La noche de luna llena vibra con música y risas. La plaza está llena de jóvenes bailando, riendo, celebrando... encontrando a sus mates.
Todos menos Dylan.
Se aleja del bullicio, fastidiado, con el corazón lleno de rabia.
Ya no espera nada. Ni de Clara. Ni de nadie.
"Tal vez no tengo una compañera", piensa con decepción, mientras se adentra en el bosque buscando paz.
O desahogo.
Su cuerpo cambia. Su lobo negro toma el control y corre libre entre los árboles. Aúlla con furia. Con impotencia. Con dolor.
Y entonces... la huele.
Un perfume dulce, salvaje. Frambuesa.
Su lobo se agita.
"¡Mate!"
El corazón le late con fuerza. Su cuerpo se tensa. Corre como si su vida dependiera de ello, buscando a la dueña de ese aroma.
Hasta que la ve.
Y se queda sin aire.
Ella está ahí. Después de cuatro años.
Pelirroja. Poderosa. Irresistible.
Legna.
Él recupera su forma humana. Ella lo observa, atónita.
Ha cambiado. Está más fuerte, más varonil. Y sin embargo, sigue siendo Dylan.
El idiota. El arrogante. El lobo que no soporta.
-Tú... -dice ella, con voz cortante.
Él sonríe, burlón, como si el mundo acabara de jugarle la peor broma.
-Vaya, vaya... Miren quién regresó. Qué mala suerte la mía.
-¡Querrás decir la mía! -revira Legna-. Jamás me uniría a ti. ¡Qué asco!
-¿Asco? Ya quisieras tú, loba insoportable.
El aire chispea entre ellos. Se acercan. Se desafían con la mirada.
-No quiero que seas tú -escupe él.
-Lo sé. Tú prefieres a Clara -responde ella, fingiendo indiferencia-. Pero será divertido ver tu cara cuando se entere de que tú y yo somos mates.
-No te atrevas...
-¿Me estás retando?
-Te rechazo aquí mismo. Quiero ser libre de este maldito lazo.
Legna se ríe, y su risa es una daga.
-No aceptaré tu rechazo, Dylan. Porque esta será mi venganza.
-¿Qué venganza?
-La que me debes por todos los desprecios que me hiciste. Prepárate, porque te haré pagar.
-¡Estás loca!
-Más loca de lo que imaginas -susurra ella. Sus ojos brillan en verde, las plantas responden a su poder y la elevan por el aire-. Buenas noches, amorcito.
Y se marcha como un torbellino de flores y fuego, dejándolo solo en medio del bosque.
Dylan mira el cielo, tenso, frustrado... y excitado por la guerra que acaba de empezar.
-Veremos quién se venga de quién, loba insoportable -murmura con una sonrisa torcida.
***
Legna se esconde bajo las sábanas, el corazón latiendo como un tambor.
Acaba de sellar un lazo con su enemigo.
Y no lo rechaza.
"El abuelo va a matarme...", piensa, pero en su interior sonríe.
Porque antes de romper el vínculo, planea algo mejor:
vengarse... y divertirse.
Años atrás...
La niña pelirroja corre y salta por todo el campo mientras es perseguida por dos niños más: uno de cabellera rubia como el oro y otro con rizos rojizos en un tono más claro. Ambos poseen los ojos verdes de su padre, gamma de la manada Fuerza de Bronce y amigo del alfa. Este último es el progenitor de su amiga, la niña a quien están persiguiendo entre risas y gritos eufóricos.
-Eres muy rápida, Legna -le dice el chico rubio, cuya respiración se encuentra irregular. Acto seguido, se tumba sobre la grama.
Ella sonríe airosa e imita la acción de su amigo. Entonces el pelirrojo hace lo mismo, quedando ella entre los dos hermanos.
-¿Con cuál de los dos te unirás cuando te conviertas en loba? Ambos estamos enamorados de ti, pero no pelearemos. Hemos decidido que tú tengas la última palabra.
La niña entorna los ojos y hace una mueca de disgusto.
