el daño fue mayor. Destruyó parte de su intestino y grandes vasos sanguíneos, por eso mismo hemos optado por mantenerlo sedado hasta que su condición mejore.

-Bellini no me comentó nada sobre la perforación de su intestino -rebato molesto.

-Yo le pedí que no lo hiciera -toma mi hombro y lo aprieta en un intento por calmarme-, como comprenderás si les dábamos una noticia así, Lilibeth se pondría mal. Sé cuánto quiere a Giuseppe.

En cuanto me dice esto entiendo perfectamente porque ocultaron las cosas, no querían que se preocupara más de lo que ya está.

-Entiendo, gracias por pensar en mamá.

-Le tengo mucho aprecio a tu madre. Nos ayudó bastante cuando ya dábamos todo por perdido. Creo que deberías de ir a descansar, acabas de llegar de viaje. No te preocupes yo estoy de guardia, así que está en buenas manos y como podrás darte cuenta, ningún alma puede entrar o salir sin que Bellini lo sepa. -Asiento ante sus palabras y aunque no quiera hacerlo me retiro, mañana podré visitar nuevamente a mi abuelo.

Ya en el auto, cuando vamos de regreso a una de las casas de seguridad del abuelo, Bellini me pone al tanto de lo que ha sucedido desde que se supo la condición de mi abuelo.

-En cuanto los altos capos se enteraron del atentado de tu abuelo, han comenzado a querer autoproclamarse el siguiente Il grande capo. Obviamente es algo que he tratado de evitar en estas pocas horas, ya que muchos lo han dado por muerto y como se supone que no tiene descendencia, es cuestión de tiempo que alguien tome todo el poder. -Me mira esperanzado y sé perfectamente lo que significan sus palabras, desea que yo sea el sucesor de mi abuelo.

-¿Sabes que han estado planeando? -inquiero ignorando completamente su clara indirecta. Suspira profundamente abatido por el cambio de tema.

-Algunos se han estado reuniendo en El bajo mundo, a decir verdad son capos de poca monta, aunque según mis hombres hay uno que dice ser la mente maestra detrás del atentado a tu abuelo. Por mi parte, no le creo absolutamente nada, pero creo que sería bueno hacerle una visita, tal vez sepa algo.

»Por el momento es mejor que descanses. El viaje fue bastante largo y por la noche podremos encararlo. -Asiento ante sus palabras y mientras cierro los ojos, me recuesto en el asiento tratando de asimilar todo lo sucedido.

-Lo que no entiendo es, ¿por qué esperaron tanto tiempo para quitar del poder a mi abuelo? -le cometo a Bellini.

-Es muy sencillo, tu abuelo es alguien mayor y como te he dicho, todos saben que no tiene un heredero, ni a ti ni a tus hermanas se les ha visto con él. Era de esperarse que hicieran algo como esto ahora que se ve más acabado. Tú no sabes cómo funciona la mente de esas personas, pero yo sí, tengo toda mi vida metido en este estilo de vida. Ellos siempre esperan el momento adecuado para actuar.

-Debo descansar, ya más tarde veremos qué hacemos con esos traidores.

Después de alrededor de media hora, llegamos a nuestro destino, la cual es una casa bastante hermosa, aunque para ser exactos es más una mansión -totalmente del estilo del abuelo dado que se le ve el lujo por donde quiera que se le mire- pero también es tan sobrio que concuerda con su personalidad.

-Ya hay una habitación lista.

-Gracias -respondo y subo hasta donde me indica la ama de llaves. Me tumbo en la cama totalmente agotado por el viaje y también por ver las condiciones en las cuales se encuentra mi abuelo.

Cuando despierto, me doy cuenta de que el sol comienza a filtrarse a través de las finas cortinas doradas. Tomo mi celular y me percato que ya son las siete de la mañana, me levanto y decido tomar una ducha antes de bajar a desayunar. En cuanto estoy listo, salgo y para mi sorpresa me encuentro con un hombre custodiando mi habitación.

-Lo siento, joven. El señor Bellini me pidió que cuidase de usted mientras dormía, no podemos permitir que algo le suceda.

