Érase una vez, una princesa que estaba encerrada en una torre lejos del mundo...
-Mama, ¿¡Tú crees en eso cuento de hadas!?- la inocente voz de la pequeña niña de ojos celestes.
-Cariño, los cuentos son solo eso cuentos. - respondió la dama con el pensamiento más oscuro en su mente. - Está en ti... creer o no.
Le sonrió, con aquella sonrisa de una madre enamorada de la vida, aunque la verdad no fuera así. Aquella niña creía en las palabras de su madre, pero con el tiempo se dará cuenta que no toda historia tiene un príncipe y no son de hadas.
-¿¡Tú crees en cuentos de hadas!?!? - le pregunto la dama a su hija con una sonrisa que no llegaba a sus ojos.
-... No sé. - respondió pensativa la pequeña.
El tiempo pasó, tan rápido que no sabía por qué el día de hoy será tan oscuro, el cielo se veía que se iba a caer encima de las personas. Por desgracias; era así como se sentía aquella niña de 13 años en una habitación del hospital en donde se encontraba su madre postrada en una camilla dando su último suspiro.
...
-Bienvenida a tu nueva casa, señorita Blaster. - la palabra se escuchaba tan lejos que ni se molestó en levantar el rostro.
El dolor de perder a su madre la dejo vacías, su madre era la luz de sus ojos, su padre un hombre que nunca la quiso, las abandono cuando nació solo se presentaba para verla en su cumpleaños. Ahora estaba en el mismo techo que su progenitor y su familia. Una hermanastra mayor y su madrastra que al verla la odio.
Su padre; el señor Arturo Smith la recibió con una sonrisa y un abrazo, el cual no transmitía ni una pisca de emociones a la niña, o era; su negación a su afecto de mierda. La que la llevo a rechazarlo, si más que hace solo se subió a la habitación que ocuparía en esa casa mientras estaba hay. Con su pequeña perra blanquita abrazada a ella; fue el último regalo que le hizo su madre antes de entrar al hospital.
¿¡Que le esperaría en un futuro!? ¿¡Cuánto tiempo estaría en ese lugar!? ¿¡Su tío Milán la buscaría!? Mucha pregunta rodeaba la cabeza de la pequeña, miraba con tristeza a Nieve así era como le había puesto a su perrita. Una lágrima traicionera se derramó de sus ojos; no había podido ver a su madre antes del entierro, quería poder decirle lo mucho que la quería. La habitación estaba oscura no había nada que importará que no fuera su oscuro y soledad tristeza en se momento.
9 años después.
La lluvia cae con fuerza, mientras el cuerpo de Celeste estaba apresado. No podía creer lo que estaba pasando su día había sido una total pesadilla; miraba a él que se decía decir su padre mientras su mejilla dolía por la bofetada que le había dado. No entendía nada de lo que pasaba hasta que miro a su alrededor su hermanastra y madrastra sonriendo con malicia.
-Eres igual que tu madre, una desvergonzada que se revuelva con todo el mundo. - le gritó su progenitor, haciendo un detonante en su cabeza.
Con la rabia a mil, se levantó del suelo dispuesta a enfrentar su padre; con la misma fuerza y la ira, le devolvió la bofetada a su padre.
- A mi madre no le meta en esto, si de errores estamos hablando tú no eres digno de hablar. - le gritó con fuerza. - Nos abandonaste a las dos, No quiero tu asqueroso dinero, nunca necesite tu maldito apellido, desde ahora no soy parte de esta hipócrita familia.
Su padre, estaba sorprendido por lo que acaba de pasar, su hija le había devuelto el golpe con fuerza; miraba como se marchaba su hija en medio de una tormenta.
-Cariño, no le prestes atención ella es una maldita desvergonzada. - hablo su esposa mientras le acariciaba la espalda.
Se levantó, asqueado por el toque de esa mujer que solo le ha traído dolores de cabeza; se dirigió a su despacho mirando como la perra de Celeste lo acompañaba en su dolor. Arturo el Rey de los negocios vivía una vida amarga llena de tristeza; se recostó en su sillón mirando el cielo lleno de nube gris era así como sentía su alma; gris.
En un pequeño escondite de su escritorio se encontraba una foto de Dulce, la madre de Celeste. Su hija había heredado sus hermosos ojos celestes, su preciosa sonrisa y un alma pura. Muy diferente a su padre que de él solo tenía el color lechoso de su piel, sus cabellos oscuros y su dura personalidad; en alguno momento, pero del resto era una chica sincera, pura y alegré. Emprendedora, una lágrima salió de sus ojos oscuros, Dulce le sonreía atravesó de la foto en aquel valle de rosas blancas, tenía un vestido azul aguamarina acompañado de un sombrero de playero que la protegía de los rayos del sol que le caía como un manto es su riso castaño. En sus manos tenía una rosa rosada mientras le sonría a la cámara sus labios color cereza.
-Perdón - susurro a la foto con lágrimas en su rostro.
Celeste caminaba mientras su alma estaba destroza por todo lo que pasaba, ¿¡Porque me pasa esto a mí!? ¿¡Que mal estoy pagando!? ¿¡Que fue lo que pasó en la noche!? Se preguntaba con tanta insistencia. La noche pasada estaba celebrando su despedida de soltera en una de la casa del amigo de su futuro esposo, con su hermanastra y sus amigas.
Después de la siesta copa, su conciencia está borrosa esa mañana despertó en la cama de un hombre con su cuerpo dolorido, con chupones en su piel. Salió huyendo de aquel lugar volviendo a su casa encontrando a su padre hecho un manojo de enojó. La lágrima no dejaba de salir de sus ojos necesitaba un lugar donde quedarse; camino al cementerio necesitaba desahogarse de todo lo que sentía por dentro. El único lugar era la tumba de su madre, al llegar no pudo evitar caer frente a su tumba había una foto de ella, tan sonriente. Lloro amargamente, mientras se abrazaban así misma.