-Somos unos cachorros todavía para estar pensando en eso. ¡Qué fastidiosos son! Además, yo me guardaré para mi mate.
-En ese caso, yo seré tu mate -declara Leandro, el chico rubio.
-No, yo seré su mate -replica André, el pelirrojo.
Legna resopla fastidiada, se levanta del suelo, luego mira a los hermanos con desaprobación y los deja peleando solos.
Ella se detiene en medio del campo cuando ve a Dylan conversar con Clara. Él ya tiene trece años y Clara doce, mientras que ella todavía no ha cumplido los once. Ese hecho la hace sentir fuera de lugar porque ellos ya se ven como los púberes que son, pero Legna todavía luce como una niña.
No entiende por qué le molesta que Dylan la trate como a una chiquilla y que le brinde toda su atención a Clara.
-¡Mira qué lindas flores! -la aborda Miha, una hermosa niña de cabellera negra y lacia como la de su hermano Dylan, pero con los ojos marrones claros de su madre, Otsana, la luna de la manada Rayo Dorado. Miha tiene casi doce años y es la más risueña y dulce del grupo de amigos.
Legna observa las plantas coloridas con una sonrisa. Entonces sostiene una de color violeta. Al instante, sus ojos mieles toman el mismo tono de la flor, y esta se empieza a multiplicar.
-¡Guau! -exclama Miha emocionada-. ¡Tu poder es maravilloso! A mí me gustaría ser una zolleb. ¿Te imaginas? Haría florecer todo a mi paso.
Legna ríe divertida y niega con movimientos de cabeza.
-Eso sería derrochar energía. Todavía no sé dominar todos mis poderes, pero mi abuelo Liah me va a enseñar. Cuando cumpla los dieciséis años, él me llevará al continente de los zollebs para entrenarme.
-¡Qué genial! Mi papi me dijo que ese territorio es muy hermoso. -Los ojos de Miha brillan fascinados al imaginarse la belleza de aquel lugar.
-Lo es. Hay animales que no existen en este territorio, muchas plantas tienen movilidad y sonido. Además, los paisajes son maravillosos. Me gustaría que ustedes fueran un día. Nos divertiríamos mucho.
-Estoy segura de que sí, pero no creo que a tu abuelo le guste llevarnos -asume Miha con desdén.
-¡Claro que sí! El abuelo es genial y muy divertido.
-¡Ay! ¡Qué maravilloso! ¡Ven, vamos a mostrarle a Dylan lo que has hecho!
Al escucharla, el corazón de Legna late muy fuerte y el temor la inunda.
-No, mejor no -niega sonrojada.
-No seas tonta, a Dylan le encantará ver lo que has hecho. ¡Tú le gustas mucho!
Las mejillas de Legna se ponen muy rojas y el pulso se le acelera.
-¡Qué dices! Si a él le gusta Clara. Es muy obvio que ellos serán mates.
-Conozco a mi hermano y sé que quien le gusta eres tú, pero él es tan terco que no lo quiere reconocer.
Legna niega con nerviosismo y juega con las manos, pero no añade otra negativa porque las palabras no le salen. De repente, Miha la agarra por el brazo y se la lleva a rastras hacia donde se encuentra Dylan, conversando con Clara.
La pareja está sentada en una roca lisa y grande, rodeada por hierba y flores silvestres.
-¡Dylan, mira lo que hizo Legna! ¿No es maravilloso? -lo aborda su hermana, efusiva.
El chico se tensa cuando ve a la pelirroja frente a él, que luce bastante tímida aquella tarde. Ese comportamiento no es propio de ella, razón por la cual él se pregunta qué estará tramando esa niña insoportable ahora.
-Solo veo flores... -masculla entre dientes, fingiendo desinterés.
-¡Exacto! -exclama Miha, muy entusiasmada-. Antes era una sola flor, pero Legna la ha multiplicado. ¡Fue increíble! Si la hubieras visto, los ojos le cambiaron de color y ¡pum!, la flor se multiplicó.
-Te impresionas por cualquier tontería... -gruñe él de mala gana.