-¿Cuál es tú nombre? -lo cuestiono, mientras continúo mi camino hasta el comedor con este hombre detrás de mí.

-Flavio Caruso.

-Bien Flavio, puedes llamarme Alexandre -este solo asiente, y después de unos segundos nos encontramos en el comedor donde ya está listo mi desayuno y esperándome de pie se encuentra Bellini-. Por favor, Bellini, siéntate a desayunar conmigo, sé que mi abuelo te tiene un gran aprecio. Dime, ¿qué planes tenemos para hoy? Tú también Flavio supongo que no pasaste una buena noche -asevero al tiempo que Flavio tomo asiento donde le indico.

-He pensado que debemos ir al antro El bajo mundo. Todos están comenzando a inquietarse sin saber que sucederá ahora que Giuseppe se encuentra entre la vida y la muerte. Tenemos a favor que ese lugar es nuestro, por lo que nuestros hombres nos cubrirán la espalda.

-Me parece bien, pero quiero encargarme del tipo que alardea de ser el responsable del estado de mi abuelo. -Comenzamos a trazar nuestro plan junto con Flavio, quien desde este momento se ha convertido en mi guardaespaldas.

Después de algunas horas poniéndome al tanto de los negocios de mi abuelo, por fin debemos salir hasta El bajo mundo y comenzar nuestro plan de venganza.

Capítulo 3 EL HIJO DE LA REINA DE LA MAFIA

Llegamos al antro El bajo mundo y para pasar desapercibidos debemos separamos para que no me vean junto a Bellini, ya que esto podría desatar ciertas sospechas sobre quién soy yo y por el momento es mejor que no se sepa mi verdadera identidad.

Bellini se dirige a la oficina del abuelo donde al parecer ya se ha instalado "el nuevo dueño" de todos los negocios de mi abuelo. De acuerdo con lo que hemos planeado, cuando sus hombres me den señal debo dirigirme hasta allí.

Según lo que me ha dicho Flavio en todo este tiempo, hay varios capos de mediana categoría reunidos en una de las salas VIP recibiendo órdenes del supuesto dueño. Me dedico a observar todo a mi alrededor y me doy cuenta de que nuestros hombres superan en número al de todos los traidores, por lo que sonrío satisfecho ante los precisos arreglos de Bellini, ahora entiendo porque ha sido la mano derecha de mi abuelo por tanto tiempo.

En cuanto Flavio aprieta mi hombro comprendo que es la señal que estábamos esperando. Me dirijo hacia la oficina de mi abuelo donde ya tenemos todo despejado gracias a la competencia de nuestros hombres. Me siento en la silla que por tantos años ha ocupado mi abuelo en espera de que todos sigan al nuevo jefe a su guarida, me encuentro de espaldas cuando escuchamos la puerta abrirse. Me giro y todos los hombres que esperan para entrar se quedan sorprendidos por mi presencia.

-¿Qué diantres haces aquí niño? -me pregunta él que al parecer es el nuevo jefe. Le dedico una sonrisa maliciosa antes de responderle.

-Mi nombre es Alexandre Carluccio El hijo de la reina de la mafia, -veo como al principio, todos tienen una expresión de desconcierto hasta que logran encajar todas las piezas del rompecabezas en su minúsculo cerebro y cuando caen en cuenta de quien soy realmente, es demasiado tarde, ya que he levantado mi arma y le disparo en la pierna al imbécil que intentaba usurpar el lugar de mi abuelo-. Ahora que me he presentado como se debe, ¿quién eres tú? -El tipo se encuentra tumbado en el piso llorando de dolor-. ¡Responde que no tengo tu tiempo! Digamos que no soy tan paciente, es una cualidad que heredé de mi madre. -Me mira con sus ojos llorosos antes de responder.

-Soy... soy Giulio Farina y soy el nuevo Il grande capo. -Niego con la cabeza y me acerco lentamente a todos esos bastardos que ahora están rodeados por mis hombres y por como los veo, tiemblan como una hoja de papel, siendo conscientes desde este momento el futuro que les depara al salir de aquí.