-Mama, ¿¡Por qué te fuiste!? - sollozo con fuerza. - me violaron, no sé quién fue... Ayúdame, por favor, ayúdame a seguir adelante. - miro su foto esperando una respuesta la cual no llego. - tengo miedo, mamá.
Se quedó en silencio esperando algo que no llego, tal vez; un abrazo o un beso, pero no estaba hay solo había una lápida de piedra con una foto de ella y unas flores marchitas, se levantó enojada contra el mundo contra el Dios que la abandono en ese momento quería gritar de frustración se marchó del lugar. Camino al departamento de su futuro esposo, al llegar saludo al portero un hombre de 38 años. Paso al piso de su amado, tomo la llave de su escondite secreto y abrió la puerta sin percatarse que tenía dos visitas; al entra encontró ropa tirada en el suelo la mayoría era de mujer.
Camino despacio hasta la habitación de su futuro esposo con el corazón latiendo a mil, las lágrimas cayendo por sus ojos. Tomando su celular grabando todo lo que pasaba mientras llegaba al cuarto.
-Que ingenuas es nuestra querida Celeste, amor - escuchó la voz de su hermanastra entre jadeos suaves. - Hasta lástima me da, ahh dame más... Siii maass duro.
- Pobrecita la niñita, creía que somos amigas... Dios sii eso me gusta, hay mami... Qué bueno que la vendiste amor, esa perra se lo merece. - era la voz de su mejor amiga. Se acercó a la puerta del cuarto en donde se encontraban su ex futuro esposo, su amiga y hermanastras haciendo un trío.
-La muy ingenua crees que con casarme con ella la voy a perdonar por su infidelidad, la muy puritana ahora solo es una más, es una lástima que otro la gozará... Gane una buena suma de dinero. - escuchó aquellas palabras su corazón termino de romperse. - chúpame la verga, perra... Ohh... siii... La droga funcionó a la perfección. Ahora Celeste debe estar odiándose por ser me infiel, la pobrecita cree que con casarme y darme el dinero para que la perdonare, después de casarme la venderse de nuevo para que me haga más rico.
-Mientras nosotros disfrutamos, que tonta...
Los grabó por un rato hasta no más poder, asqueado por la escena y por lo que decía; una vez que terminaron de hablar de lo planes que tenía para ella en un futuro, se marchó prometiendo vengarse por todo le hicieron
Había pasado tres semanas de lo ocurridos, me fui de la casa de los Smith fue lo mejor que hice en mucho tiempo. Estaba en el cementerio despidiéndome de mi madre, mirando aquella foto que tanto nos gustaba, sin embargo; solo era eso una foto que estaba en una lápida de cemento.
-Me estoy quedando en nuestra pequeña casa, mamá - cambie las flores por unas nuevas, era la única que venía a visitar a mi madre y cambiarle la flores – Vine a despedirme, me iré por un tiempo aún no sé cuánto, pero regresare... ahora si te puedo decir, que no creo en cuentos de hada, solo son escritos para niños.
Termine de arreglar las flores mientras habla con ella, si tan solo me contestara sé que me diría que es verdad. Una vez lista tome las maletas que tenía lista para mi viaje; había encontrado las cartas de tío Milán y por qué no volvió a casa esos años. Durante estos años no deja de escribir. Lamentablemente mi tío era un soldado que cumplía misiones secretas, así que durante este tiempo decidí ir a quedarme con él. Necesitaba un respiro y poner en marcha mi primera jugada para comenzar a destruir por completo las personas que me hicieron daños, todo se arrepentirá de lo que me hicieron.
Una vez en el aeropuerto mire por el ventanal, no estaba huyendo; no señor, estos es solo un punto aparte para cada uno sobre todo para mí. Comencé a llamar para subirse en el avión, mi vuelo era a Estados Unidos; ahí es donde me estaba esperando mi tío Milán. Durante el vuelo pase durmiendo que no note que había llegado a mi destino; al bajar encontré un cartel que decía florecita Celeste.
Sonreí al ver a mi tío, tenía canas ya del cansancio; era un soldado retirado por lo que tenía una buena casa en un lugar tranquilo. Lo abracé al verlo, pero de repente sentí un mareo todo se volvió negro.
...
Tenía una hora despierta estaba en un hospital, con los nervios de punto y las lágrimas a flor de piel, aquella noche había dejado huellas creciendo en mí. ¿¡Porque me pasa esto a mí!? El doctor había venido hace media hora a felicitarme por tener dos semanas de embarazo. Mi tío me miro con decepcionado de mí. Lo vie en sus ojos; pero aún no decía nada y yo tampoco me atrevía a levanta la mirada de la sábana, una vez en llegamos a la casa me senté en la silla.
-¿¡Que paso!?¿¡Donde está el padre del niño!? – pregunto mientras me tomaba de las manos.
-Tío, lo siento...
Le conté todo desde la muerte de mi madre hasta lo que paso aquella noche y la traición de mi ex prometido. La rabia que sentía en su ser era poco para lo que yo sentí en aquel momento, humillada, sucia, me despreciaba a mí misma. Mire a mi tío que estaba lleno de impotencia, después de un momento se calmó tomando lugar nuevamente a mi lado.
-Todos ello la pagaran por lo que te hicieron, buscare al malnacido que te violo y yo mismo lo matare. – el odio estaba en sus palabras. -¿¡Que harás con él bebe ahora!? Puede abortarlo si quieres, Hija.