-¡Uy! ¡Qué aburrido y gruñón eres! -se queja Miha, decepcionada por su actitud descortés.
-No me interesa lo que haga esta mocosa insoportable.
Al escucharlo, la sangre de Legna se torna caliente y ella aprieta los puños con ira.
-¡El único insoportable aquí eres tú! -Le apunta con el dedo. Su apariencia luce alterada, y su cuerpo tiembla del coraje.
-¿Yo? -Él ríe irónico-. Tú eres la fastidiosa del grupo y quien siempre nos mete en problemas.
-No es mi culpa que sean unos tontos.
-¡Oye! -reclaman Miha y Clara al unísono.
-¿Te crees mejor que nosotros porque tienes sangre zolleb? Si solo eres una chiquilla malcriada -contraataca Dylan.
-¡No soy una chiquilla malcriada! -Ella se acerca a él y lo empuja con fuerza. Este casi se cae de su asiento, pero logra mantenerse sobre la roca.
-¡Y aparte agresiva! ¿Acaso eres un chico? Las niñas deben ser delicadas...
-¡Cállate! -lo interrumpe con otro empujón-. ¿Qué sabes tú sobre chicas? ¿Quién te ha dado el derecho a tratarme de esta manera? ¡Eres un imbécil!
-¡Ya basta! -interviene André-. ¿Por qué están peleando ahora? -resopla con hastío.
-Ni idea... -Miha se muerde el labio inferior-. Solo le enseñé a Dylan lo que Legna puede hacer, y ellos empezaron a discutir y a ofenderse... como siempre... -Ella hace un mohín.
-Dylan, deja de molestar a Legna -lo increpa Leandro-. Te la pasas buscando una excusa para pelearte con ella. ¿Acaso te gusta?
-¡Ja! Yo no tengo tan mal gusto. Mi tipo de chica es uno más refinado y delicado... -escupe malicioso, mientras observa a Clara con expresión alusiva.
La rubia se sonroja al instante porque su alusión la emociona mucho. De manera instintiva, los dos se miran y se sonríen con complicidad, lo que incrementa el rubor en las mejillas de Clara y crea una extraña y cursi burbuja alrededor de ellos.
Por alguna extraña razón que Legna no entiende, verlos enamorados le provoca una incomodidad asfixiante, como si estuviera siendo traicionada.
-Mejor me voy de aquí, ya siento ganas de vomitar. -Ella hace una mueca de disgusto y se voltea para marcharse.
Por su parte, Dylan le regala una mirada de soslayo; asimismo, suelta el aire que retuvo todo el tiempo que ella estuvo frente a él.
La razón de su tensión es simple: no la soporta.
***
Varios años después...
En el continente de belleza natural y criaturas cambiaformas, de arroyos cristalinos, imponentes montañas, flora longeva y abundante, con el aire puro y animales libres en su hábitat, allí, donde se escuchan aullidos en luna llena y donde los jóvenes se reúnen cada cierto tiempo en diferentes manadas para encontrar a sus compañeros destinados, también nace una nueva especie: los híbridos.
-¡Espérame! -vocifera el niño de unos diez años, quien trata de alcanzar a su hermana mayor. Las hebras onduladas y negras son levantadas por la brisa juguetona, que le refresca la piel mestiza.
Sus ojos avellanados se fruncen con frustración, debido a que su hermana se aprovecha de que él aún no domina sus habilidades.
-¡Eres muy lento, Ryan! -le responde ella mientras flota en el aire a gran velocidad.
-¡Legna, todavía no he aprendido a flotar! -le reclama molesto.
-¡Ay! ¡Pero qué llorón! -Ella baja al suelo con rapidez.
-Eres una presumida. -Él hace un mohín y se cruza de brazos.
-Es que a tu ritmo nunca llegaremos...
Después de una hora, los dos hermanos se encuentran en un campo un poco lejano para ambas manadas, pero que es un punto medio entre ellas, donde se suelen reunir.