-Creo que ese disparo te ha dejado idiota, ahora yo me haré cargo de todos los negocios de mi abuelo y para que les quede claro a todos ustedes que con Alexandre Carluccio nadie juega, les permitiré vivir si son capaces de saciar mi curiosidad -dicho esto se miran entre ellos con el terror reflejado en sus ancianos rostros-. ¿Quién fue el hijo de puta que planeó asesinar a mi abuelo?

-Nosotros no sabemos nada -responde uno de ellos, el cual siento que en cualquier momento se desmayará debido al miedo.

-Respuesta incorrecta -acto seguido levanto mi arma y le doy un tiro en el hombro, arrancándole un gran chillido de dolor-. Vuelvo a preguntar lo mismo, ¿quién fue el responsable de lo que le sucedió a mi abuelo? -suelto en un susurro bajo, pero bastante peligroso para quien sepa reconocer cuando estoy furioso.

-Solo sabemos que el ruso seguía ordenes de... -antes de que pueda continuar con su relato, Giulio saca una navaja de su calcetín y se lo entierra en la garganta. La sangre comienza a emanar a chorros y veo como el hombre comienza a perder la vida frente a mis ojos, sin siquiera haber saciado mi curiosidad.

-¡Eres un grandísimo soplón! -escupe Giulio aun presa del dolor. Mis hombres lo toman por los brazos y le quitan la navaja con la cual acaba de asesinar al hombre a mis pies. Levanto mi puño y se lo estrello en la cara para descargar parte de mi frustración.

-¿Alguien más va a hablar? -pregunto a los otros tres hombres que se encuentran frente a mí, los cuales niegan de inmediato presas del miedo a sufrir el mismo destino que su compañero-. Bellini que alguien los lleve a las bodegas especiales del abuelo, mañana me encargaré de ellos.

Bellini les hace señas a nuestros hombres, quienes sacan a rastras a los infelices que casi se orinan en la oficina, antes de salir hacia un rumbo desconocido al menos para ellos. Me dirijo a la silla que abandoné hace unos minutos y observo al hombre que se encuentra custodiado por mis hombres, el cual parece bastante tranquilo ahora que sabe que los otros traidores no hablaran.

-Creo que tú y yo nos divertiremos toda la noche -le comento a Giulio mientras lo observo con mi barbilla apoyada en mis manos.

-Lamento decepcionarte niñito. Creo que después de lo que estoy por contarte terminaras orinándote y llorando. -Me mira con suficiencia como si supiese un gran secreto del cual no soy participe.

-En ese caso sorpréndeme. Una escoria como tú, ¿qué puede decirme para hacer llorar a este niñito como tú me llamas?

-Hace un rato te presentaste como El hijo de la reina de la mafia y según tú heredaste algunas cosas de tu madre, pero dime, ¿sabes que en realidad Lilibeth Carluccio no es tu madre biológica? -Sonríe en cuanto suelta esta bomba según él.

-Para tu información eso ya lo sabía. ¿Creíste que mis padres nunca me lo contarían? -Suelto una carcajada cargada de ironía-. Justo lo hicieron para prevenir que alguien tan malnacido como tú quisiera sacar provecho de ese tipo de información.

-No esperaba que tuvieses conocimiento de esa información, pero creo que lo siguiente que te diré destrozará el gran altar en el cual debes de tener a tus padres. ¿Sabías que tu santo padre, el gran Massimo Carluccio secuestró a la que ahora se hace llamar tu madre para que cuidase de ti? -lo miro atónito por unos segundos antes de cambiar la expresión de mi rostro.

»Lo sabía eso es algo que no te han dicho. Yo te contaré toda la verdad, resulta que tu queridísimo padre secuestró a tu madre cuando te salvó de ese atentado, dado que quedaste sin madre. Ahora sabes que por tu culpa tu madre fue una víctima de tu padre y que gracias a eso es que están juntos, a decir verdad, no creo que se amen de verdad. Creo que tu madre desarrolló el síndrome de Estocolmo o simplemente se ha visto obligada a permanecer junto a tu padre contra su voluntad. -Sonríe triunfal mientras yo siento que toda mi vida es una gran mentira, la cual comienza a derrumbarse.

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