-No tengo el valor para matar a un ser vivo, menos unos que está creciendo en mi vientre, Tío, no puedo hacerlo. - negué decidida. –Lo tendré... no voy abortarlo no fue lo que me enseño mi madre, no sería mejor persona que el bastarde que me ultrajo... lo creare hacia sea sola.
-No está sola, hija, te ayudare con todo lo necesario.
Después de hablar un poco de lo que estudié, decidí irme a descansar un poco. Mire el color rosado pastel del techo pensando que el embarazo cambiario totalmente mis planes de volver a esa ciudad a vengarme de ellos. Lleve mis manos a mis barrigas, sonriendo por la pequeña vida que estaba creciendo en mi vientre; no me importaba quien sería el padre del niño o niña; por el momento me concentrare en hacer lo que vine hace en este lugar crear un legado lo suficiente grande para acabar con el grupo de Smith.
***
Mire como estaba acostado en la silla, hay esta un hombre que creo un imperio a punta de sudor y sangre, era muy joven para estar sentado en el puesto de presidente, pero hay estaba con tan solo 25 años de edad; había derrotado a su padre en solo unos días de poner su imperio ahora esta postrado en un escritorio de mal humor por un mujer que ni conoce.
-Búscala por mar o tierra. - demando con ferocidad.
-¿¡Quién es esa mujer para que te pongas así!? – le pregunte nunca lo vi así por una mujer.
Hizo una mueca de asco a lo que salió corriendo al baño, al salir tiene cara descompuesta. Lleva dos semanas en este estado; el muy terco no quiere ir al doctor. Por qué solo es algo pasajero.
-Alguien que no tiene que ver contigo, solo encuentra y tráela ante mí – respondió con aburrimiento del tema.
-Con una condición que vayas al doctor. – lo mire con una advertencia en mis ojos, asintió con pesadez. – Te are una cita ahora mismo, antes que cambies de opinión.
Dos horas después estábamos en la oficina de una de las doctoras más destacadas de la ciudad, por desgracia; mi madre que me miraba con estrés. Llevaba tres semanas sin verla, como toda madre estaba resentida que su hijo no fuera avistarla, sino que trae a su jefe a su consultorio.
-Dime que esto es una broma. - mirando los exámenes que tenía en sus manos. – el chico no tiene nada, debe comer más y beber líquido para que no se deshidrate por los constante vómitos.
-¿¡Entonces porque eso síntomas!? –pregunto mi jefe confundido.
-No sé...- miro al techo, sonriendo por algo - imposible que sea eso.
-Usted dirá. – mire a mi jefe que se cruzó de pierna imponiendo su gran presencia, pareciendo un mafioso haciendo un trato.
-La única explicación que este sintiendo los síntomas de embarazo - respondió mi madre dejándonos sorprendidos. - cuando estaba embarazada de tu hermana, no sentía los síntomas, sino que tu padre pasaba durmiendo, vomitando, con los antojos desagradables, es la única explicación que tengo para tu estado de salud.
El silencio fue atroz mire a mi jefe esperando una respuesta que afirmara lo que estaba pasando, se levando de la silla sin decir ni una palabra; le di las gracias a mi madre prometiéndole que la visitaría el fin de semana. Alcance a mi jefe en la salida, caminaba tranquilamente con los manos en los bolsillos de su pantalón empresarial.
-¿¡Entonces!? – pregunte con curiosidad, esperando una repuesta.
-Encuentra a la chica lo antes posibles. - respondió con indiferencia.
***
El doctor de la familia me informo que yo no podía dejar hijos, pero ahora están estos síntomas, esa chica. En donde se habría metido, tengo que encontrarla explicarle todo lo que paso esa noche. Si no fuera llegas ese bastardo de Héctor la fuera matado, Dios aún tengo sus ojos en mi mente, el sabor de sus labios en los míos; el aroma que desprendía su piel, esa noche conocí lo que era hacer el amor con alguien. Aquella chiquilla había dejado su perfume impregnando en mi piel, su cabello oscuro estaba por la almohada, su piel lechosa desnuda ante mí.
Aquel cuerpo era un templo que nadie se había dignado a tocar hasta esa noche en la que el deseo de un hombre cedió a las peticiones de aquella hada que ocultaba su pasión. La noche fue mágica para mí, aunque me cueste aceptarlo sé que para ella no fue así, el no encontrarla en la habitación que fue testigo de nuestra pasión; que dejo la prueba en la sabana en una mancha de sangre. Me queda de experiencia no dejar mi casa al imbécil de Camilo.
-Tanto tiempo sin verlo, joven maestro – mire al doctor de la familia con amargura.
-¿¡Es verdad que no puedo dejar hijos!? – pregunte con intimidante. – ¿¡Es mentira!?
-Joven, el examen decía que usted no puedo tener hijo – la respuesta no me convencía.
Asentí, abandonando el consultorio me dirigí nuevamente al hospital donde se encontraba la madre de mi asistente personal, hice una cita privado en donde no se podía divulgar ni mi nombre.
-Dos veces al día, joven; es algo fuera de lo común... ¿¡En que puedo ayudarlo!? – preguntado mirando a los ojos.
-Tres años atrás tuve un accidente en donde se me diagnostico estéril, pero ahora con esta situación pongo en duda la profesionalidad de mi doctor. – la mire a los ojos. – quiero confirmar mis sospechas, ¿¡Que tengo que hacer!?
-Hagamos los respetivos exámenes. – respondió mirando mi historial médico.
-No quiero que nadie se entere de esto, ni su hijo, señora Gómez – enfatice las dos últimas palabras, me miro con atención.
-Nadie se enterará, joven B... si se hace ahora en dos días tendremos los resultados. Joven.