Allí se encuentran Clara, Leandro y André, quienes son trillizos y pertenecen a la misma manada que Legna y Ryan. También están Dylan y Miha, de la manada Rayo Dorado.
Ryan, quien es el más joven de todos y el único niño, se pone a jugar solo. Su objetivo principal de estar allí es vigilar a su hermana y recibir el premio de su padre por contarle cualquier acontecimiento extraño que ocurra con ella.
-Los dos tortolitos ya aburren... -profiere Legna con hastío al vislumbrar a Dylan y Clara conversar apartados. Él le platica acerca de algo con gestos emotivos, mientras que la rubia hace coronas de flores silvestres y le sonríe interesada en lo que sea que él le está contando.
Dylan entorna los ojos cuando la escucha, mientras que Clara la regaña por hablar tonterías.
-¿Para qué lo niegas, Clara? Todos sabemos que ustedes son novios. Me pregunto qué dirá tu padre cuando se entere de que te ves a escondidas con este idiota -espeta Legna con tono pícaro.
-Eso no es cierto -refuta Dylan, levantándose de un respingo. Se dirige en dirección a Legna con porte amenazante y le apunta con el dedo-. Deja de inventar estupideces, niña insoportable. Te lo advierto, si Clara llega a tener problemas por tu culpa, te la verás conmigo.
Legna sonríe maliciosa y lo mira con diversión.
-¡Ay, qué miedo! -se burla-. ¿Qué? ¿Te asusta que el Gamma se entere de lo que hace la santurrona de su hija?
-¡Ya basta! -interviene Clara, quien también se coloca frente a Legna-. Yo no me veo a escondidas con Dylan. Nosotros vamos a esperar a que nuestra conversión suceda para empezar nuestra relación; por ahora, solo somos amigos -aclara asustada.
-Bueno, pronto será, ¿no? Para mi suerte, yo no estaré aquí para verlos con su cursilería. Qué asco. Tienes un gran estómago, Clara. No entiendo cómo es que una chica tan linda como tú quiere unirse a un 'cara de culo' como Dylan. -Ella se ríe de su propio chiste con grandes carcajadas, acción que irrita al aludido.
-Ojalá tú que un 'cara de culo' como yo siquiera te mire -contraataca él con una sonrisa maliciosa.
-¡Ja! Pero ni en tus más fantasiosos sueños. Tú no estás a mi nivel, así que un perdedor como tú no tiene el derecho de siquiera mirarme. ¡Tonto!
-¡Insoportable, creída!
-¡Cara de culo!
-¡Arrogante, fastidiosa!
-¡Aburrido, retardado!
-¡Ya, por favor! -exclama Miha-. ¿Acabamos de llegar y ya se están peleando? ¡Parecen esposos en crisis!
-¿Esposos? ¡Ja! -profiere Legna con cara de disgusto. Su reacción le hierve la sangre a Dylan, quien no soporta lo prepotente que ella es.
-¿Te crees la gran cosa porque eres híbrida? Tener unas tontas habilidades no te hace mejor que nosotros -espeta él, ofendido.
-Mejor que tú sí, envidioso.
-¿Para qué pierdo mi tiempo con una chiquilla inmadura, creída y maleducada como tú?
-¡No soy ninguna chiquilla!
-Confirmo -interviene André con expresión pervertida mientras le mira los pechos redondos, cuyas protuberancias la hacen lucir más desarrollada que las demás féminas, pese a que es la menor entre las tres chicas.
-¡Deja de mirarme las tetas! -Ella lo cachetea de imprevisto.
-¡Qué mal hablada! -escupe Dylan molesto y mira a André con ganas de arrancarle los ojos-. Y tú, respeta -se dirige a su amigo, quien se está sobando la mejilla debido al ardor del golpe-. ¿Saben qué? Ustedes dos harían una pareja perfecta. ¡Cuál de los dos más inculto!
-Tú eres más inculto que yo, infeliz. -Legna lo agarra por el cuello de la camiseta y levanta su puño, dispuesta a golpearlo.
-Eres tan agresiva e impulsiva. Deberías aprender de Clara, quien se comporta como una dama y no como una busca pleitos corriente.