-Comencemos con esto.
***
Maldita sea, ¿¡Como una mujer puede desaparecía de un día para otro!? Pero como la encontrare solo tengo la imagen de una cámara y el comentario de los invitados de esa noche que no era para nada bueno, no dudaba de la palabra de mi jefe, pero algo está mal aquí. ¿¡Pero que!? Era una despedida de soltera entonces hay que buscar quien sería la futura novia; mejor dicho, el desdichado ex prometido.
Busque en las redes la futura boda en esta ciudad; la novia no se parecía en nada a la chica que tengo en la cámara. ¿¡Quién eres pequeña!? ¿¡Porque el jefe se obsesiono contigo!? Dejé de pensar cosas que no me incumbía de mi jefe y me puse a trabajar. Mire la lista de invitados solo eran pocas personas, pero había una persona que no estaba en la lista Héctor Marlon era un hombre de mayoría de edad, un asco de hombre tiene más de un antecedente encima, violación, muerte, atraco, secuestro, entre otras cosas. Aun no sé cómo él pudo entrar a la casa de mi jefe.
-Tráeme a Héctor Marlon, llévalo a la bodega – menciono atravesó de la línea de telefonía. – le haremos una pequeña interrogación... no, lo quiero antes de la media noche.
Cerré la línea telefónica para concéntrame en mi otro trabajo que era seguir con los informes de la empresa que tenía que ser revisado por el presidente a primera hora de la mañana siguiente. El reloj marcaba las 4 de la tarde, cuando el teléfono sonó nuevamente con un timbre especial; resople con intensidad. Otra vez, es que no se cansa de buscarlo.
-Buenas tarde, señorita Smith; el joven no se encuentra en este momento le gustaría dejarle un mensaje. -respondí con la mejor educación posible.
-Porque siento que me estas mintiendo, me gustaría hablar con él, soy su novia debería estar hablando con él y no con su perro faldero – muy educada... me respondió de mala gana.
-Lástima que no puedo comunicarle al joven, pero como él dijo no tengo nada que ver con esa mujer así que no me moleste. Se tendrá que conformar con su secretario personal – corte la llamada, mi tiempo es oro y perderla con perra como ella no es algo que me de dinero.
Bloque el número de la ZORRA, así como lo lee, lo es; después del pequeño accidente que sufrió el Jefe comenzó una relación con esa arpía de quinta. La cual lo engaño con muchos hombres. Me pregunto si uso condón, espero que sí.
-¿¡Haz encontrado algo!? – pregunto mi jefe desde la puerta de su oficina.
-No, pero tengo alguien que puede decir algo a cambia de dinero, Héctor Marlon, en este momento están buscándolo para llevarlo a una bodega fuera de la ciudad... tengo planeado hacerle un pequeño interrogatorio. – le comenté mientras le ponía los contratos de los proveedores de la línea de tela. – llamo su ex novia.
-No tienes que contestarle, esa mujer no es de mi agrado en estos momentos. - miro los papeles con una expresión vaga. - estaré presente en la pequeña interrogación de Héctor Marlon, ese sujeto estaba a unos cuantos pasos de entrar a la habitación.
-Sera a la media noche.
Me retire de la oficina, tengo que buscar un café bien cargado. Soy un adicto a la cafeína por desgracia, mi madre no sabe qué hacer con mi adición; peor si fuera droga, pero no es solo café, una mujer de aproximadamente de 35 años entraba por el living de la sala presidencial; una mueca salió de mis labios, llego la madre de la arpía de quinta; la señora Smith.
-Buena tarde, Señora Smith, Que la trae por nuestras oficinas - me forcé a sonreír, adiós mi café cargado.
-Se encuentra el joven...
-Señora Smith, el presidente se encuentra en una reunión importante en estos momentos, si gusta puede esperar. – hizo una mueca cuando la palabra esperar sonó en mis labios.
No le gusta que la hagan esperar, pero como todos tenemos una vida muy ocupada para los berrinches de la madre y de la hija ambas son una arpía de quinta. Sin decir nada se voltio y se marchó la muy importante; que se jode.
***
La bodega de las afuera era un lugar en donde nadie ni a mi peor enemigo se lo deseo, pero como este tema me está superando; situaciones drásticas; mediada drástica. Mi hombre había traído a Héctor Marlon, lo había amarrado a una silla sin ropa; era un hombre de aproximadamente 45 años nada agradable a mis ojos, esta es la clase de hombre que nos son merecedor de la vida.
-¿¡Como entraste a mi casa!? – fui al grano.
-Por la puerta. – respondió con una risita pendeja. – AHH – uno de mis hombres lo golpeo en la pierna con un bate de oro. – Fui invitado por una mujer.
-¡¿Qué mujer!? – su ojo me mostraba el odio que sentía en ese momento.
-No sé quién es, solo iba para reclamar mi producto. – Respondió con una sonrisa asquerosa – ya sabes, una linda chica, con un cuerpo muy jugoso.
-¿¡Cómo se llama la chica de la habitación!? – lo mire con frialdad pura.
-No sé, solo sé que era la futura novia del que la vendió... en estos tratos no hay nombre son la regla compras y listo... pagas y disfruta del producto, pero me estafaron dijeron que era solo para mí era mentira. Alguien más la disfruto – miro a un punto fijo.
-Quiero toda la información de los vendedores y la chica que estuvieron en mi casa – mire a mi secretario. – si hay algo sucio en esto, házmelo saber de inmediato.
Salí de la bodega dejándole el resto a mi secretario sabe cómo trata a las personas con tanta gentileza. Se podía escuchar lo grito de Héctor desde mi auto, mire el cielo estaba llenos de estrellas, mi mente estaba en aquellos ojos celeste que me brindaba la paz de una noche aventurera.
***
(Tres años después. )
Estado esperando por este día desde hace mucho tiempo, forjé un imperio con que me dispuse a destruir a mis enemigos. Mire a mi tío que estaba preocupación, aun no acepta la idea de que salga en televisión.
Pero lo iba hacer por el momento, era lo único forma de que supiera que aún estoy viva y vengo dispuesta a todo, no solo por mí; sino por mis mellizas que ahora estaba creciendo. Me dirigí al que sería el lugar donde se haría la entrevista. Una vez dentro del estudio, me encontré con Sara la entrevistadora; la cual me sonrió en verme en su estudio, estrechamos las manos y nos dirigimos a su lugar de trabajo. Una vez al aire, que comience el juego.
-Buenas tarde, Nueva York. Tengo el gusto de presentarle a mi acompañante del día de hoy. – me dirigió una mirada. – Celeste Blaster, para mí es un gusto que me acompañes en mi programa.
-El gusto es mío, Sara; por invitarme a tu grandioso programa. – le sonreí a la cámara.
-Cuéntanos como fue este gran paso en tu vida de crear una empresa que nos brinda telas, diseño de moda, pasarela.
-Fue un gran paso para mí, gracia a que me gradué en una de las universidades de Francia, Paris en administración empresarial. Hoy estoy en con imperio que hasta ni yo me lo creo. – mire a mi cómplice de cámara.
-En tres años, ya eres una de las más grandiosas empresarias que ha revolucionado el mundo de los negocia en este ambiente de tela y moda. ¿¡Cuál es tu secreto!?
-Tener pasión por lo que estas desarrollando es algo que no lleva a lograr muchos existes en este mundo, pero mis secretos, es superarme cada día. Me gusta romper mis propios límites así sabré de que soy capaz de hacer.
-Sabes que en el mundo de los negocios te conoce como la Princesa de los negocios. Se dice que aún no ha llegado un oponente para ti.
-Como tú lo dijiste, aun no llega, pero si llegara me gustaría poder ver hasta dónde estamos dispuestos llegar por obtener resultado. Aún sigo esperando esa persona indicada para combatir contra mí.
-Bueno, háblanos de ti.
-Soy una persona que le pone pasión y amor a lo que haces, viví aquí con mi tío que lo adoro, mi madre murió cuando era chica, de mi padre solo sé que sigue vivo. Soy soltera, no tengo hijos aun, pero si en un futuro tuviera que sean mellizos.
***
Mire la televisión será posible, aunque no lo puedo creer. Llevo tres años buscando a esa chica y ahora aparece en la televisión con una maldita sonrisa encantadora, ¿¡Me está jodiendo, chica!? Estaba en la junta de inversionista con mi Jefe de cara de no tener gana de verle pendejadas con que sala los inversionistas, me acerque él mientras le entregaba las Tablet. En donde se mostraba a la chica que le quietaba el sueño durante estos tres años.
-Se cancela la junta. – mire como se levantaba de la silla para diríjase a su despacho. – Tres años, aparece como una de las empresarias más dedicadas a su trabajo, Princesa de los negocios. Interesantes, muy interésate.
-Su nombre es Celeste Blaster, se graduó de administradora en una de las costosa y reconocida de la ciudad. Tres años se fue a Estados Unidos; vive en compañía de su tío, ex soldado condecorado. Esta es la pequeña información que parece en la página de la compañía.
-Sería una grandiosa inversión en tela. – su voz sonaba pensativa.
-Me pondré en contacto con su secretaria en este momento... que tenga buena noche, Jefe.
-Consigue toda la información de la señorita Blaster.
Nueva York, suena muy interesante para visitar; suspire, mirando la venta de mi oficina se podía ver una hermosa vista de parís. Mi celular sonó como loco no lo iba a tomar, volvió a ver la información que tenía en el escritorio de la oficina, tenía una foto de ella. Tomada por las calles de Nuevo York, su rostro era de una niña dulce, sonreí con alegría, mientras caminaba como si la calle fuera su pasarela. Mientras escuchaba música; su cabello en un moño alto recogido una coleta, lo llevaba largo. En su rostro no tenía ni una pisca de maquillaje, era totalmente natural.
Lucia elegante y casual mientras iba para el trabajo, con su jean negro ajustado que resaltaba las curvas de sus piernas; sus zapatos cómodos de color blanco y una camisa de botones de color blanco con un nudo en la parte delantera.
Después de tres años estas en Nueva York, ¿¡Por qué huiste!? ¿¡Tal mal me comporte que tuviste que irte, para no verme!? Suspire; ninguna de mis preguntas tenia respuesta y aunque la tuviera enfrente no me atrevería a preguntársela. Ella estaba baja de una droga mejor dicho estaba bajo los efectos de un afrodisiaco que despertó su apetito sexual, mire los papeles en búsqueda de algo que me sacara de la duda que he tenido durante tres años. Una foto tras otra; la información estaba en los papeles, pero lo deje para luego. Me interesaba más la foto en ese momento.
Estaba con su tío, amigos de trabajos, entre otras; solo una me llamo la atención, aunque no se veía las caras ya que estaba de espalda, era que estaba con dos niños, el niño estaba en la espalda y la niña en sus manos mientras ella sonreía de perfil.
- ¿¡Encontró algo interesante!?- levante la foto en donde estaba en compañía de los niños.
-Investiga si estuvo embarazada, sobre todo su vida en Nueva York; nadie se debe enterar de lo que estamos haciendo- tome dos de sus fotos de la calle.