Los ojos de Legna se tornan rojos, mas ella controla la rabia que la embarga y finge una sonrisa desinteresada.
-¿Ser como Clara? ¡Qué aburrimiento! Yo soy fuego, cariño, y donde llego dejo huellas; sin embargo, tu damisela perfecta pasa desapercibida porque es tan insípida como tú.
-¡Oye! A mí no me involucren en sus discusiones sin sentido -se queja la rubia. Sus ojos azules observan a Dylan con sospecha, puesto que le es curioso que él siempre actúa tan raro cuando se encuentra delante de Legna.
-Oye, Legna, cambiando este tema tonto. ¿Por qué no vas a estar en la fiesta de transformación de Dylan? Él será el primero del grupo en convertirse en lobo, así que no puedes faltar a su cumpleaños -interpela Miha.
-Mañana mi abuelo vendrá por mí para entrenarme -responde ella, y suelta al chico, quien se arregla la ropa con una mueca de desaprobación. Pese a que finge no estar interesado en la conversación, su mirada de soslayo evidencia su interés.
-Pero la fiesta es dentro de un mes, Legna, no mañana -refuta Miha.
-Me iré por cuatro años. -Legna se muerde el labio inferior.
-¡¿Qué?! -espeta un sorprendido André-. Pero vendrás cada cierto tiempo, ¿verdad?
Ella niega con la cabeza y se abraza a sí misma.
-Será un entrenamiento exhaustivo. Según el abuelo, debo desconectarme de mi parte lobuna durante ese tiempo. Mis papás y hermanos podrán ir a visitarme, pero yo no podré salir del territorio de los zollebs.
-Vaya... -masculla Miha con tristeza-. Qué mal. Hubiera sido lindo que todo el grupo estuviera con Dylan. Además, te voy a extrañar mucho. ¡Serán cuatro largos años!
Dylan mira a Legna de una manera que a ella le intriga y que la pone muy nerviosa.
-Ni que esta insoportable vaya a hacer falta... -dice entre dientes y de mal humor.
Como respuesta, Legna entrecierra los ojos y se cruza de brazos, luego añade:
-Exacto. No tengo nada que ver contigo, como tampoco me interesa tu estúpida transformación. Supongo que cuando regrese, ya tendrás muchos cachorros con tu amada Clara. Eso si ustedes de verdad son mates. ¿Se imaginan que no sea así? Sería todo un drama gracioso -Ella ríe maliciosa.
Dylan aprieta los labios con incomodidad, mientras que Clara baja el rostro, temerosa, puesto que esa es una posibilidad con la cual ella no quiere lidiar. En su corazón, Dylan es el indicado, así que él tiene que ser su mate, sí o sí.
Después de que Legna y Dylan discuten de nuevo por otra tontería, todos ellos se van a nadar al río. Los mellizos hacen piruetas en el agua para impresionar a Legna, quien está pendiente de su hermano.
El niño sale del río y se pone a jugar con los insectos de la grama que rodea la orilla, entonces Legna se relaja y decide divertirse un rato en el agua.
Ella vislumbra a Dylan haciendo acrobacias frente a Clara con la intención de impresionarla, entonces entorna los ojos y hace una mueca de disgusto.
«¡Hombres! Son todos unos ridículos», piensa molesta.
Legna sonríe de manera peligrosa y de repente sus ojos se tornan verdes, cuyo tono es el mismo de las plantas enredadoras que se encuentran en el fondo del río.
De un momento a otro, Dylan cae de golpe y se hunde en el agua. Por más que lucha, no puede salir del fondo porque las plantas acuáticas se han enredado en sus tobillos y lo jalan con fuerza hacia la profundidad.
Los gritos de Clara resuenan en el lugar, mientras que los demás buscan la manera de ayudarlo, menos Legna, quien ríe a carcajadas por su malvada hazaña.
-Deja de hacer eso o se lo diré al abuelo -la amenaza su hermano menor, al tiempo en que la juzga con la mirada, puesto que bien sabe que Legna es la causante de aquella travesura.