-En seguida me pongo a trabajar- el secretario salió de la oficina, aún tenía la foto de ella con los niños en las manos, sentía algo inexplicable al verla con ellos.
Es como si me faltara algo, aún recuerdo cuando la doctora me dijo que nunca estuve estéril, lo bueno que soy amante del condón. Pero con ella no fue así; no sé por qué lo hice sin condón, pero algo estaba seguro es que esa chiquilla me conquisto con solo su presencia. Esa atracción y la tensión sexual que había en el lugar hizo que olvidara todo, ya estoy delirando de nuevo; por desgracia algo estaba despertando.
-Debo controlarme - susurre, durante estos años ninguna mujer ha podido satisfacerme.
***
Entre a la oficina, una vez más puedo respirar ahora que hice mi presentación por la televisión me es muy difícil salir a la calle, antes podía eludirlos ahora ni eso puedo. Más difícil es llegar a casa para ver a mis hijos, Daniel y Daniela. Los mellizos son muy traviesos no se de quien lo saco porque yo era muy tranquila a su edad, solo tiene dos años que pasara cuando tenga quinces, me volveré loca antes de tiempo.
Han pasado ya unas semanas de la entrevista, los contratos se están volviendo el plato de cada día. Estamos creciendo cada día, me fui al estudio de diseño privado que tengo, puse algo de música en mis audífonos y me concentré en lo que tenía al frente una hoja en blanco esperando el siguiente diseño. Comencé hacer mi trabajo dibujar un hermoso vestido. En mis oídos se escucha Rihanna, con su gran canción No stop música. Los trazos iban y venía, hasta incluso me puse a dibujar algo de joyería para darle espíritu de poderío a mi diseño. Cuando suena mi celular me hizo salir de mi trance.
- ¿¡Halo!? - respondí confundida.
-Señorita, tenemos visita - era mi secretaria favorita sabia como despertarme de mi trance sin querer matar a nadie.
-Hazlos pasar, estoy un poco ocupada ahora - termine de darle sombra al diseño para que se viera perfecto.
-Le gustaría darse la vuelta, por favor. - negué divertida mientras deja el lápiz en su lugar.
No mire mi obra de arte era algo que no me gustaba ya que le encontraba un defecto al instante, suelo ser perfeccionista en algunas cosas; al darme vuelta encontré a dos hombres, uno de ellos estaba sentado en uno de mis sillones con una sonrisa en su rostro la cual no me moleste en volvérsela, mientras el otro estaba parado mirando lo que estaba en mi espalda, por la puerta entro Santiago, con cara de diva.
-No me diga, está perdiendo el tiempo en contratos - se aclaró la garganta para parecer lo más profesional posible. - Te lo he dicho lo tuyo es crear, mira que diseños hermosos... merece un abrazo de mi parte.
-Ni se te ocurra, aun no te perdono por los del bar - lo mire desafiante. Tome el diseño se lo entregue.
Santiago es gay, lo vi marcharse de mi estudio con la cara embobado por los dos hombres imponentes que se encontraba en mi espacio. Por alguna razón el hombre que estaba sentado en el sillón me parecía tan familiar, pero de dónde.
-Disculpe mi falta de respeto. - aquellos ojos verdes clara me miraba de arriba abajo, pude notar cierto interés en ellos.
-Es muy hermoso su diseño, Señorita Blaster - me halago, su voz ronca y profundo causo un estremeciendo interno. - Debo admitir que es usted muy hermosa en persona.
-Lamento contradecirle, Señor...- levante una ceja para que me dijera su nombre.
-Zack Walter - estrechamos manos, una corriente recorrió mi cuerpo, sus manos cálidas y grandes tocaron mi piel, dando un ligero apretón.
-Dueño de las empresas Walter, tiene un legado por delante - lo halaga, quien no; es un tiburón en los negocios. - ¿¡Que le trae por mi empresa!?
-Necesito proveedores en telas, estamos desarrollando un proyecto de telas en la ciudad de Paris para una gala - volvió a sentarse - me he informado de que sus telas son de mejor calidad.
-Puede verlas por ustedes mismo, a unas cuantas cuadras hay una de nuestras sedes de producto, podemos ir y comprobarlo. - le propuse. - Si gusta dar un paseo.
-Sera un placer - se levantó del sillón abotonándose la chaqueta de su traje Channel.
Caminamos a las afuera de la empresa mientras hablamos de cosas triviales para no estar incomodos. Me atreví a preguntar por la ciudad y sus nuevas atracciones; a lo que solo me dijo que no había cambiado mucho, era raro que con el Señor Walter mantuviera una sonrisa durante nuestro trayecto, al entrar al edifico se puede ver la perfecta decoración en colores cálido acompañados con un dorado, mientras las telas estaban en un lugar en donde podía verse sin ninguna objeción atrayendo a la vista de los clientes con tanta elegancia y armonía. Era una de las sedes en donde era más producida en la ciudad. Mire a mis compañeros de trabajo los cuales me recibieron con una bienvenida acompañado con una sonrisa cálida; el secreto de un ambiente laboral es que tu personalidad debe combinar con lo que hace, sino que también se acople con tus compañeras.
-Bienvenido a una de las sedes de mi empresa, tenemos desde seda, como algodón entre otras telas. - le mostré donde se encontraba cada tela, caminamos por el lugar.
-Está muy bien organizados, las telas son muy buenas - concluyo después de la visita. - Me gustaría hacer un contrato de proveedores, Señorita Blaster.
-Claro que me gustaría negociar con el Grupo Walter, señor, en cuanto tengo el contrato me lo puede enviar para revisarlo. - le sonreí, miré a mi secretaria hablando por el celular.
-Le gustaría cenas esta noche conmigo por el inicio de nuestra cooperación muta. - mire sus ojos verdes claro, de un momento se pusieron oscuro.
-Aun no canté victoria, señor Walter, eso solo dependerá del contrato - le sonreí con malicia -Pero la cena, la podemos dejar para otro día, me es imposible hoy.
-Lastima, me encantaría estar un momento más con usted, señorita Blaster; encuentro muy cálida y reconfortante su compañía. - me sonrió con calidades mientras su ojo decía otras cosas.
-Jefe, tenemos un pequeño problema. - interrumpe en nuestra conversación, su secretario. - No tenemos en donde quedaron esta noche, aún tiene una junta con el señor Johnson para los nuevos modelos de joyas.
-Es una lastimas, has buscado otros hoteles. - lo miro divertido, al parecer no es la primera vez que le sucede.
-En esta época se le será difícil encontrar hotel, ya que la mayoría de las personas son turistas. - me atreví a involucrarme. - Puede quedarse en mi casa, no hay problema.
¿¡Que acabo de decir!? Mierda, estoy en problemas no puedo quitar mi oferta seria de mala educación, mire a mi secretaria, buscando salvación. La cual se hizo la desentendida; te rebajare el sueldo por traidora. Le sonreí al señor Walter, el cual me la devuelve con calidez; volvimos a la oficina en donde el señor Walter se despido prometiendo volver para recogerme al terminar el día de trabajo. Tengo una vaga sensación de que conozco al señor Walter de algún lugar.
El día transcurrió con tranquilidad, me quedo un momento en la silla mirando por la ventana de mi oficina la vista, aquellos ojos verdes claro volvieron de nuevo; tres años, algo volvió en mi cuando recordé su mirada es como si nos conociéramos de toda la vida. Negué con la cabeza, se de antemano que el hombre que entro a mi estudio tiene 28 años de edad, ha forjado un imperio desde la edad 17 años, después de que su madre muriera en un secuestro, desde entonces no se supo nada de la familia Walter hasta que el pequeño Zack tomo el poder de las empresas de su padre y la unió con una cooperación que estaba ganado terrenos en los negocios, resulto ser que el presidente era nada más que el mismo Zack que le quito el poder de las empresa Walter a su padre y era uno de los dueño de una cooperación de telecomunicaciones. Desde ese momento su carrera fue subiendo en decadencia. A parte de eso, su vida es un completo misterio solo se sabe que es uno de los soltero codiciado por las mujeres...
¿¡Claro!? Como lo pude olvidar, uno de los soltero codiciado por las mujeres, entres esas mujeres; Mariana Smith, tomé mi celular buscando información de su relación la cual está más muerta por que el señor Walter no ha vuelto a salir con ella en las noticias, todo lo contrario; en su lugar es ocupado por otras mujeres.
- ¿¡Cómo te sentirás cuando obtenga lo que tu deseas!? - sonreí.
***
-Señor, ¿¡Esta seguro que se quiere quedar en casa de la señorita Blaster!? - pregunta mi secretario el cual no se ve muy convencido de la que vamos hacer.
-Sí, es hora de irla a buscarla. - le ordena para que manejara el auto rumbo a la empresa. Al llegar me encontré con una escena no muy grata para mi gusto. Un hombre la estaba abrazando. - ¿¡Quién es!?
-Se llama Santiago García, es el diseñador de ropa, también es Gay, así que no te deja llevar por tu celo - lo mire con odio. Gay, mis huevos.
Mire la escena la cual, solo era un abrazo de amigos, pero para mí no me le parecía. Suspire moleste; mientras miraba por la ventana con los brazos cursados, parecía un niño que le acaba de quitar un dulce, su dulce favorito. Vi como mi secretario salía del auto para abrirle la puerta en donde me encontraba, al verme me sonríe con dulzura. Creo que esa chiquilla es el mismo demonio, no puede oponerme en no sonreírle, toda la molestia se fue por el drenaje con esa sonrisa de oro.
-Señor Walter, ¿¡Cómo estuvo su día!?- pregunto una vez acomodas en su lugar.
-Muy bien, ¿¡El tuyo, que tal!?- miraba por la ventana con tranquilidad.
-Muy tranquilo... Señor Walter, me tengo que disculpar con ustedes de antemano. - me miro un aquel ojo celeste, un leve sonrojó se producía en sus mejillas. - Vera mi pequeña familia se reúne hoy en casa, celebraremos una pequeña velada por el grado de mi primo. ¿¡Les gustaría ser partícipes de la velada!? Si no quiere no, buscaré una solución para su comodidad...
Perdí el hilo de la conversación al ver sus expresiones, era como una niña perdida, ni rastro de la mujer de esta mañana, no pude evitar sonreía con diversión. Tome su mano con la mía, deje un beso en ella mirándola a los ojos con intensidad, su sonrojo se volvió un poco más intenso.
-No me molesta acompañarla en su velada. - aparto la mirada.
Le indico la dirección de su casa con toda la calma del mundo, cuando llegamos era una casa pequeña no era tan grande como lo esperaba, una música se escucha no era tan fuerte, al entras nos recibió un hombre de edad. La cual la abrazo como si fuera su hija.
-Por fin llegas, los chiquillos están inquietos por que su ma... - se quedó callado al vernos, volvió la vista a la mujer confundió por nuestra presencia. - es raro que traiga un hombre a casa, ¿¡Es tu novio!?
-Tío, te presento a Zack Walter, uno de los empresarios de la ciudad de Paris, el hotel está repleto, ya sabes por la época de turismo - le quito importancia mi estancia en su casa. - no te hagas ilusiones con eso.
-Buenas noches, Señor Walter; adelante se refriarán. - nos hizo pasar la casa. - ustedes son los primeros hombres que trae a casa.