Ella resopla con fastidio y mueve sus dedos de forma disimulada, como resultado, las plantas sueltan a Dylan.
Él sale del agua con un ataque de tos y los demás lo rodean para percatarse de que esté bien.
-¡Fuiste tú, maldita bruja! -Dylan le apunta a Legna con del dedo, muy enojado y con mirada de acusación.
-¡Por supuesto que no! ¿Por qué me culpas a mí de todas tus desgracias? No tengo la culpa de que no sepas nadar. ¡Qué vergüenza! El hijo del gran alfa Tron no es capaz siquiera de bañarse en el río. ¡Qué pena con tu padre! -se burla, con esa sonrisita que saca de quicio a Dylan.
-No te hagas la tonta, sé que fuiste tú. ¡Estás loca! -Él se le coloca en frente con expresión amenazante y la encara muy molesto.
-Estás delirando, cara de culo.
-¡Maldición! -El rostro de Dylan queda tan cerca de Legna, que sus respiraciones se hacen una-. ¿Acaso quieres que te dé una lección?
-¡Ay, no, papi! -exclama ella con tono sensual y muy provocativo. Le divierte tanto molestarlo.
-¿Te estás burlando de mí? -Él cruje los dientes y la mira con odio.
De momento, sus miradas se conectan y el mutismo se adueña del lugar.
Para Clara, verlos tan pegados y observándose de esa manera tan intensa y, que deja mucho a la especulación, se le hace de mal gusto; asimismo, esos segundos le parecen eternos, razón por la que se aclara la garganta al desesperarse.
-Dylan, cariño, no vale la pena que discutas con ella. Sabes lo problemática que Legna es. Mejor ignórala, ya que ella sólo busca llamar la atención -interviene.
-Tienes razón, esta tonta no vale la pena -profiere él en acuerdo y le agarra la mano a Clara. Los dos salen del río y se alejan del resto.
Una hora más tarde, Legna los busca con la mirada porque tiene la sensación de que ellos no están por los alrededores.
Sin entender el motivo de sus actos, ella camina en dirección a un conglomerado de árboles, donde encuentra a Dylan besando a Clara en los labios. Tras unos segundos de estupefacción, ella despabila y arruga el rostro.
-¡Qué asco! -vocifera con dramatismo y empieza a fingir arcadas-. ¿Cómo borro esta imagen de mi cabeza ahora?
Dylan entorna los ojos y resopla.
-No te atrevas a decir una palabra de esto-exige en forma de amenaza.
-Como si para alguien fuera un secreto que ustedes hacen cochinadas. Son unos desvergonzados.
-Nosotros no hacemos lo que aludes -replica Clara con voz trémula y muy asustada-. De hecho, es la primera vez que nos besamos.
-No le des explicaciones a la insoportable -la increpa Dylan-. ¿Qué le importa a ella lo que nosotros hagamos
-Tienes razón -secunda Legna-. Me da lo mismo lo que hagan ustedes. Clara, si lo que te preocupa es que le diga a tu padre; relájate, que yo no me meto en lo que no me incumbe.
Legna regresa al río con expresión seria y se sienta en una roca sin decir palabras. Así permanece toda la tarde.
En la ciudad de la manada Fuerza de bronce, Dylan se despide de Clara con un apretón de manos, que pone a Legna de mal humor.
-André, ven aquí -comanda ella. Cuando él se acerca, le pega tremendo beso en la boca que sorprende al grupo-. Considéralo como la despedida, bombón. -Le guiña un ojo.
-¿Eres loca o qué? -le reclama Dylan-. ¿Por qué besas a este imbécil de la nada? ¿Acaso no tienes vergüenza?
Ella lo mira sorprendida de su descaro.
-¿Qué te importa a ti lo que yo haga o deje de hacer? Sí, soy una desvergonzada, ¿y qué? Por lo menos no soy hipócrita ni me oculto detrás de los árboles.
-¿Lo estás haciendo a propósito?
-No sé de qué hablas.