Nos sonrió con cortesía, la casa era pequeña pero reconfortante y cálida, estaba pintada con colores claros y pasteles, una mujer nos indicó cual sería nuestras habitaciones, note dos habitaciones con la puerta decorada; una estaba con un balón de futbol y carros y la otra estaba decorada con flores y mariposa. Mire a mi secretario, el asintió.
***
Mierda, ¿¡Como mierda es que ahora es una empresaria con éxito!? Mire la noticia una vez más, estaba molesto ella no es nadie. La muy maldita perra tenía un imperio formado ahora después de desaparecer tres años, la estuve buscando para que me pague lo que hizo, ahora resulta que la hija de puta está creando una fortuna en Nueva York.
-¿¡Cómo es que esa puta ahora es una empresaria de mierda!? - pregunte a las dos mujeres que están sentada en mi sillón. - la perra me hizo perder millones.
-No lo sé, pero podemos hacer que nos de dinero, el video muestra claramente que disfrutaba del hombre que estaba en la habitación. - mire a mi sumisa favorita siempre con grandes ideas.
-Sino lo hace creo que su carrera estará por el piso cuando la noticia lance su video por todos lados - me acerque ella devorando su boca con salvajismo.
Tomé el video, entre las manos comencé a jugar con el mientras pensaba como hacerlo llegar a la perra de Celeste. Llame una línea de envió para que llevara el paquete. Después de disfrutar de los placeres del sexo, me fui a un bar. Buscar a mi siguiente victima; la cual encontré sentada bebiendo un coctel de piña; le sonreí la cual hizo una mueca de asco.
-¿¡Que se te ofreces!? - pregunto con odio.
-Tranquila, solo te vi solita y vine a ver que te pasaba - le sonreí con dulzura.
-Armando, sácalo de mi vista. - un hombre alto me tomo del brazo con fuerza.
Una queja de dolor salió de mis labios. Me sacaron del bar como una basura, maldita perra, si te veo de nuevo te hare sufrir de la peor forma posible; camino por la calle para mi mala suerte fui atrapado por uno del hombre Marcos, los que me arrastraron a un callejón oscuro y me dieron una paliza.
-Saludos te manda nuestro jefe, que si no tiene su dinero para fin de meses puede darte por hombre muerto. - mire como se iban sin mirar atrás.
***
(Tres meses después)
El celular comenzó a sonar con molestia, estaba revisando las estadísticas de las últimas compras de la empresa, la contaduría debía ser llevada cada día, Daniel es un buen contador que me ha brindado las actualizaciones de cada mes, para tenerme al corriente.
-¿¡Halo!? - conteste el celular que me está descentrando.
-Buenos días, Señor Walter -escuche la voz de Celeste atravesó de la línea fue reconfortante.
-Señorita Blaster, tiempo sin escucharla - una sonrisa se formó en mis labios, me levante de la silla dirigiéndome a la ventana, mientras tenía una mano en mi bolsillo del pantalón - ¿¡Ha que debo su llamada!?
-Estaba leyendo el contrato, me gustaría cambiar una clausura en el - se escuchó papeles sonar.
-Todo lo que quiera, Princesa - un silencio prolongado se ínstalos en nuestra conversación, sonreí imaginado lo sonrojada que puede estar.
-¿¡Está desocupado en este momento!? - pregunto después de un corto tiempo.
-Para ti, siempre. - mire la puerta que estaba abriéndose dejándola ver.
El corte la línea, recorrí su cuerpo de arriba para abajo como la primera vez que la vi en Nueva York; esta vestida con un abrigo de tela color hueso, desabotonado. Una camisa color rojo con un leve escote en su pecho, una falda tuvo color negro acompañado de unos zapatos altos, su cabello suelto, estaba más corto de lo que recuerdo.
-No encontré a nadie en recepción así que pase sin tocar, espero que no te moleste - me sonrío mientras dejaba su bolso en una de las sillas.
-Claro que no, ¿¡Gusta tomar algo!? - pregunté, volví a sentarme en la silla.
-Por el momento no, hablemos de la clausura del contrato. - me miro con seriedad.
Por lo visto, mi mujer sabes en que estamos trabajando comenzamos hablar de los contratos, teníamos tres meses haciendo negocio y nos llevamos muy bien. Había hecho la investigación de su vida en Nueva York, algunos no quisieron hablar, pero la muestra ADN de los niños me confirmaron que era nuestros hijos, el problema radica en cómo decirle lo que paso esa noche sin que me odie.
-Eso todo de trabajo - mire como se acomodaba en la silla de frente de mí, mirando al techo.
-No has venido solo por la clausura del contrato, ¿¡Verdad!? - la había notado pensativa desde que comenzamos hablar.
-Sí, ¿¡Que diría si te dijera que fueras mi prometido falso!? - ¿¡Que!? La mire sorprendido. - mira sé que suena mal, pero ambos ganaremos yo consigo lo que busco y tu podrás deshacerte de todas esas mujeres que busca tu dinero, por un tiempo.
-Hermosa, ¿¡Que tramas exactamente! - la mire con compresión -¿¡Que es lo que tú estás buscando en la ciudad!?
-Zack, ayúdame con esto, sin preguntar el por qué. - si el dolor fuera persona, juraría que esos ojos fuera esa persona.
-Ven acá. - me levanté, me puse en la esquina de la mesa. Ella se levanté camino hasta mí, lleve mi mano a sus mejillas acunado. - Te ayudaré con una condición. - en sus ojos la confusión brillaba. - cuando esté lista para confiar en mí, me puedas contar todo ese dolor que guarda dentro de ti. - le sonreí.