-¡Estás loca! -gruñe Dylan-. No sé por qué pierdo mi tiempo contigo.
-Y yo no entiendo por qué te metes en lo que no te importa.
Otra discusión estalla y los demás resoplan cansados.
-Dylan, a veces me pregunto por qué te la pasas peleando con Legna -interviene Clara con recelo.
Él nota su alusión y niega varias veces con la cabeza.
-Es que ella me provoca.
-Esta vez fuiste tú quien empezó todo -refuta la rubia con una mueca de disgusto.
Es obvio que está celosa y él no entiende la razón.
-¿Acaso no viste lo que hizo esa loca?
-Dylan tiene razón -añade Leandro-. Ella debió besarme a mí no a él.
Miha lo mira con tristeza y exhala un suspiro rendido. No tiene caso nadar contra la corriente, a veces es mejor ignorar.
-Ya dejen de discutir por tonterías, chicos -los reprende Miha con voz suave-. Mañana Legna se irá por cuatro largos años y, en vez de aprovechar el poquito tiempo que nos queda con ella, ustedes se están peleando...
-Es cierto, deberíamos celebrar que no tendremos que aguantar a esta loca insoportable -la interrumpe Dylan con sorna, y otra vez se arma tremenda discusión.
***
Cuando el sol se pone los chicos se despiden, pero Dylan y Miha se van con Legna y Ryan a la casa del alfa Riú, dado que Tron se encuentra allí porque fue a visitar a su amigo.
El alfa Tron y sus hijos son convidados a cenar, así que todos ellos se sientan a la mesa y degustan el festín que Riú les mandó a preparar a sus invitados.
En toda la cena, Dylan se mantiene en silencio y su atención se enfoca en aquella pelirroja inquieta, habladora y enérgica, que no deja de hablar en todo el tiempo que ellos se encuentran allí.
De repente, ella lo mira a los ojos. Él traga pesado al tener la corazonada de que ella le expresa alguna cosa importante por medio de su escrutinio, por lo que se pone nervioso y las mejillas se le acaloran.
Ese presentimiento se esfuma cuando ella le saca la lengua.
«Qué infantil», piensa él mientras niega con la cabeza y sonríe divertido. Esa chica saca lo peor de él y le provoca una tensión que lo abruma. No la soporta y nunca le agradará.
Después de cenar, Tron y sus dos hijos se despiden.
-Legna, te voy a extrañar mucho. -Miha la abraza con lágrimas en los ojos.
-Yo también. Espero que, cuando regrese, ya hayas encontrado a un mate que esté bueno y que sea poderoso como nuestros padres.
Tron se aclara la garganta ante las palabras de la chica.
-Todavía son unas cachorras para estar pensando en esas cosas -gruñe él incómodo.
-Pero en cuatro años ya no seremos cachorras -refuta Legna.
-Claro que sí... -masculla Riú con mirada asesina.
-Bueno, ya debemos irnos, no vaya a ser que Otsana se preocupe -dice Tron-. Legna, te deseo mucha suerte en tu entrenamiento. En cuatro años, espero poder ver los resultados.
-Gracias, Alfa. Ya verá que me volveré muy fuerte.
Tanto Miha como Tron se despiden, mas Dylan se queda inerte en su lugar, al no saber qué decir o hacer.
-Adiós, Dylan. Quizás nos veamos en cuatro años, quizás no... -Es Legna quien rompe el silencio que se ha instalado entre ellos dos.
-Hasta entonces, chiquilla insoportable. -Él le sonríe.
-Recuerda que te daré una paliza, desabrido. -Ella le devuelve el gesto.
-Ni en tus sueños, creída. -Dylan le guiña un ojo y le da la espalda.
Legna lo ve alejarse por última vez mientras piensa que va a extrañar pelear con ese gruñón.
-Adiós, cara de culo -musita para sí-. Espero que Clara te haga muy feliz, tonto.
Ella entra a la casa y se dirige a su habitación. Esa noche, tiene un sueño raro y que no se atrevería a contarle a nadie nunca.